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Castilla y León aprueba un nuevo modelo de atención a las personas mayores

La Junta de Castilla y León ha aprobado el Decreto 2/2016, de 4 de febrero, de autorización y funcionamiento de los centros de carácter social para la atención a las personas mayores.

En esta nueva normativa cobran especial relevancia los conceptos de calidad de vida en los servicios sociales que se concreta en las dimensiones de la autodeterminación, el bienestar físico, el bienestar emocional, los derechos de las personas, la inclusión social, el desarrollo personal y las relaciones interpersonales.

geriatricarea atención a las personas mayores en Castilla y León

Este Decreto supone un cambio normativo hacia un nuevo modelo de atención en centros para personas mayores

Este cambio normativo trata de implementar un nuevo modelo de atención en centros para personas mayores que está basado en los siete pilares:

  • El primer pilar del nuevo modelo de atención es el instrumento que debe servir de base para la planificación vital centrada en la persona, el proyecto de vida. A las personas usuarias de los servicios se les asignará un profesional de referencia que garantice la ejecución de ese “proyecto de vida”.
    Ese profesional se convertirá en el interlocutor cualificado y cercano de la persona que recibe los apoyos y garantizará que las expectativas, deseos y preferencias de las personas mayores usuarias de los centros, sean conocidas por los profesionales.
  • En segundo lugar, un innovador enfoque de los objetivos y cometidos de los profesionales. En el nuevo modelo las decisiones sobre los apoyos que deben prestarse a las personas usuarias de los servicios pasan de ser una decisión profesional, o de un equipo de profesionales, a ser decisiones de las mismas personas usuarias, ya que afectan a su estilo y condiciones de su vida.
    En el nuevo modelo de atención, los profesionales informan y proponen a la persona usuaria las intervenciones que la evidencia científica y su conocimiento profesional estiman como más convenientes para su atención, pero es la propia persona quien toma la decisión sobre su futuro hacia un envejecimiento deseable.
  • Otro pilar será un nuevo concepto de relación entre las personas mayores y sus familias y los centros. El nuevo modelo cambia un sistema de atención basado en presupuestos y valores de actuación profesional que se dirigía fundamentalmente al mantenimiento de la salud, por un modelo de atención integral y centrado en la persona, que siendo estrictamente profesional, gira en torno a las expectativas y deseos de las personas atendidas a las que se prestan apoyos alineados con las preferencias que éstas manifiesten.
    Por ello, se considera que la actividad principal en los centros residenciales se orienta a asimilar la vida cotidiana a la del entorno familiar, muy diferente a la actividad hospitalaria.
  • En cuarto lugar, se abre paso un nuevo tipo de centro, bajo la denominación de centro multiservicio, destinado a personas usuarias en horario parcial diurno y a personas usuarias en estancias nocturnas. Las principales características de estos centros son, por un lado, que sus usuarios siguen conservando su domicilio habitual, pero disfrutan en horarios personalizados de la totalidad de los servicios que el centro multiservicios tenga inscritos en el registro de entidades, servicios y centros de carácter social de Castilla y León; y por otro lado, que las personas usuarias de los centros multiservicios en horario parcial diurno podrán optimizar las dotaciones de instalaciones y de personal de los centros residenciales y de los centros de día para hacer más eficiente la prestación de servicios a la vez que pueden ser usuarias de servicios a los que hasta la fecha no podían acceder.
  • En quinto lugar, se aglutinan en una única categoría los tipos de plazas residenciales, la de aptas para atender a personas en situación de dependencia, que responde a la mayoría de personas usuarias de los centros residenciales, superando así la diversa clasificación existente de plazas aptas para válidos, para asistidos, plazas mixtas o para asistidos que adolezcan o no de graves dificultades para el desplazamiento.
  • Un sexto pilar del nuevo modelo de atención es la mayor coordinación, interrelación y colaboración entre el sistema público de salud y el sistema de servicios sociales de responsabilidad pública, en línea con una concepción integral del ejercicio de los derechos de los ciudadanos.
  • En séptimo lugar, y no por ello menos importante, la introducción de la gestión de la calidad y la normalización de los servicios para la promoción de la autonomía personal y de la atención a la dependencia, referidas tanto al modelo de atención como a la oferta y desarrollo de servicios, en condiciones de igualdad y accesibilidad, respondiendo a un compromiso con los ciudadanos para hacer efectivo un sistema de servicios que ofrezca garantías y seguridad.

Estos siete pilares fundamentales del nuevo modelo de atención a las personas mayores que se presta en los centros de carácter social de Castilla y León se desarrollan a lo largo de cuarenta y nueve artículos organizados en cinco capítulos, cinco disposiciones adicionales, seis disposiciones transitorias, una disposición derogatoria y dos disposiciones finales.

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«Hay estereotipos sobre la vejez que llevan a la exclusión»

Su tesis sobre ageismo y derechos humanos analiza la menor calidad asistencial que reciben los ancianos por el hecho de serlo

Fina Ulloaourense / la voz, 23 de febrero de 2016. Actualizado a las 12:28 h.

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MIGUEL VILLAR

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A Ángel Martínez (Palma de Mallorca, 1960) siempre le gustó el campo legal y fundamentalmente los aspectos relacionados con la bioética y los derechos humanos, aunque su profesión es la enfermería y a ella lleva dedicándose toda la vida. Decidió estudiar derecho y este mes de febrero se doctoró con una tesis titulada «Ageísmo y derechos humanos en el contexto sanitario».

-¿Por qué eligió este tema?

-Me di cuenta de que había un avance en la investigación sobre el envejecimiento que yo podía unir a mi experiencia profesional. Siempre he trabajado mayoritariamente con personas mayores; primero en el CHUO, en cuidados intensivos y ahora en un PAC del rural. Yo me daba cuenta de que en ocasiones en la atención a estas personas se producen una serie de desajustes y quería buscar informes científicos y desde el punto de vista jurídico mover a la reflexión sobre este tema.

-¿La discriminación a los mayores es muy evidente?

-La discriminación por razón de edad es algo que se da en todas las sociedades a lo largo de la historia y eso nos impregna a todos, aunque no nos demos cuenta. Yo mismo me sorprendí hace unos meses con mi actitud. Me encontré con un señor de 90 años en la consulta y al terminar le pregunté si lo iban a venir a recoger. Me respondió muy sorprendido que él volvía al pueblo conduciendo en su coche. Yo había dado por hecho que el señor no conducía. Todos asumimos ciertos estereotipos, que pueden ser normales pero también pueden conducir a prejuicios, y eso es peligroso porque los prejuicios pueden producir marginación y exclusión. En el ámbito sanitario ese prejuicio se traduce cuando, por ejemplo, das por hecho que a una persona de cierta edad es mejor no darle un tratamiento. En la cuestión de edad, igual que en la de género, hay cosas que pasan desapercibidas porque vemos normales actitudes que en realidad no lo son porque acaban minusvalorando al paciente.

-¿Cómo por ejemplo?

-Algo muy habitual es tratarles con diminutivos o llamándole abuelo. Muchas veces se hace con cariño, otras por inercia, pero hay que replanteárselo. A esa persona le puede hacer sentirse menospreciado. La percepción personal de ser anciano no va necesariamente unida a la edad. En la Grecia clásica una persona de 55 años era un anciano. Hoy, y sobre todo en las últimas décadas, el envejecimiento ha cambiado muchísimo. Otro caso: cuando viene con acompañante, tendemos a preguntar a esa otra persona, ninguneándolo. También está el paternalismo, cuando tratamos al enfermo como un ser inferior, con todas las connotaciones que eso puede tener a la hora de quitarle la capacidad de decidir sobre su propia salud.

-¿Se puede llegar a provocar un daño físico o psicológico?

-Está estudiado que cuando se aplican prejuicios de exclusión hay consecuencias para la salud. Hay estudios, que yo incluyo en la tesis, en los que se ve que la discriminación por razón de edad conlleva una desigualdad en el tratamiento. En oncología, por ejemplo, está demostrado que las mujeres con cáncer de mama por encima de los 65 y 70 años responden muy bien a la quimioterapia; sin embargo hay estudios que dicen que las mayores de 70 años recibe menos dosis de quimioterapia. Parte del trabajo que he hecho es recoger esa evidencia científica de otros investigadores que demuestran que existe esa discriminación, sutil a veces, pero que se evidencia en los resultados de esos estudios en los que se plasma que existen tratamientos subóptimos, es decir, por debajo de la dosis adecuada.

-¿Porqué ocurre?

-Por varios motivos. El profesional tiene asumidos estereotipos sobre la vejez adquiridos de cuando estudió, pero si eso fue hace treinta años resulta que el concepto de vejez ha cambiado muchísimo. A una persona de setenta años hoy le pueden quedar otros veinte o treinta de vida. Es mucho tiempo para negarle que lo viva con calidad. Otro factor son los ensayos clínicos para investigación de tratamientos que tienden a no incluir a ancianos, así que cuando el médico tiene que darles un medicamento se encuentra con que no está probado en mayores. Esta es una cuestión que también afecta a mujeres y niños, que están muy limitados en los ensayos por los riesgos y connotaciones éticas. Se tiende a probar los medicamentos en personas que no reúnen las condiciones que luego, en práctica clínica, van a aparecer. Todo eso explica que a veces haya una deficiencia de tratamiento que no está justificada en la evidencia científica.

-¿Diría que los mayores tienen peor calidad en la asistencia?

-No digo que sea algo general, pero cuando se discrimina sí tiene consecuencias en una menor calidad de vida. La discriminación puede tener varios grados. A la gente le cuesta entender este concepto del ageísmo, pero es similar al sexismo o el racismo; que puede ir desde discriminaciones muy sutiles, hasta a agresiones.

Cómo estirar la pensión: guía de supervivencia

Tras toda una vida trabajando ¡por fin llega la hora de jubilarse y descansar! Pero tal vez tu pensión sea muy escasa… No te preocupes, te enseñamos trucos y descuentos que te ayudarán a optimizar tu dinero.
Escrito por L. García, Periodista especializada en tercera edad, belleza y ejercicio
Una pareja mayor guarda dinero en una hucha
Con una buena planificación y nuestros consejos aprovecharás mejor la pensión y ahorrarás dinero.

Cómo estirar la pensión: guía de supervivencia

Seis de cada diez personas mayores en España tienen problemas para llegar a fin de mes, según la última Encuesta de condiciones de vida publicada por el Instituto Nacional de Estadística, que hace referencia a datos del año 2013. Con mayor o menor dificultad consiguen sufragar los gastos cotidianos, pero no pueden afrontar ningún tipo de imprevisto ni irse de vacaciones. Y el 14,5% se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social.

Muchas personas descubren tristemente que tras una larga vida de esfuerzo les ha quedado una pensión muy escasa con la que apenas pueden subsistir. Los jubilados, además, han de enfrentarte en ocasiones a una carga extra: ayudar económicamente a sus hijos o nietos, que están pagando los efectos de la crisis con el desempleo y deben recurrir a la ya de por sí exigua pensión de los abuelos.

Afortunadamente, algunos organismos públicos y entidades privadas están poniendo su granito de arena para que los jubilados aumenten un poco su poder adquisitivo. Además, seguir una serie de consejos y aplicar en el día a día algunos trucos puede reducir los gastos y, de esta forma, estirar la pensión.

Para poder estirar la pensión se pueden seguir estos consejos que supondrán un ahorro importante en la economía doméstica

  • Analizar detalladamente las necesidades y caprichos. Lo mejor es que redactes una lista en la que incluyas las cosas realmente necesarias (comida, medicinas, facturas, alquiler…) y, cuando ya estén cubiertas, el dinero sobrante se puede ahorrar para imprevistos, o destinar al ocio o a comprar algo que nos apetezca.
  • La alimentación constituye el principal gasto para la mayoría de las personas jubiladas que han terminado de pagar su hipoteca. Encontrar los productos adecuados al precio más competitivo puede ser complicado, pero no imposible. Para conseguirlo lo ideal es hacerse con catálogos -o consultarlos por Internet- de todos los supermercados cercanos al domicilio y comparar los precios de los productos, con el objetivo de comprar en distintos comercios para disfrutar de todas las ofertas. Puede resultar tedioso, pero en cuanto te acostumbres y compruebes el ahorro mensual que supone, te darás cuenta de que es una buena decisión. Además, con la jubilación se dispone de un tiempo extra que puedes dedicar a esto, y los paseos hasta el centro comercial serán un gran aliado para tu salud cardiovascular. En caso de que tengas que desplazarte en coche o en transporte público debes valorar el gasto que esto supone; es decir, invertir dos euros en ir a un supermercado para ahorrar 1,50, no resulta rentable.
  • Los organismos públicos (normalmente los ayuntamientos), algunas ONG, y fundaciones, ponen a disposición de las personas jubiladas servicios que permiten ahorrar en la comida, desde recipientes en los que se lleva el alimento ya listo para calentar en casa, hasta comedores sociales o bancos de alimentos. Para tener acceso a ellos, los requisitos suelen ser no superar el umbral de ingresos marcado por cada administración pública, ser mayor de 65 años y, a veces, tener personas a cargo (para saber qué necesita la persona solicitante).
  • Otras veces hace falta una televisión nueva porque se rompió la vieja, o una cama articulada por prescripción médica. Si ese es tu caso, además de comparar precios en las tiendas, puedes recirrir a los artículos de segunda mano. Hay personas que venden objetos que tú puedes necesitar por diversos motivos (tienen uno más nuevo, fue un capricho que no utilizan…) y que ofertan por menos de la mitad del precio de uno nuevo. Eso sí, ten mucho cuidado y no compres nada sin comprobar antes que no está roto o en mal estado. Además, tú puedes hacer lo mismo y vender todo aquello que ya no utilices como, por ejemplo, ropa que no te vale, discos o libros antiguos, o algún regalo de cumpleaños fallido. Quizá puedas ganar un dinero extra por algo que hace tiempo sólo sirve para acumular polvo.
  • Antes de sustituir algo es aconsejable intentar repararlo: desde un roto en la tela del sofá que se soluciona con una funda, hasta problemas más complejos con los electrodomésticos. Con la habilidad justa y el tiempo necesario se pueden encontrar en Internet tutoriales para arreglar sencillamente los electrodomésticos, desde un fusible quemado que costaría nuevo menos de un euro en la ferretería, a limpiar con un bastoncillo y un poco de alcohol algún engranaje que no funciona correctamente. Un hijo, un nieto, o algún vecino manitas, puede echarte un cable con estas pequeñas reparaciones, o ayudarte a buscar el tutorial en Internet.
  • Si la reparación no es posible, o sale más cara que adquirir un nuevo electrodoméstico, es el momento de comprar otro. ¿Cómo hacerlo? Si la opción de segunda mano no te convence o no has encontrado lo que buscabas, debes acudir a una tienda y elegir lo más adecuado en tu caso. Existen siete tipos de clase energética, desde la A+++ a la D (a veces aparece como D/E); el precio es superior cuanto más eficientemente energético sea el dispositivo. Por ejemplo, con el gasto de un solo frigorífico existe una diferencia de consumo entre la mejor clase (la A+++) y la peor (la D) de unos 80€ al año. Por esto, antes de elegir el más barato del mercado es mejor echar cuentas y comprobar si el ahorro a medio/largo plazo acaba compensando.
  • Si necesitas financiación para adquirir un producto imprescindible, debes informarte de las condiciones que ofrecen en las tiendas. A pesar de que cada vez se ofrecen más facilidades, es mejor asegurarse bien de las condiciones y evitar pagar en intereses más que lo que hubiese costado el mismo producto en otro comercio7u.
  • Las facturas son un enemigo común para todos los ciudadanos. Es conveniente tener una hoja en la que se anoten los meses del año y lo se debe pagar en cada uno (facturas e impuestos), un truco que te ayudará a organizar la economía doméstica y te servirá para comprobar con un solo vistazo de cuánto dinero dispones cada mes, una vez cubiertos los pagos fijos.
  • Para ahorrar a diario, hay que ser muy cuidadosos en casa. Procura no dejar la luz encendida en una habitación que no se esté utilizando; desenchufa el cargador del teléfono cuando haya terminado de cargar la batería; si tu televisión tiene un punto rojo cuando está apagada, reconfigúrala para evitarlo; asegúrate de que los grifos quedan siempre bien cerrados, e incluso cierra la llave de paso cuando no estés en casa. Cualquier medida de ahorro en el hogar que se te ocurra, por pequeña que sea, irá directamente a favor de tu bolsillo.
  • Las personas mayores son un grupo muy vulnerable a sufrir estafas. Hay que tener, por tanto, mucho cuidado. Al contratar los suministros (luz, agua, teléfono…) algunos comerciales te venden solo lo que realmente necesitas, pero otros tratan de vender el producto que más comisión les deje. Por ejemplo, hay algunas personas jubiladas que pagan una tarifa de Internet en el teléfono, y su terminal no tiene ni siquiera posibilidad de acceso a la red. Por ello, revisa todas tus facturas para comprobar si lo que tienes contratado se corresponde con lo que realmente necesitas. Si no sabes cómo hacerlo, busca a alguna persona de tu confianza para que te ayude. También hay asociaciones de consumidores que pueden ayudarte gratuitamente.
  • Una fuente extra de ingresos puede ser alquilar una habitación de casa. Y las ventajas pueden ir más allá de lo meramente económico, porque con ello se consigue compañía y una ayuda en el día a día para realizar las tareas. Otra opción es compartir el piso con otra persona jubilada sin cobrar alquiler para que el pago del mantenimiento de la casa y la comida recaiga en dos pensiones, y no solo en una.

Nueva normativa de funcionamiento de los centros de carácter social para la atención a las personas mayores en Castilla y León.

 

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DECRETO 2/2016, de 4 de febrero, de autorización y funcionamiento de los centros de carácter social para la atención a las personas mayores en Castilla y León.

 

Son   Buenas prácticas profesionales, en materia de servicios sociales,   la   autodeterminación, la intervención basada en apoyos, el proyecto de vida y la calidad de vida, conceptos que deben prevalecer sobre aquellos ligados a los cuidados asistenciales, la limpieza, la seguridad, la salud, los cuales, siendo necesarios, pasan de ser un objetivo indiscutible a ser elementos sometidos a la autodeterminación, las relaciones personales, los afectos, la inclusión social y las expectativas y deseos de las personas.

 

La calidad de vida en los servicios sociales, se concreta en las dimensiones de la autodeterminación, el bienestar físico, el bienestar emocional, los derechos de las personas, la inclusión social, el desarrollo personal y las relaciones interpersonales  ,   que facilitan que la nueva configuración de los centros se aleje del carácter hospitalario que tenían en el modelo de atención anterior

 

1º  la planificación vital centrada en la persona, el proyecto de vida. A las personas usuarias de los servicios se les asignará un profesional de referencia que garantice la ejecución de ese «proyecto de vida»; ese profesional se convertirá en el interlocutor cualificado y cercano de la persona que recibe los apoyos y garantizará que las expectativas, deseos y preferencias de las personas mayores usuarias de los centros, sean conocidas por los profesionales.

 

Los profesionales informan y proponen a la persona usuaria las intervenciones que la evidencia científica y su conocimiento profesional estiman como más convenientes para su atención, pero es la propia persona quien toma la decisión sobre su futuro hacia un envejecimiento deseable.

 

2º  se han tenido que contemplar ratios  de  personal  inferiores para situaciones, que son las habituales, en las que los usuarios de los centros sean personas con grado I reconocido o incluso sin ningún grado de dependencia   con  la exigencia de cualificación profesional

 

3º  nuevo concepto de relación entre las personas mayores y sus familias y los centros. El nuevo modelo cambia un sistema de atención basado en presupuestos y valores de actuación profesional que se dirigía fundamentalmente al mantenimiento de la salud, por un modelo de atención integral y centrado en la persona, que siendo estrictamente profesional, gira en torno a las expectativas y deseos de las personas atendidas a las que se prestan apoyos alineados con las preferencias que éstas manifiesten.

 

5º en los centros residenciales se orienta a asimilar la vida cotidiana a la del entorno familiar, muy diferente a la actividad hospitalaria. Las personas usuarias de estos centros no son enfermos, al menos no lo son más que el resto de personas con la misma edad que residan en viviendas convencionales

 

6º  centro multiservicio, destinado a personas usuarias en horario parcial diurno y a personas usuarias en estancias nocturnas. Estas unidades sirven de respiro a familias y cuidadores, favoreciendo la permanencia de la persona usuaria en su entorno habitual ,  sus usuarios siguen conservando su domicilio habitual, pero disfrutan en horarios personalizados de la totalidad de los servicios que el centro multiservicios tenga inscritos.

 

7º   Hay una única categoría los tipos de plazas residenciales, la de aptas para atender a personas en situación de dependencia, que responde a la mayoría de personas usuarias de los centros residenciales, superando así la diversa clasificación existente de plazas aptas para válidos, para asistidos, plazas mixtas o para asistidos que adolezcan o no de graves dificultades para el desplazamiento.

 

8º  en centros de personas mayores se refiere, la implantación de servicios de farmacia o la creación de las unidades de convalecencia sociosanitaria

 

9º  gestión de la calidad y la normalización de los servicios para la promoción de la autonomía personal y de la atención a la dependencia, referidas tanto al modelo de atención como a la oferta y desarrollo de servicios, en condiciones de igualdad y accesibilidad, respondiendo a un compromiso con los ciudadanos para hacer efectivo un sistema de servicios que ofrezca garantías y seguridad.

 

10º   exigencia de autorización en los casos de apertura y puesta en funcionamiento de un centro, traslado, modificación sustancial de las instalaciones, tipología o naturaleza de los servicios que se prestan o del número de plazas, reduciendo así a lo estrictamente necesario los actos que se someten a autorización administrativa.  La autorización prevista en este decreto no suplirá, en ningún caso, las autorizaciones o licencias que se requieran conforme a la normativa vigente.

 

11º durante el funcionamiento de un centro, como son el cambio de titularidad, el traslado, el cese de un servicio o actividad o el cierre temporal o definitivo, resulta exigible la comunicación previa al órgano competente

 

12º Las dificultades para adaptar dichos centros residenciales al modelo arquitectónico que el presente decreto configura, aconsejan no imponer lo imposible, y hacer convivir un modelo que se estima como deseable, con la realidad de una oferta que puede ser adecuada.  la figura del profesional de referencia, la historia de vida y los proyectos de vida, como organizadores de la planificación centrada en la persona, serán de obligado cumplimiento para todos los centros.

 

13º  se da la posibilidad a los centros a  realizar ampliaciones en superficie y en oferta de plazas, sin que se constituyan en unidades de convivencia, siempre que no superen las 15 plazas.

 

14º  establece el plazo  de    un  año  para que los centros residenciales que cuenten con habitaciones con tres o cuatro plazas autorizadas reduzcan su oferta a un máximo que dos.

 

15º convalidar las plazas reservadas para enfermería en los centros residenciales como plazas para residentes.

 

16º se fija el plazo y los requisitos para que los centros residenciales que no cuenten con todas las plazas aptas para personas dependientes puedan alcanzar esta autorización. Se trata de unos requisitos que por un lado, garantizan la calidad en el servicio y por otro, disminuyen las exigencias, en aras a que las personas puedan permanecer en sus habitaciones cuando sean personas dependientes.

 

17º  régimen de autorización de los centros que están en fase de proyecto o que hayan iniciado las obras de construcción, de acuerdo con los requisitos de la normativa anterior a la entrada en vigor de este decreto

 

18º el plazo en el que serán exigibles, para todos los centros, los requisitos en materia de plantillas de personal  será  de   12  meses desde  la  entrada  en  vigor  osea  18  meses desde la publicación de esta  ley   el  4/2/2016

 

19º la cualificación profesional del personal de atención directa en tanto se haya completado la formación y la acreditación de la cualificación de los profesionales de atención directa que lo precisen

 

20º incorporar a la gestión de los centros, el proyecto de vida y el plan de calidad con los que deben contar y a las previsiones de habilitación

 

Las  personas  mayores de  65  años   serán  los  usuarios   y  tambien  la  Persona con necesidades afines a las de las personas dependientes. Se considerarán como tales a las personas que no cumpliendo el requisito de edad, presenten necesidad de apoyos similares a los de las personas dependientes.

 

Actividades básicas de la vida diaria. Son las tareas más elementales de la persona que le permiten desenvolverse con un mínimo de autonomía e independencia, entendiéndose por tales el cuidado personal, las actividades domésticas básicas, la movilidad esencial, reconocer personas y objetos, orientarse, entender, dar y ejecutar órdenes o tareas sencillas.

 

Plan de apoyos: Es el instrumento de intervención de carácter técnico que deberá figurar por escrito y en el que quedarán reflejados los apoyos que se van a proporcionar a la persona usuaria de los centros para conseguir el desenvolvimiento de la persona en su cotidianeidad e inclusión social. Durante su diseño y ejecución se deben visibilizar ante la propia persona, su familia y el equipo profesional, las habilidades, destrezas y capacidades que la persona conserva, y, apoyándose en ellas, ofrecer los cuidados, estímulos y apoyos que en cada caso se requieran.

 

Unidad de convivencia. Define la estructura espacial con dimensión y ambiente de hogar, en los términos establecidos en la presente norma, en la que convive un grupo de personas mayores a quienes, con el objetivo de promover su autonomía, independencia e integración social, se proporcionan los apoyos necesarios para que sigan desarrollando su proyecto y forma de vida, de acuerdo a sus deseos y valores.

 

Centro multiservicios. Es la agrupación bajo la misma titularidad y en el mismo edificio o centro de los regulados en el presente decreto, de un conjunto de servicios dirigidos a las personas que siguen viviendo en su domicilio pero que necesitan apoyos para mantener su autonomía y su integración social.

 

h) Estancia parcial en horario diurno. Es el periodo de tiempo que una persona que no es usuaria de servicio completo en un centro residencial o en un centro con unidad de estancia diurna, permanece recibiendo cualquiera de los servicios para los que están autorizados los centros multiservicios por la normativa de servicios sociales.

 

i) Estancia parcial en horario nocturno. Es el periodo de tiempo que una persona permanece en un centro multiservicios para personas mayores, recibiendo cualquiera de los servicios que necesite en ese horario para los que esté autorizado el centro por la normativa de servicios sociales.

 

 

Pasillos  igual o superior a 1,50 metros. A estos efectos se entenderá que los pasamanos no reducen el ancho mínimo

Puertas  será de 0,78 metros en todas aquellas dependencias con acceso para personas usuarias. En el caso de puertas correderas, la anchura se medirá entre el marco y la hoja.

En los aseos destinados a personas usuarias abrirán hacia el exterior o serán correderas y en cualquier caso su cierre interior tendrá un mecanismo de apertura desde el exterior en caso de emergencia.

 

En los aseos que sean de uso público general bastará que cumplan esta condición las puertas de las cabinas de los inodoros.  Se dispondrán pasamanos en uno de los laterales de los pasillos y zonas de tránsito  su parte más alta estará comprendida entre 0,80 y 1,00 metros.

 

Ascensor  Si existiese, al menos uno de los ascensores que se instalen en los centros residenciales deberán tener unas dimensiones interiores mínimas en la cabina de 2,10 metros de fondo y 1,10 metros de ancho, el resto tendrán que ser accesibles. Para los centros de día tendrá que ser accesible.

 

Se dotará de instalación de alumbrado de emergencia a las siguientes dependencias: vestíbulos, salas de espera, pasillos, zonas comunes generales así como las de las unidades de convivencia, aseos, vestuarios de personal, almacenes, cocina y despachos, con independencia de la superficie del centro.

 

La capacidad máxima de cada unidad de convivencia será de 16 plazas, resultado de asignar una ocupación de hasta el 50% de las plazas con uso doble y el resto con uso individual.

Cada unidad de convivencia dispondrá de las siguientes dependencias:

a)  habitaciones.

b) Zonas comunes: cocina, comedor y sala de estar.

Las habitaciones, las zonas comunes y las zonas de circulación serán contiguas en cada unidad de convivencia.

a) La superficie mínima de las habitaciones será de 19 metros cuadrados útiles.

b) Las habitaciones serán personalizables por la persona usuaria que vaya a ocuparlas como residencia permanente, que pueden ser la totalidad de los componentes muebles, cortinas y pequeños electrodomésticos. La cama será dotación del centro, salvo acuerdo en diferente sentido entre la persona usuaria y el centro.

 

Las camas tendrán un ancho mínimo de 0,90 metros de anchura, deberán ser articuladas, entendiendo por tales las que se puedan abatir en dos o más planos.

Contarán con toma de TV, teléfono y acceso a banda ancha.

Contará con un baño con ducha accesible, que cumplirá los requisitos de la normativa de accesibilidad para estos espacios, y tendrá acceso al mismo desde la propia habitación

 

Las zonas comunes de la unidad de convivencia son la cocina, el comedor y la sala de estar, y podrán agruparse en un único espacio polivalente. La dotación de este espacio tendrá una dimensión de 5,60 metros cuadrados por plaza con una dotación no inferior a 30 metros cuadrados.

 

a) Promoción de la autonomía personal y participación, favoreciendo que la persona mayor conserve y ejercite sus capacidades, desarrolle la elección entre distintas opciones y participe en las decisiones que le afecten y sobre la vida del centro.

b) Normalización, proporcionando a las personas mayores, dentro y fuera del centro, un estilo de vida cotidiana lo más cercano posible, en configuración, desarrollo y experiencias, al que cualquier persona pueda disfrutar en su entorno familiar y social natural, procurando su atención a través de los servicios generales y ordinarios. Se utilizarán todos los servicios que sean posibles del entorno como parte de las actividades del centro, y se programarán actividades en el centro que tengan como destino las personas que vivan en el entorno del mismo, dentro de un enfoque comunitario.

c) Atención integral, garantizando la adecuada cobertura de las necesidades de la persona mayor, a través de la coordinación con otros dispositivos y recursos, así como de la coordinación interna y de las actuaciones basadas en la interdisciplinariedad y el trabajo en equipo.

d) Personalización de la atención, favoreciendo la flexibilidad en la búsqueda de una mayor adecuación de dicha atención a las necesidades, demandas y expectativas de la persona mayor.

e) Atención profesional dirigida al mantenimiento de la salud, buscando la mejor y más efectiva coordinación con los recursos del sistema sanitario, así como a las situaciones de dependencia mediante el reforzamiento de la promoción de la autonomía y la rehabilitación de la funcionalidad perdida, todo ello planificado y puesto en práctica sobre actividades que tengan sentido para cada persona usuaria.

 

f) Promoción de las relaciones con la familia y con otras personas de referencia.

g) Organización de la convivencia con especial atención a la garantía de la salvaguarda y preservación de los derechos de los usuarios y la dignidad de la persona, afianzando la libertad, confidencialidad, privacidad o intimidad de las personas usuarias.

 

h) Formación continuada del personal adaptada a las necesidades de los distintos programas y servicios.

i) Planificación, programación, coordinación y evaluación de la actividad, y sometimiento de la misma a las actuaciones de inspección, vigilancia, supervisión y control, garantizando los niveles requeridos de efectividad y calidad en la prestación de atención y servicios.

 

Se velará por que se garanticen los derechos de las personas usuarias de los centros de carácter social, en especial los dirigidos a:

a) Promover su autonomía sea cual fuera el alcance de sus limitaciones, en consonancia con sus preferencias y en línea con sus intereses.

b) Recibir de los profesionales que prestan servicio en el centro un trato personalizado, afectuoso, digno y respetuoso con su intimidad, identidad y creencias.

 

c) Mantener relaciones tan cercanas como sea posible con su familia, con los amigos y personas significativas en su vida y con el entorno social.

d) Recibir información, en particular sobre su situación personal y familiar, sus derechos y deberes, y su vida en el centro, y a un asesoramiento técnico sobre estas cuestiones.

e) Participar, activa y responsablemente, de acuerdo con su capacidad, en las decisiones que le afecten y en la organización, programación y desarrollo de la vida en el centro.

 

f) Expresar su opinión con libertad, a comunicarse con la dirección o responsable del centro, su profesional de referencia y resto de profesionales del centro, y a presentar peticiones, sugerencias y quejas.

g) Preservar la confidencialidad de sus datos personales y familiares.

 

 

Artículo 29. Deberes de las personas usuarias.

Las personas usuarias de los centros de carácter social para personas mayores, en el marco de la legislación en materia de servicios sociales y atención y protección a las personas mayores en Castilla y León, tendrán los siguientes deberes:

a) Respetar a las demás personas usuarias y al personal que preste sus servicios en el centro, comportándose correctamente con ellos.

b) Cumplir las normas que rijan el funcionamiento y la ordenación de la vida del centro y las indicaciones que reciban de los profesionales en el ejercicio legítimo de sus funciones, especialmente en lo referente al régimen de salidas del centro, para lo que se precisará la comunicación de las mismas.

c) Utilizar adecuadamente las dependencias y objetos del centro, cuidar las propias pertenencias y respetar las de las demás personas usuarias.

d) Cumplir los acuerdos y compromisos convenidos con el centro.

 

 

Garantizar a las personas usuarias el ejercicio del derecho a presentar peticiones, sugerencias y quejas, y promover la participación activa en la organización, programación y desarrollo de la vida del centro.

 

3. Las exigencias de dotación de profesionales en centros residenciales y unidades de estancias diurnas, tanto en lo que se refiere a la dotación mínima global en el centro, como a la de los profesionales de atención directa se expresará en una ratio que se calculará poniendo en el numerador el número de trabajadores y en el denominador la ocupación media que ha tenido el centro, considerando un periodo anual desde la fecha que se tome de referencia. La precisión de dicha ratio será hasta la milésima. A estos efectos, para el cómputo del número de trabajadores se tendrá en cuenta el equivalente al número de jornadas completas de los trabajadores que presten servicio en el centro de forma habitual, con independencia de su forma de contratación. Dicho cálculo deberá realizarse computando a cada trabajador en la equivalencia que corresponda según la proporción entre su jornada de trabajo y el 100% de la jornada anual según el Convenio Colectivo aplicable.

 

Cuando un centro residencial o un centro de día con unidad de estancias diurnas, cuente en su totalidad con usuarios de Grado II o de Grado III de acuerdo con la clasificación de la Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situación de Dependencia y su normativa de desarrollo, la ratio global del centro residencial será de 0,460 en los centros residenciales y de 0,235 en las unidades de estancias diurnas. En el resto de las situaciones, la ratio será de 0,410 y en las unidades de estancias diurnas de 0,230.

 

2. En los centros residenciales se considerará como ratio mínima conjunta de personal de atención directa y de personal técnico, aquella que no sea inferior a 0,248 teniendo en cuenta los contratos vigentes de los trabajadores en situación de alta laboral y la ocupación del centro en el día concreto

 

Para  cada   10  usuarios de  grado  2  y  3   habrá   4,6   empleados   entre  personal  de  atención  directa  y  técnico  (  director  ats  medico trab  social  fisio etc) .  En  centro de  dia   baja  cada   10   usuarios   2,35  empleados .

 

Ratio  minima   de las  residencias  con grado  0  1  2  3    es    por  cada  10  usuarios    2,48  empleados    o   5  empleados  cada  20  residentes.

 

El  director  puede    ser   a media   jornada  hasta  las  60  plazas  residenciales

 

Artículo 38. Personal de atención directa.

1. El personal de atención directa tiene como función principal la prestación de los apoyos a las personas usuarias de acuerdo con lo previsto en su proyecto de vida, así como canalizar las demandas de aquellas que no puedan satisfacer.

 

2. El personal que desempeñe estas funciones deberá poseer los conocimientos y capacidades que le permitan ejercer sus funciones con garantías de calidad y profesionalidad. Para ello, deberá contar con la titulación del sistema de formación profesional en materia de atención a personas en situación de dependencia, o con el respectivo certificado de profesionalidad o la cualificación profesional de atención sociosanitaria a personas dependientes, ya sea en instituciones sociales o en el domicilio.

 

3. La organización de los turnos dentro del centro residencial garantizará la atención de estos profesionales las 24 horas del día todos los días de la semana. Durante el período de actividad diurna, ninguna unidad de convivencia o espacio común del centro donde haya personas usuarias con necesidad de apoyos podrá prescindir de la atención de estos profesionales.

 

Durante las noches, los centros residenciales con ocupación hasta 60 personas usuarias contarán con al menos un profesional de atención directa. En este caso deberá estar localizable otro profesional del centro. Cada 60 personas usuarias o fracción se dotará de otro profesional de atención directa.

 

Cuando   los  usuarios  sean  de   todos  de  grados   2  y  3   la  ratio de  atención directa  será de  10  usuarios  2,75   trabajadores .

Si  hay    todos los  grados  solo se  exigen  por  cada  10  residentes    2,2  trabajadores

 

La función del personal de servicios generales es atender los servicios de limpieza, lavandería, cocina, seguridad, administrativos y análogos

2. Al profesional de referencia le corresponderán las siguientes funciones:

a) Establecer con la persona mayor una relación de apoyo, constituyendo para él una figura de referencia en el centro, para la atención, canalización y resolución de sus problemas y demandas.

b) Facilitar la coordinación diaria de todas las actuaciones relativas a la persona mayor, la ejecución y el desarrollo de las actividades en las que participe, adecuándolas a los objetivos previstos en su proyecto de vida y orientándola en beneficio de su desarrollo personal y social.

 

c) Apoyar el desarrollo del proyecto de vida y las actuaciones concretas que integren el mismo de cada persona mayor a él asignada, llevar a cabo el seguimiento continuado de la persona mayor y proponer cuando proceda, las adaptaciones pertinentes en dicho proyecto de vida.

d) Servir de enlace y referencia de la familia, en su caso.

e) Asegurar el puntual y completo registro de las incidencias, datos y observaciones sobre la persona usuaria y su evolución, recopilar información sobre ella, incorporándola a los informes que hayan de ser elaborados sobre la evaluación y seguimiento del proyecto de vida, compartiendo con el resto del personal la información disponible sobre aquella, y lo determinado sobre ella en las sucesivas reuniones del equipo de atención directa.

 

f) Cuidar de que se incorporen al expediente de la persona usuaria todos los documentos y datos que deban ser recogidos en él, garantizando su ordenación y permanente puesta al día.

g) Responsabilizarse del funcionamiento y dinamización del grupo de convivencia en el que, como unidad funcional básica, se integran las personas usuarias a él asignadas.

 

3. En la designación del profesional de referencia, se atenderá en la medida de lo posible su adecuación a las necesidades o condiciones específicas que pueda presentar la persona usuaria, y deberá ser un profesional de atención directa en los centros residenciales. Ningún profesional de referencia podrá serlo de más de seis personas usuarias en los centros residenciales y de doce en los centros de día con unidad de estancias diurnas.

En estos últimos centros el personal técnico también podrá realizar funciones   varias .

 

Para  los  centros   Ya  en  funcionamiento  c) La superficie mínima del dormitorio será de 8 metros cuadrados en las habitaciones individuales y 12 metros cuadrados en las dobles.

d) Existirá un aseo con ducha accesible por cada dos habitaciones.

e) El espacio común de la unidad de convivencia podrá agruparse en un único espacio polivalente. La dotación de este espacio tendrá una dimensión de 4,00 metros cuadrados por plaza con una dotación no inferior a 30 metros cuadrados.

 

Una vez haya concluido el plazo previsto en la disposición transitoria tercera del presente decreto, aquellos centros que cuenten con plazas que no hayan sido calificadas como aptas para personas en situación de dependencia, para justificar las prestaciones económicas vinculadas derivadas de la Ley 39/2006, de 14 de diciembre, deberán certificar que las personas afectadas ocupan plazas aptas para personas dependientes.

 

Los centros residenciales que se encuentren autorizados, definitiva o condicionadamente, antes de la entrada en vigor del presente decreto y cuenten con habitaciones con tres o más plazas, dispondrán de dieciocho meses a partir de la entrada en vigor de este decreto para modificar la capacidad de aquellas a un máximo de dos plazas.

 

Que disponga de, al menos, un aseo con ducha que dé servicio, como máximo, a cuatro plazas o fracción. El aseo incluido dentro de una habitación se considerará de uso exclusivo para esas plazas. La zona de ducha de estos aseos deberá estar enrasada con el suelo adyacente y permitir, en posición de sentado, el aseo con apoyos de una tercera persona. Asimismo, contará con un sistema de alarma al centro de control

 

Sexta. Cualificación profesional del personal de atención directa.

Hasta que se convoquen y resuelvan los procesos de evaluación y acreditación de competencias necesarios para la obtención de los certificados de la familia profesional servicios socioculturales y a la comunidad, incluidos en el Repertorio Nacional de certificados de profesionalidad, que permitan el acceso a dichos procesos al personal que preste servicios en el ámbito de esta Comunidad, a través del servicio público o privado que dé lugar a prestación vinculada, y no reúna los requisitos de formación exigidos por Acuerdo del Consejo Territorial del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia, se le exigirá la formación prevista en la normativa autonómica vigente a la entrada en vigor del presente decreto.

 

1. En el plazo de un año desde la entrada en vigor de la presente norma, por la consejería competente en materia de servicios sociales se aprobará la orden que establezca el contenido y la estructura del plan de gestión de la calidad de los centros.

Los centros que determina el presente decreto deberán contar con el correspondiente plan de calidad del centro en el plazo de un año desde la fecha de publicación de la citada orden.

 

2. En el plazo de un año desde la entrada en vigor de la presente norma, por la consejería competente en materia de servicios sociales se aprobará la orden que determine el contenido y la estructura del proyecto de vida de los usuarios.

En los centros que determina el presente decreto, las personas usuarias deberán contar con el correspondiente proyecto de vida en el plazo de un año desde la fecha de publicación de la citada orden

 

El presente decreto entrará en vigor a los seis meses de su publicación en el bocyl

 

http://bocyl.jcyl.es/boletin.do?fechaBoletin=05/02/2016BOCYL-D-05022016-2.pdf

 

Calidad de vida en personas con demencia institucionalizadas

 Beatriz León Salas. Doctora en Sociología, especialidad Población y SaludLa demencia, uno de los mayores problemas de salud pública de la actualidad, es un síndrome que causa una tremenda sobrecarga en los pacientes, sus familiares y la sociedad. La causa más común de demencia es la enfermedad de Alzheimer, responsable del 60–75% de todas las demencias en los países occidentales. En España existente unas 400.000 personas con demencia causada por la enfermedad de Alzheimer.

Debido a que la enfermedad de Alzheimer es una enfermedad crónica y degenerativa para la que no existe un tratamiento curativo, el bienestar y la calidad de vida de estos pacientes se considera una de las principales prioridades en su cuidado.

La calidad de vida en demencia ha sido definida como el resultado subjetivo individual de la experiencia y la valoración de circunstancias personales relacionadas con el bienestar psicológico, el nivel de competencia (social, físico y cognitivo), la interacción con el medio y la enfermedad (Lawton, 1994; Whitehouse et al., 1997b; Brod et al., 1999a; Martinez-Martín, 2006).

Desde el punto de vista práctico, existen dos aproximaciones a la medida de la calidad de vida de personas con demencia: calidad de vida percibida directamente por quien sufre la enfermedad y calidad de vida percibida por las personas más cercanas de los enfermos. Además existen diferentes instrumentos específicos para medir la calidad de vida de personas con demencia. Uno de los más utilizados en el ámbito internacional es la “Quality of Life–Alzheimer’s Disease scale” (Escala de calidad de vida en la enfermedad de Alzheimer, QoL–AD) (Logsdon et al., 1999).

Objetivos

Los objetivos principales de mi tesis doctoral sobre Calidad de vida y demencia fueron:

  1. Analizar y evaluar la fiabilidad y las propiedades psicométricas de la versión española de la QoL–AD en personas institucionalizadas diagnosticadas de demencia.
  2. Comparar las evaluaciones realizadas por las personas con demencia y las de sus familiares.
  3. Hallar los determinantes sociales y relacionados con la salud de la calidad de vida en personas con demencia institucionalizadas.
  4. Examinar la evolución de la calidad de vida en el tiempo (estudio de seguimiento de 1 año).

 

La calidad de vida fue medida utilizando la QoL–AD. Además se recogieron variables sociales, demográficas y de salud (tanto de los residentes como de sus familiares) así como otras variables relacionadas con la demencia: cognición (Mini Examen del Estado Mental-MMSE), actividades de la vida diaria (Índice de Barthel-BI e Índice de Lawton-LI), conducta (Inventario Neuropsiquiátrico-NPI), emoción (Escala Cornell para la Depresión en Demencia-CSDD), apatía (Apathy Inventory-AI) e intensidad de la demencia (Escala de Deterioro Global-GDS).

Conclusiones

La escala QoL–AD fue un instrumento efectivo para medir la calidad de vida en la población analizada y fue útil para examinar las percepciones de residentes e informantes.

El estado de salud y la apatía fueron los principales determinantes de la calidad de vida entre las personas institucionalizadas con demencia y deben considerarse como objetivos prioritarios, tanto en la investigación como en la valoración de nuevos tratamientos relacionados con la demencia. Sin embargo, la calidad de vida es compleja y debe tenerse en cuenta que puede que existan otras variables que estén influyendo y que no se han considerado en este estudio. Por este motivo, es necesario continuar con la investigación sobre la calidad de vida percibida por las personas con demencia grave y sus posibles determinantes.

Publicaciones que han resultado de esta tesis doctoral

calidad-vida-demencia

– Libro “Calidad de vida y demencia: Estudio de calidad de vida en personas con demencia institucionalizadas”. Disponible en Amazon

– Artículo: Revisión de instrumentos de calidad de vida utilizados en personas con demencia: II. Instrumentos específicos

– Artículo: Revisión de instrumentos de calidad de vida utilizados en personas con demencia: I. Instrumentos genéricos

– Artículo: Quality of life (QoL) in community-dwelling and institutionalized Alzheimer’s disease (AD) patients. León-Salas B, Olazarán J, Cruz-Orduña I, Agüera-Ortiz L, Dobato JL, Valentí-Soler M, Muñiz R, González-Salvador MT, Martínez-Martín P. Arch Gerontol Geriatr. 2013 Nov-Dec;57(3):257-62

– Artículo: Psychometric properties of the Spanish QoL-AD with institutionalized dementia patients and their family caregivers in Spain. León-Salas B, Logsdon RG, Olazarán J, Martínez-Martín P, The Msu-Adru. Aging Ment Health. 2011 Aug;15(6):775-83.

– Artículo: Caregivers’ estimation of patients’ quality of life (QoL) in Alzheimer’s disease (AD): an approach using the ADRQL. León-Salas B, Olazarán J, Muñiz R, González-Salvador MT, Martínez-Martín P. Arch Gerontol Geriatr. 2011 Jul-Aug;53(1):13-8

¿Hacer pagar a la residencia por la sanidad pública que reciben los residentes?_ndice

Uno de los problemas por resolver que afectan al sector de la atención a personas mayores en residencias es el de la atención sanitaria que reciben los residentes.
En teoría, como cualquier otro ciudadano beneficiario del sistema público de sanidad, éstos tienen los mismos derechos a recibir atención que una persona que vive en su casa.
La realidad dista bastante de la teoría.
Para empezar, lo normal es que un residente cuente, además de con su médico de cabecera, con un médico pagado por la residencia que es quien le visita, realiza diagnósticos  y prescribe medicamentos cuando se precisan.  Como ese médico suele trabajar en base a una relación privada con la residencia, cada centro encuentra la forma de convertir esa prescripción en “receta” y finalmente en medicamentos reales pagados por el sistema público.
Existen muchas formas de convertir una prescripción en receta y en cada rincón de España aplican “su” sistema sin que exista, para algo de tanta relevancia, un método común planificado y ajustado a la Ley.  Así, es posible que la residencia lleve periódicamente un listado de prescripciones al centro de Atención Primaria y allí el médico de cabecera de los residentes (que ni los ha visto) firme las recetas devolviéndolas al cabo de unos días.  En ese caso una farmacia “avanza” los medicamentos sin recetas y arregla la situación cuando éstas llegan al cabo de unos días.  En otros lugares el médico de la sanidad pública interviene desde el principio; en otros se han creado programas piloto en los que existen equipos de médicos de la sanidad pública (o empresas contratadas) que se coordinan con los de las residencias para agilizar la atención y prescripción.
Sea como sea, desde la administración pública se ve a los residentes como unos grandes consumidores de recursos y medicamentos por lo que, su preocupación cuando se ponen a planificar, parece más basada en bajar la factura que en crear un sistema equitativo.
La consecuencia de esta dispersión es una de descontrol y de discriminación contra unos mayores, que normalmente necesitan una gran intensidad de atención sanitaria y en cambio reciben menos de la Sanidad Pública que los mayores que viven en sus domicilios.
Aunque resulta difícil generalizar, ya que la situación es diferente en cada comunidad autónoma, creo que no me equivoco si digo que un mayor diabético que vive en su casa recibe más tiras reactivas y lancetas para hacer pruebas de glucemia que uno que vive en una residencia.  Una persona mayor “normal” (o sea, que no vive en una residencia) que sufra de incontinencia recibe más pañales que los que se prescriben a aquel que vive en una residencia de mayores.  Un octogenario que ingrese en urgencias de un hospital proveniente de una residencia tiene una posibilidad bastante elevada de ser “devuelto” al centro en circunstancias que, si la persona fuese procedente de su domicilio, le harían quedarse en el hospital durante más tiempo recibiendo el tratamiento que necesita.
Estas circunstancias podrían tener alguna explicación si las residencias de mayores fuesen centros sanitarios que recibiesen algún tipo de financiación del sistema de salud, pero la realidad es que, a todos los efectos legales, una residencia de mayores es sencillamente un sustituto del hogar.
Escribo esto porque en las últimas semanas he recibido un documento que el Institut Català de la Salut (ICS) está proponiendo firmar a algunas residencias de la provincia de Tarragona. He leído la propuesta, he hablado con varios profesionales y me he quedado perplejo ya que me parece a la vez algo muy bueno y algo malo.
Imaginemos que tengo una residencia asistida de personas mayores de 100 plazas.  Tengo en mi plantilla a un facultativo contratado que viene a 30 horas a la semana que actúa como médico de los residentes.  También tengo enfermera, fisioterapeuta, terapeuta ocupacional y todo el personal que me exigen la normativa y los requisitos de acreditación.
Un día la Sanidad pública me propone que un médico del ambulatorio  (Centro de Atención Primaria) podría prestar un servicio más intenso en la residencia, atendiendo a los residentes, realizando las valoraciones de ingreso, participando en las reuniones del equipo interdisciplinar.
Concretamente me ofrecen que ese médico de la sanidad pública participe de la siguiente forma:
Acogida  del residente.
• Realizar la evaluación geriátrica integral de la persona en el momento del ingreso, cumplimentar la historia clínica y el expediente asistencial y hacer el seguimiento periódico que requiere el protocolo del centro.
• Definir y registrar en la historia clínica del residente con el aplicativo propio de la residencia y el E-CAP (programa informático de Atención Primaria Pública); los objetivos, actividades y seguimiento de los requerimientos según los niveles de atención que necesite cada persona.
• Prescribir los tratamientos de continuidad y revisar las pautas semanalmente
Seguimiento del estado de salud del residente.
• Hacer los seguimientos periódicos según las pautas asistenciales del Centro en cuanto a la prescripción específica en temas de seguridad (contenciones físicas) y nutrición, entre otros.
• Revisar y adecuar los objetivos de atención médica periódicamente y puntualmente en los casos de necesidad, determinando los niveles de atención que necesita cada persona
• Aplicar los programas de prevención y promoción de la salud de las personas atendidas en el centro, en colaboración con otros profesionales del equipo interdisciplinario.
• Derivar la persona atendida al recurso asistencial pertinente cuando no se pueda atender adecuadamente en la residencia y establecer la coordinación necesaria para mantener el continuo asistencial.
• Ejercer sus responsabilidades ético-legales poniendo los medios necesarios para proteger a los residente y familiares en relación a la intimidad, confidencialidad, seguridad, derecho a una muerte digna, …
• Hacer reuniones de seguimiento semanal con los usuarios y sus familias para tratar cambios de tratamiento, inquietudes, miedos o preocupaciones que pueden influir en la evolución de su estado de salud.
• Tener actualizados los planes terapéuticos y los expedientes clínicos, según los requerimientos normativos del centro.
• Dar apoyo a los residentes/usuarios y familiares en momentos críticos.
• Asesorar y formar al personal asistencial en todo aquello que pueda conducir a la mejora de la calidad de la atención prestada mediados alce
Coordinación con el resto del equipo asistencial
• La realización de las actividades médicas requieren coordinarse con el resto del equipo asistencial para poder dar una atención integral. Esta coordinación se realiza a través de:
• Coordinación e intercambio de información con la DUE de la Residencia para hacer un seguimiento adecuado de la salud del residente.
• Participar en la elaboración de procedimientos y normas relativas a la salud de los residentes (Protocolos …).
• Participación en las reuniones interdisciplinares semanales para intercambiar datos, solución de problemas y planificación de tratamientos y/o pruebas con el resto de miembros del equipo asistencial.
• Colaborar con los profesionales asistenciales de la residencia para una atención biopsicosocial.
• Atención aguda domiciliada urgente (no emergencias), tanto en horario EAP (Equipo de Atención Primaria) como fuera del horario del mismo (atención 7 días por semana las 24 horas).
 Atención a los profesionales del Centro.
El médico deberá dar asistencia en caso de necesidad y/o urgencia a los profesionales del Centro.
Relaciones externas.
• Farmacia, pera la provisión del servicio.
• Personal y Centros de atención especializada para la coordinación e información sobre derivaciones.  Pruebas especiales, analíticas, intervenciones quirúrgicas …
Encima me ofrecen   una conexión directa desde la residencia con el programa informático de atención primaria de la salud pública.
¡Esto es fabuloso! Pienso.  Finalmente los residentes recibirán el servicio a que tienen derecho.
Cuando sigo leyendo el documento que me proponen firmar veo que se trata de un convenio que tiene obligaciones por las dos partes.  El Institut Català de Salut me ofrece ese servicio tan bueno, yo, o sea, la residencia, deberá pagar por ello una cantidad que para una residencia de 100 plazas rondaría los 20.000 Euros al año.
¿Pero, no tienen derecho los residentes a recibir ese servicio sin pagar nada más?
Lo cierto es que si me pongo a hacer números y calculo lo que ahora pago al médico por hacer mucho menos de lo que  ahora me ofrece la Salud Pública veo que las cosas me cuadran muy bien.
O sea:  Me gusta lo que me ofrecen; no me parece legal tener que pagar por ello pero, me sale a cuenta pagarlo  a cambio de recibir lo que me ofrecen.
¿Complicado?
La cosa se lía un poco más cuando le explico al médico que tengo en nómina lo que está pasando y le doy una copia de la propuesta.
Él, que lleva tiempo en el centro me pregunta:  Cuando hace unos años contrataste una empresa para que llevase la cocina de la residencia ¿No se quedaron con los cocineros que hasta entonces tenías en nómina del centro?  ¿Lo hicieron porque quisieron o porque estaban obligados a hacerlo?   Lo digo porque si firmas ese documento ¿Me contratará el Institut Català de la Salut? Y si no lo hace ¿Me despedirás?
Supongo que estas líneas no resultarán llamativas para las residencias situadas en el Sur de Tarragona.  Algunas de ellas llevan meses recibiendo el servicio que he explicado por parte de la Sanidad Pública sin tener que pagar nada por ello y sólo hace unos meses han recibido la propuesta de convenio.
Estas residencias, que según me han dicho, están satisfechas de cómo funcionan las cosas, se preguntan si deben o no firmar el documento.
Para el resto de residencias lo que cuento debe sonar bastante raro.
Voy a seguir hablando con gente y, dentro de unos días escribiré algo más sobre este tema.  Mientras tanto ¿Alguien quiere opinar?

Publicado por en 17:02


Conflictos familiares en la tercera edad.

Mediación familiar en casos de dependencia.

 

A consecuencia de la gestión que el gobierno está haciendo de la crisis económica, nuestro sistema de bienestar ha quedado muy debilitado. A medida que disminuyen los recursos sociales proporcionados, las responsabilidades de la asistencia a las personas mayores recaerán cada vez más sobre los/as hijos/as. La mayoría de las familias con el tiempo tendrán que hacer frente a este desafío que por lo general provoca tensiones que puede conducir a conflictos y crear obstáculos en la toma de decisiones.

Los padres cuando llegan a una edad avanzada y sus facultades comienzan a verse mermadas, requieren de la ayuda de los/as hijos/as, volviéndose dependientes de estos para realizar las tareas básicas del día a día. Esta nueva situación puede provocar el surgimiento de conflictos entre los hermanos adultos o que vuelvan a aparecer enfrentamientos que han estado ocultos durante años. Las controversias y disputas acerca del cuidado de los padres hace que las relaciones familiares se compliquen, apareciendo tensión, posturas encontradas y dificultad a la hora de dialogar y tomar decisiones. Todo ello ocasiona que se pierda de vista el objetivo principal, que es garantizar que los progenitores dependientes reciban una atención adecuada.

A pesar de las particularidades que tiene cada familia, podemos extraer dos asuntos que suelen aparecer en la mayoría de las disputas entre hermanos/as relacionadas con el cuidado de los padres, que son, el sentimiento de injusticia y los asuntos económicos o de herencias.

Cuando uno de los/as hermanos/as tiene la sensación de estar haciéndose responsable de forma desigual de la atención de los padres y cree estar asumiendo sin ayuda la carga que supone esta tarea, el sentimiento de injusticia que experimenta le puede fomentar resentimiento y resquemor hacia el resto de los/as hermanos/as, que no se están haciendo responsables de una labor que también les pertenece. Suele ocurrir que los/as hijos/as que se encuentran a mayor distancia se desvinculen de la situación y sean los que están más cercanos a sus padres los que se ven obligados a adoptar el compromiso, a veces sin contar con apoyo y sin que se les reconozca la labor que están realizando.

Otro de los asuntos que suele ser con bastante frecuencia foco de generación de conflictos es el relativo a los temas económicos y la  herencia.  Cuando un/a hermano/a siente que está asumiendo en gran parte el cuidado de los padres, y tiene que renunciar a su tiempo y su bienestar para llevar a cabo esta labor, puede creerse en el derecho de merecer una mayor parte de la herencia como pago por su sacrificio. Otras veces los/as hermanos/as se enfrentan porque discrepan en cómo emplear el dinero en el cuidado de los padres, resistiéndose algunos a buscar atención profesional, como el ingreso en una residencia, con el fin de preservar la herencia. Esto puede ocasionar que sea uno de ellos el que finalmente se vea forzado a cumplir con un papel de cuidador para el cual no está preparado, y esto va a repercutir directamente en la calidad de la asistencia que van a recibir los progenitores ancianos.

La atención y el cuidado de las personas mayores es una tarea difícil que genera estrés y requiere de mucha dedicación y buena voluntad. Si a ello le añadimos los problemas de injusticia y los enfrentamientos por los asuntos económicos, tenemos el caldo de cultivo idóneo para el desarrollo de conflictos intrafamiliares que puede llevar a una situación insostenible y difícil de resolver sin una intervención por parte de profesionales.

Ventajas de la Mediación Familiar para resolver este tipo de conflictos.

En ocasiones las relaciones entre los hermanos están muy deterioradas y apenas tienen comunicación entre ellos, es por ello que la intervención de una tercera parte  es necesaria y puede ayudar a apaciguar la controversia. Un profesional que tiene mucho que decir en este asunto es el Mediador Familiar, experto en impulsar a las personas a construir un acuerdo que les lleve a solucionar su disputa.

La mediación familiar es una herramienta adecuada para facilitar la toma de decisiones y acercar las posiciones que en principio parecían insalvables. El proceso va a facilitar la toma de conciencia de los implicados en la necesidad de salvaguardar en todo momento el bienestar de las personas mayores, proporcionando un lugar seguro en el que trabajar de manera conjunta en la búsqueda de una estrategia que funcione para todos los miembros de la familia. Colaborar en la construcción de un acuerdo de reparto justo de responsabilidades preservando sus relaciones fraternales, es posible.

Un mediador familiar es un profesional neutral que ayuda a la familia a que alcancen por si mismos un acuerdo sobre las decisiones relativas al cuidado de sus padres ancianos. Es importante dejar claro, que todos los temas que aparecen en el proceso de mediación son totalmente confidenciales y no podrán ser utilizados como pruebas en otros procesos de resolución de conflictos. Es necesario que los participantes sientan plena confianza para poder expresarse de forma abierta y exponer cuáles son sus inquietudes y sus intereses.

La mediación ayuda a aclarar malentendidos al predisponer a todos los participantes a escuchar  el punto de vista de los demás sin interrupciones, facilita la expresión de sentimientos y guía a la familia hacia la búsqueda de soluciones nuevas que no habían sido capaces de contemplar antes y además posibilita futuras modificaciones en el acuerdo en caso de cambiar las circunstancias familiares. Permite desarrollar soluciones creativas a los retos a los que tiene que hacer frente.

Si la disputa se estuviera resolviendo en los juzgados, el proceso sería muy diferente. En los tribunales no se exploran las diferentes opciones para obtener la mejor solución que refleje el mejor interés para las personas mayores.  El juez toma las decisiones basándose en una interpretación de las leyes, y estas decisiones con frecuencia no son satisfactorias para nadie de la familia. Otra de las consecuencias perjudiciales de la resolución de disputas de índole familiar en los juzgados es que las relaciones acaban totalmente destruidas y el coste emocional de todos los implicados suele ser bastante alto.

Francisco Góngora.

 

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ley

Les adjuntamos la Resolución publicada en el BOE sobre el Acuerdo del Consejo Territorial de Servicios Sociales y del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia, que modifica parcialmente el acuerdo de 27 de noviembre de 2008, sobre acreditación de centros y servicios del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia (descargar) https://www.boe.es/boe/dias/2015/11/16/pdfs/BOE-A-2015-12394.pdf

 

 Los puntos más reseñables de dicha resolución son:

 - El que hace referencia a los mayores de 55 años: No obstante, las personas que tengan una edad igual o superior a 55 años a 31 de diciembre de 2015, que estén desempeñando sus funciones en las categorías profesionales de Cuidador/Gerocultor y de Auxiliares de Ayuda a Domicilio y acrediten una experiencia de al menos tres años, con un mínimo de 2.000 horas trabajadas en esas categorías profesionales en los últimos 10 años, quedarán habilitadas de forma excepcional en la categoría que corresponda, en el ámbito de su comunidad autónoma. Esta habilitación solo tendrá efecto para el trabajador en el ámbito de esa comunidad autónoma donde presta sus servicios.

 - Plazo de acreditación: Los requisitos relativos a las cualificaciones profesionales anteriormente reseñados serán exigibles a 31 de diciembre de 2017, y en todo caso, cuando finalicen los procesos de acreditación de la experiencia laboral que se hayan iniciado en esa fecha

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Es importante tener un plan en caso de que usted sufra una enfermedad, incapacidad o en el caso de su muerte.

  • Consulte con un abogado con respecto a una “patria potestad” (poder legal) en vida, un poder autorizando
    a alguien para que decida por usted en lo referente a su salud y sus finanzas, y otros medios para estipular sus deseos si se enferma o muere.
  • Consulte con la familia y los amigos cercanos para decidir quien aceptará la responsabilidad de la persona con AD. También sería aconsejable que busque información acerca de su departamento local de tutela pública, el departamento de conservación de la salud mental, los servicios de protección a los adultos u otros servicios de asistencia social. Estas organizaciones pueden tener programas que le presten asistencia a la persona con AD en su ausencia.
  • Mantenga una libreta de notas para la persona que se ha hecho responsable y que va a asumir el cuidado. Dicha libreta debe contener la siguiente información:
    • Números de emergencia
    • Actuales problemas de comportamiento y posibles soluciones
    • Formas de calmar a la persona que padece de AD
    • Asistencia que requiere para ir al baño, alimentarse o vestirse
    • Actividades o alimentación preferidas
  • Visite instituciones en su comunidad que ofrecen residencia y cuidados, o estadía a corto y largo plazo, y escoja algunas posibilidades. Si la persona con AD ya no es capaz de vivir en la casa, a la persona responsable de ella le quedará más fácil cumplir los deseos suyos sobre el cuidado a largo plazo.

Evaluar los servicios desde la Atención Centrada en la Persona

Un artículo de Teresa Martínez Rodríguez, psicóloga experta en gerontología social y autora de www.acpgerontologia.net

Hoy día, casi nadie pone en duda la importancia de evaluar los servicios gerontológicos. Evaluar y asegurar su calidad son objetivos que han ido cobrando importancia tanto desde la responsabilidad del buen hacer institucional, empresarial y profesional como por la obligación inherente a las administraciones públicas de garantizar unos mínimos de calidad asistencial. Evaluar permite conocer, mejorar, documentar y reforzar los logros, así como detectar áreas de mejora.

En la evaluación de la calidad de los servicios relacionados con el cuidado personal se vienen contemplando dos componentes, complementarios, que necesariamente deben integrados: la atención dispensada y la gestión. En muchas ocasiones, el esfuerzo e interés se ha centrado más en la gestión del centro o servicio que en la calidad de la atención. Además, en la evaluación de la calidad asistencial han tenido gran peso las dimensiones más objetivas y biosanitarias (mejoras clínicas, seguridad, higiene, etc.) frente a las referidas a la calidad de vida de la persona y, concretamente a los aspectos más emocionales y subjetivos (preferencias, elecciones, respeto a las propias decisiones, bienestar subjetivo, etc.) que apenas han sido contemplados.

Geriatricarea Atención Centrada en la Persona

La Atención Centrada en la Persona debe estar presente en el diseño de los sistemas de evaluación de la calidad asistencial

La  AGE Platform Europe junto con la European Association for directors of residential homes for the ederly (AGE & EDE, 2012), en su documento de consenso El marco europeo para la calidad de los cuidados de larga duración a personas mayores, han enunciado los principios que definen un servicio de calidad, incorporando tanto consideraciones relacionadas con la gestión como con la atención y señalando la orientación a la persona como un eje clave en la calidad de los servicios.

Ciertamente, hoy día no podemos conformarnos con el objetivo de lograr una determinada cobertura de crecimiento de recursos o con que los recursos cumplan ciertas condiciones objetivas de tipo técnico. Hemos de dar respuesta a una exigencia ciudadana en aumento que demanda nuevas formas de hacer que garanticen el derecho a decidir de quienes precisan cuidados, que conozcan los modos de vida y preferencias individuales, que apoyen que las personas tengan control sobre su vida y cuidados favorezciendo su  bienestar subjetivo. La Atención Centrada en la Persona (ACP), eje internacionalmente reconocido en la definición de la calidad asistencial de los servicios de cuidados de larga duración, debe estar también presente en el diseño de los sistemas de evaluación de su calidad.

En estos últimos años, publicaciones internacionales dan muestra del creciente interés por el diseño de nuevos  instrumentos de evaluación orientados desde el enfoque ACP en el campo de la salud y de los cuidados de larga duración. De especial interés es  la revisión realizada por Devora de Silva (2014), publicada por The Health Foundation en el documento que lleva por título Helping measure person-centred care.

Los instrumentos de evaluación orientados desde la ACP son diversos. Se han desarrollado desde distintas aproximaciones entre las que cabe destacar la observación sistemática de la atención dispensada y del bienestar de las personas, la evaluación del espacio físico así como  la evaluación desde la opinión de quienes participan en la atención (personas usuarias, familias y los profesionales de atención directa). También se han diseñado herramientas para medir el  progreso del cambio de modelo en los servicios (mediante auto-evaluación y evaluaciones externas) a través de descriptores e indicadores del mismo.

La ACP es un enfoque todavía escasamente implantado en los servicios sanitarios y gerontológicos españoles. En la actualidad, los instrumentos traducidos y adaptados al español para poder ser usados con las garantías psicométricas pertinentes, son escasos.  En esta breve lista cabe citar, en primer lugar  la  validación del Dementia Care Mapping al español para su uso en residencias de personas con demencia (Villar, Vila-Miravent, Celdrán, & Fernández, 2015). Una herramienta que permite llevar a cabo una observación sistemática de distintos aspectos conductuales de las personas con demencia y de la comunicación de los cuidadores con éstas.

En segundo lugar cabe mencionar la reciente validación que ha sido realizada en una amplia muestra de residencias y centros de día españoles de dos instrumentos que evalúan el grado de ACP dispensado (Martínez, Suárez-Ávarez, Yanguas, y Muñiz, 2015). En este estudio nacional hemos realizado la versión española de dos instrumentos destinados a conocer en qué grado las residencias y centros de día para personas mayores ofrecen una atención centrada en la persona según la opinión de los propios profesionales de atención directa. El primero es The Person‐centered Care Assessment Tool (P‐CAT), cuya versión original, en inglés, fue elaborada por Edwardsson, Fetherstonhaugh, & Gibson (2010).  El segundo es The Staff Assessment Person‐directed Care (PDC) e (PDC), creado originalmente por White, Newton‐Curtis, & Lyons, (2008), prueba algo más extensa que la primera y compuesta por ocho factores.

Los resultados obtenidos (su resumen puede ser consultado en el Informe Nº 2 de la serie Informesacpgerontologia), señalan que ambas pruebas presentan unas adecuadas propiedades psicométricas, lo que avala su uso tanto en la evaluación de los servicios como en investigación. Recomendamos, no obstante, en la evaluación de la ACP, utilizar distintas aproximaciones y no limitarla a la opinión de los profesionales para evitar de este modo el sesgo de subjetividad, incluyendo además de la opinión de las personas usuarias, familiares y observación de la atención, algunos indicadores que permitan registrar el progreso en la implementación del modelo.

En este sentido, es oportuno reflexionar sobre si los indicadores de calidad asistencial que vienen siendo utilizados tanto en la evaluación de servicios como en la investigación son válidos para evaluar la calidad desde la óptica de la ACP. Las baterías de indicadores de calidad asistencial vienen siendo diseñadas desde una visión fundamentalmente biomédica integrando dimensiones relacionadas con la salud y el funcionamiento, la higiene, la seguridad o la eficacia clínica/terapéutica, entre otras. Sin embargo, los componentes esenciales de la ACP (autodeterminación en la vida y el cuidado,  bienestar subjetivo, el reconocimiento de su singularidad  y los elementos de un entorno facilitador) apenas tienen presencia.

Si se reconoce la ACP como uno de los ejes clave de la calidad asistencial es preciso incluir indicadores que completen  los habitualmente utilizados permitiendo una visión global y realmente integral de la atención, así como matizar algunos de los que se vienen utilizando (como por ejemplo, el nivel de actividad observado o las caídas registradas) para que no se sitúen en contradicción con los objetivos de la ACP.

La ACP debe integrarse en la evaluación de la calidad de los servicios junto con otros ejes que vienen definiendo la calidad asistencial como son  la accesibilidad al servicio, la seguridad, las prácticas basadas en la evidencia o la eficiencia. No tendría mucho sentido entender la evaluación de la ACP como algo “a parte” de los diferentes aspectos relacionados con la calidad asistencial que venimos comprobando. La ACP permite una  mirada más global a la calidad de los servicios y cuidados dispensados poniendo en el centro las preferencias y la autonomía personal del individuo que precisa y recibe cuidados. Todo un reto que plantea  mucho trabajo, de gran complejidad, pero  absolutamente necesario.

Para acabar, a modo de resumen, algunas consideraciones y recomendaciones finales que pueden servir de ayuda en el diseño de una evaluación de servicios gerontológicos integrando la perspectiva de la ACP:

– No olvidar que la evaluación es un medio y no debe planificarse de una forma aislada  al modelo de atención propuesto.

– Es importante integrar la ACP dentro de una evaluación más global, revisando los actuales indicadores de calidad asistencial y combinando  métodos de evaluación cuantitativa y cualitativa.

– Es preciso  llegar a un consenso sobre  los principales componentes de la ACP y una batería de  indicadores para evaluar el progreso de su implementación.

– No hay un instrumento ni modelo de evaluación “ideal” ni consensuado para evaluar la ACP. Es recomendable contemplar las distintas visiones (personas mayores, familias, profesionales de atención directa y evaluadores externos) así como la observación  de la atención dispensada y la evaluación a través de indicadores de progreso consensuados.

– Es necesario utilizar instrumentos validados en población española que cuenten con unas adecuadas propiedades psicométricas.

-Es importante diferenciar la utilización de instrumentos de intervención y de evaluación.

Geriatricarea Teresa Martínez Rodríguez ACP.jpgSobre la autora: Teresa Martínez Rodríguez

Teresa Martínez Rodríguez es Licenciada en psicología por la Universidad Complutense. Dra. en Ciencias de la Salud por la Universidad de Oviedo y experta en gerontología social. Autora de distintas publicaciones en el ámbito de la gerontología aplicada, entre ellas la guía para profesionales, La atención gerontológica centrada en la persona, editada en el 2011 por el Departamento de Empleo y Asuntos Sociales del Gobierno del País Vasco, y de la web www.acpgerontologia

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