Archivo mensual: enero 2016

Ancianos muertos de soledad

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Hace unos días encontraron muertos en sus domicilios de Madrid a dos personas de 85 y 82 años, uno ya descompuesto sobre su cama y la hermana tirada en el pasillo, muerta desde hacía tres días.

Eran ciudadanos que pagaban sus impuestos, y que murieron en la más triste soledad durante este tórrido verano. Lo mismo ha sucedido en otras grandes urbes. Y en nuestras ciudades, mueren ancianos en soledad durante todo el año.

La opinión pública no es capaz de asimilar este trágico destino que amenaza a centenares de miles de personas ancianas que viven solas y a las que descubren los vecinos por el olor que se cuela por sus puertas, o por el ruido de un televisor encendido. Nadie los había echado de menos. Nadie había acudido a su llamada de socorro ante una rotura de fémur, un accidente en su domicilio o una enfermedad banal que los imposibilitó para utilizar el teléfono o gritar de forma que lo oyeran sus vecinos.

Nadie sujetó sus manos, ni secó sus frentes ni refrescó sus labios mientras se enfrentaban al tránsito en el que sus vidas se apagaban.

Ningún animal padece la experiencia de soledad en el momento de su muerte. Los seres humanos, sí.

Es necesario representarlos como a nuestros propios padres e hijos, como a un amigo. No cabe ninguna abstracción ante la muerte ni ante la vida, ante la injusticia y la insolidaridad que se apodera de unas sociedades esclavas de vorágines que nos dominan. Es preciso denunciar y gritar para rescatar la memoria del olvido.

Toda persona, por el hecho de haber nacido, forma parte de la gran familia humana. Para cada uno de los componentes de la sociedad, el “otro” no sólo es referencia sino componente fundamental de una existencia compartida.

Eso es lo que entendemos por civilización, eso es lo que asumimos como miembros de la sociedad humana. Con independencia de cualquier moral, religión o filosofía, porque aunque la vida no tuviera sentido, tiene que tener sentido vivir. Lo sepan o no, lo respeten o lo conculquen, en las diversas expresiones culturales, el vivir de los seres humanos y del mundo animado, y aún del medio en que vivimos, tiene un profundo sentido que nos informa y nos sostiene, porque nos anima.

Vivir es un quehacer que es preciso compartir con los demás en un ámbito general de libertad, de justicia y de solidaridad. Vivir con dignidad puede aconsejar a una persona poner fin a una situación insoportable. Pero no nos puede permitir que abandonemos en nuestras ciudades a personas para morir en soledad, con tristeza y sin auxilio.

Al menos, el del cariño, la comprensión y la cercanía.

Somos responsables de su suerte porque hoy es posible arbitrar medios para identificarlos y mantener servicios sociales que los cuiden. Ahora ha sido el calor, durante todo el año son la enfermedad, los accidentes o la infinita tristeza de saberse abandonados. El aislamiento físico no siempre responde a un abandono de sus familias. Su soledad responde a una sensación de impotencia por vivir una circunstancia para la que nadie los preparó. Asumieron la jubilación como la meta de una carrera que consistía en producir.  Algunos caen en la cuenta de que aún conservan salud y muchas de sus aptitudes físicas y mentales, pero no saben cómo compartirlas.

Muchos voluntarios sociales han asumido un compromiso con una persona mayor para visitarla, dar un paseo o acompañarla a cualquier sitio que sirva como excusa para compartir un rato y hablar.  Otros jóvenes comparten el curso académico con personas ancianas que viven solas, pueden valerse por ellas mismas, pero que disfrutan con estos nietos adoptivos y ellos con el descubrimiento de una realidad desconocida. En este caso la coordinación y el control son necesarios por personas preparadas de alguna asociación civil responsable. Desde hace décadas funciona en Madrid el programa de vivienda compartida con inmensas satisfacciones, y esfuerzos, claro.

En ningún pueblo de economía de subsistencia se abandona a los ancianos, sino que se les venera, se les reverencia y se les considera como clave de la vida familiar y social. Cualquier anciano es responsabilidad, no sólo de su familia sino del grupo social, y su pérdida es sentida por cada una de las personas como algo personal.

En las sociedades aparentemente desarrolladas y que tan sólo lo son en crecimiento económico y en posibilidades científicas y técnicas, no es de recibo asistir cada año y cada día a este espectáculo de seres humanos que mueren abandonados.

José Carlos García Fajardo
Profesor Emérito de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) Director del Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS)
fajardoccs@solidarios.org.es

Twitter: @CCS_Solidarios

Añadiendo a esto y como colofon un comentario del Papa sobre la eutanasia.

Eutanasia

Sobre la eutanasia, el papa ha denunciado una clase de “eutanasia oculta” de la sociedad que descarta lo que no es útil como los ancianos o los niños.

“Es una costumbre hoy dejar morir a los ancianos, pero decimos la palabra técnica, ‘eutanasia’, pero también existe una eutanasia oculta”, afirmado.

En este sentido, ha puesto el acento en que la soledad es el veneno más grande para los ancianos y ha explicado que la cercanía, la amistad, la ternura, es la mejor medicina para vivir largo tiempo.

Asimismo, advierte a los hijos que lo que se siembra se recoge.

“Yo pregunto a hijos que tienen padres ancianos: ¿Ustedes son cercanos o los tienen en una residencia, los van a visitar?” dijo.

“Se descartan ancianos, porque se les deja solos y además nosotros, los ancianos, tenemos achaques y traemos problemas”, explica el papa.

Suicidios en la tercera edad, una amenaza silenciosa

Escrito por  Danitza Montaño T/El País eN Ene 25, 2016

depresión

A sus 90 años Julio decidió poner fin a su vida, era una mañana del año 2015. Para esto tomó el cinturón que le había regalado su hijo y se ahorcó. Mucho antes en la puerta había colocado un letrero que decía llamen a la Policía. En el interior de su pequeña habitación, yacía colgado su frágil cuerpo, que según él ya no le importaba a nadie.
En otro escenario María tenía presión alta y diabetes, deprimida por la muerte de su esposo dejó de tomar sus medicaciones y se dejó morir. El hecho no fue registrado como suicidio pero bien saben sus hijos que fue así.
El suicidio en la tercera edad es una amenaza silenciosa que va en aumento en el mundo, se calcula que alrededor de un millón de personas pone fin a su vida, entre ellos un número creciente de individuos mayores de 60 años.
De acuerdo al profesor y psicólogo  José Carlos García Fajardo el suicidio estaba entre las tres primeras causas mundiales de muerte en personas de entre 15 y 44 años, aunque el sector con mayor riesgo era el de los adolescentes. Ahora los suicidios de personas mayores sin prestaciones médicas se han disparado en el país en más de un 30%. Son las personas de edad que ya no se sienten útiles, ni necesitadas, ni queridas, las que toman esta decisión.
Cada día casi tres mil personas en el mundo ponen fin a su vida. Cada hora, ciento veinticinco personas se suicidan, más de dos personas por minuto. Un millón de personas se quitan la vida cada año, afirma la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Según Fajardo hablamos de suicidios verificados, no de los camuflados en “accidentes”, previa ingestión de drogas, de alcohol o de broncas emocionales que conducen a aplastar el acelerador.
“Muchos ancianos que viven solos en las ciudades grandes y que ´aparecen´ muertos, no se han pegado un tiro, ni se han tirado por la ventana ni ingerido venenos, se han dejado morir, abandonándose en la comida y en la higiene, perdiendo fuerzas, y hasta intuyendo una liberación en dejar de llevar un vivir sin sentido”, explica y añade que todo tiene que ver con el abandono.
En Bolivia, la cantidad de población adulta mayor que estaría en condición de abandono y maltrato alcanza a una cifra de 33.474 personas, equivalente al 5,90% del total de Personas Adultas Mayores en el país. Sólo el 21% tiene sus necesidades básicas satisfechas, el 16% está en el umbral de la pobreza y el 63% en pobreza, según fuentes de la Defensoría del Pueblo.

En Tarija hay más de 23 mil adultos mayores en abandono
De acuerdo a los datos del Censo 2012 que el Instituto Nacional de Estadística (INE) facilitó a El País eN, en total en el departamento hay 43. 154 adultos mayores. La mayor concentración de éstos se encuentra en un rango de edad de 64 y 95 años, sumando 23.290 mujeres y 19.864 hombres. Del total, 23.057 están obligados a trabajar para sobrevivir, pues sus hijos no se encargan de ellos e incluso son los adultos mayores quienes aún deben mantenerlos.
De acuerdo a la Defensora del Pueblo en Tarija, Gladys Sandoval, la situación de los adultos mayores en el departamento es muy crítica, debido a que hay una constante vulneración de sus derechos humanos. Resalta, por ejemplo, que los hijos desconocen que se debe pasar una asistencia familiar a los padres (adultos mayores) si es que éstos no cuentan con recursos para sustentarse. Un estudio revela que los adultos mayores son abandonados mayormente en las calles, hospitales y centros geriátricos.
En el departamento ya se han registrado varios casos de fallecimiento de ancianos en situación de abandono e incluso adultos mayores internados en hospitales sin ningún familiar que responda por ellos.

Un caso emblemático en Tarija
En septiembre de 2014, tras varios años de estar alejado de su hija, quien partió hacia Estados Unidos en busca de trabajo, un anciano decidió quitarse la vida, se colgó con una soga que amarró a una tubería de su domicilio, ubicado en la ciudad de Yacuiba. Así lo informó la Policía.
Un familiar que vivía con él relata que el adulto mayor se sentía triste y ya no comía. “Fue encontrado colgado en un tubo metálico, el posible móvil del hecho fue una depresión por no reunirse con su hija en Norteamérica; no se encontró ninguna carta póstuma”, reportó la Policía en ese entonces.
Una situación similar, aunque no terminó en suicidio, lo relata Lola Palacios, la directora de la Casa del Adulto Mayor, cuenta que en una ocasión les llegó el caso de un anciano al que pusieron en un avión procedente de La Paz indicando que sus familiares estaban en Tarija.
Hechas las averiguaciones se descubrió que no tenía a nadie aquí por lo que el centro intervino y consiguió que se le recibiera en el asilo de ancianos Teresa de Jornet.

En Bolivia hay más de 33 mil ancianos abandonados
De acuerdo con los datos revelados por el presidente de la Asociación Nacional del Adulto Mayor de Bolivia (Anambo), Hugo  Crespo Terrazas,  en Bolivia hay 1,5 millones de adultos mayores. Del total, 30 de cada 100 personas de la tercera edad sufren algún tipo de maltrato físico o verbal.
Empero el maltrato verbal es una de las menores situaciones que deben soportar debido a que el abandono es un gran problema en el país.  Más de 33.400 personas adultas mayores sufren condiciones de abandono y maltrato en Bolivia, informaron fuentes de la Defensoría del Pueblo.
“En Bolivia la cantidad de población adulta mayor que estaría en condición de abandono y maltrato, alcanza una cifra de 33.474 personas”, señala un informe entregado por ese despacho a los periodistas.
De acuerdo a la psicóloga tarijeña Claudia López Figueroa una forma de lograr un entorno saludable para los ancianos está cimentada en la creación de entornos sociales afectivos y lazos familiares fuertes, en los que se apoye a los ancianos y se produzcan relaciones intergeneracionales saludables, “entornos en los que se acepte el envejecimiento como una dimensión del transcurso vital de las personas. Esto evitará que los adultos mayores se dejen morir o tomen decisiones radicales”, explica.

Prevención de los suicidios
Los profesionales que trabajan en la prevención de los suicidios insisten en que se trata de muertes evitables que, en algunos países, alcanzan a 10,4 por cada cien mil habitantes y, entre los adolescentes, el riesgo es del 30% por la misma proporción y ahora en personas mayores sin medios.
Ya sabemos que el suicidio es un tabú tan fuerte como el incesto o, hasta hace poco, la homosexualidad. En los Libros de estilo de muchos medios se reglamenta la publicación de estas noticias, “porque pueden provocar estímulo de imitación”.
La OMS pide mejorar la educación en el tema, reducir la estigmatización y aumentar la conciencia de que el suicidio es prevenible. En muchas legislaciones, el intento de suicidio se castiga como delito.
Empero, lo cierto es que es necesario prevenir decisiones fatales que podrían evitarse mediante atención médica y psicológica, comprensión y tratamiento, información adecuada y medios eficaces. Los más vulnerables son los ancianos sin medios para vivir con dignidad.
“No vamos de la vida hacia la muerte, sino que aspiramos a momentos felices al saberse uno mismo, libre y responsable”, señala López.
Aunque no se ha hecho mucho por prevenir este problema, en Bolivia y en Tarija hay algunos lugares creados para dar mejores días a los adultos mayores, entre los más importantes están: el asilo de ancianos y la casa del adulto mayor.

El asilo de ancianos
Divido en cuatro pabellones, separados hombres de mujeres, el “Hogar de Ancianos Santa Teresa de Jornet”  se yergue en la calle Santa Cruz y funciona desde 1993, vale decir hace 20 años. En él, diez monjas y quince trabajadores de apoyo cumplen la función de atender a 162 ancianos.
El patio central, rodeado de rosas y hortensias, sirve de espacio para que los adultos mayores que ahí habitan tomen un poco de sol cada mañana, celebren algunas fechas especiales e inevitablemente recuerden a sus hijos en largas conversaciones.
Algunos caminan por todo el patio y otros sólo están sentados en sus sillas. Son muy pocos aquellos ancianos que se distraen en la sala con el televisor; tanto así que la misma madre responsable del pabellón de varones, Nieves Ojeda Huarayo, dice: “estas personas son de otra camada, pues no ven televisión”.
De acuerdo a datos de la madre superiora del asilo, Florentina Delgado, en el hogar están en su mayoría agricultores que han vivido una vida muy golpeada. “Algunos son traídos por su familia, a veces vienen solos y en otras ocasiones los trae la Policía porque se extraviaron. Muy pocas familias reclaman por ellos y los vienen a recoger”, revela Delgado, quien añade además que muchos de ellos sufrieron violencia familiar.
Pero más allá de las palabras, la tristeza se respira en el aire y una sencilla cifra la ratifica; pues recurriendo a un cálculo mental, la hermana Nieves Ojeda afirma que sólo cuatro ancianos de 162 reciben por día la visita de sus familiares.

La casa del adulto mayor
Otra iniciativa en Tarija es la casa del adulto mayor, se trata de una infraestructura que ha sido construida pensando en dar a los adultos mayores un lugar en el que puedan ver transcurrir su vida con mayor calidad y mejores condiciones.
Su edificación fue un sueño para su directora, Lola Palacios, desde que comenzó a trabajar en la Unidad del Adulto Mayor. “Yo conocí un centro en Argentina y quería algo así para Tarija, ellos han venido hace poco y han visto el centro y me han dicho que yo me he copiado de ellos pero que ahora ellos se van a copiar de nosotros, les ha gustado mucho lo que tenemos aquí”, explica.
La infraestructura de la Casa del Adulto Mayor cuenta con los ambientes necesarios para promover la socialización de las personas de la tercera edad en reuniones y otras actividades como la realización de manualidades, comidas y encuentros, donde los adultos mayores pueden expresarse a través del canto y el baile.
Además se ha construido una piscina muy cómoda equipada especialmente para que las personas de la tercera edad puedan practicar natación y hacer ejercicios que les benefician en factores relacionados a la salud. Allí cuentan con vestidores y duchas.
También existe una sala de hidromasajes con tres jacuzzis para que los usen aquellas personas que precisen este tipo de masaje terapéutico.
Para casos de pequeñas emergencias médicas hay un consultorio a cargo de una enfermera en el que pueden recibir primeros auxilios y también medicamentos que les serán otorgados de manera gratuita.
Doña Lolita, como le llaman a la Directora, los atiende y escucha sus problemas y necesidades. En casos graves canaliza la búsqueda de soluciones.

El adulto mayor y la depresión
Doña Dolores salía todos los domingos a las 15.30 a la puerta del asilo. “Es que mis hijos ya van a venir y tengo que estar bien presentable”, respondía a quienes le preguntaban por qué se había puesto tan linda ese día.
Se cepillaba el pelo desde la mañana, pasaba horas frente al espejo y hasta el almuerzo le parecía una pérdida de tiempo, porque no podía faltar a aquella cita que nunca se cumplió. Sólo el frío y la recomendación de las asistentes del asilo la movían del banco elegido, cuando las sombras de la noche llegaban para hacer juego con el crepúsculo de sus años.
Otra vez le habían fallado, otro domingo que no llegaron, pero nunca perdió la fe porque a pesar de sumergirse en depresión, en la semana, vivía de ese hilo de esperanza. Hasta que un día fue ella quien falló a la cita, hasta que la muerte apresuró su partida.
Cuentan los allegados que fue justamente un domingo que sus hijos la dejaron en ese asilo con la promesa. “Espéranos acá, que el domingo que viene vendremos para sacarte a pasear”.
Como ésta son muchas las historias y situaciones que sumergen a las personas de la tercera edad en situaciones de depresión. Se calcula que hasta un 30% de los mayores de 65 años en Bolivia padecen de alguna forma de depresión.
Se sabe que este estado de ánimo complica la evolución de las enfermedades médicas del anciano; interfiere en la rehabilitación de enfermedades incapacitantes como el ictus; induce a un mayor riesgo de suicidio y se traduce en una mayor mortalidad por cualquier causa en quien lo padece.

Hay varias normas que
protegen a los ancianos

De acuerdo a una investigación bibliográfica que realizó El País eN, la Ley Nº 603 (Código de las Familias y del Proceso Familiar), artículo 33, inciso d. (Deberes de hijas e hijos, tuteladas y tutelados) expresa: “Son deberes de las y los hijos, tuteladas y tutelados: prestar asistencia a su madre, padre o a ambos, y ascendientes, cuando se hallen en situación de necesidad y no estén en posibilidades de procurarse los medios propios de subsistencia”.
-La Constitución Política del Estado Plurinacional por primera vez constitucionaliza los derechos de las personas adultas mayores en la Sección VII, Artículos 67, 68 y 69. Se sanciona toda forma de maltrato, abandono, violencia y discriminación.
-Está en vigencia el programa “Movilización por la identidad: Existo yo, Existe Bolivia” que proporciona carnets de identidad de manera gratuita a las personas indocumentadas.
-La Ley Nº 2616 de Registro Civil, acelera la tramitación de saneamientos de documentos de personas adultas mayores en la rectificación y corrección de errores.
-La Ley Nº 3323 de Seguro de Salud para la Persona Adulto Mayor (SSPAM) establece que, a partir de los 60 años, tienen derecho a recibir atención médica integral, gratuita, curativa y preventiva orientada a proteger su salud.
-La Ley Nº 1674 contra la violencia en la familia reconoce que los bienes protegidos jurídicamente son la integridad física, psicológica, moral y sexual de cada uno de los integrantes del núcleo familiar.
-El decreto Supremo Nº 0264, aprobado el 26 de agosto de 2009, declara este día como el “Día dela Dignidad de las Personas Adultas Mayores”.
-Se promulgó la Ley Nº 3791 de la Renta Universal de Vejez (Renta Dignidad) y Gastos Funerales de diciembre de 2007. La Ley otorga una pensión vitalicia y universal a todas las personas mayores de 60 años, que tengan o no jubilación.

Se podría reducir el consumo de psicofármacos en ancianos con demencia, según un estudio

 

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NOTA DE PRENSA 2015
Un estudio del Instituto de Investigación en Atención Primaria Jordi Gol (IDIAP Jordi Gol) y del Instituto Catalán de laSalud demuestra, a partir de una revisión de la prescripción farmacéutica en residencias geriátricas, que se puedeconseguir reducir el consumo de psicofármacos (antidepresivos, benzodiacepinas, antipsicóticos) en enfermos condemencia.
UNA REVISIÓN DE LA PRESCRIPCIÓN DE PSICOFÁRMACOS ENANCIANOS CON DEMENCIACONSIGUE REDUCIR EN UN 40% EL NÚMERO DE ESTOS MEDICAMENTOS PRESCRITOS

Hay una alta prevalencia de uso de psicofármacos enpacientes mayores de 65 años. De hecho, un 40% delos mayores de 65 años consumen antidepresivos.

Se ha demostrado la relación entre alto consumo depsicofármacos y pérdida de la capacidad cognitiva,rigidez y somnolencia.
La demencia es una enfermedad degenerativa que provoca deterioro de la memoria, pero también de otrasfunciones cognitivas. Muy frecuentemente las demencias generan síntomas psicológicos y conductuales tales comoagitación, irritabilidad, trastornos del sueño, alucinaciones o agresividad, etc. De hecho, según losexpertos, el 90%de los pacientes con demencia desarrollarán algunosde estos síntomas en los cinco años posteriores asuenfermedad.
SegúnMireia Massot,farmacéutica de atención primaria del ICS e investigadora del IDIAP Jordi Gol,”el tratamientopara paliar estos síntomas sería el establecimiento, en un primer momento, de medidas nofarmacológicasy, en casode que no sean efectivas, habríaque añadir un tratamiento farmacológico para paliar los síntomas”, sin embargo, laprevalencia de psicofármacos en pacientes mayores de 65 años es muy elevada. En este sentido, varios estudiossitúan laprevalencia de consumo de benzodiacepinas en mayores de 65 años en el20%.
También indican que un40% de los mayores de 65 años toma antidepresivos,mientras que un 24,8% de este mismo grupo de edad tomaantipsicóticos.Resultados del estudio
El estudio ha querido analizar si se podría reducirla prescripción de psicofármacos para el tratamiento de lossíntomas psicológicos conductuales asociados a la demencia, dado que hay una evidencia creciente de dañospotenciales asociados al uso de estos fármacos en personas con demencia. Estos riesgos son: disminución de lacapacidad cognitiva, rigidez, somnolencia, o complicaciones como labroncoaspiración.
Se estudió una población asignada a cinco residencias geriátricas de la provincia de Barcelona. En total, participaronen el proyecto de investigación 182 ancianos, de los cuales un 72,53% eran mujeres y con una media deedad de86,85 años.
Se revisó la medicación pautada a este tipo de pacientes con demencia y, al mismo tiempo,se ofreció formación alprofesional de medicina de la residencia,para que revisara el tratamiento farmacológico enfunción de laspatologías de los pacientes, sus variables clínicasy su estado general.
Se hizo un seguimiento al cabo de un mes de la revisión y la formación y se observó unareducción de la prescripciónde psicofármacos de un 39,57%.
Se mantuvo la reducción a los seis meses de la intervención. En cifras, se pasó de un consumo total inicial de 508 psicofármacos a 332 ,  después de la intervención.
Per més informació. Ester Duran Premsa IDIAP 659 44 27 95 eduran@idiapjgol.orgsalutmedia.net

 

 

 

 

Calidad de vida en personas con demencia institucionalizadas

 Beatriz León Salas. Doctora en Sociología, especialidad Población y SaludLa demencia, uno de los mayores problemas de salud pública de la actualidad, es un síndrome que causa una tremenda sobrecarga en los pacientes, sus familiares y la sociedad. La causa más común de demencia es la enfermedad de Alzheimer, responsable del 60–75% de todas las demencias en los países occidentales. En España existente unas 400.000 personas con demencia causada por la enfermedad de Alzheimer.

Debido a que la enfermedad de Alzheimer es una enfermedad crónica y degenerativa para la que no existe un tratamiento curativo, el bienestar y la calidad de vida de estos pacientes se considera una de las principales prioridades en su cuidado.

La calidad de vida en demencia ha sido definida como el resultado subjetivo individual de la experiencia y la valoración de circunstancias personales relacionadas con el bienestar psicológico, el nivel de competencia (social, físico y cognitivo), la interacción con el medio y la enfermedad (Lawton, 1994; Whitehouse et al., 1997b; Brod et al., 1999a; Martinez-Martín, 2006).

Desde el punto de vista práctico, existen dos aproximaciones a la medida de la calidad de vida de personas con demencia: calidad de vida percibida directamente por quien sufre la enfermedad y calidad de vida percibida por las personas más cercanas de los enfermos. Además existen diferentes instrumentos específicos para medir la calidad de vida de personas con demencia. Uno de los más utilizados en el ámbito internacional es la “Quality of Life–Alzheimer’s Disease scale” (Escala de calidad de vida en la enfermedad de Alzheimer, QoL–AD) (Logsdon et al., 1999).

Objetivos

Los objetivos principales de mi tesis doctoral sobre Calidad de vida y demencia fueron:

  1. Analizar y evaluar la fiabilidad y las propiedades psicométricas de la versión española de la QoL–AD en personas institucionalizadas diagnosticadas de demencia.
  2. Comparar las evaluaciones realizadas por las personas con demencia y las de sus familiares.
  3. Hallar los determinantes sociales y relacionados con la salud de la calidad de vida en personas con demencia institucionalizadas.
  4. Examinar la evolución de la calidad de vida en el tiempo (estudio de seguimiento de 1 año).

 

La calidad de vida fue medida utilizando la QoL–AD. Además se recogieron variables sociales, demográficas y de salud (tanto de los residentes como de sus familiares) así como otras variables relacionadas con la demencia: cognición (Mini Examen del Estado Mental-MMSE), actividades de la vida diaria (Índice de Barthel-BI e Índice de Lawton-LI), conducta (Inventario Neuropsiquiátrico-NPI), emoción (Escala Cornell para la Depresión en Demencia-CSDD), apatía (Apathy Inventory-AI) e intensidad de la demencia (Escala de Deterioro Global-GDS).

Conclusiones

La escala QoL–AD fue un instrumento efectivo para medir la calidad de vida en la población analizada y fue útil para examinar las percepciones de residentes e informantes.

El estado de salud y la apatía fueron los principales determinantes de la calidad de vida entre las personas institucionalizadas con demencia y deben considerarse como objetivos prioritarios, tanto en la investigación como en la valoración de nuevos tratamientos relacionados con la demencia. Sin embargo, la calidad de vida es compleja y debe tenerse en cuenta que puede que existan otras variables que estén influyendo y que no se han considerado en este estudio. Por este motivo, es necesario continuar con la investigación sobre la calidad de vida percibida por las personas con demencia grave y sus posibles determinantes.

Publicaciones que han resultado de esta tesis doctoral

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– Libro “Calidad de vida y demencia: Estudio de calidad de vida en personas con demencia institucionalizadas”. Disponible en Amazon

– Artículo: Revisión de instrumentos de calidad de vida utilizados en personas con demencia: II. Instrumentos específicos

– Artículo: Revisión de instrumentos de calidad de vida utilizados en personas con demencia: I. Instrumentos genéricos

– Artículo: Quality of life (QoL) in community-dwelling and institutionalized Alzheimer’s disease (AD) patients. León-Salas B, Olazarán J, Cruz-Orduña I, Agüera-Ortiz L, Dobato JL, Valentí-Soler M, Muñiz R, González-Salvador MT, Martínez-Martín P. Arch Gerontol Geriatr. 2013 Nov-Dec;57(3):257-62

– Artículo: Psychometric properties of the Spanish QoL-AD with institutionalized dementia patients and their family caregivers in Spain. León-Salas B, Logsdon RG, Olazarán J, Martínez-Martín P, The Msu-Adru. Aging Ment Health. 2011 Aug;15(6):775-83.

– Artículo: Caregivers’ estimation of patients’ quality of life (QoL) in Alzheimer’s disease (AD): an approach using the ADRQL. León-Salas B, Olazarán J, Muñiz R, González-Salvador MT, Martínez-Martín P. Arch Gerontol Geriatr. 2011 Jul-Aug;53(1):13-8

¿Quién se encargara de todos los ancianos en el  2030?

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La vieja carne está ya aquí.

Y la montalña de carne   está creciendo más rápido de lo que imaginas.

En 2030 seremos 2.302.367  personas mayores de 65 años .

Saborearlo. 2 302 367.

Y ¿qué significa?

¿Qué puedes que hacer con éllo?

Tal vez usted es joven. Usted hace cosas consigo mismo. Esta completo.Hmm.

Si necesitas  la atención de una antigua cojera hoy, eso que no es nada comparado con lo que va a necesitar en 2030. ¿Quién crees que se hará cargo de todo en tus 60+, 70+ y 80+?

Sí,  a que nos lleva.

Tendran que dejar de lado sus carreras,  y a los niños que duermen y empezar a masajear las piernas amputadas de su madre.

Si no.

Si no se hace nada. Si no hay un cuidado de mayores  reformado radicalmente.

Y aquí no basta la elección del paciente y algunos más “los ancianos”. Si los valores y una abitación en el balcón para aquellos que pueden pagar.

Se necesita algo más.Se requiere un enfoque a largo plazo que va más allá de los ascensos de carrera de los políticos.

Esto es acerca de la planificación.

¿Por qué no un consejo nacional?

Una colección de las personas fuertes y bien informados que analizan las necesidades específicas de las personas de edad avanzada.

Por lo tanto.

En primer lugar hay que hacer un análisis.

Y entonces, cambiar  la legislación, regulación y organización.

No como ahora:

Reglamentos primero, adaptados al hombre.

http://www.aftonbladet.se/nyheter/vagardubligammal/article11591245.ab

Equipo de Redacción A Tu Salud

Actualmente, cuando la expectativa de vida sigue en aumento a nivel mundial (en Argentina supera los 75 años) desde diferentes enfoques de la medicina, la mirada está puesta en ahondar las medidas tendientes a lograr que las personas lleguen a edades avanzadas  de la forma más óptima posible.

La Organización Mundial de la Salud (OSM) recientemente puso énfasis en la necesidad de que los Estados renueven sus políticas sobre el tema. En el “Informe mundial sobre envejecimiento y salud”, el organismo habla de un cambio en el concepto de envejecimiento y respalda el reemplazar el modelo de salud curativo por uno que esté centrado en la prestación de los cuidados integrales y la promoción de la integración en todas las esferas de la vida social.

Es que superadas las concepciones que sostenían que la llegada del final de la vida se asociaba  al término de los años laboralmente productivos -es decir, la jubilación- en la actualidad el encuadre respecto es distinto.

De hecho, ya alejados de esta postura frente a la vida, muchos hombres y mujeres que atraviesan esta etapa piensan más bien en seguir con distintos proyectos o saldar los pendientes, como estudiar, aprender una disciplina  (artística o no) o sencillamente reunirse con amigos y familiares, viajar e inclusive, rearmar su vida afectiva y de pareja, entre otros aspectos.

No obstante, aclara el informe de la OMS, el alcance de las oportunidades de una mayor longevidad dependerá, en gran medida, de un factor clave: la salud.

“Si las personas viven en buen estado de salud, su capacidad para hacer lo que aprecian será apenas incomparable a la de una persona más joven. Pero si esos años se determinan por reducción de la capacidad física y mental, las derivaciones para las personas mayores y para la sociedad serán mucho más negativas”, puntualiza el escrito donde se destaca que por primera vez en la historia la mayoría de la población mundial puede aspirar a vivir más de sesenta años.

Hábitos saludables, la clave

Marcelo Barcenilla, médico geriatra y gerontólogo, citó que si se quiere contar con una buena calidad de vida desde el punto de vista físico, emocional y mental, es preciso tomar algunas medidas en los años anteriores a la tercera edad.

Entre los principales componentes de riesgo que son precisos impedir figuran los altos niveles de colesterol y triglicéridos, como del mismo modo patologías como la diabetes y la hipertensión o bien, hábitos poco saludables, entre ellos, el tabaquismo, el sedentarismo y el consumo desmedido de alcohol y otras sustancias nocivas.

Por el contrario, detalló el especialista, salir a caminar treinta minutos entre dos y tres veces por semana (de manera de estimular los grupos musculares), ejercitar el cerebro (con al menos una lectura de una hora todos los días), cambiar los horarios de las rutinas, conservar las redes sociales activas y alimentar los lazos afectivos sólidos con la familia, son parte del secreto para vivir con plenitud muchos años.

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Lee: Enfermedades frecuentes del tubo digestivo en el adulto mayor

“Volver a lo natural”

Entre otras pautas para cuidar el organismo, la alimentación proporcionada y saludable, basada en el consumo de  vitaminas, minerales, calcio y fibra, figura entre las prioridades. En un mundo donde la industrialización de los alimentos ha llevado muchas veces a alterar sus componentes naturales, lo recomendable es retomar las dietas basadas en platos más bien naturales o hechos en casa.

Patricia Chalabe, médica diabetóloga reveló que de hecho, “estamos en una situación bastante tóxica debido a la utilización de productos elaborados con muchos conservantes, agregados y estabilizantes”. Por eso, ella recomienda el consumo de productos naturales e integrales y en lo posible cocinar con vegetales de origen orgánico como así también evitar las gaseosas y los jugos preparados, entre otros productos. “Estos hábitos se deben incorporar inclusive desde la infancia”, sugiere la especialista.

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La influencia del entorno

Pero a esta valoración integral sobre el envejecimiento se suma otro factor, que tiene que ver con el medio ambiente, que puede brindar una serie de recursos o bien, plantear dificultades. Esto, en última instancia establecerá si la persona tiene las posibilidades de hacer las cosas que siente.

Así, ejemplifica el informe, aunque el adulto mayor esté limitado en sus capacidades, podrá hacer las compras si tiene acceso a medicamentos o a un dispositivo de apoyo (como un bastón o una silla de ruedas), o si vive cerca de un medio de transporte accesible.

Esta relación entre el individuo y el entorno en el que vive, y cómo interactúan, es lo que se conoce como capacidad funcional. Esto se define como los atributos relacionados con la salud que permiten a las personas ser y hacer lo que tienen razones para valorar. A partir de estos conceptos, se define que el envejecimiento saludable es el proceso de desarrollar y mantener la capacidad funcional que permite  el bienestar en la vejez.676029_NpAdvHover

Una mirada más optimista

El psicólogo y director del Centro de Psicología Cognitiva Santiago Gómez sugirió que una forma de vivir con plenitud esos años de libertad y disfrute de todo lo sembrado a lo largo de la vida, consiste en conservar las habilidades sociales (por ejemplo, ir al club o juntarse con amigos), satisfacer los propios intereses y disfrutar de todas las actividades que se consideren placenteras, como el deporte, el teatro, la música, la pintura y todo lo que la persona crea conveniente.

Para conseguir una mirada optimista, recomendó Gómez, es preciso estimular el pensamiento positivo, la creatividad y concentrarse en soluciones frente a las dificultades que vayan apareciendo.

En ese sentido, algunas pautas pueden ser: agradecer todas las mañanas por un nuevo día de vida; tener proyectos personales, no renegar por los dolores físicos, propios de la edad; valorar todo lo que uno sí tiene y puede; cortar los pensamientos negativos, tales como “como ya soy grande” y cambiarlos, por “lo voy a intentar”. Del mismo modo se recomienda reír porque de este modo se estimulan las endorfinas que mejoran el humor.

También puedes consultar: Lo que debe saber el adulto mayor antes de hacer ejercicio

Fuente: losandes

¿Hacer pagar a la residencia por la sanidad pública que reciben los residentes?_ndice

Uno de los problemas por resolver que afectan al sector de la atención a personas mayores en residencias es el de la atención sanitaria que reciben los residentes.
En teoría, como cualquier otro ciudadano beneficiario del sistema público de sanidad, éstos tienen los mismos derechos a recibir atención que una persona que vive en su casa.
La realidad dista bastante de la teoría.
Para empezar, lo normal es que un residente cuente, además de con su médico de cabecera, con un médico pagado por la residencia que es quien le visita, realiza diagnósticos  y prescribe medicamentos cuando se precisan.  Como ese médico suele trabajar en base a una relación privada con la residencia, cada centro encuentra la forma de convertir esa prescripción en “receta” y finalmente en medicamentos reales pagados por el sistema público.
Existen muchas formas de convertir una prescripción en receta y en cada rincón de España aplican “su” sistema sin que exista, para algo de tanta relevancia, un método común planificado y ajustado a la Ley.  Así, es posible que la residencia lleve periódicamente un listado de prescripciones al centro de Atención Primaria y allí el médico de cabecera de los residentes (que ni los ha visto) firme las recetas devolviéndolas al cabo de unos días.  En ese caso una farmacia “avanza” los medicamentos sin recetas y arregla la situación cuando éstas llegan al cabo de unos días.  En otros lugares el médico de la sanidad pública interviene desde el principio; en otros se han creado programas piloto en los que existen equipos de médicos de la sanidad pública (o empresas contratadas) que se coordinan con los de las residencias para agilizar la atención y prescripción.
Sea como sea, desde la administración pública se ve a los residentes como unos grandes consumidores de recursos y medicamentos por lo que, su preocupación cuando se ponen a planificar, parece más basada en bajar la factura que en crear un sistema equitativo.
La consecuencia de esta dispersión es una de descontrol y de discriminación contra unos mayores, que normalmente necesitan una gran intensidad de atención sanitaria y en cambio reciben menos de la Sanidad Pública que los mayores que viven en sus domicilios.
Aunque resulta difícil generalizar, ya que la situación es diferente en cada comunidad autónoma, creo que no me equivoco si digo que un mayor diabético que vive en su casa recibe más tiras reactivas y lancetas para hacer pruebas de glucemia que uno que vive en una residencia.  Una persona mayor “normal” (o sea, que no vive en una residencia) que sufra de incontinencia recibe más pañales que los que se prescriben a aquel que vive en una residencia de mayores.  Un octogenario que ingrese en urgencias de un hospital proveniente de una residencia tiene una posibilidad bastante elevada de ser “devuelto” al centro en circunstancias que, si la persona fuese procedente de su domicilio, le harían quedarse en el hospital durante más tiempo recibiendo el tratamiento que necesita.
Estas circunstancias podrían tener alguna explicación si las residencias de mayores fuesen centros sanitarios que recibiesen algún tipo de financiación del sistema de salud, pero la realidad es que, a todos los efectos legales, una residencia de mayores es sencillamente un sustituto del hogar.
Escribo esto porque en las últimas semanas he recibido un documento que el Institut Català de la Salut (ICS) está proponiendo firmar a algunas residencias de la provincia de Tarragona. He leído la propuesta, he hablado con varios profesionales y me he quedado perplejo ya que me parece a la vez algo muy bueno y algo malo.
Imaginemos que tengo una residencia asistida de personas mayores de 100 plazas.  Tengo en mi plantilla a un facultativo contratado que viene a 30 horas a la semana que actúa como médico de los residentes.  También tengo enfermera, fisioterapeuta, terapeuta ocupacional y todo el personal que me exigen la normativa y los requisitos de acreditación.
Un día la Sanidad pública me propone que un médico del ambulatorio  (Centro de Atención Primaria) podría prestar un servicio más intenso en la residencia, atendiendo a los residentes, realizando las valoraciones de ingreso, participando en las reuniones del equipo interdisciplinar.
Concretamente me ofrecen que ese médico de la sanidad pública participe de la siguiente forma:
Acogida  del residente.
• Realizar la evaluación geriátrica integral de la persona en el momento del ingreso, cumplimentar la historia clínica y el expediente asistencial y hacer el seguimiento periódico que requiere el protocolo del centro.
• Definir y registrar en la historia clínica del residente con el aplicativo propio de la residencia y el E-CAP (programa informático de Atención Primaria Pública); los objetivos, actividades y seguimiento de los requerimientos según los niveles de atención que necesite cada persona.
• Prescribir los tratamientos de continuidad y revisar las pautas semanalmente
Seguimiento del estado de salud del residente.
• Hacer los seguimientos periódicos según las pautas asistenciales del Centro en cuanto a la prescripción específica en temas de seguridad (contenciones físicas) y nutrición, entre otros.
• Revisar y adecuar los objetivos de atención médica periódicamente y puntualmente en los casos de necesidad, determinando los niveles de atención que necesita cada persona
• Aplicar los programas de prevención y promoción de la salud de las personas atendidas en el centro, en colaboración con otros profesionales del equipo interdisciplinario.
• Derivar la persona atendida al recurso asistencial pertinente cuando no se pueda atender adecuadamente en la residencia y establecer la coordinación necesaria para mantener el continuo asistencial.
• Ejercer sus responsabilidades ético-legales poniendo los medios necesarios para proteger a los residente y familiares en relación a la intimidad, confidencialidad, seguridad, derecho a una muerte digna, …
• Hacer reuniones de seguimiento semanal con los usuarios y sus familias para tratar cambios de tratamiento, inquietudes, miedos o preocupaciones que pueden influir en la evolución de su estado de salud.
• Tener actualizados los planes terapéuticos y los expedientes clínicos, según los requerimientos normativos del centro.
• Dar apoyo a los residentes/usuarios y familiares en momentos críticos.
• Asesorar y formar al personal asistencial en todo aquello que pueda conducir a la mejora de la calidad de la atención prestada mediados alce
Coordinación con el resto del equipo asistencial
• La realización de las actividades médicas requieren coordinarse con el resto del equipo asistencial para poder dar una atención integral. Esta coordinación se realiza a través de:
• Coordinación e intercambio de información con la DUE de la Residencia para hacer un seguimiento adecuado de la salud del residente.
• Participar en la elaboración de procedimientos y normas relativas a la salud de los residentes (Protocolos …).
• Participación en las reuniones interdisciplinares semanales para intercambiar datos, solución de problemas y planificación de tratamientos y/o pruebas con el resto de miembros del equipo asistencial.
• Colaborar con los profesionales asistenciales de la residencia para una atención biopsicosocial.
• Atención aguda domiciliada urgente (no emergencias), tanto en horario EAP (Equipo de Atención Primaria) como fuera del horario del mismo (atención 7 días por semana las 24 horas).
 Atención a los profesionales del Centro.
El médico deberá dar asistencia en caso de necesidad y/o urgencia a los profesionales del Centro.
Relaciones externas.
• Farmacia, pera la provisión del servicio.
• Personal y Centros de atención especializada para la coordinación e información sobre derivaciones.  Pruebas especiales, analíticas, intervenciones quirúrgicas …
Encima me ofrecen   una conexión directa desde la residencia con el programa informático de atención primaria de la salud pública.
¡Esto es fabuloso! Pienso.  Finalmente los residentes recibirán el servicio a que tienen derecho.
Cuando sigo leyendo el documento que me proponen firmar veo que se trata de un convenio que tiene obligaciones por las dos partes.  El Institut Català de Salut me ofrece ese servicio tan bueno, yo, o sea, la residencia, deberá pagar por ello una cantidad que para una residencia de 100 plazas rondaría los 20.000 Euros al año.
¿Pero, no tienen derecho los residentes a recibir ese servicio sin pagar nada más?
Lo cierto es que si me pongo a hacer números y calculo lo que ahora pago al médico por hacer mucho menos de lo que  ahora me ofrece la Salud Pública veo que las cosas me cuadran muy bien.
O sea:  Me gusta lo que me ofrecen; no me parece legal tener que pagar por ello pero, me sale a cuenta pagarlo  a cambio de recibir lo que me ofrecen.
¿Complicado?
La cosa se lía un poco más cuando le explico al médico que tengo en nómina lo que está pasando y le doy una copia de la propuesta.
Él, que lleva tiempo en el centro me pregunta:  Cuando hace unos años contrataste una empresa para que llevase la cocina de la residencia ¿No se quedaron con los cocineros que hasta entonces tenías en nómina del centro?  ¿Lo hicieron porque quisieron o porque estaban obligados a hacerlo?   Lo digo porque si firmas ese documento ¿Me contratará el Institut Català de la Salut? Y si no lo hace ¿Me despedirás?
Supongo que estas líneas no resultarán llamativas para las residencias situadas en el Sur de Tarragona.  Algunas de ellas llevan meses recibiendo el servicio que he explicado por parte de la Sanidad Pública sin tener que pagar nada por ello y sólo hace unos meses han recibido la propuesta de convenio.
Estas residencias, que según me han dicho, están satisfechas de cómo funcionan las cosas, se preguntan si deben o no firmar el documento.
Para el resto de residencias lo que cuento debe sonar bastante raro.
Voy a seguir hablando con gente y, dentro de unos días escribiré algo más sobre este tema.  Mientras tanto ¿Alguien quiere opinar?

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