Gabriel Marinero

La colonoscopia ¿Por qué? ¿Para qué?

Pixabay.

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La colonoscopia es una prueba que permite tener un registro visual de las paredes del colon para detectar tejido inflamado, lesiones, úlceras y crecimientos anormales de tejido. El cáncer de colon es una de las patologías más comunes del envejecimiento y ataca, principalmente, a los pacientes mayores de 50 años. Esta enfermedad no suele presentar síntomas hasta que se encuentra en estado avanzado, por lo que la colonoscopia de rutina después de los 50 años es uno de los más certeros métodos para el diagnóstico de este mal.

Es así como esta técnica diagnóstica es esencial para prevenir el cáncer de colon al detectarlo en las primeras fases de desarrollo, por lo general como un pólipo, antes de que se encuentre en etapas más avanzadas o cuando ya se ha extendido a otras partes del cuerpo. En el inicio de la enfermedad el tratamiento es posible y bastante efectivo, de allí la importancia del diagnóstico temprano.

Esto ha sido confirmado por numerosos estudios clínicos que afirman que la realización regular de una colonoscopia disminuye la incidencia de cáncer colorrectal tanto en hombres como en mujeres. Se recomienda que las personas con un riesgo promedio de cáncer colorrectal sean sometidos a una colonoscopia cada 10 años. Sin embargo, las personas con uno o dos pólipos pequeños y precancerosos deben realizarse el próximo examen a los cinco años. Aquellos pacientes a los que se les destectaron múltiples pólipos o pólipos grandes, suelen realizarse el estudio de control a los tres años.

La gran ventaja de la colonoscopia es que no solo es un método diagnóstico, sino que permite extirpar las lesiones. Por lo que tiene un doble beneficio, de diagnóstico y de tratamiento.

Y aunque puede pensarse que este es un examen incómodo, no es doloroso pues se realiza con sedación y el paciente solo debe realizar la preparación previa intestinal y programar el tiempo necesario para la realización del examen y la recuperación de la sedación. Se suele recomendar que el paciente vaya acompañado por alguien.

Así que aunque hay que tomarse el tiempo necesario para el examen, los beneficios del mismo superan todo inconveniente. Si usted tiene 50 años o más y considera que se encuentra en un grupo de riesgo, no dude en hablar con su médico de cabecera sobre el tema.

A tus años

 

Isabella Rossellini en Nueva York a finales del año pasado.

Isabella Rossellini en Nueva York a finales del año pasado. Cordon Press

¿Qué es ser mayor? De hecho, ¿qué es ser una mujer mayor? Esta Semana de la Mujer he tenido la suerte de participar en la ruta #shewears por Madrid, que se ha realizado en 10 ciudades del mundo con 75 mujeres inspiradoras. En uno de sus talleres estuvimos conversando y riendo varias veinteañeras y treintañeras, principalmente, junto a señoras mayores. Mayores por los pelos, porque lo que discutimos fue eso: ¿qué imagen, además de la del pegamento para dentaduras, las compresas para el pis y los cruceros apacibles, damos los medios y la publicidad de los (y las) mayores? Probablemente, una tan absurda e irreal como la de los jóvenes, las mujeres, o los colectivos X, que metidos en un saco tiene tufos apolillados y poco realistas.

Rodeada de esas que no cumplirán los 60 (ni falta que les hace), listas, divertidas, que montan plataformas web y pintan sobre seda, sonrío al saber que Isabella Rossellini —qué genes, qué pómulos— vuelve a Lancôme. Tras muchas películas, parejas, hijos y vidas, una belleza genuina, tan auténtica como inalcanzable, va a venir a vendernos cremas. Viéndole la cara, también auténtica, también inalcanzable, casi dan ganas de comprarlas. Gente viva, vivida, más allá de la edad y de esta absurda adoración de la juventud. La que lanza a Willow Smith, 15 años, (CV: hija de) como imagen de Chanel. ¿Por qué? ¿Quién es, qué ha hecho esa quinceña, como la llamaría mi abuela? ¿Cuáles son sus méritos, sus medallas, sus tropezones? Por ahora, ns/nc. Si querían cambios, podían haber apostado por su madre, a la que no le caben más profesiones en su biografía. Pero tiene 45 años. Para alguno quizá ya sea una señora mayor.

Pérdida de apetito en los mayores

La pérdida de apetito en las personas mayores, a la que se conoce como hiporexia, no debe considerarse nunca como algo propio de la edad o un capricho, pues puede ser un síntoma propio de alguna enfermedad más o menos grave, aunque en muchas ocasiones no se pueda encontrar la causa o ésta se deba a que la persona está inmersa en una situación de tristeza, soledad, depresión o ansiedad.

Así, de la misma manera que puede ser consecuencia de una enfermedad, la pérdida de apetito puede causar un estado de desnutrición que abra la puerta a una enfermedad o agrave las ya existentes, por lo que siempre debe tomarse como un signo de alarma.

pérdida de apetito

  • Determinados tipos de cáncer: páncreas, colon, estómago u ovario.
  • Enfermedad hepática crónica.
  • Insuficiencia renal crónica.
  • EPOC.
  • Demencia.
  • Insuficiencia cardíaca.
  • Hepatitis.
  • Uso de ciertos medicamentos, como los tratamientos de quimioterapia, la codeína o la morfina.
pérdida de apetito en las personas mayores

Es obvio, por tanto que la pérdida de apetito debe motivar una rápida consulta con el médico para determinar el origen del problema. Si la enfermedad que produce la produce puede ser tratada, el apetito se recuperará con el tratamiento.

Pero en cualquier caso estas personas necesitan un estrecho seguimiento médico y la adopción de una serie de medidas encaminadas a asegurar que coman correctamente, más que en cantidad, en calidad nutricional con el fin de evitar la desnutrición:

  • Llevar un registro de lo que comen y beben durante las 24 horas del día.
  • Procurar que nunca estén solos cuando comen y vigilar que lo hacen.
  • Puede aumentarse el número de comidas al día para asegurar una alimentación adecuada y evitar que se sacie rápidamente.
  • Hacerle sus platos preferidos para estimular su apetito.
  • Elaborar alimentos que en pequeñas porciones aporten mucha energía y nutrientes, como pueden ser los purés en los que se incluya verduras, carne y pescado.
  • Evitar los alimentos con poco valor energético.
  • También se puede recurrir al uso de suplementos nutritivos y proteicos especialmente elaborados para este fin. Pero esto debe determinarlo un médico.

Uso de contenciones en residencias alemanas

Siempre que salimos en un viaje geroasistencial  de los que organiza Inforesidencias.com (un grupo de directores, gerentes y profesionales de residencias españolas visitan residencias y otros servicios para mayores en otro país) tendemos a comparar lo que vemos con lo que tenemos en casa.  Esto, en ocasiones resulta gratificante ya que, puede ser que, visitando un país que consideramos tan avanzado como Suecia, Holanda o Suiza, nos expliquen algo  que ellos consideran novedoso y aquí ya lo tienen muchas residencias.  Lo que hace interesantes los viajes, en cambio, son todas las cosas que vemos, que aquí no tenemos y que nos pueden servir de inspiración.

Grupo de profesionales visitando la feria Altenpflege 2016 en Hannover

A veces, lo llamativo es cómo, la misma realidad puede ser afrontada de formas diferentes, y un ejemplo claro es el uso de contenciones.

En el último viaje a Alemania, en Marzo de 2016, visitamos, además de la feria más grande de productos y servicios de atención mayores de Europa (Altenpflege); una residencia, un centro de día, un servicio de ayuda a domicilio y unas viviendas para mayores.  En la feria pude hablar en algunos stands sobre uso de contenciones aunque después, en los centros vimos muy pocos.

De vuelta en casa, que querido buscar algo más sobre contenciones en residencias alemanas y he encontrado algunos artículos interesantes de los que he sacado la información que sigue:

Las restricciones físicas son contrarias a la autonomía y la libertad de los pacientes. Su justificación  como medio para controlar la agitación psicomotora y el riesgo de caída se cuestiona cada vez de forma más intensa y con más apoyo científico, debido a que el bien que pretenden alcanzar es menos beneficioso para la persona que los efectos negativos que produce el mero hecho de aplicar la contención física o farmacológica.

La legislación alemana establece claramente que los pacientes en hospitales y residencias geriátricas tienen el derecho al libre movimiento de su cuerpo.
Las restricciones físicas deben ser excepcionales y en cualquier caso el último recurso después de haber probado otras alternativas. El uso de restricciones físicas en los hospitales alemanes requiere o bien el paciente preste su
consentimiento escrito o autorización judicial si la persona no es capaz
consentir. Las restricciones físicas son toleradas excepcionalmente en el caso de una emergencia, si una persona en un momento concreto muestra un comportamiento violento o claramente peligroso

A pesar de que, durante las visitas a residencias que hemos hecho en los viajes organizados por Inforesidencias no hemos visto muchas contenciones, según algunos estudios (http://bmcgeriatr.biomedcentral.com/articles/10.1186/s12877-015-0086-0) éstas existen.

Aunque en Alemania, las normas legales prohíben el uso de contenciones físicas con la excepción de los casos claramente definidos, su uso sigue siendo una práctica común con una prevalencia de alrededor del 25% de los residentes con al menos una contención física durante un período de 12 meses.  Si se cuenta todo el tiempo que un residente pasa en una residencia geriátrica en Alemania, aproximadamente el 40% de los residentes son “restringidos” al menos una vez.

Uno de cada diez residentes lleva un cinturón de sujeción y/o una mesa fija para evitar levantarse de una silla.   Aún así, según los datos del estudio al que me estoy refiriendo y que es de Julio de 2015, cada vez existe mayor diferencia en lo que a uso de contenciones se refiere entre residencias debido a que cada vez más residencias, conscientes de los riesgos que supone el uso de contenciones, lo están limitando o evitando totalmente.

Recomiendo la lectura del artículo “Implementación de una intervención multicomponente para prevenir las restricciones físicas En residencias de ancianos” ya que tiene algunas afirmaciones interesantes como que el uso de contenciones  se fundamenta en la “filosofía” o “cultura” de la atención (actitudes y creencias del personal de enfermería es decir)  más que en la evidencia científica por lo que un cambio en esa “filosofía” y “cultura” podría repercutir en una reducción en el uso de las mismas o en su total eliminación.

En Inforesidencias hemos organizado ya tres viajes a diferentes ediciones de la Feria Altenpflege.  En

Cama Floor Bed, con el somier a la altura del suelo

comparación con viajes anteriores, en 2016 no hemos visto en ningún stand la promoción de material para contener (como cinturones o petos), en cambio sí que hemos encontrado varios en los que se exponían camas bajas que precisamente se ofrecen como un medio para evitar el uso de sujecciones. Según nos informaron, la altura a la que está un colchón en una cama normal, o sea la “altura de caída” rondaría los 50 cm.  A partir de esa cifra, las diferentes empresas compiten para bajar el colchon llegando algunas al punto de que el somier está tocando el suelo.

Para acabar, algo que nos llamó la atención en la feria fue la existencia de una Cama/Jaula (el nombre se lo he puesto yo) que, parecida a una cuna de viaje de la que se utiliza con niños pequeños, pero con un techo hace, según me explicó el comercial del stand, que una persona con demencia avanzada se sienta tranquila en un lugar recogido y pequeño (el me habló del efecto nido).  La persona en esa cama puede moverse sin restricciones, no puede hacerse daño y, según me dijeron, al ser las paredes de redecilla, al cabo de un rato, deja de verlas y se siente como si estuviese “protegido pero no encerrado”.

 Si a alguien le parece interesante este sistema que se anuncia como un sistema de contención menos agresivo que los cinturones o petos, puede ampliar la información en este enlace.

Si, después de leerlo hay alguien interesado en probarlo, el precio es de unos 10.000 Euros aunque en Alemania lo alquilan por 40 Euros al día.

Pongo una foto para que cada uno saque sus propias conclusiones.

Publicado por en 9:10

Cómo hacer frente al cansancio emocional del cuidador

Un artículo de Eva Lorenzo,
Trabajadora Social y autora del blog Mi rincón de apoyo al cuidador

geriatricarea cansancio emocional del cuidador

El cansancio emocional pueden derivar en problemas graves de salud física y/o psicológica

Cuidar de una persona en situación de dependencia puede ser agotador tanto física, como emocionalmente, no solo por el gran número de tareas o actividades a realizar durante el día, sino por el estrés que genera el tener que hacer frente a circunstancias como adaptarse a una enfermedad desconocida, lidiar con sus síntomas y secuelas, buscar apoyos y recursos, organizar y repartir los cuidados y la vida familiar, laboral, social…

La Fatiga o Cansancio Emocional es una reacción natural de nuestro organismo, una respuesta que la mente da ante situaciones que no puede asimilar o circunstancias, en las que ha habido un gran desgaste físico o psicológico.

Está muy relacionado con períodos de depresión, ansiedad, sobrecarga o estrés que se alargan en el tiempo y sus principales síntomas son los siguientes:

Debilidad y Agotamiento mental
Pérdida de energía
Desmotivación
Desinterés
Problemas de concentración
Falta de atención
Despreocupación por las emociones propias
Sensación de pérdida de control de lo que pasa a nuestro alrededor
Lentitud a la hora de reaccionar o pensar
Pérdida de apetito o sueño
Pesimismo y tristeza
Irritabilidad
Desánimo…

A menudo estos síntomas del Cansancio Emocional pueden ser difíciles de detectar, ya que suelen relacionarse con el cansancio físico o con las tensiones y/o preocupaciones habituales del día a día, pero si se hacen crónicos pueden derivar en problemas graves de salud física y/o psicológica para la persona que los sufre, y en el caso concreto de los cuidadores/as, afectar de manera negativa a su bienestar y a la calidad de los cuidados que presta a su familiar.

A continuación, os dejo una serie de aspectos a tener en cuenta, para intentar superarlo con éxito y evitar que suponga que el Cansancio Emocional una merma en vuestro bienestar y calidad de vida:

  • Reconocer que existe un problema es el primer paso necesario para intentar mejorarlo
  • Determinar cuáles son las causas, en qué momentos o ante qué circunstancias concretas aparece el malestar
  • Si podéis hacer algo… ¡Intentarlo hasta el final!
  • Si la solución no está en vuestras manos aceptarlo y adaptarnos a la realidad de la mejor manera posible
  • Ante situaciones difíciles o momentos de agobio pensad en las diferentes alternativas que tenéis antes de actuar, siendo siempre conscientes de los pros, contras y las posibles consecuencias
  • Planificad y organizad con antelación la semana para ganar tiempo y evitar la sobrecarga
  • No descuidéis la alimentación. El desayuno es esencial para empezar el día con energía
  • Intentad dormir entre 6 y 8 horas, y si no es posible una pequeña siesta os permitirá recargar pilas
  • Hidrataros bien durante el día
  • Liberad la mente y oxigenad el cuerpo con una dosis de ejercicio físico o estiramientos, si es al aire libre mejor
  • Cada cierto tiempo es necesario parad, respirad, relajaros y dejad la mente en blanco durante unos minutos
  • Desconectad al final del día haciendo algo que os guste: pasear, ver una película, escuchar música, tomar un baño relajante, leer un libro…
  • Reservad algo de tiempo durante la semana para hacer actividades de ocio: ir al cine, un concierto, un café con los amigos, un masaje, clases de baile, de cocina…
  • Priorizad lo realmente importante sin intentar hacer todo al mismo tiempo
  • Compartid y expresad vuestros pensamientos o emociones, especialmente las negativas
  • Cuando estéis con otras personas participad en las conversaciones e intentad estar activos. No os dejéis llevar por la apatía
  • Disfrutad de cada momento por insignificante que pueda parecer
  • Rodearos de las personas que os quieren para evitad el aislamiento y la soledad
  • Ejercitad y estimulad vuestra mente para mantenerla alejada de preocupaciones y agobios
  • Estableced unos límites en los cuidados para evitar el agotamiento
  • No perdáis el tiempo con problemas para los que no tenéis respuestas, ni con errores o decisiones del pasado
  • Marcar un pequeño objetivo para el día o la semana os dará fuerzas para levantaros cada mañana
  • Buscad ayuda profesional si solos no podéis con todo

Sobre la autora: Eva Lorenzo Eva-Lorenzo

Eva Lorenzo es Trabajadora Social y gran parte de su vida laboral y formación han girado en torno a la atención de personas mayores y personas con diversidad funcional en situación de dependencia, que necesitaban la ayuda de un cuidador, siendo este, en la mayoría de los casos, de su entorno familiar.

Cuenta también con conocimientos y experiencia en otros ámbitos en los que un trabajador social puede desempeñar su labor (orientación laboral, mujer, inmigración, familia, menores…). En la actualidad se encuentra en búsqueda empleo y ha decidido que no hay una forma mejor de ocupar su tiempo que ayudando a los demás a través de su blog Mi rincón de apoyo al cuidador

 

Sin tiempo para morir

Sin tiempo para morir

Cuando nos dicen que una persona mayor ha muerto sola, imaginamos años de amargura antes de llegar al final

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Tenemos una idea equivocada de la vejez y tal vez también de la vida. O la tenemos de la vida y por eso también de la vejez. Cuando nos dicen que una persona mayor ha muerto sola, imaginamos años de amargura antes de llegar al final, con las manos sobre el regazo, sin hacer nada más que ver pasar el tiempo, cuando quizá lo fueron del mayor disfrute de su vida, pues por fin ese hombre o esa mujer pudo dedicarse a lo que le daba la gana, en compañía de sabios, artistas y científicos a los que no le unía más trato que el del espíritu.

Conozco a bastantes personas de más de 80 años que gozan de cierta salud y que, en lugar de pasarse el día en el ambulatorio porque les ha salido una verruguilla en el párpado derecho, se vuelcan en menesteres que otros consideran inútiles, pero que a ellos les elevan por encima del tiempo y de cualquier mal que les aqueje. Pueden al fin dedicarse al estudio del arte oriental y cubren cuadernos con selvas de bambú y flores de albaricoque de una delicadeza poco común. O hacen retratos al óleo de sus nietos, que posan con paciencia, pues por suerte estos pintores tardíos dan sus pinceladas a la Modigliani o a la Soutine.

O releen a Kafka, a Dostoievski y a Musil, con lo que apenas duermen, pues, aunque disponen de todo el día, quieren aprovechar hasta la noche. O tocan a Bach y a Schumann en el piano de la residencia, para deleite de sus compañeros. O investigan con el mismo entusiasmo sobre las nuevas baterías de grafeno que sobre el románico en Huesca. También los hay que, mientras plantan unos cebollinos, aún se emocionan ante el paisaje. Cuando me dicen que una persona mayor ha muerto sola, imagino muchos momentos felices hasta llegar al último. Tal vez me equivoque. Ojalá no. Por ellos y porque también yo sueño con una vejez como ésa. Sin tiempo para morir.

La prevención jurídica es fundamental para la tranquilidad de familiares y enfermos de Alzheimer

Con el objetivo de concienciar e informar a la sociedad en general de la importancia de la prevención jurídica en casos tan particulares como en la enfermedad del Alzheimer y otras demencias, la Fundación Pasqual Maragall y la Fundación Privada de Notarios de Cataluña organizaron la jornada “Con prevención, mejor. Asesoramiento jurídico en la enfermedad del Alzheimer”.

geriatricarea prevencion juridica alzheimer

Los expertos recomiendan pensar en la delegación de voluntades antes de que aparezcan los síntomas de Alzheimer

En este foro se expusieron las diversas herramientas jurídicas disponibles para decidir sobre nuestro futuro, ya que la prevención jurídica, tal y como indicó Jordi Camí, director de la Fundación Pasqual Maragall “es el mejor aliado para la tranquilidad futura de los afectados y sus familiares”. Y en este sentido, Rocío Maestre, directora de la Fundación de los Notarios de Catalunya, recalcó la importancia de la prevención jurídica y la importante labor que ejercen los notarios en este ámbito, destacando “la voluntad de servicio de los notarios a los ciudadanos y, especialmente, a aquellos en situaciones de vulnerabilidad”.

En su intervención, Albert Domingo Castellà, miembro del Colegio Notarial de Cataluña, aconsejó pensar en la delegación de voluntades antes de que aparezcan los síntomas de la enfermedad del Alzheimer o, como muy tarde, cuando aparecen los primeros indicios de pérdida de memoria, teniendo en cuenta estos cuatro elementos jurídicos:

  • El poder general preventivo, que sirve para escoger la persona que queremos que administre nuestro patrimonio, y que se puede tramitar solo antes de la pérdida de la capacidad. Se puede indicar que sea eficaz desde su firma o bien que lo sea solo en caso de perder la capacidad, acreditada por informes médicos. Disponer de este documento disminuye la presión del cuidador y simplifica y abarata notablemente su actuación a nivel de representación jurídica y económica del enfermo en casos de pérdida sobrevenida de capacidad.
  • La autotutela, documento que sirve para determinar quién queremos que se ocupe de nosotros y de nuestro patrimonio, en caso de que un juez decretara la pérdida de nuestra capacidad. Ejerce una función de prevención de un posible conflicto familiar por la disputa del rol de cuidador al ser el propio enfermo quien decide, cuando aún es capaz, la persona que considera lo cuidará mejor.
  • El Documento de Voluntades Anticipadas, también conocido como Testamento Vital. Éste es un instrumento que, en la fase final de la vida, evita situaciones innecesarias que comportan más sufrimiento motivadas por el deterioro de un ser querido. Permite a la persona decidir, entre otros, si en un futuro quiere aceptar, o descartar, procedimientos terapéuticos específicos, así como designar un representante interlocutor con el personal médico si no podemos expresar nuestra voluntad por nosotros mismos.
  • El Testamento, que permite determinar el destino de nuestros bienes materiales de acuerdo a nuestra voluntad, ya que si no se hace este documento, la ley decidirá por nosotros el destino de nuestros bienes.

Albert Domingo Castellà destacó también que los notarios, como funcionarios del Estado, trabajan para proporcionar la seguridad jurídica que recoge la Constitución y entre sus funciones está la de asesorar a los ciudadanos, de forma gratuita, garantizando que los negocios jurídicos se ajusten a las necesidades y a la legalidad.

En esta jornada también se abordó la problemática generada por situaciones donde la enfermedad ya está en una fase avanzada, y el afectado no puede tomar las decisiones por él mismo. En estos casos, el Código Civil prevé recurrir a la incapacidad y nombrar una tercera persona como tutor, a quien se le atribuye la potestad y la obligación de velar por el bien del enfermo. Dicha incapacitación, la puede tramitar y promover, por vía judicial, el cónyuge, los descendentes (hijos o nietos), los ascendentes (padres o abuelos), hermanos o el propio ministerio fiscal.

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Anorexia en la tercera edad

  • La soledad, el aislamiento social y la falta de recursos hace que muchos mayores dejen de comer. Algunos llegan a perder más de cuatro kilos en un mes. La desnutrición es la peor consecuencia y afecta al 37 por ciento de los ancianos de 70 años que están hospitalizados
 A. Jiménez . Artritis

Ha perdido cuatro kilos en apenas un mes. A sus 75 años no quiere comer porque «no tiene ganas», y apenas sale de casa. Sufre lo que los expertos denominan «anorexia senil». Según Alberto López Rocha, presidente de la Sociedad Española de Médicos de Residencias (Semer) «provoca una disminución del apetito que en la mayoría de los casos se debe a causas sociales, fisiológicas o psicológicas».
Y esta última es importante, pues «en la actualidad todavía hay un millón y medio de mayores de 65 años que viven solos y que tienen que enfrentarse a barreras arquitectónicas». Y eso no sólo quita las ganas de comer, sino que, además, les hace desconfiados. «No se fían de las personas que ponen a su disposición para ayudarles, por ejemplo, a hacer la compra, y como ellos no pueden bajar a por ella, terminan consumiendo  «monoalimentos». Otro factor psicológico es la depresión y los estados de tristeza en los que se ven inmersos y que de forma indirecta repercuten en su alimentación.
No obstante, no hay que confundir este trastorno con la denominada hiporexia, que, tal y como aclara Fernando Gómez-Busto, miembro del grupo de nutrición de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología «es poco apetito». No es como la anorexia de envejecimiento, que se caracteriza por una disminución gradual de la ingesta en respuesta cambios corporales, a las menores necesidades energéticas, y a la menor actividad física». Entre los  20 y los 80 años, esta  disminución  se calcula, entre 600 Kcal/ día (mujeres) y 1.300 Kcal/ día (hombres) especialmente entre los 60 y 70 años y después de los 80. En cuanto al balance nutricional del paciente se produce «una disminución de la ingesta de proteínas y lípidos. Entre los micronutrientes, disminuye principalmente la ingesta de vitaminas A y D, calcio, folatos y magnesio», matiza Gómez-Busto. Otro factor  es la impactación fecal. «El 50 por ciento de los mayores sufre estreñimiento, lo que hace que tengas aún menos ganas de comer», señala el presidente de la Semer. La pérdida de peso también puede ser consecuencia de una mala dentición, alteraciones del gusto, infecciones o prótesis, así como de la demencia o enfermedades neurodegenerativas.

Riesgo
Cuando el anciano deja de comer, el peligro principal es la desnutrición, que se asocia a pérdida de masa muscular y «mayor riesgo de caídas, menor capacidad inmunológica y mayor aumento de fragilidad».  Según los expertos, este problema está presente en entre el 1 y el 8 por ciento de los  mayores que viven en sus domicilios. «Entre los ancianos hospitalizados  y los ingresados en centros geriátricos, que tienen mayores problemas de enfermedad y dependencia, estas cifras  son bastante más elevadas», dice el miembro de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología. Algo que corrobora López Rocha, pues, a su juicio «el 37 por ciento de los españoles mayores de 70 años que está hospitalizado muestra síntomas de desnutrición producida por dicha anorexia».
Para hacer frente al trastorno hay que acudir al médico de cabecera para que descarte otras patologías como, una enfermedad tumoral. En casa, hacer los platos más atractivos, ya que muchas veces el problema es que al no poder masticar, ingieren purés, cuyo aspecto no despierta las ganas de comer. Otra clave es tener cuidado con las siestas y, en lugar de que duerman nada más comer, es preferible que den un paseo.
De interés
para los afectados:

Sociedad Española de Médicos de Residencias (Semer)        Correo electrónico: semer@semer.es
Teléfono: 915 532 200
Web: www.semer.es

Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG)
Teléfono: 914 111 707
Web: www.segg.es

Castilla y León aprueba un nuevo modelo de atención a las personas mayores

La Junta de Castilla y León ha aprobado el Decreto 2/2016, de 4 de febrero, de autorización y funcionamiento de los centros de carácter social para la atención a las personas mayores.

En esta nueva normativa cobran especial relevancia los conceptos de calidad de vida en los servicios sociales que se concreta en las dimensiones de la autodeterminación, el bienestar físico, el bienestar emocional, los derechos de las personas, la inclusión social, el desarrollo personal y las relaciones interpersonales.

geriatricarea atención a las personas mayores en Castilla y León

Este Decreto supone un cambio normativo hacia un nuevo modelo de atención en centros para personas mayores

Este cambio normativo trata de implementar un nuevo modelo de atención en centros para personas mayores que está basado en los siete pilares:

  • El primer pilar del nuevo modelo de atención es el instrumento que debe servir de base para la planificación vital centrada en la persona, el proyecto de vida. A las personas usuarias de los servicios se les asignará un profesional de referencia que garantice la ejecución de ese “proyecto de vida”.
    Ese profesional se convertirá en el interlocutor cualificado y cercano de la persona que recibe los apoyos y garantizará que las expectativas, deseos y preferencias de las personas mayores usuarias de los centros, sean conocidas por los profesionales.
  • En segundo lugar, un innovador enfoque de los objetivos y cometidos de los profesionales. En el nuevo modelo las decisiones sobre los apoyos que deben prestarse a las personas usuarias de los servicios pasan de ser una decisión profesional, o de un equipo de profesionales, a ser decisiones de las mismas personas usuarias, ya que afectan a su estilo y condiciones de su vida.
    En el nuevo modelo de atención, los profesionales informan y proponen a la persona usuaria las intervenciones que la evidencia científica y su conocimiento profesional estiman como más convenientes para su atención, pero es la propia persona quien toma la decisión sobre su futuro hacia un envejecimiento deseable.
  • Otro pilar será un nuevo concepto de relación entre las personas mayores y sus familias y los centros. El nuevo modelo cambia un sistema de atención basado en presupuestos y valores de actuación profesional que se dirigía fundamentalmente al mantenimiento de la salud, por un modelo de atención integral y centrado en la persona, que siendo estrictamente profesional, gira en torno a las expectativas y deseos de las personas atendidas a las que se prestan apoyos alineados con las preferencias que éstas manifiesten.
    Por ello, se considera que la actividad principal en los centros residenciales se orienta a asimilar la vida cotidiana a la del entorno familiar, muy diferente a la actividad hospitalaria.
  • En cuarto lugar, se abre paso un nuevo tipo de centro, bajo la denominación de centro multiservicio, destinado a personas usuarias en horario parcial diurno y a personas usuarias en estancias nocturnas. Las principales características de estos centros son, por un lado, que sus usuarios siguen conservando su domicilio habitual, pero disfrutan en horarios personalizados de la totalidad de los servicios que el centro multiservicios tenga inscritos en el registro de entidades, servicios y centros de carácter social de Castilla y León; y por otro lado, que las personas usuarias de los centros multiservicios en horario parcial diurno podrán optimizar las dotaciones de instalaciones y de personal de los centros residenciales y de los centros de día para hacer más eficiente la prestación de servicios a la vez que pueden ser usuarias de servicios a los que hasta la fecha no podían acceder.
  • En quinto lugar, se aglutinan en una única categoría los tipos de plazas residenciales, la de aptas para atender a personas en situación de dependencia, que responde a la mayoría de personas usuarias de los centros residenciales, superando así la diversa clasificación existente de plazas aptas para válidos, para asistidos, plazas mixtas o para asistidos que adolezcan o no de graves dificultades para el desplazamiento.
  • Un sexto pilar del nuevo modelo de atención es la mayor coordinación, interrelación y colaboración entre el sistema público de salud y el sistema de servicios sociales de responsabilidad pública, en línea con una concepción integral del ejercicio de los derechos de los ciudadanos.
  • En séptimo lugar, y no por ello menos importante, la introducción de la gestión de la calidad y la normalización de los servicios para la promoción de la autonomía personal y de la atención a la dependencia, referidas tanto al modelo de atención como a la oferta y desarrollo de servicios, en condiciones de igualdad y accesibilidad, respondiendo a un compromiso con los ciudadanos para hacer efectivo un sistema de servicios que ofrezca garantías y seguridad.

Estos siete pilares fundamentales del nuevo modelo de atención a las personas mayores que se presta en los centros de carácter social de Castilla y León se desarrollan a lo largo de cuarenta y nueve artículos organizados en cinco capítulos, cinco disposiciones adicionales, seis disposiciones transitorias, una disposición derogatoria y dos disposiciones finales.

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«Hay estereotipos sobre la vejez que llevan a la exclusión»

Su tesis sobre ageismo y derechos humanos analiza la menor calidad asistencial que reciben los ancianos por el hecho de serlo

Fina Ulloaourense / la voz, 23 de febrero de 2016. Actualizado a las 12:28 h.

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MIGUEL VILLAR

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A Ángel Martínez (Palma de Mallorca, 1960) siempre le gustó el campo legal y fundamentalmente los aspectos relacionados con la bioética y los derechos humanos, aunque su profesión es la enfermería y a ella lleva dedicándose toda la vida. Decidió estudiar derecho y este mes de febrero se doctoró con una tesis titulada «Ageísmo y derechos humanos en el contexto sanitario».

-¿Por qué eligió este tema?

-Me di cuenta de que había un avance en la investigación sobre el envejecimiento que yo podía unir a mi experiencia profesional. Siempre he trabajado mayoritariamente con personas mayores; primero en el CHUO, en cuidados intensivos y ahora en un PAC del rural. Yo me daba cuenta de que en ocasiones en la atención a estas personas se producen una serie de desajustes y quería buscar informes científicos y desde el punto de vista jurídico mover a la reflexión sobre este tema.

-¿La discriminación a los mayores es muy evidente?

-La discriminación por razón de edad es algo que se da en todas las sociedades a lo largo de la historia y eso nos impregna a todos, aunque no nos demos cuenta. Yo mismo me sorprendí hace unos meses con mi actitud. Me encontré con un señor de 90 años en la consulta y al terminar le pregunté si lo iban a venir a recoger. Me respondió muy sorprendido que él volvía al pueblo conduciendo en su coche. Yo había dado por hecho que el señor no conducía. Todos asumimos ciertos estereotipos, que pueden ser normales pero también pueden conducir a prejuicios, y eso es peligroso porque los prejuicios pueden producir marginación y exclusión. En el ámbito sanitario ese prejuicio se traduce cuando, por ejemplo, das por hecho que a una persona de cierta edad es mejor no darle un tratamiento. En la cuestión de edad, igual que en la de género, hay cosas que pasan desapercibidas porque vemos normales actitudes que en realidad no lo son porque acaban minusvalorando al paciente.

-¿Cómo por ejemplo?

-Algo muy habitual es tratarles con diminutivos o llamándole abuelo. Muchas veces se hace con cariño, otras por inercia, pero hay que replanteárselo. A esa persona le puede hacer sentirse menospreciado. La percepción personal de ser anciano no va necesariamente unida a la edad. En la Grecia clásica una persona de 55 años era un anciano. Hoy, y sobre todo en las últimas décadas, el envejecimiento ha cambiado muchísimo. Otro caso: cuando viene con acompañante, tendemos a preguntar a esa otra persona, ninguneándolo. También está el paternalismo, cuando tratamos al enfermo como un ser inferior, con todas las connotaciones que eso puede tener a la hora de quitarle la capacidad de decidir sobre su propia salud.

-¿Se puede llegar a provocar un daño físico o psicológico?

-Está estudiado que cuando se aplican prejuicios de exclusión hay consecuencias para la salud. Hay estudios, que yo incluyo en la tesis, en los que se ve que la discriminación por razón de edad conlleva una desigualdad en el tratamiento. En oncología, por ejemplo, está demostrado que las mujeres con cáncer de mama por encima de los 65 y 70 años responden muy bien a la quimioterapia; sin embargo hay estudios que dicen que las mayores de 70 años recibe menos dosis de quimioterapia. Parte del trabajo que he hecho es recoger esa evidencia científica de otros investigadores que demuestran que existe esa discriminación, sutil a veces, pero que se evidencia en los resultados de esos estudios en los que se plasma que existen tratamientos subóptimos, es decir, por debajo de la dosis adecuada.

-¿Porqué ocurre?

-Por varios motivos. El profesional tiene asumidos estereotipos sobre la vejez adquiridos de cuando estudió, pero si eso fue hace treinta años resulta que el concepto de vejez ha cambiado muchísimo. A una persona de setenta años hoy le pueden quedar otros veinte o treinta de vida. Es mucho tiempo para negarle que lo viva con calidad. Otro factor son los ensayos clínicos para investigación de tratamientos que tienden a no incluir a ancianos, así que cuando el médico tiene que darles un medicamento se encuentra con que no está probado en mayores. Esta es una cuestión que también afecta a mujeres y niños, que están muy limitados en los ensayos por los riesgos y connotaciones éticas. Se tiende a probar los medicamentos en personas que no reúnen las condiciones que luego, en práctica clínica, van a aparecer. Todo eso explica que a veces haya una deficiencia de tratamiento que no está justificada en la evidencia científica.

-¿Diría que los mayores tienen peor calidad en la asistencia?

-No digo que sea algo general, pero cuando se discrimina sí tiene consecuencias en una menor calidad de vida. La discriminación puede tener varios grados. A la gente le cuesta entender este concepto del ageísmo, pero es similar al sexismo o el racismo; que puede ir desde discriminaciones muy sutiles, hasta a agresiones.