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Servicios sociales y entidades prestadoras de servicios similares

«Hay estereotipos sobre la vejez que llevan a la exclusión»

Su tesis sobre ageismo y derechos humanos analiza la menor calidad asistencial que reciben los ancianos por el hecho de serlo

Fina Ulloaourense / la voz, 23 de febrero de 2016. Actualizado a las 12:28 h.

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MIGUEL VILLAR

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A Ángel Martínez (Palma de Mallorca, 1960) siempre le gustó el campo legal y fundamentalmente los aspectos relacionados con la bioética y los derechos humanos, aunque su profesión es la enfermería y a ella lleva dedicándose toda la vida. Decidió estudiar derecho y este mes de febrero se doctoró con una tesis titulada «Ageísmo y derechos humanos en el contexto sanitario».

-¿Por qué eligió este tema?

-Me di cuenta de que había un avance en la investigación sobre el envejecimiento que yo podía unir a mi experiencia profesional. Siempre he trabajado mayoritariamente con personas mayores; primero en el CHUO, en cuidados intensivos y ahora en un PAC del rural. Yo me daba cuenta de que en ocasiones en la atención a estas personas se producen una serie de desajustes y quería buscar informes científicos y desde el punto de vista jurídico mover a la reflexión sobre este tema.

-¿La discriminación a los mayores es muy evidente?

-La discriminación por razón de edad es algo que se da en todas las sociedades a lo largo de la historia y eso nos impregna a todos, aunque no nos demos cuenta. Yo mismo me sorprendí hace unos meses con mi actitud. Me encontré con un señor de 90 años en la consulta y al terminar le pregunté si lo iban a venir a recoger. Me respondió muy sorprendido que él volvía al pueblo conduciendo en su coche. Yo había dado por hecho que el señor no conducía. Todos asumimos ciertos estereotipos, que pueden ser normales pero también pueden conducir a prejuicios, y eso es peligroso porque los prejuicios pueden producir marginación y exclusión. En el ámbito sanitario ese prejuicio se traduce cuando, por ejemplo, das por hecho que a una persona de cierta edad es mejor no darle un tratamiento. En la cuestión de edad, igual que en la de género, hay cosas que pasan desapercibidas porque vemos normales actitudes que en realidad no lo son porque acaban minusvalorando al paciente.

-¿Cómo por ejemplo?

-Algo muy habitual es tratarles con diminutivos o llamándole abuelo. Muchas veces se hace con cariño, otras por inercia, pero hay que replanteárselo. A esa persona le puede hacer sentirse menospreciado. La percepción personal de ser anciano no va necesariamente unida a la edad. En la Grecia clásica una persona de 55 años era un anciano. Hoy, y sobre todo en las últimas décadas, el envejecimiento ha cambiado muchísimo. Otro caso: cuando viene con acompañante, tendemos a preguntar a esa otra persona, ninguneándolo. También está el paternalismo, cuando tratamos al enfermo como un ser inferior, con todas las connotaciones que eso puede tener a la hora de quitarle la capacidad de decidir sobre su propia salud.

-¿Se puede llegar a provocar un daño físico o psicológico?

-Está estudiado que cuando se aplican prejuicios de exclusión hay consecuencias para la salud. Hay estudios, que yo incluyo en la tesis, en los que se ve que la discriminación por razón de edad conlleva una desigualdad en el tratamiento. En oncología, por ejemplo, está demostrado que las mujeres con cáncer de mama por encima de los 65 y 70 años responden muy bien a la quimioterapia; sin embargo hay estudios que dicen que las mayores de 70 años recibe menos dosis de quimioterapia. Parte del trabajo que he hecho es recoger esa evidencia científica de otros investigadores que demuestran que existe esa discriminación, sutil a veces, pero que se evidencia en los resultados de esos estudios en los que se plasma que existen tratamientos subóptimos, es decir, por debajo de la dosis adecuada.

-¿Porqué ocurre?

-Por varios motivos. El profesional tiene asumidos estereotipos sobre la vejez adquiridos de cuando estudió, pero si eso fue hace treinta años resulta que el concepto de vejez ha cambiado muchísimo. A una persona de setenta años hoy le pueden quedar otros veinte o treinta de vida. Es mucho tiempo para negarle que lo viva con calidad. Otro factor son los ensayos clínicos para investigación de tratamientos que tienden a no incluir a ancianos, así que cuando el médico tiene que darles un medicamento se encuentra con que no está probado en mayores. Esta es una cuestión que también afecta a mujeres y niños, que están muy limitados en los ensayos por los riesgos y connotaciones éticas. Se tiende a probar los medicamentos en personas que no reúnen las condiciones que luego, en práctica clínica, van a aparecer. Todo eso explica que a veces haya una deficiencia de tratamiento que no está justificada en la evidencia científica.

-¿Diría que los mayores tienen peor calidad en la asistencia?

-No digo que sea algo general, pero cuando se discrimina sí tiene consecuencias en una menor calidad de vida. La discriminación puede tener varios grados. A la gente le cuesta entender este concepto del ageísmo, pero es similar al sexismo o el racismo; que puede ir desde discriminaciones muy sutiles, hasta a agresiones.

Cómo estirar la pensión: guía de supervivencia

Tras toda una vida trabajando ¡por fin llega la hora de jubilarse y descansar! Pero tal vez tu pensión sea muy escasa… No te preocupes, te enseñamos trucos y descuentos que te ayudarán a optimizar tu dinero.
Escrito por L. García, Periodista especializada en tercera edad, belleza y ejercicio
Una pareja mayor guarda dinero en una hucha
Con una buena planificación y nuestros consejos aprovecharás mejor la pensión y ahorrarás dinero.

Cómo estirar la pensión: guía de supervivencia

Seis de cada diez personas mayores en España tienen problemas para llegar a fin de mes, según la última Encuesta de condiciones de vida publicada por el Instituto Nacional de Estadística, que hace referencia a datos del año 2013. Con mayor o menor dificultad consiguen sufragar los gastos cotidianos, pero no pueden afrontar ningún tipo de imprevisto ni irse de vacaciones. Y el 14,5% se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social.

Muchas personas descubren tristemente que tras una larga vida de esfuerzo les ha quedado una pensión muy escasa con la que apenas pueden subsistir. Los jubilados, además, han de enfrentarte en ocasiones a una carga extra: ayudar económicamente a sus hijos o nietos, que están pagando los efectos de la crisis con el desempleo y deben recurrir a la ya de por sí exigua pensión de los abuelos.

Afortunadamente, algunos organismos públicos y entidades privadas están poniendo su granito de arena para que los jubilados aumenten un poco su poder adquisitivo. Además, seguir una serie de consejos y aplicar en el día a día algunos trucos puede reducir los gastos y, de esta forma, estirar la pensión.

Para poder estirar la pensión se pueden seguir estos consejos que supondrán un ahorro importante en la economía doméstica

  • Analizar detalladamente las necesidades y caprichos. Lo mejor es que redactes una lista en la que incluyas las cosas realmente necesarias (comida, medicinas, facturas, alquiler…) y, cuando ya estén cubiertas, el dinero sobrante se puede ahorrar para imprevistos, o destinar al ocio o a comprar algo que nos apetezca.
  • La alimentación constituye el principal gasto para la mayoría de las personas jubiladas que han terminado de pagar su hipoteca. Encontrar los productos adecuados al precio más competitivo puede ser complicado, pero no imposible. Para conseguirlo lo ideal es hacerse con catálogos -o consultarlos por Internet- de todos los supermercados cercanos al domicilio y comparar los precios de los productos, con el objetivo de comprar en distintos comercios para disfrutar de todas las ofertas. Puede resultar tedioso, pero en cuanto te acostumbres y compruebes el ahorro mensual que supone, te darás cuenta de que es una buena decisión. Además, con la jubilación se dispone de un tiempo extra que puedes dedicar a esto, y los paseos hasta el centro comercial serán un gran aliado para tu salud cardiovascular. En caso de que tengas que desplazarte en coche o en transporte público debes valorar el gasto que esto supone; es decir, invertir dos euros en ir a un supermercado para ahorrar 1,50, no resulta rentable.
  • Los organismos públicos (normalmente los ayuntamientos), algunas ONG, y fundaciones, ponen a disposición de las personas jubiladas servicios que permiten ahorrar en la comida, desde recipientes en los que se lleva el alimento ya listo para calentar en casa, hasta comedores sociales o bancos de alimentos. Para tener acceso a ellos, los requisitos suelen ser no superar el umbral de ingresos marcado por cada administración pública, ser mayor de 65 años y, a veces, tener personas a cargo (para saber qué necesita la persona solicitante).
  • Otras veces hace falta una televisión nueva porque se rompió la vieja, o una cama articulada por prescripción médica. Si ese es tu caso, además de comparar precios en las tiendas, puedes recirrir a los artículos de segunda mano. Hay personas que venden objetos que tú puedes necesitar por diversos motivos (tienen uno más nuevo, fue un capricho que no utilizan…) y que ofertan por menos de la mitad del precio de uno nuevo. Eso sí, ten mucho cuidado y no compres nada sin comprobar antes que no está roto o en mal estado. Además, tú puedes hacer lo mismo y vender todo aquello que ya no utilices como, por ejemplo, ropa que no te vale, discos o libros antiguos, o algún regalo de cumpleaños fallido. Quizá puedas ganar un dinero extra por algo que hace tiempo sólo sirve para acumular polvo.
  • Antes de sustituir algo es aconsejable intentar repararlo: desde un roto en la tela del sofá que se soluciona con una funda, hasta problemas más complejos con los electrodomésticos. Con la habilidad justa y el tiempo necesario se pueden encontrar en Internet tutoriales para arreglar sencillamente los electrodomésticos, desde un fusible quemado que costaría nuevo menos de un euro en la ferretería, a limpiar con un bastoncillo y un poco de alcohol algún engranaje que no funciona correctamente. Un hijo, un nieto, o algún vecino manitas, puede echarte un cable con estas pequeñas reparaciones, o ayudarte a buscar el tutorial en Internet.
  • Si la reparación no es posible, o sale más cara que adquirir un nuevo electrodoméstico, es el momento de comprar otro. ¿Cómo hacerlo? Si la opción de segunda mano no te convence o no has encontrado lo que buscabas, debes acudir a una tienda y elegir lo más adecuado en tu caso. Existen siete tipos de clase energética, desde la A+++ a la D (a veces aparece como D/E); el precio es superior cuanto más eficientemente energético sea el dispositivo. Por ejemplo, con el gasto de un solo frigorífico existe una diferencia de consumo entre la mejor clase (la A+++) y la peor (la D) de unos 80€ al año. Por esto, antes de elegir el más barato del mercado es mejor echar cuentas y comprobar si el ahorro a medio/largo plazo acaba compensando.
  • Si necesitas financiación para adquirir un producto imprescindible, debes informarte de las condiciones que ofrecen en las tiendas. A pesar de que cada vez se ofrecen más facilidades, es mejor asegurarse bien de las condiciones y evitar pagar en intereses más que lo que hubiese costado el mismo producto en otro comercio7u.
  • Las facturas son un enemigo común para todos los ciudadanos. Es conveniente tener una hoja en la que se anoten los meses del año y lo se debe pagar en cada uno (facturas e impuestos), un truco que te ayudará a organizar la economía doméstica y te servirá para comprobar con un solo vistazo de cuánto dinero dispones cada mes, una vez cubiertos los pagos fijos.
  • Para ahorrar a diario, hay que ser muy cuidadosos en casa. Procura no dejar la luz encendida en una habitación que no se esté utilizando; desenchufa el cargador del teléfono cuando haya terminado de cargar la batería; si tu televisión tiene un punto rojo cuando está apagada, reconfigúrala para evitarlo; asegúrate de que los grifos quedan siempre bien cerrados, e incluso cierra la llave de paso cuando no estés en casa. Cualquier medida de ahorro en el hogar que se te ocurra, por pequeña que sea, irá directamente a favor de tu bolsillo.
  • Las personas mayores son un grupo muy vulnerable a sufrir estafas. Hay que tener, por tanto, mucho cuidado. Al contratar los suministros (luz, agua, teléfono…) algunos comerciales te venden solo lo que realmente necesitas, pero otros tratan de vender el producto que más comisión les deje. Por ejemplo, hay algunas personas jubiladas que pagan una tarifa de Internet en el teléfono, y su terminal no tiene ni siquiera posibilidad de acceso a la red. Por ello, revisa todas tus facturas para comprobar si lo que tienes contratado se corresponde con lo que realmente necesitas. Si no sabes cómo hacerlo, busca a alguna persona de tu confianza para que te ayude. También hay asociaciones de consumidores que pueden ayudarte gratuitamente.
  • Una fuente extra de ingresos puede ser alquilar una habitación de casa. Y las ventajas pueden ir más allá de lo meramente económico, porque con ello se consigue compañía y una ayuda en el día a día para realizar las tareas. Otra opción es compartir el piso con otra persona jubilada sin cobrar alquiler para que el pago del mantenimiento de la casa y la comida recaiga en dos pensiones, y no solo en una.

La tercera edad, una etapa que debe vivirse en plenitud

 

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Los adultos mayores funcionales son aquellos que pueden realizar sus actividades cotidianas sin dificultad.

En la actualidad se ha incrementado la esperanza de vida de la gente, y el envejecimiento es un proceso natural e irremediable por el que atraviesa toda persona con el paso del tiempo, pero, ¿qué es lo que más afecta a su salud?, y ¿qué hacer para vivir una vejez saludable?

De acuerdo con el geriatra del Hospital San José, Abraham Vázquez García, en México el promedio de vida en hombres es de 76 años y en mujeres de 78; mientras que para el 2050, el grupo de personas de la tercera edad aumentará alrededor del 21 por ciento.

La concepción que se tiene de las personas de edad avanzada no es muy positiva: se asocia al adulto mayor con ideas como una etapa productiva concluida, incapacidad y soledad, pero la labor a nivel social debe ser ayudarlos a redescubrir sus capacidades y habilidades, enriquecer su autoestima y hacerlos parte activa de un grupo, principalmente su familia.

La geriatría, especialidad médica que trata a las personas de la tercera edad, los clasifica en funcionales y disfuncionales, basándose en escalas que miden la capacidad para realizar las actividades de la vida diaria.

Los adultos mayores funcionales son aquellos que pueden realizar sus actividades cotidianas sin dificultad, por lo que pueden mantenerse independientes. Mientras que se considera disfuncionales a aquellas personas de la tercera edad que por algún motivo presentan una limitación para efectuar las tareas mínimas para valerse por sí mismos.

¿Cuáles son las principales enfermedades que aquejan a las personas de la tercera edad en la actualidad?

“Hay enfermedades asociadas al envejecimiento que no necesariamente son causadas por esta etapa, como la diabetes mellitus, hipertensión arterial, osteoartritis, entre otras. Pero también están los síndromes geriátricos, que tienen alta prevalencia en el adulto mayor, y aunque tienen baja mortalidad, afectan demasiado la calidad de vida e independencia. Entre estas enfermedades están la demencia, depresión, fragilidad, alteraciones de la movilidad, incontinencia urinaria, entre otras”, explicó el doctor Vázquez García.

En el caso de los cambios emocionales, ¿qué debe hacer un adulto mayor para que su autoestima no esté baja y pueda realizar sus actividades de la vida diaria?

“Existen factores que pueden ser modificables para disminuir el riesgo de padecimientos afectivos, uno de ellos es mantenerse activo, es decir, tener actividades ya sea recreativas o profesionales, realizar una rutina de actividad física, así como tener un círculo social y familiar amplio”.

Una persona que vive la etapa de la tercera edad o que está por entrar a ésta, ¿qué debe tomar en cuenta para llevar una vida saludable e independiente durante su vejez?

“Una dieta saludable, actividad física regular y aplicarse sus vacunas correctamente. Además, tener un control adecuado y detección de las enfermedades crónico degenerativas”.

¿Cuáles serían los beneficios para un adulto mayor el ser independiente?

“Ser independiente es el principal marcador de calidad de vida. En la consulta geriátrica es uno de los principales factores que evaluamos, entre más autosuficiente sea una persona, mejor calidad de vida tiene. Es la meta a la que debemos aspirar todos en la etapa de la tercera edad”, señaló el especialista en geriatría.

Hábitos para vivir una vejez plena

  • Llevar una dieta saludable
  • Realizar ejercicio
  • Mantener una actitud positiva
  • Tener actividad social
  • Aprender cosas nuevas
  • Aprovechar el tiempo lo mejor posible

Nueva normativa de funcionamiento de los centros de carácter social para la atención a las personas mayores en Castilla y León.

 

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DECRETO 2/2016, de 4 de febrero, de autorización y funcionamiento de los centros de carácter social para la atención a las personas mayores en Castilla y León.

 

Son   Buenas prácticas profesionales, en materia de servicios sociales,   la   autodeterminación, la intervención basada en apoyos, el proyecto de vida y la calidad de vida, conceptos que deben prevalecer sobre aquellos ligados a los cuidados asistenciales, la limpieza, la seguridad, la salud, los cuales, siendo necesarios, pasan de ser un objetivo indiscutible a ser elementos sometidos a la autodeterminación, las relaciones personales, los afectos, la inclusión social y las expectativas y deseos de las personas.

 

La calidad de vida en los servicios sociales, se concreta en las dimensiones de la autodeterminación, el bienestar físico, el bienestar emocional, los derechos de las personas, la inclusión social, el desarrollo personal y las relaciones interpersonales  ,   que facilitan que la nueva configuración de los centros se aleje del carácter hospitalario que tenían en el modelo de atención anterior

 

1º  la planificación vital centrada en la persona, el proyecto de vida. A las personas usuarias de los servicios se les asignará un profesional de referencia que garantice la ejecución de ese «proyecto de vida»; ese profesional se convertirá en el interlocutor cualificado y cercano de la persona que recibe los apoyos y garantizará que las expectativas, deseos y preferencias de las personas mayores usuarias de los centros, sean conocidas por los profesionales.

 

Los profesionales informan y proponen a la persona usuaria las intervenciones que la evidencia científica y su conocimiento profesional estiman como más convenientes para su atención, pero es la propia persona quien toma la decisión sobre su futuro hacia un envejecimiento deseable.

 

2º  se han tenido que contemplar ratios  de  personal  inferiores para situaciones, que son las habituales, en las que los usuarios de los centros sean personas con grado I reconocido o incluso sin ningún grado de dependencia   con  la exigencia de cualificación profesional

 

3º  nuevo concepto de relación entre las personas mayores y sus familias y los centros. El nuevo modelo cambia un sistema de atención basado en presupuestos y valores de actuación profesional que se dirigía fundamentalmente al mantenimiento de la salud, por un modelo de atención integral y centrado en la persona, que siendo estrictamente profesional, gira en torno a las expectativas y deseos de las personas atendidas a las que se prestan apoyos alineados con las preferencias que éstas manifiesten.

 

5º en los centros residenciales se orienta a asimilar la vida cotidiana a la del entorno familiar, muy diferente a la actividad hospitalaria. Las personas usuarias de estos centros no son enfermos, al menos no lo son más que el resto de personas con la misma edad que residan en viviendas convencionales

 

6º  centro multiservicio, destinado a personas usuarias en horario parcial diurno y a personas usuarias en estancias nocturnas. Estas unidades sirven de respiro a familias y cuidadores, favoreciendo la permanencia de la persona usuaria en su entorno habitual ,  sus usuarios siguen conservando su domicilio habitual, pero disfrutan en horarios personalizados de la totalidad de los servicios que el centro multiservicios tenga inscritos.

 

7º   Hay una única categoría los tipos de plazas residenciales, la de aptas para atender a personas en situación de dependencia, que responde a la mayoría de personas usuarias de los centros residenciales, superando así la diversa clasificación existente de plazas aptas para válidos, para asistidos, plazas mixtas o para asistidos que adolezcan o no de graves dificultades para el desplazamiento.

 

8º  en centros de personas mayores se refiere, la implantación de servicios de farmacia o la creación de las unidades de convalecencia sociosanitaria

 

9º  gestión de la calidad y la normalización de los servicios para la promoción de la autonomía personal y de la atención a la dependencia, referidas tanto al modelo de atención como a la oferta y desarrollo de servicios, en condiciones de igualdad y accesibilidad, respondiendo a un compromiso con los ciudadanos para hacer efectivo un sistema de servicios que ofrezca garantías y seguridad.

 

10º   exigencia de autorización en los casos de apertura y puesta en funcionamiento de un centro, traslado, modificación sustancial de las instalaciones, tipología o naturaleza de los servicios que se prestan o del número de plazas, reduciendo así a lo estrictamente necesario los actos que se someten a autorización administrativa.  La autorización prevista en este decreto no suplirá, en ningún caso, las autorizaciones o licencias que se requieran conforme a la normativa vigente.

 

11º durante el funcionamiento de un centro, como son el cambio de titularidad, el traslado, el cese de un servicio o actividad o el cierre temporal o definitivo, resulta exigible la comunicación previa al órgano competente

 

12º Las dificultades para adaptar dichos centros residenciales al modelo arquitectónico que el presente decreto configura, aconsejan no imponer lo imposible, y hacer convivir un modelo que se estima como deseable, con la realidad de una oferta que puede ser adecuada.  la figura del profesional de referencia, la historia de vida y los proyectos de vida, como organizadores de la planificación centrada en la persona, serán de obligado cumplimiento para todos los centros.

 

13º  se da la posibilidad a los centros a  realizar ampliaciones en superficie y en oferta de plazas, sin que se constituyan en unidades de convivencia, siempre que no superen las 15 plazas.

 

14º  establece el plazo  de    un  año  para que los centros residenciales que cuenten con habitaciones con tres o cuatro plazas autorizadas reduzcan su oferta a un máximo que dos.

 

15º convalidar las plazas reservadas para enfermería en los centros residenciales como plazas para residentes.

 

16º se fija el plazo y los requisitos para que los centros residenciales que no cuenten con todas las plazas aptas para personas dependientes puedan alcanzar esta autorización. Se trata de unos requisitos que por un lado, garantizan la calidad en el servicio y por otro, disminuyen las exigencias, en aras a que las personas puedan permanecer en sus habitaciones cuando sean personas dependientes.

 

17º  régimen de autorización de los centros que están en fase de proyecto o que hayan iniciado las obras de construcción, de acuerdo con los requisitos de la normativa anterior a la entrada en vigor de este decreto

 

18º el plazo en el que serán exigibles, para todos los centros, los requisitos en materia de plantillas de personal  será  de   12  meses desde  la  entrada  en  vigor  osea  18  meses desde la publicación de esta  ley   el  4/2/2016

 

19º la cualificación profesional del personal de atención directa en tanto se haya completado la formación y la acreditación de la cualificación de los profesionales de atención directa que lo precisen

 

20º incorporar a la gestión de los centros, el proyecto de vida y el plan de calidad con los que deben contar y a las previsiones de habilitación

 

Las  personas  mayores de  65  años   serán  los  usuarios   y  tambien  la  Persona con necesidades afines a las de las personas dependientes. Se considerarán como tales a las personas que no cumpliendo el requisito de edad, presenten necesidad de apoyos similares a los de las personas dependientes.

 

Actividades básicas de la vida diaria. Son las tareas más elementales de la persona que le permiten desenvolverse con un mínimo de autonomía e independencia, entendiéndose por tales el cuidado personal, las actividades domésticas básicas, la movilidad esencial, reconocer personas y objetos, orientarse, entender, dar y ejecutar órdenes o tareas sencillas.

 

Plan de apoyos: Es el instrumento de intervención de carácter técnico que deberá figurar por escrito y en el que quedarán reflejados los apoyos que se van a proporcionar a la persona usuaria de los centros para conseguir el desenvolvimiento de la persona en su cotidianeidad e inclusión social. Durante su diseño y ejecución se deben visibilizar ante la propia persona, su familia y el equipo profesional, las habilidades, destrezas y capacidades que la persona conserva, y, apoyándose en ellas, ofrecer los cuidados, estímulos y apoyos que en cada caso se requieran.

 

Unidad de convivencia. Define la estructura espacial con dimensión y ambiente de hogar, en los términos establecidos en la presente norma, en la que convive un grupo de personas mayores a quienes, con el objetivo de promover su autonomía, independencia e integración social, se proporcionan los apoyos necesarios para que sigan desarrollando su proyecto y forma de vida, de acuerdo a sus deseos y valores.

 

Centro multiservicios. Es la agrupación bajo la misma titularidad y en el mismo edificio o centro de los regulados en el presente decreto, de un conjunto de servicios dirigidos a las personas que siguen viviendo en su domicilio pero que necesitan apoyos para mantener su autonomía y su integración social.

 

h) Estancia parcial en horario diurno. Es el periodo de tiempo que una persona que no es usuaria de servicio completo en un centro residencial o en un centro con unidad de estancia diurna, permanece recibiendo cualquiera de los servicios para los que están autorizados los centros multiservicios por la normativa de servicios sociales.

 

i) Estancia parcial en horario nocturno. Es el periodo de tiempo que una persona permanece en un centro multiservicios para personas mayores, recibiendo cualquiera de los servicios que necesite en ese horario para los que esté autorizado el centro por la normativa de servicios sociales.

 

 

Pasillos  igual o superior a 1,50 metros. A estos efectos se entenderá que los pasamanos no reducen el ancho mínimo

Puertas  será de 0,78 metros en todas aquellas dependencias con acceso para personas usuarias. En el caso de puertas correderas, la anchura se medirá entre el marco y la hoja.

En los aseos destinados a personas usuarias abrirán hacia el exterior o serán correderas y en cualquier caso su cierre interior tendrá un mecanismo de apertura desde el exterior en caso de emergencia.

 

En los aseos que sean de uso público general bastará que cumplan esta condición las puertas de las cabinas de los inodoros.  Se dispondrán pasamanos en uno de los laterales de los pasillos y zonas de tránsito  su parte más alta estará comprendida entre 0,80 y 1,00 metros.

 

Ascensor  Si existiese, al menos uno de los ascensores que se instalen en los centros residenciales deberán tener unas dimensiones interiores mínimas en la cabina de 2,10 metros de fondo y 1,10 metros de ancho, el resto tendrán que ser accesibles. Para los centros de día tendrá que ser accesible.

 

Se dotará de instalación de alumbrado de emergencia a las siguientes dependencias: vestíbulos, salas de espera, pasillos, zonas comunes generales así como las de las unidades de convivencia, aseos, vestuarios de personal, almacenes, cocina y despachos, con independencia de la superficie del centro.

 

La capacidad máxima de cada unidad de convivencia será de 16 plazas, resultado de asignar una ocupación de hasta el 50% de las plazas con uso doble y el resto con uso individual.

Cada unidad de convivencia dispondrá de las siguientes dependencias:

a)  habitaciones.

b) Zonas comunes: cocina, comedor y sala de estar.

Las habitaciones, las zonas comunes y las zonas de circulación serán contiguas en cada unidad de convivencia.

a) La superficie mínima de las habitaciones será de 19 metros cuadrados útiles.

b) Las habitaciones serán personalizables por la persona usuaria que vaya a ocuparlas como residencia permanente, que pueden ser la totalidad de los componentes muebles, cortinas y pequeños electrodomésticos. La cama será dotación del centro, salvo acuerdo en diferente sentido entre la persona usuaria y el centro.

 

Las camas tendrán un ancho mínimo de 0,90 metros de anchura, deberán ser articuladas, entendiendo por tales las que se puedan abatir en dos o más planos.

Contarán con toma de TV, teléfono y acceso a banda ancha.

Contará con un baño con ducha accesible, que cumplirá los requisitos de la normativa de accesibilidad para estos espacios, y tendrá acceso al mismo desde la propia habitación

 

Las zonas comunes de la unidad de convivencia son la cocina, el comedor y la sala de estar, y podrán agruparse en un único espacio polivalente. La dotación de este espacio tendrá una dimensión de 5,60 metros cuadrados por plaza con una dotación no inferior a 30 metros cuadrados.

 

a) Promoción de la autonomía personal y participación, favoreciendo que la persona mayor conserve y ejercite sus capacidades, desarrolle la elección entre distintas opciones y participe en las decisiones que le afecten y sobre la vida del centro.

b) Normalización, proporcionando a las personas mayores, dentro y fuera del centro, un estilo de vida cotidiana lo más cercano posible, en configuración, desarrollo y experiencias, al que cualquier persona pueda disfrutar en su entorno familiar y social natural, procurando su atención a través de los servicios generales y ordinarios. Se utilizarán todos los servicios que sean posibles del entorno como parte de las actividades del centro, y se programarán actividades en el centro que tengan como destino las personas que vivan en el entorno del mismo, dentro de un enfoque comunitario.

c) Atención integral, garantizando la adecuada cobertura de las necesidades de la persona mayor, a través de la coordinación con otros dispositivos y recursos, así como de la coordinación interna y de las actuaciones basadas en la interdisciplinariedad y el trabajo en equipo.

d) Personalización de la atención, favoreciendo la flexibilidad en la búsqueda de una mayor adecuación de dicha atención a las necesidades, demandas y expectativas de la persona mayor.

e) Atención profesional dirigida al mantenimiento de la salud, buscando la mejor y más efectiva coordinación con los recursos del sistema sanitario, así como a las situaciones de dependencia mediante el reforzamiento de la promoción de la autonomía y la rehabilitación de la funcionalidad perdida, todo ello planificado y puesto en práctica sobre actividades que tengan sentido para cada persona usuaria.

 

f) Promoción de las relaciones con la familia y con otras personas de referencia.

g) Organización de la convivencia con especial atención a la garantía de la salvaguarda y preservación de los derechos de los usuarios y la dignidad de la persona, afianzando la libertad, confidencialidad, privacidad o intimidad de las personas usuarias.

 

h) Formación continuada del personal adaptada a las necesidades de los distintos programas y servicios.

i) Planificación, programación, coordinación y evaluación de la actividad, y sometimiento de la misma a las actuaciones de inspección, vigilancia, supervisión y control, garantizando los niveles requeridos de efectividad y calidad en la prestación de atención y servicios.

 

Se velará por que se garanticen los derechos de las personas usuarias de los centros de carácter social, en especial los dirigidos a:

a) Promover su autonomía sea cual fuera el alcance de sus limitaciones, en consonancia con sus preferencias y en línea con sus intereses.

b) Recibir de los profesionales que prestan servicio en el centro un trato personalizado, afectuoso, digno y respetuoso con su intimidad, identidad y creencias.

 

c) Mantener relaciones tan cercanas como sea posible con su familia, con los amigos y personas significativas en su vida y con el entorno social.

d) Recibir información, en particular sobre su situación personal y familiar, sus derechos y deberes, y su vida en el centro, y a un asesoramiento técnico sobre estas cuestiones.

e) Participar, activa y responsablemente, de acuerdo con su capacidad, en las decisiones que le afecten y en la organización, programación y desarrollo de la vida en el centro.

 

f) Expresar su opinión con libertad, a comunicarse con la dirección o responsable del centro, su profesional de referencia y resto de profesionales del centro, y a presentar peticiones, sugerencias y quejas.

g) Preservar la confidencialidad de sus datos personales y familiares.

 

 

Artículo 29. Deberes de las personas usuarias.

Las personas usuarias de los centros de carácter social para personas mayores, en el marco de la legislación en materia de servicios sociales y atención y protección a las personas mayores en Castilla y León, tendrán los siguientes deberes:

a) Respetar a las demás personas usuarias y al personal que preste sus servicios en el centro, comportándose correctamente con ellos.

b) Cumplir las normas que rijan el funcionamiento y la ordenación de la vida del centro y las indicaciones que reciban de los profesionales en el ejercicio legítimo de sus funciones, especialmente en lo referente al régimen de salidas del centro, para lo que se precisará la comunicación de las mismas.

c) Utilizar adecuadamente las dependencias y objetos del centro, cuidar las propias pertenencias y respetar las de las demás personas usuarias.

d) Cumplir los acuerdos y compromisos convenidos con el centro.

 

 

Garantizar a las personas usuarias el ejercicio del derecho a presentar peticiones, sugerencias y quejas, y promover la participación activa en la organización, programación y desarrollo de la vida del centro.

 

3. Las exigencias de dotación de profesionales en centros residenciales y unidades de estancias diurnas, tanto en lo que se refiere a la dotación mínima global en el centro, como a la de los profesionales de atención directa se expresará en una ratio que se calculará poniendo en el numerador el número de trabajadores y en el denominador la ocupación media que ha tenido el centro, considerando un periodo anual desde la fecha que se tome de referencia. La precisión de dicha ratio será hasta la milésima. A estos efectos, para el cómputo del número de trabajadores se tendrá en cuenta el equivalente al número de jornadas completas de los trabajadores que presten servicio en el centro de forma habitual, con independencia de su forma de contratación. Dicho cálculo deberá realizarse computando a cada trabajador en la equivalencia que corresponda según la proporción entre su jornada de trabajo y el 100% de la jornada anual según el Convenio Colectivo aplicable.

 

Cuando un centro residencial o un centro de día con unidad de estancias diurnas, cuente en su totalidad con usuarios de Grado II o de Grado III de acuerdo con la clasificación de la Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situación de Dependencia y su normativa de desarrollo, la ratio global del centro residencial será de 0,460 en los centros residenciales y de 0,235 en las unidades de estancias diurnas. En el resto de las situaciones, la ratio será de 0,410 y en las unidades de estancias diurnas de 0,230.

 

2. En los centros residenciales se considerará como ratio mínima conjunta de personal de atención directa y de personal técnico, aquella que no sea inferior a 0,248 teniendo en cuenta los contratos vigentes de los trabajadores en situación de alta laboral y la ocupación del centro en el día concreto

 

Para  cada   10  usuarios de  grado  2  y  3   habrá   4,6   empleados   entre  personal  de  atención  directa  y  técnico  (  director  ats  medico trab  social  fisio etc) .  En  centro de  dia   baja  cada   10   usuarios   2,35  empleados .

 

Ratio  minima   de las  residencias  con grado  0  1  2  3    es    por  cada  10  usuarios    2,48  empleados    o   5  empleados  cada  20  residentes.

 

El  director  puede    ser   a media   jornada  hasta  las  60  plazas  residenciales

 

Artículo 38. Personal de atención directa.

1. El personal de atención directa tiene como función principal la prestación de los apoyos a las personas usuarias de acuerdo con lo previsto en su proyecto de vida, así como canalizar las demandas de aquellas que no puedan satisfacer.

 

2. El personal que desempeñe estas funciones deberá poseer los conocimientos y capacidades que le permitan ejercer sus funciones con garantías de calidad y profesionalidad. Para ello, deberá contar con la titulación del sistema de formación profesional en materia de atención a personas en situación de dependencia, o con el respectivo certificado de profesionalidad o la cualificación profesional de atención sociosanitaria a personas dependientes, ya sea en instituciones sociales o en el domicilio.

 

3. La organización de los turnos dentro del centro residencial garantizará la atención de estos profesionales las 24 horas del día todos los días de la semana. Durante el período de actividad diurna, ninguna unidad de convivencia o espacio común del centro donde haya personas usuarias con necesidad de apoyos podrá prescindir de la atención de estos profesionales.

 

Durante las noches, los centros residenciales con ocupación hasta 60 personas usuarias contarán con al menos un profesional de atención directa. En este caso deberá estar localizable otro profesional del centro. Cada 60 personas usuarias o fracción se dotará de otro profesional de atención directa.

 

Cuando   los  usuarios  sean  de   todos  de  grados   2  y  3   la  ratio de  atención directa  será de  10  usuarios  2,75   trabajadores .

Si  hay    todos los  grados  solo se  exigen  por  cada  10  residentes    2,2  trabajadores

 

La función del personal de servicios generales es atender los servicios de limpieza, lavandería, cocina, seguridad, administrativos y análogos

2. Al profesional de referencia le corresponderán las siguientes funciones:

a) Establecer con la persona mayor una relación de apoyo, constituyendo para él una figura de referencia en el centro, para la atención, canalización y resolución de sus problemas y demandas.

b) Facilitar la coordinación diaria de todas las actuaciones relativas a la persona mayor, la ejecución y el desarrollo de las actividades en las que participe, adecuándolas a los objetivos previstos en su proyecto de vida y orientándola en beneficio de su desarrollo personal y social.

 

c) Apoyar el desarrollo del proyecto de vida y las actuaciones concretas que integren el mismo de cada persona mayor a él asignada, llevar a cabo el seguimiento continuado de la persona mayor y proponer cuando proceda, las adaptaciones pertinentes en dicho proyecto de vida.

d) Servir de enlace y referencia de la familia, en su caso.

e) Asegurar el puntual y completo registro de las incidencias, datos y observaciones sobre la persona usuaria y su evolución, recopilar información sobre ella, incorporándola a los informes que hayan de ser elaborados sobre la evaluación y seguimiento del proyecto de vida, compartiendo con el resto del personal la información disponible sobre aquella, y lo determinado sobre ella en las sucesivas reuniones del equipo de atención directa.

 

f) Cuidar de que se incorporen al expediente de la persona usuaria todos los documentos y datos que deban ser recogidos en él, garantizando su ordenación y permanente puesta al día.

g) Responsabilizarse del funcionamiento y dinamización del grupo de convivencia en el que, como unidad funcional básica, se integran las personas usuarias a él asignadas.

 

3. En la designación del profesional de referencia, se atenderá en la medida de lo posible su adecuación a las necesidades o condiciones específicas que pueda presentar la persona usuaria, y deberá ser un profesional de atención directa en los centros residenciales. Ningún profesional de referencia podrá serlo de más de seis personas usuarias en los centros residenciales y de doce en los centros de día con unidad de estancias diurnas.

En estos últimos centros el personal técnico también podrá realizar funciones   varias .

 

Para  los  centros   Ya  en  funcionamiento  c) La superficie mínima del dormitorio será de 8 metros cuadrados en las habitaciones individuales y 12 metros cuadrados en las dobles.

d) Existirá un aseo con ducha accesible por cada dos habitaciones.

e) El espacio común de la unidad de convivencia podrá agruparse en un único espacio polivalente. La dotación de este espacio tendrá una dimensión de 4,00 metros cuadrados por plaza con una dotación no inferior a 30 metros cuadrados.

 

Una vez haya concluido el plazo previsto en la disposición transitoria tercera del presente decreto, aquellos centros que cuenten con plazas que no hayan sido calificadas como aptas para personas en situación de dependencia, para justificar las prestaciones económicas vinculadas derivadas de la Ley 39/2006, de 14 de diciembre, deberán certificar que las personas afectadas ocupan plazas aptas para personas dependientes.

 

Los centros residenciales que se encuentren autorizados, definitiva o condicionadamente, antes de la entrada en vigor del presente decreto y cuenten con habitaciones con tres o más plazas, dispondrán de dieciocho meses a partir de la entrada en vigor de este decreto para modificar la capacidad de aquellas a un máximo de dos plazas.

 

Que disponga de, al menos, un aseo con ducha que dé servicio, como máximo, a cuatro plazas o fracción. El aseo incluido dentro de una habitación se considerará de uso exclusivo para esas plazas. La zona de ducha de estos aseos deberá estar enrasada con el suelo adyacente y permitir, en posición de sentado, el aseo con apoyos de una tercera persona. Asimismo, contará con un sistema de alarma al centro de control

 

Sexta. Cualificación profesional del personal de atención directa.

Hasta que se convoquen y resuelvan los procesos de evaluación y acreditación de competencias necesarios para la obtención de los certificados de la familia profesional servicios socioculturales y a la comunidad, incluidos en el Repertorio Nacional de certificados de profesionalidad, que permitan el acceso a dichos procesos al personal que preste servicios en el ámbito de esta Comunidad, a través del servicio público o privado que dé lugar a prestación vinculada, y no reúna los requisitos de formación exigidos por Acuerdo del Consejo Territorial del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia, se le exigirá la formación prevista en la normativa autonómica vigente a la entrada en vigor del presente decreto.

 

1. En el plazo de un año desde la entrada en vigor de la presente norma, por la consejería competente en materia de servicios sociales se aprobará la orden que establezca el contenido y la estructura del plan de gestión de la calidad de los centros.

Los centros que determina el presente decreto deberán contar con el correspondiente plan de calidad del centro en el plazo de un año desde la fecha de publicación de la citada orden.

 

2. En el plazo de un año desde la entrada en vigor de la presente norma, por la consejería competente en materia de servicios sociales se aprobará la orden que determine el contenido y la estructura del proyecto de vida de los usuarios.

En los centros que determina el presente decreto, las personas usuarias deberán contar con el correspondiente proyecto de vida en el plazo de un año desde la fecha de publicación de la citada orden

 

El presente decreto entrará en vigor a los seis meses de su publicación en el bocyl

 

http://bocyl.jcyl.es/boletin.do?fechaBoletin=05/02/2016BOCYL-D-05022016-2.pdf

 

Combatir la soledad en la Tercera Edad

Juan Moisés de la Serna
- Viernes, 22 Enero 2016 10:36
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El doctor en Psicología, Juan Moisés de la Serna, nos explica los beneficios que tiene para las personas mayores gozar de la compañía de los demás. Dedicarles unos minutos a la semana no nos supone un gran esfuerzo y así les ayudaremos a prevenir los achaques de la edad.

Seguro que conoce algún mayor que por un motivo u otro quiere estar solo, ya sea porque ya no le quedan seres queridos viviendo cerca, o porque son celosos de su intimidad.Pero el resto, la mayoría de las personas mayores, quieren y necesitan estar con sus semejantes, ya sean estos de su misma edad o no. Los seres humanos, por definición, somos seres sociales, nacemos, crecemos y nos desarrollamos en sociedad, y cuando llegamos a ancianos,… a veces la sociedad les da la espalda.

Sacar diez minutos a la semana no cuesta tanto y hace mucho bien al anciano.

Es cierto que una persona mayor no puede ser tan dinámica como los jóvenes, e incluso que puede sufrir algún tipo de achaque físico o en sus habilidades cognitivas, pero no es excusa para no poderles dedicar algún tiempo a la semana.

Desde hace muchos años, en algunas instituciones solidarias e incluso religiosas existen los visitadores de ancianos y enfermos; personas dedicadas a donar su tiempo y compartirlo con desconocidos que lo único que quieren es saberse escuchados y acompañados.

 


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Es cierto que siempre tenemos muchas actividades que realizar, pero sacar diez minutos a la semana no cuesta tanto y hace mucho bien al anciano.

La prevención de la soledad sirve para paliar muchos de los achaques que aparecen a edades avanzadas. Esto no es la cura de la vejez, ni la fuente de la juventud, pero sí es la forma en que se previene los efectos de la soledad, los cuales suelen ir acompañados de baja autoestima y sentimientos depresivos. Y todo ello se puede prevenir atendiendo a nuestros mayores, escuchándoles o simplemente compartiendo tiempo con ellos. entonces ¿Eres capaz de sacar diez minutos a la semana para atender a un mayor?

Ancianos muertos de soledad

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Hace unos días encontraron muertos en sus domicilios de Madrid a dos personas de 85 y 82 años, uno ya descompuesto sobre su cama y la hermana tirada en el pasillo, muerta desde hacía tres días.

Eran ciudadanos que pagaban sus impuestos, y que murieron en la más triste soledad durante este tórrido verano. Lo mismo ha sucedido en otras grandes urbes. Y en nuestras ciudades, mueren ancianos en soledad durante todo el año.

La opinión pública no es capaz de asimilar este trágico destino que amenaza a centenares de miles de personas ancianas que viven solas y a las que descubren los vecinos por el olor que se cuela por sus puertas, o por el ruido de un televisor encendido. Nadie los había echado de menos. Nadie había acudido a su llamada de socorro ante una rotura de fémur, un accidente en su domicilio o una enfermedad banal que los imposibilitó para utilizar el teléfono o gritar de forma que lo oyeran sus vecinos.

Nadie sujetó sus manos, ni secó sus frentes ni refrescó sus labios mientras se enfrentaban al tránsito en el que sus vidas se apagaban.

Ningún animal padece la experiencia de soledad en el momento de su muerte. Los seres humanos, sí.

Es necesario representarlos como a nuestros propios padres e hijos, como a un amigo. No cabe ninguna abstracción ante la muerte ni ante la vida, ante la injusticia y la insolidaridad que se apodera de unas sociedades esclavas de vorágines que nos dominan. Es preciso denunciar y gritar para rescatar la memoria del olvido.

Toda persona, por el hecho de haber nacido, forma parte de la gran familia humana. Para cada uno de los componentes de la sociedad, el “otro” no sólo es referencia sino componente fundamental de una existencia compartida.

Eso es lo que entendemos por civilización, eso es lo que asumimos como miembros de la sociedad humana. Con independencia de cualquier moral, religión o filosofía, porque aunque la vida no tuviera sentido, tiene que tener sentido vivir. Lo sepan o no, lo respeten o lo conculquen, en las diversas expresiones culturales, el vivir de los seres humanos y del mundo animado, y aún del medio en que vivimos, tiene un profundo sentido que nos informa y nos sostiene, porque nos anima.

Vivir es un quehacer que es preciso compartir con los demás en un ámbito general de libertad, de justicia y de solidaridad. Vivir con dignidad puede aconsejar a una persona poner fin a una situación insoportable. Pero no nos puede permitir que abandonemos en nuestras ciudades a personas para morir en soledad, con tristeza y sin auxilio.

Al menos, el del cariño, la comprensión y la cercanía.

Somos responsables de su suerte porque hoy es posible arbitrar medios para identificarlos y mantener servicios sociales que los cuiden. Ahora ha sido el calor, durante todo el año son la enfermedad, los accidentes o la infinita tristeza de saberse abandonados. El aislamiento físico no siempre responde a un abandono de sus familias. Su soledad responde a una sensación de impotencia por vivir una circunstancia para la que nadie los preparó. Asumieron la jubilación como la meta de una carrera que consistía en producir.  Algunos caen en la cuenta de que aún conservan salud y muchas de sus aptitudes físicas y mentales, pero no saben cómo compartirlas.

Muchos voluntarios sociales han asumido un compromiso con una persona mayor para visitarla, dar un paseo o acompañarla a cualquier sitio que sirva como excusa para compartir un rato y hablar.  Otros jóvenes comparten el curso académico con personas ancianas que viven solas, pueden valerse por ellas mismas, pero que disfrutan con estos nietos adoptivos y ellos con el descubrimiento de una realidad desconocida. En este caso la coordinación y el control son necesarios por personas preparadas de alguna asociación civil responsable. Desde hace décadas funciona en Madrid el programa de vivienda compartida con inmensas satisfacciones, y esfuerzos, claro.

En ningún pueblo de economía de subsistencia se abandona a los ancianos, sino que se les venera, se les reverencia y se les considera como clave de la vida familiar y social. Cualquier anciano es responsabilidad, no sólo de su familia sino del grupo social, y su pérdida es sentida por cada una de las personas como algo personal.

En las sociedades aparentemente desarrolladas y que tan sólo lo son en crecimiento económico y en posibilidades científicas y técnicas, no es de recibo asistir cada año y cada día a este espectáculo de seres humanos que mueren abandonados.

José Carlos García Fajardo
Profesor Emérito de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) Director del Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS)
fajardoccs@solidarios.org.es

Twitter: @CCS_Solidarios

Añadiendo a esto y como colofon un comentario del Papa sobre la eutanasia.

Eutanasia

Sobre la eutanasia, el papa ha denunciado una clase de “eutanasia oculta” de la sociedad que descarta lo que no es útil como los ancianos o los niños.

“Es una costumbre hoy dejar morir a los ancianos, pero decimos la palabra técnica, ‘eutanasia’, pero también existe una eutanasia oculta”, afirmado.

En este sentido, ha puesto el acento en que la soledad es el veneno más grande para los ancianos y ha explicado que la cercanía, la amistad, la ternura, es la mejor medicina para vivir largo tiempo.

Asimismo, advierte a los hijos que lo que se siembra se recoge.

“Yo pregunto a hijos que tienen padres ancianos: ¿Ustedes son cercanos o los tienen en una residencia, los van a visitar?” dijo.

“Se descartan ancianos, porque se les deja solos y además nosotros, los ancianos, tenemos achaques y traemos problemas”, explica el papa.

Suicidios en la tercera edad, una amenaza silenciosa

Escrito por  Danitza Montaño T/El País eN Ene 25, 2016

depresión

A sus 90 años Julio decidió poner fin a su vida, era una mañana del año 2015. Para esto tomó el cinturón que le había regalado su hijo y se ahorcó. Mucho antes en la puerta había colocado un letrero que decía llamen a la Policía. En el interior de su pequeña habitación, yacía colgado su frágil cuerpo, que según él ya no le importaba a nadie.
En otro escenario María tenía presión alta y diabetes, deprimida por la muerte de su esposo dejó de tomar sus medicaciones y se dejó morir. El hecho no fue registrado como suicidio pero bien saben sus hijos que fue así.
El suicidio en la tercera edad es una amenaza silenciosa que va en aumento en el mundo, se calcula que alrededor de un millón de personas pone fin a su vida, entre ellos un número creciente de individuos mayores de 60 años.
De acuerdo al profesor y psicólogo  José Carlos García Fajardo el suicidio estaba entre las tres primeras causas mundiales de muerte en personas de entre 15 y 44 años, aunque el sector con mayor riesgo era el de los adolescentes. Ahora los suicidios de personas mayores sin prestaciones médicas se han disparado en el país en más de un 30%. Son las personas de edad que ya no se sienten útiles, ni necesitadas, ni queridas, las que toman esta decisión.
Cada día casi tres mil personas en el mundo ponen fin a su vida. Cada hora, ciento veinticinco personas se suicidan, más de dos personas por minuto. Un millón de personas se quitan la vida cada año, afirma la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Según Fajardo hablamos de suicidios verificados, no de los camuflados en “accidentes”, previa ingestión de drogas, de alcohol o de broncas emocionales que conducen a aplastar el acelerador.
“Muchos ancianos que viven solos en las ciudades grandes y que ´aparecen´ muertos, no se han pegado un tiro, ni se han tirado por la ventana ni ingerido venenos, se han dejado morir, abandonándose en la comida y en la higiene, perdiendo fuerzas, y hasta intuyendo una liberación en dejar de llevar un vivir sin sentido”, explica y añade que todo tiene que ver con el abandono.
En Bolivia, la cantidad de población adulta mayor que estaría en condición de abandono y maltrato alcanza a una cifra de 33.474 personas, equivalente al 5,90% del total de Personas Adultas Mayores en el país. Sólo el 21% tiene sus necesidades básicas satisfechas, el 16% está en el umbral de la pobreza y el 63% en pobreza, según fuentes de la Defensoría del Pueblo.

En Tarija hay más de 23 mil adultos mayores en abandono
De acuerdo a los datos del Censo 2012 que el Instituto Nacional de Estadística (INE) facilitó a El País eN, en total en el departamento hay 43. 154 adultos mayores. La mayor concentración de éstos se encuentra en un rango de edad de 64 y 95 años, sumando 23.290 mujeres y 19.864 hombres. Del total, 23.057 están obligados a trabajar para sobrevivir, pues sus hijos no se encargan de ellos e incluso son los adultos mayores quienes aún deben mantenerlos.
De acuerdo a la Defensora del Pueblo en Tarija, Gladys Sandoval, la situación de los adultos mayores en el departamento es muy crítica, debido a que hay una constante vulneración de sus derechos humanos. Resalta, por ejemplo, que los hijos desconocen que se debe pasar una asistencia familiar a los padres (adultos mayores) si es que éstos no cuentan con recursos para sustentarse. Un estudio revela que los adultos mayores son abandonados mayormente en las calles, hospitales y centros geriátricos.
En el departamento ya se han registrado varios casos de fallecimiento de ancianos en situación de abandono e incluso adultos mayores internados en hospitales sin ningún familiar que responda por ellos.

Un caso emblemático en Tarija
En septiembre de 2014, tras varios años de estar alejado de su hija, quien partió hacia Estados Unidos en busca de trabajo, un anciano decidió quitarse la vida, se colgó con una soga que amarró a una tubería de su domicilio, ubicado en la ciudad de Yacuiba. Así lo informó la Policía.
Un familiar que vivía con él relata que el adulto mayor se sentía triste y ya no comía. “Fue encontrado colgado en un tubo metálico, el posible móvil del hecho fue una depresión por no reunirse con su hija en Norteamérica; no se encontró ninguna carta póstuma”, reportó la Policía en ese entonces.
Una situación similar, aunque no terminó en suicidio, lo relata Lola Palacios, la directora de la Casa del Adulto Mayor, cuenta que en una ocasión les llegó el caso de un anciano al que pusieron en un avión procedente de La Paz indicando que sus familiares estaban en Tarija.
Hechas las averiguaciones se descubrió que no tenía a nadie aquí por lo que el centro intervino y consiguió que se le recibiera en el asilo de ancianos Teresa de Jornet.

En Bolivia hay más de 33 mil ancianos abandonados
De acuerdo con los datos revelados por el presidente de la Asociación Nacional del Adulto Mayor de Bolivia (Anambo), Hugo  Crespo Terrazas,  en Bolivia hay 1,5 millones de adultos mayores. Del total, 30 de cada 100 personas de la tercera edad sufren algún tipo de maltrato físico o verbal.
Empero el maltrato verbal es una de las menores situaciones que deben soportar debido a que el abandono es un gran problema en el país.  Más de 33.400 personas adultas mayores sufren condiciones de abandono y maltrato en Bolivia, informaron fuentes de la Defensoría del Pueblo.
“En Bolivia la cantidad de población adulta mayor que estaría en condición de abandono y maltrato, alcanza una cifra de 33.474 personas”, señala un informe entregado por ese despacho a los periodistas.
De acuerdo a la psicóloga tarijeña Claudia López Figueroa una forma de lograr un entorno saludable para los ancianos está cimentada en la creación de entornos sociales afectivos y lazos familiares fuertes, en los que se apoye a los ancianos y se produzcan relaciones intergeneracionales saludables, “entornos en los que se acepte el envejecimiento como una dimensión del transcurso vital de las personas. Esto evitará que los adultos mayores se dejen morir o tomen decisiones radicales”, explica.

Prevención de los suicidios
Los profesionales que trabajan en la prevención de los suicidios insisten en que se trata de muertes evitables que, en algunos países, alcanzan a 10,4 por cada cien mil habitantes y, entre los adolescentes, el riesgo es del 30% por la misma proporción y ahora en personas mayores sin medios.
Ya sabemos que el suicidio es un tabú tan fuerte como el incesto o, hasta hace poco, la homosexualidad. En los Libros de estilo de muchos medios se reglamenta la publicación de estas noticias, “porque pueden provocar estímulo de imitación”.
La OMS pide mejorar la educación en el tema, reducir la estigmatización y aumentar la conciencia de que el suicidio es prevenible. En muchas legislaciones, el intento de suicidio se castiga como delito.
Empero, lo cierto es que es necesario prevenir decisiones fatales que podrían evitarse mediante atención médica y psicológica, comprensión y tratamiento, información adecuada y medios eficaces. Los más vulnerables son los ancianos sin medios para vivir con dignidad.
“No vamos de la vida hacia la muerte, sino que aspiramos a momentos felices al saberse uno mismo, libre y responsable”, señala López.
Aunque no se ha hecho mucho por prevenir este problema, en Bolivia y en Tarija hay algunos lugares creados para dar mejores días a los adultos mayores, entre los más importantes están: el asilo de ancianos y la casa del adulto mayor.

El asilo de ancianos
Divido en cuatro pabellones, separados hombres de mujeres, el “Hogar de Ancianos Santa Teresa de Jornet”  se yergue en la calle Santa Cruz y funciona desde 1993, vale decir hace 20 años. En él, diez monjas y quince trabajadores de apoyo cumplen la función de atender a 162 ancianos.
El patio central, rodeado de rosas y hortensias, sirve de espacio para que los adultos mayores que ahí habitan tomen un poco de sol cada mañana, celebren algunas fechas especiales e inevitablemente recuerden a sus hijos en largas conversaciones.
Algunos caminan por todo el patio y otros sólo están sentados en sus sillas. Son muy pocos aquellos ancianos que se distraen en la sala con el televisor; tanto así que la misma madre responsable del pabellón de varones, Nieves Ojeda Huarayo, dice: “estas personas son de otra camada, pues no ven televisión”.
De acuerdo a datos de la madre superiora del asilo, Florentina Delgado, en el hogar están en su mayoría agricultores que han vivido una vida muy golpeada. “Algunos son traídos por su familia, a veces vienen solos y en otras ocasiones los trae la Policía porque se extraviaron. Muy pocas familias reclaman por ellos y los vienen a recoger”, revela Delgado, quien añade además que muchos de ellos sufrieron violencia familiar.
Pero más allá de las palabras, la tristeza se respira en el aire y una sencilla cifra la ratifica; pues recurriendo a un cálculo mental, la hermana Nieves Ojeda afirma que sólo cuatro ancianos de 162 reciben por día la visita de sus familiares.

La casa del adulto mayor
Otra iniciativa en Tarija es la casa del adulto mayor, se trata de una infraestructura que ha sido construida pensando en dar a los adultos mayores un lugar en el que puedan ver transcurrir su vida con mayor calidad y mejores condiciones.
Su edificación fue un sueño para su directora, Lola Palacios, desde que comenzó a trabajar en la Unidad del Adulto Mayor. “Yo conocí un centro en Argentina y quería algo así para Tarija, ellos han venido hace poco y han visto el centro y me han dicho que yo me he copiado de ellos pero que ahora ellos se van a copiar de nosotros, les ha gustado mucho lo que tenemos aquí”, explica.
La infraestructura de la Casa del Adulto Mayor cuenta con los ambientes necesarios para promover la socialización de las personas de la tercera edad en reuniones y otras actividades como la realización de manualidades, comidas y encuentros, donde los adultos mayores pueden expresarse a través del canto y el baile.
Además se ha construido una piscina muy cómoda equipada especialmente para que las personas de la tercera edad puedan practicar natación y hacer ejercicios que les benefician en factores relacionados a la salud. Allí cuentan con vestidores y duchas.
También existe una sala de hidromasajes con tres jacuzzis para que los usen aquellas personas que precisen este tipo de masaje terapéutico.
Para casos de pequeñas emergencias médicas hay un consultorio a cargo de una enfermera en el que pueden recibir primeros auxilios y también medicamentos que les serán otorgados de manera gratuita.
Doña Lolita, como le llaman a la Directora, los atiende y escucha sus problemas y necesidades. En casos graves canaliza la búsqueda de soluciones.

El adulto mayor y la depresión
Doña Dolores salía todos los domingos a las 15.30 a la puerta del asilo. “Es que mis hijos ya van a venir y tengo que estar bien presentable”, respondía a quienes le preguntaban por qué se había puesto tan linda ese día.
Se cepillaba el pelo desde la mañana, pasaba horas frente al espejo y hasta el almuerzo le parecía una pérdida de tiempo, porque no podía faltar a aquella cita que nunca se cumplió. Sólo el frío y la recomendación de las asistentes del asilo la movían del banco elegido, cuando las sombras de la noche llegaban para hacer juego con el crepúsculo de sus años.
Otra vez le habían fallado, otro domingo que no llegaron, pero nunca perdió la fe porque a pesar de sumergirse en depresión, en la semana, vivía de ese hilo de esperanza. Hasta que un día fue ella quien falló a la cita, hasta que la muerte apresuró su partida.
Cuentan los allegados que fue justamente un domingo que sus hijos la dejaron en ese asilo con la promesa. “Espéranos acá, que el domingo que viene vendremos para sacarte a pasear”.
Como ésta son muchas las historias y situaciones que sumergen a las personas de la tercera edad en situaciones de depresión. Se calcula que hasta un 30% de los mayores de 65 años en Bolivia padecen de alguna forma de depresión.
Se sabe que este estado de ánimo complica la evolución de las enfermedades médicas del anciano; interfiere en la rehabilitación de enfermedades incapacitantes como el ictus; induce a un mayor riesgo de suicidio y se traduce en una mayor mortalidad por cualquier causa en quien lo padece.

Hay varias normas que
protegen a los ancianos

De acuerdo a una investigación bibliográfica que realizó El País eN, la Ley Nº 603 (Código de las Familias y del Proceso Familiar), artículo 33, inciso d. (Deberes de hijas e hijos, tuteladas y tutelados) expresa: “Son deberes de las y los hijos, tuteladas y tutelados: prestar asistencia a su madre, padre o a ambos, y ascendientes, cuando se hallen en situación de necesidad y no estén en posibilidades de procurarse los medios propios de subsistencia”.
-La Constitución Política del Estado Plurinacional por primera vez constitucionaliza los derechos de las personas adultas mayores en la Sección VII, Artículos 67, 68 y 69. Se sanciona toda forma de maltrato, abandono, violencia y discriminación.
-Está en vigencia el programa “Movilización por la identidad: Existo yo, Existe Bolivia” que proporciona carnets de identidad de manera gratuita a las personas indocumentadas.
-La Ley Nº 2616 de Registro Civil, acelera la tramitación de saneamientos de documentos de personas adultas mayores en la rectificación y corrección de errores.
-La Ley Nº 3323 de Seguro de Salud para la Persona Adulto Mayor (SSPAM) establece que, a partir de los 60 años, tienen derecho a recibir atención médica integral, gratuita, curativa y preventiva orientada a proteger su salud.
-La Ley Nº 1674 contra la violencia en la familia reconoce que los bienes protegidos jurídicamente son la integridad física, psicológica, moral y sexual de cada uno de los integrantes del núcleo familiar.
-El decreto Supremo Nº 0264, aprobado el 26 de agosto de 2009, declara este día como el “Día dela Dignidad de las Personas Adultas Mayores”.
-Se promulgó la Ley Nº 3791 de la Renta Universal de Vejez (Renta Dignidad) y Gastos Funerales de diciembre de 2007. La Ley otorga una pensión vitalicia y universal a todas las personas mayores de 60 años, que tengan o no jubilación.

¿Quién se encargara de todos los ancianos en el  2030?

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La vieja carne está ya aquí.

Y la montalña de carne   está creciendo más rápido de lo que imaginas.

En 2030 seremos 2.302.367  personas mayores de 65 años .

Saborearlo. 2 302 367.

Y ¿qué significa?

¿Qué puedes que hacer con éllo?

Tal vez usted es joven. Usted hace cosas consigo mismo. Esta completo.Hmm.

Si necesitas  la atención de una antigua cojera hoy, eso que no es nada comparado con lo que va a necesitar en 2030. ¿Quién crees que se hará cargo de todo en tus 60+, 70+ y 80+?

Sí,  a que nos lleva.

Tendran que dejar de lado sus carreras,  y a los niños que duermen y empezar a masajear las piernas amputadas de su madre.

Si no.

Si no se hace nada. Si no hay un cuidado de mayores  reformado radicalmente.

Y aquí no basta la elección del paciente y algunos más “los ancianos”. Si los valores y una abitación en el balcón para aquellos que pueden pagar.

Se necesita algo más.Se requiere un enfoque a largo plazo que va más allá de los ascensos de carrera de los políticos.

Esto es acerca de la planificación.

¿Por qué no un consejo nacional?

Una colección de las personas fuertes y bien informados que analizan las necesidades específicas de las personas de edad avanzada.

Por lo tanto.

En primer lugar hay que hacer un análisis.

Y entonces, cambiar  la legislación, regulación y organización.

No como ahora:

Reglamentos primero, adaptados al hombre.

http://www.aftonbladet.se/nyheter/vagardubligammal/article11591245.ab

Equipo de Redacción A Tu Salud

Actualmente, cuando la expectativa de vida sigue en aumento a nivel mundial (en Argentina supera los 75 años) desde diferentes enfoques de la medicina, la mirada está puesta en ahondar las medidas tendientes a lograr que las personas lleguen a edades avanzadas  de la forma más óptima posible.

La Organización Mundial de la Salud (OSM) recientemente puso énfasis en la necesidad de que los Estados renueven sus políticas sobre el tema. En el “Informe mundial sobre envejecimiento y salud”, el organismo habla de un cambio en el concepto de envejecimiento y respalda el reemplazar el modelo de salud curativo por uno que esté centrado en la prestación de los cuidados integrales y la promoción de la integración en todas las esferas de la vida social.

Es que superadas las concepciones que sostenían que la llegada del final de la vida se asociaba  al término de los años laboralmente productivos -es decir, la jubilación- en la actualidad el encuadre respecto es distinto.

De hecho, ya alejados de esta postura frente a la vida, muchos hombres y mujeres que atraviesan esta etapa piensan más bien en seguir con distintos proyectos o saldar los pendientes, como estudiar, aprender una disciplina  (artística o no) o sencillamente reunirse con amigos y familiares, viajar e inclusive, rearmar su vida afectiva y de pareja, entre otros aspectos.

No obstante, aclara el informe de la OMS, el alcance de las oportunidades de una mayor longevidad dependerá, en gran medida, de un factor clave: la salud.

“Si las personas viven en buen estado de salud, su capacidad para hacer lo que aprecian será apenas incomparable a la de una persona más joven. Pero si esos años se determinan por reducción de la capacidad física y mental, las derivaciones para las personas mayores y para la sociedad serán mucho más negativas”, puntualiza el escrito donde se destaca que por primera vez en la historia la mayoría de la población mundial puede aspirar a vivir más de sesenta años.

Hábitos saludables, la clave

Marcelo Barcenilla, médico geriatra y gerontólogo, citó que si se quiere contar con una buena calidad de vida desde el punto de vista físico, emocional y mental, es preciso tomar algunas medidas en los años anteriores a la tercera edad.

Entre los principales componentes de riesgo que son precisos impedir figuran los altos niveles de colesterol y triglicéridos, como del mismo modo patologías como la diabetes y la hipertensión o bien, hábitos poco saludables, entre ellos, el tabaquismo, el sedentarismo y el consumo desmedido de alcohol y otras sustancias nocivas.

Por el contrario, detalló el especialista, salir a caminar treinta minutos entre dos y tres veces por semana (de manera de estimular los grupos musculares), ejercitar el cerebro (con al menos una lectura de una hora todos los días), cambiar los horarios de las rutinas, conservar las redes sociales activas y alimentar los lazos afectivos sólidos con la familia, son parte del secreto para vivir con plenitud muchos años.

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“Volver a lo natural”

Entre otras pautas para cuidar el organismo, la alimentación proporcionada y saludable, basada en el consumo de  vitaminas, minerales, calcio y fibra, figura entre las prioridades. En un mundo donde la industrialización de los alimentos ha llevado muchas veces a alterar sus componentes naturales, lo recomendable es retomar las dietas basadas en platos más bien naturales o hechos en casa.

Patricia Chalabe, médica diabetóloga reveló que de hecho, “estamos en una situación bastante tóxica debido a la utilización de productos elaborados con muchos conservantes, agregados y estabilizantes”. Por eso, ella recomienda el consumo de productos naturales e integrales y en lo posible cocinar con vegetales de origen orgánico como así también evitar las gaseosas y los jugos preparados, entre otros productos. “Estos hábitos se deben incorporar inclusive desde la infancia”, sugiere la especialista.

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La influencia del entorno

Pero a esta valoración integral sobre el envejecimiento se suma otro factor, que tiene que ver con el medio ambiente, que puede brindar una serie de recursos o bien, plantear dificultades. Esto, en última instancia establecerá si la persona tiene las posibilidades de hacer las cosas que siente.

Así, ejemplifica el informe, aunque el adulto mayor esté limitado en sus capacidades, podrá hacer las compras si tiene acceso a medicamentos o a un dispositivo de apoyo (como un bastón o una silla de ruedas), o si vive cerca de un medio de transporte accesible.

Esta relación entre el individuo y el entorno en el que vive, y cómo interactúan, es lo que se conoce como capacidad funcional. Esto se define como los atributos relacionados con la salud que permiten a las personas ser y hacer lo que tienen razones para valorar. A partir de estos conceptos, se define que el envejecimiento saludable es el proceso de desarrollar y mantener la capacidad funcional que permite  el bienestar en la vejez.676029_NpAdvHover

Una mirada más optimista

El psicólogo y director del Centro de Psicología Cognitiva Santiago Gómez sugirió que una forma de vivir con plenitud esos años de libertad y disfrute de todo lo sembrado a lo largo de la vida, consiste en conservar las habilidades sociales (por ejemplo, ir al club o juntarse con amigos), satisfacer los propios intereses y disfrutar de todas las actividades que se consideren placenteras, como el deporte, el teatro, la música, la pintura y todo lo que la persona crea conveniente.

Para conseguir una mirada optimista, recomendó Gómez, es preciso estimular el pensamiento positivo, la creatividad y concentrarse en soluciones frente a las dificultades que vayan apareciendo.

En ese sentido, algunas pautas pueden ser: agradecer todas las mañanas por un nuevo día de vida; tener proyectos personales, no renegar por los dolores físicos, propios de la edad; valorar todo lo que uno sí tiene y puede; cortar los pensamientos negativos, tales como “como ya soy grande” y cambiarlos, por “lo voy a intentar”. Del mismo modo se recomienda reír porque de este modo se estimulan las endorfinas que mejoran el humor.

También puedes consultar: Lo que debe saber el adulto mayor antes de hacer ejercicio

Fuente: losandes

¿Hacer pagar a la residencia por la sanidad pública que reciben los residentes?_ndice

Uno de los problemas por resolver que afectan al sector de la atención a personas mayores en residencias es el de la atención sanitaria que reciben los residentes.
En teoría, como cualquier otro ciudadano beneficiario del sistema público de sanidad, éstos tienen los mismos derechos a recibir atención que una persona que vive en su casa.
La realidad dista bastante de la teoría.
Para empezar, lo normal es que un residente cuente, además de con su médico de cabecera, con un médico pagado por la residencia que es quien le visita, realiza diagnósticos  y prescribe medicamentos cuando se precisan.  Como ese médico suele trabajar en base a una relación privada con la residencia, cada centro encuentra la forma de convertir esa prescripción en “receta” y finalmente en medicamentos reales pagados por el sistema público.
Existen muchas formas de convertir una prescripción en receta y en cada rincón de España aplican “su” sistema sin que exista, para algo de tanta relevancia, un método común planificado y ajustado a la Ley.  Así, es posible que la residencia lleve periódicamente un listado de prescripciones al centro de Atención Primaria y allí el médico de cabecera de los residentes (que ni los ha visto) firme las recetas devolviéndolas al cabo de unos días.  En ese caso una farmacia “avanza” los medicamentos sin recetas y arregla la situación cuando éstas llegan al cabo de unos días.  En otros lugares el médico de la sanidad pública interviene desde el principio; en otros se han creado programas piloto en los que existen equipos de médicos de la sanidad pública (o empresas contratadas) que se coordinan con los de las residencias para agilizar la atención y prescripción.
Sea como sea, desde la administración pública se ve a los residentes como unos grandes consumidores de recursos y medicamentos por lo que, su preocupación cuando se ponen a planificar, parece más basada en bajar la factura que en crear un sistema equitativo.
La consecuencia de esta dispersión es una de descontrol y de discriminación contra unos mayores, que normalmente necesitan una gran intensidad de atención sanitaria y en cambio reciben menos de la Sanidad Pública que los mayores que viven en sus domicilios.
Aunque resulta difícil generalizar, ya que la situación es diferente en cada comunidad autónoma, creo que no me equivoco si digo que un mayor diabético que vive en su casa recibe más tiras reactivas y lancetas para hacer pruebas de glucemia que uno que vive en una residencia.  Una persona mayor “normal” (o sea, que no vive en una residencia) que sufra de incontinencia recibe más pañales que los que se prescriben a aquel que vive en una residencia de mayores.  Un octogenario que ingrese en urgencias de un hospital proveniente de una residencia tiene una posibilidad bastante elevada de ser “devuelto” al centro en circunstancias que, si la persona fuese procedente de su domicilio, le harían quedarse en el hospital durante más tiempo recibiendo el tratamiento que necesita.
Estas circunstancias podrían tener alguna explicación si las residencias de mayores fuesen centros sanitarios que recibiesen algún tipo de financiación del sistema de salud, pero la realidad es que, a todos los efectos legales, una residencia de mayores es sencillamente un sustituto del hogar.
Escribo esto porque en las últimas semanas he recibido un documento que el Institut Català de la Salut (ICS) está proponiendo firmar a algunas residencias de la provincia de Tarragona. He leído la propuesta, he hablado con varios profesionales y me he quedado perplejo ya que me parece a la vez algo muy bueno y algo malo.
Imaginemos que tengo una residencia asistida de personas mayores de 100 plazas.  Tengo en mi plantilla a un facultativo contratado que viene a 30 horas a la semana que actúa como médico de los residentes.  También tengo enfermera, fisioterapeuta, terapeuta ocupacional y todo el personal que me exigen la normativa y los requisitos de acreditación.
Un día la Sanidad pública me propone que un médico del ambulatorio  (Centro de Atención Primaria) podría prestar un servicio más intenso en la residencia, atendiendo a los residentes, realizando las valoraciones de ingreso, participando en las reuniones del equipo interdisciplinar.
Concretamente me ofrecen que ese médico de la sanidad pública participe de la siguiente forma:
Acogida  del residente.
• Realizar la evaluación geriátrica integral de la persona en el momento del ingreso, cumplimentar la historia clínica y el expediente asistencial y hacer el seguimiento periódico que requiere el protocolo del centro.
• Definir y registrar en la historia clínica del residente con el aplicativo propio de la residencia y el E-CAP (programa informático de Atención Primaria Pública); los objetivos, actividades y seguimiento de los requerimientos según los niveles de atención que necesite cada persona.
• Prescribir los tratamientos de continuidad y revisar las pautas semanalmente
Seguimiento del estado de salud del residente.
• Hacer los seguimientos periódicos según las pautas asistenciales del Centro en cuanto a la prescripción específica en temas de seguridad (contenciones físicas) y nutrición, entre otros.
• Revisar y adecuar los objetivos de atención médica periódicamente y puntualmente en los casos de necesidad, determinando los niveles de atención que necesita cada persona
• Aplicar los programas de prevención y promoción de la salud de las personas atendidas en el centro, en colaboración con otros profesionales del equipo interdisciplinario.
• Derivar la persona atendida al recurso asistencial pertinente cuando no se pueda atender adecuadamente en la residencia y establecer la coordinación necesaria para mantener el continuo asistencial.
• Ejercer sus responsabilidades ético-legales poniendo los medios necesarios para proteger a los residente y familiares en relación a la intimidad, confidencialidad, seguridad, derecho a una muerte digna, …
• Hacer reuniones de seguimiento semanal con los usuarios y sus familias para tratar cambios de tratamiento, inquietudes, miedos o preocupaciones que pueden influir en la evolución de su estado de salud.
• Tener actualizados los planes terapéuticos y los expedientes clínicos, según los requerimientos normativos del centro.
• Dar apoyo a los residentes/usuarios y familiares en momentos críticos.
• Asesorar y formar al personal asistencial en todo aquello que pueda conducir a la mejora de la calidad de la atención prestada mediados alce
Coordinación con el resto del equipo asistencial
• La realización de las actividades médicas requieren coordinarse con el resto del equipo asistencial para poder dar una atención integral. Esta coordinación se realiza a través de:
• Coordinación e intercambio de información con la DUE de la Residencia para hacer un seguimiento adecuado de la salud del residente.
• Participar en la elaboración de procedimientos y normas relativas a la salud de los residentes (Protocolos …).
• Participación en las reuniones interdisciplinares semanales para intercambiar datos, solución de problemas y planificación de tratamientos y/o pruebas con el resto de miembros del equipo asistencial.
• Colaborar con los profesionales asistenciales de la residencia para una atención biopsicosocial.
• Atención aguda domiciliada urgente (no emergencias), tanto en horario EAP (Equipo de Atención Primaria) como fuera del horario del mismo (atención 7 días por semana las 24 horas).
 Atención a los profesionales del Centro.
El médico deberá dar asistencia en caso de necesidad y/o urgencia a los profesionales del Centro.
Relaciones externas.
• Farmacia, pera la provisión del servicio.
• Personal y Centros de atención especializada para la coordinación e información sobre derivaciones.  Pruebas especiales, analíticas, intervenciones quirúrgicas …
Encima me ofrecen   una conexión directa desde la residencia con el programa informático de atención primaria de la salud pública.
¡Esto es fabuloso! Pienso.  Finalmente los residentes recibirán el servicio a que tienen derecho.
Cuando sigo leyendo el documento que me proponen firmar veo que se trata de un convenio que tiene obligaciones por las dos partes.  El Institut Català de Salut me ofrece ese servicio tan bueno, yo, o sea, la residencia, deberá pagar por ello una cantidad que para una residencia de 100 plazas rondaría los 20.000 Euros al año.
¿Pero, no tienen derecho los residentes a recibir ese servicio sin pagar nada más?
Lo cierto es que si me pongo a hacer números y calculo lo que ahora pago al médico por hacer mucho menos de lo que  ahora me ofrece la Salud Pública veo que las cosas me cuadran muy bien.
O sea:  Me gusta lo que me ofrecen; no me parece legal tener que pagar por ello pero, me sale a cuenta pagarlo  a cambio de recibir lo que me ofrecen.
¿Complicado?
La cosa se lía un poco más cuando le explico al médico que tengo en nómina lo que está pasando y le doy una copia de la propuesta.
Él, que lleva tiempo en el centro me pregunta:  Cuando hace unos años contrataste una empresa para que llevase la cocina de la residencia ¿No se quedaron con los cocineros que hasta entonces tenías en nómina del centro?  ¿Lo hicieron porque quisieron o porque estaban obligados a hacerlo?   Lo digo porque si firmas ese documento ¿Me contratará el Institut Català de la Salut? Y si no lo hace ¿Me despedirás?
Supongo que estas líneas no resultarán llamativas para las residencias situadas en el Sur de Tarragona.  Algunas de ellas llevan meses recibiendo el servicio que he explicado por parte de la Sanidad Pública sin tener que pagar nada por ello y sólo hace unos meses han recibido la propuesta de convenio.
Estas residencias, que según me han dicho, están satisfechas de cómo funcionan las cosas, se preguntan si deben o no firmar el documento.
Para el resto de residencias lo que cuento debe sonar bastante raro.
Voy a seguir hablando con gente y, dentro de unos días escribiré algo más sobre este tema.  Mientras tanto ¿Alguien quiere opinar?

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