Archivo mensual: marzo 2015

– viernes, 21 de septiembre de 2012 – www.experientiadocet.com

La verdad sobre la enfermedad de Alzheimer sigue siendo incómoda

Para no perder la costumbre, siguen apareciendo muchas noticias sobre el alzhéimer: diagnóstico precoz, prevención, tratamientos sintomáticos, vacunas. Uno puede tener la sensación de que estamos avanzando rápidamente en encontrar una solución, pero es sólo eso, una ilusión. Los datos básicos sobre la enfermedad se mantienen prácticamente inalterados desde que escribimos La incómoda verdad sobre la enfermedad de Alzheimer hace ahora algo más de dos años. En lo que sigue repasamos brevemente el estado de algunas cuestiones.

La enfermedad de Alzheimer es la causa de dos tercios de los casos de demencia y la padecen una de cada 200 personas. Conforme la población mundial crece y envejece encontrar una cura, una vacuna, algo que la ralentice se está convirtiendo en una necesidad imperiosa, no ya para las personas que la padezcan sino para la sociedad en su conjunto. Las consecuencias que la aparición de un caso tiene en el entorno familiar, más allá de lo emocional, en lo económico, tiene efectos multiplicados en las arcas estatales.

Ensayo y error

El mes pasado Eli Lilly , Pfizer y Johnson & Johnson paralizaron los ensayos de terapias en las que se tenían puestas muchas esperanzas, tras fracasar en la tercera fase de las pruebas clínicas. Los fármacos, que se centraban en la reducción de la beta amiloide, no paliaban los síntomas de la enfermedad.

A los remedios naturales no les va mejor cuando se hacen ensayos serios. El pasado 6 de septiembre se publicaban los resultados de un estudio [*] comenzado hace 10 años sobre los efectos en la prevención del alzhéimer del extracto de ginkgo biloba. Las conclusiones no pueden ser más claras: el uso a largo plazo del extracto estandarizado tuvo efectos indiscernibles del placebo, es decir, no hace nada.

Lo que debemos tener claro es que si de todos estos ensayos, y hay aproximadamente 150 que están en ejecución en el mundo, alguno funcionase, sería como la flauta que hizo sonar el burro. Debido al atractivo económico que supone encontrar un remedio, las empresas farmacéuticas están gastando su dinero en investigaciones guiadas por el ensayo y error. Sus departamentos de márketing recuperan parte de la inversión publicitando estos ensayos, que son amplificados por los medios de comunicación, convirtiéndolos en imagen de marca.

Démonos cuenta de que no sabemos si las placas de beta amiloide son las causantes de la enfermedad, lo que no parece lógico (la causa sería lo que provoca su aparición), o son sólo un síntoma. Tampoco está claro el papel de las proteínas tau. En definitiva, desconocemos el mecanismo que desencadena la enfermedad en primer lugar y el que regula su evolución posterior. Así de claro y contundente. Esto explica que los fármacos existentes palien los síntomas de la enfermedad pero no consigan detener su avance.

La clave: la investigación básica

Y esto, ¿por qué? Se preguntan muchos. ¿Por qué la ciencia no encuentra una solución rápidamente como en las películas? Por los intereses de las farmacéuticas dirán algunos. Y no, esto no es así. Desde el punto de vista económico lo rentable es conseguir una cura, para que cada vez más gente la consuma, viva más y consuma más medicamentos. El verdadero motivo es la naturaleza de la propia enfermedad.

Las características de la enfermedad de Alzheimer hacen que sea un enigma muy difícil de resolver. Y el principal obstáculo es el tiempo, ya que es casi imposible de reproducir en modelos de laboratorio, lo que aceleraría muchísimo la investigación de ser posible. Por lo tanto hay que estudiarla en humanos, donde progresa muy lentamente. Tan lentamente que puede haber empezado 15 años antes de que la persona que la sufre presente síntomas. Yo podría tener alzhéimer ahora mismo, ya que he entrado en la zona de riesgo (45), y no tener ninguna señal de ello; con todo, la edad típica para presentar síntomas ronda los 70. Así que, cuando estas personas están disponibles para la investigación clínica, los investigadores sólo pueden examinar una enfermedad que lleva en evolución más de una década, y que ya ha provocado la muerte de neuronas.

Por eso el desarrollo de diagnósticos precoces es tan importante. Recientemente se han publicado ensayos muy sencillos relacionados con la movilidad de ojos o la calidad del sueño que podrían ser utilizados como pruebas precoces de la aparición de la enfermedad.

Pero la cosa es aún más complicada. Existe un porcentaje pequeño de personas, más mujeres que varones, en el que existe una predisposición genética al Alzheimer (ya hablamos de esto en el artículo de 2010). Una historia familiar en la que la enfermedad esté presente dispara el riesgo. Pero no está claro cuál es el papel de la genética en general en la aparición de la enfermedad.

Ni siquiera sabemos si existe más de un tipo de alzhéimer. Hay estudios que sugieren que las medidas higiénicas preventivas (vida saludable e intelectualmente activa) retrasarían la aparición del alzhéimer, pero sólo en personas que no tengan predisposición genética.

Visto lo anterior, se plantean dos posibles evoluciones de los acontecimientos: o bien una farmacéutica encuentra la piedra filosofal por casualidad, o bien se desaniman y deciden que ya no pueden seguir gastando burradas de dinero a ciegas. La probabilidad, me temo, juega a favor de la segunda. Esto significa que sólo la investigación básica podrá encontrar la clave a la solución al problema. Lo que lo reduce a una cuestión temporal y económica, en la que los gobiernos, como principales concernidos, tienen mucho que decir. A los que tenemos el riesgo genético sólo nos queda esperar que no empleen demasiadas décadas.

[*] Vellas B, Coley N, Ousset PJ, Berrut G, Dartigues JF, Dubois B, Grandjean H, Pasquier F, Piette F, Robert P, Touchon J, Garnier P, Mathiex-Fortunet H, Andrieu S, & for the GuidAge Study Group (2012). Long-term use of standardised ginkgo biloba extract for the prevention of Alzheimer’s disease (GuidAge): a randomised placebo-controlled trial. Lancet neurology PMID:22959217

En:Intervención Psicosocial v.15 n.3 Madrid  2006

Por: C. Mercedes Tabueña Lafarga*

La detección de los malos tratos a las personas mayores

Nos encontramos ante una tarea, la detección difícil, a menudo complicada por la negación que suelen hacer tanto la persona mayor como también la persona que comete los malos tratos.

Detectar los malos tratos depende también de la concienciación, del conocimiento y de la comprensión tanto social o colectiva como individual que se tiene del problema. Estas premisas determinan aquello que pude ser considerado como maltrato a una persona mayor, aquello que se reconoce y por tanto, clasificado según unos criterios aceptados y hallados en la literatura existente.

A pesar de ser reconocido como un problema de salud de primer orden (OMS,2002) y que afecta a muchas personas en el mundo, en cifras absolutas y relativas, la detección es compleja, de tal manera que se considera que por cada caso detectado y documentado hay cinco que no salen a la luz.

El porqué de la falta de detección obedece a múltiples causas. Así encontramos que, la mayoría de los abusos se comenten en lugares, de puertas a dentro, incluso en las instituciones, y por lo tanto se abren con mucha reticencia al escrutinio público. Conseguir que todo aquello que sucede en la esfera privada sea un tema de preocupación pública no ha sido fácil en ninguna de las formas de mal trato, nos referimos a todo aquello que ha tenido referencia a los menores y a la mujer, pero en el caso de las personas mayores, añadimos el factor del edadismo estructural y la ambivalencia respecto a los cambios de valores que se plantean por parte de la familia y por parte de la comunidad en cuanto a la clase y forma de cuidados que deben tener las personas mayores dependientes.

La detección está limitada por las normas y los valores culturales, los estereotipos negativos, el edadismo, las falsas creencias como pensar que lo que ocurre es siempre culpa de la edad, y por lo tanto no es susceptible de tratamiento.

Los malos tratos a las personas mayores toman formas particulares que exigen de los organismos y de los profesionales formulas muy abiertas e imaginativas para poder llegar a captarlos. Las personas mayores no suelen presentar denuncia alguna.

 

¿Ante qué debemos sospechar?

He aquí la relación de algunas señales o signos de alerta, precoces de maltrato, recogidos mediante las aportaciones de la literatura existente y de la observación de nuestro propio trabajo, que pueden ser útiles a los profesionales para ayudarles a intuir que alguna cosa está pasando ante una situación concreta. Los signos pueden ser:

— La demora en solicitar asistencia social o médica. Suele haber un intervalo prolongado de tiempo entre el hecho concreto y la visita al profesional.

— El anciano maltratado es llevado al centro de salud o de servicios sociales por otra persona que no sea el cuidador habitual.

— Narraciones o relatos contradictorios o inverosímiles respecto el cómo ocurrió el incidente entre la persona cuidadora y la persona mayor.

— Falta de comunicación de la víctima con el profesional, social o médico, cuando el cuidador está presente. Resistencia y negativa del cuidador a dejar solo al anciano con los profesionales.

— Desnutrición, deshidratación, caídas reiteradas, todo ello sin motivo aparente.

— Actitud de retraimiento, miedo, inquietud de la persona mayor.

— Alteración del estado de ánimo, ansiedad, confusión, insomnio, inapetencia, depresión.

— Vivienda que presenta unas condiciones higiénicas inaceptables y es inadecuada para poder vivir en ella.

— Historia previa de episodios sospechosos de malos tratos.

En nuestra sociedad se producen situaciones de abuso y existe una especie de barrera para reconocer los malos tratos, ésta actitud repercute en las familias, en las instituciones, en los individuos que las componen y en última instancia en las organizaciones públicas del país. Este es, sin lugar a dudas el gran déficit que tiene la detección de las víctimas.

 

El silencio cómplice de los malos tratos

Considerando que las personas mayores no suelen denunciar sus situaciones de maltrato postulamos que el silencio (no solamente el de las víctimas sino también el de los profesionales y el de la sociedad en general) es cómplice de los malos tratos. Existe así, un círculo de silencio, de ignorancia y de vulnerabilidad

Los profesionales debemos comprender el silencio de las víctimas a fin de favorecer mejor la comunicación con ellas, teniendo en cuenta la difícil relación que se establece con el entorno. Se debe evitar el incremento de su inseguridad y el agravamiento de sus condiciones. En los procesos de detección, requerir la implicación y el testimonio de los testigos y cuidadores es a menudo fundamental y necesario. Estas personas también viven y comparten sentimientos de inseguridad unidas al contexto de la víctima.

Analicemos algunas de las dinámicas relacionales entre la victima y su entorno

A nivel de temores de las víctimas

Las personas mayores generalmente sienten unos temores que se sitúan en el exterior de la persona, son realidades percibidas provenientes del entorno. Las víctimas piensan que serán objeto de:

— Sufrir represalias.

— Ser abandonadas, ser ingresadas en un establecimiento residencial o miedo a perder la plaza que ocupan,

— Ser causa de un escándalo y ser el origen de un conflicto en la familia.

— Miedo a perder las relaciones significativas (nietos…)

Así de esta forma, se puede encontrar que las personas mayores víctimas de malos tratos se manifiestan mediante indicadores no específicos como: fugas, agitación, claudicación (autonegligencia), no ingesta de alimentos, depresión.

A nivel de percepción de las propias víctimas

Las percepciones son elementos cognitivos y/o emotivos que organizan la experiencia y la forma cómo evalúan las víctimas su situación. He aquí algunas manifestaciones:

— Ellas no se dan cuenta de la gravedad de la situación.

— Excusan y justifican los comportamientos abusivos.

— Ignoran las posibilidades de ayuda y los recursos.

— Se sienten culpables e impotentes de su situación de dependencia y por lo tanto de la necesidad de precisar ayuda.

— Creen poder resolver por si solas el problema.

— Existe una indefensión aprendida. Se percibe un sentimiento de ser una carga para la familia y para el entorno. En ocasiones se sienten culpables de los comportamientos de maltrato recibido (alguna cosa habré hecho mal…)

A nivel de actitudes del entorno de la víctima

La actitud del entorno es la reacción previsible del medio ambiente en términos de resistencia para reconocer la realidad de los malos tratos. ¿Por qué?

— Negación del problema por el entorno.

— Minimización del incidente en el origen de la queja o denuncia.

— Temor a los conflictos y a las represalias.

— Sufrir una presión para la conformidad.

— Desconocimiento de la existencia de recursos de soporte.

— Creencia de la obligación de confidencialidad.

A nivel de la revelación de la víctima

Los sentimientos que surgen suelen ser:

— La débil probabilidad que tiene la víctima de ser creída.

— El sentido que la víctima da a la situación de abuso.

— La capacidad limitada de comunicar claramente los detalles de la situación-problema.

— La ausencia de una persona de confianza en el entorno de la víctima.

— La importancia de la relación afectiva con el abusador

El silencio de los cuidadores

Cuando los profesionales de cualquier categoría laboral, que ejercen su actividad en una institución dedicada a personas mayores perciben algún tipo de maltrato, por ejemplo, problemas de desnutrición, de abuso en la contención física o farmacológica, de infantilización u otro tipo de trato inadecuado, raros son aquellos que toman el riesgo de enfrentarse ante quien corresponda la responsabilidad del centro (los cuidadores o dirección).

Muchos profesionales cierran los ojos para no ver “historias”. Lo que cuenta es que el servicio continúe y que no existan quejas ni de los residentes ni de las familias. Lo que importa es la apariencia, aquello que se ve. El suelo debe estar limpio y brillante, las mesas bien puestas y las camas bien hechas. Poco importa si para obtener todo esto el personal ha realizado el cuidado y limpieza intima en un tiempo récord, nadie lo sabrá. Los residentes no dirán nada porque no podrán o por temor a represalias. Una institución bien arreglada no garantiza que en ella se viva con calidad y percibiendo un buen trato.

El silencio en las instituciones puede estar fundamentado en que:

— La imagen es un valor importante a la vez que un recurso financiero.

— La discreción es una regla implícita o explícita en la producción y la distribución de bienes y de servicios: el deber de reserva y de discreción profesional equivale a la obligación de guardar silencio respecto aspectos negativos que pueden dañar la imagen del centro.

El silencio de los cuidadores puede fundamentarse en:

— Actitud eficaz para auto protegerse. Un conflicto no interesa.

— La ropa sucia se lava en casa. No se debe ensuciar la imagen de la casa.

— No se rompe la rama de la cual dependemos.

— Los procedimientos de una denuncia son complejos, largos y con un final desconocido; en cambio el reglamento interior del centro dispone de un procedimiento habitual.

El silencio de las familias

Normalmente ocurre que las familias opinan que es impensable que, el padre o la madre alojado en una institución, que ellos mismos hayan contribuido a buscar y decidir, pueda afrontar peligro de sufrir algún tipo de maltrato. Las visitas suelen ser muy rutinarias, tanto en el día como en la hora e investigan poco acerca de los cuidados y atenciones personales que reciben, tales como saber que tipo de medicación y con que frecuencia la toman o pedir el contrato o expediente asistencial para ver las anotaciones realizadas. Recordemos al respecto que en el expediente deben constar todos aquellos aspectos de tratamiento, el tipo y el momento de aplicar una contención ya sea física o farmacológica.

Por otro lado, es muy difícil encontrar un centro y una vez lograda una plaza el hecho de indagar y llegar a la conclusión de trato deficiente ocasionaría el problema de llevar a la persona de nuevo a casa y reiniciar la búsqueda de otro centro. De tal forma sería necesario revivir la crisis familiar producida por el ingreso en una institución, que se quiere obviar.

El silencio de las administraciones

Algunas políticas y valores sociales pueden influir sobre la probabilidad de que se produzcan malos tratos y también que se reduzca el potencial, tanto de detección como de prevención.

También es una realidad constatable, en muchas ocasiones, el silencio de los organismos públicos estatales, autonómicos y municipales con responsabilidades para intervenir en situaciones de violencia, abuso y malos tratos dirigidos a los ancianos. Por este motivo se puede afirmar su complicidad y participación en mantener cuidados inadecuados y el maltrato a la población anciana expuesta a estas situaciones.

Numerosas organizaciones alzan su voz y recomiendan que se definan acciones dirigidas a la prevención, detección y tratamiento de los malos tratos a las personas mayores (OMS, Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento, Declaración de Almería y otros), a las que en demasiadas ocasiones se les hace caso omiso.

Es necesario poder identificar los riesgos previsibles para no exponer inútilmente a las personas mayores a un riesgo de padecer una situación de maltrato.

 

Consecuencias psicológicas, sociales y de salud de los malos tratos a las personas mayores

El proceso de envejecimiento entraña la reducción de la capacidad de recuperación, por lo que las personas de edad que han sido víctimas de malos tratos pueden no llegar a recobrarse nunca del todo, física o emocionalmente, de la experiencia sufrida.

La mayor parte de la literatura sobre los malos tratos a las personas mayores está enfocada a cómo poder detectarlos y la forma más idónea de intervenir en ellos. No obstante, existen autores que han dedicado su reflexión a teorizar y buscar datos sobre el efecto de los malos tratos en las personas que los padecen.

Es relativamente fácil establecer una relación directa entre una lesión física y sus secuelas posteriores, avaladas por el seguimiento médico, pero es mucho más complejo establecer esta relación cuando se trata de un daño psicológico. En este caso, se plantea un modelo ecológico explicativo, en el que la personalidad de la propia víctima, las relaciones con el entorno y las experiencias sociales previas son los parámetros a tener en cuenta para poder efectuar una evaluación.

En muchas ocasiones, en los informes no aparece la descripción de las consecuencias que han supuesto los abusos económicos, las humillaciones o las agresiones sexuales, es decir, el impacto que los distintos tipos de malos tratos hayan podido causar a la persona mayor, sino que solamente se suele detallar la consecuencia más grave a titulo de resumen global. Las víctimas pueden sufrir multitud de secuelas mucho más difíciles de apreciar, pero igualmente graves a corto y largo plazo. A pesar de todo, se apunta que la violencia y los malos tratos a los mayores, tanto en el medio familiar como institucional, causan morbilidad y mortalidad importantes. Lachs et al. (1998), afirman que el hecho de sufrir malos tratos acorta la vida.

Si nos referimos a los trastornos psicológicos asociados a los malos tratos, podemos relacionar la ansiedad, la depresión y la baja autoestima entre otros, los cuales pueden producir disfunciones físicas en diversas áreas de la persona y afectar al descanso, producir mareos y dolor de cabeza o trastornos de la alimentación. También pueden producir disfunciones psíquicas como angustia, irritabilidad, reducción de la capacidad de memoria y de la expresión, aislamiento social, alteración de la percepción y de la valoración de lo que sucede y tentativas autodestructivas como el suicidio.

Se cita también el estrés postraumático, el cual aparece en muchas de las víctimas de violencia o de maltrato, las cuales suelen sentirse responsables de su situación. Tienen sentimientos de vergüenza y tienden a minimizar los efectos, por lo que no se conceden el derecho a pedir ayuda.

A titulo de ejemplo exponemos que la hipotermia y la hipertermia también son causas potenciales que precipitan la muerte de las personas mayores, especialmente de las que padecen una discapacidad y que en muchos casos, con un buen seguimiento podría ser evitada. Respecto al estado nutricional y de hidratación, son también factores importantes para la defensa del organismo hacia posibles enfermedades y ante la respuesta inmunológica. La desnutrición favorece la aparición de úlceras de decúbito en los pacientes encamados, de la misma forma que la falta de higiene y la inmovilización postural.

Son desconocidos los efectos de los abusos sexuales en los hombres, por el contrario sí se conocen algunos de los efectos en las mujeres, las cuales desarrollan conductas fóbicas y de evitación, así como miedo, ansiedad, estrés postraumático, desintegración social respecto de sus relaciones afectivas y de ocio, entre otras.

La Organización Mundial de la Salud (OMS – Informe Violencia y Salud, 2002) ha calificado a la violencia como un problema de salud pública y de derechos humanos en todo el mundo y, a pesar de que no hay estudios específicos sobre el suicidio en personas mayores, las cifras globales de suicidio en este grupo de edad son tres veces superiores a las de otros grupos.

Estas, entre otras consecuencias, son las que ponen en evidencia la gravedad del tema de los malos tratos a las personas de edad avanzada y también ponen de manifiesto la necesidad de aplicar actuaciones que vayan dirigidas, bien a la raíz del problema mediante acciones preventivas, bien a las fases iniciales del problema para una detección precoz o bien a eficaces intervenciones multidisciplinares acompañadas de los recursos idóneos y necesarios.

 

La intervención

Toda intervención debe estar regida por unos principios fundamentales que permiten llevar a cabo una estrategia que tiene como finalidad prevenir y evitar los malos tratos, al mismo tiempo que se preservan los derechos y los intereses de la persona mayor y sus relaciones personales. Estos principios fundamentales son:

A. Las personas tienen derecho a:

— Tener las necesidades básicas cubiertas (alimento, vestido, vivienda…).

— Estar protegidas contra los malos tratos.

— A ejercer su autodeterminación y poder conducir su vida como crean conveniente, siempre que no pongan en peligro o vulneren algún derecho a una tercera persona.

— Tomar parte en las decisiones que le afecten, teniendo en cuenta sus capacidades.

— Rehusar ayudas o prestaciones.

B. Cada caso debe ser analizado individualmente para poder determinar los deseos de la persona mayor y el grado de intervención que demanda.

— La intervención ha de ser proporcional a la medida del riesgo al cual está expuesta la persona mayor.

— Los perjuicios y convicciones de los profesionales pueden reflejarse en las decisiones que se tomen para llevar a cabo la intervención. Cada profesional ha de reconocer sus responsabilidades y evitar privilegiar o castigar comportamientos.

C. La intervención tiene como finalidad acabar con el maltrato y por tanto proteger a la víctima, pero también, la de mejorar la percepción del comportamiento propio, para lo cual se precisa de empatía.

D. Las intervenciones deben aplicarse con las medidas menos perturbadoras y restrictivas posibles para la persona mayor. Se ha de elaborar un método de participación voluntaria de todas las personas implicadas, teniendo en cuenta sus personalidades y circunstancias, puesto que de otra forma se pueden generar reacciones negativas y como consecuencia, que la persona mayor rehúse la ayuda. Se han de clarificar las demandas de la víctima para determinar cual debe ser la estrategia de trabajo del equipo de intervención.

E. Se ha de comunicar al Ministerio Fiscal o al Juzgado e intervenir obligatoriamente en caso de que:

— Se trate de una persona mayor presuntamente incapacitada para tomar decisiones.

— Exista una infracción del código penal.

— La persona mayor represente un peligro para una tercera persona.

— Se ha de informar al Juzgado en el caso de que existan agresiones, amenazas, robos y abandono. En los otros supuestos las personas mayores pueden rehusar cualquier ayuda o intervención.

F. Mantener la confidencialidad respecto a la información de las situaciones de maltrato. Todos los profesionales que intervienen en el caso, psicólogos, trabajadores sociales, médicos, abogados, se ven obligados a mantener confidencialidad y a obtener el permiso de la persona mayor para pasar información de un profesional a otro, a excepción de los casos en los que hay obligatoriedad de denunciar o comunicar.

G. Prestar el adecuado nivel de intervención.

Actualmente, el abordaje de una situación de maltrato a una persona mayor se hace, generalmente, desde los servicios sociales o servicios de salud de atención primaria, actuando sobre situaciones de riesgo (prevención primaria), sobre situaciones confirmadas de maltrato (prevención secundaria), o bien sobre las consecuencias del maltrato (prevención terciaria).

Ante situaciones tan complejas y multifactoriales como son los maltratos a las personas mayores, su intervención debe ser necesariamente diseñada y efectuada por profesionales de diversas disciplinas.

Para poder intervenir integralmente en estas situaciones de maltrato, es conveniente construir un equipo interdisciplinar (reagrupamiento de miembros de personal de un solo organismo o de distintos organismos). Algunas de las metas del equipo serán:

• Configurar el espacio en el que sean presentados los casos para formular diagnósticos y planes de intervención.

• Asegurar que son aplicados los protocolos de intervención.

• Atribuir la responsabilidad de las tareas a los miembros del equipo, así como dar soporte y sugerir actuaciones.

• Si es necesario, canalizar casos a otros equipos para la intervención apropiada.

• Evaluar la eficacia de las intervenciones y colaborar en la toma de decisiones relativas a los diferentes planes de acción.

Como consideración importante destacamos que la violencia es una lacra social contra la cual se debe enfrentar toda la ciudadanía, en especial las instituciones y sus profesionales. Por este motivo hay que tener muy en cuenta las reformas legislativas introducidas actualmente con la Ley 27/2003 de 31 de julio, reguladora de la orden de protección de las víctimas de la violencia doméstica y la Ley orgánica 11/2002 de 29 de septiembre, por la que se modifican determinados artículos del código penal. Asimismo, la ley regula que toda persona que, por razón de su cargo, tenga noticia o conocimiento de cualquier delito público (y la violencia doméstica lo es) tiene la obligación de comunicarlo inmediatamente al Ministerio Fiscal o al Juzgado.

Vejez con dignidad

Fecha: marzo 23, 2015

Los avances de la ciencia, y los progresos de la medicina, han contribuido notablemente a prolongar en los últimos años la duración media de la vida humana. La «tercera edad» abarca una parte considerable de la población mundial: y es vista como aquellas personas que con un límite determinado de edad salen de los circuitos productivos, aun disponiendo muchas veces de recursos y sobre todo de la capacidad de participar en el bien común. A este grupo abundante de ancianos jóvenes, como definen los demógrafos según la nuevas categorías de la vejez, a las personas de los 65 a los 75 años de edad, se agrega el de los ancianos más ancianos, que superan los 75 años, la cuarta edad, cuyas filas están destinadas a aumentar siempre más.

Esta llamada «revolución silenciosa» que supera los datos demográficos, plantea problemas de orden social, económico, cultural, psicológico y espiritual cuyo alcance debe ser objeto de una mayor atención. Por ejemplo, las naciones Unidas establecieron dieciocho Principios sobre los ancianos, distribuíos en cinco grupos: independencia, participación, atención, realización personal y dignidad.

Una vejez digna e independiente es la capacidad de vivir la vida al máximo en el sitio al que llamamos hogar sin importar la edad, enfermedad o discapacidad. A pesar de que todos nosotros pensamos que entraremos a la tercera edad disfrutando de buena salud, la realidad es que el 70 por ciento de las personas mayores de 65 años de edad van a necesitar de ayuda con sus actividades diarias en algún momento de sus vidas por un promedio de tres años. Este tipo de cuidado puede afectar cada aspecto de su vida –desde cómo y dónde vive- y el costo puede ser muy elevado. Desgraciadamente, nunca se sabe cuándo usted o un ser querido podría necesitar de asistencia diaria como ayuda para ir al supermercado, transporte o cuidado médico constante, los cuales requieren de planificación y coordinación

Uno de los problemas que se nos presenta en este momento es como definimos al anciano.

Internacionalmente, en 1984 se admitió por convenio, que anciano es toda persona mayor de 65 años, edad coincidente con la jubilación; es una definición que ha cambiado con el tiempo, no solo por los cambios en la esperanza de vida sino también por la evolución que ha tenido la sociedad en todos los niveles. Parece ser que en la antigüedad (cuando la esperanza de vida estaba alrededor de 25-30 años) anciano era sinónimo de no productividad, ello haría que ahora asimiláramos anciano al jubilado, es decir a los 65-70 años según las profesiones.

No hace mucho tiempo la imagen general de una persona de 65 años, era la de un anciano con escasas posibilidades de autonomía que requería cuidados especializados. Lo cual sería la representación equivalente a un anciano de 80 años, sin embargo con el transcurrir del tiempo ésta visión ha cambiado,  puesto que cada vez más personas llegan a una edad avanzada en un buen estado de salud relativo.

El envejecimiento se puede definir como una serie de modificaciones morfológicas, psicológicas, funcionales y bioquímicas que el paso del tiempo origina sobre los seres vivos, que supone una disminución de la capacidad de adaptación en cada uno de los órganos, aparatos y sistemas, así como de la capacidad de respuesta a los agentes lesivos externos  que inciden en el individuo.

El envejecimiento es un proceso biológico, que se inicia una vez alcanzada la madurez; es universal, progresivo e irreversible, caracterizado por un descenso gradual del funcionalismo de los distintos aparatos y sistemas orgánicos, que culmina con la muerte.

Un organismo comienza a manifestar el envejecimiento cuando decrece su vitalidad, aumentando  proporcionalmente su vulnerabilidad. El organismo viejo, se diferencia del joven, por las modificaciones funcionales  que experimenta. El órgano que manifiesta precozmente los signos del envejecimiento es la piel, y el que lo hace más tardíamente es el cerebro. El proceso de envejecimiento se comienza a manifestar a partir del momento de máximo desarrollo del individuo.

Los indicadores demográficos mundiales demuestran, la fuerte tendencia hacia un importante incremento de la población anciana, por el aumento en la edad media de la población.

La esperanza de vida, es un indicador que refleja los avances en la calidad de la atención integral de la salud del adulto mayor, expresado por un descenso en la mortalidad de este grupo poblacional. A principios del siglo XX, la esperanza de vida se estableció en los 35 años, hoy se eleva a los 76 años, con una proyección en aumento de 2 a 3 años más, para el 2020.

No es igual la edad cronológica, la humana, la biológica, la psicológica y la social. La calidad de vida actual hace que prácticamente hasta los 75 años las personas estén en muy buen estado y que puedan ser totalmente autónomas, aumentando a partir de esta edad la dependencia.

Para entender mejor esto es conveniente repasar las siguientes definiciones:

Edad cronológica. Es la edad del individuo en función del tiempo transcurrido desde el nacimiento. Es por tanto la edad en años. Es un criterio administrativo de gran importancia que marca hechos trascendentales en nuestra vida como pueda ser la jubilación. Tiene por tanto un valor social o legal más que biológico. El tiempo en sí no tiene ningún efecto biológico sino más bien los cambios ocurren en el tiempo.

Edad biológica. Es la que se corresponde con el estado funcional de nuestros órganos comparados con patrones estándar para una edad. Es por tanto un concepto fisiológico. Tiene en cuenta los cambios físicos y biológicos que se van produciendo en las estructuras celulares, de tejidos, órganos y sistemas. Su conocimiento sería más informativo sobre nuestro envejecimiento real.

Edad Psicológica: Define la vejez en función de los cambios cognitivos, efectivos y de personalidad a lo largo del ciclo vital. El crecimiento psicológico no cesa en el proceso de envejecimiento (capacidad de aprendizajes, rendimiento intelectual, creatividad, modificaciones afectivas valorativas del presente, pasado y futuro, así como crecimiento personal).

Edad social: Suele medirse por la capacidad de contribuir al trabajo, la protección del grupo o grupos a que pertenece y la utilidad social. Estimación que varía según las sociedades, sus leyes, valoraciones, prejuicios y estereotipos, oscilando entre los extremos del continuo “viejo-sabio”/”viejo inútil”.

Por consiguiente, el concepto de envejecimiento involucra un deterioro funcional progresivo, el cual en algunos casos parece no estar vinculado con la edad cronológica; solo cuando estos cambios “fisiológicos” comienzan a afectar la autonomía y capacidad del individuo para realizar sus actividades funcionales de vida diaria, lo que define la ancianidad.

Un anciano sano seria entonces una persona con condiciones anatómicas y fisiológicas en el límite entre lo normal y lo patológico,  con adaptación de su capacidad funcional a las posibilidades reales de rendimiento.

¿Cuál es la situación actual? Hay pueblos donde la vejez es apreciada y estimada. Otros en los que lo es mucho menos, a causa de una mentalidad que pone en primer lugar la utilidad y la productividad del hombre; o que pone en el centro su propio bienestar, dejando de lado otras exigencias. La tercera o cuarta edad a veces se la menosprecia, y hasta el mismo anciano se pregunta si su existencia tiene utilidad.

Por la reserva del sentido de familia de nuestra gente, todavía se respeta al anciano, al menos en algunos niveles de la sociedad; sin embargo, podemos preguntarnos si la globalización de muchas costumbres que vamos importando no va generando esta idea de una edad menospreciada, y subvalorada. Podemos justificar que un anciano no pueda ser atendido por sus hijos, por las exigencias de la misma enfermedad, y tenga que ser internado.

La vida más larga, la indigencia donde no hay suficiente atención social, la inacción forzada de los geriátricos, la soledad amarga de quienes están privados de amistad y de verdadero afecto familiar deben interpelarnos sobre el porqué de muchas conductas inhumanas frente a la ancianidad: sobre todo cuando se suman las dificultades propias del deterioro de la salud, las capacidades físicas y mentales limitadas, etc.

Muchas veces la conducta de la familia está cargada de angustia y de miedo al futuro, previendo dificultades económicas, de inseguridad o simplemente temiendo perder la propia libertad.

Entre los problemas que hoy encontramos contra la dignidad de la persona está la marginación. El desarrollo de este hecho relativamente reciente, ha hallado lugar en una sociedad que, concentra todo en la eficiencia y en la imagen de un hombre eternamente joven, y que excluyen de los propios « circuitos de relaciones » a quienes no tienen esas características.

Esto tiene relación con la pobreza, o una reducción de los ingresos y de los recursos económicos que pueden garantizar una vida digna, la falta de responsabilidades institucionales, y el alejamiento progresivo del anciano del propio ambiente social y de la familia, son los factores que colocan a muchos ancianos al margen de la comunidad humana y de su entorno.

También se debe considerar otro aspecto de la marginación la falta de relaciones humanas que hacen sufrir al anciano, no sólo por el alejamiento, sino por el abandono, la soledad y el aislamiento. Al disminuir los contactos interpersonales y sociales, comienzan a faltar los estímulos, las informaciones, los instrumentos culturales. Los ancianos, al ver que no pueden cambiar la situación por estar imposibilitados a participar en las tomas de decisiones que les conciernen, como personas y como ciudadanos, terminan perdiendo el sentido de pertenencia a la comunidad de la cual son miembros.

Para asistir a los enfermos ancianos no autosuficientes, sin familia, o con pocos medios económicos, se recurre a la asistencia institucionalizada. Pero el hecho de recluirlos en un instituto puede transformarse en una especie de segregación de la persona. En la medida de lo posible, los ancianos deberán poder permanecer en el propio ambiente, gracias al apoyo que se les prestará mediante, por ejemplo, la asistencia a domicilio, el hospicio, el hospital de día, el centro de rehabilitación, etc.

Los geriátricos en cuanto residencias para ancianos al ofrecer alojamiento a personas que han tenido que dejar su propio hogar, deben respetar la autonomía y la personalidad de cada uno, posibilitando la dimensión familiar.

La jubilación obligatoria da comienzo a un proceso de envejecimiento precoz; mientras el continuado desarrollo de una actividad posterior a la pensión produce un efecto benéfico en la calidad misma de la vida. El tiempo libre de que disponen los ancianos es el principal recurso que se ha de tener en cuenta para volverles a dar un papel activo y fomentar el voluntariado. Es necesario trabajar en implementar normativas sociales más precisas y amplias sobre el voluntariado que permitir incluir el aporte del anciano

La vejez crece con nosotros. Y la calidad de nuestra vejez dependerá sobre todo de nuestra capacidad de apreciar su sentido y su valor, tanto en el ámbito meramente humano como en el de la fe. Las expectativas de una longevidad que se puede transcurrir en mejores condiciones de salud respecto al pasado; la perspectiva de poder cultivar intereses que suponen un grado más elevado de instrucción; el hecho de que la vejez no es siempre sinónimo de dependencia y que, por tanto, no menoscaba la calidad de la vida, no parecen ser condiciones suficientes para que se acepte un período de la existencia en el cual muchos de nuestros contemporáneos ven exclusivamente una inevitable y abrumadora fatalidad.

Está muy difundida, hoy, en efecto, la imagen de la tercera edad como fase descendiente, en la que se da por descontada la insuficiencia humana y social. Se trata, sin embargo, de un estereotipo que no corresponde a una condición que, en realidad, está mucho más diversificada, pues los ancianos no son un grupo humano homogéneo y la viven de modos muy diferentes. Existe una categoría de personas, capaces de captar el significado de la vejez en el transcurso de la existencia humana, que la viven no sólo con serenidad y dignidad, sino como un período de la vida que presenta nuevas oportunidades de desarrollo y empeño. Y existe otra categoría muy numerosa en nuestros días para la cual la vejez es un trauma. Personas que, ante el pasar de los años, asumen actitudes que van desde la resignación pasiva hasta la rebelión y el rechazo desesperados. Personas que, al encerrarse en sí mismas y colocarse al margen de la vida, dan principio al proceso de la propia degradación física y mental.

Es posible, pues, afirmar que las facetas de la tercera y de la cuarta edad son tantas cuantos son los ancianos, y que cada persona prepara la propia manera de vivir la vejez durante toda la vida. En este sentido, la vejez crece con nosotros. Y la calidad de nuestra vejez dependerá sobre todo de nuestra capacidad de apreciar su sentido y su valor, tanto en el ámbito meramente humano como en el de la fe.

Ese es el secreto de la juventud espiritual, que se puede cultivar a pesar de los años. Linda, una mujer que vivió 106 años, dejó un lindo testimonio en este sentido. Con ocasión de su 101 cumpleaños, confiaba a una amiga: Ya tengo 101 años, pero ¿sabes que soy fuerte? Físicamente estoy algo impedida, pero espiritualmente hago todo, no dejo que las cosas físicas me abrumen, no les hago caso. No es que viva la vejez porque no le hago caso: ella sigue por su camino, y yo la dejo.

Rectificar la actual imagen negativa de la vejez, es, pues, una tarea cultural y educativa que debe comprometer a todas las generaciones. Existe la responsabilidad con los ancianos de hoy, de ayudarles a captar el sentido de la edad, a apreciar sus propios recursos y así superar la tentación del rechazo, del auto-aislamiento, de la resignación a un sentimiento de inutilidad, de la desesperación. Por otra parte, existe la responsabilidad con las generaciones futuras, que consiste en preparar un contexto humano, social y espiritual en el que toda persona pueda vivir con dignidad y plenitud esa etapa de la vida.

Alfonso J. Palacios Echeverría

¿Qué es la depresión?

Ocasionalmente, todos nos sentimos melancólicos o tristes, pero estos sentimientos, por lo general, son pasajeros y desaparecen en unos días. Cuando una mujer tiene un trastorno depresivo, éste interfiere con la vida diaria y el desempeño normal, y le causa dolor a ella y a quienes se preocupan por ella. La depresión es una enfermedad común, pero grave, y la mayoría de las personas que la padecen necesitan tratamiento para mejorar.

La depresión afecta tanto a los hombres como a las mujeres, pero las mujeres tienen más probabilidades de que se les diagnostique con depresión que a los hombres en un determinado año.1Actualmente se están haciendo esfuerzos para explicar esta diferencia mientras los investigadores examinan determinados factores (biológicos, sociales, etc.) que son exclusivos de las mujeres.

Muchas mujeres que padecen una enfermedad depresiva nunca buscan tratamiento. Pero la gran mayoría, incluso aquellas con los casos más graves de depresión, pueden mejorar con tratamiento.

La depresión afecta tanto a los hombres como a las mujeres, pero las mujeres tienen más probabilidades de que se les diagnostique con depresión que a los hombres en un determinado año.

¿Cuáles son los diferentes tipos de depresión?

Existen varios tipos de trastornos depresivos que ocurren tanto en las mujeres como en los hombres. Los más comunes son el trastorno depresivo grave y trastorno distímico. La depresión menor también es común.

El trastorno depresivo grave, también llamado depresión grave, se caracteriza por una combinación de síntomas que interfieren con la habilidad para trabajar, dormir, estudiar, comer, y disfrutar de las actividades que antes resultaban placenteras. La depresión grave incapacita a la persona y le impide desempeñarse con normalidad. Es posible que un episodio de depresión grave ocurra solamente una vez en de la vida de una persona, pero mayormente, puede volver a aparecer durante las diferentes etapas de la vida.

El trastorno distímico, también llamado distimia, se caracteriza por síntomas depresivos de larga duración (dos años o más) pero menos graves que los de la depresión grave. Es posible que la distimia no incapacite a una persona, pero le impide desempeñarse con normalidad o sentirse bien. Quienes tienen distimia también pueden padecer uno o más episodios de depresión grave a lo largo de sus vidas.

También se puede padecer de depresión menor. Los síntomas de la depresión menor son similares a los de la depresión grave y la distimia, pero son menos graves y/o generalmente duran menos tiempo.

Algunos tipos de trastorno depresivo presentan características levemente diferentes a las descritas anteriormente o pueden desarrollarse bajo circunstancias únicas. Pero, no todos los científicos están de acuerdo en cómo caracterizar y definir estos tipos de depresión. Estos tipos de depresión son los siguientes:

  • La depresión psicótica ocurre cuando una enfermedad depresiva grave está acompañada de alguna forma de psicosis, tal como, una ruptura con la realidad; ver, escuchar, oler o sentir cosas que otras personas no pueden detectar (alucinaciones); y tener creencias firmes que son falsas, por ejemplo, cuando la persona cree que es el presidente (delirios).
  • El trastorno afectivo estacional o TAE se caracteriza por la aparición de una enfermedad depresiva durante los meses del invierno, cuando disminuye la luz solar natural. Esta forma de depresión generalmente desaparece durante la primavera y el verano. El TAE puede tratarse eficazmente con terapia de luz, pero aproximadamente la mitad de las personas con TAE no mejoran con la terapia de luz solamente. Los antidepresivos y la psicoterapia también pueden reducir los síntomas del TAE, ya sea solos o en combinación con la terapia de luz.2

El trastorno bipolar, también llamado enfermedad maníaco-depresiva, no es tan común como la depresión grave o la distimia. El trastorno bipolar se caracteriza por cambios cíclicos en el estado de ánimo que van desde una euforia extrema (por ejemplo, manía) a un decaimiento extremo (por ejemplo, depresión).

Visite el sitio web del NIMH para obtener más informaciónsobre el trastorno bipolarhttp://www.nimh.nih.gov/health/publications/espanol/trastorno-bipolar-facil-de-leer/trastorno-bipolar-facil-de-leer.pdf

¿Cuáles son los síntomas básicos de la depresión?

No todas las mujeres con enfermedades depresivas presentan los mismos síntomas. Además, la gravedad, frecuencia y duración de los síntomas pueden variar según la persona y su enfermedad en particular. Los síntomas de la depresión incluyen:

  • Sentimientos persistentes de tristeza, ansiedad o “vacío”
  • Sentimientos de desesperanza y/o pesimismo
  • Irritabilidad, inquietud, ansiedad
  • Sentimientos de culpa, inutilidad y/o impotencia
  • Pérdida de interés en las actividades o los pasatiempos que antes resultaban placenteros, incluso las relaciones sexuales
  • Fatiga y falta de energía
  • Dificultad para concentrarse, recordar detalles y tomar decisiones
  • Insomnio, despertar durante la noche o dormir demasiado
  • Comer demasiado o perder el apetito
  • Pensamientos suicidas, intentos de suicidio
  • Dolores o malestares persistentes, dolores de cabeza, retorcijones en el estómago (cólicos) o problemas digestivos que no se alivian, ni siquiera con tratamiento

¿Qué causa depresión en las mujeres?

Los científicos están examinando muchas causas que podrían explicar el aumento en el riesgo de padecer depresión que tienen las mujeres y muchos factores que pueden contribuir a que esto sea así. Es probable que los factores genéticos, biológicos, químicos, hormonales, ambientales, psicológicos y sociales se unan o crucen para contribuir a la depresión.

La genética

Si una mujer tiene antecedentes familiares de depresión, puede tener un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad. Pero, esta no es una regla que siempre aplica. La depresión puede ocurrir en mujeres sin antecedentes familiares de depresión y es posible que ciertas mujeres de familias con antecedentes de depresión no la padezcan. Las investigaciones genéticas indican que es posible de que el riesgo de padecer de la depresión implique la combinación de múltiples genes con factores ambientales o con otros factores.3

Las sustancias químicas y las hormonas

La química del cerebro parece ser un factor muy importante en los trastornos depresivos. Las tecnologías modernas de obtención de imágenes del cerebro, como la resonancia magnética (RM), han demostrado que el cerebro de las personas que padecen de la depresión es diferente a la del cerebro de quienes no la padecen. Las partes del cerebro responsables de regular el estado de ánimo, pensamiento, sueño, apetito y la conducta parecen no funcionar normalmente. Además, los neurotransmisores importantes (sustancias químicas que las células del cerebro utilizan para comunicarse) parecen estar fuera de balance. Pero estas imágenes no revelan el motivo por el cual se produce la depresión.

Los científicos también están estudiando la influencia de las hormonas femeninas, las cuales cambian a lo largo de la vida. Los investigadores han demostrado que las hormonas afectan directamente la química del cerebro que controla las emociones y el estado de ánimo. Existen etapas específicas durante la vida de una mujer que son de especial interés, como la pubertad; los días antes de los períodos menstruales; antes, durante e inmediatamente después de un embarazo (posparto), y el período inmediatamente antes y durante la menopausia (perimenopausia).

El Trastorno disfórico premenstrual

Algunas mujeres pueden ser propensas a un tipo de síndrome premenstrual grave llamado trastorno disfórico premenstrual o TDPM. Durante la semana antes de la menstruación, las mujeres afectadas por el TDPM generalmente padecen depresión, ansiedad, irritabilidad y cambios de estado de ánimo, de tal manera que interfieren con su desempeño normal. Las mujeres con TDPM debilitante no necesariamente tienen cambios hormonales inusuales, pero si responden diferente a estos cambios.4 Además, pueden tener antecedentes de otros trastornos del estado de ánimo y diferencias en la química del cerebro que hacen que sean más sensibles a los cambios hormonales relacionados con la menstruación. Los científicos están investigando de qué manera el aumento y la disminución cíclica de los estrógenos y otras hormonas pueden afectar la química del cerebro que está relacionada con la enfermedad depresiva.5,6,7

La Depresión posparto

Las mujeres son especialmente vulnerables a la depresión después de dar a luz, cuando los cambios hormonales y físicos y la nueva responsabilidad de cuidar al recién nacido pueden resultar muy pesados. Muchas madres primerizas padecen un breve episodio de cambios leves en el estado de ánimo que se conocen como “tristeza posparto”, pero algunas sufren depresión posparto, una enfermedad más grave que requiere de tratamiento activo y de apoyo emocional para la madre primeriza. En un estudio se demostró que las mujeres en etapa posparto tienen un riesgo mayor de padecer varios trastornos mentales, incluso depresión, durante muchos meses después de dar a luz.

Algunos estudios sugieren que las mujeres que padecen depresión posparto, a menudo han padecido episodios depresivos anteriormente. Algunas de ellas los padecen durante el embarazo, pero estos episodios depresivos suelen pasar sin que ellas se den cuenta. Las investigaciones sugieren que las consultas con el médico durante el embarazo y en el período posparto pueden ser una buena oportunidad para detectar la depresión.9,10

La Menopausia

Los cambios hormonales aumentan durante la transición entre la premenopausia y la menopausia. Aunque algunas mujeres pueden entrar en la menopausia sin problemas de estado de ánimo, otras tienen mayor riesgo de padecer depresión. Esto parece ocurrir incluso entre las mujeres que no tienen antecedentes de depresión.11,12 Pero, la depresión es menos común en las mujeres durante el período posterior a la menopausia.

El Estrés

Un episodio depresivo se presenta generalmente después de eventos estresantes de la vida como un trauma, la pérdida de un ser querido, una relación difícil o una situación estresante, ya sea grata o no grata. Demasiado trabajo y responsabilidades de la casa, el cuidado de hijos y de padres ancianos, el abuso y la pobreza también pueden provocar un episodio depresivo. Las evidencias indican que las mujeres responden de distinta manera que los hombres ante estos eventos, por lo que las hacen más propensas a la depresión. De hecho, las investigaciones indican que las mujeres responden de manera tal que sus sentimientos de estrés son más prolongados que en los hombres, lo cual aumenta el riesgo de padecer depresión.14 Pero, no queda claro por qué algunas mujeres que enfrentan enormes desafíos padecen depresión y otras que tienen desafíos similares, no la padecen.

¿Qué enfermedades a menudo coexisten con la depresión en las mujeres?

La depresión a menudo coexiste con otras enfermedades que pueden presentarse antes o después de la depresión, causarla, ser una consecuencia de ésta o una combinación de todos estos factores. Es probable que la interacción entre la depresión y otras enfermedades sea distinta según las personas y las situaciones. De todas formas, estas otras enfermedades coexistentes deben ser diagnosticadas y tratadas.

La depresión a menudo coexiste con trastornos alimenticios como la anorexia nerviosa, bulimia nerviosa y otros trastornos, especialmente entre las mujeres. Los trastornos de ansiedad, tales como el trastorno de estrés postraumático o TEPT, el trastorno obsesivo-compulsivo, el trastorno de pánico, la fobia social y el trastorno de ansiedad generalizada, a veces también acompañan a la depresión.15,16 Las mujeres son más propensas que los hombres a padecer un trastorno de ansiedad coexistente.17 Las mujeres que padecen del TEPT, el cual puede desarrollarse después de que una persona atraviesa por una experiencia o un evento terrible, son especialmente propensas a padecer de la depresión.

El abuso o la dependencia del alcohol y de sustancias pueden coexistir con la depresión, aunque esto es más común entre los hombres que entre las mujeres.17,15 Las investigaciones han indicado que en la población de los Estados Unidos es común que se produzca la coexistencia de trastornos del estado de ánimo y de abuso de sustancias entre ambos sexos.18

La depresión a menudo también coexiste con otras enfermedades médicas graves como la enfermedad cardíaca, el derrame cerebral, el cáncer, el VIH/SIDA, la diabetes, la enfermedad de Parkinson, los problemas de tiroides y la esclerosis múltiple, e incluso puede empeorar los síntomas de estas enfermedades.19 Algunos estudios han demostrado que tanto los hombres como las mujeres que padecen depresión coexistente con otras enfermedades médicas graves suelen presentar síntomas más graves de ambas enfermedades. Estas personas también tienen más dificultad para adaptarse a su estado de salud y a los costos médicos más altos que aquellas personas que no tienen depresión coexistente. Las investigaciones han demostrado que el tratar la depresión y la enfermedad coexistente al mismo tiempo puede ayudar a mejorar ambas enfermedades.20

¿Cómo afecta la depresión a las mujeres mayores?

Al igual que con los otros grupos de edad, existen más mujeres mayores que hombres mayores que padecen depresión, pero los índices disminuyen entre las mujeres después de la menopausia.13Las evidencias sugieren que la depresión en las mujeres posmenopáusicas (después de la menopausia) generalmente se produce en las mujeres que tienen antecedentes de depresión. En cualquier caso, la depresión NO es una parte normal del envejecimiento.

La muerte de su pareja o de un ser querido, el dejar de trabajar y jubilarse o el lidiar con una enfermedad crónica puede hacer que tanto las mujeres como los hombres se sientan tristes o afligidos. Después de un período de adaptación, muchas mujeres mayores pueden recuperar su equilibrio emocional, pero otras no lo hacen y pueden desarrollar depresión. Cuando las mujeres mayores sufren de depresión, es posible que los demás no se den cuenta de la situación porque los adultos mayores pueden estar menos dispuestos a hablar sobre los sentimientos de tristeza o dolor, o bien, porque pueden tener síntomas de depresión menos evidentes. Por lo tanto, existen menos probabilidades de que los médicos tengan sospechas o detecten que una persona mayor tiene depresión.

En el caso de los adultos mayores que padecen depresión por primera vez durante las últimas etapas de sus vidas, otros factores, tales como los cambios en el cerebro o en el cuerpo, pueden estar en juego. Por ejemplo, los adultos mayores pueden sufrir de disminución del flujo sanguíneo, una condición llamada isquemia. Con el tiempo, los vasos sanguíneos se vuelven menos flexibles y pueden endurecerse e impedir que la sangre fluya normalmente a los órganos del cuerpo, incluyendo el cerebro. Si esto sucede, un adulto mayor que no tiene antecedentes familiares o personales de depresión puede desarrollar lo que algunos médicos llaman “depresión vascular”. Aquellos que padecen depresión vascular también pueden estar en riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular coexistente, como una enfermedad cardíaca o un derrame cerebral.24

¿Cómo se diagnostica y se trata la depresión?

Las enfermedades depresivas, incluso los casos más graves, son trastornos altamente tratables. Al igual que con la mayoría de las enfermedades, mientras más rapido se pueda comenzar con el tratamiento, más eficaz este será y existirán más posibilidades de poder prevenir la reaparición de la depresión.

El primer paso para obtener un tratamiento adecuado es consultar con un médico. Ciertos medicamentos y algunas condiciones médicas, tales como los viruses o el trastorno de la tiroides, pueden causar los mismos síntomas que la depresión. Además, es importante descartar la depresión que está relacionada con otra enfermedad mental llamada trastorno bipolar. Según la condición médica, los médicos pueden descartar estas posibilidades realizando un examen físico, una entrevista y/o pruebas de laboratorio. Si se puede descartar la existencia de una condición médica y del trastorno bipolar, el médico debe realizar una evaluación psicológica o puede mandar a la persona a ver un profesional de la salud mental.

…mientras más rapido se pueda comenzar con el tratamiento, más eficaz este será.

El médico o profesional de la salud mental realizará una evaluación diagnóstica completa. Él o ella debe obtener un historial completo de sus síntomas, por ejemplo, cuándo comenzaron, cuánto tiempo han durado, su gravedad, si han ocurrido antes, y en caso de que hayan ocurrido antes, de qué manera fueron tratados. Él o ella también debe preguntar si existen antecedentes de depresión en su familia. Además, él o ella debe preguntar si la persona consume alcohol o drogas y si la persona piensa en la muerte o el suicidio.

Una vez que se diagnostica la depresión, la persona que la padece puede ser tratada con varios métodos. Los métodos de tratamiento más comunes son los medicamentos y la psicoterapia.

Los Medicamentos

Los antidepresivos normalizan las sustancias químicas del cerebro que se producen naturalmente y se llaman neurotransmisores, especialmente la serotonina y norepinefrina. Otros antidepresivos trabajan en el neurotransmisor dopamina. Los científicos que estudian la depresión han detectado que estas sustancias químicas en especial participan en la regulación del estado de ánimo, pero no están seguros de la forma exacta en como estas sustancias trabajan.

Los tipos de antidepresivos más nuevos y populares se llaman inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina o ISRS e incluyen:

  • Fluoxetina (Prozac)
  • Citalopram (Celexa)
  • Sertralina (Zoloft)
  • Paroxetina (Paxil)
  • Escitalopram (Lexapro)
  • Fluvoxamina (Luvox)

Los inhibidores de la recaptación de serotonina y norepinefrina o IRSN son similares a los ISRS e incluyen:

  • Venlafaxina (Effexor)
  • Duloxetina (Cymbalta)

Los ISRS e IRSN suelen tener menos efectos secundarios y son más populares que las clases de antidepresivos más antiguos, como los tricíclicos (llevan este nombre por su estructura química) y los inhibidores de la monoamino oxidasa o IMAO. Pero, los medicamentos afectan a las personas de manera diferente. No existe un solo método para todos cuando se trata de medicamentos. Por lo tanto, los tricíclicos o los IMAO pueden ser la mejor opción para algunas personas.

Quienes toman IMAO deben atenerse a significativas restricciones alimenticias y medicinales para evitar posibles combinaciones graves. Deben evitar ciertos alimentos que contienen niveles altos de la sustancia química tiramina, la cual está presente en muchos quesos, vinos y pepinillos, y en algunos medicamentos como los descongestivos. La mayoría de los IMAO interactúan con la tiramina de tal forma que pueden causar que la presión arterial suba mucho, lo que puede causar un derrame cerebral. El médico debe darle una lista completa de los alimentos, medicamentos y sustancias prohibidas a las personas que toman IMAO.

Con cualquier clase de antidepresivo, se debe tomar dosis regulares durante al menos tres a cuatro semanas, y a veces durante más tiempo, antes de poder experimentar un efecto completo. La persona debe continuar tomando el medicamento durante el tiempo especificado por el médico, aun si se siente mejor, para evitar una recaída de la depresión. La decisión de dejar de tomar un medicamento debe ser tomada conjuntamente por la persona y el médico y sólo se debe hacer bajo supervisión médica. Algunos medicamentos se deben dejar de tomar poco a poco para que el cuerpo tenga tiempo de adaptarse. Aunque los antidepresivos no forman hábito ni son adictivos, si se dejan de tomar repentinamente, pueden provocar síndrome de abstinencia o una recaída. Algunas personas, como las que padecen depresión crónica o recurrente, pueden necesitar tomar medicamentos por tiempo indefinido.

Además, si un medicamento no funciona, las personas deben estar dispuestas a probar otro. Las investigaciones financiadas por el NIMH han demostrado que las personas que no mejoraron luego de tomar el primer medicamento, a menudo obtuvieron mejores resultados luego de cambiar a otro o de agregar uno nuevo al que ya estaban tomando.25,26

Algunas veces se utilizan otros medicamentos, como estimulantes o ansiolíticos (medicamentos para la ansiedad/los nervios) en combinación con un antidepresivo, especialmente si la persona padece una enfermedad coexistente. Pero, ni los ansiolíticos ni los estimulantes son efectivos contra la depresión si se toman solos, y ambos deben tomarse solamente bajo estricta supervisión médica.

…las personas que no mejoraron luego de tomar el primer medicamento, a menudo obtuvieron mejores resultados luego de cambiar a otro o de agregar uno nuevo al que ya estaban tomando.

¿Cuáles son los efectos secundarios de los antidepresivos?

En algunas personas, los antidepresivos pueden causar efectos secundarios leves y generalmente temporales, pero por lo general, no son de larga duración. Pero, se debe informar al médico de inmediato en caso de reacciones o efectos secundarios inusuales que interfieran con el desempeño normal o que sean persistentes o causen problemas.

Los efectos secundarios más comunes asociados con los ISRS e IRSN son los siguientes:

  • Dolor de cabeza: generalmente es temporal y luego desaparece.
  • Náuseas: son temporales y generalmente de corta duración.
  • Insomnio y nerviosismo (dificultad para dormir o despertar con frecuencia durante la noche): pueden ocurrir durante las primeras semanas pero generalmente desaparecen con el tiempo o si se reduce la dosis.
  • Agitación (por ejemplo, sentirse inquieto y ansioso).
  • Problemas sexuales: las mujeres pueden padecer problemas sexuales incluyendo disminución del deseo sexual y problemas para tener relaciones sexuales o disfrutar de ellas.

Los antidepresivos tricíclicos también pueden provocar efectos secundarios, incluidos los siguientes:

  • Boca seca: se recomienda tomar mucho líquido, mascar chicle (goma de mascar) y limpiarse los dientes todos los días.
  • Estreñimiento: se recomienda comer más cereales de salvado, ciruelas, frutas y verduras.
  • Problemas de la vejiga: puede resultar difícil vaciar la vejiga y es posible que el flujo de orina sea más débil que de costumbre.
  • Problemas sexuales: el funcionamiento sexual puede cambiar y los efectos secundarios son similares a los de los ISRS e IRSN.
  • Visión borrosa: generalmente desaparece pronto y no es necesario una nueva receta de lentes correctivos.
  • Somnolencia (tener sueño/cansancio) durante el día: generalmente desaparece pronto pero se debe evitar operar maquinaria pesada o conducir cuando siente somnolencia. Los antidepresivos con mayor efecto sedante generalmente se toman a la hora de acostarse para poder dormir y minimizar la somnolencia durante el día.

Advertencia de la FDA sobre los antidepresivos

A pesar de que los ISRS y otros antidepresivos son relativamente seguros y populares, algunos estudios sugieren que pueden causar efectos no deseados en algunas personas, especialmente en adolescentes y adultos jóvenes. En el 2004, la FDA revisó detalladamente los ensayos clínicos controlados, publicados y no publicados, sobre los antidepresivos en los que participaron aproximadamente 4.400 niños y adolescentes. La revisión reveló que el 4 por ciento de los que tomaron antidepresivos pensaban en el suicidio o intentaron suicidarse (aunque no ocurrió ningún suicidio) en comparación al 2 por ciento que tomaron placebos.

Esta información hizo que, en el 2005, la FDA adopte una etiqueta de advertencia de “caja negra” en todos los medicamentos antidepresivos para alertar al público sobre el posible aumento en el riesgo de pensamientos o intentos de suicidio en los niños y adolescentes que toman antidepresivos. En el 2007, la FDA propuso que los fabricantes de todos los medicamentos antidepresivos extendieran la advertencia para incluir a los adultos jóvenes de hasta 24 años. Una advertencia de “caja negra” es el tipo de advertencia más seria que se pone en las etiquetas de medicamentos recetados.

La advertencia subraya que tan importante es vigilar atentamente a los pacientes de todas las edades que toman antidepresivos, especialmente durante las primeras semanas del tratamiento. Los posibles efectos secundarios que se deben observar son el empeoramiento de la depresión, los pensamientos o el comportamiento suicida o cualquier cambio inusual en el comportamiento, tal como insomnio (no poder dormir), inquietud o aislamiento de situaciones sociales normales. La advertencia agrega que se debe informar a las familias y a los cuidadores del paciente sobre la necesidad de vigilar atentamente e informar cualquier cambio al médico. La información más reciente se encuentra disponible en el sitio web de la FDA .

Los resultados de una revisión completa de los ensayos pediátricos realizados entre 1988 y 2006 sugieren que los beneficios de los medicamentos antidepresivos superan en gran medida a los riesgos para los niños y adolescentes que padecen depresión grave y trastornos de ansiedad.28 El estudio fue financiado parcialmente por el Instituto Nacional de la Salud Mental (National Institute of Mental Health).

Además, la FDA hizo público una advertencia en la que indica que la combinación de un antidepresivo ISRS o IRSN con los “triptanos”, los cuales se utilizan comúnmente para tratar la migraña, podría causar una enfermedad con peligro de muerte llamada “síndrome de la serotonina”. Una persona con síndrome de la serotonina puede ponerse inquieta\nerviosa, y tener alucinaciones (ver u oír cosas que no son reales), temperatura alta, y cambios rápidos en la presión arterial. La combinación de otros medicamentos con los antidepresivos más nuevos también pueden causar posibles enfermedades peligrosas, aunque estas combinaciones son más peligrosas cuando se toman los IMAO y otros medicamentos.

¿Qué sucede con la hierba de San Juan?

El extracto de la hierba de San Juan (Hypericum perforatum), un arbusto silvestre con flores amarillas, ha sido utilizado durante siglos en muchos remedios caseros y a base de hierbas. En la actualidad, en Europa es muy utilizado para tratar la depresión leve a moderada. En los Estados Unidos es uno de los productos botánicos más vendidos.

Para satisfacer el interés creciente de los estadounidenses en la hierba de San Juan, los Institutos Nacionales de la Salud (NIH por sus siglas en inglés) realizaron un ensayo clínico para determinar la efectividad de la hierba en el tratamiento de adultos que padecen depresión grave. En un ensayo de ocho semanas de duración que incluyó a 340 pacientes a los que se les diagnosticó depresión grave, un tercio de los pacientes elegidos al azar recibió una dosis uniforme de la hierba de San Juan, otro tercio recibió un ISRS comúnmente recetado y el otro tercio recibió un placebo. El ensayo demostró que la hierba de San Juan no resultó más efectiva que el placebo para el tratamiento de la depresión grave.32 Otro estudio está en marcha para conocer la efectividad de la hierba de San Juan para el tratamiento de la depresión leve o menor.

Otra investigación demostró que la hierba de San Juan puede relacionarse de manera negativa con otros medicamentos, incluyendo los medicamentos que se utilizan para controlar la infección por el VIH. El 10 de febrero del 2000, la FDA publicó una advertencia de salud en la que indicaba que la hierba puede interferir con ciertos medicamentos utilizados para tratar la enfermedad cardíaca, la depresión, las convulsiones, ciertos tipos de cáncer y el rechazo de trasplantes de órganos. La hierba también puede interferir con la efectividad de los anticonceptivos orales. Debido a éstas y a otras posibles combinaciones, las personas siempre deben consultar con su médico antes de tomar cualquier suplemento a base de hierbas.

La Psicoterapia

Existen varias clases de psicoterapia o “terapia de diálogo” que pueden ayudar a quienes padecen depresión.

Algunos tratamientos son de corta duración (10 a 20 semanas) y otros son de larga duración, según las necesidades de la persona. Dos clases principales de psicoterapias, la terapia cognitivo-conductual o TCC y la terapia interpersonal o TIP, han demostrado ser efectivas para el tratamiento de la depresión. Al enseñar nuevas maneras de pensar y de comportarse, la TCC ayuda a las personas a cambiar estilos negativos de pensamiento y de comportamiento que pueden agravar la depresión. La TIP ayuda a las personas a comprender y resolver relaciones personales problemáticas que pueden causar o empeorar la depresión.

La psicoterapia puede ser la mejor opción para tratar la depresión leve a moderada. Pero, es posible que para los casos graves de depresión o para ciertas personas, la psicoterapia no sea suficiente. Los estudios han demostrado que para los adolescentes, la combinación de medicamentos y psicoterapia puede ser la opción más efectiva para tratar la depresión grave y reducir la posibilidad de que ésta reaparezca.33 Asimismo, en un estudio sobre el tratamiento de la depresión en ancianos se demostró que los pacientes que respondieron al tratamiento inicial con medicamentos y TIP, tenían menos probabilidades de volver a padecer depresión si continuaban su tratamiento combinado durante al menos dos años.34

Existen varias clases de psicoterapia o terapia “de diálogo” que pueden ayudar a las personas que padecen depresión.

Terapia electroconvulsiva

La terapia electroconvulsiva o TEC puede resultar útil en los casos en que ni los medicamentos y/o la psicoterapia no ayudan a disminuir la depresión resistente al tratamiento. La TEC, antes conocida como “terapia de choque“, tenía una mala reputación. Pero ésta ha mejorado mucho en los últimos años y puede ofrecer alivio a personas con depresión grave que no han sido capaces de sentirse mejor con otros tratamientos.

Antes de administrar la TEC, el paciente toma un relajante muscular y recibe anestesia de breve duración. De esta manera, él o ella no es consciente del impulso eléctrico que se administra. Generalmente, la persona es sometida a la TEC varias veces por semana y a menudo necesitara tomar un medicamento antidepresivo o estabilizador del estado de ánimo para complementar los tratamientos de la TEC y evitar una recaída. Aunque algunas personas sólo necesitan unas pocas sesiones de la TEC, otras pueden necesitar la TEC de mantenimiento, por lo general una vez por semana al principio y luego cada vez menos hasta llegar a tratamientos mensuales de hasta un año.

La TEC puede ocasionar algunos efectos secundarios de corto plazo como confusión, desorientación y pérdida de la memoria. Pero, por lo general, estos efectos secundarios desaparecen pronto después del tratamiento. Las investigaciones han indicado que al cabo de un año de tratamiento de TEC, los pacientes no presentan efectos cognitivos adversos.35 Antes de decidir someterse a un tratamiento de TEC, se deben considerar y analizar con el médico sus posibles riesgos y beneficios.

¿Qué esfuerzos se están realizando para mejorar los tratamientos?

Los investigadores están buscando mejores maneras de comprender, diagnosticar y tratar la depresión en todos los grupos de personas. Se están probando posibles tratamientos nuevos como los antidepresivos de acción rápida, los cuales brindan esperanza a aquellas personas que viven con una depresión difícil de tratar. Los investigadores están estudiando los factores de riesgo para la depresión y de qué manera ésta afecta el cerebro. El NIMH continúa financiando investigaciones de máxima calidad sobre este trastorno debilitante.

¿Cómo puedo ayudar a un(a) amigo(a) o familiar deprimido?

Si conoce a alguien que tiene depresión, lo primero que puede hacer, y lo más importante, es ayudarlo a obtener un diagnóstico y tratamiento adecuado. Quizás tenga que pedir una cita a nombre de su amigo(a) y acompañarlo(a) a ver al médico. Anímelo(a) a no abandonar el tratamiento o a que busque un tratamiento diferente si no se ven mejorías después de seis a ocho semanas.

Además, también puede hacer lo siguiente:

  • Ofrecerle apoyo emocional, comprensión, paciencia y ánimo
  • Conversar con él o ella y escucharlo(a) atentamente
  • Nunca menospreciar los sentimientos que expresa, pero señalarle la realidad y darle esperanza
  • Nunca ignorar los comentarios sobre el suicidio y comunicárselos al terapeuta o médico de su amigo(a) o familiar
  • Invitar a su amigo(a) o familiar a caminar, a realizar excursiones y otras actividades. Si él o ella no acepta la invitación, seguir intentando, pero no presionarlo(a) para que haga muchas cosas demasiado pronto. Aunque las distracciones y la compañía son necesarias, demasiadas exigencias puede aumentar el sentimiento de fracaso.
  • Recordarle que la depresión desaparecerá con el tiempo y tratamiento.

¿Cómo puedo ayudarme si estoy deprimida?

Es posible que se sienta agotada, impotente y sin esperanza. Hacer algo para ayudarse a sí misma puede ser muy difícil. Pero es importante que se dé cuenta que estos sentimientos son parte de la depresión y no reflejan las circunstancias reales. A medida que comience a reconocer su depresión y comience con un tratamiento, los pensamientos negativos desaparecerán. Mientras tanto, puede hacer lo siguiente:

  • Comience hacer actividades o ejercicios físicos moderados. Vaya al cine, a algún juego de pelota, o a algún otro evento o actividad que solía disfrutar. Participe en actividades religiosas, sociales o de otro tipo.
  • Asígnese metas realistas.
  • Divida las tareas grandes en tareas pequeñas, establezca algunas prioridades y haga lo que pueda cuando pueda.
  • Trate de pasar tiempo con otras personas y elija un amigo, una amiga o un familiar de confianza como confidente. Trate de no aislarse y deje que los demás lo ayuden.
  • Su ánimo mejorará poco a poco, no de inmediato. No espere salir de su depresión en un “abrir y cerrar de ojos”. Frecuentemente, durante el tratamiento de la depresión, el sueño y el apetito comenzarán a mejorar antes de que desaparezca su estado de ánimo deprimido.
  • Posponga las decisiones importantes, tales como casarse, divorciarse o cambiar de trabajo, hasta que se sienta mejor. Hable sobre sus decisiones con otras personas que la conozcan bien y tengan una visión más neutral de su situación.
  • Recuerde que los pensamientos positivos reemplazarán a los pensamientos negativos a medida que su depresión responda al tratamiento.

¿Dónde puedo ir para obtener ayuda?

Si no está segura acerca de dónde ir para obtener ayuda, pregúntele a su médico de familia. Otras personas que pueden ayudar son:

  • Especialistas de salud mental como psiquiatras, psicólogos, trabajadores sociales o consejeros de la salud mental
  • Organizaciones del cuidado de la salud
  • Centros comunitarios de la salud mental
  • Departamentos de psiquiatría de los hospitales y clínicas para pacientes ambulatorios (pacientes que necesitan un tratamiento sencillo y no requieren hospitalización)
  • Programas de la salud mental en universidades o facultades de medicina
  • Clínicas estatales para pacientes ambulatorios
  • Servicios para la familia, agencias sociales o iglesias
  • Grupos de apoyo
  • Clínicas e instituciones privadas
  • Programas de asistencia para empleados
  • Asociaciones médicas o psiquiátricas locales

También puede buscar números de teléfono y direcciones en el directorio telefónico bajo las secciones “salud mental” (mental health), “salud” (health), “servicios sociales” (social services), “líneas directas de ayuda” (hotlines) o “médicos” (physicians). Los médicos de las salas de emergencia también pueden brindarle ayuda temporal e informarle dónde y cómo obtener más ayuda.

¿Qué sucede si yo o alguien que conozco está en crisis?

Las mujeres tienen más probabilidades que los hombres de intentar suicidarse. Si piensa en hacerse daño o intentar suicidarse, hable con alguna persona que pueda ayudarle de inmediato.

  • Llame a su médico.
  • Llame al 911 (servicio de emergencia de los Estados Unidos) para obtener servicios de emergencia.
  • Acuda a la sala de emergencias del hospital más cercano.
  • Llame a la línea directa gratuita de la Red Nacional de Prevención del Suicidio, las 24 horas, al 1-888-628-9454; número de teléfono de texto/teletipo: 1-800-799-4TTY (4889) para hablar con un consejero capacitado del centro de crisis de suicido más cercano a su hogar.

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Para más información

Información y organizaciones sobre la depresión están disponibles mediante MedlinePlus  un servicio de la Biblioteca Nacional de Medicina.

Para más información de cómo participar en ensayos clínicos de depresión, llame al 1-866-615-6464* o personas con dificultades auditivas llamen al 1-866-415-8051*, o búsque en los siguientes sitios web:

La información del Instituto Nacional de la Salud Mental, (NIMH por sus siglas) está disponible en varios formatos. Usted puede navegar en el Internet, descargar documentos en PDF, y ordenar folletos impresos por correo. Si quiere obtener publicaciones de NIMH, usted puede ordenar estas por Internet. Si no tiene acceso al Internet, por favor llame al Centro de Información y Recursos del NIMH a los números que aparecen a continuación.

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DEPARTAMENTO DE SALUD Y SERVICIOS HUMANOS DE LOS ESTADOS UNIDOS
Institutos Nacionales de la Salud
Publicación de NIH Núm. SP 11-4779
Modificado en el 2011
Traducido en abril del 2011

ALCANZAR LA VEJEZ CON FELICIDAD


Dadas las características de la vida actual, los avances médicos y tecnológicos, los seres humanos tenemos cada vez una mayor probabilidad de alcanzar más años de vida. Sin embargo, sabemos que no basta llegar, sino llegar lo más sano física, mental y espiritualmente dentro de las limitaciones propias de la vejez. Envejecer No es una elección, es una ley de la vida. Ahora, envejecer saludablemente si viene a ser una elección personal.

Si bien es cierto que el proceso mismo del envejecimiento va acompañado de una degeneración de muchas de las facultades físicas y mentales en la persona, eso no significa que la vejez sea sinónimo de enfermedad, en otras palabras envejecer no es enfermar y el deterioro de las facultades físicas tampoco implica un déficit en las capacidades cognoscitivas y psicológicas de las personas. De allí que de lo que se trata es que hagamos las cosas que tenemos que hacer para llegar a esa etapa final de nuestras vidas en las mejores condiciones posibles.

Los aspectos Psicológicos y Emocionales
Como iniciamos en esta reflexión, existen numerosas alternativas que van a ayudarnos en lo referente a la salud física, pero es la actitud ante la vida lo que desde mi parecer va a ser preponderante para tener una vejez sana en todos los aspectos. Y no se trata de lo que debemos hacer una vez que estemos en la llamada tercera edad, lo cual es obviamente muy importante, sino de lo que hemos de cultivar en el camino de la vida.
Es ese aspecto que le va a decir a la persona que vale la pena seguir viviendo, es tener, adicional a la salud física una adecuada salud mental y emocional.
Pudiéramos ver el proceso en tres grandes etapas, una primera donde se tiene poca conciencia de que algún día llegaremos a viejos, que abarca la juventud y la edad plena de desarrollo de realizaciones personales y familiares, que pudiera llegar hasta una edad cercana a los 50 años, luego una etapa donde comienzan a ocurrir cambios significativos en relación a diferentes facetas de la vida como son la separación de las actividades laborales, la separación de los hijos, la aparición de la menopausia o la andropausia y una tercera etapa donde van a prevalecer las deficiencias físicas en la vejez propiamente dicha.
Las actitudes que desarrollemos en cada una de esas etapas van a ser relevantes para llegar y vivir la vejez de manera positiva, con la mayor autonomía personal y funcional posible.

Pendientes del camino
La primera de las etapas citadas va a estar regida por las relaciones tanto familiares, como laborales y sociales. De estas relaciones, las familiares y las sociales es donde ha de hacerse más énfasis. Los familiares y los amigos van a estar cerca, siempre y cuando, seamos capaces de cultivar buenas relaciones, de dar amor, de estar “presentes”.
Por distintas razones, algunas personas han descuidado sus relaciones familiares y de amistades y sin darse cuenta se van aislando, muchas veces porque se dejan absorber por el trabajo, porque no saben como enfrentar sus procesos emocionales ante las diferencias naturales con los otros, por rebeldías, al extremo que en muchos casos hasta se separan y pierden contacto con sus propios familiares. En otros casos, muy frecuentemente se aferran al trabajo o a los hijos, sin darse cuenta que tarde o temprano va a llegar el momento que los hijos han de dejar el hogar y que forzosamente también han de separarse de sus compañeros de trabajo.
Las consecuencias de estos aspectos se van a ver y sentir en eso que he llamado la segunda etapa. Si hemos descuidado nuestros nexos familiares y/o sociales es probable que el impacto emocional y la manera en que vamos a enfrentar esas pérdidas que son propias de los procesos humanos, sea más traumático que para una persona que haya sabido llevar de una manera sana sus relaciones, que se haya preparado psicológicamente para el momento que los hijos tomen su camino, que tenga fortalecida su relación de pareja si la tiene, que haya diversificado sus actividades y cultivado nuevas relaciones.

Las pérdidas no son sólo de las facultades físicas
Por supuesto que tenemos claro que la vejez va acompañada de una merma en nuestras condiciones físicas, sin embargo, así como en la etapa previa a la vejez nos toca enfrentar la pérdida del trabajo y como hemos dicho la no menos traumática separación de los hijos, en la vejez hemos de enfrentar otras pérdidas, como son la muerte de familiares muy queridos, de amigos muy allegados o de la pareja, lo que representa uno de los duelos más difíciles de enfrentar. Estas situaciones van a ser abordadas de una mejor manera si la persona ha podido desarrollar un entorno que le sirva de apoyo y que le siga dando el sentido de pertenencia, sea éste su grupo familiar, los vecinos, la iglesia o un grupo de personas contemporáneas que se reúnen o conviven en algún centro especializado.


La llamada Edad Psicológica:
Algunas veces escuchamos que no importa estar viejo si nos sentimos jóvenes. Y es que efectivamente, la edad cronológica y la edad biológica no van agarradas de la mano con la edad psicológica, y no se trata de negar que hemos llegado a viejos, sino la manera psicológica como vamos a vivir esa última etapa de la vida. De allí que personas que apenas rondan los 60 años de dad se sientan, perciban y actúen como si fueran unos seres a quienes la vida ya se les fue, mientras que vemos a otros que superan los 80 años de edad y se mantienen haciendo deportes, participando en actividades sociales, sonriendo y agradeciendo a la vida. A esto se le ha denominado la Edad Psicológica, siendo determinante en la adaptación de la persona en su vejez. Esta va a ser producto de sus experiencias, estilo de vida, su flexibilidad ante el entorno con sentido holístico de mente, cuerpo y espíritu.
Una vez alcanzada la vejez hay que seguir intelectualmente activos, seguir con la intención y el entusiasmo de aprender cosas nuevas. Seguir encontrando una razón de vivir, que por supuesto va a ser distinta a las razones que visualizábamos y sentíamos en las etapas previas.

El Decálogo de la Vejez
En algunas oportunidades cuando he estado estudiando o investigando aspectos sobre la vejez he leído, el llamado decálogo de la Vejez, de autor anónimo, que en esta oportunidad lo he extraído de un artículo publicado en la Web por un grupo argentino que se autodenominan Mayores en Movimiento, y que lo presentan como los 10 mandamientos para una vejez feliz, que a continuación presento:
1.- Cuidarás tu presentación todos los días. Vístete bien, arréglate como si fueras a una fiesta. Qué más fiesta que la vida.
2.- No te encerrarás en tu casa ni en tu habitación. Nada de jugar al enclaustrado o al preso voluntario. Saldrás a la calle y al campo de paseo. El agua estancada se pudre y la máquina inmóvil se enmohece.
3.- Amarás al ejercicio físico como a ti mismo. Un rato de gimnasio, una caminata razonable dentro o fuera de casa. Contra la inercia ¡diligencia!
4.- Evitarás actividades y gestos de viejo derrumbado. La cabeza gacha, la espalda encorvada, los pies arrastrándose. ¡No! Que la gente diga un piropo cuando pasas.
5.- No hablarás de tu vejez ni te quejarás de tus achaques. Con ello, acabarás por creerte más viejo y más enfermo de lo que en realidad estás. Y te harán el vacío. Nadie quiere estar oyendo historias de hospital. Deja de autollamarte viejo y considerarte enfermo.
6.- Cultivarás el optimismo sobre todas las cosas. Al mal tiempo buena cara. Sé positivo en los juicios, ten buen humor en las palabras, sé alegre de rostro, amable en los ademanes. Se tiene la edad que se ejerce. La vejez no es cuestión de años sino un estado de ánimo.
7.- Serás útil a ti mismo y a los demás. No eres un parásito ni una rama desgajada voluntariamente del árbol de la vida. Bástate hasta donde sea posible y ayuda. Ayuda con una sonrisa, con un consejo, un servicio.
8.- Trabajarás con tus manos y tu mente. El trabajo es la terapia infalible. Cualquier actitud laboral, intelectual, artística… Medicinas para todos los males, la bendición del trabajo.
9.- Mantendrás vivas y cordiales las relaciones humanas. En las del hogar, intégrate a todos los miembros de la familia. Ahí tienes la oportunidad de convivir con todas las edades, niños, jóvenes y adultos, el perfecto muestrario de la vida.
10.- No pensarás que todo tiempo pasado fue mejor. Deja de estar condenando a tu mundo y maldiciendo tu momento. Alégrate de ser parte del mismo y poder ver muchas cosas lindas y nuevas.

En definitiva la idea es llegar sano y feliz a esta etapa de la vida. No es sentarse a esperar que la muerte llegue, se trata de vivir plenamente hasta que el Señor lo tenga decidido. Seguir compartiendo, hablando, riendo. Entender que no importa la edad que se tenga, el equilibrio mental y psicológico, es el mejor y más calificado síntoma de salud.

Gerardo Velásquez
Gvelasquez99@cantv.net

 

Javier Alaba- Médico. Matia Fundazioa

La depresión en el anciano es la patología psiquiátrica más frecuente en este grupo de edad, siendo una fuente relevante de discapacidad, deterioro significativo de la calidad de vida, incrementando la morbilidad y mortalidad, así como los recursos sanitarios. Todas estas consecuencias en una población con corta expectativa de vida, constituye un importante problema de salud pública. La forma de presentación en el anciano difiere del adulto, sin tenerse en cuenta en las clasificaciones diagnósticas (DSM V, CIE 10), apareciendo en forma de somatizaciones diversas, trastornos cognitivos, retraimiento social, acentuándose trastornos de personalidad previos.

Fuente Flickr. Autor: Patricio

Fuente Flickr. Autor: Patricio

Todo ello provoca que en los estudios epidemiológicos de prevalencia las tasas de depresión mayor sean menores en el anciano (2% en anciano vs 12% en adultos), sin embargo la depresión menor, distimia y sintomatología depresiva se incrementa con la edad (tasas de depresión menor de un 10% vs 4% adultos). En los ancianos que concurren frecuentemente diferentes comorbilidades, puede aumentar las tasas de depresión, así como empeorar el curso clínico de las diferentes patologías, especialmente en el accidente cerebrovascular, el infarto agudo de miocardio o diferentes tipos de neoplasias, así mismo diferentes medicamentos de uso frecuente pueden producir como efecto adverso trastornos del estado de ánimo como la digoxina, tiazidas, levodopa, ranitidina, etc.

Fuente: Flickr. Autor: Juanky Pamies Alcubilla

Fuente: Flickr. Autor: Juanky Pamies Alcubilla

Por todo ello cobra especial relevancia una adecuada valoración integral, siendo de utilidad diferentes escalas de valoración validadas en el paciente anciano sin deterioro cognitivo (HamiltonGoldbergYessavage) o con deterioro cognitivo (Cornell). En la entrevista con el paciente sistemáticamente debe evaluarse el riesgo de suicidio, conociendo los diferentes factores de riesgo y la planificación, estructuración de dichas ideas autolíticas, pues se incrementa en este grupo de edad los suicidios consumados.

En este trabajo publicado en el BMJ en el 2013 (*) por el profesor Gallo y sus colaboradores, se evidencia como un trabajo comunitario de tipo multicomponente, coordinando diferentes recursos por medio de un asesoramiento a los médicos generales por parte de psiquiatría en aspectos terapéuticos, utilización de psicoterapia y un seguimiento estructurado por parte de enfermería, trabajadores sociales y psicólogos, mejora resultados en mortalidad y calidad de vida. Se analizan 1226 pacientes de atención primaria (599 con depresión y 627 control) durante los años 1999 y 2001, se valoran dos grupos de 60 a 74 años y > 75 años, con una mediana de seguimiento de 98 meses, falleciendo 405 personas. Aquellos pacientes reclutados con depresión mayor disminuye el riesgo de mortalidad en un 24%, siendo similar a los que no presentan depresión, mientras que en el grupo control la mortalidad casi se duplica; aquellos con depresión menor no tiene efecto la intervención sobre la mortalidad, sin embargo mejora ciertos indicadores de calidad de vida.

Con este trabajo se evidencia que el trabajo multidisciplinar bien estructurado tiene un gran beneficio, sabiendo coordinar todos los recursos disponibles o ser capaces de implementar vasos comunicantes entre la red de salud mental y la comunitaria, en una patología en la cual en los ensayos clínicos se evidencia una alta tasa de respuesta al efecto placebo y que genera un gran sufrimiento para la persona y su entorno.

(*) Gallo J, Morales K, Bogner H, et al. Long term effect of depression care management on mortality in older adults: follow-up of cluster randomized clinical trial in primary care. BMJ 2013;346:f2570.



10 preguntas esenciales para hacerle a su padres ancianos
Publicado el 28 de julio 2014Por: Jeff Andersonfoto_anciana-4

Ya sea una enfermedad inesperada que conduce a una hospitalización o una caída que requiere rehabilitación en una clínica de reposo, es vital que sus padres tengan sus documentos legales esenciales para que tenga una buena idea de su estado de cosas.

10 preguntas esenciales para hacerle a su padres ancianos

¿Está usted preparado para manejar las decisiones difíciles en nombre de su padre de edad avanzada? ¿Sabes lo que planificación legal debe tener en su lugar?
No se puede predecir cuando algo podría sucederle a su padre de edad avanzada, por lo que la preparación le ayudará en la toma de decisiones médicas y legales para su ser querido. Aquí hay 10 preguntas para hacerle a su padre de alto edad para asegurarse de que su familia se prepara para lo inesperado .

1. ¿Usted tiene un poder notarial duradero?

Un poder notarial designa quién se hará cargo de sus asuntos si no puede decidir por sí mismo en el caso de incapacidad física o mental. Las personas mayores pueden designar a una persona para manejar las decisiones de salud (el poder de atención médica) y otro para las decisiones financieras (la del procurador financiero) o pueden designar a una persona para ambos roles.

2. ¿Cuáles son Ultimos Deseos?

Un testamento vital, también conocido como una directiva anticipada de atención médica, se utiliza para indicar opciones sobre la atención al final de su vida útil. Por ejemplo: ¿Te gustaría que un ventilador y una sonda de alimentación se utilizase para mantenerlo vivo, incluso en un coma irreversible? ¿Quieres RCP si su corazón se detiene, incluso si usted tiene una enfermedad terminal? Asegúrese de que el poder de atención médica está al tanto de las decisiones de sus padres.

3. ¿Tiene usted un testamento o fideicomiso en vida?

Testamentos y fideicomisos en vida son los métodos legales que se utilizan para designar a lo que ocurre con sus posesiones y el dinero después de que pase. Un testamento simplemente especifica, por escrito, quién obtiene qué y cuánto. Un fideicomiso es una alternativa a un testamento. Un anciano que prefiere un fideicomiso pone sus activos en el fideicomiso y nombra a una persona que se haga cargo en caso de muerte o si llegan a ser incapacitado.

4. ¿Tiene seguro u otro plan en caso de requerir cuidados a largo plazo?

El costo promedio nacional de vida asistida es 3,074 dólares, de acuerdo con un análisis de la fijación de precios de las comunidades en un lugar para la red de mamá. En algunas regiones es mucho más alto. Esto puede diezmar las reservas de fondos de una persona mayor con rapidez, por lo que es importante saber si su padre tiene un seguro para compensar estos costos , o algún otro plan en caso de surgir necesidades de atención a largo plazo. Si su padre no tiene el seguro a largo plazo , lea la póliza para asegurarse de que lo entiendes. Llame a la compañía de seguros si tiene preguntas acerca de lo que está y no está cubierto.

5. ¿Usted se aseguró de que estos documentos son actuales?

Todos los documentos que hemos mencionado necesitan estar actualizados y al corriente para que funcionen correctamente. Anime a su padre para revisar la planificación del patrimonio y cuidar las medidas de planificación de cada año.

6. ¿Dónde puedo encontrar estos documentos si alguna vez los necesito?

No podrá hacer nada bueno para su padre para tener estos documentos en orden, si no se pueden encontrar en una situación de emergencia. Asegúrese de saber dónde están y cómo llegar a ellos . Por ejemplo, si están en una caja de seguridad, velar por que un miembro de su familia tenga una clave y el permiso para acceder a la caja. Si están en una a prueba de incendios, alguien además de los padres debe tener la combinación.

7. ¿Alguien le aconseja sobre asuntos financieros?

Los padres mayores son a menudo ferozmente independiente con respecto a sus finanzas, lo cual es comprensible. Aún así, es importante saber que está asesorando a sus padres con respecto a las decisiones financieras. Este conocimiento no sólo le permitirá llegar al asesor en caso de una emergencia, pero también te da la oportunidad de asegurarse de que su padre está trabajando con alguien que tiene buena reputación.

8. Si ya no puedes cuidar de ti mismo, ¿has pensado en el lugar donde quiere prefieren vivir?

Iniciar la discusión acerca de cuidados a largo plazo las opciones antes de crisis golpea. Consigue tu padre involucrado temprano, y mira las opciones antes de que surja la necesidad. Esto le da a su padre la oportunidad de proporcionar información acerca de las preferencias y de involucrarse en el proceso en lugar de tener que aceptar pasivamente arreglos apresuradamente hechas en el último minuto por bien intencionados pero mal informados seres queridos. Ayuda al Anciano Sobre Residencias puede ayudarle a encontrar plazas residenciales, según su zona, salud y economía de forma gratuita.

9. que visite al médico con regularidad?

Su padre puede estar viendo varios especialistas, además de un médico de atención primaria. Si su padre quede hospitalizado, información de uno de estos médicos podría ser crítico. Si es posible, pida a su padre para proporcionarle una lista de los médicos se ven regularmente, y la forma de contactar con ellos. Por otro lado, algunas personas mayores pueden tener el problema opuesto. Su idea de una visita al médico puede ser una sesión semanal en frente de la TV con el Dr. House. Esta pregunta también puede ayudar a provocar un debate significativo sobre la salud general de sus padres y el bienestar.

10. ¿Siente que usted entiende por qué usted está tomando los medicamentos que le recetaron?

Muchas personas mayores terminan en una docena o más medicamentos. Esta pregunta puede ayudarle a evaluar si su padre es capaz de manejar sus medicamentos de forma independiente, y también puede proporcionar una visión de conjunto más clara de la condición médica. Así como es importante saber que los médicos de sus padres son en caso de emergencia, también es importante saber qué medicamentos toma su padre . Ser capaz de proporcionar esta información al personal del hospital en caso de una crisis médica puede ser vital para un tratamiento eficaz.

¿Ha tratado una emergencia relacionada con un padre anciano que no tenía sus asuntos en orden? ¿Tiene consejo de su propia? Comparta su historia en los comentarios abajo.

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mar 2015

10 signos que te hacen sospechar de sufrir Alzheimer

marzo15 · pMarzo15

Unas 800.000 personas en España sufren el mal de Alzheimer, esta cifra se conoce porque uno de cada 10 hogares españoles con un mayor de 65 años tiene un enfermo con esta patología. Esta cifra se doblará en el año 2020 y se estima que dentro de dos décadas sean dos millones los afectados por este mal en nuestro país. Sin embargo, un elevado porcentaje de las personas que sufren Alzheimer aún no lo saben o están infradiagnosticadas. Se calcula que de media en España, el Alzheimer se diagnostica 3 años después de sufrir los primeros síntomas. Un diagnostico precoz puede servir de ayuda tanto a enfermos como familiares ya que aunque no existe un fármaco que lo cure si hay tratamientos que pueden retrasar hasta 3 años el ingreso del enfermo en una residencia y mejorar su calidad de vida. Además, tener un diagnóstico cuando aún el enfermo es autónomo puede ayudar a organizarse: hacer un testamento vital, decidir sobre su futuro o gestionar sus finanzas antes de su incapacidad.Para ayudar a ese diagnóstico precoz, según Alzheimer’s Association existen 10 signos de alarma ante los que se debe acudir al médico aunque no se den todos ellos:

 - Es una de las señales más comunes y conocidas de la edad temprana de esta enfermedad. Por lo general, los “olvidos” corresponden a la información recién aprendida. También es frecuente no recordar las fechas o los eventos importantes.

- Algunas personas ya no pueden planificar como antes o seguir un plan. Tampoco, por ejemplo, pueden seguir los pasos de una receta o manejar las cuentas mensuales. Tienen problemas para concentrarse y se vuelven un poco más lentos para emprender las tareas.

- Pueden encontrarse con que empieza a costarles completar las tareas cotidianas. Incluso, pueden tener problemas para llegar a un lugar donde solían ir siempre, administrar presupuestos en el trabajo o recordar las reglas de un juego al que han jugado desde siempre.

- Las personas con enfermedad de Alzheimer olvidan con frecuencia las fechas, las estaciones del año y el paso del tiempo. Pueden no recordar dónde se encuentran o cómo llegaron hasta allí. La diferencia con los cambios asociados a la edad es que la confusión dura un rato y luego lo recuerdan.

- Las dificultades para leer, analizar las distancias y establecer un color o el contraste son algunos de los síntomas. También pueden tener problemas de percepción y pasar por delante de un espejo y no darse cuenta que lo que ven es su propio reflejo.

- Los enfermos de Alzheimer pueden tener dificultades para seguir o participar en una conversación. Es frecuente que en medio de la charla se detengan y se olviden de lo que iban a decir, o repitan muchas veces lo mismo. A veces no encuentran la palabra correcta o utilizan términos incorrectos.

- Es común que dejen cosas como el mando de la televisión, el reloj, etc. fuera de su lugar y que no puedan recordar sus pasos anteriores para encontrarlas. A veces acusan a otros de robarles. Con el avance de la enfermedad esto puede pasar más a menudo.

- Es posible que regalen cantidades exageradas de dinero a alguien que quiera venderles algo. También puede suceder que empiecen a prestar cada vez menos atención a su aseo y cuidado personal.- Poco a poco, van perdiendo las ganas de entretenerse con algún pasatiempo, de encontrarse con amigos, de involucrarse en proyectos o practicar deporte.

- Las personas con Alzheimer sufren cambios de personalidad y pueden convertirse en personas confundidas, recelosas, deprimidas, temerosas o ansiosas. También pueden tender a enfadarse más fácilmente.

4 opciones de estilo de vida que pueden salvar su cerebro de Alzheimer
Publicado el 03 de diciembre 2014
Por: Tina Gunn
Continuamos para crear conciencia sobre la enfermedad de Alzheimer hablando con el Dr. Gary Small, “un profesor de psiquiatría y director del Centro de Longevidad de la UCLA en el Instituto Semel para la Neurociencia y Comportamiento Humano.” Comparte el Dr. Small con nosotros diversas maneras para ayudar a mantener el cerebro sano.
4 opciones de estilo de vida que pueden salvar su cerebro del Alzheimer
Doctor, autor y orador, el Dr. Gary Small siempre ha tenido curiosidad, y disfrutó con la solución de problemas y rompecabezas. Mientras estudiaba medicina, quedó fascinado con la cantidad de la mente afectada del cuerpo. “Gran parte de la salud de una persona tenía que ver con su actitud y su estado mental, y eso me atrajo a la psiquiatría.” Él tuvo la oportunidad de estudiar la psiquiatría geriátrica y se hizo evidente que la memoria y la enfermedad de Alzheimer fueron los grandes temas.
“Una vez que me metí en el área de la enfermedad de Alzheimer, se me ocurrió que esto era un problema de forma progresiva, y si yo fuera a tener un gran impacto aquí, probablemente tenía una mejor oportunidad para ayudar al tratar de proteger a un cerebro sano en lugar de tratando de arreglar un cerebro después de que había sido dañado. Y por eso nos hemos centrado en la prevención y la salud cerebral estilos de vida de Alzheimer “.
La Protección de un cerebro sano es la cura
Teniendo en cuenta que actualmente no existe una cura para el Alzheimer, el Dr. Small centra en la prevención o retraso de la aparición de los síntomas. Él cree que la prevención es clave para mantener el cerebro sano de los síntomas de la enfermedad de Alzheimer, y cuando se pueden retrasar la aparición de los síntomas para toda la vida, el Dr. Small considera que es un tipo de cura. Con el fin de prevenir los síntomas, el Dr. Small dice que usted debe centrarse en su estilo de vida, que hay una conexión clara entre el estilo de vida y la susceptibilidad al deterioro cognitivo.
“La gente tiene mucho más control de lo que creen,” comparte el Dr. Small. “Sí, esta es una enfermedad biológica; las células del cerebro mueren y hay desequilibrios químicos en el cerebro. Pero, si usted hace ejercicio o no, cuánto come, lo que come, la cantidad de estrés en su vida y cómo manejar el estrés, y si usted aprende técnicas de memoria o estimular su mente … todas estas cosas son muy importantes en términos de el mantenimiento de la función cerebral en el nivel más alto posible “.
En el libro de Dr. Small, ” Programa de Prevención del Alzheimer “, explica cómo las personas pueden tomar el control de su estilo de vida con el fin de ayudar a prevenir o retrasar la aparición de los síntomas de Alzheimer. El libro contiene un test de evaluación y ofrece a los lectores un programa JumpStart 7 días para empezar a proteger al cerebro del deterioro cognitivo.
Las cuatro áreas que el Dr. Small habla en su libro en las que los lectores deben centrarse son:
1. Nutrición
La investigación ha demostrado que los compuestos que se encuentran en ciertos alimentos pueden ayudar a prevenir la enfermedad de Alzheimer. Dr. Small dice que también es importante para controlar la cantidad que comemos. “Tenemos una epidemia de obesidad y tenemos que ser conscientes de lo mucho que comemos y no excederse en los alimentos procesados y azúcares refinados. Hacer hincapié en las frutas y verduras frescas, y grasas omega-3 del pescado, las nueces y las semillas de lino “.
Las vitaminas y los minerales también tienen una conexión a un cerebro sano, sino que tratan de obtener estos nutrientes a través de los alimentos y no sólo los suplementos. No te olvides de beber mucha agua. Desde la deshidratación está vinculado a la confusión y la fatiga , asegúrese de mantenerse hidratado para el cerebro y la función corporal.
2. Ejercicio Físico
El ejercicio aeróbico, como un paseo de 15 minutos al día a paso ligero, puede ayudar a reducir el riesgo de Alzheimer. ” Cuando haces ejercicio , tu cuerpo produce algo llamado BDNF – derivado del cerebro factor de neurotrópico – y que actúa como fertilizante para las células del cerebro. Estimula las células del cerebro a brotar ramas para que puedan comunicarse de manera más efectiva. Cuando haces ejercicio, tu cuerpo también produce endorfinas, que ayudan a mejorar la concentración mental y el estado de ánimo “.
Dr. Small también hace hincapié en la importancia del entrenamiento de fuerza para proporcionar beneficios adicionales para la salud cognitiva. “A medida que envejecemos, hay una tendencia a perder masa corporal magra y eso no es bueno para su salud en general, y no es bueno para el cerebro.”
3. Ejercicio Mental
En el libro del Dr. Small, ” La Biblia de memoria “, que describe las estrategias cerebro-mejora, incluyendo ejercicios mentales. Él dice que hay dos tipos de ejercicios mentales:
Estimulación mental: Usted puede conseguir esto a través de su trabajo, una conversación estimulante, armar un rompecabezas – cualquier cosa que te lleva a pensar y le da su neuronas para comunicarse. “La clave es entrenar y no crear tensión en el cerebro”, dice el Dr. Small. “Buscar un punto dulce cuando el ejercicio es estimulante y divertido, no demasiado difícil y no demasiado fácil.”
Técnicas de memoria : Una técnica Dr. Small enseña se llama: “Mira, Snap Connect,” que incorpora los tres métodos básicos para mejorar su memoria.
Look es un recordatorio para enfocar su atención y no se distraiga
Snap es un recordatorio para crear fotos mentales de lo que quiere recordar, ya que nuestros cerebros están programados para recordar visualmente
Conectar es una manera de vincular esas instantáneas mentales para que tengan sentido – si algo es significativo, se convertirá en memorable
4. Gestión del estrés
Es importante reducir el estrés con el fin de reducir la inflamación en el cuerpo. Conseguir una buena noche de descanso es una manera de ayudar a manejar mejor el estrés. “Una de las cosas importantes acerca de un sueño reparador es que tiene un efecto anti-inflamatorio, y eso es importante porque muchos de nosotros pensamos que el problema con la enfermedad de Alzheimer es que hay demasiada inflamación del cerebro”, dice el Dr. Small. “Conseguir una buena noche de sueño, el ejercicio y el consumo de grasas omega-3 son todas las estrategias anti-inflamatorias.”
Dr. Small ofrece hasta una punta que se ocupa de tres de las cuatro áreas para demostrar lo fácil que es aplicar los estilos de vida saludables: “Trate de encontrar un tiempo regular, después de la cena o por la mañana, y dar un paseo a paso ligero con un amigo , pariente o cónyuge. Usted estará recibiendo el ejercicio físico, estarás hablando – que es otra forma de por estimulación mental y si se habla a través de las situaciones estresantes, se le reducen sus niveles de estrés “.
Tecnología y el Cerebro
En el libro de Dr. Small, ” Ibraín , “él se dirige el impacto de la tecnología en el cerebro”, que separa los nativos digitales – los nacidos en la era del ordenador -. de los inmigrantes digitales, que descubrieron la tecnología informática como adultos “La tecnología puede alterar la actividad cerebral y crear nuevas conexiones neuronales. Debido a esto, él expresa la importancia de la moderación en el uso de la tecnología. Navegar por la Internet en realidad puede ser una actividad mental estimulante, sino porque la tecnología puede tanto ayuda y dañar el cerebro, que ofrece consejos sobre cómo manejar el “desgaste tecno-cerebro”.
Con el uso excesivo de la tecnología, se puede dañar el cerebro. “La gente es frecuentemente multi-tarea y están buscando constantemente en sus teléfonos, y esto perjudica a su memoria, ya que no están prestando atención”, dice el Dr. Small. “A pesar de que tienen la ilusión de que son cada vez más perfectos, por lo general, están haciendo más errores.”
Por otra parte, se puede utilizar la tecnología para aumentar la memoria biológica. “Nuestro grupo de investigación y otros han demostrado que ciertos programas de ordenador pueden entrenar tu cerebro y mejorar su memoria,” dice el Dr. Small. “Hay un juego que puede impulsar habilidades multitarea de forma que un 80 años de edad puede llevar a cabo como un inexperto joven de 20 años en un período corto de tiempo. Hay otros programas informáticos que pueden mejorar la memoria a corto plazo y ayudar a las personas con el razonamiento complejo “.
Uno de estos programas que el Dr. Small conoce es Dakim BrainFitness . “Han desarrollado la formación del cerebro que nuestros colegas aquí en UCLA han probado y demostrado que después de dos meses, se obtiene una mejora significativa en la cognición, y después de 6 meses, la mejora es aún mayor.”
La clave con el uso de la tecnología es la moderación. “La tecnología puede ser aprovechada en forma positiva, pero a menudo lo están utilizando de manera equivocada”, dice el Dr. Small. “Si no se toman el tiempo fuera de línea, se debilitará otros circuitos mentales.”
El futuro de la enfermedad de Alzheimer y otras demencias enfermedad relacionada
La buena noticia es que el Dr. Small cree investigación está en el camino correcto. “El campo está muy centrado en la detección precoz y la prevención”, dice. “Hemos desarrollado maneras de utilizar de escaneo cerebral y medidas genéticos para identificar los problemas desde el principio, pero tenemos que probar más tratamientos. Estamos trabajando en todos los frentes – medicamentos, suplementos, estilo de vida – pero uno de los retos es que tenemos que diversificar nuestra cartera de investigación. No podemos mirar a un tipo de intervención. Ha habido un gran énfasis en la limpieza de las placas amiloides en el cerebro, pero que puede no filtra hacia fuera, no tiene hasta el momento – así que tenemos que mirar a la inflamación y otros mecanismos al mismo tiempo “.
Para aquellos que hoy tienen un ser querido estar con el Alzheimer, el Dr. Small recomienda que los anima a participar en actividades familiares. Si tienen una actividad que amaban, participar con ellos y te darás cuenta de que su estado de ánimo puede animarse. “Uno de mis parientes tiene avance Alzheimer y se encuentra en un centro de atención a largo plazo. A menudo no interactúa mucho, pero siempre se puede participar de ella y hacerla reír si digo algunas cosas en yiddish, que es un lenguaje que recuerda de su juventud “.
Experimentar con formas de interactuar con el ser querido afectado por la enfermedad para ver lo que les pone en evidencia. A veces simplemente frotando su brazo o de la mano, o incluso complementando lo bien que se ven, pueden tener un impacto positivo. Eso sí, no los corrija si no consiguen algo bien. Sea paciente y tómese su tiempo para disfrutar de ella cuando se puede conectar con ellos.
¿Qué cambios de estilo de vida va a hacer hoy con el fin de evitar que mañana sufra de Alzheimer? Por favor comparta sus pensamientos en los comentarios abajo.

La Federación Aragonesa de Barrios de Zaragoza (FABZ) ha presentado una denuncia por la situación de la residencia de Mayores Santa Ana de Utebo, a la que se trasladaron los usuarios de la residencia pública de mayores de Movera.

Así se dio a conocer este miércoles en una rueda de prensa en la que intervino Nieves Boj, presidenta de la FABZ, María Luisa García Plaza, responsable de la Comisión de Mayores y Noelia Martínez, abogada.

Desde la FABZ informaron que desde que se produjo el traslado, “han sido varios los requerimientos para que la residencia de Utebo cumpliera los requisitos fijados en el pliego de condiciones con los que fue adjudicada su gestión”, así como “los compromisos del Gobierno de Aragón de que los usuarios de la residencia de Movera no verían menoscabadas su atención y derechos”.

En su escrito al Juzgado, la entidad plantea que si procede “acuerde la práctica de diligencias que determinen las responsabilidades en que ha incurrido el o los responsables de la gestión del Instituto Aragonés de Servicios Sociales y del Gobierno de Aragón”, o contra toda persona que haya podido “encubrir u obstruir la acción de la justicia en la instrucción de los hechos objeto de investigación”.

Entre otras cuestiones, la FABZ, desde la Comisión de Mayores, viene denunciando desde hace tiempo algunas carencias, como la ausencia de transporte público cercano al centro, dado que “la parada más próxima del autobús se encuentra a casi un kilómetro de la residencia, lo que supone el práctico confinamiento de los residentes”.

También critican la carencia de línea telefónica fija e Internet, o las quejas de los usuarios sobre el servicio de comidas, el uso de la calefacción, “que se conecta apenas cuatro horas al día” o la supresión del servicio de comedor para los familiares y visitas de los usuarios.

También lamentaron la falta de información en relación “a la plantilla actualmente en funciones. En el pliego de condiciones técnicas aparece estipulado, por ejemplo, que serán 48 auxiliares quienes presten servicio para las 135 plazas, pero por las apreciaciones de usuarios y familiares, parecen ser muchos menos”, apuntaron desde la FABZ.

Por su parte, fuentes del Gobierno de Aragón negaron estos extremo. En relación al transporte público, una de las cuestiones que más tiempo lleva reivindicando la FABZ, explicaron que el centro cuenta con “transporte adaptado para llevar a los residentes cuando requieren ir al médico y al hospital, que es lo que tiene que estar cubierto en una residencia”, y apuntaron que el centro “sí que cuenta con línea telefónica e Internet, lo que no tiene es wifi” que adujeron, “es por una cuestión de la empresa que gestiona la telefonía”.

También negaron haber recibido quejas en relación al servicio de comidas, “que es excelente”, calefacción o personal. Respecto a la supresión del servicio de comedor para familiares, las mismas fuentes explicaron que “el servicio de comidas está contemplado para los residentes, no para visitantes”.