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El efecto adverso más perverso de los tranquilizantes en mayores: que los aten a perpetuidad, hasta la muerte

Publicado: agosto 15, 2014 | Autor:  | Archivado en: ¡Ojo!De actualidadefectos adversosLa portavocía de D. José: un anciano con demencia superviviente en un entorno social y sanitario de locuraPara pensar | Tags: , |4 comentarios

 “Yo no he cometido ningún delito, no tengo por qué estar atado”
D. José R. , marzo 2013, 88 años, diagnosticado de demencia senil

“Toda la utilización de sujeciones se ha basado en afirmaciones erróneas,
ya que no disminuyen los riesgos de caídas y, lo que sí hacen,
es producir gravísimos efectos en las personas contenidas,
tanto a nivel físico como a nivel psicosocial”

Cantarero Rabadán V, Pérez Martínez E, Trabajo fin de grado “Personas Mayores dependientes:
supresión de sujeciones y protocolos de intervención”. Junio 2011

“…se violenta la dignidad de la persona cuando los criterios que predominan en su atención son ajenos a los humanistas, y se atiende a valores materiales o de conveniencia de la organización en lugar de a los humanos. ”
García García P, Beltrán Aguirre JL, Informe del Defensor del Pueblo navarro sobre contenciones físicas en los servicios sociales, 2012

“Quien inventó esta SALVAJADA lo debe haber hecho por vagancia. Que se pone nerviosa la vieja o el adolescente con síndrome de Down? Amarrao y endrogao”
Antonio, comentario en http://alucinamedicina.com/2013/04/17/residencias-de-ancianos-cambios-de-mentalidad-de-la-sociedad-modernizarse-es-importante, agosto 2014

ADVERTENCIA A LOS LECTORES: este post contiene información y relatos que pueden herir su sensibilidad. No se pretende ofender ni a personas ni a instituciones concretas, pero las afirmaciones que se hacen no se han exagerado y  están respaldadas por pruebas documentales

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España envejece a pasos agigantados. Se estima que, en 40 años, casi se triplicará la tasa de mayores de 65 años, y proporcionalmente también la de ancianos con demencia. La estructura familiar que venía sustentando el cuidado de los ancianos se ha complicado, por lo que resulta cada vez más probable tener que acudir a los recursos sociales. La utilización excesiva de los tranquilizantes para “cuidar” ancianos de residencias es un secreto a voces a nivel casi mundial, fundamental pero no exclusivamente en aquellos que padecen demencia. No obstante, pocas veces se vincula es el uso de contenciones mecánicas como efecto secundario e inevitable al uso de tranquilizantes.

Esta es la historia, bastante resumida pero rigurosamente real, de Pepe, un anciano afable que ha venido gozando de una vida y ancianidad razonablemente saludable, incluso cuando se “rehabilitó” de un infarto con 82 años plantando patatas en su huerta. Con 83 años se le diagnosticó demencia senil primaria, posiblemente de origen vascular, por la que hubo de ser incapacitado legalmente en 2012, lo que no le impidió seguir con su vida envidiablemente activa. Algunos trastornos de su comportamiento, sobre todo su resistencia a ser cuidado y acompañado por terceros, motivaron el inicio de tratamiento con tranquilizantes a dosis muy bajas, con los que tuvo diversos problemas: efectos paradógicos con clometiazol y quetiapina, gran rigidez con haloperidol, incontinencia y polifagia con risperidona… hasta que su desorientación espacial y circunstancias familiares que no vienen al caso, pero que tienen mucho que ver con las dificultades de atención social a familias complejas, hicieron aconsejable su ingreso en una residencia, por su seguridad. Tras el paso sin problemas por una residencia privada contraria a sujeciones, pero muy alejada, llegó a una cercana residencia pública, que en Asturias se consideran “recursos sociales” ( y no sociosanitarios, según advertencia de personas con voz en el sistema), en la que los auxiliares son personal mayoritario, con distintas destrezas y formación, y hay un enfermero/a (¿¿no sanitarios??) por cada 4 auxiliares para atender a más de 80 personas, que rotan por turnos, siendo el médico de cabecera el último responsable de la salud de los residentes, que en general sólo acude bajo demanda del personal del centro.

El carácter emprendedor y activo de Pepe chocó desde un principio en un ambiente de ancianos mayoritariamente encajados en una silla de ruedas y/o apoltronados delante de programas televisivos del corazón, y alarmó a los trabajadores del centro, que intentaron aplacar su afán de exploración de su nuevo entorno – con inexplicables barreras arquitectónicas, por cierto-, obteniendo por respuesta una resistencia de Pepe a los límites. Se recurrió entonces, sin previa consulta clínica, al uso diurno y nocturno del clometiazol, que figuraba en alguno de los varios informes médicos como “si precisa para dormir” (y jamás había precisado), medicamento del que ya conocía su familia y el servicio sanitario (pero no el personal del geriátrico) que le producía un efecto de rebote paradógicamente excitatorio, lo que derivó en que se le etiquetara de “agresivo”, y se promoviera desde el centro un refuerzo de la medicación tranquilizante, iniciándose con ello una cascada de errores medicamentosos, y efectos adversos asociados. El más evidente a corto plazo fue su descoordinación motora  y su torpeza, causa de una sucesión de caídas secundarias, llegando a la supresión de la marcha. Pepe se convirtió en el modelo de residente descrito por Nevado Rey. Entonces, la dirección del centro requirió a sus familiares para que se le sujetara con sillón-trona y cinturón -sin especificar límites- porque “se puede caer”, riesgo bastante evidente una vez “tranquilizando”. Ello, sin solicitud de comparecencia del médico responsable de Pepe, que pareciera estar excluido de estas decisiones. Con el convencimiento de la oposición radical de Pepe a vivir el resto de sus días amarrado, y de que lucharía contra ello incluso hasta precipitar su muerte, los familiares requirieron, en contrapartida, un ajuste prudente y supervisado de medicación, contemplando una sujeción con limites como medida extraordinaria, y siempre debidamente registrada. Pepe continuo con el uso de psicofármacos, ya supervisados,  y por dos veces contenido físicamente, con consentimiento familiar (¿y con conocimiento de su médico?), supuestamente de forma puntual. Las dos veces hubo de ser revocada o reclamada la aplicación de tal consentimiento, por observación de exceso en los procedimientos: era evidente que algunos trabajadores sólo saben capaces de aplicarlos de forma “todo o nada”. A fuerza de que la familia sorteara varias presiones de la dirección del geriátrico para que se firmaran nuevos consentimientos (todos desinformados sobre sus consecuencias), y a fuerza de comunicar sistemáticamente la mayoría (ni siquiera todos) de los errores de medicación e incidencias detectados que pudiera suponer un riesgo en la seguridad física o psíquica de Pepe, se consiguió preservar cierta autonomía en su deambulación, lo que le grangeó la animadversión dealgunos trabajadores del centro, que le consideraban tratado de “forma especial”. Mantuvo altibajos en su comportamiento, por su desorientación evidente, pero nunca más nadie utilizó el termino “agresivo” para referirse a sus maneras. Ni jamás se acudió a consulta médica urgente o instancias judiciales para abordar situaciones laborales inasumibles.

Tras 10,5 meses en la residencia, y por causas aún pendientes de aclarar, Pepe sufrió una fractura de cadera (tipo IV de Garden), que se le diagnosticó tras un período de 7 días con pérdida de marcha autónoma, adormilamiento y gran rigidez. Para desesperación de sus familiares que, conscientes de su anormalidad, sin embargo no fueron informados por personal de la residencia de que padeciera dolor alguno, ni de cambios en el comportamiento cotidiano (salvo comunicación un día de pérdida de marcha), ni de dificultades para su aseo o vestido diario, datos que pudieran haber orientado a una consulta médica apropiada. Su debutante rigidez e incapacidad debió de parecer “normal” para un anciano a los trabajadores, y hasta cómoda para sus quehaceres diarios.

Esta historia tiene un final feliz con regusto amargo. Feliz para Pepe, ya que los milagros de la cirugía traumatológica, y su gran vitalidad, han hecho posible que vuelva a caminar casi mejor que antes, a pesar de las úlceras en talones y sacro, consecuencia de su inmovilidad previa. Y camina mejor que antes porque, tras cinco semanas de supervisión clínica directa, el tratamiento “tranquilizante” se ha visto innecesario e incluso lesivo, por lo que ha sido suspendido. Ahora está tranquilo y sonriente, y requiere tratamiento antiparkinsoniano. El regusto amargo para su familia, porque aún hay algún trabajador aún se atreve a sugerir que Pepe es un residente con “privilegios”, como si no estuviera refiriéndose a un ser humano con derechos inherentes, cuya vulneración puede comportar responsabilidades legales,  y que, para garantizar su cumplimiento, su familia haya tenido que realizar al menos 10 reclamaciones/sugerencias a la dirección del centro (casi todas sin contestar), dos solicitudes a dos comités de ética de distintos ámbitos (una eludida), dos quejas al Defensor del Anciano, tres quejas o sugerencias al departamento de calidad correspondiente, dos quejas al Servicio de Salud (pendientes de respuesta) y también una queja pendiente de respuesta al Defensor del Pueblo, reservándose ya en última instancia su derecho de acudir a la vía judicial. También, y a pesar de todo, Pepe y su familia (niño incluido) tienen que seguir contemplando casos como el de la señora A.F., antigua conocida pero recién llegada al centro, considerada “válida”, con consciencia de sus límites y con posibilidad de caminar, a la que han topado expuesta públicamente a la entrada del centro (9/8/2014, 19:00), sujeta con cinturón sin previa supervisión médica (según su testimonio), ni conocimiento de su familia (según corroboración posterior), porque “tienen miedo que caiga” ya que “se cayó otra señora” (según su testimonio), declarándose totalmente “aburrida” porque le gustaría moverse algo y no puede. La señora A.F., al reconocer una cara amiga, les solicita humildemente auxilio para poder ganar algo de movilidad.

La pérdida irreversible de confianza ha motivado, por tanto, la solicitud del traslado de Pepe, lo que supone un cierto alejamiento de sus lugares comunes, y tal vez una vuelta a empezar.

Lo que tristemente falta en esta historia son dos personajes fundamentales: el MÉDICO y el JURISTA (fiscal, juez). Sin su presencia, humanamente, no se debería poder entender ni plantear la sujeción física de por vida de una persona, y menos si se encuentra en evidente situación de indefensión.  Sea por tal razón, sea porque los extramuros miramos vergonzosamente hacia otro lado, o porquelos geriátricos asumen parte de las funciones intrínsecas del sistema sanitario en un acuerdo tácito de interés mutuo, España ha tenido el dudoso honor de ostentar el primer puesto en el uso de sujeciones físicas de ancianos en residencias del llamado primer mundo en 1997, lo que puede aún haberse visto considerablemente incrementado varios años después. Se trata, indudablemente, de una transgresión de DERECHOS HUMANOS de primer orden.

Las publicaciones profesionales médicas acerca de los aspectos médicolegales de las contenciones físicas o farmacológicas (2014) son categóricas: “La indicación de la contención, tanto farmacológica como mecánica, corresponde siempre al médico, responsable tanto de su indicación como de la información al paciente y sus familiares… Todas las actuaciones deberán quedar convenientemente registradas en la historia clínica, así como el expediente asistencial en el ámbito social. Conviene resaltar la importancia de estos documentos como registros de información con validez jurídica.” Los requisitos de su correcta aplicación se basan, ni más ni menos, en los Estándares para las medidas coercitivas establecidos por el Comité Europeo para la Prevención de la Tortura y de las Penas o Tratos Inhumanos o Degradantes (CPT). También existen variedad de propuestas y recomendaciones para su aplicación, pese a lo cual parece que, no sólo se considera que las muertes por uso de contenciones físicas se han incrementado, sino que los instrumentos utilizados son escandalosamente inapropiados.

Los posicionamientos estrictamente legales son también inequívocos: el Fiscal del Mayor aclara que el Ministerio Fiscal tiene obligación de actuar en aquellas situaciones donde se demuestre la utilización de procedimientos de contención SIN fines terapéuticos concretos, también se ha pronunciado el Defensor del Pueblo, y más recientemente el Defensor del pueblo navarro, siendo Navarra la única comunidad que expresamente ha legislado sobre la aplicación de contenciones en residencias geriátricas. Resulta extremadamente peculiar que al abordar este tema no se especifique la necesidad del control fiscal o judicial, cuando la contención física de personas con más recursos a nivel personal, como presos, o enfermos psiquiátricos, precisan de un riguroso control legal. De hecho, tal y como aclara el profesor D. Juan Siso en la tercera jornada de “Sujeciones en Centros Residenciales”, del Imserso, por las características del ingreso y situación de Pepe, su sujeción hubiera requerido comunicación al juez que supervisa su incapacidad.

No es fácil encontrar información sobre aspectos positivos ligados al uso de cualquier tipo de sujeción, mientras están recogidos muchos efectos negativosproblemas psicológicos y mentalesestrés postraumáticosíndromes similares a los de personas sometidas a tortura, delirium tremens, dependencia deambulatoria, caídasúlceras de presión, contracturas, incrementos de estancias hospitalarias, agitación, trombosis y muertesmás muertes, lo que hace más de 15 años ya fue objeto de alerta y análisis por la Joint Comssion. La necesidad de prescribir una adecuada profilaxis antitrombótica en personas inmovilizadas con evidentes factores de riesgo (por razón de edad, sin ir más lejos), hace ineludible la intervención facultativa en casos de inmovilización de cierta duración. Pero además con la inmovilización se priva al anciano de la una medida terapéutica de primer orden en la mayoría de enfermedades prevalentes en el anciano, desde trastornos metabólicos pasando por los cardiovasculares y, por supuesto, también en la demencia, hasta el punto que los geriatras consideran que los programas de ejercicio físico se debe diseñar, prescribir y aplicar a cada anciano de forma individualizada con la misma precisión que se les suministra cada uno de sus medicamentos. Sin embargo, la realidad es que parece que se tiene más fe, y más miedo por las repercusiones de errores farmacológicos que por los derivados de la privación del ejercicio físico y de la autonomía.

El anciano presenta gran riesgo de caídas pero, ¿menos si se le ata? ¿sobre todo si se le ata para desatender su supervisión? El miedo a la caída del anciano, altamente promovida con el uso desmesurado de tranquilizantes y neurolépticos, de hecho figura en el primer puesto del ranking de motivaciones de la aplicación de sujeciones físicas, aunque no parece que sea una medida eficaz, cuando resulta que las personas contenidas parecen tener más riesgo de caidas con consecuencias adversas. Una revisión sobre caídas de ancianos institucionalizados, y las posibles intervenciones preventivas catalogadas según tipo de residente y entorno, sitúa en un determinado punto la posibilidad del uso de restricciones físicas, en personas de riesgo muy alto según criterios objetivables. No obstante no especifican niveles de evidencia ni grados de recomendación para las distintas intervenciones propuestas. Otra revisión de Canadian Agency for Drugs and Tecnology in Health (diciembre 2013) para conocer los efectos sobre la incidencia de caídas de la retirada o reducción en el uso de las sujeciones mecánicas mantenidas a largo plazo, concluye que no parece que exista un aumento de caídas ni de daños relacionados con ellas tras las intervenciones de retirada de sujeción.
La posibilidad de caídas se relaciona con el miedo a la denuncia. Estados Unidos, el país que nos seguía -no tan cerca- en 1997 en el ranking de aplicación de sujeciones, las ha ido reduciendo, en parte por efecto de las denuncias realizadas por los usuarios o sus familiares tras la detección de su aplicación o de los efectos adversos derivados, existiendo bufetes especializados que ofrecen suinformación y sus servicios para estos menesteres. En España este tipo de noticias y procesos judiciales parecen más tibios y anecdóticos. Sin embargo, sí que existe un creciente número de sentencias judiciales por la aplicación incorrecta o deficiente de los consentimientos informados, que también serían de aplicación tanto en el uso de contenciones farmacológicas, por la frecuente y prácticamente sistemática trasgresión de duración, dosis o indicaciones terapéuticas especificadas en las fichas técnicas, como en las sujeciones físicas, por los requisitos de su aplicación establecidos por la CPT y en los informes de responsabilidad profesional médica: según la Ley 41/2002, de 14 de noviembre, básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica no sólo se requiere quese efectúe un consentimiento informado, y debe de ser lo más ajustada posible al conocimiento actual, sin que la mención de ciertos riesgos exima de responsabilidad. La mención de tales riesgos, sin duda eliminaría como mínimo las suspicacias, y posibilitaría una decisión más consciente a la familia, porque la insistencia de la protección del residente frente a las caídas parece más cercano al chantaje emocional que a la información.

La eliminación de sujeciones en ancianos está siendo objeto de lucha por parte de diversas asociaciones: Fundación María WolfFundación Cuidados Dignos, la Confederación Española de Organizaciones de Mayores (CEOMA) con su programa “Desatar al anciano y al enfermo de Alzheimer” y su informe “Tolerancia cero a las sujeciones en ancianos. Difícil pero no imposible”, que fue presentado a la Defensora del Pueblo en solicitud de mayor protección para las personas mayores en septiembre de 2013. CEOMA, de hecho, se ha hecho eco de las deficiencias de información a las familias, y ha realizado una propuesta de consentimiento informado más ajustada a la legislación española.

Como reflexiones propias:
– se alude a los déficits de personal y presupuesto para una atención más cercana de los residentes:por 1400 € al mes por residente que es lo que cada uno de ellos pagará finalmente  en centros públicos de Asturias, teniendo en cuenta que se comparte personal, espacio y gastos corrientes, muy mal se tiene que gestionar para que sea necesario atar una persona para cuidarla debidamente. Parece que eso no ha sido, precisamente, impedimento en Navarra en plena crisis.

– la señora A.F.no ha tenido la suerte de que haya sido su marido el que la haya atado en un hogar situado en un edificio de pisos, ya que entonces hubiera merecido la atención, no sólo de las personas de su entorno, sino también de la prensa y del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. No hay que olvidarse que cualquier familiar al cargo de un anciano también habrá tenido la opción teórica, antes de llevarlo a una residencia con cuidados profesionalizados, el dejarlo atado en casa, incluso mientras se va tranquilamente a trabajar… si es que esa es la excusa de aplicación de estos procedimientos. En este caso estaría a riesgo de una pena… ¿¿de cárcel??

– como contribuyentes no podemos por menos que exigir una adecuada selección en la contratación, formación y aplicación de trato profesionalizado a las personas asistidas, como mínimo cuando se gestiona en centros geriátricos públicos o concertados. En caso de no poder o saber darse adecuadamente, o de detectarse irregularidades, deberían habilitarse mecanismos ágiles y eficaces de corrección. Seguro que habrá mucha gente en paro con las cualidades necesarias para tal ejercicio profesional. De hecho, la señora A. F. parece que también ha tenido la mala suerte de ser “cuidada” por un turno en el que hay alguna persona con deficiente formación humanitaria. Con una sobra. El resto somos cómplices.

– como contribuyente, seguro que Pepe seguramente aspiraba a que el hogar que le han construido con sus impuestos fuera un edificio pensado para su confortabilidad,  sin barreras y con espacios dedicados a contribuir a sus necesidades como persona evitando riesgos. ¿Tendríamos que vigilar si con nuestros impuestos se está haciendo lo propio, y no se están construyendo edificios deficitarios, fundamentalmente para condecoración política ?

– con el uso indiscriminado de sistemas de atención geriátrica basados en la anulación de la autonomía de la persona, mientras que se perpetúa su estado biológico a base de tratamientos farmacológicos, se da una pésima publicidad a los futuros usuarios de los servicios sociales… o sea, a nosotros. Porque aunque miremos para otro lado, arrieros somos y en el camino nos encontraremos. ¿O acaso alguno de los lectores es partidario de acabar así sus días? Ladenuncia y la implicación es la mejor forma de prevenir.

– habrá que comprobar si, la expresión de la oposición a ser sometidos a sujeciones físicas o farmacológicas de forma superflua,  mediante el testamento vital, que todos tenemos a nuestro alcance en estos momentos, se aplica de forma correcta. Yo de momento ya lo voy tramitando.

Este texto es sólo una muestra de mi granito de arena en este tema, esperando construir una montaña.

“Esta va por ti, papá. Espero que algún día mi hijo lea esto, pero que jamás tenga que luchar  por mi dignidad, como yo vengo luchando por la tuya”
Yo misma

 

Consejos para adaptar una vivienda para personas mayores

Publicado el 12 junio 2014 por M. de Pablos

Cuando se convive con personas de avanzada edad a veces hay que acometer ciertas mejoras en casa. Desde Ayuda al Anciano te damos algunos consejos para adaptar una vivienda para personas mayores.

Cocina adaptada para personas mayores o con movilidad reducida

Cocina adaptada para personas mayores o con movilidad reducida.

Para garantizar que las personas mayores lleven su vida con la mayor normalidad posible, es importante realizar pequeños cambios para adaptar la vivienda y prevenir accidentesLo más importante es facilitar la accesibilidad y la movilidad, por lo que la primera tarea es la de retirar objetos y muebles innecesarios que dificulten el paso.

El baño es una de las zonas de la vivienda en la que hay que invertir más dinero para rehabilitar lo que sea necesario. En primer lugar, hay que reformar el plato de ducha para rebajarlo y ponerlo a nivel del suelo, para evitar tropezones al entrar o salir. También conviene poner un suelo antideslizante en el plato, del mismo modo que colocar barras de sujeción en la pared de la ducha y alfombras antideslizantes en el suelo.

En la cocina lo primordial es bajar algunos armarios, o dejar los utensilios solo en las zonas a las que se llegue con facilidad. Todo tiene que estar a mano. Se debe, también, instalar una vitrocerámica que además de evitar posibles intoxicaciones de gas, tenga función de apagado automático.

El salón es una de las estancias de la casa preferidas por las personas mayores, así que si no es exterior, es bueno que esté bien iluminado, que no haya cables por en medio ni muebles o textiles que puedan molestar. En el pasillo, así como en cualquier otra habitación de la vivienda en la que crea necesario, es muy barato y sencillo instalar un pasamanos que sirva de apoyo, para evitar caídas y tropiezos. Además, cuanto más a gusto se sientan los ancianos, más tratarán de moverse y se sentirán mejor.

Es muy importante tener una buena instalación de calefacción, para evitar tener que encender estufas eléctricas, de gas o braseros, que pueden resultar muy peligrosas si no se vigilan de manera adecuada.

En la habitación también es fundamental evitar muebles con esquinas afiladas, así como alfombras o objetos similares que no se utilicen. Además, si se tiene la movilidad muy reducida o se atraviesan a menudo periodos de enfermedad e inactividad, hay que pensar en si conviene comprar e instalar una cama articulada para favorecer la circulación y el cambio de posiciones.

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¿Conoces el cohousing?

en Hogar y Familia, Jubilación activa 27 abril, 2015

El cohousing es una forma de convivencia que busca crear comunidad y vínculos de colaboración. Artículo de José Luis Suárez, Living Cohousing.

 ¿Imaginas crear y diseñar tu propia vivienda junto a otras personas que compartan tus valores y estilo de vida? Es lo que se denomina cohousing, un concepto que está penetrando con fuerza en España en los últimos años. La idea principal no es comprar una vivienda, sino vivir el proceso de creación de la misma desde sus inicios, codecidiendo con quienes después serán tus vecinos el tipo de vivienda que será y qué instalaciones se incluirán en las mismas.

Este concepto nació en los países nórdicos en la década de los 60 y se ha desarrollado en EE.UU. durante los años 80, convirtiéndose hoy en día en una práctica totalmente extendida en el país. Para muestra, cientos de ejemplos pueblan la red con complejos de viviendas adaptadas a diferentes estilos de vida: personas mayores, familias con un rango de edad determinado, jóvenes, extranjeros que quieran afincar su residencia en la costa…

El cohousing consiste en diseñar un edificio a medida de sus residentes para que sea eficiente, sostenible y esté optimizado al uso real que se va a hacer de él. Además, tiene el objetivo de crear comunidad y vínculos de colaboración para que puedan ser aprovechados por la comunidad de propietarios y se beneficien de estos recursos propios.

Esto requiere de los interesados su compromiso y participación tanto en el diseño del edificio como en su administración, haciéndose imprescindible en el inicio la clara definición de sus necesidades.

Una vez creado el núcleo de personas suficiente para poder poner en marcha la iniciativa,  se debe decidir qué tipo de servicios se van a requerir de forma comunitaria en el edificio –y que luego entrarán a formar parte de los gastos propios de una comunidad de vecinos-. Las posibilidades son muchas y  muy variadas dependiendo del núcleo de personas que se ha establecido: guardería, lavandería, instalaciones deportivas adaptadas, peluquería, enfermería, huertos, servicio de cocina, servicio de limpieza, biblioteca, sala de cine…

El concepto en sí no engloba únicamente el cohabitar con unos vecinos en una comunidad, sino que abarca toda una filosofía de vida y colaboración entre ellos. De esta manera, los propios integrantes del cohousing pueden hacerse cargo de ciertas actividades en pro de todos los propietarios, como el turnarse para cuidar de los niños o nietos en las salas de juego, ser monitor de un curso, ayudar en la cocina…

Además, el cohousing enfoca el diseño los edificios con la perspectiva del ahorro energético, del diseño bioclimático, y con criterios de sostenibilidad que favorezcan el ahorro y cuiden el entorno. Este término es muy importante, ya que a medio plazo proporciona ahorros de consumo que revierten en los gastos de la comunidad.

Las viviendas en las que han vivido las personas mayores han cumplido la función de criar a los hijos y en algún caso además convivir con los abuelos, pero en el momento en que esa necesidad de uso desaparece se encuentran con una vivienda sobredimensionada para sus necesidades.

Conservar su independencia y no ser una carga para los familiares es también un acicate importante a la hora de elegir esta opción. Evitar situaciones de soledad al convivir con un entorno afín. La participación directa en la toma de decisiones, que afectan al funcionamiento de su comunidad, consigue que en estos grupos nazcan lazos de convivencia y de cooperación que les ayudan a mantenerse activos y ser conscientes del nivel de autosuficiencia que pueden tener colaborando entre ellos.

Sobre la incapacitación civil en las demencias: normativa vigente y revisión de sentencias del Tribunal Supremo
DOLORES M. BURGOS DEL PINO (1), JOSÉ IGNACIO ROBLES SÁNCHEZ (2)(1) PSICÓLOGA, MÁSTER EN PSICOGENTOLOGÍA, (2) DOCTOR EN PSICOLOGÍA, ESPECIALISTA EN PSICOLOGÍA CLÍNICA

En este artículo se trata de informar a quienes pudieran estar interesados en el proceso de incapacitación y los recursos de protección disponibles para las personas afectas de enfermedades que producen deterioro cognitivo. Un recurso legal necesario y no muy conocido.

Para que una persona pueda ser declarada incapaz tiene que cumplir una serie de requisitos y haber una sentencia judicial firme que demuestre que cumple con las condiciones que exige la ley, y esto es, según el artículo 200 del Código Civil, que la persona padezca cualquier enfermedad o deficiencia física o psíquica que le impida su autogobierno.

Se expone la normativa vigente y el procedimiento a seguir ante la presunción de incapacidad de una persona, así como las diferentes medidas y figuras que vienen recogidas en el artículo 215 del Código Civil. Por ejemplo, el tutor, que será el representante legal de la persona con demencia y el administrador de sus bienes; el curador, que se encargará de administrar sus bienes pero no su persona; y el defensor judicial, quien representa y ampara los intereses del tutelado en los casos en los que pueda haber conflicto entre la persona tutelada y sus tutores. Otra figura que aparece en el Código Civil, en el artículo 303, es la guarda de hecho, que es la persona que, sin orden judicial que la nombre, ejerce de tutor de forma temporal y se encarga de realizar los actos en beneficio del incapacitado. A lo largo del artículo, se explicitan los deberes y derechos de estas figuras.

Otro aspecto que se trata en el artículo es la normativa en cuanto a responsabilidad civil y responsabilidad penal o criminal, puesto que es conveniente saber que la primera se mantiene pese a estar incapacitado.

Se exponen también la Autotutela y el Documento de Instrucciones Previas. Ambos son documentos que puede adoptar cualquier persona que tenga suficiente capacidad de obrar, y persiguen preservar las voluntades de la persona y respetar su autonomía, en previsión de ser incapacitada en un futuro. La primera se utiliza para lo relacionado con la incapacitación, designación de tutor, etc., y la segunda para lo relacionado con la salud y cuidados.

Finalmente, se realiza una búsqueda de sentencias en una base de datos entre los años 2005 y 2012, centrándose en aquéllas en las que aparecen implicadas personas con demencia, con el fin de mostrar los diferentes engaños y situaciones ilegales en los que se ven implicadas estas personas. Se encuentran un total de 122 sentencias del Tribunal Supremo entre las que destacan como motivos más frecuentes por los que se acude a este Tribunal, la apropiación indebida y/o estafa y pensión/indemnización. El artículo incluye una discusión de dichas sentencias y las conclusiones a las que se llega tras su análisis, en las cuales se recomienda iniciar el proceso de incapacitación de una persona con demencia, para que se nombre un tutor que la represente y cuide de ella y de sus bienes, puesto que, como se puede contrastar con los ejemplos mostrados, de las diferentes sentencias analizadas, se hace necesario en multitud de ocasiones.

 

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Etiquetas: demencias, incapacitación, legislación, normativa
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Comentario

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Mª Ángeles

Muy interesante el artículo. Recomiendo a los familiares de enfermos de Alzheimer que lean el artículo completo en pdf de dichos autores que se mencionan en el blog porque les va a ayudar mucho a la hora de perder el miedo a tratar el tema de la incapacitación. El enlace web donde aparece es el siguiente:
http://scielo.isciii.es/scielo.php?pid=S1887-85712014000300011&script=sci_arttext&tlng=en

Un saludo.

 

¡EL VOLUNTARIADO TIENE PREMIO!

Me decidí a hacer voluntariado para tratar de eliminar de mi vida una molesta sensación de que todo lo que hacía estaba exclusivamente orientado a mí. Todo mi ocio, mi trabajo, mi formación… todas las cosas que existían en mi vida existían porque yo consideraba que revertían directamente en mí (lo cual no es nada descabellado). El tema del voluntariado era una opción que comencé a barajar, y está vez en pocas palabras, “para sentirme un poco menos egoísta”.

Siguiendo mi criterio de “todo me tiene que reportar un beneficio” pensé en algún momento que hacer voluntariado era quitarme tiempo para hacer otras cosas, pensé incluso desde mi narcisismo que hacer voluntariado podría mejorar mi propia imagen de cara a mí mismo y a los demás colgándome un cartel que dijera “Mira que buen corazón tengo. Yo hago voluntariado”. Llegué incluso a sentir miedo imaginando el día en el que yo sea viejo, y pensé que hacer hoy con los demás lo que deseo que hagan conmigo el día de mañana sería una buena idea… En otros momentos creí tomar contacto con la importancia que tiene echar una mano en esta sociedad todavía suspensa en valores humanos. Todo esto para argumentar que las razones para ayudar son probablemente infinitas (y podemos entrar a juzgar en vano cada una de ellas), la cuestión es que con cada voluntario hay una persona más que se siente acompañada y que tiene ilusión por el ratito a la semana en el que tiene compañía y ese es un regalo que tiene el peso específico más alto que conozco. Sentir que uno no está sólo y hacérselo sentir a los demás trae sin duda buenas sensaciones, y a estas sensaciones en muchos casos podemos llamarlas felicidad. Las personas llevamos en nuestra naturaleza la necesidad de compañía y de compartir y eso no se puede cambiar, el día que eso no sea así seremos sin duda otra especie que nada tendrá que ver con la humana.

Sin darle muchas vueltas y confiando en mi impulso me lancé hace un puñado de meses a informarme de qué podía hacer para ser voluntario y a las 2 semanas me vi en una residencia de ancianos donde acudo ahora todos los miércoles al salir de trabajar. Los primeros días tenía miedo de no resultar útil pero, al poco tiempo y con un poco de observación, me di cuenta de que no hacía falta ninguna habilidad técnica concreta sino simplemente “Estar Presente”. Ningún anciano espera de ti que tengas una carrera o seas de tal o cual manera, no se espera nada más que la pura compañía, saber que hay alguien cerca… nada más.

Lo más sorprendente del asunto es que “acompañador” y “acompañado” (dicho en términos formales) tienen ambos la misma condición, la condición humana, y desde ahí la recompensa es para ambos igual. Cuando el acompañador se coloca, ya sea por desconocimiento o por soberbia, a una altura mayor que la del ayudado se equivoca. No creo que la satisfacción de la persona a la que acompaño sea mayor que a la que a mí me produce sentarme a charlar con él, somos llanamente dos personas que comparten algo, lo que sea, y eso nos lo llevamos ambos bajo el brazo.

Tal y como menciona Javier (la persona a la que yo acompaño) ponemos nombres a las fases de la vida y dejamos de nombrarlas más allá de la “vejez” porque nos disgusta y nos da miedo, pero más allá de la “vejez” existe una fase llamada la “decrepitud” que es quizá a aquella en la que se encuentra la mayor parte de la gente que ocupa las residencias. Aquellos ancianos que sufren Alzheimer no esperan que entiendas la ristra de pensamientos inconexos que invaden su cabeza, porque ni siquiera ellos lo entienden, esperan lo que hemos esperado todos durante nuestra vida sin darnos cuenta que es “sentir que no estamos solos”. No importa que no sea verdad, con sentirlo es suficiente, y para una persona con demencia una de las cosas que podemos hacer es coger su mano… y sorprendentemente su cara cambia.

Deseo que mi pequeña experiencia, que no tengo dudas continuaré, pueda servir para que más personas se animen a hacer algo parecido y no sólo por el bienestar de nuestros mayores sino por el bienestar de cada persona que entrega un trocito de su tiempo. Repito, “¡¡El voluntariado tiene premio!!” y no me equivoco si digo que cualquier persona que haya tenido la experiencia estará de acuerdo en lo que digo.

Olmo Algarra Pastor

Voluntario del PIV de Las Rozas en la Residencia “Sol y Vida”

La soledad en la tercera edad
La soledad es uno de los grandes enemigos del bienestar de nuestros mayores. Por eso, aquí encontrarás vías de escape y entornos de apoyo para combatirla y recuperar las ganas de disfrutar la vida en compañía.
Escrito por Maite Nicuesa Guelbenzu, Doctora en Filosofía

La soledad en la tercera edad

La soledad en la tercera edad es uno de los grandes enemigos del bienestar de nuestros mayores, un tema preocupante sin duda, ya que su calidad de vida no solo implica un buen estado físico, sino también emocional. La amargura y la tristeza roban las ganas de vivir a muchas personas mayores que se sienten solas. En este sentido, conviene tener en cuenta que la sociedad y el modelo de familia han dado un giro importante en las últimas décadas. Por ello, conviene hacer autocrítica. Con la modernidad hemos conseguido retos muy positivos, pero en la actualidad también tenemos una profunda crisis de valores.

En este contexto, conviene recordar que cada persona, haciendo uso de su libertad, es capaz de ir más allá de las circunstancias sociales. Por ello, lo ideal es que los mayores tengan un protagonismo importante en el seno de la familia y no se sientan nunca solos.

Necesidades emocionales de las personas mayores

Las principales necesidades emocionales de las personas mayores son la necesidad de estima y reconocimiento. Necesitan sentir que forman parte de la sociedad y de su entorno cercano.

Para las personas mayores es muy gratificante rodearse de gente más joven porque se sienten más vivas y más alegres, y necesitan convivir con personas de edades diversas, que aportan formas de ver la vida y experiencias distintas a las suyas. Está claro que la alegría también se contagia, y en esto influyen detalles tan sencillos como la forma de vestir. Por suerte, en la actualidad las personas mayores pueden apostar por la moda y vestir de una forma juvenil y con colores animados, y es que el modo de vestir influye mucho en el estado de ánimo.

Sin embargo, es frecuente que algunas personas mayores puedan llegar a sentirse solas. El motivo es que no tienen familia, o sí la tienen, pero sus familiares actúan con indiferencia, lo que muchas veces es todavía peor. La soledad también puede surgir por los miedos y las inseguridades propias de la edad, o a causa de enfermedades crónicas que disminuyen su calidad de vida o les impiden desenvolverse por sí mismos.

En otros casos, existen personas que sufren mucho después de la jubilación ante el cambio que implica la falta de actividad profesional, y porque perciben su nueva situación como un aislamiento social por haber perdido también la relación que mantenían con sus compañeros de trabajo. Este cambio lo notan especialmente las personas que tenían un trabajo con el que eran realmente felices.

Combatir la soledad en la tercera edad

Cuando los mayores ya no pueden valerse por sí mismos conviene tomar una decisión. Algunas personas apuestan por cuidar de sus padres en su casa, pero también existen casos de personas que llevan a sus padres a unaresidencia. Del mismo modo, destaca el excelente trabajo de los Centros de Día, que realizan una gran función, permitiendo que el anciano pueda dormir en casa, mientras durante el día se encuentra acompañado y atendido por profesionales.

Pero en caso de que el anciano pueda valerse por sí mismo, también conviene que la familia tenga gestos de interés por él: por ejemplo, los hijos y los nietos tienen que visitar a los mayores con regularidad. Conviene proponer planes semanales, como comer todos juntos el domingo y, al menos una vez al día, es recomendable que los hijos llamen por teléfono a sus padres para saber cómo están, qué han hecho a lo largo del día, y poder charlar un rato. También puedes sorprenderle en cualquier momento con un regalo para que se sienta especial, o comprarle revistas y periódicos para que pueda leer y estar informado de los temas de actualidad, hacer crucigramas, sopas de letras…

Hoy día se imparten numerosos cursos para personas mayores. Los de informática, por ejemplo, resultan de gran utilidad para estimular la mente, y también ofrecen la posibilidad de tener una ocupación, hacer nuevos amigos Y, además, aprender a disfrutar de todas las ventajas que ofrece Internet.

Existen proyectos interesantes que sirven de apoyo intelectual para muchas personas mayores. Por ejemplo, la Universidad para Mayores Francisco Ynduráin que tiene su sede en Aoiz (Navarra). Sin embargo, en cualquier ciudad se llevan a cabo actividades destinadas especialmente para las personas mayores. Otra posibilidad que puede aportar muchas satisfacciones es hacerse socio de un Club de Jubilados donde poder asistir cada día para jugar a las cartas, tomar algo, charlar con otros amigos y socializar. Además, en estos centros también organizan viajes y actividades culturales que son muy interesantes.

También hay instituciones centradas en el voluntariado que tienen como objetivo acompañar a las personas mayores que viven solas. En ese caso, aquella persona que lo necesite puede ponerse en contacto con la bolsa de voluntariado de su ciudad para demandar la ayuda de un voluntario. El hecho de recibir una visita semanal sirve de estímulo y de apoyo para aquellas personas que viven solas. Pero a su vez, las personas mayores que tienen calidad de vida, pueden colaborar como voluntarias en algo que les haga ilusión. Este tipo de iniciativas son muy positivas porque sirven para que la persona se sienta valorada y útil.

En la tercera edad es normal tener algún que otro achaque. Por ello, no hay que olvidar que los médicos también se convierten en un punto de apoyo importante para el paciente. De hecho, el médico de cabecera también realiza una gran labor de escucha activa.

Consejos para conseguir bienestar emocional en la vejez

Existen hábitos sencillos que contribuyen al bienestar emocional de las personas mayores y les ayudan a combatir la soledad. Por ejemplo, cada día, conviene salir a pasear. Es importante dar esperanza porque muchas personas mayores hacen nuevas amistades cuando salen todos los días al parque, se sientan en un banco, y charlan con otros mayores. Y es que uno de los mayores peligros de la tercera edad es perder las relaciones sociales, por ello, es conveniente que intentes cultivar tus relaciones con tus vecinos. Muchos mayores también acuden a misa cada día y, en ese caso, pueden charlar con algunos de los feligreses a la salida de la iglesia. Del mismo modo, es positivo estar integrado en las actividades de la parroquia; por ejemplo, puedes cantar en el coro de la iglesia. Los beneficios de la música son excelentes, no solo para tener un buen estado de ánimo, sino también para cuidar la memoria, tanto, que la música también es estimulante para los enfermos de Alzheimer.

La soledad de las personas mayores se potencia todavía más en las grandes ciudades, donde la indiferencia social es mayor debido al individualismo existente. Sin embargo, si tienes la suerte de residir en un pueblo, te resultará más fácil mantener relaciones sociales porque existe más cercanía entre los vecinos, y la sensación de soledad es menor.

Cine, juegos y lecturas para la tercera edad

Existen películas excelentes que ofrecen una visión fantástica de las personas de la tercera edad, como ‘Las chicas de la lencería’, un buen ejemplo de que es posible tener ilusiones a cualquier edad. Otra película que puede dar esperanza a muchas personas en el plano del amor es ‘Nunca es tarde para enamorarse’, protagonizada por Emma Thompson y Dustin Hoffman. Quien quiera reflexionar sobre el papel de los afectos en la tercera edad también puede hacerlo a través de una estupenda película dirigida y protagonizada por Clint Eastwood, ‘Gran Torino’.

Ir al cine es otra actividad sumamente gratificante en la tercera edad. Es un plan que incluso puedes disfrutar en solitario y, además, te sientes acompañado mientras estás viendo la película porque a través de la empatía que sientes como espectador, sales por un momento de ti mismo y de tu propio mundo para ponerte en el lugar de los protagonistas de la trama. Además, los jubilados disfrutan de descuentos especiales en muchas salas de cine; por ello, y aprovechando el descuento, merece la pena ir al cine un día a la semana. Se trata de un plan que te permite arreglarte, salir de casa, romper la rutina… Y todo ello influye positivamente en la autoestima.

Otras actividades que son muy enriquecedoras para una persona mayor, porque además de estar acompañada se siente bien al tener un plan diferente son: aprender a jugar al ajedrez, asistir a clases de bailes de salón o a gimnasia de mantenimiento, participar en un taller de escritura creativa o en un taller de lectura… La lectura es un hábito estimulante que mantiene la mente ocupada en un tema de nuestro agrado. Por ello, puedes hacerte socio de una biblioteca y consultar las novedades bibliográficas con regularidad. En caso de tener algún tipo de dificultad física, podrías consultar tu situación con la biblioteca de tu barrio, ya que algunas bibliotecas ofrecen la posibilidad de llevar los libros a la casa del usuario, aunque este servicio solo se ofrece en situaciones muy puntuales. El ejemplo de otras personas mayores que siguen teniendo una vida intelectual muy rica puede servir de impulso a los de su misma generación. Por ello, te recomiendo un libro del periodista José María Carrascal que lleva por título‘Jubilación para dummies’.

Aprovechando que ahora dispones de más tiempo libre, también puedes llevar a cabo un reto muy estimulante a nivel emocional: prueba a escribir tus propias memorias. No se trata de convertirse en un escritor profesional y desear publicar tu propia vida en un libro. Pero puede ser un libro muy emotivo para ti, que sea tu particular legado para recordar todo lo bueno que te ha pasado en la vida. De hecho, de una forma consciente, puedes centrar la atención de esta obra tan importante en los acontecimientos positivos que han ocurrido en tu vida. Como explica Tomás de Aquino, la alegría en la vejez se potencia a través del recuerdo. Por ello, en la medida en que recuerdas las grandes amistades que has conocido, el amor que has sentido, y los éxitos profesionales que has alcanzado, también te sientes feliz.

Algunas personas mayores dejan de soñar, piensan que ya lo han vivido todo. Para combatir este estancamiento, tienes que seguir marcándote retos y metas. Metas que no tienen que ser grandes proezas, pero sí objetivos que te estimulen y hagan tu rutina más agradable: tener unos horarios regulares para las actividades cotidianas (asearse, comer, dormir…), salir a tomar el aire todos los días, hacer los recados… La vida te da grandes oportunidades en cualquier momento. Para reflexionar sobre este tema te invito a ver una película: ‘El exótico Hotel Marigold’.

También conviene recordar que la televisión es una gran compañía para aquellas personas mayores que viven solas, al igual que la radio, que también es un buen aliciente para todos los que quieren escuchar un programa antes de dormir para sentir menos la soledad. Conviene que te decantes por contenidos televisivos que transmitan valores positivos y gratificantes.

Como conclusión, y para lanzar un mensaje positivo, merece la pena recordar que ser mayor es todo un privilegio y un honor. Muchas personas mueren jóvenes, sin embargo, ser mayor supone tener una perspectiva de la vida plena: la perspectiva que te aporta la riqueza de la experiencia. Por otra parte, la edad no es más que una fecha que está en el calendario ya que, en realidad, una persona puede ser joven de espíritu aunque su DNI indique que tiene noventa años. La vida es un regalo siempre que una persona se siente querida.

El ejercicio es benéfico incluso en aire contaminado, según un estudio

Los efectos negativos de la contaminación no anulan las ventajas para la salud de los ejercicios, declararon investigadores

 

Robert Preidt

Traducido del inglés: jueves, 2 de abril, 2015

Imagen de noticias HealthDay

MIÉRCOLES 1 de abril de 2015 (HealthDay News) — Los beneficios a la salud de hacer ejercicio parecen superar el posible daño de la contaminación del aire, de acuerdo a un nuevo estudio procedente de Dinamarca.

Investigadores de la Universidad de Copenhague señalaron que los hallazgos muestran que la contaminación del aire no debería evitar que la gente que vive en ciudades salga a ejercitarse al aire libre.

“Incluso para quienes viven en las áreas más contaminadas de Copenhague, es más saludable salir a correr, caminar o viajar al trabajo en bicicleta que permanecer inactivo”, comentó Zorana Jovanovic Andersen, profesora asociada en el Centro de Epidemiología y Detección de la Universidad, a través de un comunicado de prensa.

“Sin embargo, seguimos recomendando a la gente que haga ejercicio y monte su bicicleta en áreas verdes, parques o bosques, donde la contaminación del aire es baja y lejos de calles transitadas siempre que sea posible”, añadió.

Es importante señalar que los hallazgos del estudio corresponden a Dinamarca y otras zonas con niveles similares de contaminación del aire. Los hallazgos pueden no ser aplicables en ciudades con niveles de contaminación en el aire considerablemente mayores, de acuerdo a Andersen.

El estudio incluyó a más de 52,000 adultos en las dos ciudades más grandes de Dinamarca. Todos ellos tenían entre 50 y 65 años de edad. Entre 1993 y 1997, los participantes reportaron sus niveles de actividad física al aire libre. Los investigadores calcularon la exposición a la contaminación del aire de los participantes con base en los niveles de tránsito en la dirección de su residencia.

Para 2010, 5,500 participantes habían fallecido. Hubo 20 por ciento menos muertes entre quienes se ejercitaron que entre quienes permanecieron inactivos. La diferencia se notó incluso entre quienes vivían en las zonas más contaminadas de las dos ciudades.

“La contaminación del aire a menudo se percibe como un obstáculo para el ejercicio en zonas urbanas. Ante a una creciente carga a la salud a causa de un aumento en la inactividad física y la obesidad en las sociedades modernas, nuestros hallazgos ofrecen respaldo a los esfuerzos que promueven el ejercicio, incluso en áreas urbanas con altos niveles de contaminación”, dijo Andersen.

El estudio se publicó en el número de marzo de la revista Environmental Health Perspectives.
Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare

FUENTE: Universidad de Copenhague, comunicado de prensa, 30 de marzo de 2015.

HealthDay
(c) Derechos de autor 2015, HealthDay

Mitos sobre la vejez

Marta Ardizone

 

- Miércoles, 12 Febrero 2014 11:00
Mitos vejez
Los mayores no generan riqueza. Son una carga. Pierden capacidad de aprendizaje y a menudo están tristes. Tópicos que nos disponemos a rebatir.

En nuestra sociedad es frecuente la asociación entre vejez y actividad económica no productiva. Se exaltan valores como la juventud y la belleza, que se consideran positivos, mientras que existe cierta actitud negativa hacia la ancianidad.

Todo esto trae consigo que arraiguen estereotipos, mitos e ideas erróneas que vamos a desmontar.

  1. Son una importante carga económica. FALSO. No solo porque han trabajado toda su vida generando riqueza para la sociedad y para su familia, sino también porque aun jubilándose se encargan de tareas que no están bien cubiertas: cuidado de nietos menores, labores domésticas, gestiones administrativas, actividades de voluntariado y otras que, si fuesen económicamente valoradas arrojarían un saldo positivo hacia los mayores.

    Además, muchas personas(escritores, científicos, docentes, artistas, etc.) mejoran con la edadla calidad de su producción.La carga económica se genera en la medida que va aumentando la dependencia personal.

    Pero esta circunstancia empieza a ser valorada, al menos por los gobiernos europeos, como una de las bases más importantes del Estado del Bienestar.  Su adecuada atención requiere del más amplio compromiso social.

  2. Todos sus conocimientos han quedado desfasados, no aportan gran cosa a la formación de las nuevas generaciones y son incapaces de aprender y adaptarse a nuevas situaciones. FALSO. Si bien es cierto que el avance de la ciencia y de la tecnología hace que el mundo cada vez sea más complejo y cambiante, las personas mayores son depositarias del principal de los saberes prácticos.

    El conocimiento de los mayores se obtiene de la experiencia vital. Un conocimiento que históricamente se ha considerado muy valioso y cuyos depositarios han sido tradicionalmente respetados como sabios.

    Además, la realidad diaria nos hace ver cómo muchas personas mayores mantienen el interés por hacer nuevos descubrimientos e incorporar nuevas habilidades.

  3. La vejez es siempre una etapa triste y desgraciada. FALSO. Aunque en la vejez se producen cambios que hacen que la persona padezca enfermedades o precise la ayuda de otros, también puede convertirse en una etapa fructífera, alegre y dichosa.

    De hecho, cada persona envejece en función de cómo haya vivido. Si ha sido creativo, activo, autónomo y equilibrado durante su juventud y madurez, el anciano buscará mantener esas mismas características durante toda su vida.

Mientras lee estas líneas, una persona como usted o como yo acaba de descubrir que le cuesta más de lo normal escribir, o se sorprende de pronto ante cierta torpeza al realizar tareas cotidianas como batir un huevo o usar el ratón del ordenador, o siente dificultad al caminar por algún tirón muscular… Nada concreto ni en apariencia grave.

Esa persona aún no lo sabe (tardará entre uno y cinco años en obtener el diagnóstico, si no más), pero detrás de esos síntomas tan imprecisos está empezando a dar la cara la enfermedad de Parkinson. Cada año se detectan en España 10.000 nuevos casos, que se suman a los 300.000 que se estima que hay en nuestro país, y que se ha convertido en la segunda enfermedad neurodegenerativa más extendida del mundo, tras la enfermedad de Alzheimer. Y va en aumento.

Hoy 11 de abril se conmemora el Día Mundial de la Enfermedad de Parkinson. Se ha elegido esta fecha porque tal día como hoy nacía en Londres en 1755 un bebé al que llamaron James, cuyo apellido terminó bautizando la enfermedad: James Parkinson.

En honor a este médico británico de apasionante vida, y también al de los miles de pacientes que sufren esta enfermedad, me gustaría recuperar un texto que escribí haces unos meses y que creo que vale la pena volver a leer. Pero antes quiero darle una información sobre el párkinson que me parece realmente interesante, puesto que tiene que ver con esos primeros síntomas de los que le hablaba y con la prevención.

El gran desafío de la enfermedad

El gran desafío de la enfermedad de párkinson –aún sin cura- es lo mucho que tarda en diagnosticarse correctamente. Los inespecífico de sus síntomas, el que éstos sean leves y comunes a los de otras dolencias, el que los pacientes tarden en acudir al médico y el que no existan marcadores biológicos que confirmen la sospecha clínica, hace que cuando por fin se pone nombre a la enfermedad (normalmente cuando ya están presentes los síntomas motores típicos) el cerebro de quien la sufre ya está muy deteriorado.

Así que con este panorama, puede imaginarse lo importante que sería poder identificar “pistas” de la enfermedad, que permitieran saber años antes de que ésta diera la cara que alguien va a padecerla, de forma que se pudiera actuar antes de que los daños fueran irreversibles.

Y eso es precisamente lo que ha pretendido un estudio que han llevado a cabo neurólogos de la University College Londonsobre más de 54.000 hombres y mujeres.

Los investigadores analizaron a fondo y de forma retrospectiva los historiales clínicos de atención primaria de 8.166 personas con párkinson y de 46.755 sin él, con el objetivo de estudiar si, años antes, hubo síntomas comunes en el grupo de los que finalmente tuvieron la enfermedad que pudieran servir en el futuro para alertar en fases muy tempranas del riesgo de sufrirla.

Y la sorpresa llegó al identificarse una serie de posibles síntomas que se presentaron en las personas a las que años más tarde les fue diagnosticado párkinson. (1)

Éstas son, entre otras, algunas de las “pistas” comunes que pueden alertar varios años antes de que llegue el diagnóstico oficial, y que actuarían como síntomas predictivos que permiten sospechar que quien los sufre puede encontrarse en una fase muy temprana de la enfermedad:

  • Estreñimiento
  • Tensión baja
  • Disfunción eréctil
  • Disfunción urinaria
  • Mareos y vértigo
  • Fatiga
  • Depresión
  • Ansiedad
  • Trastornos en la fase REM del sueño
  • Pérdida de agudeza en el olfato

Así, estos síntomas funcionarían como una alerta que permitiría pensar que quien los sufre tiene más probabilidades de que años después vaya a tener la enfermedad; mucho antes de que hayan aparecido los síntomas motores más evidentes: temblores, rigidez, inmovilidad total que aparece de improviso, inexpresividad facial, problemas de habla… que son los clásicos con los que los médicos diagnostican oficialmente la enfermedad, cuando ya se han perdido al menos el 50% de las neuronas dopaminérgicas en la sustancia negra del cerebro.

Por supuesto, aún quedan muchos más estudios antes de que sea posible prediagnosticar el párkinson en una fase tan temprana, pero este estudio, exhaustivo y realizado sobre una muestra suficientemente amplia, supone un paso adelante ciertamente prometedor.

El futuro puede estar ya aquí: pruebas clínicas

Y aunque con todas las cautelas (están en fase de pruebas y tienen un carácter aún experimental), dado que hoy es un día dedicado al párkinson y estamos hablando de la importancia de avanzar en el diagnóstico temprano, no puedo dejar de mencionar también los trabajos de dos equipos de investigadores.

El primero de ellos lo han llevado a cabo conjuntamente investigadores de la universidad de Cambridge, en Reino Unido, y el Instituto de Tecnología de Israel, que han desarrollado un test para detectar precozmente el párkinson a través del aliento. El trabajo, recién presentado, se centra en la huella química que deja en el organismo la pérdida progresiva de células nerviosas del cerebro. Para ello han analizado biomarcadores en sangre, líquido encefalorraquídeo y aliento exhalado, y han encontrado algunos compuestos orgánicos volátiles (COV) que podrían alertar del deterioro cerebral que se está produciendo. El estudio, muy prometedor, acaba de entrar en su siguiente fase, con la que confirmar y avanzar en los resultados. (2)

El segundo estudio del que quiero hablarle ni siquiera ha sido aún presentado, sino que lo será en la próxima reunión anual de la American Academy of Neurology (AAN), la sociedad profesional que representa a más de 21.000 profesionales, que se celebrará en Washington entre el 18 y el 25 de este mes de abril. Lo harán investigadores del Hospital Central de San Luis Potosí, en México, y podría revolucionar el diagnóstico del párkinson, pero también del alzhéimer y de otras enfermedades neurodegenerativas.

El estudio sugiere que a través de una biopsia de la piel se pueden detectar niveles anormalmente elevados de proteínas que son característicos de estas patologías. Y es que las enfermedades neurodegenerativas se caracterizan por presentar alteraciones en la estructura y la función de varias proteínas y, como tanto las células de la piel como las neuronas tienen un origen común, los depósitos anormales de la proteína tau en las neuronas que se producen con el párkinson parece que están presentes también en la piel.

Los resultados del estudio han puesto de manifiesto que tanto los pacientes diagnosticados con alzhéimer como los de párkinson tienen niveles siete veces más elevados de la proteína tau que quienes no las sufren, y además, las personas con párkinson también tienen ocho veces más altos los niveles de la proteína alfa sinucleína.

Y del diagnóstico temprano… a la prevención

¿Aún lleva una vida totalmente sedentaria? Si necesita una razón más (¿de verdad la necesita?) para llevar a cabo una actividad física de forma regular, hoy le traigo una más, en este caso relacionada con el párkinson.

Y es que investigadores del Instituto Karolinska de Estocolmo (Suecia) han analizado información completa y exhaustiva sobre 43.000 hombres y mujeres a lo largo de más de 12 años. Ninguno de los participantes tenía párkinson en el inicio del estudio (octubre de 1997) y al final de éste (13 años más tarde) a 286 participantes les había sido diagnosticado.

¿Sabe lo que descubrieron los investigadores en su análisis estadístico? Que los participantes que pasaron más de 6 horas al día realizando actividad física simplemente relacionada con las tareas del hogar y los desplazamientos tuvieron un 43% menos de riesgo de desarrollar la enfermedad de Parkinson. Y, en los hombres, un nivel medio de actividad física total les proporcionaba un 45% menos de riesgo de desarrollar párkinson. (3)

Unos resultados que nos deberían hacer pensar a todos sobre la importancia del ejercicio físico como parte de un plan de vida saludable.

La importancia de la alimentación

Como ve, la medicina dedica importantes esfuerzos a la investigación del párkinson, pero en el punto en el que aún estamos, ante tantas incógnitas (es una enfermedad de la que aún no se conoce la causa, sin tratamiento más que para los síntomas y sin pruebas diagnósticas claras, aunque como ha visto en el horizonte hay interesantes avances), vale la pena profundizar en otros enfoques. Porque los hay.

Y es a lo que hemos dedicado un Informe Especial en Los Dossiers de Salud, Nutrición y Bienestar. Porque puede tener la seguridad de que lo que comemos, o lo que dejamos de comer, tiene una importancia decisiva en los procesos fisiológicos y, a la larga, en las enfermedades. El párkinson es un caso claro.

Por eso, en el Informe Especial de Los Dossiers sobre el párkinson la alimentación tiene un gran protagonismo. En él encontrará:

  • Las medidas dietéticas que debe adoptar, y que tendrán un impacto directo en la enfermedad: lo que deberá tomar y lo que deberá evitar.
  • Un régimen alimenticio experimental con resultados prometedores que puede probar.
  • Un paso más allá: la dieta que puede intentar (siempre bajo la supervisión de su médico).
  • Qué complementos alimenticios son idóneos en la enfermedad de Parkinson, en qué dosis y cómo tomarlos.
  • Los hábitos de ejercicio físico y las técnicas cuerpo-mente que están ayudando a muchísimos pacientes a mejorar.
  • ¿Sabía que hay evidencias científicas de que ciertos productos fitosanitarios son tóxicos para el sistema nervioso y cuyo uso se asocia al párkinson? La rotenona y el paraquat ya se han prohibido en la Unión Europea (aunque hasta 2008 y 2007, respectivamente, eran ampliamente utilizados como pesticidas). Pero hay más productos autorizados de los que sin duda debería alejarse.

Ojalá pudiera decirle que existe la cura para el párkinson, pero no es cierto. Lo que sí puedo asegurarle es que este Informe Especial de Los Dossiers de Salud, Nutrición y Bienestar es una lectura imprescindible para todos aquellos que sufren la enfermedad, incluso desde su fase más inicial, pues en él están las claves de las últimas investigaciones científicas más esperanzadoras.

Si usted o alguien de su entorno sufre párkinson o quiere conocer las pautas para prevenirlo, puede conseguir completamente gratis en este enlace este Informe Especial de regalo con su suscripción a Los Dossiers. Consígalo ahora en este enlace.

Ya me despido aquí por hoy. Como le anuncié al inicio de estas líneas, y para proporcionarle una información completa en el Día Mundial de la Enfermedad de Parkinson, vuelvo a ofrecerle el texto que escribí hace unos meses sobre su “descubridor”, el Dr. James Parkinson, como homenaje al hombre que hace 200 años identificó por primera vez la enfermedad.

¡A su salud!

Juan-M. Dupuis

Mr. Parkinson

El doctor británico James Parkinson (1755-1824), cuyo apellido terminó bautizando a la enfermedad del mismo nombre, podría considerarse un hombre del renacimiento si atendemos a sus numerosas inquietudes. Apasionado de la medicina, la sociología, la política, la botánica, la geología y la paleontología, fue capaz de reinventarse una y otra vez y vivir varias vidas en una. Como médico con consulta, cirujano, investigador, agitador político, defensor de los derechos sociales, paleontólogo, botánico…

James Parkinson nació en Londres un 11 de abril (por eso es ése el día que se ha establecido mundialmente para recordar la lucha contra la enfermedad), hijo de un boticario y cirujano a quien el joven Parkinson sucedió. Fue uno de los primeros estudiantes del London Hospital Medical College.

Desde muy joven se implicó en la lucha por la igualdad de derechos de todos los ciudadanos y tuvo una agitada vida política, por lo que aparcó temporalmente la medicina para dedicarse a defender causas sociales. Escribió decenas de panfletos políticos, fue llamado para representar al pueblo en la Cámara de los Comunes del Reino Unido e impulsar reformas sociales y formó parte de varias sociedades secretas. Incluso se sospechó que estaba detrás del plan para asesinar al rey Jorge III disparándole un dardo envenenado. Se libró de la horca por los pelos y el caso pronto cayó en el olvido.

Y volvió a la medicina. Durante muchos años fue médico en un manicomio y, en paralelo a sus investigaciones médicas y a la atención a sus pacientes, dedicó grandes esfuerzos a intentar mejorar la salud pública, la de los enfermos mentales y las familias. Y además escribió importantes tratados de medicina, como uno dedicado a la gota (que el mismo sufrió durante años), la peritonitis o sobre el párkinson (que finalmente, años después de morir, le convirtió en una celebridad).

Pero entonces Parkinson empezó a centrarse en otros intereses y a dedicar más tiempo a sus otras pasiones: la naturaleza, la botánica y la paleontología. De hecho, en vida fue más célebre por su contribución a esas ciencias que a la medicina. Es autor de numerosos volúmenes sobre fósiles y geología, ilustrados por él mismo, y atesoró una de las colecciones más importantes de fósiles de Gran Bretaña. Sus trabajos fueron una importantísima aportación al desarrollo de la paleontología en su país y, junto a otros amigos, fundó la Sociedad Geológica de Londres. Su nombre se considera también una autoridad en la clasificación científica de vegetales. (4) (5)

La “parálisis agitante”

Volviendo a su trabajo sobre la enfermedad que lleva su nombre, todo partió del ensayo que publicó en 1817 y que tituló An essay on the shaking palsy (“Ensayo sobre la parálisis agitante” –o temblorosa-), y que firmó como James Parkinson, miembro del Colegio Real de Cirujanos. Hoy es todo un clásico de la literatura médica. (6)

El ensayo, de 66 páginas, se centra en la descripción de lo que entonces era una sorprendente enfermedad, diferenciándola de otras con síntomas similares y aventurando posibles causas y tratamientos. Describió así sus características:

Movimientos involuntarios de carácter tembloroso, con disminución de la fuerza muscular, que afectan a partes que están en reposo y que incluso provocan una tendencia a la inclinación del cuerpo hacia delante y a una forma de caminar a pasos cortos y rápidos. Los sentidos y el intelecto permanecen intactos”. La descripción que hace de la enfermedad es muy completa y detallada, salvo que deja fuera síntomas que hoy se consideran muy relevantes, como los trastornos cognitivos.

El ensayo parte de la observación de seis individuos con síntomas. A algunos los observaba a diario y a otros se topó con ellos casualmente por la calle.

Fue lo que ocurrió con el “Caso 3”, un sujeto de 65 años y cuerpo atlético que sufría una vehemente agitación de los miembros, la cabeza y el cuerpo entero, a quien James Parkinson avistó casualmente por la calle. Sus movimientos incontrolados le impedían andar despacio, por lo que sólo podía desplazarse a la carrera. De joven había sido marinero, y achacaba su situación al tiempo que pasó confinado en una prisión española, donde debía dormir sobre el suelo, de tierra húmeda. Le ofrecieron someterse a experimentación en un hospital pero, como exponía Parkinson en su obra, “el pobre hombre no parece dispuesto a hacer el experimento”.

También por la calle se topó casualmente con un hombre de 62 años, el “Caso 2”, que la mayor parte de su vida había sido ayudante en la oficina de un juez. Pero desde hacía unos ocho años sufría la enfermedad, que se había ido agudizando gradualmente hasta ese momento, en que todo su cuerpo estaba en constante agitación y apenas podía hablar a causa de la enfermedad. Estaba convencido de que la causa de su estado eran las “considerables irregularidades de su forma de vida”, según explicaba Parkinson, especialmente “cierta afición a los licores espirituosos”. Estaba tan seguro de que su enfermedad era incurable que declinó hacer cualquier intento para aliviarla.

James Parkinson repasa brevemente en su ensayo estos primeros casos de afectados por párkinson en lo que él describe como una enfermedad “penosa” que quienes la sufren contemplan “como un mal del que no pueden escapar”. Parkinson fue el hombre que dotó de entidad propia a una enfermedad que hasta entonces sus colegas diagnosticaban de formas variadas y siempre equivocadas, y que intentó avanzar en su origen y su cura, que eran todo un misterio.

El párkinson hoy

Casi dos siglos después de su ensayo sobre la parálisis agitante, siguen sin conocerse las causas de la enfermedad y sus mecanismos exactos. Ni tampoco hay una prueba diagnóstica, sino que el diagnóstico lo hacen los médicos atendiendo a los síntomas y descartando otras enfermedades.

La enfermedad afecta sobre todo a las células nerviosas en las zonas del cerebro responsables del movimiento, por lo que entre los síntomas más característicos están los problemas motores de los que ya habló el Dr. Parkinson: temblores, rigidez, lentitud en los movimientos, problemas de equilibrio, del habla… aunque además hay otros síntomas que no se perciben desde fuera y que en algunos casos son más graves (calambres, sudores, problemas cognitivos, trastornos del sueño, ansiedad, depresión…).

La enfermedad da la cara de distintas formas, normalmente de forma ligera: un adormecimiento en un dedo, cierta torpeza al escribir o al realizar tareas como batir un huevo o usar el ratón del ordenador… A partir de ese momento va avanzando lentamente y, aunque la esperanza de vida es alta, suele terminar con incapacidades de menor o mayor intensidad.

El enfoque convencional para tratar la enfermedad consiste en administrar a los pacientes medicamentos, sobre todo aquellos que o bien sustituyen a la dopamina o bien estimulan su producción, para hacer frente a los síntomas motores. De hecho muchas veces se utiliza la dopamina para ayudar al diagnóstico: se le administra al paciente y, si mejora, se considera probable que sufra párkinson.

A día de hoy, 200 años después de que James Parkinson la aislara como una enfermedad independiente y pusiera sobre el papel sus observaciones, el párkinson se ha convertido en la segunda enfermedad neurodegenerativa más extendida en el mundo tras la enfermedad de Alzheimer (otro famoso epónimo, por cierto, pues se debe al psiquiatra alemán Alois Alzheimer, que identificó el primer caso, una paciente suya a quien siguió durante años hasta su fallecimiento, momento en que hizo públicas sus investigaciones).

Michael J. Fox, de ídolo juvenil a cara visible del párkinson

Para quienes sufren la enfermedad, el miedo al estigma social es tan estresante como la propia enfermedad. Un caso paradigmático de ello es el del actor Michael J. Fox, ídolo juvenil tras sus papeles en la saga cinematográfica “Regreso al futuro” o en la comedia televisiva “Enredos de familia”. Fox presentó los primeros síntomas de la enfermedad en 1990 mientras rodaba “Doc Hollywood” y fue diagnosticado un año después, cuando tenía 30. En 1998 decidió hacerlo público. En su libro “Lucky man” (Un hombre afortunado), cuenta precisamente cómo tras años negando la enfermedad, la aceptó, creó la fundación que lleva su nombre para apoyar la investigación y empezó a luchar por los enfermos. (7)

Michael J. Fox ha donado cientos de millones a esta causa (es el segundo donante tras el Gobierno de Estados Unidos, según la revista Forbes) y precisamente en su libro explica cómo al hablar en el Senado ante el Subcomité de Asignaciones lo hizo sin tomar su medicación (que ayuda a neutralizar los síntomas). “Me pareció que la ocasión requería que mi testimonio sobre los efectos de la enfermedad (…) fuera visto y oído. Para las personas que nunca me habían visto en ese estado la transformación debió ser sorprendente”, se sinceró en su libro. (8)

El Dr. James Parkinson, que cavilaba en su ensayo sobre las posibles causas de la enfermedad (él mismo las calificó de “deducciones”), mostraba su esperanza de que “en poco tiempo se descubra algún tipo de remedio que, al menos, detenga la evolución de la enfermedad”. Si pudiera ver el mundo de hoy sin duda se sentiría decepcionado, pues es una enfermedad sobre la que aún hay muchas sombras. Pero afortunadamente se está avanzando mucho desde que, allá a comienzos del siglo XIX, el Dr. Parkinson documentó los casos de esos primeros hombres que andaban por las frías calles de Londres presos de temblores y sacudidas incontrolables.

¡A su salud!

Juan-M. Dupuis

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Fuentes:

  1. “Prediagnostic presentations of Parkinson’s disease in primary care: a case-control study”. Anette Schrag, Laura Horsfall, Kate Walters, Alastair Noyce, Irene Petersen. The Lancet. November 2014
  2. “A breath test for Parkinson´s”. Dr. Simon Stott, University of Cambridge. Interview. “The naked scientist”. University of Cambridge
  3. Medicalnewstoday.com
  4. Historia de la medicina. Epónimos y biografías médicas.
  5. Who named it? A dictionary of medical eponyms
  6. “An essay on the shaking palsy”. (1817) James Parkinson. Sherwood, Neely and Jones.
  7. The Michael J. Fox Foundation for Parkinson Research. www.michaeljfox.org
  8. “Lucky man”. 2003. Hachette Books