Archivo mensual: mayo 2012

Cuando un anciano esta demenciado y vive solo, puede dejar  abierto: el gas butano, el agua, la luz eléctrica  o la  puerta principal. No comer adecuadamente, ni seguir  su medicación, ni  asear su cuerpo,  su ropa, su vivienda. Suelen perder el sentido del  dinero, las llaves; se olvidan y se pierden. A veces  gritan  o molestan a los vecinos de  otras formas.

Como no suelen querer  ir a un geriátrico voluntariamente, la familia o los vecinos  solicitan su incapacitación legal, enviando a la Fiscalía  una solicitud sencilla  de incapacitación  por escrito y  enviando, si les es posible : un informe medico, quejas de los vecinos afectados, información de sus familiares  directos, pensión, vivienda, etc. Contacte con los servicios sociales de su zona.

El proceso suele ser lento  (6  meses); si no hay familiares directos  se puede recurrir a las fundaciones  tutelares de mayores que hay en  todas las Comunidades  Autónomas.

La capacidad civil se entiende  por tener inteligencia y voluntad  real para obrar.

Las causas de la incapacitación  pueden ser enfermedades físicas persistentes como la ceguera, sordomudez, parálisis,  etc.  o  psíquicas, como las demencias.

Nadie puede ser incapacitado total o parcialmente, sino  por sentencia  judicial, según la ley.

Lo ideal es que  el anciano designe un tutor, testamento  de bienes  y testamento vital  antes  de  que lo necesite,  bien vía notarial  o ante testigos.

El Juez  oirá a los parientes, examinara al presunto incapaz y  oirá a los médicos  y  otros  facultativos.

El Cargo de TUTOR es obligatorio, salvo que se alegue en  15 días razones de salud, edad,  profesionales etc. Tienen  preferencia  los familiares directos y no pueden serlo  las  personas encarceladas, los que tengan conflictos con su familia  y similares.  Puede ser destituido por el  juez   por incumplimiento de sus deberes y otros  problemas graves y continuados.

A mi familia, a mi médico, a mi sacerdote, a mi notario:

Si me llega el momento en que no pueda expresar mi voluntad acerca de los tratamientos médicos que se me vayan a aplicar, deseo y pido que esta Declaración sea considerada como expresión formal de mi voluntad, asumida de forma consciente, responsable y libre, y que sea respetada como si se tratara de un testamento.

Considero que la vida en este mundo es un don y una bendición de Dios, pero no es el valor supremo absoluto. Sé que la muerte es inevitable y pone fin a mi existencia terrena, pero desde la fe creo que me abre el camino a la vida que no se acaba, junto a Dios.

Por ello, yo, el que suscribe…………………………

pido que si por mi enfermedad llegara a estar en situación crítica irrecuperable, no se me mantenga en vida por medio de tratamientos desproporcionados o extraordinarios; que no se me aplique la eutanasia activa, ni que se me prolongue abusiva e irracionalmente mi proceso de muerte; que se me administren los tratamientos adecuados para paliar los sufrimientos.

Pido igualmente ayuda para asumir cristiana y humanamente mi propia muerte. Deseo poder prepararme para este acontecimiento final de mi existencia, en paz, con la compañía de mis seres queridos y el consuelo de mi fe cristiana.

Suscribo esta Declaración después de una madura reflexión. Y pido que los que tengáis que cuidarme respetéis mi voluntad. Soy consciente de que os pido una grave y difícil responsabilidad. Precisamente para compartirla con vosotros y para atenuaros cualquier posible sentimiento de culpa, he redactado y firmo esta declaración.

Firma:

Fecha:

Es preferible además  la firma de varios testigos familiares o no