Archivo mensual: junio 2012

    A tener un trato digno: aseo, vestir, alimentación, terapia

A la intimidad y elegir compañía: Habitación, comedor y ocio

A elección de residencia  privada con y sin lucro, y publica

A practicar y  respeto a su ideología: religiosa, política

A tener y cultivar sus aficiones.

A elegir un tutor legal, por si lo necesita, para representarle.

A negarse a un tratamiento medico determinado y buscar otro medico o         especialista, distinto al de la residencia.

A utilizar las Hojas de Reclamaciones, si sus quejas no son atendidas o sus derechos son violados.

A defenderse de los malos tratos, abusos y negligencias

A una sujeción física respetuosa, no traumática y discontinua.

A la defensa de su patrimonio para su salud y bienestar.

A “Alimentos” Ayuda económica de sus hijos si necesita ir a residencia geriátrica.

A nombrar a sus herederos (no hijos),  si estos no le ayudan.

A conocer su salud: informes, evolución  y alternativas.

A la compañía de su familia  en  momentos críticos.

A elegir una muerte digna, sin: dolores, alimentación asistida, psicofármacos, etc.

A precisar y recibir una atención medica y espiritual, previa y posterior a su muerte.

Según la Bioética de la Salud  el anciano  tiene derecho  como persona a:

Saber la verdad sobre su salud, evolución y alternativas

Dar su consentimiento   o buscar otro medico-tratamiento

Intimidad de sus datos Clínicos

Elegir una muerte Digna

Hay  un  paralelismo  entre las Voluntades Anticipadas y la libre elección de Tutor. La legislación de  muchos países incluido España  ya aconseja que   los ancianos demenciados  tengan un tutor.

Cuando un   informe medico le califica de incapaz, el juez nombra un  tutor o representante legal,  entre los familiares y  a falta de estos   en las Asociaciones tutelares de Mayores o similares;  para que  vigilen su buena atención  medico sanitaria  y sus  bienes patrimoniales.

Afortunadamente  algunos mayores  eligen el Tutor  al comienzo de su demencia, en periodos de lucidez, ante un notario y con rapidez.

Los  mayores  en centros  geriátricos  no saben  que  el Director del centro es involuntariamente su Guardador de Hecho.

Aproximadamente el 50% de  los ancianos de los geriátricos  españoles  tiene una demencia mas o menos  profunda  en el ultimo año de su  vida, sobre todo los numerosos enfermos de Alzheimer , que en su ultima fase están “vegetales”.

A la mayoría de  los mayores de  hoy les  horroriza  pensar que  puedan llegar a estar  tan demenciados y asistidos. Confiesan que no les gustaría llegar tan lejos y  piden a Dios le libre de ese  suplicio, porque saben que hay un dolor moral  muy grande en las familias, mucha angustia interna, impotencia y desesperación vana.

El  tutor  legal,  deberá obtener  formación  sobre:

La defensa de la vida que están protegiendo

La posibilidad de elección de una muerte digna.

Los posibles malos tratos   geriátricos y como evitarlos.

La defensa  Patrimonial del Mayor.

El Respeto a las creencias del mayor para antes, durante y después de su muerte.

 

Los Deberes del Tutor  son:

Hacer inventario de bienes en los  primeros 60 días  y presentarlo al  juez,

Procurar el bienestar del tutelado suministrándole: comida, ropa, terapia, residencia, etc.,

Hacer un informe anual  para el juez sobre la situación de su tutelado  y  su estado de cuentas

No aceptar regalos del  tutelado y  rendir cuentas  al juez al  cesar en su cargo.

Los Derechos de  Tutor  son :

Exigir respeto y obediencia por parte del tutelado

Recibir una retribución  del 4 al 20 %   del rendimiento de los bienes del tutelado

Ser indemnizado  por  los daños y perjuicios  sufridos  en su cargo.

Las personas con imposibilidad para gobernarse por si mismas  deben tener tutor o representante legal que manifieste  la voluntad de ingreso en el centro  y asuma el contrato de servicios.

El medico del centro  debe valorar si es  un presunto incapaz con  su informe medico  y una pequeña entrevista. El tutor  o los familiares directos suelen   ingresarle en geriátrico sin  problemas.

El Director se convierte en guardador de hecho  y su deber  es comunicarlo al fiscal y  al juez  en menos de 60 días, solicitando incapacitación legal  y acompañando un informe triple: sanitario  social  y patrimonial, además del contrato de servicios con la residencia.

La declaración de incapacidad  es promovida  exclusivamente por  los familiares, pero cualquier persona  puede y debe poner en conocimiento de la Fiscalía los hechos para  la incapacitación.