Archivo mensual: septiembre 2015

 

 

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Somos una ONG, que desde hace mas de 22 años , esta trabajando para ofrecer a las personas mayores y sus familiares una alternativa a la hora de encontrar una plaza en una residencia que sea acorde a sus necesidades.

La sociedad española, por muchas razones, de tipo social, afectivo o económico, es reacia a aceptar el ingreso de un familiar en una residencia. La necesidad de dejar al padre o a la madre ingresado en una institución, por muchas atenciones y calidad que ofrezca, no deja de ser, algo ajeno a la familia, y como digo en muchas ocasiones y a hora mas, acrecentado por la crisis , es algo que supone un gran desembolso en la economía domestica y que muchas familias o personas, no pueden hacer frente.

O quizás, por ese sentimiento de vergüenza que supone el tener que dejar ingresado a su familiar por no poder atenderle, hace que cuando la realidad les  arroja a ello, el estado físico o psíquico de la persona este tan deteriorado que no encuentren una residencia con capacidad para acogerle o su precio sea tan elevado que no puedan hacerle frente.

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Otros casos son ,cuando se da la circunstancia, que la persona anciana, se encuentra en una  situación de desamparo,  bien  porque su familia cercana haya fallecido, o lamentablemente no se  quiera hacer cargo y se encuentra por ello viviendo con una calidad de vida penosa, por su falta de  cuidados ,higiene o perdida del autocuidado y en la que la administración, con sus servicios  saturados, no puede atender con la urgencia que la persona necesitaría y cuando lo hace ya es  demasiado tarde.

A todos ellos , nuestra ONG intenta ofrecerles una solución, orientándoles a residencias que cubran sus necesidades específicas, de forma    económica o no económica según sus medios  y con calidad de atención, basándonos siempre en los principios de: Cercanía al Domicilio de la Persona, Economía y Salud . Para ello estamos en contacto permanente con residencias tanto sin animo de lucro,( religiosas, Caritas, fundaciones), como residencias privadas que ofertan plazas económicas y con buena calidad de atención. A las familias y personas que orientamos hacia estas residencias, se les hace un seguimiento, de forma que comprobemos que estén bien atendidas en la residencia que elijen y en el caso de detectar una mala atención, por falta de calidad, abusos o malos tratos, dejamos de recomendar esa residencia en el caso de comprobar que son ciertas las quejas, y asesoramos a la familia sobre los pasos a dar si han detectado abusos, tanto de tipo económico como de malos tratos hacia el anciano, poniéndonos en contacto si es el caso con los servicios sociales de la zona para notificar los hechos y que actúen en consecuencia.

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A parte de todo esto , asesoramos a las familias y ancianos sobre temas administrativos, como acceder a los derechos que les otorga la ley de dependencia, como promover una incapacitación de un familiar, búsqueda de subvenciones y ayudas publicas o privadas.

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Creemos que toda persona tiene derecho a una vejez digna y con calidad de vida, como un reconocimiento a su identidad. Desde la Asociación Ayuda al Anciano Sobre Residencias trabajamos todos los días para que esto sea posible. Nuestro servicio es gratuito, por teléfono, whatsapp o correo electrónico y  para toda España.

ASOCIACION  AYUDA  AL  ANCIANO SOBRE  RESIDENCIAS

 -        Búsqueda    GRATUITA  de  geriátricos  según su  zona,  salud  y  economía.

-        Quejas  y  reclamaciones. Subvenciones  y  ayudas públicas  y privadas.

-        Incapacitación  legal.  Formación presencial  y distancia  en  geriatría.

 Madrid  y  C.  Mancha   91 101 78 65                          Cataluña  Baleares 93 242 47 39

Castilla  y Leon  Extremadura   983 291560                Valencia  Murcia 96 104 09 47

Andalucía Canarias 954 04 02 53 y 951 08 93 97       Aragón  Rioja 976 24 89 95

País Vasco  Cantabria  Navarra 944 07 87 57             Galicia – Asturias 981 07 90 45  

 Telf.     900 900  524  (no con  móviles)                      Wasap   640 526  523 

www.ayudaalanciano.org                                              info@ayudaalanciano.org

 

 PortadaArtículosSaludEl psicólogo responde

10 Consejos para superar la muerte de un ser querido

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Manuel Nevado, psicólogo del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, nos da 10 consejos muy útiles para superar el fallecimiento de un ser querido.

Los diez consejos prácticos para afrontar la muerte de un ser querido, serían los siguientes que os voy a enumerar a continuación.

El primero de ellos, dejarnos ayudar. Y para ello es fundamental el poder pedir ayuda a nuestros seres queridos.

El segundo de ellos sería aprender a recordar, teniendo en cuenta que de los procesos de duelo se sale recordando y no olvidando. Olvidemos ese contexto social que hay en torno a este tema, porque es muy importante.

El tercero es aprender a vivir en soledad. Tenemos que estar a gusto con nosotros mismos solos, para poder convivir con los recuerdos y con la ausencia del ser querido.

El cuarto, sería comenzar a manejar de una manera simbólica los procesos de pérdida, a través de fotos, de objetos, de cartas, etc…

El quinto de ellos sería poder establecer y hacer una carta de reproche a ese ser querido. Estableciendo por ello, y evitando la idealización de la persona cuando fallece.

El séptimo de ellos, sería intentar establecer una carta de amor en la que nosotros podamos expresar lo que hemos sentido y los momentos buenos vividos con esa persona.

El octavo de ellos, sería aprender a vivir sin la persona que hemos perdido. Es importante rehacer nuestra vida poco a poco.

Y este sería el noveno consejo, rehacer mi vida, centrarme en objetivos a corto plazo, porque los de a largo plazo irán viniendo a medida que me vaya marcando pautas cortas y objetivos a corto plazo.

Y el décimo y más importante es volver a disfrutar, volver a sonreír y no sentirte culpable cuando te descubras a ti mismo o a ti misma riendo en un evento social, o con un grupo de amigos o un grupo de familiares.

 

98476anciano_solo_large A  la luz de todos los datos y las conclusiones alcanzadas a partir del informe se  propone un ‘Decálogo contra la Soledad’ con los siguientes puntos:

 1. Vivir acompañado es el mejor antídoto contra la soledad.

 2. Hay que utilizar todos los medios posibles para mantener relaciones sociales,  incluso los que ponen a nuestra disposición las instituciones.

 3. Mantenerse laboralmente activo durante el mayor tiempo posible.

4. Continuar aprendiendo cosas nuevas a lo largo de la vida.

5. Mantenerse actualizado en el campo de las nuevas tecnologías telefónicas e informáticas.

6. Mantener y cuidar las relaciones con familiares y amigos.

7. Participar activamente en actividades de grupo.

8. Tener hobbies y pasatiempos, y practicarlos siempre que se pueda.

9. Mantenerse bien físicamente mediante la práctica del deporte.

10. Profundizar en uno mismo para detectar los motivos de nuestro sentimiento de soledad.

Bruselas pulsa el botón de alarma: el número de jubilados se duplicará en las próximas décadas

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Un informe de la Comisión Europea alerta de que, en 2060, los Veintiocho tendrán un pensionista por cada dos empleados, frente a los cuatro actuales, y que los gastos asociados al envejecimiento de la población en dicho periodo pasarán del 2% al 26% del PIB. En este escenario, las firmas de inversión insisten en la importancia del ahorro privado.

Nadie pone en duda que Europa ha dejado atrás lo peor de la crisis y que la recuperación económica empieza a tener forma, pero tampoco que tenemos numerosos frentes abiertos. Uno de ellos es afrontar el rápido envejecimiento de la población en las próximas décadas.

Según publica el diario El Economista, la Comisión Europea alerta de que  en 2060 habrá un jubilado por cada dos empleados, frente a los cuatro actuales.

La estructura de edad de la población cambiará “dramáticamente en las próximas décadas debido a la fertilidad, la esperanza de vida y las tasas migratorias. Entonces, será mucho más vieja que ahora”, dice el documento.

Como consecuencia de esta alteración, insiste Bruselas, el gasto asociado al envejecimiento poblacional podría dispararse en ese periodo temporal,pasando de representar un 2% del PIB continental a un 26,6%. Esto significa que, si se cumplen las previsiones, Europa tendrá que destinar más de uno de cada cuatro euros disponibles en hacer frente al envejecimiento de los ciudadanos comunitarios.

En España, por ejemplo, las pensiones se ‘comieron’ casi un 38% de los Presupuestos Generales de este ejercicio. Fue la mayor partida de todas que alcanzó 131.659 millones de euros.

Por si fuera poco, añade la Comisión Europea, los Veintiocho se enfrentan a este escenario con un crecimiento económico mundial muy suave: un 1,4% en 2060.

Los pronósticos de diferentes organismos comunitarios apuntan a que la población crecerá un 4% en esos años (si en 2013 la UE contaba con 507 millones de habitantes, en 2060 tendrá 523 millones), que la franja de entre 15 y 64 años se reducirá casi diez puntos porcentuales (pasará del 66% al 57%) y que la de mayores de 65 años subirá con fuerza (del 18% actual al 28%).

Además, como recuerda el Banco Mundial, las poblaciones más envejecidas tienden a ahorrar menos, lo que deja entrever que estos cambios demográficos podrían tener consecuencias en la inversión y la acumulación de capital, dos factores que incluyen en el crecimiento económico.

Las medidas de contención

A lo largo de la crisis, y con una Europa sumida en una espiral reformista, muchos países han adoptado medidas para atajar el envejecimiento de sus compatriotas, como por ejemplo retrasar la edad de jubilación. En España, por ejemplo, ya se está aplicando de manera gradual para que en 2027 ya sea obligatorio tener 67 años para poder jubilarse.

Bruselas defiende la medida al creer que “en la mayoría de los países, las recientes reformas en las pensiones han tenido un impacto positivo visible al contener las dinámicas de gasto público”. Sin embargo, otros miembros no han tomado las decisiones idóneas para contener el gasto.

En este sentido, las principales recomendaciones giran en torno a tres ejes: reducir el endeudamiento del sector público, incrementar las tasas de empleo y productividad y reformar las pensiones para ligar la edad de retiro a la esperanza de vida,

Impulso al ahorro privado

Las dudas sobre la sostenibilidad del sistema han sido aprovechadas por las firmas de inversión para argumentar la necesidad de impulsar el ahorro privado.

“La cobertura de la Seguridad Social no se lleva bien con las matemáticas y está claro que necesitamos un complemento. Cada vez vamos a vivir más años y necesitamos financiar el tiempo que vamos a vivir”, creeSantiago Satrústegui, presidente de Abante Asesores.

Su opinión la comparte la Asociación de Instituciones de Inversión Colectiva y Fondos de Pensiones (Inverco), que asegura que “ante la incertidumbre sobre la evolución futura de las pensiones públicas, los planes de pensiones se configuran como un instrumento óptimo de ahorro a largo plazo, que complementen nuestra pensión pública de jubilación”. A cierre de marzo, según sus datos, los españoles tenían invertidos más de 104.400 millones de euros en planes de pensiones.

 

Los cambios de estación tienen consecuencias en nuestros hábitos, cerebro e incluso rodillas. Pero no es tan fiero el león como lo pintan

Equinocio de Otoño 2015 

Hoy arranca el otoño, la estación del año más romántica, bucólica e incluso reproducible sobre lienzo. Y todo esto que sobre papel suena tan sugerente como el crujir de las hojas secas, al salir de casa trae consigo un parón brusco y desafinado de la música de violines. Porque el otoño nos fastidia. Alejarnos del mar y reducir bruscamente el tiempo dedicado al ocio ya podrían ser los factores que nos lleven a la melancolía. Pero la historia es más larga.

¿Puede un salto del termómetro afectar al cerebro de forma determinante? Estudios llevados a cabo en los años noventa en la Universidad de Southampton, Inglaterra, revelaron que la mayoría de los adultos, al menos el 90%, experimentan cambios sutiles en el estado de ánimo, energía y sueño cuando cambia la estación. Esos estudios sirvieron de base para ahondar en el término Seasonal Affective Disorder (SAD, en sus siglas en inglés), que traducido al español resulta en Trastorno Afectivo Estacional (TAE), una serie de síntomas que aparecen vinculados a las variaciones de luz y clima.

“Los cambios de las condiciones atmosféricas nos producen alteraciones físicas y mentales, como seres ecológicos que somos”, explica el doctor Antoni Bulbena, catedrático, director del Instituto de Neuropsiquiatría y Adicciones del Hospital del Mar de Barcelona y experto en la materia. “Algunas están ligadas a la luz, un importante regulador del organismo. También a los cambios meteorológicos como la lluvia o el viento, la estacionalidad y la contaminación. Los cuatro factores están bastante entremezclados”.

Quién me ha robado la serotonina

En la recién estrenada estación, el cambio más importante en cuanto al funcionamiento del cerebro se produce por el menor tiempo de luz solar (cada día perdemos 3 minutos de la misma), elemento clave en la producción de ciertas hormonas. La principal,la melatonina, una hormona segregada por la glándula pineal en el centro del cerebro, que se produce en mayor cantidad en la oscuridad (por lo tanto, habrá más cuantas menos horas de luz) y es la que influye en que tengamos más sueño (pero también peor ánimo, más hambre y más frío).

Varias investigaciones han constatado la relación entre una menor luz solar y los niveles bajos de serotonina en el cerebro, la hormona del humor, lo que nos hace estar más tristes

Al tiempo, hay otras investigacionesque han constatado una relación entre una menor luz solar y niveles bajos de serotonina en el cerebro, la hormona del humor, lo que nos hace estar más tristes. “Desde el punto de vista del cerebro, hay latitudes donde las estaciones no tienen demasiadas diferencias, porque están muy cerca del Trópico o del Ecuador. Para el resto, se ha hablado mucho de cambios en el humor y un peor estado anímico, porque parece que nos bajaría un poco el tono”, explica el doctor Carlos Tejero, vocal de la Sociedad Española de Neurología (SEN),quien utiliza el tono condicional porque estos estudios solo muestran indicios de una relación tristeza-otoño. Están ahí las sospechas, pero falta la evidencia.

Menos dudas despiertan los aspectos relacionados con las costumbres. “Más tiempo de trabajo, la vuelta al cole, menos tiempo para compartir con los seres queridos y algo parecido a la cuesta de enero, no solo económicamente, sino también en nuestro rendimiento, ensombrecen el otoño”, añade Tejero. Y genera un trastorno afectivo estacional que no afecta por igual a todo el mundo. De hecho, hay a quien ni le roza. En ocasiones, por razones psicológicas (una mayor adaptabilidad) Y en otras, según las últimas investigaciones en la Universidad de Virginia de Estados Unidos, por una mutación genética que hace que el ojo de determinadas personas sea menos sensitivo a la luz (y, por tanto, vulnerables al TAE). “Esos individuos tienen unos menores niveles de un receptor de fotopigmento llamado melanopsina, involucrado en la regulación del ritmo circadiano, y necesitan mayores niveles de luz brillante para mantenerse en su funcionamiento normal en los meses fríos”, aclara el estudio.

Y luego está el cambio de hora (el próximo 25 de octubre, a las tres de la mañana serán las dos), que nos somete a “un esfuerzo adaptativo notable”, como asegura el doctor Bulbena, quien añade: “Llegado el momento, debemos ir adaptándonos a la luz solar: el cuerpo a veces tarda una semana y hasta dos en recuperar su ritmo habitual. Es como un jet lag en versión cambio horario”.

“Esta ausencia de luz, más que tristeza, genera letargia, lentitud, como espesura. Si uno duerme de más le pasa esto, el cuerpo se ralentiza, se pone a hibernar, le cuesta más pensar, está más retraído socialmente, come más, normalmente, carbohidratos, y entra en una especie de estado de retiro que puede acabar en síntomas de desánimo”, detalla Bulbena. Para evitarlo, Guillermo Fouce, doctor en Psicología, profesor de la Universidad Complutense y de la Universidad Carlos III y presidente dePsicólogos sin Fronteras, aconseja hacer una transición lenta del verano al otoño (“si ahora hay que acostarse antes, no hacerlo de golpe, sino adelantando 5 minutos cada día”) y adaptar nuestra vida social a los horarios actuales (“no hace falta renunciar a la caña, sino tomársela una hora antes”). Porque, en el fondo, ¿no puede ser que nos afecte tanto el otoño por una innata tendencia al drama? “Hay una parte de eso”, contesta Fouce: “Y si ya existe una aflicción previa, el otoño la potenciará. Pero esto es como cuando lo ves todo gris en una jornada gris. No es el día: eres tú. ¡Claro que se puede estar alegre en otoño!”.

“Me duele la rodilla, mañana va a llover”

Las principales publicaciones científicas (desde The Lancet aNature) han publicado durante años estudios sobre reacciones concretas del cuerpo humano antes las manifestaciones del clima, yuno de ellos está firmado por el neurólogo español Javier López del Val, del hospital Clínico Universitario Lozano Blesa de Zaragoza, que durante un año registró las entradas de pacientes en su unidad y luego las comparó con los datos del clima de Zaragoza, para descubrir que había ciertos cambios atmosféricos que se relacionaban con una mayor incidencia de accidentes cerebrovasculares (ictus).

Los cambios de luz generan letargia, lentitud, espesura. Como cuando dormimos de más y el cuerpo se ralentiza

Antoni Bulbena, doctor

“Los neurólogos hemos intentado ver en todas las enfermedades que aparecen de sopetón la posibilidad de que la estación o condiciones meteorológicas pudieran influir en que el problema aparezca ahora y no unas semanas antes y no hemos encontrado una relación directa ni importante. Pero, efectivamente, se han visto ictus que aparecen fundamentalmente en épocas de climas extremos tanto por calorcomo por frío”, dice el doctor Tejero.

Una revisión de estudios publicada en The Journal of Rheumatologyconstata que aquello de predecir los cambios de tiempo no son cosas de viejos, y que realmente la humedad perjudica a laspersonas con artritis, mientras que otras investigaciones han refrendado la idea de que el frío intenso y la baja presión atmosférica (hola, otoño) aumentan el dolor en las articulaciones de los reumáticos. Pero nos quedamos con las palabras de Founce: “claro que se puede estar alegre en otoño”.

 

foto_anciana-4El proceso de búsqueda de una residencia geriátrica suele ser doloroso para los familiares del mayor.  Normalmente la persona anciana ha ingresado en un hospital y al darle el alta no puede volver a su casa; ha empeorado súbitamentede una dolencia previa o ha visto agravado un proceso de demencia (Alzheimer o de otro tipo)  y los familiares no se ven con fuerzas para cuidarle.

Sea como sea, casi siempre los momentos previos al ingreso son difíciles y la familia de la persona mayor se ve obligada a tomar decisiones rápidas.
Esto hace que, en ocasiones la elección de residencia no sea la más adecuada, algo que puede generar con el tiempo preocupaciones y  problemas aún más graves.Lo mejor sería pensar que se está contratando un servicio muy cualificado que comporta depositar confianza tanto en la residencia como en el equipo de profesionales, y en consecuencia hacerlo de forma tranquila y sosegada.  Por desgracia eso no siempre es posible.

Estos son los errores más comunes que pueden llevar a tomar una decisión inadecuada y que, con un poco de cuidado podrían evitarse:

1. Optar por una residencia para la tercera edad cuando  realmente no es la mejor opción.


Resulta muy normal que, una vez el mayor ingresa en la residencia geriátrica la familia se sienta culpable.  En el fondo  piensan que podrían haber cuidado al padre (o madre, o abuela anciana) en casa, y se sienten mal por lo que perciben como un abandono.
Este sentimiento suele ser infundado:  Si tomamos a todas las personas de más de 65 años y los datos de dependencia y discapacidad, alrededor de un 5% recibirán la mejor atención en una residencia, el resto podría vivir perfectamente en un domicilio, si cuenta con apoyo de su familia y/o servicios como teleasistencia, ayuda a domicilio o asiste a un centro de día.  En España hay, más o menos 4 plazas en residencias por cada 100 personas mayores.
Vale la pena dedicar unos minutos a reflexionar.  ¿Es verdaderamente la residencia la mejor solución?
Si piensa sinceramente que no lo es y que el sentimiento de culpa que va a tener está fundamentado, es mejor que intente encontrar otras soluciones ya que, de otra forma, puede acabar sufriendo, haciendo sufrir a su familiar mayor y convirtiéndose en lo que en las residencias conocen como “familiar problemático”, aquél que se queja de todo por sistema,  normalmente sin una causa contrastable.Los que opten por la residencia deben saber que un cierto sentimiento de culpa es normal y que, una vez depositada la confianza en el equipo de profesionales,  y al ver que la persona mayor se encuentra bien y recibe atenciones que en casa hubiesen sido imposibles, la culpa irá cediendo.

2. “Quedarse con la primera”


Cuando el problema es vivido de forma acuciante los familiares de la persona mayor pueden caer en la tentación de tomar el camino fácil: pedir consejo a algún amigo o a un profesional y quedarse en la primera residencia que visitan.
En España hay más de 4.000 residencias geriátricas con un gran abanico de tamaños, servicios, sistemas de cuidado y precio. Por eso, sería conveniente utilizar, además de los contactos y amistades, una herramienta de búsqueda de plazas libres en residencias como www.inforesidencias.com que nos permita conocer de antemano algunos elementos, precios y servicios de varias residencias de una zona.  Pensemos que no es lo mismo buscar residencia en Barcelona, en Madrid o Valencia que hacerlo en una ciudad mediana o en una zona rural.
Para tomar una decisión adecuada sería recomendable seleccionar y visitar como mínimo tres centros residenciales antes de tomar la decisión.
La visita a los diferentes centros geriátricos es así fundamental por lo que recomendamos bajarse de internet algún guión de ayuda para comparar residencias que nos permita anotar lo que verdaderamente es relevante.
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3. Las falsas expectativas

 
A pesar de que la mayor parte de personas que viven en una residencia geriátrica en España se encuentran bien y así lo manifiestan en las encuestas de satisfacción, en ocasiones los familiares se sienten defraudados porque la residencia no son lo que ellos esperaban.
Una residencia para la tercera edad es un sustituto del hogar donde las personas mayores reciben servicios de apoyo a las actividades de la vida diaria (AVD).  Aunque muchas ofrezcan algún servicio médico y sanitario, las personas mayores que viven en una residencia para la 3ª edad no están en un hospital.
Las familias que piensen que su familiar será visitado diariamente por un médico o controlado en todas sus constantes de forma continuada deberán asegurarse de que la residencia que elijan ofrece esos servicios o acabarán sintiéndose defraudados.
La familia continua teniendo un papel fundamental una vez el anciano dependiente ingresa en la residencia de mayores.  Es muy importante que visite lo más a menudo posible a su familiar mayor, que atienda los requerimientos de la residencia y que disponga quién acompañará al residente si hay que acudir a visitas médicas hospitalarias o de otro tipo fuera de la residencia.
Salvo que la residencia  lo ofrezca de forma expresa, los acompañamientos fuera del centro no están incluidos en sus servicios.
Además, la residencia geriátrica es un centro abierto de forma que, con excepción de casos en que el mayor sufra demencia u otra afección que haga peligrosas las salidas, los residentes pueden entrar y salir del centro a voluntad.  En la medida en que el centro es abierto, la residencia deberá seguir unos trámites que pueden requerir la intervención de un Juez, cuando alguien, por su propio bien, no pueda salir.
Es muy importante saber qué es una residencia de mayores yqué no es, así nos evitaremos problemas.

4. No leer elcontrato y el reglamento de régimen interior

Todas las residencias (da igual que se presenten como geriátricos, para la tercera edad, mayores, ancianos o con cualquier otra denominación) están obligadas a firmar un contrato con los residentes y sus representantes/familiares (si  los mayores no pueden decidir por sí mismos).
Dependiendo de la residencia, el contrato puede tener más o menos página y puede estar escrito de una forma más clara o compleja.
Sea como sea, el contrato establece cuestiones tan importantes como:

El precio de la residencia.

  • Cómo se incrementará el precio en el tiempo.  Esto puede incluír el IPC o cláusulas que permiten cobrar más si la persona empeora en su estado.
  • Qué incluye el precio y qué no:  Suele haber servicios no incluidos como la peluquería, la podología, el lavado de alguna ropa delicada, las salidas fuera del centro.
  • Si se aplica algún descuento durante el tiempo que el residente pueda estar ingresado en un hospital o desee irse de vacaciones fuera del centro.

Las condiciones de alta y baja en el centro

  • Cuáles son las causas que pueden generar que el residente pueda ser expulsado del centro.
  • Si existe obligación de pre avisar con antelación la decisión de dejar el centro.

La existencia de un periodo de prueba

Además hay un Reglamento de Régimen Interior que contiene, entre otras cosas el horario de vida del centro; el horario de visitas y otros aspectos de funcionamiento.
No haber leído y entendido estos documentos antes de ingresar puede provocar malentendidos ya que la residencia considerará que lo que hay en el Reglamento es conocido por los residentes y familiares.
Un buen consejo es leer conjuntamente con el director de la residencia, o la persona que nos esté atendiendo, ambos documentos  y plantear en ese momento las dudas.
 No preguntar a familiares o residentes sobre su opinión de la residencia.
A veces la opinión de los familiares puede estar influenciada por factores económicos o personales, pero nos pueden dar una idea del funcionamiento de la residencia .
No preguntar por los menús de los residentes, si se adaptan a las características de la persona y si están programados por un dietista.

5. No tener en cuenta la voluntad de la persona mayor que ingresará

 
Aunque parezca una tontería ya que mucha gente lo daría por supuesto, lo más importante a la hora de decidir el ingreso en una residencia geriátrica es la decisión de la persona mayor que va a ingresar.
Sin embargo, puede suceder que todos vean claro que hay que ingresar a la abuela menos la abuela misma.
Hay que entender que dejar el domicilio para ingresar en un centro geriátrico es un cambio importantísimo y es lógico que la persona lo vea como algo negativo e irreversible.
La solución, como en casi todos los problemas, es hablar sinceramente y entenderse.  El mayor debería visitar la residencia antes del ingreso, debería explicarse en detalle las condiciones de vida y deberíamos entender que la decisión le cueste.  Sabemos que en el fondo lo que le gustaría es “no necesitar una residencia”.
Cuando la persona anciana sufre alguna demencia, como la enfermedad de Alzheimer, debemos saber qué piensa “en la medida de lo posible”.  Es bueno ofrecer opciones siempre que se pueda y, cuando no, pensar en lo que le preferiría si mantuviese la capacidad.
El engaño o el chantaje emocional son muy malos sistemas ya que el mayor que ingresa en la residencia pensando que sólo parará un mes porque “se lo han dicho los hijos”, acabará sufriendo cuando descubra que le han mentido.
No tener en cuenta las necesidades espirituales de la persona.
Muchas personas mayores cuando ya se van acercando al final de su vida , sienten la necesidad de ponerse en paz espiritualmente y muchos ven acrecentados si ya los tenían sus hábitos religiosos, como es el de rezar o acudir a la iglesia.
Decíamos antes que una buena residencia geriátrica es la mejor solución en un 5% de los casos.  Que cada uno de los que forman parte de ese porcentaje encuentren la adecuada es posible pero hay que intentar evitar los errores y pensar que al final de lo que se trata es de depositar confianza.Para quien lea este post, un último consejo.  Las normativas, exigencias y requisitos sobre atención a mayores varía de una comunidad autónoma a otra de forma que las residencias geriátricas de Madrid tienen diferente exigencia de personas, por ejemplo que las residencias de Barcelona.  Esto complica un poco la cosa pero.. es así.

Autor del post Josep de Martí

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JAVIER S. BURGOS BIÓLOGO E INVESTIGADOR DEL ALZHEIMER EN NEURON BIO

“El tiempo se acaba y estamos lejos de encontrar una cura para el Alzheimer”

Lucha contra el Alzheimer desde el laboratorio. Este científico dice que 20 años de fármacos no han dado el resultado esperado y ahora hay que echar el resto
CONCHA LAGO – Domingo, 20 de Septiembre de 2015 deia.com

BILBAO – La empresa que dirige Jaiver S. Burgos ha solicitado la patente europea para que un simple análisis de sangre detecte el Alzheimer. Esta nueva herramienta de diagnóstico temprano permitirá la predicción de su aparición mucho antes de que comiencen los síntomas.

¿El Alzheimer es un peaje que pagamos por envejecer?

-Sí, el objetivo es diseñar estrategias para retrasar la enfermedad. Si consiguiésemos retrasarla solo cinco años habría la mitad de casos.

¿Eso es posible?

-Es posible pero no lo veo cercano. Tenemos que seguir trabajando y desarrollando fármacos. Y sobre todo intentar diagnosticarlo lo más temprano posible. De hecho creo que van a pasar al menos diez o quince años hasta que tengamos una terapia que haga algo.

¿Los fármacos actuales frenan el deterioro?

-No. Unos están enfocados a la etapa que va de leve a moderada y otros a la que va de moderada a severa. En el mejor de los casos paran el avance de la enfermedad entre seis y doce meses. Y van dirigidos a síntomas porque los enfermos tiene un cuadro psicótico asociado. Actualmente las tendencias avanzan en la dirección de retrasar la enfermedad porque curarla hoy es inviable. De hecho, si coges un cerebro afectado de Alzheimer pesará un 30 o un 40% menos que un cerebro sano. Eso significa que se han muerto muchas neuronas, y una vez muertas, es muy difícil generarlas por no decir imposible a día de hoy.

Dice que el Alzheimer es una de las enfermedades que más problemas y más dinero le va a costar a la sociedad. ¿Tan mal pinta?

-Las perspectivas y el número de enfermos arrojan cifras dramáticas. El coste actual de la enfermedad de Alzheimer en el mundo supera los 800.000 millones de dólares, esto supera al valor en Bolsa de Apple. Y se espera que en 2050 haya 135 millones de enfermos. Estamos ante un problema importantísimo.

En su empresa han hallado una prueba diagnóstica para detectar la enfermedad a través de marcadores sanguíneos ¿qué significa?

-En marzo de este año solicitamos una patente porque hemos identificado cinco biomarcadores sanguíneos que permiten diagnosticar la enfermedad y hallar un factor de riesgo para sufrirla. Esta patente arrojará un poco de luz y es muy importante porque actualmente no existen métodos validados en sangre para hacer el diagnóstico.

¿Cómo se diagnostica ahora?

-Los neurólogos hacen una batería de pruebas y los marcadores que se miran actualmente son en el líquido cefalorraquídeo y para eso hay que hacer a los pacientes punciones lumbares que son bastante agresivas.

Parece que estamos muy verdes en la batalla contra esta demencia. Sin embargo hace unos días Nature publicó un estudio que decía que era transmisible entre humanos.

-Este artículo se malinterpretó. Presentaba un estudio con ocho niños a los que se les había dado la hormona del crecimiento de cadáveres y habían visto placas de amiloide -placas seniles- en el cerebro. Pero el artículo no hablaba de la enfermedad de Alzheimer sino de placas de amiloides en niños que habían sido tratados con esa hormona del crecimiento.

A principios de septiembre, otro sentenciaba que ser obeso o sufrir sobrepeso a los 50 años podía acelerar la enfermedad.

-Es que los riesgos para sufrir Alzheimer son muchos. Y coinciden casi plenamente con los riesgos de las enfermedades cardiovasculares. Por eso se propone una vida saludable para retrasar el inicio de la enfermedad. Por eso se sabe que la obesidad, el colesterol alto, son factores de riesgo. Eso no significa que el que esté gordo vaya a tener Alzheimer pero es un factor de riesgo.

Si permaneces activo mentalmente se puede retrasar.

-Hablar un segundo idioma disminuye el riesgo de enfermedad. También la gente que ha estado más años estudiando tiene una cierta protección. Esto genera una reserva cognitiva que te disminuye la posibilidad de padecerlo. Y todo porque has estado ejercitando el cerebro que es en definitiva un órgano más. Pero hay muchísimos factores de riesgo que están asociados a la enfermedad. Y cuantos más factores de riesgo padezcas, más boletos compras para que te toque la lotería.

¿Qué otro tipo de boletos hay?

-El primero de todos es ser mayor. Tener más de 65 años. De hecho, cuanto más mayor se es, el riesgo aumenta. Se duplica cada cinco años. Frente a eso no podemos hacer nada. El segundo es ser mujer, que al parecer tiene el doble de riesgo que ser hombre. El tercero, es una variante de un gen, que está relacionado con el transporte de colesterol. Y así vas sumando… Dieta sana, algo de deporte, ejercicios mentales, estudiar… El problema es que es una enfermedad muy compleja que parte de muchos factores diferentes y que dura entre 20 y 30 años. Y la complejidad de comprenderla, provoca que aún no tengamos un arsenal terapéutico con el que poder combatirla.

Hoy por se desconoce la causa del Alzheimer.

-Efectivamente. Sabemos que se mueren las neuronas, sabemos cuáles y en qué regiones del cerebro se mueren… Y tenemos más o menos claro cómo lo hacen. Pero no sabemos por qué. Salvo en un porcentaje muy pequeño que es la enfermedad genética pero eso es solo el 1% o tal vez menos. Hay muchas teorías pero no sabemos su origen.

Con lo mal que usted me lo pone ¿cómo van a buscar una cura?

-Todos estamos lejos de encontrar una cura. Hemos visto que los fármacos desarrollados en los últimos 20 años no han resultado capaces de dar una solución y estamos en un momento de cambio. Porque hemos aprendido mucho para diseñar los nuevos fármacos y para que tengan más garantías de que funcionen. En Neuron Bio tenemos una aproximación, buscamos moléculas que eviten que se mueran las neuronas, independientemente de por qué se mueren. No podemos esperar a saber el origen de la enfermedad para empezar a diseñar fármacos. Es verdad que si tuviéramos una diana sería más fácil. Pero el tiempo se nos acaba. Cada tres segundos hay un nuevo caso en el mundo.

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11 palabras para entender qué es el Alzheimer

18 mayo, 2012

¿Qué es el Alzheimer? la anterior es una pregunta que responderemos mejor si conocemos las palabras o conceptos básicos con los cuáles se explica esta enfermedad. La experta Marga Nieto, Psicóloga especializada en geriatría, comparte con nosotros un glosario de 11 términos clave para entender el Alzheimer 

foto por: beigeinside

A los familiares les resultará útil informarse acerca de la enfermedad y su evolución, aprender estrategias para resolver los problemas que se van planteando. De esta forma aumenta su sentido de la competencia y su capacidad para controlar la situación. A continuación, les propongo un pequeño glosario de términos relacionados con el Alzheimer y la demencia.

1. NEURONA: es la célula fundamental que compone el sistema nervioso. Su función consiste en trasmitir impulsos nerviosos.

2. NEUROTRASMISOR: es una sustancia química que trasmite la información a las distintas zonas del sistema nervioso. Ejerce control sobre las neuronas.

3. ACETILCOLINA: es un neurotrasmisor que regula la capacidad para grabar una información, archivarla y recuperarla en el momento en que nos hace falta. Cuando el sistema que regula la actilcolina se ve afectado, aparecen problemas de memoria. En la demencia de Alzheimer se da un déficit de este neurotrasmisor.

4. SINAPSIS QUÍMICA: las neuronas están separadas por un espacio y es a través de los neurotrasmisores como una neurona se comunica con otra y puede conducir el mensaje neuronal. El lugar donde dos neuronas  tienen una comunicación interneuronal funcional se llama sinapsis.

5. DELIRIO: idea falsa, absurda e irracional que el individuo tiene de sí mismo o de su entorno. No se puede rebatir con argumentaciones lógicas ya que para el enfermo estas ideas son completamente ciertas.

6. SÍNDROME CONFUSIONAL AGUDO. Se caracteriza por la lentitud, bajo nivel de alerta, desorientación y tendencia al sueño.

7. DESORIENTACIÓN: deterioro de la conciencia del tiempo, del lugar y de la posición del enfermo respecto a otras personas.

8. ALUCINACIÓN: es una percepción sensorial falsa ya que no existe un estímulo externo real. Las alucinaciones pueden ser visuales, auditivas, táctiles, olfativas y gustativas.

9. LÓBULO FRONTAL: algunas de sus funciones son el control de impulsos, juicio, lenguaje, memoria funcional (nos permite trabajar y también consta de los  recuerdos a corto plazo), socialización, etc.

10. AGNOSIA: es la incapacidad de reconocer estímulos aprendidos previamente o de aprender nuevos sin que haya un déficit sensorial, ni intelectual.

11. ANSIEDAD: es un sentimiento de miedo, desasosiego, preocupación por causas que no siempre se conocen. Suele acompañarse de síntomas físicos como taquicardia, respiración acelerada, mareos, dolor de cabeza, etc.

Para conocer el libro de Marga Nieto, “Ante la Enfermedad de Alzheimer”, haga clic aquí

Escrito por:
Marga Nieto
Psicóloga especializada en Geriatría

El modelo de atención centrada en la persona forma parte de las últimas tendencias en cuidado de ancianos y/o dependientes y valores coherentes con este modelo se ponen en práctica en las residencias de mayores asociadas a Lares CV.

Se trata, como su propio nombre indica, de un sistema de atención que considera, preferentemente, la singularidad intrínseca de cada persona. Parte de que cada persona es única y diferente y, por estos motivos, merece una atención especial, la cual, por otra parte, será la que facilitará el éxito de los tratamientos aplicados. Se soslayan, consiguientemente, ciertas prácticas asociadas al modelo de atención paternalista, el cual implicaba una concepción del interno como mero receptor de servicios.

Sus principios rectores derivan de la centralidad de todos los aspectos personales. En este sentido, la dignidad constituye el más significativo. Toda persona, más allá de sus condiciones particulares y peculiares, debe ser tratada con respeto. Asimismo, se tendrá especial cuidado en procurar unas condiciones que favorezcan el bienestar y la calidad de vida.

Por otro lado, esta importancia que se confiere a la personalidad implica que, a pesar de las dificultades implícitas en el envejecimiento y del deterioro mental y físico que sufre cada persona, se ha de facilitar, en la medida de lo posible, la autonomía del individuo. Esta realización personal tiene como importancia principal, el mantenimiento y la mejoría de la salud física y mental del anciano y/o dependiente, puesto que se potencian sus aptitudes y una actitud colaborativa ante los procesos de ayuda. Además, aunque el anciano se encuentre en condiciones de dependencia para realizar determinadas actividades, siempre se puede acceder a un grado de autonomía que sea satisfactorio para él y los trabajadores de las residencias para mayores.

La promoción de esta autonomía está vinculada igualmente al contexto en el que desarrollan su vida los ancianos. Sin duda, una persona es un ser social, por lo que una parte esencial de su realización tendrá que ver con las relaciones que establece con los demás. Para que el anciano este en un estado de bienestar y cómodo, se intentará promover la interacción con el resto de compañeros y los trabajadores (tantoprofesionales como voluntarios) de las residencias. Por lo que respecta al elenco profesional, el equipo humano ha de realizar un constante chequeo de la implementación de su modelo de atención centrada a la persona, de manera que su motivación constituirá un factor clave en el éxito.

La rutina del día a día se torna, por tanto, fundamental para que el anciano adquiera el control sobre distintas acciones básicas de su vida. En este aspecto, ostentan una relevancia las instalaciones de los centros, ya que deberán estar adaptados de forma que les sea fácil realizar las acciones más básicas. En definitiva, la atención centrada en la persona supone un paso adelante en el tratamiento y bienestar de los mayores, puesto que se hace hincapié en la adaptación del modelo de asistencia a las circunstancias específicas del anciano.

 

Buscando entre papeles de hace unos años para preparar una clase me he encontrado con una presentación que hice el 2 de marzo de 1999 en la III Jornada de Derechos y Obligaciones de Residencias organizada por la Universidad de Barcelona en el Palau de les Heures.Por aquél entonces yo trabajaba en la Generalitat y los datos que presenté (y que tendrán todos los que asistieron al acto) se referían al precio medio de los cinco últimos ingresos en residencias geriátricas catalanas.Los precios entonces se mostraban en pesetas, pero los he convertido en Euros para facilitar las cosas.

Los datos se referían a  residencias de mayores mercantiles en 1998 y, se habían ponderado dando más peso a las residencias más grandes.

La conclusión fue que el precio medio era de 139.475 Pesetas +IVA, o sea  838€ al mes.

Esta es una de las transparencias que utilicé en la presentación y muestra como la mayor parte de las residencias tenían precios entre los 700€ y los 900€

Hace diecisiete años las residencias más económicas eran aquellas que tenían menos de 25 plazas, tal como  muestra este otro gráfico.

Lo interesante para entender la situación del sector entonces es relacionar estos precios con la capacidad adquisitiva de una persona.

Tomando datos del INE, en 1998 el salario medio en España era de 1.322 Euros al mes y en Cataluña de 1.496 Euros al mes.  El salario base de una gerocultora era de 553€.

O sea que en 1998, con un mes de salario medio se podían pagar 1,8 meses de estancia en una residencia de tercera edad privada.  Se necesitaba, en cambio el salario de una gerocultora y media para pagar esa misma estancia en el geriátrico.

Veamos que pasa ahora:

En 2014 (datos publicados) el salario medio mensual en España es de 1.634 Euros, en Cataluña sube hasta los 1.715€.  Elsalario base de una gerocultora es de 959,27€/mes

El precio medio de una residencia geriátrica privada es de 1.829,81€ mes en el conjunto de España y de 1.847,60€ en Cataluña.

O sea que, con un salario medio no alcanza a pagar el precio medio de una residencia (alcanza para el 93%) y hace falta, casi, el salario de dos gerocultoras para poder afrontarlo.

Sin ningún género de dudas, una residencia de 2015 tiene una estructura de gastos totalmente diferente a una de 1998:  Para empezar cuenta con más personal, con un equipo de profesionales más extenso; si es de nueva construcción, con más metros cuadrados y con otros costes administrativos que hace diecisiete años no existían vinculados con requisitos de protección de datos, riesgos laborales, legionela…  Por lo que en realidad, el hecho de que haya subido el precio de la residencia por encima del de los salarios, no comporta  necesariamente que hayan aumentado los beneficios sino que lo han hecho los costes.

Como prueba de ello, la normativa de residencias calatana aplicable a  los centros que acogían usuarios “de colaboración” en 1998 exigía únicamente una rátio de 0,27 de atención directa y una del 0,12 de atención indirecta, con la obligación de disponer de un director y un responsable higiénico sanitario (médico o enfermera).  El equivalente de 2015 requiere, para acoger a usuarios de alta dependencia una ratio de atención directa del 0,42 con presencia, además de gerocultoras, de médico, enfermera, fisioterapeuta, trabajador social, educador social, terapeuta ocupacional y psicólogo.

Sabiendo que eso es así, se produce un problema importante para las residencias de tercera edad privadas que no financian las estancias de sus clientes con fondos públicos, y es un progresivo divorcio entre oferta y demanda.

Aunque, para hacer el cálculo hemos tenido en cuenta el salario base de las gerocultoras, sabiendo que el salario real suele ser superior.  El hecho de haber considerado el mismo dato en 1998 y 2014 da más solvencia a la comparación.

La pregunta es clara.  ¿Podremos mantener un sistema de atención residencial de calidad si se ensancha mucho más la diferencia entre los ingresos individuales y el coste/precio  del servicio?

Una primera adaptación a la nueva situación lleva unos años produciéndose.  Las familias retrasan la decisión de ingresar a un ser querido en una residencias de tercera edad.  Hace unos años, cuando con la pensión y “poniendo un poco cada hijo” muchos podían asumir el coste de una residencia, había ingresos de personas con un determinado grado de dependencia.  Ahora la mayor parte de familiares esperan hasta que les resulta totalmente imposible continuar ofreciendo el cuidado por lo que ingresan en los centros personas con unas necesidades de atención mucho más elevadas.

Las residencias se han ido adaptando a esa situación y muchas son verdaderos centros sociosanitarios que ofrecen servicioscuasi hospitalarios, pero ¿podrán ofrecer servicios cada vez más complejos sin incrementar sus costes?

Creo que estas son algunas de las preguntas que se deberían ir planteando en los próximos meses.

He utilizado datos de de residencias geriátricas de Cataluña porque son los que tengo más a mano y me gustaría mucho que alguien pudiera aportar los de otras comunidades, especialmente los referidos a 1998 para que pudiéramos crear ese mapa del “coste real” o sea, lo que le cuesta a un salario medio pagar la estancia en una residencia de mayores.

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