Archivo mensual: marzo 2013

Qué es un Documento de Voluntades Anticipadas (DVA)
El Documento de Voluntades Anticipadas es un documento escrito dirigido al médico en el que una persona mayor de edad, con capacidad suficiente, de manera libre y de acuerdo a los requisitos legales, expresa las instrucciones a tener en cuenta cuando se encuentre en una situación en la que las circunstancias que concurran no le permitan expresar personalmente su voluntad.

Quién puede formalizar un DVA
Cualquier persona mayor de edad que no haya sido judicialmente incapacitada para ello y actúe libremente.

Qué se puede expresar en un DVA
1. Principios vitales y criterios que deben orientar cualquier decisión que se deba tomar en el ámbito sanitario:
• Valores y opciones personales respecto a los momentos finales de la vida u otras situaciones de grave limitación física o psíquica.

• Elección del lugar donde se desea recibir los cuidados
en el final de la vida.

• La voluntad de ser, o no ser donante de órganos, tejidos,
muestras

• El deseo o no, de recibir asistencia religiosa

• Si se es contrario a que se practique la autopsia

• Si se desea donar el cuerpo para estudios anatómicos

• Etc.

2. Las situaciones sanitarias concretas en las que se quiere que se tengan en cuenta la aceptación o rechazo de determinados tratamientos o cuidados, sobre todo cuando se tiene información de las probabilidades evolutivas.

3. Instrucciones y límites referidos a las actuaciones médicas ante las situaciones previstas, es decir, qué quisiera y qué no quisiera la persona respecto a tratamientos y cuidados en caso de incapacidad temporal o definitiva.

4. La designación de un representante, o varios, para que actúe como interlocutor válido entre el equipo sanitario en el caso de que el paciente no pueda expresar su voluntad y para que lo sustituya en la interpretación y cumplimiento de instrucciones.

Cualquier persona mayor de edad y que no hay sido incapacitada legalmente para ello puede ser representante, con la salvedad de las siguientes personas:
• El notario
• El funcionario o empleado público encargado del Registro Vasco de Voluntades Anticipadas.
• Los testigos ante los que se formalice en documento.
• El personal sanitario que debe aplicar las voluntades anticipadas.
• El personal de las instituciones que financien la atención sanitaria de la persona otorgante.

Cómo se formaliza un DVA
El documento se formaliza por escrito y mediante uno de los siguientes procedimientos a elección de la persona que lo
otorga:
A. Ante notario
B. Ante tres testigos: éstos serán personas mayores de edad, con plena capacidad de obrar y no vinculadas con el otorgante por matrimonio, unión libre o pareja de hecho, parentesco hasta el segundo grado de consanguinidad o afinidad o relación patrimonial alguna. Los tres actúan en presencia del otorgante y firman todas las hojas del documento.
C. Ante el Encargado del Registro Vasco de Voluntades Anticipadas: es necesario solicitar cita previa se garantiza
una atención personalizada y se procura la mejor accesibilidad, desplazándose el Encargado hasta la sede del Departamento más próxima al domicilio del otorgante.

Cuáles son las demandas más habituales en los DVA
La práctica totalidad de los otorgantes nombran representante como interlocutor con el equipo asistencial para interpretar los valores y preferencias de la persona otorgante.
En la mayoría de los documentos se solicita alivio de cualquier sufrimiento y en especial del dolor y de la angustia como elemento básico del tratamiento en la última fase de la vida.
Si el máximo confort posible (control de síntomas) se garantizase en el domicilio, y si el entorno familiar es propicio, también se orientan las peticiones a un exitus desde el domicilio.
Otra de las pautas repetidas suele ser la solicitud de limitación del esfuerzo terapéutico y la renuncia a técnicas de soporte vital o a intervenciones fútiles cuando la situación sea de inconsciencia permanente o estado irreversible, irrecuperable y terminal; optando por los cuidados paliativos si ello no supone un alargamiento de la agonía.
Un elevado porcentaje de personas otorgantes manifiestan su deseo de donar sus órganos y tejidos si fuesen útiles para
la asistencia sanitaria.
En general, las personas otorgantes se sienten aliviadas al planificar los cuidados que desean y los límites que toleran.
Se “quitan un peso de encima” y creen “que se lo quitan” a sus allegados al evitarles tener que tomar decisiones en situaciones muy complejas y difíciles, y alivian el sentimiento de culpa que pudieran tener respecto a decisiones que tuvieron que tomar en nombre de otros o en sustitución de otros.

REVISTA LARES