A tus años

 

Isabella Rossellini en Nueva York a finales del año pasado.

Isabella Rossellini en Nueva York a finales del año pasado. Cordon Press

¿Qué es ser mayor? De hecho, ¿qué es ser una mujer mayor? Esta Semana de la Mujer he tenido la suerte de participar en la ruta #shewears por Madrid, que se ha realizado en 10 ciudades del mundo con 75 mujeres inspiradoras. En uno de sus talleres estuvimos conversando y riendo varias veinteañeras y treintañeras, principalmente, junto a señoras mayores. Mayores por los pelos, porque lo que discutimos fue eso: ¿qué imagen, además de la del pegamento para dentaduras, las compresas para el pis y los cruceros apacibles, damos los medios y la publicidad de los (y las) mayores? Probablemente, una tan absurda e irreal como la de los jóvenes, las mujeres, o los colectivos X, que metidos en un saco tiene tufos apolillados y poco realistas.

Rodeada de esas que no cumplirán los 60 (ni falta que les hace), listas, divertidas, que montan plataformas web y pintan sobre seda, sonrío al saber que Isabella Rossellini —qué genes, qué pómulos— vuelve a Lancôme. Tras muchas películas, parejas, hijos y vidas, una belleza genuina, tan auténtica como inalcanzable, va a venir a vendernos cremas. Viéndole la cara, también auténtica, también inalcanzable, casi dan ganas de comprarlas. Gente viva, vivida, más allá de la edad y de esta absurda adoración de la juventud. La que lanza a Willow Smith, 15 años, (CV: hija de) como imagen de Chanel. ¿Por qué? ¿Quién es, qué ha hecho esa quinceña, como la llamaría mi abuela? ¿Cuáles son sus méritos, sus medallas, sus tropezones? Por ahora, ns/nc. Si querían cambios, podían haber apostado por su madre, a la que no le caben más profesiones en su biografía. Pero tiene 45 años. Para alguno quizá ya sea una señora mayor.

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