Geriátricos

Residencias de ancianos, pisos tutelados e Inmuebles de similar servicio

Pérdida de apetito en los mayores

La pérdida de apetito en las personas mayores, a la que se conoce como hiporexia, no debe considerarse nunca como algo propio de la edad o un capricho, pues puede ser un síntoma propio de alguna enfermedad más o menos grave, aunque en muchas ocasiones no se pueda encontrar la causa o ésta se deba a que la persona está inmersa en una situación de tristeza, soledad, depresión o ansiedad.

Así, de la misma manera que puede ser consecuencia de una enfermedad, la pérdida de apetito puede causar un estado de desnutrición que abra la puerta a una enfermedad o agrave las ya existentes, por lo que siempre debe tomarse como un signo de alarma.

pérdida de apetito

  • Determinados tipos de cáncer: páncreas, colon, estómago u ovario.
  • Enfermedad hepática crónica.
  • Insuficiencia renal crónica.
  • EPOC.
  • Demencia.
  • Insuficiencia cardíaca.
  • Hepatitis.
  • Uso de ciertos medicamentos, como los tratamientos de quimioterapia, la codeína o la morfina.
pérdida de apetito en las personas mayores

Es obvio, por tanto que la pérdida de apetito debe motivar una rápida consulta con el médico para determinar el origen del problema. Si la enfermedad que produce la produce puede ser tratada, el apetito se recuperará con el tratamiento.

Pero en cualquier caso estas personas necesitan un estrecho seguimiento médico y la adopción de una serie de medidas encaminadas a asegurar que coman correctamente, más que en cantidad, en calidad nutricional con el fin de evitar la desnutrición:

  • Llevar un registro de lo que comen y beben durante las 24 horas del día.
  • Procurar que nunca estén solos cuando comen y vigilar que lo hacen.
  • Puede aumentarse el número de comidas al día para asegurar una alimentación adecuada y evitar que se sacie rápidamente.
  • Hacerle sus platos preferidos para estimular su apetito.
  • Elaborar alimentos que en pequeñas porciones aporten mucha energía y nutrientes, como pueden ser los purés en los que se incluya verduras, carne y pescado.
  • Evitar los alimentos con poco valor energético.
  • También se puede recurrir al uso de suplementos nutritivos y proteicos especialmente elaborados para este fin. Pero esto debe determinarlo un médico.

Uso de contenciones en residencias alemanas

Siempre que salimos en un viaje geroasistencial  de los que organiza Inforesidencias.com (un grupo de directores, gerentes y profesionales de residencias españolas visitan residencias y otros servicios para mayores en otro país) tendemos a comparar lo que vemos con lo que tenemos en casa.  Esto, en ocasiones resulta gratificante ya que, puede ser que, visitando un país que consideramos tan avanzado como Suecia, Holanda o Suiza, nos expliquen algo  que ellos consideran novedoso y aquí ya lo tienen muchas residencias.  Lo que hace interesantes los viajes, en cambio, son todas las cosas que vemos, que aquí no tenemos y que nos pueden servir de inspiración.

Grupo de profesionales visitando la feria Altenpflege 2016 en Hannover

A veces, lo llamativo es cómo, la misma realidad puede ser afrontada de formas diferentes, y un ejemplo claro es el uso de contenciones.

En el último viaje a Alemania, en Marzo de 2016, visitamos, además de la feria más grande de productos y servicios de atención mayores de Europa (Altenpflege); una residencia, un centro de día, un servicio de ayuda a domicilio y unas viviendas para mayores.  En la feria pude hablar en algunos stands sobre uso de contenciones aunque después, en los centros vimos muy pocos.

De vuelta en casa, que querido buscar algo más sobre contenciones en residencias alemanas y he encontrado algunos artículos interesantes de los que he sacado la información que sigue:

Las restricciones físicas son contrarias a la autonomía y la libertad de los pacientes. Su justificación  como medio para controlar la agitación psicomotora y el riesgo de caída se cuestiona cada vez de forma más intensa y con más apoyo científico, debido a que el bien que pretenden alcanzar es menos beneficioso para la persona que los efectos negativos que produce el mero hecho de aplicar la contención física o farmacológica.

La legislación alemana establece claramente que los pacientes en hospitales y residencias geriátricas tienen el derecho al libre movimiento de su cuerpo.
Las restricciones físicas deben ser excepcionales y en cualquier caso el último recurso después de haber probado otras alternativas. El uso de restricciones físicas en los hospitales alemanes requiere o bien el paciente preste su
consentimiento escrito o autorización judicial si la persona no es capaz
consentir. Las restricciones físicas son toleradas excepcionalmente en el caso de una emergencia, si una persona en un momento concreto muestra un comportamiento violento o claramente peligroso

A pesar de que, durante las visitas a residencias que hemos hecho en los viajes organizados por Inforesidencias no hemos visto muchas contenciones, según algunos estudios (http://bmcgeriatr.biomedcentral.com/articles/10.1186/s12877-015-0086-0) éstas existen.

Aunque en Alemania, las normas legales prohíben el uso de contenciones físicas con la excepción de los casos claramente definidos, su uso sigue siendo una práctica común con una prevalencia de alrededor del 25% de los residentes con al menos una contención física durante un período de 12 meses.  Si se cuenta todo el tiempo que un residente pasa en una residencia geriátrica en Alemania, aproximadamente el 40% de los residentes son “restringidos” al menos una vez.

Uno de cada diez residentes lleva un cinturón de sujeción y/o una mesa fija para evitar levantarse de una silla.   Aún así, según los datos del estudio al que me estoy refiriendo y que es de Julio de 2015, cada vez existe mayor diferencia en lo que a uso de contenciones se refiere entre residencias debido a que cada vez más residencias, conscientes de los riesgos que supone el uso de contenciones, lo están limitando o evitando totalmente.

Recomiendo la lectura del artículo “Implementación de una intervención multicomponente para prevenir las restricciones físicas En residencias de ancianos” ya que tiene algunas afirmaciones interesantes como que el uso de contenciones  se fundamenta en la “filosofía” o “cultura” de la atención (actitudes y creencias del personal de enfermería es decir)  más que en la evidencia científica por lo que un cambio en esa “filosofía” y “cultura” podría repercutir en una reducción en el uso de las mismas o en su total eliminación.

En Inforesidencias hemos organizado ya tres viajes a diferentes ediciones de la Feria Altenpflege.  En

Cama Floor Bed, con el somier a la altura del suelo

comparación con viajes anteriores, en 2016 no hemos visto en ningún stand la promoción de material para contener (como cinturones o petos), en cambio sí que hemos encontrado varios en los que se exponían camas bajas que precisamente se ofrecen como un medio para evitar el uso de sujecciones. Según nos informaron, la altura a la que está un colchón en una cama normal, o sea la “altura de caída” rondaría los 50 cm.  A partir de esa cifra, las diferentes empresas compiten para bajar el colchon llegando algunas al punto de que el somier está tocando el suelo.

Para acabar, algo que nos llamó la atención en la feria fue la existencia de una Cama/Jaula (el nombre se lo he puesto yo) que, parecida a una cuna de viaje de la que se utiliza con niños pequeños, pero con un techo hace, según me explicó el comercial del stand, que una persona con demencia avanzada se sienta tranquila en un lugar recogido y pequeño (el me habló del efecto nido).  La persona en esa cama puede moverse sin restricciones, no puede hacerse daño y, según me dijeron, al ser las paredes de redecilla, al cabo de un rato, deja de verlas y se siente como si estuviese “protegido pero no encerrado”.

 Si a alguien le parece interesante este sistema que se anuncia como un sistema de contención menos agresivo que los cinturones o petos, puede ampliar la información en este enlace.

Si, después de leerlo hay alguien interesado en probarlo, el precio es de unos 10.000 Euros aunque en Alemania lo alquilan por 40 Euros al día.

Pongo una foto para que cada uno saque sus propias conclusiones.

Publicado por en 9:10

Castilla y León aprueba un nuevo modelo de atención a las personas mayores

La Junta de Castilla y León ha aprobado el Decreto 2/2016, de 4 de febrero, de autorización y funcionamiento de los centros de carácter social para la atención a las personas mayores.

En esta nueva normativa cobran especial relevancia los conceptos de calidad de vida en los servicios sociales que se concreta en las dimensiones de la autodeterminación, el bienestar físico, el bienestar emocional, los derechos de las personas, la inclusión social, el desarrollo personal y las relaciones interpersonales.

geriatricarea atención a las personas mayores en Castilla y León

Este Decreto supone un cambio normativo hacia un nuevo modelo de atención en centros para personas mayores

Este cambio normativo trata de implementar un nuevo modelo de atención en centros para personas mayores que está basado en los siete pilares:

  • El primer pilar del nuevo modelo de atención es el instrumento que debe servir de base para la planificación vital centrada en la persona, el proyecto de vida. A las personas usuarias de los servicios se les asignará un profesional de referencia que garantice la ejecución de ese “proyecto de vida”.
    Ese profesional se convertirá en el interlocutor cualificado y cercano de la persona que recibe los apoyos y garantizará que las expectativas, deseos y preferencias de las personas mayores usuarias de los centros, sean conocidas por los profesionales.
  • En segundo lugar, un innovador enfoque de los objetivos y cometidos de los profesionales. En el nuevo modelo las decisiones sobre los apoyos que deben prestarse a las personas usuarias de los servicios pasan de ser una decisión profesional, o de un equipo de profesionales, a ser decisiones de las mismas personas usuarias, ya que afectan a su estilo y condiciones de su vida.
    En el nuevo modelo de atención, los profesionales informan y proponen a la persona usuaria las intervenciones que la evidencia científica y su conocimiento profesional estiman como más convenientes para su atención, pero es la propia persona quien toma la decisión sobre su futuro hacia un envejecimiento deseable.
  • Otro pilar será un nuevo concepto de relación entre las personas mayores y sus familias y los centros. El nuevo modelo cambia un sistema de atención basado en presupuestos y valores de actuación profesional que se dirigía fundamentalmente al mantenimiento de la salud, por un modelo de atención integral y centrado en la persona, que siendo estrictamente profesional, gira en torno a las expectativas y deseos de las personas atendidas a las que se prestan apoyos alineados con las preferencias que éstas manifiesten.
    Por ello, se considera que la actividad principal en los centros residenciales se orienta a asimilar la vida cotidiana a la del entorno familiar, muy diferente a la actividad hospitalaria.
  • En cuarto lugar, se abre paso un nuevo tipo de centro, bajo la denominación de centro multiservicio, destinado a personas usuarias en horario parcial diurno y a personas usuarias en estancias nocturnas. Las principales características de estos centros son, por un lado, que sus usuarios siguen conservando su domicilio habitual, pero disfrutan en horarios personalizados de la totalidad de los servicios que el centro multiservicios tenga inscritos en el registro de entidades, servicios y centros de carácter social de Castilla y León; y por otro lado, que las personas usuarias de los centros multiservicios en horario parcial diurno podrán optimizar las dotaciones de instalaciones y de personal de los centros residenciales y de los centros de día para hacer más eficiente la prestación de servicios a la vez que pueden ser usuarias de servicios a los que hasta la fecha no podían acceder.
  • En quinto lugar, se aglutinan en una única categoría los tipos de plazas residenciales, la de aptas para atender a personas en situación de dependencia, que responde a la mayoría de personas usuarias de los centros residenciales, superando así la diversa clasificación existente de plazas aptas para válidos, para asistidos, plazas mixtas o para asistidos que adolezcan o no de graves dificultades para el desplazamiento.
  • Un sexto pilar del nuevo modelo de atención es la mayor coordinación, interrelación y colaboración entre el sistema público de salud y el sistema de servicios sociales de responsabilidad pública, en línea con una concepción integral del ejercicio de los derechos de los ciudadanos.
  • En séptimo lugar, y no por ello menos importante, la introducción de la gestión de la calidad y la normalización de los servicios para la promoción de la autonomía personal y de la atención a la dependencia, referidas tanto al modelo de atención como a la oferta y desarrollo de servicios, en condiciones de igualdad y accesibilidad, respondiendo a un compromiso con los ciudadanos para hacer efectivo un sistema de servicios que ofrezca garantías y seguridad.

Estos siete pilares fundamentales del nuevo modelo de atención a las personas mayores que se presta en los centros de carácter social de Castilla y León se desarrollan a lo largo de cuarenta y nueve artículos organizados en cinco capítulos, cinco disposiciones adicionales, seis disposiciones transitorias, una disposición derogatoria y dos disposiciones finales.

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Se podría reducir el consumo de psicofármacos en ancianos con demencia, según un estudio

 

_ndice
NOTA DE PRENSA 2015
Un estudio del Instituto de Investigación en Atención Primaria Jordi Gol (IDIAP Jordi Gol) y del Instituto Catalán de laSalud demuestra, a partir de una revisión de la prescripción farmacéutica en residencias geriátricas, que se puedeconseguir reducir el consumo de psicofármacos (antidepresivos, benzodiacepinas, antipsicóticos) en enfermos condemencia.
UNA REVISIÓN DE LA PRESCRIPCIÓN DE PSICOFÁRMACOS ENANCIANOS CON DEMENCIACONSIGUE REDUCIR EN UN 40% EL NÚMERO DE ESTOS MEDICAMENTOS PRESCRITOS

Hay una alta prevalencia de uso de psicofármacos enpacientes mayores de 65 años. De hecho, un 40% delos mayores de 65 años consumen antidepresivos.

Se ha demostrado la relación entre alto consumo depsicofármacos y pérdida de la capacidad cognitiva,rigidez y somnolencia.
La demencia es una enfermedad degenerativa que provoca deterioro de la memoria, pero también de otrasfunciones cognitivas. Muy frecuentemente las demencias generan síntomas psicológicos y conductuales tales comoagitación, irritabilidad, trastornos del sueño, alucinaciones o agresividad, etc. De hecho, según losexpertos, el 90%de los pacientes con demencia desarrollarán algunosde estos síntomas en los cinco años posteriores asuenfermedad.
SegúnMireia Massot,farmacéutica de atención primaria del ICS e investigadora del IDIAP Jordi Gol,”el tratamientopara paliar estos síntomas sería el establecimiento, en un primer momento, de medidas nofarmacológicasy, en casode que no sean efectivas, habríaque añadir un tratamiento farmacológico para paliar los síntomas”, sin embargo, laprevalencia de psicofármacos en pacientes mayores de 65 años es muy elevada. En este sentido, varios estudiossitúan laprevalencia de consumo de benzodiacepinas en mayores de 65 años en el20%.
También indican que un40% de los mayores de 65 años toma antidepresivos,mientras que un 24,8% de este mismo grupo de edad tomaantipsicóticos.Resultados del estudio
El estudio ha querido analizar si se podría reducirla prescripción de psicofármacos para el tratamiento de lossíntomas psicológicos conductuales asociados a la demencia, dado que hay una evidencia creciente de dañospotenciales asociados al uso de estos fármacos en personas con demencia. Estos riesgos son: disminución de lacapacidad cognitiva, rigidez, somnolencia, o complicaciones como labroncoaspiración.
Se estudió una población asignada a cinco residencias geriátricas de la provincia de Barcelona. En total, participaronen el proyecto de investigación 182 ancianos, de los cuales un 72,53% eran mujeres y con una media deedad de86,85 años.
Se revisó la medicación pautada a este tipo de pacientes con demencia y, al mismo tiempo,se ofreció formación alprofesional de medicina de la residencia,para que revisara el tratamiento farmacológico enfunción de laspatologías de los pacientes, sus variables clínicasy su estado general.
Se hizo un seguimiento al cabo de un mes de la revisión y la formación y se observó unareducción de la prescripciónde psicofármacos de un 39,57%.
Se mantuvo la reducción a los seis meses de la intervención. En cifras, se pasó de un consumo total inicial de 508 psicofármacos a 332 ,  después de la intervención.
Per més informació. Ester Duran Premsa IDIAP 659 44 27 95 eduran@idiapjgol.orgsalutmedia.net

 

 

 

 

Calidad de vida en personas con demencia institucionalizadas

 Beatriz León Salas. Doctora en Sociología, especialidad Población y SaludLa demencia, uno de los mayores problemas de salud pública de la actualidad, es un síndrome que causa una tremenda sobrecarga en los pacientes, sus familiares y la sociedad. La causa más común de demencia es la enfermedad de Alzheimer, responsable del 60–75% de todas las demencias en los países occidentales. En España existente unas 400.000 personas con demencia causada por la enfermedad de Alzheimer.

Debido a que la enfermedad de Alzheimer es una enfermedad crónica y degenerativa para la que no existe un tratamiento curativo, el bienestar y la calidad de vida de estos pacientes se considera una de las principales prioridades en su cuidado.

La calidad de vida en demencia ha sido definida como el resultado subjetivo individual de la experiencia y la valoración de circunstancias personales relacionadas con el bienestar psicológico, el nivel de competencia (social, físico y cognitivo), la interacción con el medio y la enfermedad (Lawton, 1994; Whitehouse et al., 1997b; Brod et al., 1999a; Martinez-Martín, 2006).

Desde el punto de vista práctico, existen dos aproximaciones a la medida de la calidad de vida de personas con demencia: calidad de vida percibida directamente por quien sufre la enfermedad y calidad de vida percibida por las personas más cercanas de los enfermos. Además existen diferentes instrumentos específicos para medir la calidad de vida de personas con demencia. Uno de los más utilizados en el ámbito internacional es la “Quality of Life–Alzheimer’s Disease scale” (Escala de calidad de vida en la enfermedad de Alzheimer, QoL–AD) (Logsdon et al., 1999).

Objetivos

Los objetivos principales de mi tesis doctoral sobre Calidad de vida y demencia fueron:

  1. Analizar y evaluar la fiabilidad y las propiedades psicométricas de la versión española de la QoL–AD en personas institucionalizadas diagnosticadas de demencia.
  2. Comparar las evaluaciones realizadas por las personas con demencia y las de sus familiares.
  3. Hallar los determinantes sociales y relacionados con la salud de la calidad de vida en personas con demencia institucionalizadas.
  4. Examinar la evolución de la calidad de vida en el tiempo (estudio de seguimiento de 1 año).

 

La calidad de vida fue medida utilizando la QoL–AD. Además se recogieron variables sociales, demográficas y de salud (tanto de los residentes como de sus familiares) así como otras variables relacionadas con la demencia: cognición (Mini Examen del Estado Mental-MMSE), actividades de la vida diaria (Índice de Barthel-BI e Índice de Lawton-LI), conducta (Inventario Neuropsiquiátrico-NPI), emoción (Escala Cornell para la Depresión en Demencia-CSDD), apatía (Apathy Inventory-AI) e intensidad de la demencia (Escala de Deterioro Global-GDS).

Conclusiones

La escala QoL–AD fue un instrumento efectivo para medir la calidad de vida en la población analizada y fue útil para examinar las percepciones de residentes e informantes.

El estado de salud y la apatía fueron los principales determinantes de la calidad de vida entre las personas institucionalizadas con demencia y deben considerarse como objetivos prioritarios, tanto en la investigación como en la valoración de nuevos tratamientos relacionados con la demencia. Sin embargo, la calidad de vida es compleja y debe tenerse en cuenta que puede que existan otras variables que estén influyendo y que no se han considerado en este estudio. Por este motivo, es necesario continuar con la investigación sobre la calidad de vida percibida por las personas con demencia grave y sus posibles determinantes.

Publicaciones que han resultado de esta tesis doctoral

calidad-vida-demencia

– Libro “Calidad de vida y demencia: Estudio de calidad de vida en personas con demencia institucionalizadas”. Disponible en Amazon

– Artículo: Revisión de instrumentos de calidad de vida utilizados en personas con demencia: II. Instrumentos específicos

– Artículo: Revisión de instrumentos de calidad de vida utilizados en personas con demencia: I. Instrumentos genéricos

– Artículo: Quality of life (QoL) in community-dwelling and institutionalized Alzheimer’s disease (AD) patients. León-Salas B, Olazarán J, Cruz-Orduña I, Agüera-Ortiz L, Dobato JL, Valentí-Soler M, Muñiz R, González-Salvador MT, Martínez-Martín P. Arch Gerontol Geriatr. 2013 Nov-Dec;57(3):257-62

– Artículo: Psychometric properties of the Spanish QoL-AD with institutionalized dementia patients and their family caregivers in Spain. León-Salas B, Logsdon RG, Olazarán J, Martínez-Martín P, The Msu-Adru. Aging Ment Health. 2011 Aug;15(6):775-83.

– Artículo: Caregivers’ estimation of patients’ quality of life (QoL) in Alzheimer’s disease (AD): an approach using the ADRQL. León-Salas B, Olazarán J, Muñiz R, González-Salvador MT, Martínez-Martín P. Arch Gerontol Geriatr. 2011 Jul-Aug;53(1):13-8

¿Hacer pagar a la residencia por la sanidad pública que reciben los residentes?_ndice

Uno de los problemas por resolver que afectan al sector de la atención a personas mayores en residencias es el de la atención sanitaria que reciben los residentes.
En teoría, como cualquier otro ciudadano beneficiario del sistema público de sanidad, éstos tienen los mismos derechos a recibir atención que una persona que vive en su casa.
La realidad dista bastante de la teoría.
Para empezar, lo normal es que un residente cuente, además de con su médico de cabecera, con un médico pagado por la residencia que es quien le visita, realiza diagnósticos  y prescribe medicamentos cuando se precisan.  Como ese médico suele trabajar en base a una relación privada con la residencia, cada centro encuentra la forma de convertir esa prescripción en “receta” y finalmente en medicamentos reales pagados por el sistema público.
Existen muchas formas de convertir una prescripción en receta y en cada rincón de España aplican “su” sistema sin que exista, para algo de tanta relevancia, un método común planificado y ajustado a la Ley.  Así, es posible que la residencia lleve periódicamente un listado de prescripciones al centro de Atención Primaria y allí el médico de cabecera de los residentes (que ni los ha visto) firme las recetas devolviéndolas al cabo de unos días.  En ese caso una farmacia “avanza” los medicamentos sin recetas y arregla la situación cuando éstas llegan al cabo de unos días.  En otros lugares el médico de la sanidad pública interviene desde el principio; en otros se han creado programas piloto en los que existen equipos de médicos de la sanidad pública (o empresas contratadas) que se coordinan con los de las residencias para agilizar la atención y prescripción.
Sea como sea, desde la administración pública se ve a los residentes como unos grandes consumidores de recursos y medicamentos por lo que, su preocupación cuando se ponen a planificar, parece más basada en bajar la factura que en crear un sistema equitativo.
La consecuencia de esta dispersión es una de descontrol y de discriminación contra unos mayores, que normalmente necesitan una gran intensidad de atención sanitaria y en cambio reciben menos de la Sanidad Pública que los mayores que viven en sus domicilios.
Aunque resulta difícil generalizar, ya que la situación es diferente en cada comunidad autónoma, creo que no me equivoco si digo que un mayor diabético que vive en su casa recibe más tiras reactivas y lancetas para hacer pruebas de glucemia que uno que vive en una residencia.  Una persona mayor “normal” (o sea, que no vive en una residencia) que sufra de incontinencia recibe más pañales que los que se prescriben a aquel que vive en una residencia de mayores.  Un octogenario que ingrese en urgencias de un hospital proveniente de una residencia tiene una posibilidad bastante elevada de ser “devuelto” al centro en circunstancias que, si la persona fuese procedente de su domicilio, le harían quedarse en el hospital durante más tiempo recibiendo el tratamiento que necesita.
Estas circunstancias podrían tener alguna explicación si las residencias de mayores fuesen centros sanitarios que recibiesen algún tipo de financiación del sistema de salud, pero la realidad es que, a todos los efectos legales, una residencia de mayores es sencillamente un sustituto del hogar.
Escribo esto porque en las últimas semanas he recibido un documento que el Institut Català de la Salut (ICS) está proponiendo firmar a algunas residencias de la provincia de Tarragona. He leído la propuesta, he hablado con varios profesionales y me he quedado perplejo ya que me parece a la vez algo muy bueno y algo malo.
Imaginemos que tengo una residencia asistida de personas mayores de 100 plazas.  Tengo en mi plantilla a un facultativo contratado que viene a 30 horas a la semana que actúa como médico de los residentes.  También tengo enfermera, fisioterapeuta, terapeuta ocupacional y todo el personal que me exigen la normativa y los requisitos de acreditación.
Un día la Sanidad pública me propone que un médico del ambulatorio  (Centro de Atención Primaria) podría prestar un servicio más intenso en la residencia, atendiendo a los residentes, realizando las valoraciones de ingreso, participando en las reuniones del equipo interdisciplinar.
Concretamente me ofrecen que ese médico de la sanidad pública participe de la siguiente forma:
Acogida  del residente.
• Realizar la evaluación geriátrica integral de la persona en el momento del ingreso, cumplimentar la historia clínica y el expediente asistencial y hacer el seguimiento periódico que requiere el protocolo del centro.
• Definir y registrar en la historia clínica del residente con el aplicativo propio de la residencia y el E-CAP (programa informático de Atención Primaria Pública); los objetivos, actividades y seguimiento de los requerimientos según los niveles de atención que necesite cada persona.
• Prescribir los tratamientos de continuidad y revisar las pautas semanalmente
Seguimiento del estado de salud del residente.
• Hacer los seguimientos periódicos según las pautas asistenciales del Centro en cuanto a la prescripción específica en temas de seguridad (contenciones físicas) y nutrición, entre otros.
• Revisar y adecuar los objetivos de atención médica periódicamente y puntualmente en los casos de necesidad, determinando los niveles de atención que necesita cada persona
• Aplicar los programas de prevención y promoción de la salud de las personas atendidas en el centro, en colaboración con otros profesionales del equipo interdisciplinario.
• Derivar la persona atendida al recurso asistencial pertinente cuando no se pueda atender adecuadamente en la residencia y establecer la coordinación necesaria para mantener el continuo asistencial.
• Ejercer sus responsabilidades ético-legales poniendo los medios necesarios para proteger a los residente y familiares en relación a la intimidad, confidencialidad, seguridad, derecho a una muerte digna, …
• Hacer reuniones de seguimiento semanal con los usuarios y sus familias para tratar cambios de tratamiento, inquietudes, miedos o preocupaciones que pueden influir en la evolución de su estado de salud.
• Tener actualizados los planes terapéuticos y los expedientes clínicos, según los requerimientos normativos del centro.
• Dar apoyo a los residentes/usuarios y familiares en momentos críticos.
• Asesorar y formar al personal asistencial en todo aquello que pueda conducir a la mejora de la calidad de la atención prestada mediados alce
Coordinación con el resto del equipo asistencial
• La realización de las actividades médicas requieren coordinarse con el resto del equipo asistencial para poder dar una atención integral. Esta coordinación se realiza a través de:
• Coordinación e intercambio de información con la DUE de la Residencia para hacer un seguimiento adecuado de la salud del residente.
• Participar en la elaboración de procedimientos y normas relativas a la salud de los residentes (Protocolos …).
• Participación en las reuniones interdisciplinares semanales para intercambiar datos, solución de problemas y planificación de tratamientos y/o pruebas con el resto de miembros del equipo asistencial.
• Colaborar con los profesionales asistenciales de la residencia para una atención biopsicosocial.
• Atención aguda domiciliada urgente (no emergencias), tanto en horario EAP (Equipo de Atención Primaria) como fuera del horario del mismo (atención 7 días por semana las 24 horas).
 Atención a los profesionales del Centro.
El médico deberá dar asistencia en caso de necesidad y/o urgencia a los profesionales del Centro.
Relaciones externas.
• Farmacia, pera la provisión del servicio.
• Personal y Centros de atención especializada para la coordinación e información sobre derivaciones.  Pruebas especiales, analíticas, intervenciones quirúrgicas …
Encima me ofrecen   una conexión directa desde la residencia con el programa informático de atención primaria de la salud pública.
¡Esto es fabuloso! Pienso.  Finalmente los residentes recibirán el servicio a que tienen derecho.
Cuando sigo leyendo el documento que me proponen firmar veo que se trata de un convenio que tiene obligaciones por las dos partes.  El Institut Català de Salut me ofrece ese servicio tan bueno, yo, o sea, la residencia, deberá pagar por ello una cantidad que para una residencia de 100 plazas rondaría los 20.000 Euros al año.
¿Pero, no tienen derecho los residentes a recibir ese servicio sin pagar nada más?
Lo cierto es que si me pongo a hacer números y calculo lo que ahora pago al médico por hacer mucho menos de lo que  ahora me ofrece la Salud Pública veo que las cosas me cuadran muy bien.
O sea:  Me gusta lo que me ofrecen; no me parece legal tener que pagar por ello pero, me sale a cuenta pagarlo  a cambio de recibir lo que me ofrecen.
¿Complicado?
La cosa se lía un poco más cuando le explico al médico que tengo en nómina lo que está pasando y le doy una copia de la propuesta.
Él, que lleva tiempo en el centro me pregunta:  Cuando hace unos años contrataste una empresa para que llevase la cocina de la residencia ¿No se quedaron con los cocineros que hasta entonces tenías en nómina del centro?  ¿Lo hicieron porque quisieron o porque estaban obligados a hacerlo?   Lo digo porque si firmas ese documento ¿Me contratará el Institut Català de la Salut? Y si no lo hace ¿Me despedirás?
Supongo que estas líneas no resultarán llamativas para las residencias situadas en el Sur de Tarragona.  Algunas de ellas llevan meses recibiendo el servicio que he explicado por parte de la Sanidad Pública sin tener que pagar nada por ello y sólo hace unos meses han recibido la propuesta de convenio.
Estas residencias, que según me han dicho, están satisfechas de cómo funcionan las cosas, se preguntan si deben o no firmar el documento.
Para el resto de residencias lo que cuento debe sonar bastante raro.
Voy a seguir hablando con gente y, dentro de unos días escribiré algo más sobre este tema.  Mientras tanto ¿Alguien quiere opinar?

Publicado por en 17:02

VIH en personas mayores de 50

por Debra Wood, RN

La posibilidad de infectarse con una enfermedad incurable nunca se le ocurrió a Jane Fowler. Después de su divorcio, Jane tuvo una relación sexual con un viejo amigo de la familia. Un análisis de sangre para una póliza de seguro alertó a la periodista de 55 años de edad que estaba infectada con VIH, el virus que causa SIDA.

¿Qué es el VIH/SIDA?

El virus del VIH debilita el sistema inmunitario del cuerpo, y deja a los pacientes vulnerables a infecciones, cáncer y otras enfermedades. La gente que está infectada con VIH no parece estar enferma ni padecer de algún síntoma grave por años y puede, de hecho, parecer perfectamente saludable. Pero las personas con VIH pueden transmitir el virus a otros a través de la actividad sexual o compartiendo agujas. Sin embargo, el contacto ocasional no incrementa el riesgo. El virus vive en los fluidos corporales, no en las cosas, así que actividades como compartir los cubiertos, abrazar, usar un baño público o dar la mano no incrementan el riesgo de contraer el virus.

Los adultos mayores son los menos informados acerca de los riesgos

En general, los adultos mayores están menos informados que los adolescentes y los adultos jóvenes acerca del virus, sus riesgos y las formas de prevenirlo. Jane está haciendo su parte para educar a adultos mayores al salir a la calle y compartir su historia. También fundó una organización llamada HIV Wisdom for Older Women.

Prevención

Se han ofrecido muchos programas de prevención exitosos a personas en comunidades para jubilados, en ferias de salud, al igual que en otros lugares en los que se reúnen adultos mayores. Los programas utilizan materiales adecuados para la edad y adaptan mensajes de alcance público para abordar las necesidades de una audiencia mayor. También reclutan adultos maduros para transmitir el mensaje.

“Hacemos la presentaciones divertidas”, dice John Gargotta, de Florida’s Senior HIV Intervention Project. “Los viejos voluntarios y el equipo de trabajo son lo que hace que nuestro programa funcione tan bien. Ellos crean diálogos y una atmósfera donde la gente se siente cómoda al hacer preguntas”.

Existen muchas formas de reducir el riesgo de contraer VIH; estas incluyen:

  • Tenga condones a mano y siempre utilice un condón de látex durante las relaciones sexuales con personas cuya condición médica ignora. Piénselo porque no solamente tiene sexo con la persona en la que usted confía y cree que conoce, sino con las personas con las que su pareja ha tenido sexo.
  • Aprenda cómo hablar de sexo y cómo negociar protección con potenciales parejas.
  • No comparta ningún tipo de aguja.
Sométase a controles

“Si alguien se ha puesto en riesgo, debe realizarse un control”, afirma Jane. “Me siento afortunada de haber ‘reprobado’ la prueba de sangre de la compañía de seguros cuando lo hice y de haberme dado cuenta que estaba infectada. De no haber sido así, probablemente estaría muerta hoy debido al SIDA”. El tratamiento temprano mejora las probabilidades de vivir con la enfermedad.

Hable con su médico

Los análisis de sangre de rutina no incluyen la prueba de VIH y es posible que algunos médicos no pidan la prueba de VIH cuando pacientes mayores realizan una consulta. No espere a que su médico hable sobre el tema. Si usted cree que puede estar en riesgo, realícese una prueba de VIH y analice los riesgos con el médico.

RESOURCES:

Center for AIDS Prevention Studies

http://www.caps.ucsf.edu/

National Association on HIV Over Fifty

http://www.hivoverfifty.org/

CANADIAN RESOURCES:

Canadian AIDS Society

http://www.cdnaids.ca/

Canadian HIV/AIDS Information Centre

http://www.cpha.ca/

References:

Centers for Disease Control and Prevention. Sexually Transmitted Diseases Treatment Guidelines, 2010. MMWR. 2010;59(No. RR-12):1-110.

El-Sadr W, Gettler J. Unrecognized human immunodeficiency virus infection in the elderly. Arch Intern Med. 1995; 155:184.

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Último revisado May 2012 por Brian Randall, MD

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La sexualidad en entornos residenciales: una cuestión de derechos y calidad de vida

La sexualidad en entornos residenciales: una cuestión de derechos y calidad de vida Por Feliciano Villar

 

Un artículo de Feliciano Villar
Universidad de Barcelona

 

 

Al menos desde la adolescencia, la sexualidad es una dimensión muy importante de la vida, una fuente de placer, un espacio de comunicación e intimidad y un factor importante que influye en nuestro bienestar personal.

Sin embargo, entre los prejuicios que tradicionalmente se han atribuido a la vejez y a los mayores, contamos con algunos referidos a su sexualidad. De acuerdo con estos estereotipos, la vejez es una etapa asexual, en la que la persona pierde la capacidad e incluso el interés en el sexo. Incluso cuando algunas personas mayores muestran abiertamente este tipo de intereses la tendencia es a pensar que es algo no apropiado o moralmente reprobable (¿por qué existen si no los ‘viejos verdes’, pero no los ‘jóvenes verdes’?).

Geriatricarea sexualidad en entornos residenciales

Aunque la práctica sexual disminuye con la edad, una mayoría de mayores continúa disfrutando de su sexualidad hasta edades muy avanzadas

Los resultados de los estudios realizados en este ámbito desmienten estos prejuicios. Aunque la práctica sexual disminuye con la edad, una mayoría de mayores continúa disfrutando de su sexualidad hasta edades muy avanzadas. Además, se ha de tener en cuenta que el sexo no se remite únicamente al coito, sino que existen otras prácticas (masturbación, besos, caricias, etc.) que pueden tener un papel importante en la vejez, como también lo tienen en otros momentos de la vida. La presencia cada vez de manera más abierta de la sexualidad en la vejez probablemente se incrementará en las próximas generaciones, en las que la educación y los valores en relación al sexo ya fueron mucho menos restrictivos.

Pese a ello, hay situaciones en las que la práctica de la sexualidad, o incluso el reconocimiento de los derechos sexuales de los mayores, se encuentran particularmente en entredicho. Una de ellas es la institucionalización, es decir, los mayores que viven en entornos residenciales. En estos casos, los impedimentos que los mayores encuentran para expresarse sexualmente, si así lo desean, son muy numerosos.

Barreras a la sexualidad de los mayores institucionalizados

Algunas barreras con las que se encuentran los mayores que viven en residencia para expresar intereses y comportamientos sexuales tienen que ver con el propio diseño y organización de las residencias de personas mayores. Todavía hoy, las instalaciones con las que contamos tienen mucho de hospital, donde la norma son los pasillos largos y amplios para acceder rápidamente a las habitaciones, o las habitaciones compartidas, sin una adecuada privacidad y sin mecanismos para regular el acceso (pestillos, cartelitos de ‘no molesten’) que dependan del usuario.

Los mayores que viven en estas instituciones pasan la mayor parte del tiempo en zonas comunes, supervisados por profesionales y siguiendo muchas veces unos horarios y actividades estandarizados. En este tipo de contexto, continuar con la práctica sexual que uno desea, y que quizá únicamente supone continuar lo que ya se hacía antes del ingreso, es francamente difícil.

Pero además de estas cuestiones de diseño y organización, las actitudes ante la sexualidad en la residencia también tienden a restringirla. Por una parte, las actitudes de los profesionales, quienes pueden ver en la expresión sexual de los mayores un problema que complica su trabajo y les provoca incomodidad (y por ello es mejor que no aparezca), o un motivo de burla o de cotilleo con los compañeros, sin respetar la intimidad de la persona mayor.

Actitudes también de la familia, para quienes en ocasiones no resulta fácil aceptar que su padre o madre, por ejemplo, puede seguir teniendo una vida sexual activa y que tiene derecho a ello. A veces, además, los profesionales trasladan a la familia situaciones que quizá pertenecen exclusivamente a la intimidad del residente, y las familias se atribuyen decisiones para las que se debería contar con la persona afectada.

Por último, también es necesario reconocer que las actitudes de los propios residentes tampoco siempre son siempre favorables cuando descubren o intuyen que un compañero o compañera expresa interés o comportamientos sexuales. El temor al qué dirán, o la presencia de prejuicios muy arraigados entre las actuales generaciones de mayores no ayuda a normalizar ese tipo de intereses y comportamientos.

Estas dificultades para seguir mostrando de modo natural una dimensión humana fundamental en ocasiones llegan claramente a una violación de los derechos de la persona. Estos casos son particularmente frecuentes para ciertos colectivos de personas mayores institucionalizadas. Estamos hablando, por ejemplo, de los mayores homosexuales, gays y lesbianas, que en muchas ocasiones no tienen sólo que renunciar a su sexualidad, sino incluso han de ‘volver al armario’ cuando ingresan en una residencia, y ocultar su identidad sexual por temor a ser rechazados o estigmatizados.

También supone un desafío la sexualidad de las personas con demencia. Algunas de ellas pueden mostrar comportamientos desinhibidos en relación al sexo, y determinar hasta qué punto la persona consiente o si hay riesgo de abuso, es complejo. Implica, además, ciertos problemas éticos cuya solución no debería ser, por defecto, restringir o impedir la expresión sexual y los derechos sexuales de estas personas simplemente en previsión de que pudiera haber algún problema.

¿Qué podemos hacer?

Como podemos observar, hay mucho que hacer todavía en relación a este tipo de situaciones. Quizá en primer lugar debemos reconocer que la sexualidad no sólo está presente en muchas de las personas que viven en entornos residenciales, sino que es un derecho que no se pierde al entrar en una residencia.

Geriatricarea sexualidad en entornos residenciales: una cuestión de derechos y calidad de vida. Por Feliciano Villar

La sexualidad no sólo está presente en muchas de las personas que viven en entornos residenciales, sino que es un derecho que no se pierde al entrar en una residencia

Pero además de esto, a nuestro juicio existen al menos dos tipos de medidas deberían tomarse para tratar esta cuestión. En primer lugar, formar mejor a los profesionales en cuestiones relacionadas con la sexualidad en la vejez, y con la sexualidad en entornos residenciales en particular, es fundamental. Hemos de tener en cuenta que son los profesionales (dirección, equipo técnico, auxiliares, etc.) quienes están en contacto directo con los mayores y deben asesorarles y apoyarles en relación con su sexualidad. Son ellos quienes, en último término, van a garantizar los derechos sexuales de los residentes.

En segundo lugar, esta labor de los profesionales debe tener lugar en un entorno institucional adecuado. Así, hemos de avanzar hacia la presencia de políticas y regulaciones, por parte de la dirección de las residencias y de las instancias que las supervisan, que explícitamente recojan medidas para formar, informar, garantizar y promover los derechos sexuales de los residentes, así como la aceptación de la diversidad sexual dentro de las residencia, dentro de un contexto de respeto mutuo y convivencia.

Reconocer la importancia de la sexualidad para las personas mayores que viven en residencia no es más que un elemento a incorporar en la atención centrada en la persona, con lo que supone de mejora en la calidad del cuidado y en promoción de una dimensión de la calidad de vida, la sexualidad, de la que frecuentemente nos olvidamos en la vejez.

Para saber más

Por desgracia, los estudios sobre la sexualidad de los mayores institucionalizados son muy escasos. Además del interés y relevancia del tema, esta fue una de las motivaciones de nuestro grupo de investigación en la Universidad de Barcelona para iniciar una línea de investigación en este sentido.

En español, el lector interesado puede profundizar en el tema a partir de las siguientes referencias:

· Villar, F., Triadó, C., Celdrán, C. y Fabà, J. (2012). Sexualidad y personas mayores institucionalizadas: La perspectiva del residente y la perspectiva del profesional. Informe para el IMSERSO, proyecto de investigación 25/11.
· Villar, F., Celdrán, M., Fabà, J. y Serrat, R. (2014). Regulación de la expresión sexual de los mayores ingresados en residencias. La visión de los profesionales. Revista Española de Geriatría y Gerontología, 49(6), 272-278.
· Villar, F., Celdrán, M., Fabà, J. y Serrat, R. (2014). Staff attitudes towards sexual relationships among institutionalized people with dementia: Does an extreme cautionary stance predominate? International Psychogeriatrics, 26, 406-412.
· Villar, F., Celdrán, M., Fabà, J. y Serrat, R. (2014). Barriers to sexual expression in residential aged care facilities: Comparison of staff and residents’ views. Journal of AdvancedNursing, 70(11), 2518-2527.

En nuestro país, el tema de la sexualidad en la vejez también ha sido tratado por Félix López, profesor de la Universidad de Salamanca:
· López, F. y Olazábal, J.C. (2005). Sexualidad en la vejez. Madrid: Pirámide.

Este artículo de Feliciano Villar ha sido publicado en http://acpgerontologia.blogspot.com

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residencia

Envejecimiento, residencias y habitaciones adaptadas

 

El aumento de la esperanza de vida, debido a las mejoras económicas y sanitarias, ha hecho que el envejecimiento sea un fenómeno creciente en nuestra sociedad. Pero, por primera vez, nos encontramos colectivamente con un número muy grande de personas mayores, algunas con buenos niveles de salud y con capacidad para mantener una vida autónoma y otras no. Un buen reflejo de esta diversidad entre los ancianos se da en las residencias, que se han tenido que ajustar a las necesidades de dependencia de algunas de estas personas.

 

Las habitaciones se convierten en puntos clave de mejora ya que, en muchas ocasiones, estas personas cuentan con movilidad reducida y éste se convierte en su espacio vital. Así, según la Ley de promoción de la autonomía personal y la atención a las personas en situación de dependencia, todas las residencias deben disponer como mínimo de una habitación adaptada para grandes dependientes (GD), aquellos que necesitan la presencia indispensable y continua de otra persona que les ayude a realizar las distintas actividades de su vida diaria.

De hecho, el número de habitaciones de este tipo se calcula en función de la cantidad de camas de que dispone el centro. Así, para cada 49 plazas, la residencia deberá tener una cama para grandes dependientes.

Destacamos algunas de las condiciones que deben cumplir:

  • Cada habitación debe contar con un armario, una cama con motor y carro elevador, y una butaca basculante que será de ayuda para levantar al paciente.

  • Debe existir un círculo de 120cm de diámetro libre de obstáculos para que el personal interno pueda trabajar de forma segura.
  • La cama debe disponer de mecanismos elevadores y de ruedas para facilitar el movimiento.

  • Entre la pared y las camas debe haber una distancia de 80 cms que faciliten el acceso para asistir y mover al residente.

  • El baño debe responder a unas medidas especiales para acceder con silla de ruedas y debe contar con un lavamanos, un wc y una ducha.

  • El pavimento debe ser blando, seguro y antideslizante para evitar resbalones y accidentes.

ley

Les adjuntamos la Resolución publicada en el BOE sobre el Acuerdo del Consejo Territorial de Servicios Sociales y del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia, que modifica parcialmente el acuerdo de 27 de noviembre de 2008, sobre acreditación de centros y servicios del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia (descargar) https://www.boe.es/boe/dias/2015/11/16/pdfs/BOE-A-2015-12394.pdf

 

 Los puntos más reseñables de dicha resolución son:

 - El que hace referencia a los mayores de 55 años: No obstante, las personas que tengan una edad igual o superior a 55 años a 31 de diciembre de 2015, que estén desempeñando sus funciones en las categorías profesionales de Cuidador/Gerocultor y de Auxiliares de Ayuda a Domicilio y acrediten una experiencia de al menos tres años, con un mínimo de 2.000 horas trabajadas en esas categorías profesionales en los últimos 10 años, quedarán habilitadas de forma excepcional en la categoría que corresponda, en el ámbito de su comunidad autónoma. Esta habilitación solo tendrá efecto para el trabajador en el ámbito de esa comunidad autónoma donde presta sus servicios.

 - Plazo de acreditación: Los requisitos relativos a las cualificaciones profesionales anteriormente reseñados serán exigibles a 31 de diciembre de 2017, y en todo caso, cuando finalicen los procesos de acreditación de la experiencia laboral que se hayan iniciado en esa fecha