Archivo mensual: octubre 2015

Cualquier día es malo para morirse solo

Orlando Palma, La Habana | Octubre 23, 2015

anciano, tercera edad. (14ymedio/Luz Escobar)

Cuba podría convertirse en el país más envejecido de América. (14ymedio/Luz Escobar)

Funeraria La Nacional, nueve de la noche. En una de las salas sólo se ve una persona. Una mujer se mece en el sillón más alejado del ataúd. Se lima las uñas. “¿Cómo se llama el difunto?”, pregunta alguien desde la puerta. “No sé, yo estoy aquí esperando a mi hija que fue al baño”, responde ella. Cuando se levanta y se va, el féretro queda solo. Nadie ha venido para el último adiós.

La imagen de una sociedad donde las familias se hacen cargo de los abuelos hasta el final de sus días se ha resquebrajado en las últimas décadas en Cuba. El envejecimiento poblacional, los problemas económicos y los altos índices migratorios entre los más jóvenes son algunas de las causas por las que muchos ancianos se encuentran sin apoyo filial ni compañía.

“Puedes sembrar un árbol, tener un hijo o escribir un libro, pero eso no quita que estés solo cuando llegue la parca”, sentencia Manolo, de 81 años, que habita en una cuartería del barrio Los Sitios, en La Habana. Ingeniero retirado, vive solo desde hace más de 20 años, cuando su único hijo se fue a Estados Unidos durante la crisis de los balseros. Entre sus grandes temores, morir sin nadie cerca y “que me encuentren por la peste”, ironiza.

Según cifras oficiales, el 18,3% de los 11,1 millones de habitantes de la Isla supera los 60 años y para 2025 se calcula que las personas de la tercera edad rebasarán el 25%. Cuba podría convertirse en el país más envejecido de América. La situación no sólo plantea un reto para la infraestructura de salud y el sistema de seguridad social, sino también para la organización familiar y las entidades humanitarias.

Según cifras oficiales, el 18,3% de los 11,1 millones de habitantes de la Isla supera los 60 años y para 2025 se calcula que las personas de la tercera edad rebasarán el 25%

Aunque todavía sigue siendo común encontrar a nietos, padres y abuelos bajo un mismo techo, dados los graves problemas habitacionales, los casos de ancianos que viven sin compañía también han aumentado en los últimos años. Según el censo de población realizado en 2012, en un 9% de los hogares cubanos conviven al menos tres generaciones, pero en el 12,6% residen ancianos solos.

Cada día, esas personas tienen que sortear los obstáculos de una vejez en solitario. Las bajas pensiones o la falta de afecto filial están entre las causas que hacen que sus últimos años no transcurran con la holgura material y el cariño que siempre soñaron. En lugar de ello deben velar por sí mismos, apelar a los vecinos en busca de apoyo o pedir ayuda a entidades humanitarias.

Laura, de 64 años, forma parte de los más de 3.000 voluntarios de Cáritas que atienden a unas 28.000 personas, especialmente de la tercera edad, por todo el país. Tiene mucho trabajo ante el aumento de personas que envejecen en solitario. Cree que en pocos años ella también necesitará asistencia, porque nunca tuvo hijos y quedó viuda hace un lustro.

“A algunos les doy la comida porque tienen problemas para moverse, mientras que a otros les hago compañía alguna que otra tarde y converso con ellos”, explica esta maestra retirada que vive a las afueras de la ciudad de Ciego de Ávila. Según su experiencia, “cada vez hay más viejitos solos, porque muchos de sus hijos se han ido del país”.

“Cada vez hay más viejitos solos, porque muchos de sus hijos se han ido del país”

Al otro lado del pasillo de la cuartería de Los Sitios, donde vive Manolo, una anciana acaba de ser trasladada al hospital. “Las hijas todavía no lo saben, porque tenemos que esperar que llamen desde España para darles la noticia”, detalla. Sin embargo, el hombre cree que una vez ingresada va estar más cuidada, porque ya no podían seguir ocupándose de ella.

Postrada en la cama, la señora necesitaba de los vecinos para bañarse y comer. “Aquí todos los que vivimos somos mayores y ya no podíamos ni cargarla para llevarla al baño”, recuerda el preocupado vecino. “Las hijas mandan el dinero para los pañales desechables y la crema antiescaras, pero no están aquí para ayudar en el día a día”, sentencia el anciano.

Sin embargo, tampoco el sistema de Salud Pública parece estar preparado para enfrentar el marcado envejecimiento poblacional de la Isla. De los más de 83.000 médicos con los que contaba el país en 2013, sólo 279, un 0,33%, se habían especializado en Geriatría y Gerontología.

En las áreas rurales el fenómeno de los ancianos que viven solos parece tener una incidencia menor pero no deja de ser preocupante. “Los jóvenes no quieren saber del campo y se van, así que esto se ha vuelto un pueblo de viejos”, cuenta María Antonia, de 69 años y residente en Vertientes, Camagüey. Uno de sus hijos está trabajando en Varadero en una brigada constructiva y el otro “se metió a militar y le dieron casa en La Habana”, explica.

En la provincia de Camagüey habitan más de 142.000 personas de la tercera edad, pero sólo existen 911 capacidades en 13 hogares de ancianos, además de 24 casas de abuelos donde reciben atención diurna

La mujer tiene una rutina que sorprende para su edad. “Me levanto antes de la cinco para colar el café que después salgo a vender en algunos lugares”. Puede estar entre tres y cuatro horas de pie en la mañana para ofertar su mercancía. “Cuando regreso a la casa me duele hasta la vida”, cuenta. “¿Pero qué voy a hacer?”, pregunta con resignación.

“Sólo tengo a los vecinos cuando me da un dolor y debo ir al médico”, explica María Antonia, quien padece una cardiopatía. Sin embargo, dice preferir su actual situación de soledad a terminar en un asilo de ancianos. “No, eso me mataría, yo necesito estar activa”, detalla. Hace meses no puede lavar a mano por la artritis y le paga a una señora para que le limpie la casa. “Me estoy apagando poco a poco”, explica con desazón.

En la provincia de Camagüey habitan más de 142.000 personas de la tercera edad, pero sólo existen 911 capacidades en 13 hogares de ancianos, además de 24 casas de abuelos donde reciben atención diurna. En declaraciones a la prensa local, el doctor Jesús Regueira, jefe de la sección de Adulto Mayor, Asistencia Social y Salud Mental de la Dirección Provincial de Salud Pública, ha lamentado que la disponibilidad de camas no se corresponde “con la demanda potencial”.

Sin embargo, la mayor parte de los ancianos consultados para este reportaje señala la falta de afecto familiar como el mayor problema de vivir sin compañía. “A veces me paso días sin hablar con otra persona”, dice María Antonia. “Lo que más miedo me da es irme de esta vida sin que nadie se entere; me asusta que no haya alguien para cerrarme los ojos”.

Envejeciendo en una urbe conectada

La tecnología ha realizado una aproximación asistencial y médica al cada vez mayor grupo poblacional de la tercera edad. Pero existen otras facetas importantes en el bienestar cotidiano de las personas mayores en las áreas urbanas. El ciudadano sénior debe

Martes, 27 de octubre del 2015

  • Envejeciendo en una urbe conectada

    SERGIO LAINZ

Las previsiones de crecimiento de la fracción de población mayor de 60 años se están cumpliendo con creces, y ya se empieza a percibir de forma muy generalizada que habrá un conjunto de problemas económicos, sociales, de salud, etcétera, asociados a este envejecimiento.

¿Qué puede aportar la tecnología para solucionar, aunque sea de forma parcial, alguno de estos problemas, considerando el entorno urbano? Ya se han llevado a cabo un buen número de proyectos de I+D con financiación europea, de fundaciones, y de empresas como IBM o Intel, alrededor de estos temas. Desde la tecnología ha predominado una aproximación asistencial y médica, donde se ha puesto el foco en los aspectos de fragilidad de las personas mayores. Un ejemplo de resultados han sido múltiples sistemas de vigilancia basados ​​en cámaras de vídeo en los hogares, orientados a detectar las posibles caídas de las personas mayores, o de otras situaciones de emergencia, y que avisan automáticamente a los cuidadores. Otros sistemas se basan en los móviles inteligentes, o en las posibilidades que ofrece la llamada internet de las cosas. Una característica común de estos sistemas es que son bastante intrusivos, y que suponen o conceden muy poca capacidad de autonomía a la persona mayor. El modelo de sistema es un hogar con una gran cantidad de aparatos; en muchos casos, un hogar completamente especializado y específico para este objetivo.

Una limitación de estos sistemas es la escasa atención que, implícitamente, dan a aspectos humanos relacionados con la tecnología. Por ejemplo, la aceptación de una tecnología (sin ir muy lejos, pensamos en un nuevo modelo de televisión, o equipo de música) en un hogar está condicionada por factores de espacio, estéticos, etcétera. En otros casos, hay factores directamente sociales: sentirse vigilado, o controlado por la familia, pueden ser aspectos de no aceptación de propuestas tecnológicas.

En el ámbito de ciudad se ha hecho mucho en términos físicos de accesibilidad, eliminando barreras arquitectónicas. Pero hay que ir más allá de estos aspectos físicos o individuales, teniendo en cuenta los numerosos estudios sociales que muestran que existen otras facetas importantes en el bienestar cotidiano de las personas mayores en las áreas urbanas: la vida comunitaria, la relación y compromiso sociales, el sentimiento de pertenencia, entre otros. ¿Cómo hacer que las ciudades cada vez más inteligentes o conectadas sean amables para los cada vez más abundantes séniores?

Los actuales estereotipos tienden a presentar a la persona mayor como pasiva y reticente ante la tecnología. No es nuestra experiencia, donde hemos compartido con un centenar de séniores, de 60 a 80 años, el diseño y la creación de servicios de ayuda mutua, de rutas culturales lúdicas, etcétera. En comunidades urbanas, utilizando la tecnología más actual (web, buscadores, redes sociales, teléfonos inteligentes, geolocalización…). Estos ejemplos, descritos en el artículo presentado en el congreso Communities & Technology en junio del 2015 en Limerick, Irlanda (http://dx.doi.org/10.1145/2768545.2768552), nos han enseñado algunas lecciones relevantes para ciudades tecnológicas más habitables para las personas mayores.

Primero, la tecnología no debería ser el elemento central, como se ha considerado necesario en la práctica totalidad de las propuestas de smart cities: es más importante la comunidad de ayuda mutua que la tecnología que se utilice para llevarla a cabo, aunque la nueva tecnología puede ser un elemento motivador, una semilla; pero hay que preocuparse menos por la innovación tecnológica que por la integración de las novedades en la ecología de las tecnologías en uso, especialmente, las tecnologías de comunicación social ya en uso.

Actor de la transformación

En segundo lugar, el elemento central es el ciudadano sénior, que debe ser actor de las transformaciones para que esta ciudad más tecnológica sea también más humana. El ciudadano séniordebe jugar un rol central en reconfigurar y adaptar la tecnología introducida a sus necesidades e intereses reales, que muy pocas veces coinciden con las propuestas que hacen tecnólogos o sociólogos que piensan en las personas mayores como ciudadanos pasivos. La tecnología, como la gobernanza, debe ser democrática, para servir a los intereses de los ciudadanos. Es la apropiación de la tecnología el elemento clave, y la participación democrática es un elemento primordial en esta apropiación.

Un tercer aspecto relevante para hacer la tecnología más inclusiva es eliminar las fronteras que se crean, de forma inintencionada, por la distinción gente mayor asociada a fragilidad y necesidad de ayuda y asistencia. La actual crisis ha mostrado muchos abuelos apoyando a hijos y nietos en muchos aspectos, dentro de la estructura típica de familia de nuestra sociedad. Más allá del entorno familiar hay que pensar la contribución en la comunidad. Al mismo tiempo que se desarrolla la tecnología es importante el desarrollo, refuerzo o modificación de la comunidad que establecerá un nuevo uso de la tecnología, y cambiará también para este uso. Son los intereses y las motivaciones los que definen una comunidad en un entorno urbano y no la edad. Al final del camino, lo que aparece es una tecnología apropiada para el ciudadano con unos nuevos usos que son patrimonio de un nuevo tipo de comunidad o de una comunidad transformada. Para que el impacto de estos nuevos escenarios sea sostenible, hay que pasar del nivel de comunidad a la escala de ciudad, lo que hacemos trabajando con diferentes entidades y gobiernos locales.

Cascarrabias por culpa del cambio de hora

agenciasabc_familia / madrid
Día 26/10/2014 – 09.37h

El cambio de hora puede causar incomidades «pasajeras» a niños y a mayores

La adaptación al llamado horario de invierno, que deja días más cortos y sombríos, además de incomodidades «pasajeras», sobre todo en las personas que tienen el sueño frágil, en niños y en mayores. Son «pequeñas alteraciones, siempre menores», que suelen afectar a los que ya de por sí tienen el sueño frágil y a veces también a algunos niños y, sobre todo, a personas mayores, indicó a Servimedia Salvador Tranche, secretario de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC). El facultativo incidió en el hecho de que las variaciones de humor y las pequeñas alteraciones de sueño que originan en determinadas personas los cambios de hora son siempre «muy leves», por lo que «no deben medicalizarse», ya que lo normal es que pasen en tres o cuatro días. Eso sí, apuntó, si los problemas de sueño o la irritabilidad persisten más de una semana, sí debe consultarse con el médico de familia.

Respetar un horario

Además, el médico recordó que lo que hay que hacer, en esta época y en todas, es tener una buena higiene del sueño para que el descanso sea reparador y los días cundan más. Descansar entre seis y ocho horas, si se es adulto, respetando siempre un horario más o menos rutinario, no alargar las siestas y dejar la televisión fuera del dormitorio son algunos consejos para aprovechar mejor la noche y, por extensión, el día. En cualquier caso, el doctor Tranche reiteró que este cambio de hora es demasiado sutil como para generar trastornos de importancia. Las modificaciones horarias que a su entender pueden conllevar problemas más acusados de salud son las que sufren quienes realizan viajes transoceánicos o varían su turno de trabajo con frecuencia.

Úlcera de pie diabético: principales factores de riesgo a tener en cuenta

La posibilidad de que una persona con diabetes desarrolle una herida o úlcera de pie diabético es de entre el 15% y el 25%, siendo la primera causa de hospitalización de personas con diabetes. La amputación de la extremidad (mayor o menor) es su principal complicación, no en vano el 85% del total de amputaciones que se realizan están directamente relacionadas con las heridas de pie diabético. No obstante, es posible una curación completa en aproximadamente el 90% de todas las úlceras mediante una atención adecuada, basada en un enfoque multidisciplinar.

geriatricarea úlcera de pie diabético

La guía Úlceras de Pie Diabético ofrece prácticos consejos y recomendaciones para la prevención, cuidado y tratamiento de estas heridas

Y para ello es imprescindible prestar una especial atención a factores de riesgo que pueden intervenir en el desarrollo de una herida o úlcera de pie diabético. En la guía Úlceras de Pie Diabético: prevención, cuidado y tratamiento, los especialistas de www.pacientesycuidadores.com destacan como principales factores de riesgo determinantes en el pronóstico y la evolución de lesiones en un pie diabético la falta de sensibilidad (neuropatía) y la insuficiente circulación sanguínea (enfermedad vascular periférica o EPV). También se debe prestar especial atención ante la infección de la herida, ya que puede pasar desapercibida y agravarse en caso de presentarse los factores de riesgo antes comentados.

Disminución o pérdida de sensibilidad

El término clínico para esta alteración es neuropatía, y es el factor de riesgo más frecuente en las personas con diabetes. Consiste en una afectación de los nervios, generalmente como consecuencia de un mal control de los niveles de azúcar, que puede derivar en una pérdida de la sensibilidad (neuropatía sensorial), y/o alteraciones funcionales en el pie (neuropatías autonómica y motora).

La falta de sensibilidad en los pies provoca que no sienta dolor, y por tanto, no reaccione ante estímulos normalmente dolorosos como un roce excesivo en el calzado, un punto de presión continuo causado por algún cambio en la morfología del pie, una exposición excesiva a fuentes de frío o calor (braseros, estufas, etc.), la piel agrietada o una ampolla. Estas agresiones pueden provocar fácilmente la aparición de una úlcera o herida que será difícil de cicatrizar, la cual podrá verse agravada con rapidez ante la dificultad en la percepción de las señales de alarma en respuesta a complicaciones como la infección.

Exploraciones habituales

  1. El médico comprobará si el paciente padece algún tipo de falta de sensibilidad en sus pies mediante sencillas exploraciones indoloras:
    – Prueba con el monofilamento Semmes-Weinstein: se realiza aplicando un pequeño filamento en distintas áreas de los pies para comprobar su sensibilidad.
    – Diapasón: es un dispositivo para comprobar la sensibilidad a la vibración.
    – Biotensiómetro: aparato para evaluar la sensibilidad vibratoria.
  2. También deberá evaluar deformidades en el pie causadas por la neuropatía motora (desde dedos contraídos hasta alteraciones más severas). Estas deformidades pueden modificar los apoyos del pie y los puntos de contacto con el calzado, lo cual también puede favorecer la aparición de heridas y dificultar su posterior cicatrización.Para un mejor diagnóstico, pueden requerirse pruebas complementarias como:

– Rayos X: para ver la estructura de los huesos y buscar deformidades (en especial, una alteración conocida como Pie de Charcot).

– Resonancia Magnética: si el médico sospecha que una alteración vista en los rayos X se puede deber a una infección del hueso (osteomielitis), utilizará la resonancia magnética para establecer un diagnóstico adecuado, y un tratamiento específico.

  1. La presencia de piel seca agrietada, durezas (hiperqueratosis) o callosidades es indicativo de neuropatía autonómica. Estas grietas o durezas favorecen la formación de heridas y dificultan su posterior cicatrización. Aspectos que, sumados a la disminución de defensas naturales como el sudor, pueden favorecer una mayor exposición a las infecciones.
Mala circulación sanguínea

A menudo, las personas con diabetes padecen constricción y falta de elasticidad en los capilares y vasos sanguíneos pequeños (micro-angiopatía), que en ocasiones va unida a una enfermedad vascular de los grandes vasos sanguíneos (arterias) por debajo de la rodilla (macro-angiopatía)

El término clínico para esta alteración es enfermedad vascular periférica (EVP) y produce, en consecuencia, un aporte deficiente de oxígeno (hipoxia), o que no llegue una cantidad suficiente de sangre (isquemia) a los pies.

Algunos de los síntomas que pueden indicar la presencia de esta enfermedad vascular son el dolor o los calambres en las piernas. También un aspecto pálido o un color azulado de la piel, la temperatura fría o la falta de vello pueden indicar mala circulación.

Exploraciones habituales

La prueba más habitual para determinar si el aporte de sangre es el correcto es palpar el pulso en el pie o medir el índice tobillo-brazo, es decir, comparar la presión arterial de sus tobillos con la de sus brazos con un doppler.

El médico también realizará otras pruebas para comprobar el nivel de oxígeno de la sangre que llega a sus pies. Hay que tener en cuenta que un aporte de sangre u oxígeno insuficiente complicaría la cicatrización de la herida y, por lo tanto, la probabilidad de una buena respuesta al tratamiento. Estas circunstancias también comprometen la correcta respuesta del organismo ante la infección.

Por ello, si en la exploración del médico detecta problemas en la circulación (isquemia) o en el nivel de aporte de oxígeno (hipoxia), se remitirá al paciente a un cirujano vascular para una evaluación adicional, y si fuera necesario, una intervención para recuperar el aporte sanguíneo normal a sus pies (revascularización).

La infección de la herida

Hay que tener en cuenta que las personas con diabetes a menudo tienen un sistema inmunitario debilitado y, por tanto, las infecciones son complicaciones comunes en úlceras de pie de diabético. A su vez, la infecciones están íntimamente relacionadas con un mal pronóstico y suponen un riesgo potencial para su seguridad.

El diagnóstico de una infección puede resultar complicado para los profesionales sanitarios, ya que en ocasiones no existen signos clínicos evidentes. Además, la falta de sensibilidad en el pie oculta la intensidad del dolor que usted pueda sentir, disminuyendo o retrasando su alarma ante esta complicación. Es por ello que se debe estar muy alerta ante cualquiera de los posibles síntomas de infección (dolor, fiebre, enrojecimiento, inflamación, pus, olor, etc.), o incluso si aparecen signos más sutiles como el deterioro de la herida y/o dolor en un pie normalmente indoloro.

Ante la sospecha de infección o cuando la herida haya permanecido abierta durante períodos de tiempo extendidos y/o no haya respondido a las terapias locales de forma adecuada, el médico puede tomar una muestra del tejido para realizar un cultivo (biopsia) y recetarle un antibiótico.

Si la infección no se detecta a tiempo es posible que pueda evolucionar rápidamente a una infección profunda y derivar en infecciones graves como la gangrena. En ocasiones la infección incluso puede afectar al hueso que hay detrás de la úlcera (osteomielitis), situaciones que pueden requerir un tratamiento quirúrgico o amputación (menor, si afecta sólo a dedos o pie; o mayor, cuando afecta a la extremidad). Para diagnosticar o descartar la infección del hueso se puede realizar la llamada prueba de sonda-a-hueso, en combinación con rayos X (radiografía de la zona afectada).

El correcto control de la infección resultará así un aspecto clave para evitar la necesidad de amputación. En los casos más extremos donde ésta fuera necesaria la decisión deberá ser tomada lo antes posible, puesto que la eliminación quirúrgica de la parte del hueso que se haya visto afectada (amputación menor), si se detecta a tiempo, puede ayudar a evitar que se vea implicado todo el pie o la extremidad, evitando así la necesidad de una amputación mayor.

Programa de prevención

Aproximadamente el 50% de los pacientes vuelven a sufrir una úlcera de nuevo en un período de 2 años, y un 70% en 5 años. Este porcentaje se puede reducir con un programa de prevención basado en:

· Un estilo de vida correcto (una alimentación sana, no fumar, controlar el sobrepeso, etc.).
· La utilización de un calzado apropiado.
· El alivio correcto de la presión en las zonas de riesgo, mediante el uso de plantillas ortopédicas a medida (prescritas por un especialista en pie diabético).
· Un seguimiento minucioso con visitas de control frecuentes al especialista de pie diabético.

Los interesados pueden descargar y consultar la guía Úlceras de pie diabético: prevención, cuidados y tratamiento aquí.

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Extranjeros mayores: Vivir la jubilación en un hotel de lujo con los servicios de una residencia para la tercera edad

 

Extranjeros con dinero que se jubilan en Españaanciano playa

Cada vez son más los extranjeros los que, en la tercera edad, deciden pasar una temporada en nuestro país y, de paso,      aprovechar su estancia para recibir cuidados de salud. Según cifras oficiales, en España residen más de 160 000 personas mayores de 65 años procedentes de todos los rincones de Europa. Si a esto sumamos que la población española de esa franja de edad que actualmente está en el 18,2 % pasará en al 2029 al 24,9 % y en el 2064 al 38,7 %, estamos ante un panorama que supone una oportunidad para las empresas que tienen como objeto las soluciones de vivienda para la tercera edad.

A las residencias geriátricas, pisos tutelados y otras soluciones se están uniendo los «care hoteles», mezcla de inglés y español que quiere indicar la unión de las palabras «cuidado» con «hotel».

Centros sociosanitarios de lujo

En realidad se trata de centros sociosanitarios para la tercera edad diseñados con todo lujo de detalles, avances y servicios para que, con mayor o menor dependencia, las personas mayores vivan rodeadas de las comodidades propias de un hotel de alta categoría pero con la tranquilidad de estar en un centro adaptado a sus necesidades.

Las ventajas, para quien se lo puede permitir, es que a los servicios e instalaciones propias de un establecimiento hotelero se une que las personas viven en su propio apartamento y que disponen de un equipo geriátrico profesional. Al ser una residencia para la tercera edad, también se eliminan barreras arquitectónicas y se adaptan las instalaciones a las necesidades de las personas con movilidad reducida.

El grupo Sanyres ya cuenta con cuatro de estos centros en Madrid, Huelva y Marbella, en los que ofrece a los residentes vivir en su propio hogar pero con zonas comunes como restaurantes, cafetería, instalaciones deportivas con gimnasio y piscina, salas de lectura y de televisión, salones de tertulia… además de servicios optativos opcionales como peluquería, podología y servicio médico o enfermería a domicilio. Servicios como la limpieza, mantenimiento, cocina o seguridad se ofrecen como un todo, de manera que las personas mayores que viven en ellos no tienen que preocuparse por esas cuestiones.

Otros centros como, SARquavitae o Caser Residencial también están apostando fuerte por este modelo.

El número de turistas jubiladoso de edad avanzada no ha parado de crecer en los últimos años, por lo que los complejos vacacionales para la tercera edad se están convirtiendo en otra opción de negocio cada vez más clara. En España se prevé que genere unos ingresos de 500 millones de euros a lo largo de 2015, cifra que ascenderá a más de 600 millones en 2019, oportunidad que las empresas no quieren dejar pasar.

¿Sonríes a la vida? Beneficios de reír para la salud de los mayores

por | may 7, 2015

¿Sonríes a la vida? Beneficios de reír para la salud de los mayores

No hay mejor medicina que la risa para cualquier molestia o malestar: depresión, tristeza, angustia, desilusión además de ser un gran aliado cuando sufrimos otras enfermedades más graves. En los mayores, les ayuda a prevenir posibles enfermedades y les hace afrontar la vida con optimismo, entusiasmo y positividad, fundamental en esta etapa de la vida.

Los beneficios de reír para salud de los mayores son muchos y están científicamente comprobados. Te explicamos el por qué; Parece ser que la risa libera endorfinas que nos hacen sentir felices y reducen nuestros niveles de estrés. Además tiene un efecto analgésico.

Y no sólo libera endorfinas sino que reduce el cortisol, que es la hormona de estrés. Eso explica que al reírnos nos sintamos menos agobiados y más felices.

También es una gran ayuda para nuestros pulmones, porque se expanden y se reponen de oxígeno por lo que mejora la respiración y nos hace sentir con mucha más vitalidad.

Incluso nuestros músculos se relajan liberándonos de cualquier estrés. Además, una buena carcajada nos hace vibrar la cabeza que despeja nariz y oído y disminuye el insomnio.

Y no sólo eso, es que mejora las digestiones por las contracciones de los músculos abdominales, previene los infartos por los espasmos del diafragma que fortalecen los pulmones y el corazón. Y para la piel, la rejuvenece consiguiendo un efecto antiarrugas y tonificante. Sin olvidar que también aumenta la esperanza de vida porque beneficia al sistema inmunológico.

Con todos estos beneficios queda claro que ¡la risa es salud! y lo mejor de todo es que es tremendamente contagiosa. Al sonreír al alguien le estamos transmitiendo esa vitalidad y todos esos beneficios que hemos mencionado. ¿Necesitas más motivos para sonreír?

Así que, ¡elige estar de buen humor y sonríele a la vida!

La Vejez en “Un Mundo Feliz”

Claramente, la vejez en “Un Mundo Feliz” (A Brave New World) de Huxley, es una de tantas características abolidas para lograr el estado útopico de felicidad y domesticación humana expresado en tan visionaria y temible novela.

La novela habla sola sobre el vaticino del fin del envejecimiento. Explica el libro que:
“Todos los estigmas fisiológicos de la vejez habían sido abolidos. Y con ellos naturalmente… todas las peculiaridades del anciano. Los caracteres – juveniles – permanecen constantes a través de la vida… trabajos, juegos… a los sesenta años nuestras fuerzas son exactamente las mismas que a los 17. En la antigüedad los viejos solían renunciar, retirarse, entregarse a la religión, pasarse el tiempo leyendo, pensando… ¡pensando!”.

Sigue prediciendo: “En la actualidad el progreso es tal que los ancianos trabajan, cooperan, no tienen tiempo que no puedan llenar con el placer, ni un solo momento para sentarse y pensar; y si por desgracia se abriera alguna rendija de tiempo en la sólida sustancia de las distracciones, siempre queda el soma, el delicioso soma, medio gramos para una tarde de asueto, un gramo para un fin de semana, dos gramos para un viaje al bello Oriente, tres para una oscura eternidad en la Luna…”

El interventor mundial Mustafá Mond cita el libro “Las Verdades de la Experiencia Religiosa”, de William James. Dice: “…un hombre envejece y siente esa sensación radical de debilidad, de fatiga de malestar, que acompaña la edad avanzada; e imagina que está enfermo, engaña sus temores con la idea de que su desagradable estado obedece a alguna causa particular, de que espera recobrarse como si se tratara de una enfermedad. ¡Vaya imaginación! Esta enfermedad es la vejez y es una enfermedad terrible. Dicen que el temor a la muerte y a lo que sigue a la muerte es lo que induce a los hombres a entregarse a la religión cuando envejecen. Pero mi propia experiencia me ha convencido de que, dejando de lado tales terrores e imaginaciones, el sentimiento religioso tiene a desarrollarse a medida que la imaginación y los sentidos son menos exitables, entonces nuestra razón halla menos obstáculos en su camino, se ve menos ofuscada por las lágrimas, los deseos y las distracciones en las que solía entretenerse. Ése es el momento en el que Dios emerge como desde detrás de una nube, y nuestra alma siente, ve, se vuelve natural e inevitablemente hacia el manantial de toda luz, porque ahora que todo lo que daba al mundo de las sensaciones su vida y su encanto ha empezado a alejarse de nosotros, ahora que la existencia fenoménica ha dejado de apoyarse en impresiones exteriores o interiores, sentimos la necesidad de apoyarnos en algo permanente, en algo que nunca puede fallarnos, en una realidad, en una verdad absoluta e imperecedera. Sí, inevitablemente nos volvemos hacia Dios. Este sentimiento religioso es por naturaleza tan puro, tan delicioso para el alma que lo experimenta, que nos compensa de todas las demás pérdidas”

¿Por qué el ejercicio es importante para las personas de la tercera edad?

Vivir un estilo de vida activo y saludable, como un niño pequeño o en sus años 90, usted necesita hacer el ejercicio adecuado. Mientras que muchas personas mayores dejan de hacer ejercicios debido a diversas limitaciones físicas, en realidad es muy importante para las personas mayores hacer entrenamientos regulares. También es importante que las personas de la tercera edad incluyan en su vida diaria 4 tipos diferentes de ejercicio. Estos incluyen: el entrenamiento de fuerza, ejercicios de resistencia, ejercicios de flexibilidad, y ejercicios de equilibrio.

El entrenamiento de fuerza

A medida que envejecemos, nuestros cuerpos comienzan a perder masa ósea y muscular. La pérdida de masa ósea aumenta el riesgo de osteoporosis. La pérdida de masa muscular nos hace más débiles, más lentos, y menos capaces de hacer las cosas. Una buena manera de prevenir y quizás incluso revertir algunos de los daños es hacer ejercicios regulares de entrenamiento de fuerza. Esto no tiene por qué implicar el tener un equipo de lujo grande; puede usar bandas de resistencia o cosas que tienes alrededor de la casa. Sólo asegúrese de seguir la forma apropiada para evitar lesiones.

Los ejercicios de resistencia

ejercicios para mayoresSi bien algunas personas mayores les resulta fácil de caminar, correr o hacer otras actividades extenuantes durante un largo periodo de tiempo; otros encuentran que tienen dificultades para simplemente caminar por el pasillo. Para ambos tipos de personas, es importante participar en los ejercicios que mantienen o aumentan su resistencia y aguante. Esto podría incluir caminar, el uso de equipos de cardio, o incluso hacer un poco de jardinería durante la primavera y el verano. Cualquier cosa que te haga mover es bueno. Trate de hacer 30 minutos al día por lo menos de 3 a 4 días a la semana.

Los ejercicios de flexibilidad

Tal vez le resulte más difícil hacer las cosas ahora que eran fáciles para usted cuando usted era más joven. Mucho de esto se debe a que nuestros cuerpos pierden su flexibilidad y se vuelven mucho más rígidos. Incluso el simple acto de caminar o la de abrir una puerta puede ser un desafío. Usted puede combatir este problema, haciendo ejercicios de flexibilidad. Estos ejercicios pueden ir desde el yoga a los estiramientos diarios simples; siempre y cuando mantenga el estiramiento y mueva los músculos y el resto de su cuerpo.

Equilibrio

Nada puede ser más devastador para una persona mayor que sufrir una lesión grave, como romperse una cadera o dislocarse un hombro. Muchas personas mayores que tienen un accidente grave nunca se recuperan. Es por eso que es importante ejercitar los músculos para mejorar el equilibrio. Hacer yoga, pilates, y cualquier otra cosa que ayuda a fortalecer los músculos de la base pueden ser útiles.

Incluso la gente joven necesita descansar entre esfuerzos. Esto es aún más importante para las personas mayores. El cuerpo necesita tiempo para descansar y curarse a sí mismo. Sin un descanso adecuado, el riesgo de provocar una lesión aumenta. Usted no debe exigirse demasiado con cualquier ejercicio y recuerde que debe tomarse un tiempo libre entre los entrenamientos.

Al comenzar cualquier programa de ejercicios, usted debe consultar a su médico primero. Ellos le pueden decir si los ejercicios que decide hacer son los adecuados para su cuerpo o pueden sugerirle algo más apropiado.

Si ya estás en forma o nunca han trabajado antes, hoy es el día para ir a buscar y hacer un poco de ejercicio.

Envejecer no es motivo ni causa para sufrir depresión

A primeros de octubre se ha conmemorado nuevamente el Día Europeo de la Depresión, promovido por la European Depression Asociation (EDA), una alianza de organizaciones, pacientes, investigadores y profesionales de la salud de 19 países de toda Europa cuyo objetivo es dar apoyo y voz a todas las personas afectadas por depresión.

geriatricarea depresión Sanyres

La depresión en las personas mayores es difícil de detectar ya que se confunde con los síntomas propios de la edad

Coincidiendo con esta celebración los especialistas de Sanyres nos recuerdan que la depresión se caracteriza por la presencia de tristeza, pérdida de interés o placer, sentimientos de culpa o falta de autoestima, trastornos del sueño o del apetito, sensación de cansancio y falta de concentración.

Muchas veces se piensa que es normal que las personas mayores sufran depresión, pero hay que aclarar que esto no es para nada cierto, ya que envejecer no es motivo ni causa para sufrir depresión.

El problema fundamental de la depresión en las personas mayores es que puede ser difícil de detectar ya que, en muchas ocasiones, se confunde con los síntomas propios de la edad. Fatiga, inapetencia o problemas para dormir son síntomas propios del envejecimiento pero también pueden darse por una depresión temprana. En consecuencia, no reciben un tratamiento adecuado desde un principio y puede llegar a empeorar. Por eso es importante estar pendiente de los mayores y acudir al médico en caso de tener alguna sospecha: la prevención puede ser el mejor aliado.

Aunque la depresión no es consecuencia de la edad, sí hay algunos acontecimientos que pueden llegar a desencadenar un cuadro depresivo en las personas mayores:

– Dolor y problemas de salud.
– Pérdida de independencia. Pueden tener problemas para cuidarse o moverse.
– Sensación de abandono ya que, lo normal, es que poco a poco sus hijos vayan dejando el hogar.
– Pérdida de personas queridas, como su cónyuge o amigos.
– Incapacidad para hacer actividades que antes disfrutaba.

Lo primero que hay que hacer en caso de sospecha es, como se ha señalado anteriormente, acudir al médico. No obstante, no hay que esperar a tener sospechas para animar a nuestros a mayores a seguir una rutina que trate de evitar que se desarrolle esta enfermedad. Desde Sanyres nos ofrecen estas recomendaciones:

– Hacer ejercicio suave de forma regular.
– Cuidar su alimentación.
– Realizar actividades agradables.
– Crear y mantener relaciones sociales y rodearse de personas cariñosas y positivas.
– Tratar de mejorar los hábitos de sueño.
– Evitar el alcohol y otros estimulantes.
– Hablar de sus sentimientos con personas de confianza.

Por su parte, los familiares tiene que hacerles ver que les quieren, que quieren que sigan formando parte de los acontecimientos importantes y que van a estar ahí para todo lo que necesiten.

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    Recomendaciones para el uso seguro de medicamentos en residencias

    Consciente de que la cantidad y variabilidad de medicamentos y presentaciones existentes en las residencias, unido a la complejidad de un proceso en el que intervienen múltiples profesionales, hace que la utilización de los medicamentos en estos centros se considere una práctica de riesgo, la Agencia de Calidad Sanitaria de Andalucía ha incluido en el manual de certificación de servicios residenciales, dos estándares de calidad relacionados con el uso seguro de la medicación.

    Así, desde la Agencia de Calidad Sanitaria de Andalucía se establecen una serie de recomendaciones relacionadas con los procesos de almacenamiento y conservación de los medicamentos, así como de su prescripción, preparación y administración.

    Almacenamiento y conservación

    1. Disponer de un lugar fresco, seco y protegido de la luz, con acceso restringido, para el almacenaje de los medicamentos. Los medicamentos estupefacientes deben guardarse bajo llave y los medicamentos termolábiles en la nevera.

    2. Colocar de forma separada aquellos medicamentos que presenten envases similares o nombres parecidos.

    Geriatricarea uso seguro medicamentos en residencias

    La polifarmacia se considera un factor determinante para la aparición de incidentes relacionados con el uso de los medicamentos en las residencias

    3. Mantener los medicamentos correctamente identificados en su envase original o con etiquetas legibles o indelebles que contengan al menos la siguiente información: nombre comercial, principio activo, dosificación, vía de administración, fecha de caducidad y lote.

     

    4. Realizar un registro diario de la temperatura máxima y mínima de la nevera para garantizar que los medicamentos se encuentren dentro del rango de temperaturas óptimo (entre +2º y +8ºC) y tener definido el procedimiento en el caso de que se encuentre fuera del rango.

     

    5. Controlar periódicamente las caducidades de los medicamentos y productos sanitarios disponiendo de un registro de la actividad realizada.

     

    6. Establecer el plazo de validez de los medicamentos multidosis una vez abiertos (ej.: pomadas, jarabes, etc.) y garantizar su uso individual en aquellos en los que sea necesario (ej.: colirios y bolígrafos de insulina), quedando identificado correctamente a qué residente pertenece.

     

    7. Almacenar de forma individualizada la medicación de los residentes (casilleros, pastilleros personalizados, etc.).

    Prescripción, preparación y administración

     

    1. Disponer de un listado actualizado de medicamentos disponibles en el centro para su consulta por los profesionales. Reducir el número de medicamentos y presentaciones diferentes para facilitar su manejo y conocimiento.

     

    2. Mantener un modelo único de hoja de tratamiento por cada residente donde conste los datos de identificación del residente, las alergias y la relación actualizada de su medicación. El listado de medicamentos debe incluir como mínimo: nombre del medicamento, principio activo, dosis, forma farmacéutica, frecuencia y vía de administración, firma del médico prescriptor y fecha. Revisar siempre antes de realizar cualquier modificación.

     

    3. Reflejar en la hoja de tratamiento si algún medicamento debe conservarse, prepararse o administrarse bajo alguna condición determinada (medicamento refrigerado, no tomar junto a x, tomar simultáneamente con x, antes de las comidas, interacciona con_, vigilar constantes…).

     

    4. Evitar el uso de abreviaturas, símbolos o expresiones de dosis no estandarizadas.

     

    5. Realizar siempre la conciliación de la medicación al ingreso del residente en el centro y tras un alta hospitalaria.

     

    6. Revisar la hoja de tratamiento de cada residente durante el proceso de preparación de la medicación por el personal autorizado. La preparación debe realizarse en un espacio tranquilo y en caso de duda, consultar con el médico prescriptor. En el caso de que la preparación de medicamentos se realice externamente (ej.: oficina de farmacia), verificar que se corresponde con la hoja de medicación actualizada.

     

    7. Comprobar que los datos del paciente, el nombre de medicamento, dosis, vía de administración y frecuencia son correctas antes de depositar los medicamentos en pastilleros, bandejas, vasitos,… y antes de su administración. Los dispositivos utilizados para facilitar la administración deben identificarse con al menos dos identificadores válidos del residente (nombre y apellidos, fecha de nacimiento, número de expediente…).

     

    8. Registrar la administración de la medicación administrada a cada residente: hora de administración, profesional que lo ha administrado, así como cualquier incidencia ocurrida durante la administración.

     

    9. Realizar un especial seguimiento en aquellos residentes que tomen por primera vez un medicamento para controlar la aparición de señales de alerta y sobre aquellos con medicación de riesgo.

     

    Todo ello desde la premisa que la polifarmacia se considera un factor determinante para la aparición de incidentes relacionados con el uso de los medicamentos en las residencias, y las personas mayores los grandes perjudicados. De hecho, la frecuencia de sufrir un daño innecesario, asociado a la asistencia sanitaria, relacionado con los medicamentos en las residencias de personas mayores es de 227 por cada 1000 personas/año.

     

    Tal y como se indica desde la Agencia de Calidad Sanitaria de Andalucía, según el estudio nacional sobre eventos adversos en residencias y centros asistenciales sociosanitarios (Estudio EARCAS), los problemas relacionados con la medicación se encuentran entre los incidentes que se producen con mayor frecuencia. Entre ellos destacan, la falta de cumplimiento o adherencia terapéutica, la prescripción o administración de medicamentos innecesarios o a pacientes equivocados, la omisión de dosis o la monitorización insuficiente de los tratamientos. Existen diversos factores que contribuyen a la aparición, la mayoría están relacionados con la propia naturaleza de los pacientes, la formación o cualificación del personal, el entorno de trabajo o la comunicación entre turnos, profesionales o niveles asistenciales.

     

    El análisis de los dos estándares incluidos en el manual de certificación de servicios residenciales, permiten señalar que el 50% de las residencias de personas mayores evaluadas por la Agencia de Calidad Sanitaria de Andalucía desde marzo de 2014, muestran espacios de mejora en relación al uso seguro de medicamentos. Destacan por su relevancia e interés, la ausencia de mecanismos de control para:

        Garantizar la conservación y estabilidad de los medicamentos (40%).

        Prevenir errores relacionados con etiquetado incompleto y/o ilegible de medicamentos (30%).

        Asegurar la trazabilidad del medicamento en el proceso prescripción-preparación-dispensación-administración (30%).

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