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La colonoscopia ¿Por qué? ¿Para qué?

Pixabay.

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La colonoscopia es una prueba que permite tener un registro visual de las paredes del colon para detectar tejido inflamado, lesiones, úlceras y crecimientos anormales de tejido. El cáncer de colon es una de las patologías más comunes del envejecimiento y ataca, principalmente, a los pacientes mayores de 50 años. Esta enfermedad no suele presentar síntomas hasta que se encuentra en estado avanzado, por lo que la colonoscopia de rutina después de los 50 años es uno de los más certeros métodos para el diagnóstico de este mal.

Es así como esta técnica diagnóstica es esencial para prevenir el cáncer de colon al detectarlo en las primeras fases de desarrollo, por lo general como un pólipo, antes de que se encuentre en etapas más avanzadas o cuando ya se ha extendido a otras partes del cuerpo. En el inicio de la enfermedad el tratamiento es posible y bastante efectivo, de allí la importancia del diagnóstico temprano.

Esto ha sido confirmado por numerosos estudios clínicos que afirman que la realización regular de una colonoscopia disminuye la incidencia de cáncer colorrectal tanto en hombres como en mujeres. Se recomienda que las personas con un riesgo promedio de cáncer colorrectal sean sometidos a una colonoscopia cada 10 años. Sin embargo, las personas con uno o dos pólipos pequeños y precancerosos deben realizarse el próximo examen a los cinco años. Aquellos pacientes a los que se les destectaron múltiples pólipos o pólipos grandes, suelen realizarse el estudio de control a los tres años.

La gran ventaja de la colonoscopia es que no solo es un método diagnóstico, sino que permite extirpar las lesiones. Por lo que tiene un doble beneficio, de diagnóstico y de tratamiento.

Y aunque puede pensarse que este es un examen incómodo, no es doloroso pues se realiza con sedación y el paciente solo debe realizar la preparación previa intestinal y programar el tiempo necesario para la realización del examen y la recuperación de la sedación. Se suele recomendar que el paciente vaya acompañado por alguien.

Así que aunque hay que tomarse el tiempo necesario para el examen, los beneficios del mismo superan todo inconveniente. Si usted tiene 50 años o más y considera que se encuentra en un grupo de riesgo, no dude en hablar con su médico de cabecera sobre el tema.

Cómo hacer frente al cansancio emocional del cuidador

Un artículo de Eva Lorenzo,
Trabajadora Social y autora del blog Mi rincón de apoyo al cuidador

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El cansancio emocional pueden derivar en problemas graves de salud física y/o psicológica

Cuidar de una persona en situación de dependencia puede ser agotador tanto física, como emocionalmente, no solo por el gran número de tareas o actividades a realizar durante el día, sino por el estrés que genera el tener que hacer frente a circunstancias como adaptarse a una enfermedad desconocida, lidiar con sus síntomas y secuelas, buscar apoyos y recursos, organizar y repartir los cuidados y la vida familiar, laboral, social…

La Fatiga o Cansancio Emocional es una reacción natural de nuestro organismo, una respuesta que la mente da ante situaciones que no puede asimilar o circunstancias, en las que ha habido un gran desgaste físico o psicológico.

Está muy relacionado con períodos de depresión, ansiedad, sobrecarga o estrés que se alargan en el tiempo y sus principales síntomas son los siguientes:

Debilidad y Agotamiento mental
Pérdida de energía
Desmotivación
Desinterés
Problemas de concentración
Falta de atención
Despreocupación por las emociones propias
Sensación de pérdida de control de lo que pasa a nuestro alrededor
Lentitud a la hora de reaccionar o pensar
Pérdida de apetito o sueño
Pesimismo y tristeza
Irritabilidad
Desánimo…

A menudo estos síntomas del Cansancio Emocional pueden ser difíciles de detectar, ya que suelen relacionarse con el cansancio físico o con las tensiones y/o preocupaciones habituales del día a día, pero si se hacen crónicos pueden derivar en problemas graves de salud física y/o psicológica para la persona que los sufre, y en el caso concreto de los cuidadores/as, afectar de manera negativa a su bienestar y a la calidad de los cuidados que presta a su familiar.

A continuación, os dejo una serie de aspectos a tener en cuenta, para intentar superarlo con éxito y evitar que suponga que el Cansancio Emocional una merma en vuestro bienestar y calidad de vida:

  • Reconocer que existe un problema es el primer paso necesario para intentar mejorarlo
  • Determinar cuáles son las causas, en qué momentos o ante qué circunstancias concretas aparece el malestar
  • Si podéis hacer algo… ¡Intentarlo hasta el final!
  • Si la solución no está en vuestras manos aceptarlo y adaptarnos a la realidad de la mejor manera posible
  • Ante situaciones difíciles o momentos de agobio pensad en las diferentes alternativas que tenéis antes de actuar, siendo siempre conscientes de los pros, contras y las posibles consecuencias
  • Planificad y organizad con antelación la semana para ganar tiempo y evitar la sobrecarga
  • No descuidéis la alimentación. El desayuno es esencial para empezar el día con energía
  • Intentad dormir entre 6 y 8 horas, y si no es posible una pequeña siesta os permitirá recargar pilas
  • Hidrataros bien durante el día
  • Liberad la mente y oxigenad el cuerpo con una dosis de ejercicio físico o estiramientos, si es al aire libre mejor
  • Cada cierto tiempo es necesario parad, respirad, relajaros y dejad la mente en blanco durante unos minutos
  • Desconectad al final del día haciendo algo que os guste: pasear, ver una película, escuchar música, tomar un baño relajante, leer un libro…
  • Reservad algo de tiempo durante la semana para hacer actividades de ocio: ir al cine, un concierto, un café con los amigos, un masaje, clases de baile, de cocina…
  • Priorizad lo realmente importante sin intentar hacer todo al mismo tiempo
  • Compartid y expresad vuestros pensamientos o emociones, especialmente las negativas
  • Cuando estéis con otras personas participad en las conversaciones e intentad estar activos. No os dejéis llevar por la apatía
  • Disfrutad de cada momento por insignificante que pueda parecer
  • Rodearos de las personas que os quieren para evitad el aislamiento y la soledad
  • Ejercitad y estimulad vuestra mente para mantenerla alejada de preocupaciones y agobios
  • Estableced unos límites en los cuidados para evitar el agotamiento
  • No perdáis el tiempo con problemas para los que no tenéis respuestas, ni con errores o decisiones del pasado
  • Marcar un pequeño objetivo para el día o la semana os dará fuerzas para levantaros cada mañana
  • Buscad ayuda profesional si solos no podéis con todo

Sobre la autora: Eva Lorenzo Eva-Lorenzo

Eva Lorenzo es Trabajadora Social y gran parte de su vida laboral y formación han girado en torno a la atención de personas mayores y personas con diversidad funcional en situación de dependencia, que necesitaban la ayuda de un cuidador, siendo este, en la mayoría de los casos, de su entorno familiar.

Cuenta también con conocimientos y experiencia en otros ámbitos en los que un trabajador social puede desempeñar su labor (orientación laboral, mujer, inmigración, familia, menores…). En la actualidad se encuentra en búsqueda empleo y ha decidido que no hay una forma mejor de ocupar su tiempo que ayudando a los demás a través de su blog Mi rincón de apoyo al cuidador

 

Anorexia en la tercera edad

  • La soledad, el aislamiento social y la falta de recursos hace que muchos mayores dejen de comer. Algunos llegan a perder más de cuatro kilos en un mes. La desnutrición es la peor consecuencia y afecta al 37 por ciento de los ancianos de 70 años que están hospitalizados
 A. Jiménez . Artritis

Ha perdido cuatro kilos en apenas un mes. A sus 75 años no quiere comer porque «no tiene ganas», y apenas sale de casa. Sufre lo que los expertos denominan «anorexia senil». Según Alberto López Rocha, presidente de la Sociedad Española de Médicos de Residencias (Semer) «provoca una disminución del apetito que en la mayoría de los casos se debe a causas sociales, fisiológicas o psicológicas».
Y esta última es importante, pues «en la actualidad todavía hay un millón y medio de mayores de 65 años que viven solos y que tienen que enfrentarse a barreras arquitectónicas». Y eso no sólo quita las ganas de comer, sino que, además, les hace desconfiados. «No se fían de las personas que ponen a su disposición para ayudarles, por ejemplo, a hacer la compra, y como ellos no pueden bajar a por ella, terminan consumiendo  «monoalimentos». Otro factor psicológico es la depresión y los estados de tristeza en los que se ven inmersos y que de forma indirecta repercuten en su alimentación.
No obstante, no hay que confundir este trastorno con la denominada hiporexia, que, tal y como aclara Fernando Gómez-Busto, miembro del grupo de nutrición de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología «es poco apetito». No es como la anorexia de envejecimiento, que se caracteriza por una disminución gradual de la ingesta en respuesta cambios corporales, a las menores necesidades energéticas, y a la menor actividad física». Entre los  20 y los 80 años, esta  disminución  se calcula, entre 600 Kcal/ día (mujeres) y 1.300 Kcal/ día (hombres) especialmente entre los 60 y 70 años y después de los 80. En cuanto al balance nutricional del paciente se produce «una disminución de la ingesta de proteínas y lípidos. Entre los micronutrientes, disminuye principalmente la ingesta de vitaminas A y D, calcio, folatos y magnesio», matiza Gómez-Busto. Otro factor  es la impactación fecal. «El 50 por ciento de los mayores sufre estreñimiento, lo que hace que tengas aún menos ganas de comer», señala el presidente de la Semer. La pérdida de peso también puede ser consecuencia de una mala dentición, alteraciones del gusto, infecciones o prótesis, así como de la demencia o enfermedades neurodegenerativas.

Riesgo
Cuando el anciano deja de comer, el peligro principal es la desnutrición, que se asocia a pérdida de masa muscular y «mayor riesgo de caídas, menor capacidad inmunológica y mayor aumento de fragilidad».  Según los expertos, este problema está presente en entre el 1 y el 8 por ciento de los  mayores que viven en sus domicilios. «Entre los ancianos hospitalizados  y los ingresados en centros geriátricos, que tienen mayores problemas de enfermedad y dependencia, estas cifras  son bastante más elevadas», dice el miembro de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología. Algo que corrobora López Rocha, pues, a su juicio «el 37 por ciento de los españoles mayores de 70 años que está hospitalizado muestra síntomas de desnutrición producida por dicha anorexia».
Para hacer frente al trastorno hay que acudir al médico de cabecera para que descarte otras patologías como, una enfermedad tumoral. En casa, hacer los platos más atractivos, ya que muchas veces el problema es que al no poder masticar, ingieren purés, cuyo aspecto no despierta las ganas de comer. Otra clave es tener cuidado con las siestas y, en lugar de que duerman nada más comer, es preferible que den un paseo.
De interés
para los afectados:

Sociedad Española de Médicos de Residencias (Semer)        Correo electrónico: semer@semer.es
Teléfono: 915 532 200
Web: www.semer.es

Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG)
Teléfono: 914 111 707
Web: www.segg.es

Cómo estirar la pensión: guía de supervivencia

Tras toda una vida trabajando ¡por fin llega la hora de jubilarse y descansar! Pero tal vez tu pensión sea muy escasa… No te preocupes, te enseñamos trucos y descuentos que te ayudarán a optimizar tu dinero.
Escrito por L. García, Periodista especializada en tercera edad, belleza y ejercicio
Una pareja mayor guarda dinero en una hucha
Con una buena planificación y nuestros consejos aprovecharás mejor la pensión y ahorrarás dinero.

Cómo estirar la pensión: guía de supervivencia

Seis de cada diez personas mayores en España tienen problemas para llegar a fin de mes, según la última Encuesta de condiciones de vida publicada por el Instituto Nacional de Estadística, que hace referencia a datos del año 2013. Con mayor o menor dificultad consiguen sufragar los gastos cotidianos, pero no pueden afrontar ningún tipo de imprevisto ni irse de vacaciones. Y el 14,5% se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social.

Muchas personas descubren tristemente que tras una larga vida de esfuerzo les ha quedado una pensión muy escasa con la que apenas pueden subsistir. Los jubilados, además, han de enfrentarte en ocasiones a una carga extra: ayudar económicamente a sus hijos o nietos, que están pagando los efectos de la crisis con el desempleo y deben recurrir a la ya de por sí exigua pensión de los abuelos.

Afortunadamente, algunos organismos públicos y entidades privadas están poniendo su granito de arena para que los jubilados aumenten un poco su poder adquisitivo. Además, seguir una serie de consejos y aplicar en el día a día algunos trucos puede reducir los gastos y, de esta forma, estirar la pensión.

Para poder estirar la pensión se pueden seguir estos consejos que supondrán un ahorro importante en la economía doméstica

  • Analizar detalladamente las necesidades y caprichos. Lo mejor es que redactes una lista en la que incluyas las cosas realmente necesarias (comida, medicinas, facturas, alquiler…) y, cuando ya estén cubiertas, el dinero sobrante se puede ahorrar para imprevistos, o destinar al ocio o a comprar algo que nos apetezca.
  • La alimentación constituye el principal gasto para la mayoría de las personas jubiladas que han terminado de pagar su hipoteca. Encontrar los productos adecuados al precio más competitivo puede ser complicado, pero no imposible. Para conseguirlo lo ideal es hacerse con catálogos -o consultarlos por Internet- de todos los supermercados cercanos al domicilio y comparar los precios de los productos, con el objetivo de comprar en distintos comercios para disfrutar de todas las ofertas. Puede resultar tedioso, pero en cuanto te acostumbres y compruebes el ahorro mensual que supone, te darás cuenta de que es una buena decisión. Además, con la jubilación se dispone de un tiempo extra que puedes dedicar a esto, y los paseos hasta el centro comercial serán un gran aliado para tu salud cardiovascular. En caso de que tengas que desplazarte en coche o en transporte público debes valorar el gasto que esto supone; es decir, invertir dos euros en ir a un supermercado para ahorrar 1,50, no resulta rentable.
  • Los organismos públicos (normalmente los ayuntamientos), algunas ONG, y fundaciones, ponen a disposición de las personas jubiladas servicios que permiten ahorrar en la comida, desde recipientes en los que se lleva el alimento ya listo para calentar en casa, hasta comedores sociales o bancos de alimentos. Para tener acceso a ellos, los requisitos suelen ser no superar el umbral de ingresos marcado por cada administración pública, ser mayor de 65 años y, a veces, tener personas a cargo (para saber qué necesita la persona solicitante).
  • Otras veces hace falta una televisión nueva porque se rompió la vieja, o una cama articulada por prescripción médica. Si ese es tu caso, además de comparar precios en las tiendas, puedes recirrir a los artículos de segunda mano. Hay personas que venden objetos que tú puedes necesitar por diversos motivos (tienen uno más nuevo, fue un capricho que no utilizan…) y que ofertan por menos de la mitad del precio de uno nuevo. Eso sí, ten mucho cuidado y no compres nada sin comprobar antes que no está roto o en mal estado. Además, tú puedes hacer lo mismo y vender todo aquello que ya no utilices como, por ejemplo, ropa que no te vale, discos o libros antiguos, o algún regalo de cumpleaños fallido. Quizá puedas ganar un dinero extra por algo que hace tiempo sólo sirve para acumular polvo.
  • Antes de sustituir algo es aconsejable intentar repararlo: desde un roto en la tela del sofá que se soluciona con una funda, hasta problemas más complejos con los electrodomésticos. Con la habilidad justa y el tiempo necesario se pueden encontrar en Internet tutoriales para arreglar sencillamente los electrodomésticos, desde un fusible quemado que costaría nuevo menos de un euro en la ferretería, a limpiar con un bastoncillo y un poco de alcohol algún engranaje que no funciona correctamente. Un hijo, un nieto, o algún vecino manitas, puede echarte un cable con estas pequeñas reparaciones, o ayudarte a buscar el tutorial en Internet.
  • Si la reparación no es posible, o sale más cara que adquirir un nuevo electrodoméstico, es el momento de comprar otro. ¿Cómo hacerlo? Si la opción de segunda mano no te convence o no has encontrado lo que buscabas, debes acudir a una tienda y elegir lo más adecuado en tu caso. Existen siete tipos de clase energética, desde la A+++ a la D (a veces aparece como D/E); el precio es superior cuanto más eficientemente energético sea el dispositivo. Por ejemplo, con el gasto de un solo frigorífico existe una diferencia de consumo entre la mejor clase (la A+++) y la peor (la D) de unos 80€ al año. Por esto, antes de elegir el más barato del mercado es mejor echar cuentas y comprobar si el ahorro a medio/largo plazo acaba compensando.
  • Si necesitas financiación para adquirir un producto imprescindible, debes informarte de las condiciones que ofrecen en las tiendas. A pesar de que cada vez se ofrecen más facilidades, es mejor asegurarse bien de las condiciones y evitar pagar en intereses más que lo que hubiese costado el mismo producto en otro comercio7u.
  • Las facturas son un enemigo común para todos los ciudadanos. Es conveniente tener una hoja en la que se anoten los meses del año y lo se debe pagar en cada uno (facturas e impuestos), un truco que te ayudará a organizar la economía doméstica y te servirá para comprobar con un solo vistazo de cuánto dinero dispones cada mes, una vez cubiertos los pagos fijos.
  • Para ahorrar a diario, hay que ser muy cuidadosos en casa. Procura no dejar la luz encendida en una habitación que no se esté utilizando; desenchufa el cargador del teléfono cuando haya terminado de cargar la batería; si tu televisión tiene un punto rojo cuando está apagada, reconfigúrala para evitarlo; asegúrate de que los grifos quedan siempre bien cerrados, e incluso cierra la llave de paso cuando no estés en casa. Cualquier medida de ahorro en el hogar que se te ocurra, por pequeña que sea, irá directamente a favor de tu bolsillo.
  • Las personas mayores son un grupo muy vulnerable a sufrir estafas. Hay que tener, por tanto, mucho cuidado. Al contratar los suministros (luz, agua, teléfono…) algunos comerciales te venden solo lo que realmente necesitas, pero otros tratan de vender el producto que más comisión les deje. Por ejemplo, hay algunas personas jubiladas que pagan una tarifa de Internet en el teléfono, y su terminal no tiene ni siquiera posibilidad de acceso a la red. Por ello, revisa todas tus facturas para comprobar si lo que tienes contratado se corresponde con lo que realmente necesitas. Si no sabes cómo hacerlo, busca a alguna persona de tu confianza para que te ayude. También hay asociaciones de consumidores que pueden ayudarte gratuitamente.
  • Una fuente extra de ingresos puede ser alquilar una habitación de casa. Y las ventajas pueden ir más allá de lo meramente económico, porque con ello se consigue compañía y una ayuda en el día a día para realizar las tareas. Otra opción es compartir el piso con otra persona jubilada sin cobrar alquiler para que el pago del mantenimiento de la casa y la comida recaiga en dos pensiones, y no solo en una.

La tercera edad, una etapa que debe vivirse en plenitud

 

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Los adultos mayores funcionales son aquellos que pueden realizar sus actividades cotidianas sin dificultad.

En la actualidad se ha incrementado la esperanza de vida de la gente, y el envejecimiento es un proceso natural e irremediable por el que atraviesa toda persona con el paso del tiempo, pero, ¿qué es lo que más afecta a su salud?, y ¿qué hacer para vivir una vejez saludable?

De acuerdo con el geriatra del Hospital San José, Abraham Vázquez García, en México el promedio de vida en hombres es de 76 años y en mujeres de 78; mientras que para el 2050, el grupo de personas de la tercera edad aumentará alrededor del 21 por ciento.

La concepción que se tiene de las personas de edad avanzada no es muy positiva: se asocia al adulto mayor con ideas como una etapa productiva concluida, incapacidad y soledad, pero la labor a nivel social debe ser ayudarlos a redescubrir sus capacidades y habilidades, enriquecer su autoestima y hacerlos parte activa de un grupo, principalmente su familia.

La geriatría, especialidad médica que trata a las personas de la tercera edad, los clasifica en funcionales y disfuncionales, basándose en escalas que miden la capacidad para realizar las actividades de la vida diaria.

Los adultos mayores funcionales son aquellos que pueden realizar sus actividades cotidianas sin dificultad, por lo que pueden mantenerse independientes. Mientras que se considera disfuncionales a aquellas personas de la tercera edad que por algún motivo presentan una limitación para efectuar las tareas mínimas para valerse por sí mismos.

¿Cuáles son las principales enfermedades que aquejan a las personas de la tercera edad en la actualidad?

“Hay enfermedades asociadas al envejecimiento que no necesariamente son causadas por esta etapa, como la diabetes mellitus, hipertensión arterial, osteoartritis, entre otras. Pero también están los síndromes geriátricos, que tienen alta prevalencia en el adulto mayor, y aunque tienen baja mortalidad, afectan demasiado la calidad de vida e independencia. Entre estas enfermedades están la demencia, depresión, fragilidad, alteraciones de la movilidad, incontinencia urinaria, entre otras”, explicó el doctor Vázquez García.

En el caso de los cambios emocionales, ¿qué debe hacer un adulto mayor para que su autoestima no esté baja y pueda realizar sus actividades de la vida diaria?

“Existen factores que pueden ser modificables para disminuir el riesgo de padecimientos afectivos, uno de ellos es mantenerse activo, es decir, tener actividades ya sea recreativas o profesionales, realizar una rutina de actividad física, así como tener un círculo social y familiar amplio”.

Una persona que vive la etapa de la tercera edad o que está por entrar a ésta, ¿qué debe tomar en cuenta para llevar una vida saludable e independiente durante su vejez?

“Una dieta saludable, actividad física regular y aplicarse sus vacunas correctamente. Además, tener un control adecuado y detección de las enfermedades crónico degenerativas”.

¿Cuáles serían los beneficios para un adulto mayor el ser independiente?

“Ser independiente es el principal marcador de calidad de vida. En la consulta geriátrica es uno de los principales factores que evaluamos, entre más autosuficiente sea una persona, mejor calidad de vida tiene. Es la meta a la que debemos aspirar todos en la etapa de la tercera edad”, señaló el especialista en geriatría.

Hábitos para vivir una vejez plena

  • Llevar una dieta saludable
  • Realizar ejercicio
  • Mantener una actitud positiva
  • Tener actividad social
  • Aprender cosas nuevas
  • Aprovechar el tiempo lo mejor posible

Combatir la soledad en la Tercera Edad

Juan Moisés de la Serna
- Viernes, 22 Enero 2016 10:36
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El doctor en Psicología, Juan Moisés de la Serna, nos explica los beneficios que tiene para las personas mayores gozar de la compañía de los demás. Dedicarles unos minutos a la semana no nos supone un gran esfuerzo y así les ayudaremos a prevenir los achaques de la edad.

Seguro que conoce algún mayor que por un motivo u otro quiere estar solo, ya sea porque ya no le quedan seres queridos viviendo cerca, o porque son celosos de su intimidad.Pero el resto, la mayoría de las personas mayores, quieren y necesitan estar con sus semejantes, ya sean estos de su misma edad o no. Los seres humanos, por definición, somos seres sociales, nacemos, crecemos y nos desarrollamos en sociedad, y cuando llegamos a ancianos,… a veces la sociedad les da la espalda.

Sacar diez minutos a la semana no cuesta tanto y hace mucho bien al anciano.

Es cierto que una persona mayor no puede ser tan dinámica como los jóvenes, e incluso que puede sufrir algún tipo de achaque físico o en sus habilidades cognitivas, pero no es excusa para no poderles dedicar algún tiempo a la semana.

Desde hace muchos años, en algunas instituciones solidarias e incluso religiosas existen los visitadores de ancianos y enfermos; personas dedicadas a donar su tiempo y compartirlo con desconocidos que lo único que quieren es saberse escuchados y acompañados.

 


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Es cierto que siempre tenemos muchas actividades que realizar, pero sacar diez minutos a la semana no cuesta tanto y hace mucho bien al anciano.

La prevención de la soledad sirve para paliar muchos de los achaques que aparecen a edades avanzadas. Esto no es la cura de la vejez, ni la fuente de la juventud, pero sí es la forma en que se previene los efectos de la soledad, los cuales suelen ir acompañados de baja autoestima y sentimientos depresivos. Y todo ello se puede prevenir atendiendo a nuestros mayores, escuchándoles o simplemente compartiendo tiempo con ellos. entonces ¿Eres capaz de sacar diez minutos a la semana para atender a un mayor?

Equipo de Redacción A Tu Salud

Actualmente, cuando la expectativa de vida sigue en aumento a nivel mundial (en Argentina supera los 75 años) desde diferentes enfoques de la medicina, la mirada está puesta en ahondar las medidas tendientes a lograr que las personas lleguen a edades avanzadas  de la forma más óptima posible.

La Organización Mundial de la Salud (OSM) recientemente puso énfasis en la necesidad de que los Estados renueven sus políticas sobre el tema. En el “Informe mundial sobre envejecimiento y salud”, el organismo habla de un cambio en el concepto de envejecimiento y respalda el reemplazar el modelo de salud curativo por uno que esté centrado en la prestación de los cuidados integrales y la promoción de la integración en todas las esferas de la vida social.

Es que superadas las concepciones que sostenían que la llegada del final de la vida se asociaba  al término de los años laboralmente productivos -es decir, la jubilación- en la actualidad el encuadre respecto es distinto.

De hecho, ya alejados de esta postura frente a la vida, muchos hombres y mujeres que atraviesan esta etapa piensan más bien en seguir con distintos proyectos o saldar los pendientes, como estudiar, aprender una disciplina  (artística o no) o sencillamente reunirse con amigos y familiares, viajar e inclusive, rearmar su vida afectiva y de pareja, entre otros aspectos.

No obstante, aclara el informe de la OMS, el alcance de las oportunidades de una mayor longevidad dependerá, en gran medida, de un factor clave: la salud.

“Si las personas viven en buen estado de salud, su capacidad para hacer lo que aprecian será apenas incomparable a la de una persona más joven. Pero si esos años se determinan por reducción de la capacidad física y mental, las derivaciones para las personas mayores y para la sociedad serán mucho más negativas”, puntualiza el escrito donde se destaca que por primera vez en la historia la mayoría de la población mundial puede aspirar a vivir más de sesenta años.

Hábitos saludables, la clave

Marcelo Barcenilla, médico geriatra y gerontólogo, citó que si se quiere contar con una buena calidad de vida desde el punto de vista físico, emocional y mental, es preciso tomar algunas medidas en los años anteriores a la tercera edad.

Entre los principales componentes de riesgo que son precisos impedir figuran los altos niveles de colesterol y triglicéridos, como del mismo modo patologías como la diabetes y la hipertensión o bien, hábitos poco saludables, entre ellos, el tabaquismo, el sedentarismo y el consumo desmedido de alcohol y otras sustancias nocivas.

Por el contrario, detalló el especialista, salir a caminar treinta minutos entre dos y tres veces por semana (de manera de estimular los grupos musculares), ejercitar el cerebro (con al menos una lectura de una hora todos los días), cambiar los horarios de las rutinas, conservar las redes sociales activas y alimentar los lazos afectivos sólidos con la familia, son parte del secreto para vivir con plenitud muchos años.

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Lee: Enfermedades frecuentes del tubo digestivo en el adulto mayor

“Volver a lo natural”

Entre otras pautas para cuidar el organismo, la alimentación proporcionada y saludable, basada en el consumo de  vitaminas, minerales, calcio y fibra, figura entre las prioridades. En un mundo donde la industrialización de los alimentos ha llevado muchas veces a alterar sus componentes naturales, lo recomendable es retomar las dietas basadas en platos más bien naturales o hechos en casa.

Patricia Chalabe, médica diabetóloga reveló que de hecho, “estamos en una situación bastante tóxica debido a la utilización de productos elaborados con muchos conservantes, agregados y estabilizantes”. Por eso, ella recomienda el consumo de productos naturales e integrales y en lo posible cocinar con vegetales de origen orgánico como así también evitar las gaseosas y los jugos preparados, entre otros productos. “Estos hábitos se deben incorporar inclusive desde la infancia”, sugiere la especialista.

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La influencia del entorno

Pero a esta valoración integral sobre el envejecimiento se suma otro factor, que tiene que ver con el medio ambiente, que puede brindar una serie de recursos o bien, plantear dificultades. Esto, en última instancia establecerá si la persona tiene las posibilidades de hacer las cosas que siente.

Así, ejemplifica el informe, aunque el adulto mayor esté limitado en sus capacidades, podrá hacer las compras si tiene acceso a medicamentos o a un dispositivo de apoyo (como un bastón o una silla de ruedas), o si vive cerca de un medio de transporte accesible.

Esta relación entre el individuo y el entorno en el que vive, y cómo interactúan, es lo que se conoce como capacidad funcional. Esto se define como los atributos relacionados con la salud que permiten a las personas ser y hacer lo que tienen razones para valorar. A partir de estos conceptos, se define que el envejecimiento saludable es el proceso de desarrollar y mantener la capacidad funcional que permite  el bienestar en la vejez.676029_NpAdvHover

Una mirada más optimista

El psicólogo y director del Centro de Psicología Cognitiva Santiago Gómez sugirió que una forma de vivir con plenitud esos años de libertad y disfrute de todo lo sembrado a lo largo de la vida, consiste en conservar las habilidades sociales (por ejemplo, ir al club o juntarse con amigos), satisfacer los propios intereses y disfrutar de todas las actividades que se consideren placenteras, como el deporte, el teatro, la música, la pintura y todo lo que la persona crea conveniente.

Para conseguir una mirada optimista, recomendó Gómez, es preciso estimular el pensamiento positivo, la creatividad y concentrarse en soluciones frente a las dificultades que vayan apareciendo.

En ese sentido, algunas pautas pueden ser: agradecer todas las mañanas por un nuevo día de vida; tener proyectos personales, no renegar por los dolores físicos, propios de la edad; valorar todo lo que uno sí tiene y puede; cortar los pensamientos negativos, tales como “como ya soy grande” y cambiarlos, por “lo voy a intentar”. Del mismo modo se recomienda reír porque de este modo se estimulan las endorfinas que mejoran el humor.

También puedes consultar: Lo que debe saber el adulto mayor antes de hacer ejercicio

Fuente: losandes

Martin Seligman, precursor de la psicología positiva moderna y profesor de la Universidad de Pensilvania, habla de tres niveles de felicidad:

1. El primero se referiría a la vida placentera, que ya hemos descrito: comer, beber, reír y disfrutar de los placeres que la naturaleza nos proporciona bajo el sol.

2. El segundo nivel sería una vida en la que realizamos actividades que nos involucran, comprometen y absorben hasta el punto de casi fundirnos con ellas y estar absortos –también disfrutando.

3. El tercer nivel sería llevar una vida con significado, en la que nos implicamos en proyectos y causas que son mayores que nosotros, trascendemos nuestra individualidad y encontramos nuestro disfrute a través de actividades que dan un sentido a nuestra vida.

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En los tres niveles hay bienestar, incluso mucho, y los tres son necesarios para alcanzar un buen nivel de bienestar psicológico. Sin embargo, cada uno de los tres niveles proporciona un bienestar de diferente tipo y cantidad.

¿Sabéis cuál es ranking? Según Seligman, lo que menos felicidad da es la vida placentera -el primer nivel- porque todos sabemos que el placer, por intenso que sea, suele ser pasajero: nos acostumbramos rápido a lo bueno.

Por el contrario, el nivel que mayor bienestar proporciona es el tercero: una vida significativa en la que ponemos nuestras capacidades al servicio de algo mayor que nosotros mismos, encontrándonos con proyectos trascendentes que nos permiten tener relaciones satisfactorias con otras personas y que implican al máximo nuestras capacidades y que, por supuesto, incluyen actividades de las que disfrutamos, aunque sea a un nivel menos sensorial que con otras.

No sabemos cuál es el camino exacto hacia la felicidad, pero la ciencia nos está indicando que, por lo menos, la felicidad es cosa de tres.

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Según este estudio, las personas felices se sienten más responsables de lo que dejarán a las generaciones futuras, están más motivados y preparados para cambiar lo que sea necesario en ese legado, y se implican más en iniciativas solidarias.

Por su parte, Gretchen Rubin, autora norteamericana del best-seller The Happiness project, argumenta en la misma línea a favor de la relación entre voluntariado y felicidad:

La gente feliz se interesa más por los problemas de la gente a su alrededor. Dedican más tiempo a ayudar a los demás y son más proclives a hacer voluntariado que a donar dinero. La felicidad le da a la gente la estabilidad emocional para mirar a su alrededor mientras que la gente menos feliz están más predispuestos a la desconfianza, la soledad y la preocupación por sus propios problemas.

 

¿Y ESO FUNCIONARÍA TAMBIÉN EN ESPAÑA?

La solidaridad nos hace más felices, desde el altruismo. Aunque uno a nivel individual piense que está haciendo poca cosa, está contribuyendo al bienestar de las personas y eso es algo que se distribuye y acaba construyendo una sociedad más solidaria y, por tanto, más feliz.

Elsa Punset, directora del Laboratorio de Aprendizaje Social y Emocional de la Universidad Camilo José Cela. ha desarrollado, dentro de la campaña Somos, la Teoría de la Solidaridad que confirma la relación que se da en los humanos entre solidaridad y felicidad.

El altruismo es a la vez innato y aprendido. Nacemos empáticos, con la capacidad de ponernos en la piel de los demás y de sufrir y disfrutar con ellos y podemos aprender a potenciar esta capacidad o, al contrario, a ahogarla. Los modelos sociales que muestran comportamientos altruistas ayudan mucho a la sociedad

 

Elsa Punset ha realizado un estudio para comprobar la hipótesis sobre la solidaridad humana a través de un cuestionario de diez preguntas que ha sido respondido por más de 40.000 personas de nuestro país en muy pocos días. Entre las conclusiones destaca la afirmación de que los mejores momentos de felicidad de las personas están relacionados con la solidaridad y las relaciones afectivas.

En tiempos de crisis, donde vemos que los gobiernos no llegan a todo, es fundamental despertar la capacidad activa de ayuda de las personas que forman parte de una sociedad. Nos necesitamos, y cada día más porque somos más, y para sobrevivir y prosperar tendremos que colaborar más”.

 

La solidaridad es la base de una sociedad próspera y humana, el lienzo en el que pintan la amistad y el amor sus mejores cuadros y, en definitiva, la razón por la que nos levantamos cada mañana pensando que todavía podemos cambiar el mundo y convertirlo en un lugar más bello.

En el mundo actual, en el que “dar” parece ser sinónimo de “recibir”, ya no se contemplan las ideas altruistas como parte del día a día. Sin embargo, las posibilidades son infinitas: se puede ser solidario en el ámbito familiar, en el trabajo o en tu comunidad, ser solidario también significa transmitir valores positivos a las personas que te rodean y participar de su felicidad. ¿Qué solidaridad practicas tú?

“No hay bien alguno que nos deleite si no lo compartimos”
Séneca.

Otro rasgo más del sentimiento o la emoción de felicidad es que no depende tan sólo de la experiencia o de las elecciones individuales, también es una propiedad de los grupos. Los cambios en la felicidad individual pueden atravesar las conexiones sociales y crear agrupaciones de gran escala dentro de la sociedad, dando pie a grandes grupos de individuos felices o infelices.

 

FELICES: MEJOR JUNTOS QUE POR SEPARADO

Al igual que otros rasgos de la personalidad, la felicidad personal parece estar muy marcada por nuestros genes. Los estudios sobre gemelos y mellizos demuestran que los gemelos tienen mayor tendencia a exhibir el mismo nivel de felicidad que los mellizos o los hermanos. Pero como veíamos en el primer tema, nuestras experiencias y nuestra determinación en la vida pueden influir decisivamente en nuestro estado de ánimo.

Dentro de esa herencia genética tenemos una gran variedad de sentimientos y emociones. Pero la ciencia ha podido determinar gracias a estudios realizados en personas que realizan meditación y  en especial meditación budista, que permitir aflorar la compasión y la naturaleza buena que todo ser humano lleva dentro puede ayudarnos a convivir con una mente más clara y más hábil a la hora de lidiar con las emociones negativas y fomentar las emociones positivas.

La felicidad no es una sucesión interminable de placeres que terminan por agotamiento, sino una forma de ser, una actitud ante la vida.

 

Un antropólogo estudiaba las costumbres de una tribu de África. Estaba siempre rodeado de niños y un día decidió proponerles un juego para que se divirtieran entre ellos. Consiguió una buena porción de caramelos en la ciudad y colocó todos ellos en un cesto, decorado con cintas y otras cosas, luego dejó el cesto debajo de un árbol.

Empezó a llamar a los niños y les explicó el juego: cuando él dijese “ya”, ellos deberían correr hasta aquel árbol y el primero que agarrase el cesto sería el vencedor y tendría el derecho de comerse todos los dulces.

Los niños se pusieron en linea esperando la señal. Cuando el antropólogo dijo “ya”, inmediatamente todos los niños se dieron las manos y salieron corriendo juntos en dirección al cesto.

Todos llegaron juntos y empezaron a dividir los dulces, y sentados en el suelo, se los comieron entre todos.

El antropólogo fue al encuentro sorprendido e indignado porque no hubieran entendido el juego y preguntó por qué fueron todos juntos, cuando si se esforzaban, uno sólo, el mejor, podría conseguir todo el cesto entero.

Los niños respondieron:
“¿Cómo uno de nosotros podría estar feliz si todos los demás están tristes?… ¡UBUNTU!”.

UBUNTU significa:
SOY PORQUE SOMOS

ubuntu diseño social felicidad

#SOYSOLIDARIO – EL DON DE REGALAR

Primera gran curiosidad: regalar nos hace más felices que recibir regalos. Así lo ha demostrado un estudio, que relaciona la generosidad con el hemisferio derecho del cerebro, experimentando una mayor sensación de felicidad cuando hacemos regalos a las personas que queremos que cuando nos los hacen. En otro estudio, realizado en 2010 por Elisabeth Dunn y su equipo, se demostró que los adultos eran más felices cuando se gastaban el dinero en otras personas que cuando lo hacían en ellos mismos.

Y es que aunque todos necesitamos de vez en cuando darnos algún capricho, al parecer ver la expectación y el agrado que experimentan las personas regaladas nos provoca una satisfacción mayor que autoregalarnos.

 

Muchas personas se han preguntado si ésta es sólo una conducta relacionada con los adultos y lo cierto es que no. Un artículo publicado por PLOS One indicaba que este fenómeno puede apreciarse también en los niños más pequeños. Aunque éstos no están en edad de regalar como tal, la Universidad de British Columbia quiso hacer el experimento utilizando golosinas.

Estos niños, a pesar de estar encantados de recibir presentes, mostraban mayor felicidad cuando les daban ellos mismos una golosina propia a un peluche. Por encima incluso de cuando el experimentador se las daba a los niños o cuando el experimentador le daba al peluche una de las suyas. La felicidad de estos niños era independiente de las “emociones” expresadas por el peluche, que era manejado por el experimentador. Con ello quedaba claramente demostrado que los niños eran más felices compartiendo sus propias chucherías. ¿Y tú? ¿Preparado para ser feliz?

“Uno a uno todos somos mortales. Juntos, somos eternos”
Apuleyo

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miércoles, 16 de diciembre de 2015

7 estrategias con las que nos defendemos del mundo

En este mundo de cambios constantes y en el que conocer personas nuevas forma parte de nuestro día a día sentimos que es fundamental salvaguardar nuestra propia identidad. Pero en este intento por protegernos, construimos una coraza que nos termina asfixiando a nosotros mismos.

Intentamos ocultar nuestros verdaderos deseos y motivaciones por miedo a la censura social, el rechazo o el aislamiento para evitar etiquetas que nos estigmaticen…y lo hacemos con una serie de estrategias con las que nos defendemos del mundo.

En el psicoanálisis Sigmund Freudlos llamó mecanismos de defensa: Formas de transformar algunos deseos o sentimientos en algo que creemos socialmente aceptado.

Algunos de los mecanismos de defensa que utilizamos son adecuados mientras que otros lo único que hacen es reprimir más nuestro “verdadero yo”. Vamos a describir algunas de estas estrategias o mecanismos de defensa que pueden ayudarnos a dilucidar el porqué de nuestro comportamiento y actitudes en un sinfín de circunstancias, señalando también cuáles son más adecuadas y cuáles son perjudiciales

“La neurosis es la inhabilidad para tolerar la ambiguedad”

-Sigmund Freud-

La Represión

En la represión nuestro yo pone una barrera a los sentimientos que nos causan ansiedad e impide que entren a la conciencia,lo que puede derivar en que aparezca en nosotros unaneurosis.

Por ejemplo, reprimimos continuamente el deseo hacia otra persona sin hacer algo más realista que nos acerque a ella o sincerarnos con nosotros mismos…

La Proyección

La proyección es una atribución de características propias que no reconocemos o que nos molestan a otras personas u objetos. Por ejemplo, atribuir a los demásnegatividad y ansiedad cuando somos nosotros mismos los que estamos experimentando esas sensaciones. Puede derivar en psicosis, neurosis y en una actitud perversa hacia los demás.

La Formación reactiva

Los pensamientos censurables se reprimen y se expresan con sus opuestos. Puede explicar episodios maníacos y posturas radicales que adoptamos ante algo. Por ejemplo, alguien que desea practicar sexo y opta por el celibato o alguien que es homosexual y para reprimirse adopta una actitud de defensa muy radical de rechazo ante lahomosexualidad.

La Sublimación

Sustituimos un objeto o actividad por otro que posea un valor social o ético más elevado. Por ejemplo si sentimos atracción por la sangre,elegir una actividad de investigación médica en la que ésta esté presente. Si sentimos agresividad e ira, practicar algúndeporte de contacto como boxeo o artes marciales. Es un mecanismo válido y que no causa malestar.

La Identificación

Es la tendencia a aumentar nuestros sentimientos de valía personal por medio de la adopción o copia de las características de alguien que admiramos. Por ejemplo, adaptamos gestos y actitudes de alguien que vemos como exitoso en nuestro entorno. No es muy problemático para nuestra salud mental si esta copia no se produce por un período excesivo de tiempo.

El Desplazamiento

Sustituir nuestro verdadero deseo que provoca ansiedad y es intolerable hacia otro blanco que no produce ansiedad pero que es aceptable. Este mecanismo puede explicar el porqué de sentir sorpresivamente fobia por algo, por ejemplo si nos sentimos sucios y nos avergüenza decirlo expresamos nuestro asco y fobia a las cucarachas.

La Intelectualización

Cuando intentamos dar un discurso muy elaborado e intelectual acerca de nuestros sentimientos con el fin de controlarlos. Tratamos de neutralizar nuestros sentimientos de verdad y alejarnos de ellos. Por ejemplo,adoptamos un discurso muy lógico y organizado cuando en realidad estamos hablando de nuestros sentimientos más íntimos y primarios.

” Las emociones inexpresadas nunca mueren. Son enterradas vivas y salen más tarde de peores formas”

-Sigmund Freud-

Como reducir los mecanismos de defensa ante el mundo

Nuestro comportamiento es muy complejo porque no solo debemos estructurar todo lo que pensamos y sentimos en un todo coherente, sino que además dependiendo de la situación y de las personas con las que nos encontremos adoptaremos una actitud de mayor o menor censura hacia nosotros mismos.

La mejor manera entonces de lograr una coherencia y un bienestar en nuestra psique esestablecer una serie de prioridades para que no nos sintamos atrapadosconstantemente en un juego peligroso de represión, culpa y confusión. Para ello:

Tenemos que ser sinceros con nosotros mismos: Que tengamos una conversación con nosotros mismos en la que lleguemos a aceptar lo que realmente sentimos es la mejor forma de estar en paz. No es necesario que los demás lo sepan a cada momento, cada uno de nosotros tenemos una intimidad que no tiene por qué expresarse a los demás…pero que nosotros la aceptemos es un primer paso para liberarnos.

Fuera la represión: La represión es dañina, no podemos estar continuamente negándonos la capacidad de aflorar nuestros instintos y deseos más sinceros.Saber adecuar lo que sentimos a la realidad sin fingir: Es posiblemente lo más difícil, porque tan sano es identificar qué es lo que sientes como saber en qué situaciones puedes expresarlo y en cuáles no, es lo que en psicología se llamaautorregulación emocional. Lo que hay que evitar en la medida de lo posible es utilizar una máscara… porque llegará un momento en el que puedes ser preso de ella.Sentir culpa por algo que realmente quisimos hacer o queremos hacer es inútil:Una persona no puede manejar lo que desea y lo que no. Puede determinar si es más acertado o conveniente, pero el deseo y la atracción por algo aunque esté “prohibido” es inevitable. Sentirnos culpables por desear una cosa y no otra(siempre que ésta no implique lastimar a un tercero); es cómo desear poner un cerco a las nubes. Es mejor tolerar nuestras sensaciones y saber actuar en consecuencia, sin dañarnos a nosotros mismos ni a los demás.

No mendigues la atención de nadie y mucho menos amor

Un día te abrazarán tan fuerte que se unirán tus partes rotas

La vida es muy corta para vivir los planes de otra persona

No trates como prioridad a quien te trata como una opción

Si el amor aprieta y duele, no es tu talla

El mejor acto para el corazón es ayudar a otros a levantarse

  en 23:22

La soledad en la tercera edad

La soledad es uno de los grandes enemigos del bienestar de nuestros mayores. Por eso, aquí encontrarás vías de escape y entornos de apoyo para combatirla y recuperar las ganas de disfrutar la vida en compañía.
Escrito por Maite Nicuesa Guelbenzu, Doctora en Filosofía

La soledad en la tercera edad

La soledad en la tercera edad es uno de los grandes enemigos del bienestar de nuestros mayores, un tema preocupante sin duda, ya que su calidad de vida no solo implica un buen estado físico, sino también emocional. La amargura y la tristeza roban las ganas de vivir a muchas personas mayores que se sienten solas. En este sentido, conviene tener en cuenta que la sociedad y el modelo de familia han dado un giro importante en las últimas décadas. Por ello, conviene hacer autocrítica. Con la modernidad hemos conseguido retos muy positivos, pero en la actualidad también tenemos una profunda crisis de valores.

En este contexto, conviene recordar que cada persona, haciendo uso de su libertad, es capaz de ir más allá de las circunstancias sociales. Por ello, lo ideal es que los mayores tengan un protagonismo importante en el seno de la familia y no se sientan nunca solos.

Necesidades emocionales de las personas mayores

Las principales necesidades emocionales de las personas mayores son la necesidad de estima y reconocimiento. Necesitan sentir que forman parte de la sociedad y de su entorno cercano.

Para las personas mayores es muy gratificante rodearse de gente más joven porque se sienten más vivas y más alegres, y necesitan convivir con personas de edades diversas, que aportan formas de ver la vida y experiencias distintas a las suyas. Está claro que la alegría también se contagia, y en esto influyen detalles tan sencillos como la forma de vestir. Por suerte, en la actualidad las personas mayores pueden apostar por la moda y vestir de una forma juvenil y con colores animados, y es que el modo de vestir influye mucho en el estado de ánimo.

Sin embargo, es frecuente que algunas personas mayores puedan llegar a sentirse solas. El motivo es que no tienen familia, o sí la tienen, pero sus familiares actúan con indiferencia, lo que muchas veces es todavía peor. La soledad también puede surgir por los miedos y las inseguridades propias de la edad, o a causa de enfermedades crónicas que disminuyen su calidad de vida o les impiden desenvolverse por sí mismos.

En otros casos, existen personas que sufren mucho después de la jubilación ante el cambio que implica la falta de actividad profesional, y porque perciben su nueva situación como un aislamiento social por haber perdido también la relación que mantenían con sus compañeros de trabajo. Este cambio lo notan especialmente las personas que tenían un trabajo con el que eran realmente felices.

Curso informática tercera edad

Los cursos de informática ayudan a estimular la mente, y permiten hacer nuevos amigos y aprender a disfrutar de las ventajas que ofrece Internet.

Combatir la soledad en la tercera edad

Cuando los mayores ya no pueden valerse por sí mismos conviene tomar una decisión. Algunas personas apuestan por cuidar de sus padres en su casa, pero también existen casos de personas que llevan a sus padres a una residencia. Del mismo modo, destaca el excelente trabajo de los Centros de Día, que realizan una gran función, permitiendo que el anciano pueda dormir en casa, mientras durante el día se encuentra acompañado y atendido por profesionales.

Pero en caso de que el anciano pueda valerse por sí mismo, también conviene que la familia tenga gestos de interés por él: por ejemplo, los hijos y los nietos tienen que visitar a los mayores con regularidad. Conviene proponer planes semanales, como comer todos juntos el domingo y, al menos una vez al día, es recomendable que los hijos llamen por teléfono a sus padres para saber cómo están, qué han hecho a lo largo del día, y poder charlar un rato. También puedes sorprenderle en cualquier momento con un regalo para que se sienta especial, o comprarle revistas y periódicos para que pueda leer y estar informado de los temas de actualidad, hacer crucigramas, sopas de letras…

Hoy día se imparten numerosos cursos para personas mayores. Los de informática, por ejemplo, resultan de gran utilidad para estimular la mente, y también ofrecen la posibilidad de tener una ocupación, hacer nuevos amigos Y, además, aprender a disfrutar de todas las ventajas que ofrece Internet.

Existen proyectos interesantes que sirven de apoyo intelectual para muchas personas mayores. Por ejemplo, la Universidad para Mayores Francisco Ynduráin que tiene su sede en Aoiz (Navarra). Sin embargo, en cualquier ciudad se llevan a cabo actividades destinadas especialmente para las personas mayores. Otra posibilidad que puede aportar muchas satisfacciones es hacerse socio de un Club de Jubilados donde poder asistir cada día para jugar a las cartas, tomar algo, charlar con otros amigos y socializar. Además, en estos centros también organizan viajes y actividades culturales que son muy interesantes.

También hay instituciones centradas en el voluntariado que tienen como objetivo acompañar a las personas mayores que viven solas. En ese caso, aquella persona que lo necesite puede ponerse en contacto con la bolsa de voluntariado de su ciudad para demandar la ayuda de un voluntario. El hecho de recibir una visita semanal sirve de estímulo y de apoyo para aquellas personas que viven solas. Pero a su vez, las personas mayores que tienen calidad de vida, pueden colaborar como voluntarias en algo que les haga ilusión. Este tipo de iniciativas son muy positivas porque sirven para que la persona se sienta valorada y útil.

En la tercera edad es normal tener algún que otro achaque. Por ello, no hay que olvidar que los médicos también se convierten en un punto de apoyo importante para el paciente. De hecho, el médico de cabecera también realiza una gran labor de escucha activa.