Archivo mensual: mayo 2015

 

DERECHOS DE LA TERCERA EDAD

Derechos personas mayores

Derechos de la tercera edadLas personas mayores, seguimos teniendo unos derechos fundamentales e innatos como personas.

Debemos exigir que nos sean respetados y denunciar cualquier situación contraria. Para ello es necesario que conozcamos cuáles son.

Según la ONU, los mayores tienen derecho a vivir con dignidad, independendencia, autorealización, participación y los cuidados que necesiten.

Vivir con dignidad: acceso a una vida íntegra, de calidad, sin discriminación de ningún tipo y respeto a la integridad psíquica y física.

Con Independencia: nadie puede coaccionarnos a actuar en contra de nuestra voluntad, nisiquiera nuestros familiares ni amigos. Seguimos siendo personas adultas, con autonomía racional e ideas propias.

Seguridad y apoyo jurídico: protección contra toda forma de discriminación, derecho a un trato digno y apropiado, y que las instituciones velen por ello y actuen cuando fuese necesario. Tenemos derecho a denunciar cualquier hecho que afecte nuestra persona y nuestros derechos.

Autorealización: las instituciones deben brindarnos la oportunidad de adquirir conocimientos sea cual sea nuestra edad, y acceder con igualdad de oportunidades a un trabajo si deseamos.

Participación: tenemos derecho a seguir siendo tenidos en cuenta, en especial en las decisiones que nos afecten como asuntos familiares, etc.

Con los cuidados que necesites: derecho a las necesidades básicas como una vivienda digna, alimentos, servicios médicos, sanitarios, asistenciales, etc.

Multitud de asociaciones e instituciones velan por el cumplimiento de estos derechos básicos.
Si vives una situación diferente o conoces a alguien que la está pasando, necesitas denunciar esa situación. En el Teléfono de Atención al Ciudadano (060) o el Teléfono de ayuda la anciano (900  900 524) te escuchan.

Derechos ancianos
Fuente: web de atención al ciudadano
Tercera-edad.orgwww.tercera-edad.org

Buenos hábitos de salud a los 60 y después

 ¿Se siente usted tan bien ahora como se sentía a los 40 años de edad? ¿A los 50 años de edad?

Si la respuesta es no, siga leyendo. Usted podría sentirse tan bien como solía hacerlo o incluso mejor eligiendo uno o dos nuevos hábitos de salud buenos . Comenzar a hacer algo nuevo puede parecer más trabajo de lo que realmente vale la pena. Sin embargo, incluso cambios pequeños pueden mejorar su salud. Un cambio pequeño que usted puede hacer es añadir algo de actividad a su vida diaria. Otros es comer más fibra.

 

¿Qué sucede si nunca he sido muy activo? ¿Y Comenzar ahora realmente podrá hacer alguna diferencia?

¡Sí! La actividad física es buena para la gente a cualquier edad. Entre los adultos mayores las caídas son una causa común de lesión y discapacidad. La actividad física hace que sus huesos y sus músculos sean más fuertes. Cuando sus músculos son fuertes usted tiene menos probabilidad de caerse. Si se cae, los huesos fuertes tienen menos probabilidad de romperse.

La actividad física regular también es buena para su cerebro. Estudios recientes han demostrado que la gente que hace ejercicios simples con regularidad, por ejemplo caminar rápidamente, tienen más capacidad para tomar decisiones que otras personas que no son activas físicamente.

 

No he estado activo físicamente por mucho tiempo. Tengo miedo de lastimarme al comenzar.

Desde la diabetes hasta la enfermedad coronaria, muchos problemas de salud crónicos (continuos) mejoran incluso con cantidades moderadas de actividad física. Para las personas que tienen estas condiciones no hacer ejercicio es un riesgo mayor que las lesiones relacionadas con el ejercicio.

Hable con su médico sobre sus planes antes de comenzar. Al principio, cuando usted comienza a aumentar su actividad física, es muy factible que le duelan los músculos, pero no considere esto una razón para parar. El dolor leve desaparecerá en unos pocos días a medida que usted se acostumbra más a la actividad física.

 

¿Cuál es la manera de ponerme activo físicamente ahora?

Para la mayoría de las personas caminar es una de las actividades más fáciles para hacer. Los expertos recomiendan por lo menos 30 minutos de actividad física la mayoría de los días a la semana, pero usted no tiene que hacer todos los 30 minutos a la vez. Trate de caminar durante 15 minutos dos veces al día, o durante diez minutos tres veces al día.

Las personas que se han vuelto activas físicamente en la edad avanzada dicen que hacer ejercicio con un compañero es la mejor motivación para ceñirse al hábito. Algunos sugieren comenzar o unirse a un grupo de caminantes con vecinos o amigos. Otros sugieren conseguir un perro que necesite llevarse a caminar.

Si caminar no es su idea de pasar un buen rato trate de trabajar en el jardín o de bailar. Vaya a pescar o a nadar. La actividad puede ser algo que usted disfrute y que además sea bueno para usted.

 

¿Y el entrenamiento de fortaleza?

Cuando sus músculos están fuertes, las actividades como sacar un asiento afuera o mantener una puerta abierta son mucho más fáciles. Si usted decide levantar pesas, comience con una pesa de una a cinco libras. Si no tiene pesas, puede usar una lata de sopa, un libro o una botella llena de agua. Mantenga sus pesas en el mismo cuarto que su televisión y haga unos cuantos ejercicio mientras mira televisión.

Otra manera de desarrollar músculo es usar una banda elástica de resistencia, también conocida como banda para hacer ejercicios. Las bandas de resistencia son flexibles y vienen en distintas longitudes. Comúnmente se usan para fortalecer los músculos de la parte superior del brazo y los de las piernas.

 

¿Por qué debería comer más fibra?

La fibra puede mejorar su salud de tres maneras:

 

  1. Ayuda a que su colon funcione mejor;
  2. disminuye el riesgo de enfermedad coronaria y cáncer; y
  3. se asocia con niveles de colesterol bajos.

 

Los hombres mayores de 50 años de edad deben obtener 30 gramos de fibra al día; las mujeres mayores de 50 años deben obtener 21 gramos al día.

 

No quiero comenzar a comer comida saludable. ¿Cómo puedo obtener más fibra sin cambiar mi dieta por completo?

Usted no tiene que cambiar su dieta por completo. Trate de hacer un pequeño cambio a la vez. Por ejemplo, si usted se come dos tajadas de pan blanco tostado al desayuno, remplace una tajada por una de pan integral. Si usted toma jugo de naranja todos los días,en vez de esto cómase una naranja durante tres días a la semana. Si usted prefiere que los bocados pequeños sean salados, ensaye comer crispetas de maíz con un contenido bajo en grasa en vez de papitas fritas de paquete.

Algunas personas encuentran útil concentrarse en añadir un sólo alimento con un alto contenido de fibra (ver el cuadro de abajo) en cada comida o bocado pequeño.

 

 

 

 

Alimentos ricos en fibra

 

 

  • Afrecho de trigo sin procesar
  • Cereales para el desayuno sin refinar
  • Harinas de centeno y de trigo integral
  • Panes de grano, como de trigo integral y de centeno o pan integral de centeno “pumpernickel”.
  • Frutas frescas tales como manzanas y bayas
  • Frutas secas como las ciruelas pasas, melocotones e higos
  • Verduras tales como brócoli y zanahorias
  • Leguminosas tales como garbanzos, frijoles al horno y habas

 

 

 

 

 

Con frecuencia me cuesta trabajo ceñirme a algo; incluso si sé que es algo bueno para hacer.

Qué tan activo o activa usted sea y qué come son hábitos. Establecer hábitos saludables puede ser difícil. Pero comenzando por cosas pequeñas y premiándose por cada paso que toma, usted puede notar la diferencia en lo bien que se siente. Es posible que usted se dé cuenta que es más fácil ser más activo físicamente y comer más fibra si piensa en cada día y cada comida como una oportunidad para hacer algo bueno por si mismo.

 

Escrito por personal editorial de familydoctor.org.

 

 

Salud bucal en adultos mayores: ¿Sabe cómo evitar las infecciones?

Lunes, 25 de Mayo 2015  |  2:15 pm

Salud bucal en adultos mayores: ¿Sabe cómo evitar las infecciones?

El mantenimiento de las prótesis dentales es de vital importancia y muchas veces olvidada por los adultos mayores o familiares que los tienen a su cargo; siga estos consejos prácticos.

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Salud dental MC|

 

El cuidado de nuestra dentadura es de vital importancia. De acuerdo al odontólogo Jorge Jaime, las mujeres tienden a perder las piezas dentarias a una edad más temprana que los hombres. En el caso de los adultos mayores o personas que usen prótesis el panorama es diferente, ya que, deben tener un especial cuidado de las mismas para alargar la vida de estos artefactos.

Las prótesis dentarias, o ‘planchas’ como coloquialmente se les conoce, tienen una vida de 8 a 12 años, luego de este tiempo es importante que cambien la prótesis, puesto que un mal cuidado de este y de las encías, pueden producir caries, reducción del tejido nervioso, sensibilidad y pérdida del gusto. Además, está la ‘enfermedad periodontal’ ocasionada por una gingivitis mal tratada que puede llevar a la inflamación de las encías, alejándolas de los dientes y formando bolsas o espacios que posteriormente se infectan.

Establecer una rutina de cuidado de las prótesis es sencillo:

1) Lavar la prótesis después de cada comida

2) No lavar la prótesis con pasta dental, basta hacerlo con jabón líquido y un cepillo de dientes.

3) No dormir con la prótesis

Sumado a lo anterior, no se debe olvidar cepillar las encías, paladar y carrillo, puesto que, mantener la limpieza de las prótesis son sólo el primer paso, también se deben cuidar nuestras encías y así prolongar la vida de nuestras piezas dentarias en caso aún las conservemos.

 

Redacción: Laura Amasifuén.

  • 1. Trastornos de personalidad y suicidio en adultos mayores
  • depresión
  • 2. Introducción Según datos de la OMS se calcula que en el 2000 se suicidaron en el mundo 815.000 personas, lo que convierte al suicidio la decimotercera causa de muerte. En general las tasa de suicidio aumenta con la edad, siendo en la población de mayores de 75 años, aproximadamente 3 veces superior en comparación con el grupo de 15 a 24 años. En relación a los trastornos de personalidad, entre 1 y 4 de cada 10 personas padecen algún trastorno de la personalidad.
  • 3. Introducción En el caso de la población de la tercera edad, los trastornos de la personalidad son infra diagnosticados tal vez se debe a que el envejecimiento puede modificar conductas preexistentes así como producir nuevas conductas difícilmente detectadas. Los actuales sistemas de diagnostico y clasificación presentan una insuficiencia que conlleva a una disminución real de las patologías de la personalidad en adultos mayores.
  • 4. Definición Personalidad: conjunto de características mas o menos estables de la forma de ser de las personas que condiciona como son sus pensamientos, sentimientos y comportamientos. Personalidades normales: son aquellas que resultan mas o menos flexibles y le permiten al individuo adaptarse a las distintas situaciones y experiencias de la vida.
  • 5. Trastorno de la personalidad Personalidad con características rígidas y desadaptativas que le impiden amoldarse a situaciones normales de la vida, ante las cuales reacciona de una forma estereotipada que siempre provoca problemas específicos y previsibles. Cuatro áreas afectadas: -afectiva -control de impulsos -cognitiva -relaciones interpersonales
  • 6. Trastorno de la personalidad El DSM-IV-TR menciona diez trastornos de personalidad, los cuales se agrupan en tres grupos: Grupo A (sujetos extraños o extravagantes) Este grupo de trastornos se caracteriza por un patrón de cognición (ej. sospecha), expresión (ej. lenguaje extraño) y relación con otros (ej. aislamiento) anormales. Trastorno paranoide de la personalidad Trastorno esquizoide de la personalidad Trastorno esquizotípico de la personalidad
  • 7. Trastorno de la personalidad Grupo B (sujetos inmaduros) Estos trastornos se caracterizan por un patrón de violación de las normas sociales (por ej. comportamiento criminal), comportamiento impulsivo, emotividad excesiva y grandiosidad. Trastorno antisocial de la personalidad Trastorno límite de la personalidad Trastorno histriónico de la personalidad Trastorno narcisista de la personalidad
  • 8. Trastorno de la personalidad Grupo C (sujetos ansiosos o temerosos) Este grupo se caracteriza por un patrón de temores anormales, incluyendo relaciones sociales, separación y necesidad de control. Trastorno de la personalidad por evitación (personalidad fóbica) Trastorno de la personalidad por dependencia Trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad Trastorno de la personalidad
  • 9. Teorías del suicidio “Forma anormal de conducta” “Consecuencia final de enfermedades como el delirio, una afección moral en la que se podría encontrar emociones como el miedo, la venganza, la ira, etc” “No todos los suicidas son enfermos mentales, el acto suicida es un estado emocional patológico”
  • 10. Suicidio 90% de las personas que cometen suicidio tienen diagnostico de una enfermedad mental al momento del acto. Enfermedades con mas suicidio: trastornos depresivos, esquizofrenias y problemas relacionados con el alcohol. Hasta el 70% de los ancianos que se suicidan visitaron a sus médicos en el último mes. Entre el 25 y 40% de los que cometen suicidio presentan dependencia alcohólica. Predomina el suicidio sobre el intento de suicidio en los adultos mayores.
  • 11. Clasificación de suicidios Egoísta AnómicoFatalista Altruista
  • 12. Clasificación de suicidios Egoísta: trastorno de la integración del sujeto a la colectividad social y un exceso de individualización de la persona. Carece de vínculos que le sirvan de redes de apoyo que lo aten a la vida (ancianos que viven solos). Altruista: el yo no le pertenece al sujeto por estar exclusivamente integrado a la sociedad. Es pedido por la sociedad, no suicidarse seria una deshonra para el y su familia (harakiri).
  • 13. Clasificación de suicidios Anómico: depende de la ruptura del equilibrio entre la sociedad y el individuo (dislocación de valores sociales que lo desorientan). Fatalista: sujetos con excesiva reglamentación, un estado de control estricto. Cuando tienen un porvenir limitado.
  • 14. Factores de riesgo Médicos: dolor crónico, menor resistencia física ante el intento de suicidio, declinación física general Psiquiátricos: depresión, abuso de alcohol o drogas, trastornos afectivos, trastornos crónicos del sueño, psicosis delirantes paranoides Psicológicos: personalidades rígidas e inflexibles, rasgos de personalidad narcisista, baja apertura a la experiencia, subjetividad e individualidad del factor de riesgo suicida Familiares: aislamiento, viejismo Socio ambientales: situaciones estresantes, pérdidas interpersonales, viudez, jubilación, estatus social descendente, aislamiento social.
  • 15. Trastorno límite de la personalidad (TLP) y conducta suicida Es el trastorno de la personalidad que más se asocia con la conducta suicida. algun intento de suicidio a los largo de la vida 70% 50% Lo repite La tasa de suicidio consumado en estudios longitudinales oscila entre el 8% y el 10%.
  • 16. Envejecimiento Implica: Jubilación-Abandono de profesión Inseguridad económica Disminución de la capacidad de adaptación a situaciones Adherencia rígida a la rutina Muerte de familiares y amigos
  • 17. Personalidad y envejecimiento Envejecimiento: conjunto de modificaciones morfológicas y fisiológicas que aparece como consecuencia de la acción del tiempo sobre los seres vivos. “Proceso deletéreo, progresivo, intrínseco y universal” Personalidades integradas aceptan el paso del tiempo como un hecho universal e inmodificable; personalidades rígidas y desadaptativas lo viven como un hecho disruptivo, una afrenta a su narcisismo.
  • 18. Trastornos de la personalidad en la vejez Berenice Neugarten Describe 4 tipos de personalidad 1.Desintegradas y desorganizadas: son incapaces de aceptar el envejecimiento, experimentan desesperanza a medida que envejecen 2.P. pasivo-dependientes 3.P. defendidas: intentan actuar como jóvenes 4.Personalidades integradas: reconocen el envejecimiento y son capaces de mirara hacia atrás en sus vidas y mirar hacia el futuro con aceptación
  • 19. Aportes psicoanalíticos ERIKSON, ERIK Planteo la teoría del desarrollo de la personalidad a la que denomino “teoría psicosocial” Describe 8 etapas del ciclo vital a las cuales han de enfrentarse las personas. 7. Generatividad vs Estancamiento (40-60) Preocupación por transmitir y guiar a las generaciones futuras. 8. Integridad vs Desesperación (60 años -muerte) Objetivo lograr una integridad con un mínimo de desesperanza, la integridad es el resultado de los ciclos anteriores, el fracaso lleva a la desesperación
  • 20. Relación entre el trastorno narcisista de la personalidad y Suicidio ● Se instala la depresión y los sintomas de la serie depresiva salen a escena.(Nostalgia o añoranza por lo que se perdió y que siente irrecuperable). ● Los modos de afrontamiento del estilo narcisistas(desvalorización y dificultad de reflexión e introspección) dificultan el proceso terapéuico. ● El complejo sintomático se instala y controla la vida de la persona. ( Insomnio, miedo a la soledad, ideas de muerte y de suicidio, desgano,desesperanza,etc). ● Alerta——————————Colapso narcisista.
  • 21. Significados del suicidio Deseos en el acto suicida ● En todo suicidio subyace un homicidio. ● Ser capaz de controlar su muerte. “Tu vida no tiene sentido y el suicidio es lo único que puedes controlar” ● Idea suicida como agente provocador. ¨Da nueva vida al que la posee”. ● Suicidio como forma mas segura de preservar la identidad frente al avance de la soledad, enfermedad, dolor y pérdidas que son vividas como mas horrorosas que la muerte misma. (Personalidad narcisista).
  • 22. Significados del suicidio Deseos en el acto suicida . ● ● En toda tentativa de suicidio la ambivalencia está siempre presente. ● Si la ambivalencia es derrotada por el aislamiento y el encierro prima por sobre la conexión, el riesgo suicida aumenta.
  • 23. Significados del suicidio Deseos en el acto suicida ● “Recuperar el control aunque sea por un segundo y por última vez, representa en las personalidades narcisistas que se suicidan el último intento de congelar el momento en un eterno presente inmutable que va mas allá del devenir, una foto que paradójicamente niega la existencia del final precipitándose en el abismo que este representa”. ● D. Matusevich.
  • 24. Guía practica para evaluar riesgo de suicidio en la vejez
  • 25. Tratamiento Cuidado en la forma de administrar el tratamiento farmacológico ( riesgo de incumplimiento o abuso) Farmacocinética, farmacodinamia y la interacción con comorbilidades especificas de la edad La psicoterapia ha demostrado eficacia especialmente en la depresión. En las instituciones, seria importante informar y asesorar al personal sobre el enfoque se adopte, y también evitar la contratransferencia negativa.
  • 26. Tratamiento Se investigo la relación entre el modelo de factores de la personalidad de 5 factores: Conciencia, neuroticismo Agradabilidad Extraversión Apertura Y la no adhesión de los pacientes de mayor edad durante un ensayo aleatorio controlado con placebo de 6 años (RCT). 772 pctes de edad >72 años El neuroticismo fue el único factor de la personalidad asociado con la falta de adherencia
  • 27. Tratamiento ● Trabajar los sintomas secundarios al derrumbe narcisista. ● Reflexionar en torno al suicidio en las internaciones. ● Trabajar los modos de enfrentamiento (sobre todo en personalidades narcisistas). ● La reflexión y el entrenamiento en torno a las cuestiones de la muerte en general y del suicidio deben formar parte de la formación del profesional.
  • 28. Prevención. ● Actuar en los niveles socioambientales, psicológicos,psiquiátricos,médicos y biológicos. ● Sensibilización pública. ● Opciones para mantener a los viejos activos y socializados. ● Investigación. ● Entrenamiento del médico y del terapeuta. ● Psicoterapia.
  • 29. Conclusiones Las investigaciones demuestran que en la vejez un elevado nivel de neuroticismo es el rasgo de personalidad mas presente en los TP . Las patologías narcisistas son de elevada frecuencia en la vejez, requiriendo un abordaje terapéutico especifico.
  • 30. Bibliografia - PERSONALITY SUBTIPES OFRECE SUICIDAL ADULTS. Kile Ortigo, Drew Westen, Rebekah Bradley. J Nerv Ments Dis. 2009. - DELIBERATE SELF HARMONÍA IN PEOPLE REVISED. Lamprecht,Pakrasi, Gash, Swann. International Journal ofrece Geriatric Psychiatry.2005. - LIFE PROBLEMS AND PHYSICAL ILLNESS AS RISK FACTORS FOR SUICIDE IN OLDER PEOPLE : A DESCRIPTIVE AND CASE CONTROL STUDY. Harwood, hawton, hope, harris. And jacoby. Psychological Medicine, 2006. - DELIBERATE SELF HARM IN PEOPLE AGED 60 YEARS AND OVER: CARACTERISTICS AND OUTCOME F 2005 YEAR COHORT. Hawton and Harris. Inernational Journal ofrece Geriatric psychiatric, 2006. - ESCRITOS SOBRE VEJEZ, ENVEJECIMIENTO Y MUERTE. Fernando Lolas Stepke. Ediciones Campvs, 2002. - MANUAL DE PSICOGERIATRIA CLINICA. Finkelsztein, Amusquibar, Matusevich. Ediciones del hospital Italiano, -Suicidio en la vejez. Matusevich, Barrero. Editorial Polemos, 2009

 

 

CONTENCIONES MECÁNICAS EN GERIATRÍA: PROPUESTAS TÉCNICAS Y RECOMENDACIONES DE USO EN EL ÁMBITO SOCIAL.

Documento para el Grupo de Trabajo sobre Contenciones Mecánicas del Comité de Ética de Servicios Sociales de la Generalitat de Catalunya. Fecha de envío al comité: 5 de septiembre de 2011.

JOAN RODRÍGUEZ DELGADO. Fisioterapeuta del Centre Gerontológic Montsacopa de Olot (Girona) y profesor de Fisioterapia Gerontológica y Geriátrica de la Facultad de Ciencias de la Salud y Bienestar de la Universitat de Vic (Barcelona). Contacto: Centro Gerontológico Montsacopa. C/ Del rengle, 1. 17800, Olot (Girona). Teléfono: 972 26 02 02. Fax: 972 27 22 81. Correo electrónico: jrodriguez@montsacopa.com

RESUMEN El autor describe el estado actual del uso de las sujeciones mecánicas en ancianos basándose en una revisión bibliográfica de publicaciones estatales. Profundiza en su definición, prevalencia, marco político y legal, referencias éticas y en las principales indicaciones y efectos adversos de su uso y señala las ambigüedades, conflictos actuales y la ausencia de referencias éticas. A partir de su análisis y experiencia plantea: a) definir las contenciones como un procedimiento, más que como un dispositivo y en función de su intencionalidad; b) valorar la prevalencia de las contenciones en relación al perfil de los usuarios y del manejo de los riesgos y no como un dato aislado; c) dejar de considerar los dispositivos de contención a los utilizados en ancianos deteriorados con dependencia total y que ya no tienen autonomía ni libertad y considerarlos como dispositivos de seguridad si cumplen los siguientes requisitos: test de Tinetti entre 1 y 3/28, Escala de deterioro global (GDS) de Reisberg de 7/7 y Medida de la Independencia Funcional (FIM) igual o inferior a 35/126. Propone mejorar la precisión de los supuestos que permiten la contención en la ley catalana y que la prescripción de esta medida que plantea conflictos éticos sea responsabilidad de un equipo y no exclusivamente del médico. Finalmente hace una extensa lista de recomendaciones de uso de las contenciones en gente mayor en el ámbito social. Palabras clave: contención mecánica, ancianos, conflictos éticos, ámbito social.

MECHANICAL RESTRAINTS IN THE ELDERLY: TECHNICAL PROPOSALS AND RECOMMENDATIONS FOR USE IN THE SOCIAL SPHERE ABSTRACT The author describes the current status of the use of mechanical restraints in the elderly, based on a literature review of state publications. It also examines the prevalence, political, legal framework, ethical standards, major indicators, and adverse effects of use. It also points out the uncertainty, current conflicts, and lack of ethical references. Based on his analysis and experience he suggests ways: a) to identify the confinement of the restraint more as a protective device according to its use and purpose, b) assess the prevalence of conflict in individual patients according to their needs and not a basic standard for all patients, c) stop to consider the confinement of restraints and protective devices used in totally dependent elderly and hold them in protective devices if they satisfy the following requirements: Tinetti test between 1 and 3/28, Global Deterioration Scale (GDS) of Reisberg of 7/7, Functional Independence Measure (FIM) equal to or less than 35/126. Further he aims to improve the accuracy of the assumptions that allow the confinement in the Catalan law and that the prescription of this measure that pose ethical conflicts should be the responsibility of a team and not just of the physician. Finally he gives an extensive list of recommendations for the use of restraints in elderly in the social sphere. Keywords: mechanical restraints, the elderly, ethical conflicts, social sphere.

ÍNDICE

1. SITUACIÓN ACTUAL 1.1. Definición 1.2. Prevalencia 1.3. Marco político y legal 1.4. Referencias éticas 1.5. Indicaciones y efectos adversos 1.6. Resumen de la situación actual

2. ANALISIS Y DISCUSIÓN 2.1. Sobre la definición 2.2. Sobre la prevalencia 2.3. Sobre el marco político, legal y las referencias éticas 2.4. Sobre las indicaciones y efectos adversos 2.5. Los elementos de conflicto

3. RECOMENDACIONES DE USO EN GERIATRIA Rodríguez Delgado, J. 2012. Contenciones mecánicas en geriatría: propuestas técnicas y recomendaciones de uso en el ámbito social.

2 1. SITUACIÓN ACTUAL

1.1. Definición En Catalunya se utiliza el término “contener” (contenir en catalán) para referirse a algo que limita, retiene o impide que una persona salga o traspase un límite1 , ya sea físico, psíquico o emocional y por tanto sugiere una connotación beneficiente a diferencia del término “sujetar” (subjectar en catalán) que se refiere a algo más físico y que contiene matices relacionados con la dominación y el poder26 . El término “sujeción” se utiliza en la literatura gerontológica estatal como sinónimo de “restricción”3,4, 8-10,12-16,20 aunque no faltan autores muy críticos con la utilización de términos como eufemismos de la palabra “atar”17,18 . En este apartado merece también un pequeño apunte la inexactitud, incluso de algunos organismos de referencia22 al identificar como sinónimos las contenciones “mecánicas” i las contenciones “físicas”. En el ámbito geriátrico como seguro en otros, hay contenciones que también se pueden considerar como físicas y que hacen referencia a un espacio, como por ejemplo una habitación o una unidad residencial. Es por este motivo que lo más entendedor y que más se aproxima a nuestro ámbito social y territorial para hablar de lo que hablamos es “contención mecánica” que se define habitualmente como: “La utilización de un dispositivo físico o mecánico para restringir los movimientos de una parte del cuerpo o su totalidad con el fin de prevenir aquellas actividades físicas que pueden poner en situación de riesgo o en peligro de lesión a la persona enferma o a otras personas de su entorno”19 . Esta definición extraída del Documento de Consideraciones sobre el uso de las contenciones físicas i/o mecánicas del Colegio Oficial de Enfermería de Barcelona citando al organismo de acreditación internacional de calidad asistencial Joint Commission International hace referencia al dispositivo, aparato o utensilio para contener y es muy parecida a otras definiciones que con algunas pequeñas variaciones señalan la proximidad al cuerpo y la dificultad para retirarla 8,10-12,14,18,20 . Pero habitualmente cuando se habla de contenciones mecánicas se refiere a los cinturones de sujeción abdominal o pélvica, las armillas de sujeción integral y a los cinturones de cama. A pesar de la aceptación de la definición existe una gran variabilidad respecto a qué dispositivos se pueden considerar o no como contención. El ejemplo más claro lo constituyen las barandillas de la cama: unos autores las consideran como una contención clara, 11,14-16, Gobert et al. especifica que es un tipo de restricción añadida al mobiliario8 , Burgueño deja entrever que la baranda de la cama se puede considerar contención si existe una intencionalidad de levantarse de la cama17 y otros autores y organismos de referencia no la consideran un método de sujeción19,21,22,25 .

1.2. Prevalencia La prevalencia de las contenciones es otro de los temas en los que hay ambigüedad. Muchos dicen que la prevalencia española es de la más altas del mundo, en un 39,6% pero se referencian en una publicación de Ljungren G. et al. del año 199711-14,17,18 . Actualmente no hay suficiente evidencia ni suficientes estudios que clarifiquen cual es la situación estadística en nuestro ámbito a nivel estatal, aunque existe un buen trabajo de campo2 realizado por el Servicio de Inspección y Registro del Departament de Benestar Social i Família de la Generalitat de Catalunya, publicado recientemente en que dice que de una población de 8772 persones mayores que viven entre 164 residencias distribuidas por todo el territorio catalán, la prevalencia de las contenciones mecánicas es del 21,5% y que del total de residentes 4454, un 50%, tenían demencia, y de estos 1836 llevaban contención mecánica, lo que supone una Rodríguez Delgado, J. 2012. Contenciones mecánicas en geriatría: propuestas técnicas y recomendaciones de uso en el ámbito social. 3 prevalencia entre persones mayores con demencia del 41,22%. Después de la realización del estudio y de las actividades de intervención se pudo reducir la prevalencia de personas con contención mecánica hasta el 17,8% y hasta el 34,55% si tenían demencia. Estos últimos son los datos más significativos y actualizados en Catalunya en el ámbito residencial.

1.3. Marco político y legal En la actualidad y desde 2002 nos movemos en un marco político que promueve la salud y el envejecimiento activo con la finalidad de mejorar la calidad de vida de las personas a medida que envejecen24 . Este planteamiento realizado por la Organización Mundial de la Salud se fundamenta en el reconocimiento de los Derechos Humanos de la gente mayor y los Principios de las Naciones Unidas como la dignidad, la independencia, la autonomía, etc. A partir de aquel momento se modifica la planificación estratégica basada en las necesidades por una basada en los derechos, lo cual puede apreciarse en el territorio catalán por los progresivos cambios en el uso de los instrumentos de evaluación y planificación de las actividades, inicialmente afinados para la detección de las necesidades físicas, psíquicas, educativas, etcétera y ahora como muestra la Encuesta Gencat de Calidad de Vida31 más enfocada en la evaluación y planificación de las actividades en función de la satisfacción de los derechos como la autonomía, la autodeterminación, el desarrollo personal, el bienestar físico, emocional y otros. Pero no hemos encontrado ni de antes ni ahora ningún instrumento que nos dé referencias orientativas o evalúe directamente la necesidad del uso de medidas restrictivas. En lo que respecta al marco legal algunos artículos expresan la escasa regularización internacional e incluso la ausencia de estándares de calidad y legislación sobre el tema8-10,12,14 , pero coinciden en su importancia por su efecto sobre la optimización y reducción del uso de las contenciones tal como sucedió con la ley norteamericana OBRA (Omnibus Budget Recontiation Act) de 1987 que obtuvo como consecuencia una reducción de una prevalencia del 41% en 1988 a un 25% en el año 1992 y a un 20% en 1997. En Catalunya los efectos de la aplicación de la ley y el asesoramiento en la mejora del uso de las contenciones del Servei d’Inspecció i Registre del Departament de Benestar Social i Família queda bien demostrado con su estudio2 . En nuestro ámbito disponemos de buenas referencias: en lo que respecta a los estándares, la Generalitat de Catalunya en su “Guía para la aplicación de los indicadores y procesos para la mejora continua de la calidad asistencial” 21 el indicador 8.1. está destinado a que la utilización de la contención mecánica se haga de manera segura y sólo cuando es estrictamente necesario; y la Joint Commission International en su manual del evaluador contempla tres indicadores de calidad que hacen referencia al uso de las contenciones22 . En lo que respecta a la ley las referencias más citadas2,19 son el Decret 176/2000 de 15 de mayo de modificación del Decret 284/1996, de regulación del Sistema Català de Serveis Socials, donde se especifica la exigencia de controles y la supervisión a la gente mayor que lleva contenciones y la Llei 12/2007 d’11 d’octubre de Serveis Socials de Catalunya2,19,27 en la que en el artículo 5 se especifica como principio el siguiente: “Derecho a no ser sometido a ningún tipo de inmovilización o restricción física o farmacológica sin prescripción médica y supervisión, excepto que exista peligro inminente para la seguridad física del usuario o de terceras personas. En este último caso, las actuaciones efectuadas tendrán que justificarse documentalmente en el expediente asistencial del usuario”. Aunque el anterior artículo tal como está escrito puede crear cierta ambigüedad en si el derecho es a no ser sometido a ningún tipo de inmovilización o restricción o si es disponer de prescripción médica y supervisión, nuestro marco legal da opciones a contener si se dispone de un documento facultativo y si existe peligro inminente para la seguridad del usuario o de terceras personas. Rodríguez Delgado, J. 2012. Contenciones mecánicas en geriatría: propuestas técnicas y recomendaciones de uso en el ámbito social. 4 Para acabar también quiero considerar en este apartado como elementos legales de referencia a la Constitución Española de 19782,19,29 y la Ley catalana de consentimiento informado 21/20002,19,28,34 .

1.4. Referencies éticas De la cuestión ética de la literatura consultada se pueden destacar tres aspectos: a. La escasez de referencias éticas sobre el uso de las contenciones2,3,14,19; b. La asociación directa que algunos autores hacen entre el uso de los dispositivos de contención y el maltrato físico y psíquico y la vulneración de derechos como la autonomía, la dignidad y la libertad; y c. La ausencia de referencia positivas de su uso. Algunos documentos de relevancia por su representatividad profesional dicen de manera generalizada que atentan contra las bases del cuidado y que las restricciones y sus alternativas limitadoras son una “forma clara de maltrato” o incluso que son “un acto de violencia en sí mismo”3,17 o que atentan contra la autonomía, la libertad y la dignidad 2,3,14,17,18 . La presunta vulneración de los derechos, la dignidad, la libertad y la autonomía es la que mayor conflicto ético plantea en el ámbito de la gente mayor por la utilización de los dispositivos que nos ocupan. Por último es necesario añadir la notable generalización de las afirmaciones en contra de las contenciones y la escasez de supuestos y circunstancias específicas y la ausencia de referencias positivas sobre su uso, a pesar de su elevada prevalencia.

1.5. Indicaciones i efectos adversos Gran parte de la literatura consultada3,11-13,16,19,25 identifica de manera parecida las principales indicaciones de uso de les contenciones mecánicas en gente mayor: o Disminuir o prevenir el riesgo de caídas o lesiones. o Controlar las conductas de riesgo para la seguridad propia y de terceros. o Proteger la manipulación de equipos médicos. o Mantener la posición anatómica. Hay autores 3,12 que enumeran otros argumentos esgrimidos para su utilización: prevenir el estado de confusión y agitación, eliminar las conductas de vagabundeo, impedir movimientos repetitivos, vencer la resistencia a tratamientos o alimentación, controlar el riesgo ante las alteraciones del sueño o por deseo de los familiares. Sobre las justificaciones del uso de las contenciones mecánicas en ancianos en el ámbito familiar, nos parece especialmente interesante un pequeño estudio descriptivo que Fariña-López et al.14 realiza a cincuenta familiares, donde en la tabla 4 cita por orden de porcentaje los diferentes motivos de uso: el 90,70% para evitar caídas, el 60,47% para controlar las agresiones, el 53,49% para mantener dispositivos médicos (sondas), el 37,23% por riesgo de perderse en la calle, el 30,23% para controlar riesgos durante el sueño, el 27,91% para mantener el equilibrio postural, el 25,58% para facilitar el descanso del anciano y el 23,26% por falta de tiempo del cuidador. Rodríguez Delgado, J. 2012.

Contenciones mecánicas en geriatría: propuestas técnicas y recomendaciones de uso en el ámbito social.

5 Los efectos adversos para la salud, tanto físicos como psíquicos, por el uso indebido de los dispositivos de restricción son ampliamente conocidos tal como demuestran muchos de los trabajos consultados3,10-18,20 y son el argumento de mayor peso para promover su reducción o retirada. Entre los efectos físicos negativos cabe destacar: la pérdida de estabilidad y equilibrio, incontinencia de esfínteres, problemas circulatorios, lesiones en la piel, infecciones, pérdida de hambre, restreñimiento, pérdida de tono muscular, atrofia y debilidad, y otros. Y entre los efectos psíquicos negativos: el estrés, el aumento de miedo y pánico, aumento de la agresividad, sentimientos de vergüenza y/o de humillación, pérdida de autoestima, aislamiento social, apatía, depresión y otros. Hay artículos12,13,15,16 que también hablan de muertos por asfixia relacionados con el uso de contenciones mecánicas y barandas. En este apartado merece un apunte especial la relación entre las caídas y el uso de contenciones mecánicas, ya que para prevenir aquellas o reducirlas es el primer argumento y más utilizado para justificar su uso. Al respecto hay autores5-7 que declaran que las caídas son la primera causa de lesiones, incapacidad y pérdida de autonomía y que incluso pueden ser causa de muerte, aunque también hemos encontrado un estudio36 que no ve ninguna relación entre el número de caídas y la incapacidad motora. Siguiendo con el tema, una revisión epidemiológica realizada en el año 2007 en España 6 cita entre el 30 y el 35% la incidencia de caídas en la comunidad y el 40% en las instituciones donde más del 50% caen repetidamente como también confirman otros autores7,25. Las caídas suponen un elevado coste por la gravedad de las consecuencias físicas, funcionales, psicológicas, sociales y económicas7 y un verdadero problema de salud pública de primera magnitud37-39, que motivan una importante atención y la sugerencia de más y mejores estudios y campañas preventivas5-7,35,39 . Los temores a las caídas y a sus consecuencias parece justificado y está bien documentado pero no se pueden considerar según Tideiksaar25 motivo suficiente como para contener mecánicamente, ni incluso cuando hay riesgo de sufrir daño inmediato. El conflicto está garantizado.

1.6. Resumen de la situación actual A la luz de la literatura consultada podemos resumir la situación actual sobre el uso de les contenciones mecánicas en el ámbito de la gente mayor en estos puntos: o Hay ambigüedad en la significación del término “contener” y en la diferencia entre “contener” y “sujetar”. o Hay ambigüedad en el uso del sobrenombre de contención “mecánica” o “física”. o La definición de contención mecánica más aceptada internacionalmente se refiere a los dispositivos pero en algunos casos no queda claro cuáles se pueden considerar como tales o no, por ejemplo como pasa con las barandillas de la cama o las mesas incorporadas a las sillas de ruedas. o Los datos de prevalencia de las contenciones en gente mayor en el ámbito social son escasas y como a menudo no es claro a qué dispositivos se refiere ni a que ámbito pertenecen, los datos estadísticos parecen poco consistentes. o A pesar de la ausencia de datos se dice que en el Estado Español hay un exceso de contenciones mecánicas basándose en una publicación extranjera de 1997 o en trabajos que hacen referencia a la ley norteamericana OBRA de 1987. La referencia más fiable de la prevalencia en Catalunya nos la da el trabajo de campo sobre una población de 8772 persones distribuidas en 164 residencias que hizo el Servei d’Inspecció i Registre de Serveis Socials de la Generalitat de Catalunya publicado recientemente y que es alrededor del 20%. o El marco político, legal y los estándares de referencia en Catalunya son válidos pero tal como está escrito el artículo 5 de la Llei 12/2007 de Serveis Socials no deja claro si el acento se pone en el derecho a la justificación documental y médica de la contención o en el derecho a no ser sometido a ningún tipo de inmovilización. Rodríguez Delgado, J. 2012. Contenciones mecánicas en geriatría: propuestas técnicas y recomendaciones de uso en el ámbito social.  Las referencias éticas son escasas, los diálogos éticos ausentes y cuando se nombran se hace de manera generalizada sin contemplar ningún supuesto o circunstancia específica. No se ha encontrado ningún artículo donde se aborde de manera consistente el tema de los conflictos éticos que sugieren el uso de las contenciones. o Hay autores 3,17 que relacionan directa y generalmente el uso del dispositivo al maltrato y a la vulneración de los derechos. Se confunde el material con el uso que se le da.  Los derechos a la dignidad, la libertad y la autonomía son los más nombrados y que más se identifican como motivo de conflicto.  Aún y la elevada prevalencia no hemos encontrado ningún artículo que justifique positivamente el uso de las contenciones mecánicas. Faltan elementos de juicio. o Las indicaciones más frecuentes y repetidas en los trabajos sobre el uso de contenciones son: prevenir o reducir el riesgo de caídas y lesiones, controlar conductas de riesgo para la propia seguridad y terceros, proteger la manipulación de los aparatos médicos y mantener la posición anatómica. Existe un trabajo17 que acusa de la utilización de mentiras y de hipocresía institucional i corporativa, y del abuso de las contenciones por conveniencia de los profesionales y la utilización de eufemismos de la palabra “atar”. Hay acuerdo generalizado entre la mayoría de los autores consultados en cuanto los efectos adversos tanto físicos como psíquicos del uso indebido de los dispositivos e incluso del peligro de muerte en algunos casos cuando coinciden tres factores como demencia, buena movilidad y trastornos de conducta nocturnos con el uso de barandillas de cama y cinturón nocturno. La prevención de caídas es el argumento mayoritariamente utilizado para justificar el uso de las contenciones. Y como contrapartida la literatura especializada también señala las caídas como un problema de salud pública de gran magnitud que es necesario prevenir. La prevención de caídas es el elemento de mayor discusión y conflicto técnico entre los profesionales tanto por su justificación a favor como en contra del uso de las contenciones mecánicas.

2. ANÁLISIS Y DISCUSIÓN

2.1. Sobre la definición

Entendemos la palabra “contener” como sinónimo de “poner un límite”, no desde el poder o la dominación sino como algo bien intencionado que es más beneficioso que perjudicial. Nos es difícil ver la connotación terapéutica que algunos le quieren dar pero tampoco compartimos la opinión de los que lo comparan con “atar”. Para nosotros no es lo mismo. Estamos hablando de contener mediante medios mecánicos con el objetivo de limitar algo que es “más malo que bueno”, no de sujetar o restringir por gusto o conveniencia de familiares o profesionales. Incidimos en esta base porque sobre ella se sustenta nuestro discurso: estamos hablando de procedimientos más que de dispositivos que limitan algunos derechos de manera temporal con una intención beneficiente. Tampoco nos gusta la definición habitualmente aceptada por la comunidad científica y profesional porque sólo hace referencia a los dispositivos materiales como los cinturones y los chalecos. No es extraño que aparezcan ambigüedades en el hecho de considerar si las barandillas de cama o las mesas incorporadas a la silla son contenciones, porque la realidad es que el dispositivo en sí puede ser una medida de contención o no en función de la intencionalidad. Burgueño17 aporta luz en este mismo sentido cuando habla de las barandillas de cama, a las que considera Rodríguez Delgado, J. 2012. Contenciones mecánicas en geriatría: propuestas técnicas y recomendaciones de uso en el ámbito social. 7 contenciones en función de si limitan o no el deseo del anciano de levantarse de la cama. ¿Por qué no plantear lo mismo con el resto de dispositivos? Creemos fundamental un cambio en el enfoque de la definición dirigido desde el dispositivo a su intencionalidad, ya que en la realidad para restringir la movilidad y la libertad de un anciano no son necesarias las contenciones mecánicas. Si nos enfocamos en los cinturones como la “cosa non grata” surgirán otros dispositivos o medidas pero estaremos en el mismo lugar y se podrían vulnerar igualmente los derechos. Aporto el caso real de una persona que se quería levantar de la silla pero que debido a su gran inestabilidad en bipedestación caía en los primeros pasos incluso utilizando ayudas técnicas, con la cual se planteó restringir su movilidad autónoma; al margen de otras alternativas se propusieron dos maneras de hacerlo: un cinturón abdominal o sentarla en un sillón bien bajo y cómodo para que no se pudiera levantar. Se optó por la segunda opción, el efecto conseguido era el mismo pero ella seguía teniendo ganas de levantarse y andar. En este caso, aún y no llevando un dispositivo de contención ¿se vulneraron sus derechos? Por todo lo dicho, inspirándonos en ley catalana de servicios sociales 12/200727 , proponemos que la definición de contención mecánica sea la siguiente: “Procedimentos mecánicos que limitan de manera temporal la autonomía, la independencia y la libertad con tal de proteger al paciente y a otras personas de actos o conductas que comporten daño o peligro inminente para la seguridad”. A partir de aquí la pregunta es ¿qué pasa con el anciano que no tiene autonomía, ni libertad ni independencia? Pienso en ancianos con dependencia prácticamente total y demencia en fases avanzadas que muestren un Test de Tinetti entre 1 y 3 sobre 28, con déficits del control postural del tronco en la silla de ruedas, con una Escala de Deterioro Global (GDS de Reisberg) de 7 sobre 7, y escala de Independencia Funcional (FIM) igual o inferior a 35/126. ¿En estos casos un cinturón puede considerarse una contención? Creemos que no, al contrario, es un sistema de seguridad como lo podría ser la cinta entre las piernas de los cochecitos infantiles o incluso los cinturones de seguridad de los automóviles. Insistimos aquí en que el tema no es el dispositivo sino la intención del procedimiento.

2.2. Sobre la prevalencia Poco a decir sobre la prevalencia de las contenciones: si no hay datos fiables no podemos discutir de si hay muchas o pocas o en relación a qué o cuando. Decir que una residencia tiene una prevalencia del 20% o que otra es un “centro libre de contenciones” no aporta más que un dato, pero ¿en relación a qué? Deberíamos preguntarnos: ¿qué perfil tienen los usuarios de la residencia?, ¿qué grado de dependencia?, ¿qué niveles de riesgo se maneja?, etc. Vemos que el dato estadístico es uno de los argumentos más utilizados y sobre los cuales se construyen artículos y campañas pero que entendemos vacío de contenido en sí mismo si no se aviene con la ética asistencial y la realidad. Es decir, un centro sin contenciones no es garantía de que se respeten los derechos. El caso real del anciano de la butaca me parece suficientemente explícito. Con ello queremos decir que la esencia no es el dato estadístico sino la garantía de los derechos humanos y los principios éticos. Pero ¿cómo lo podemos evaluar? Aunque no es fácil, nuestra propuesta va en dos direcciones:

a. Correlacionando la prevalencia de contenciones con los datos de riesgo, especialmente el de caídas. Podemos saber mediante los censos y el registro de caídas quienes son las personas que se caen, si lo hacen de manera repetida y si estas mismas llevan dispositivos de restricción de la movilidad o no. Podemos comprobar si un centro contiene mecánicamente o no como último recurso y si tiene en cuenta los derechos si a un anciano que sufre caídas de repetición (más de 3 al mes) no se lo contiene. Después tendremos que ver cuáles son los programas de prevención de caídas, pero este es otro tema. Rodríguez Delgado, J. 2012. Contenciones mecánicas en geriatría: propuestas técnicas y recomendaciones de uso en el ámbito social.

b. Mediante auditorías externas, comités o equipos de reflexión ética aplicada a los servicios sociales y servicios de inspección.

2.3. Sobre el marco político, legal y las referencias éticas

La principal referencia es la garantía de los derechos humanos y de los principios éticos fundamentales: sobre esta base se construye el resto. En el territorio catalán disponemos de un buen marco político y legal que tiene claro que las contenciones, por su conflictividad y delicadeza ética han de ser la última y más extrema de las opciones, y después de haber probado otras alternativas. También disponemos de buenos estándares de calidad que van en la misma línea: los estándares de Servicios Sociales de la Generalitat de Catalunya y los de la Joint Commission International ya implantada en nuestro entorno, nos señalan que vamos por el buen camino. Si tuviéramos que hacer una propuesta es este apartado sería mejorar el texto del artículo 5 de la llei 12/2007 de Serveis Socials citado en el apartado 1.3. del presente artículo, por dos motivos: Para que no haya dudas de que lo más importante es la garantía de los derechos a la dignidad, la autonomía y la libertad, más que a disponer o no de una prescripción o papel oficial, que ya está bien que esté pero no es lo más importante. Porque se le da todo el poder y la responsabilidad de una decisión ética al médico. En el entorno social y residencial a menudo los médicos no forman parte de los equipos interdisciplinares cotidianos y ejercen de gestores o avaladores de decisiones sugeridas por aquellos. Los médicos acceden a prescribir a partir de las decisiones de los equipos, más conocedores de toda la información necesaria para impulsar una contención mecánica aunque no es raro pensar que al contrario existan facultativos que puedan hacen uso del poder que les concede la ley para ejercerlo y tomar decisiones unilaterales sin tener en cuenta los principios éticos ni la opinión del resto del equipo. Desde aquí proponemos también la creación de documentos de prescripción consensuada por el equipo, el usuario y su familia cuando hay decisiones que requieren de un diálogo ético.

2.4. Sobre las indicaciones y los efectos adversos Sobre este apartado está prácticamente todo dicho. Apoyamos el rechazo a las contenciones mal indicadas o no suficientemente supervisadas por el gran número de efectos adversos. Estamos de acuerdo en que las contenciones mecánicas no deberían usarse en personas que conservan la independencia motora y aún menos combinada con barandillas de cama y contenciones nocturnas. Sólo en situaciones muy extremas si han de ponerse tienen que estar estrictamente supervisadas por los profesionales. El tema de las caídas y la relación con las contenciones merece un capítulo especial. Estamos de acuerdo en que las caídas son un problema de gran magnitud por sus graves consecuencias tanto para la persona mayor como para el sistema, pero no justifican el uso de contenciones excepto como medida extrema, cuando la caída es repetida e inminente y no responde a alternativas que prevengan de un elevado daño o peligro para la seguridad. Hay consenso en decir que tres o más caídas en un período de seis meses son caídas de repetición, pero ¿Qué significa “inminente”? Esta palabra que hace referencia al tiempo es variable y está en función de las personas y su particular percepción. En la Residencia Montsacopa de Olot (Girona) a finales del año 2010 se realizó un taller de sensibilización sobre el uso de las contenciones mecánicas23 en que la palabra “inminente” para el equipo significa un margen entre Rodríguez Delgado, J. 2012. Contenciones mecánicas en geriatría: propuestas técnicas y recomendaciones de uso en el ámbito social. unos cuantos segundos y dos minutos. Preguntarse por la inminencia del peligro o del daño antes de implantar una medida contenedora nos ha facilitado la toma de decisiones.

2.5. Los elementos del conflicto

La literatura consultada cita los siguientes elementos de conflicto ético: maltrato, dignidad, autonomía y libertad. o Maltrato: no podemos estar de acuerdo con los autores que asocian el uso de un dispositivo al maltrato. Éste no tiene que ver con el material sino con la intención de su uso. Si nos preguntamos si es maltrato poner un cinturón o una cinta entre las piernas de un niño para que no se caiga de la sillita o cuando impedimos con una baranda que un niño baje las escaleras, posiblemente entenderíamos que no. Si la contención es temporal y tiene una intención limitante más beneficiosa que perjudicial no lo entendemos como maltrato. Entendemos que es maltrato cuando se hace por dominación, abuso de poder o conveniencia de familiares o profesionales, porque no se tiene en cuenta al anciano, quien es en definitiva nuestra razón de ser. Si los términos “sujetar” y “atar” van en aquella dirección se pueden considerar maltrato, no así si la intención es contener o limitar. o Dignidad: entendemos este concepto como “merecedor de respeto” o como aquello que es propiamente humano o inherente a la condición humana. Alrededor de este tema vemos asociadas cuestiones culturales y a veces estéticas relacionadas con el uso de los dispositivos de contención. Por ejemplo según nuestra percepción con tal de impedir la bipedestación está más mal visto que el anciano lleve un cinturón de contención pélvica que una mesa incorporada a la silla, pero el efecto restrictivo es el mismo. De igual forma pasa con las caídas. Es habitual observar entre familiares y profesionales se tolera peor que una persona caiga que el hecho de llevar un cinturón de contención. Y no es difícil observar que las emociones y sensaciones, especialmente miedo, que mueve a familiares y profesionales ante la presencia de un hematoma en la cara o una herida con puntos después de una caída tienen mayor peso que el diálogo ético. Insistimos en el tema de la dignidad cuestionando si en el momento de poner o quitar un dispositivo de restricción mecánica se manejan cuestiones éticas o estéticas. La pregunta es ¿estamos vulnerando los derechos del anciano o es porque no queda bien? o Autonomía: para nosotros reconocer el principio de autonomía y el derecho a la autodeterminación y decisión sobre la propia salud y la propia vida y los propios riesgos es fundamental en el proceso de decisión para aplicar una medida contenedora. No es difícil encontrar en los centros a personas que se caen de manera repetida, mucho más que tres veces al mes pero que debido a su autonomía y el respeto que los familiares y profesionales le tienen a la capacidad de decidir del anciano no aparecen conflictos. En cambio, estos sí aparecen cuando el anciano no tiene aquella capacidad. o Libertad: si el anciano es libre tanto física como psíquicamente en principio no debería haber conflicto si asume el riesgo para la propia seguridad. No es así cuando está en peligro la seguridad de los otros, por ejemplo ante conductas o agresiones que pueden poner en peligro a terceros, como el hecho de volcar a los ancianos sentados en sillas de ruedas que infringen algunas personas con demencias avanzadas. En este caso ante los ancianos que conservan este elevado grado de independencia no somos partidarios de utilizar Rodríguez Delgado, J. 2012. Contenciones mecánicas en geriatría: propuestas técnicas y recomendaciones de uso en el ámbito social. contenciones mecánicas y sí en cambio de incrementar las medidas alternativas y sólo como último extremo, períodos breves de aislamiento controlado o incluso las contenciones farmacológicas. Si la persona es libre y autónoma no deberían utilizarse las restricciones mecánicas, pero cuando no hay libertad, la dependencia física y psíquica es prácticamente total, como pueden demostrar los indicadores o los tests de valoración como un Tinetti alrededor de 1 a 3/28, una escala de deterioro global (GDS) de Reisberg de 7/7 y medidas de la independencia funcional (FIM) iguales o inferiores a 35/126, entendemos que las contenciones mecánicas no deberían ser motivo de conflicto.

3. RECOMENDACIONES DE USO EN EL ÁMBITO DE LA GENTE MAYOR

En base a todo lo descrito en este documento proponemos las siguientes recomendaciones sobre el uso de las contenciones mecánicas en el ámbito social de la gente mayor.

3.1. Definir las contenciones como “Procedimientos mecánicos que limitan de manera temporal la autonomía, la independencia y la libertad con el fin de proteger al paciente y a otras personas de actos o conductas que comporten daño o peligro inminente para la seguridad”.

3.2. Considerar los dispositivos de contenciones como tales si la intención es limitar los derechos. En caso contrario considerarlos dispositivos de seguridad.

3.3. Flexibilizar la consideración de “contención mecánica” en ancianos muy deteriorados con dependencia física o psíquica total. Proponemos no considerar “contenciones” sino “medidas de seguridad” a los cinturones abdominales y pélvicos en ancianos que cumplen estos tres criterios: Test de Tinetti de equilibrio y macha igual o inferior a 3/28, Escala de deterioro global GDS de Reisberg de 7/7, Escala de medida de la independencia funcional (FIM) igual o inferior a 35/126.

3.4. No hacer uso de las contenciones mecánicas si la persona es autónoma, independiente y libre. En el caso que conserve la independencia motora pero no sea autónoma o competente para tomar decisiones, éstas deberán ser consensuadas entre los familiares y el equipo.

3.5. Valorar la prevalencia de las contenciones en un centro en función de los censos y la gestión de los riesgos, especialmente el de caídas, pero también otros riesgos relacionados con las contenciones, tales como conductas de riesgo hacia otros residentes, riesgo de salidas no controladas, etcétera.

3.6. Promocionar las actividades preventivas, cuidadoras, rehabilitadoras y las medidas de seguridad:

3.6.1. Trato humano, respetuoso y agradable, basado en los derechos fundamentales.

3.6.2. Exhaustivo control de los psicofármacos y la polifarmacia.

3.6.3. Fisioterapia y rehabilitación de la marcha y el equilibrio.

3.6.4. Adecuación de les ayudas técnicas para la marcha.

3.6.5. Revisión exhaustiva y tratamiento de los factores de riesgo de caídas tanto intrínsecos como extrínsecos.

3.6.6. Realización de actividades físicas destinadas a la prevención de caídas.

3.6.7. Adaptación del entorno arquitectónico y mobiliario.

3.6.8. Escucha activa y acompañamiento humano.

3.6.9. Actividades lúdico-recreativas. Rodríguez Delgado, J. 2012. Contenciones mecánicas en geriatría: propuestas técnicas y recomendaciones de uso en el ámbito social. 11

3.6.10. Paseo.

3.6.11. Rondas frecuentes al WC y control de la incontinencia nocturna y diurna.

3.6.12. Cambios en el entorno que favorezcan un clima agradable.

3.6.13. Promocionar la visita de familiares y voluntarios y la atención individualizada.

3.6.14. Puertas con códigos de seguridad.

3.6.15. Pulseras y relojes con localizador GPS.

3.6.16. Disponer de salas de contenciones espaciales y de aislamiento controlado.

3.7. Invertir en formación y sensibilización de los profesionales:

3.7.1. Formación en bioética aplicada.

3.7.2. Realización de talleres de sensibilización destinada a profesionales sobre el uso de las contenciones mecánicas.

3.7.3. Programas de formación en uso de las contenciones.

3.7.4. Visitas frecuentes del Servicio de Inspección i Registro de Servicios Sociales.

3.8. Invertir en calidad y en trabajo en equipo

3.8.1. Acreditarse por un organismo de calidad asistencial.

3.8.2. Asesorarse y formarse por los organismos e instituciones de referencia en estándares de calidad.

3.8.3. Formarse en trabajo en equipo y diálogo ético.

3.8.4. Formarse y adecuar el trabajo a los procesos y el seguimiento por indicadores de calidad.

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Gloria Sánchez Castrillo

(Responsable de producto del Área Penal de Lex Nova)

Esta semana, y tras un largo puente (el que lo haya disfrutado) me ha venido a la cabeza la figura de los abuelos, al ser estas fechas una de las típicas donde se recuerda a los que ya no están y, por ley de vida (aunque cada vez son más las excepciones), los que ya no están suelen ser nuestros mayores.

El pasado 31 de octubre nuestro planeta Tierra alcanzó los 7 mil millones de habitantes, una cifra que produce vértigo, sin duda, y pienso… ¿tantos somos? De todos ellos, 47 millones viven en España y de éstos, casi 8 millones superan los 65 años, de los cuales más de un millón viven solos. La ONU sitúa a España como el tercer país más envejecido del planeta en 2050, por detrás de Japón e Italia. De ahí que se diga que España… es un país de viejos.

 

Si usted no es lector asiduo de este blog, le invito a que lea el post del impago de pensiones, uno de los que más comentarios ha generado, quizá por ser una situación demasiado habitual en un país donde cada cuatro minutos se rompe una pareja. En aquella ocasión señalaba cómo estas situaciones de ruptura conllevan unas obligaciones para con los hijos que en múltiples ocasiones acarrean disputas en torno al pago o impago de pensiones alimenticias.

Y es que se habla mucho de las obligaciones de los padres hacia los hijos, pero ¿y al revés? ¿Están, —estamos— los hijos obligados a atender a nuestros padres? Hay quien piensa que sí, porque al margen del Derecho, es una obligación moral, pero yo le digo que también es una obligación legal —sí, ha leído bien—, hasta el punto de que no atender a un padre o madre (ascendiente) “que se halle necesitado”conlleva pena de prisión. ¿Quién lo dice? Nuestro legislador.

El artículo 226.1 del Código Penal señala que habrá pena de prisión de tres a seis meses o multa de seis a 12 meses:

1. El que dejare de cumplir los deberes legales de asistencia inherentes a la patria potestad, tutela, guarda o acogimiento familiar o de prestar la asistencia necesaria legalmente establecida para el sustento de sus descendientes, ascendientes o cónyuge, que se hallen necesitados, será castigado con la pena de prisión de tres a seis meses o multa de seis a 12 meses.

La regulación que el Código Penal hace de esta norma penal en blanco exige mirar al Código Civil y recordar cómo los artículos 142 y siguientes regulan el deber de alimentos entre parientes. Un deber habitualmente olvidado. Aunque les llaman alimentos, en realidad comprenden mucho más, todo lo que sea necesario para el sostenimiento normal de una persona, la comida, el vestido, el alojamiento, la educación, la asistencia sanitaria, etc.

Se trata, pues, de un delito encuadrado en el Código Penal dentro de los delitos contra las relaciones familiares y, sin duda, especial, si tenemos en cuenta la peculiaridad de los sujetos activos del tipo penal, como son los hijos mayores de edad que no estén incapacitados. ¿El único requisito? Que el sujeto pasivo“se halle necesitado”. ¿De qué?, se preguntará usted. La Ley nada más añade. Pero el sentido común sí: Necesitado de alimentos, de afecto, de compañía, de cuidados médicos y sanitarios, de respeto y de mucho cariño.

Si la crisis agudiza el ingenio, en ocasiones también endurece el corazón. Por la crisis muchos hijos no pueden pagar estancias temporales en residencias ni centros de día. ¿La alternativa?, muy variada, desde aquella época pasada donde se abandonaba a los abuelos en las gasolineras a versiones más modernas como la de aquel hijo que presuntamente abandonó a su madre en el hospital después de llevarla a urgencias con un avanzado estado de desnutrición y deshidratación; o el de aquella anciana que fue, pura y simplemente, abandonada en un centro comercial: iba con su hija, y la llamaron por megafonía, pero nunca apareció.

Situaciones reales, sí, pero, sin duda, también excepcionales, como no podía ser de otra manera en una sociedad donde al 67 por ciento de los abuelos, verdaderos transmisores de valores y, sobre todo, dispensadores de ternura y afecto, reconoce que lo más importante de su vida es la familia.

En.http://penal.blogs.lexnova.es/2011/11/04/ser-mayor/

La atención dirigida por la persona

18 de mayo de 2015

 

Por: Teresa Martínez Rodríguez, psicóloga gerontológa

El enfoque y los modelos orientados desde la Atención Centrada en la Persona (person centred/centered care), de reciente interés ahora en España, cuentan ya con un recorrido internacional de varias décadas, tanto en el campo de salud como en el de cuidados a personas en situación de dependencia funcional. Este enfoque, en los países más desarrollados en políticas sociales y sanitarias, viene siendo reconocido como uno de los ejes que deben orientar la calidad de los servicios.
A pesar de este reconocimiento, la ACP no se viene expresando desde una única denominación ni tampoco existe una definición consensuada.  De hecho, aunque los modelos e intervenciones afines comparten un enfoque común en el que destaca la persona usuaria como centro y agente activo del proceso, la terminología empleada  y su evolución ponen de relieve matices importantes.
En campo sanitario el término “Patient-centred/centered Care” (atención centrada en el paciente) es  quizás el más frecuente, aunque la tendencia actual es sustituir el término “paciente” por “persona”  al considerar que esta expresión es más coherente con el mensaje principal del enfoque, es decir,  reconocer a la persona como agente activo de la atención y situarla en centro del proceso asistencial, del servicio y de la toma de decisiones. Cabe citar en este sentido las aportaciones procedentes de la International Network for Person-centered Medicine, cuyo objeto  básico es impulsar la reflexión y la generación de conocimiento sobre distintos temas relacionados con este enfoque innovador de la medicina. Se busca la  promoción de una medicina de la persona (de la totalidad de la salud de la persona, incluyendo la enfermedad y aspectos salutogénicos), para la persona (promoviendo el cumplimiento del proyecto de vida de cada quién), porla persona (con los clínicos cultivándose como seres humanos plenos, científicamente responsables y con altas aspiraciones éticas), y con la persona (trabajando respetuosa, colaborativa y empoderativamente con la persona que consulta) (Mezzich, Snaedal, van Weel, & Heath, 2009).
En general y en referencia a los cuidados de larga duración para personas mayores se utilizan términos diversos como “Person-centered Care” (atención centrada en la persona), Personaliced Care or Practice” (atención o práctica personalizada) o “Individualiced Care” (atención individualizada) para denominar este nuevo modo de comprender la relación asistencial y la provisión de cuidados frente a un  modelo tradicional centrado en los servicios, la enfermedad y la organización.
Un término de especial interés empleado fundamentalmente en Estados Unidos en el marco del Cultural Change Movement(movimiento por el cambio cultural en residencias)  es el de “Person-Directed Care”, el cual puede ser traducido por “Atención Dirigida o Conducida por la Persona”. Esta expresión subraya que es precisamente la propia persona usuaria quien debe tener el control de su propia vida y, por tanto, dirigir su  atención y cuidados fundamentalmente en el transcurso de lo cotidiano. Algunos autoresven en la Atención Dirigida por la Persona un paso más de la ACP dentro de un continuo de modelos de atención, señalando que se refiere a cuando  es la persona quien decide y toma las decisiones en el día a día.
Poner el énfasis en la toma de decisiones busca evitar que la ACP se acabe convirtiendo en una mera elección de opciones o servicios ofertados que, aunque puedan ser variados pueden no tener que ver con lo que en el día a día realmente es importante para que la persona adquiera y perciba un control efectivo sobre su atención. En la Atención Dirigida por la Persona, ésta no sólo expresa sus preferencias, es escuchada y elige entre lo que  hay, sino que es quien realmente decide y dirige la atención cotidiana. Con ello se quiere dar la máxima relevancia al control de la persona en su día a día,  y que cuando ésta no tenga suficiente competencia para ello, sean los profesionales quienes permitan que la persona siga ejerciendo este control de forma indirecta, a través de su representación,  pero partiendo de sus valores,  observando sus preferencias y especialmente teniendo en cuenta la expresión tanto de su bienestar/malestar cotidiano.
En línea similar en el ámbito de la atención a las personas con discapacidad se viene utilizando el término “Person-centred Planning(Planificación Centrada en la Persona) que también quiere acentuar el objetivo clave del desarrollo de la autodeterminación en quienes, a pesar de presentar necesidades de  apoyo, siguen teniendo derecho a ejercer control sobre su propia vida y a desarrollarla en un contexto normalizado y no segregador.
La ACP hace referencia a un constructo multidimensional donde distintos componentes entran en juego, tanto en relación a las prácticas profesionales que permiten  una atención personalizada como a factores del entorno que apoyan esta atención. No obstante, no debemos perder de vista que el ejercicio de la  autonomía personal  por parte de las personas usuarias de los servicios y la provisión de apoyos personalizados para que éstas puedan ejercer de un modo efectivo un papel activo en la planificación de su atención (de forma directa o a través de quienes cuidan y acompañan), son los elementos nucleares de una atención realmente centrada en la persona.
Todo ello teniendo en cuenta la singularidad, la biografía y los valores de la trayectoria de lo ya vivido por cada PERSONA, pero también siendo receptivos a sus preferencias, a los deseos actuales y a las nuevas oportunidades que pueden suponer cambios respecto a opciones pasadas, incluso cuando las personas presentan un deterioro cognitivo importante. Todo ello, además,  conjugándolo con los límites que todo proceso de autodeterminación personal y la vida en relación y convivencia con otras personas conlleva.
Publicado por en 20:06

Ejercicio y el Adulto Mayor

Véronique Morel

Ejercicio y el adulto mayor
Cuatro maneras de estar activo
Cuidados al hacer ejercicio
Quiénes deben hacer ejercicio
Ejercicio y diabetes mellitus
Ejercicio. Cómo empezar?

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A medida que las personas envejecen se producen evidencias de modificaciones y alteraciones en su estado de salud física y sicológica. Estos cambios son progresivos e inevitables pero se ha demostrado en varias investigaciones, que el ritmo de degeneración se puede modificar con la actividad física. En efecto, el ejercicio puede ayudar a mantener o mejorar la condición física, el estado mental y los niveles de presión arterial de los ancianos.

Los cambios fisiológicos al envejecer

A medida que las personas envejecen, se producen modificaciones en su estado de salud: se alteran las estructuras y se reducen las funciones de las células y los tejidos de todos los sistemas del organismo.(Larson & Bruce, 1987). Aparecen cambios que afectan:

  • La masa metabólica activa
  • El tamaño y función de los músculos
  • El VO2 máximo
  • El sistema esquelético
  • La respiración
  • El aparato cardiovascular
  • Los riñones
  • Las glándulas sexuales
  • Los receptores sensoriales
  • La médula ósea y los glóbulos rojos.

Estos cambios son progresivos e inevitables, pero se ha demostrado con varias investigaciones que el ritmo de algunos se puede modificar con la actividad física. sistemática (Barboza & Alvarado, 1987; Paterson, 1992) .

 

Los beneficios del ejercicio para la persona mayor

Con ejercicios aeróbicos adecuados, aunque estos se empiezan a la edad de 60 años, se puede incrementar de uno a dos años la esperanza de vida, la independencia funcional, y ayudar a prevenir enfermedades. Se ha encontrado que las dos tercera parte de las personas con más de 60 años practican de manera irregular alguna actividad física o son totalmente sedentarios. Por causa de la inactividad aparecen los riesgos de enfermedades crónicas como las cardiovasculares, la hipertensión, la diabetes, la osteoporosis y la depresión.(Rooney, 1993)

Muchas investigaciones han demostrado que la práctica física regular incrementa la habilidad de un adulto mayor en sus quehaceres diarios, reduce los riesgos de enfermedades crónicas específicas, incluyendo las enfermedades coronarias y baja la tasa de mortalidad.(Heath,1994) Los sistemas más susceptibles al cambio con el ejercicio son:

  • El cardiovascular (modulador de la variabilidad de la frecuencia cardiaca con ejercicio aeróbico)
  • El respiratorio
  • El inmunológico;

Además se ven beneficiados:

  • La masa metabólica activa
  • Los huesos
  • Llos músculo
  • Los riñones y los receptores sensoriales.(Barboza & Alvarado,1997; Albamonte,1991; Nieman,1993; De Meersman,1993 ).

El ejercicio logra ayudar en el tratamiento y la prevención de la osteoporosis (Perpignano,1993)
Se puede mejorar significativamente la calidad de vida de una persona de la tercera edad dándole mayor flexibilidad, fuerza y volumen muscular, movilidad y mayor capacidad funcional aeróbica.(Barry y Eathorne,1994; Larson & Bruce, 1987; Vandervoort,1992).

 

El estado mental

También se ha encontrado que el ejercicio es benéfico para la salud mental en la tercera edad. Dawe y Curran-Smith (1994), Blair y otros (.Bouchard,1990) encontraron que el ejercicio mejora la auto-estima, el autocontrol, el funcionamiento autónomo, los hábitos de sueño, las funciones intelectuales y las relaciones sociales.

Cuando se investigaron los estados de ánimos positivos y negativos y la fatiga de mujeres después de una clase de aeróbicos, se encontró una diferencia significativa entre los estados de ánimos antes y después de la clase: el efecto positivo se incrementó y la fatiga se redujo.(Choi, 1993)

En una revisión de proyectos realizada por el Departamento de sicología de la Universidad Nacional de Australia, se demostró que el ejercicio es un antidepresivo, un antiestrés y mejora los estados de ánimos de las personas que participan en un programa de entrenamiento.

 

La hipertensión

Los adultos mayores hipertensos que participaron en un programa de ejercicio físico pudieron demostrar que su nivel de presión arterial logró controlarse y hasta se mejoró. (Lugo, Pascal, Peréz y Noda,1992)(Strauss,1991).

En una investigación sobre la presión arterial en reposo de personas mayores con presión arterial normal, los resultados mostraron que los dos grupos de ejercicios, uno de intensidad moderada (70%)/45minutos/3 veces por semana y el otro de alta intensidad (85%)/35 minutos/3 veces por semana aumentaron su consumo máximo de oxígeno trabajando en los tres primeros meses del programa y bajaron su presión arterial sistólica a los seis meses.(Braith y otros, 1994)

 

Recomendaciones para empezar la actividad física

En programas de ejercicios supervisados para la tercera edad, los factores de riesgos de lesiones, dolores, accidentes y hasta muerte se encontraron a una intensidad más alta de 85% de la frecuencia cardiaca máxima; de hecho, el ejercicio excesivamente intenso o prolongado puede conducir a una fatiga extrema, un cansancio y una convalecencia que retarda los beneficios del ejercicio.

Se recomienda una actividad física regular (de 3 hasta 4 veces por semana) de duración moderada (de 20 hasta 30 minutos) y de una intensidad suficiente (de 70% hasta 85%) para obtener efectos de acondicionamiento, minimizando los riesgos de la actividad física (Larson & Bruce, 1987). Esta tesis es respaldada por Brown & Holloszy (1994), los cuales investigaron los efectos de la caminata, el trote y la bicicleta sobre la fuerza, la velocidad, la flexibilidad y el equilibrio de personas de 60 hasta 72 años. Recalcaron que basta un programa de entrenamiento de moderada intensidad para que estos factores se incrementarán produciendo una alza del Vo2máx. de un 24% para los hombres y de un 21% para las mujeres.

Tomando en cuenta las diferencias de la población de la tercera edad, el Colegio Americano de Medicina Deportiva recomienda un programa de entrenamiento que sigua los lineamientos básicos de prescripción de la frecuencia, intensidad, duración y tipo de actividad para un adulto sano, siendo diferente en su aplicación. Un adulto mayor es diferente y tiene mayor limitaciones física-médicas que un participante de edad mediana, por esto la intensidad del programa es menor mientras la frecuencia y duración se incrementan. El tipo de entrenamiento debe evitar las actividades de alto impacto, además debe permitir progresiones más graduales y mantener una intensidad de un 40% hasta un 85% de la frecuencia cardiaca máxima. Es también importante incluir en el programa un entrenamiento de mantenimiento de la tonicidad y resistencia de los grandes grupos de musculares.(Pollock y otros, 1994).

 

Las buenas razones para empezar un programa de ejercicios

Un estudio realizado en seis centros deportivos de los Estados Unidos con una muestra de 336 participantes mostró que las principales motivaciones para sentirse a gusto en un programa de ejercicio eran: mantener su salud, desarrollar su condición física y ayudar a relajarse. Un análisis factorial reveló cuatro variables más: una ejecución acertada, un bienestar físico y socio-sicológico y un rendimiento y dominio deportivo. Un manova enseñó que los sujetos de la tercera edad son más motivado y sienten más placer al participar en actividad física por el bienestar socio-sicológico que los participantes jóvenes.(Ashford, 1993)

REFERENCIAS

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Ashford, B., Biddle, S. y Goudas, M.(1993) Participation in community sports centres: motives and predictors of enjoyment. En Journal of Sports, Health and Exercise, Staffordshire University. 11(3): 249-56, Jun.
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Véronique Morel
Egresada de Maestria Ciencias del Movimiento Humano, UCR,
Bach. en Educación Física, UCR
Profesora de Educación Física del Liceo Franco-Costaricense
veroniquemorel@hotmail.com
Apdo postal: 349-2300 San José, Costa Rica

La importancia de la amistad en la tercera edad

 

La importancia de la amistad en la tercera edad

La tercera edad y la importancia de la amistad

En su libro “Coping with Old Age” (Como asumir la Tercera Edad), Pat Blair escribe “Muchas veces cosas como sentirse querido, deseado y necesitado por otros hacen que seguir viviendo merezca la pena. Sin el contacto con otros seres humanos, los problemas pueden crecer, las enfermedades toman una nueva dimensión y no disponemos de un baremo que nos permita poner en perspectiva nuestros problemas”.

Lo malo es que cuando uno envejece, ya no hay tantas personas a su alrededor con las que pueda entenderse y relacionarse. Algunos de nuestros amigos se han muerto. Tal vez has tenido que trasladarte del lugar donde antes vivías a otro. Además, a nuestra edad es más difícil hacer nuevas amistades: ya no tienes compañeros de trabajo, probablemente tengas una vida social menos activa que antes, y desde hace muchos años careces de foros de amistades tradicionales como por ejemplo la puerta del colegio de tus hijos.

Por todo ello, en la tercera edad valoramos especialmente los viejos amigos, y nuestro lenguaje social e historia común nos unen más que nunca.

En los últimos años, Internet nos permite localizar personas con las que hace años perdiste el contacto. También existen todo tipo de clubs, sociedades y asociaciones para la tercera edad en todos los lugares. En la ciudad donde yo vivo, hay tantos clubes de comida para gente mayor gestionados por las iglesias locales, que uno podría comer fuera en uno de ellos cada día de la semana si quisiera. En estos sitios la posibilidad de hacer amigos es tan importante como la calidad de la comida servida.

Además, siempre existe cierta demanda para voluntarios en diversos sectores. En el hospital de mi ciudad, a veces uno no puede ni moverse por los pelotones de simpáticas personas mayores esperando para llevar a pacientes en sillas de rueda a su habitación, atender y ayudar en la cafetería gestionada por una sociedad de voluntarios llamado Hospital Friends, o ayudarte encontrar un rincón escondido del hospital que, sin su ayuda, te sería imposible encontrar. A través del proceso de ayudar a los demás, pueden surgir nuevas amistades.

Un tipo de amistad muy especial es aquel que se forma traspasando generaciones. Abuelos y nietos comparten una afinidad tan especial que debe ser apreciada y celebrada, y si no gozas del privilegio de ser abuelo, tal vez podrías convertirte en “tío” o “tía” adoptiva de un niño. Los miembros de la tercera edad, con nuestras arrugas e historias de un lejano pasado, resultamos muy fascinantes para los niños.

No existen unas reglas sobre cómo hacer amigos aplicables a todo el mundo. Todos somos diferentes, y algunos somos más tímidos que otros. Además, con la edad es cada vez más difícil para muchos de nosotros saber cómo “presentarnos” a otras personas. Estamos más inseguros sobre qué podemos ofrecer a una relación de amistad, y tenemos más miedo ante un posible rechazo.

Tal vez sea difícil hacer amigos. Pero probablemente es más difícil todavía vivir sin ellos.

Cualquiera puede buscar una residencia geriátrica por su cuenta , hay listados de la administración, pág. amarillas de telefónica y por internet.

Cuando una persona busca GERIATRICOS quiere que sea un centro decente , en su zona , con buen precio , que tenga plazas libres y que acepten a su familiar más o menos asistido.

Además las familias quieren saber si el centro tiene buen trato , servicio medico , jardín , medios de transporte , subvenciones o ayudas publicas y privadas, etc ,.

Nosotros desde AYUDA AL ANCIANO SOBRE RESIDENCIAS , hacemos esa búsqueda previa al instante y de forma GRATUITA ,evitándole muchos problemas, ahorrándole tiempo;  Nosotros invertimos mucho tiempo y esfuerzos  para  darles  soluciones  a  todos

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