Geriatircos. Dependencia

Uso de contenciones en residencias alemanas

Siempre que salimos en un viaje geroasistencial  de los que organiza Inforesidencias.com (un grupo de directores, gerentes y profesionales de residencias españolas visitan residencias y otros servicios para mayores en otro país) tendemos a comparar lo que vemos con lo que tenemos en casa.  Esto, en ocasiones resulta gratificante ya que, puede ser que, visitando un país que consideramos tan avanzado como Suecia, Holanda o Suiza, nos expliquen algo  que ellos consideran novedoso y aquí ya lo tienen muchas residencias.  Lo que hace interesantes los viajes, en cambio, son todas las cosas que vemos, que aquí no tenemos y que nos pueden servir de inspiración.

Grupo de profesionales visitando la feria Altenpflege 2016 en Hannover

A veces, lo llamativo es cómo, la misma realidad puede ser afrontada de formas diferentes, y un ejemplo claro es el uso de contenciones.

En el último viaje a Alemania, en Marzo de 2016, visitamos, además de la feria más grande de productos y servicios de atención mayores de Europa (Altenpflege); una residencia, un centro de día, un servicio de ayuda a domicilio y unas viviendas para mayores.  En la feria pude hablar en algunos stands sobre uso de contenciones aunque después, en los centros vimos muy pocos.

De vuelta en casa, que querido buscar algo más sobre contenciones en residencias alemanas y he encontrado algunos artículos interesantes de los que he sacado la información que sigue:

Las restricciones físicas son contrarias a la autonomía y la libertad de los pacientes. Su justificación  como medio para controlar la agitación psicomotora y el riesgo de caída se cuestiona cada vez de forma más intensa y con más apoyo científico, debido a que el bien que pretenden alcanzar es menos beneficioso para la persona que los efectos negativos que produce el mero hecho de aplicar la contención física o farmacológica.

La legislación alemana establece claramente que los pacientes en hospitales y residencias geriátricas tienen el derecho al libre movimiento de su cuerpo.
Las restricciones físicas deben ser excepcionales y en cualquier caso el último recurso después de haber probado otras alternativas. El uso de restricciones físicas en los hospitales alemanes requiere o bien el paciente preste su
consentimiento escrito o autorización judicial si la persona no es capaz
consentir. Las restricciones físicas son toleradas excepcionalmente en el caso de una emergencia, si una persona en un momento concreto muestra un comportamiento violento o claramente peligroso

A pesar de que, durante las visitas a residencias que hemos hecho en los viajes organizados por Inforesidencias no hemos visto muchas contenciones, según algunos estudios (http://bmcgeriatr.biomedcentral.com/articles/10.1186/s12877-015-0086-0) éstas existen.

Aunque en Alemania, las normas legales prohíben el uso de contenciones físicas con la excepción de los casos claramente definidos, su uso sigue siendo una práctica común con una prevalencia de alrededor del 25% de los residentes con al menos una contención física durante un período de 12 meses.  Si se cuenta todo el tiempo que un residente pasa en una residencia geriátrica en Alemania, aproximadamente el 40% de los residentes son “restringidos” al menos una vez.

Uno de cada diez residentes lleva un cinturón de sujeción y/o una mesa fija para evitar levantarse de una silla.   Aún así, según los datos del estudio al que me estoy refiriendo y que es de Julio de 2015, cada vez existe mayor diferencia en lo que a uso de contenciones se refiere entre residencias debido a que cada vez más residencias, conscientes de los riesgos que supone el uso de contenciones, lo están limitando o evitando totalmente.

Recomiendo la lectura del artículo “Implementación de una intervención multicomponente para prevenir las restricciones físicas En residencias de ancianos” ya que tiene algunas afirmaciones interesantes como que el uso de contenciones  se fundamenta en la “filosofía” o “cultura” de la atención (actitudes y creencias del personal de enfermería es decir)  más que en la evidencia científica por lo que un cambio en esa “filosofía” y “cultura” podría repercutir en una reducción en el uso de las mismas o en su total eliminación.

En Inforesidencias hemos organizado ya tres viajes a diferentes ediciones de la Feria Altenpflege.  En

Cama Floor Bed, con el somier a la altura del suelo

comparación con viajes anteriores, en 2016 no hemos visto en ningún stand la promoción de material para contener (como cinturones o petos), en cambio sí que hemos encontrado varios en los que se exponían camas bajas que precisamente se ofrecen como un medio para evitar el uso de sujecciones. Según nos informaron, la altura a la que está un colchón en una cama normal, o sea la “altura de caída” rondaría los 50 cm.  A partir de esa cifra, las diferentes empresas compiten para bajar el colchon llegando algunas al punto de que el somier está tocando el suelo.

Para acabar, algo que nos llamó la atención en la feria fue la existencia de una Cama/Jaula (el nombre se lo he puesto yo) que, parecida a una cuna de viaje de la que se utiliza con niños pequeños, pero con un techo hace, según me explicó el comercial del stand, que una persona con demencia avanzada se sienta tranquila en un lugar recogido y pequeño (el me habló del efecto nido).  La persona en esa cama puede moverse sin restricciones, no puede hacerse daño y, según me dijeron, al ser las paredes de redecilla, al cabo de un rato, deja de verlas y se siente como si estuviese “protegido pero no encerrado”.

 Si a alguien le parece interesante este sistema que se anuncia como un sistema de contención menos agresivo que los cinturones o petos, puede ampliar la información en este enlace.

Si, después de leerlo hay alguien interesado en probarlo, el precio es de unos 10.000 Euros aunque en Alemania lo alquilan por 40 Euros al día.

Pongo una foto para que cada uno saque sus propias conclusiones.

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Cómo hacer frente al cansancio emocional del cuidador

Un artículo de Eva Lorenzo,
Trabajadora Social y autora del blog Mi rincón de apoyo al cuidador

geriatricarea cansancio emocional del cuidador

El cansancio emocional pueden derivar en problemas graves de salud física y/o psicológica

Cuidar de una persona en situación de dependencia puede ser agotador tanto física, como emocionalmente, no solo por el gran número de tareas o actividades a realizar durante el día, sino por el estrés que genera el tener que hacer frente a circunstancias como adaptarse a una enfermedad desconocida, lidiar con sus síntomas y secuelas, buscar apoyos y recursos, organizar y repartir los cuidados y la vida familiar, laboral, social…

La Fatiga o Cansancio Emocional es una reacción natural de nuestro organismo, una respuesta que la mente da ante situaciones que no puede asimilar o circunstancias, en las que ha habido un gran desgaste físico o psicológico.

Está muy relacionado con períodos de depresión, ansiedad, sobrecarga o estrés que se alargan en el tiempo y sus principales síntomas son los siguientes:

Debilidad y Agotamiento mental
Pérdida de energía
Desmotivación
Desinterés
Problemas de concentración
Falta de atención
Despreocupación por las emociones propias
Sensación de pérdida de control de lo que pasa a nuestro alrededor
Lentitud a la hora de reaccionar o pensar
Pérdida de apetito o sueño
Pesimismo y tristeza
Irritabilidad
Desánimo…

A menudo estos síntomas del Cansancio Emocional pueden ser difíciles de detectar, ya que suelen relacionarse con el cansancio físico o con las tensiones y/o preocupaciones habituales del día a día, pero si se hacen crónicos pueden derivar en problemas graves de salud física y/o psicológica para la persona que los sufre, y en el caso concreto de los cuidadores/as, afectar de manera negativa a su bienestar y a la calidad de los cuidados que presta a su familiar.

A continuación, os dejo una serie de aspectos a tener en cuenta, para intentar superarlo con éxito y evitar que suponga que el Cansancio Emocional una merma en vuestro bienestar y calidad de vida:

  • Reconocer que existe un problema es el primer paso necesario para intentar mejorarlo
  • Determinar cuáles son las causas, en qué momentos o ante qué circunstancias concretas aparece el malestar
  • Si podéis hacer algo… ¡Intentarlo hasta el final!
  • Si la solución no está en vuestras manos aceptarlo y adaptarnos a la realidad de la mejor manera posible
  • Ante situaciones difíciles o momentos de agobio pensad en las diferentes alternativas que tenéis antes de actuar, siendo siempre conscientes de los pros, contras y las posibles consecuencias
  • Planificad y organizad con antelación la semana para ganar tiempo y evitar la sobrecarga
  • No descuidéis la alimentación. El desayuno es esencial para empezar el día con energía
  • Intentad dormir entre 6 y 8 horas, y si no es posible una pequeña siesta os permitirá recargar pilas
  • Hidrataros bien durante el día
  • Liberad la mente y oxigenad el cuerpo con una dosis de ejercicio físico o estiramientos, si es al aire libre mejor
  • Cada cierto tiempo es necesario parad, respirad, relajaros y dejad la mente en blanco durante unos minutos
  • Desconectad al final del día haciendo algo que os guste: pasear, ver una película, escuchar música, tomar un baño relajante, leer un libro…
  • Reservad algo de tiempo durante la semana para hacer actividades de ocio: ir al cine, un concierto, un café con los amigos, un masaje, clases de baile, de cocina…
  • Priorizad lo realmente importante sin intentar hacer todo al mismo tiempo
  • Compartid y expresad vuestros pensamientos o emociones, especialmente las negativas
  • Cuando estéis con otras personas participad en las conversaciones e intentad estar activos. No os dejéis llevar por la apatía
  • Disfrutad de cada momento por insignificante que pueda parecer
  • Rodearos de las personas que os quieren para evitad el aislamiento y la soledad
  • Ejercitad y estimulad vuestra mente para mantenerla alejada de preocupaciones y agobios
  • Estableced unos límites en los cuidados para evitar el agotamiento
  • No perdáis el tiempo con problemas para los que no tenéis respuestas, ni con errores o decisiones del pasado
  • Marcar un pequeño objetivo para el día o la semana os dará fuerzas para levantaros cada mañana
  • Buscad ayuda profesional si solos no podéis con todo

Sobre la autora: Eva Lorenzo Eva-Lorenzo

Eva Lorenzo es Trabajadora Social y gran parte de su vida laboral y formación han girado en torno a la atención de personas mayores y personas con diversidad funcional en situación de dependencia, que necesitaban la ayuda de un cuidador, siendo este, en la mayoría de los casos, de su entorno familiar.

Cuenta también con conocimientos y experiencia en otros ámbitos en los que un trabajador social puede desempeñar su labor (orientación laboral, mujer, inmigración, familia, menores…). En la actualidad se encuentra en búsqueda empleo y ha decidido que no hay una forma mejor de ocupar su tiempo que ayudando a los demás a través de su blog Mi rincón de apoyo al cuidador

 

Castilla y León aprueba un nuevo modelo de atención a las personas mayores

La Junta de Castilla y León ha aprobado el Decreto 2/2016, de 4 de febrero, de autorización y funcionamiento de los centros de carácter social para la atención a las personas mayores.

En esta nueva normativa cobran especial relevancia los conceptos de calidad de vida en los servicios sociales que se concreta en las dimensiones de la autodeterminación, el bienestar físico, el bienestar emocional, los derechos de las personas, la inclusión social, el desarrollo personal y las relaciones interpersonales.

geriatricarea atención a las personas mayores en Castilla y León

Este Decreto supone un cambio normativo hacia un nuevo modelo de atención en centros para personas mayores

Este cambio normativo trata de implementar un nuevo modelo de atención en centros para personas mayores que está basado en los siete pilares:

  • El primer pilar del nuevo modelo de atención es el instrumento que debe servir de base para la planificación vital centrada en la persona, el proyecto de vida. A las personas usuarias de los servicios se les asignará un profesional de referencia que garantice la ejecución de ese “proyecto de vida”.
    Ese profesional se convertirá en el interlocutor cualificado y cercano de la persona que recibe los apoyos y garantizará que las expectativas, deseos y preferencias de las personas mayores usuarias de los centros, sean conocidas por los profesionales.
  • En segundo lugar, un innovador enfoque de los objetivos y cometidos de los profesionales. En el nuevo modelo las decisiones sobre los apoyos que deben prestarse a las personas usuarias de los servicios pasan de ser una decisión profesional, o de un equipo de profesionales, a ser decisiones de las mismas personas usuarias, ya que afectan a su estilo y condiciones de su vida.
    En el nuevo modelo de atención, los profesionales informan y proponen a la persona usuaria las intervenciones que la evidencia científica y su conocimiento profesional estiman como más convenientes para su atención, pero es la propia persona quien toma la decisión sobre su futuro hacia un envejecimiento deseable.
  • Otro pilar será un nuevo concepto de relación entre las personas mayores y sus familias y los centros. El nuevo modelo cambia un sistema de atención basado en presupuestos y valores de actuación profesional que se dirigía fundamentalmente al mantenimiento de la salud, por un modelo de atención integral y centrado en la persona, que siendo estrictamente profesional, gira en torno a las expectativas y deseos de las personas atendidas a las que se prestan apoyos alineados con las preferencias que éstas manifiesten.
    Por ello, se considera que la actividad principal en los centros residenciales se orienta a asimilar la vida cotidiana a la del entorno familiar, muy diferente a la actividad hospitalaria.
  • En cuarto lugar, se abre paso un nuevo tipo de centro, bajo la denominación de centro multiservicio, destinado a personas usuarias en horario parcial diurno y a personas usuarias en estancias nocturnas. Las principales características de estos centros son, por un lado, que sus usuarios siguen conservando su domicilio habitual, pero disfrutan en horarios personalizados de la totalidad de los servicios que el centro multiservicios tenga inscritos en el registro de entidades, servicios y centros de carácter social de Castilla y León; y por otro lado, que las personas usuarias de los centros multiservicios en horario parcial diurno podrán optimizar las dotaciones de instalaciones y de personal de los centros residenciales y de los centros de día para hacer más eficiente la prestación de servicios a la vez que pueden ser usuarias de servicios a los que hasta la fecha no podían acceder.
  • En quinto lugar, se aglutinan en una única categoría los tipos de plazas residenciales, la de aptas para atender a personas en situación de dependencia, que responde a la mayoría de personas usuarias de los centros residenciales, superando así la diversa clasificación existente de plazas aptas para válidos, para asistidos, plazas mixtas o para asistidos que adolezcan o no de graves dificultades para el desplazamiento.
  • Un sexto pilar del nuevo modelo de atención es la mayor coordinación, interrelación y colaboración entre el sistema público de salud y el sistema de servicios sociales de responsabilidad pública, en línea con una concepción integral del ejercicio de los derechos de los ciudadanos.
  • En séptimo lugar, y no por ello menos importante, la introducción de la gestión de la calidad y la normalización de los servicios para la promoción de la autonomía personal y de la atención a la dependencia, referidas tanto al modelo de atención como a la oferta y desarrollo de servicios, en condiciones de igualdad y accesibilidad, respondiendo a un compromiso con los ciudadanos para hacer efectivo un sistema de servicios que ofrezca garantías y seguridad.

Estos siete pilares fundamentales del nuevo modelo de atención a las personas mayores que se presta en los centros de carácter social de Castilla y León se desarrollan a lo largo de cuarenta y nueve artículos organizados en cinco capítulos, cinco disposiciones adicionales, seis disposiciones transitorias, una disposición derogatoria y dos disposiciones finales.

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Nueva normativa de funcionamiento de los centros de carácter social para la atención a las personas mayores en Castilla y León.

 

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DECRETO 2/2016, de 4 de febrero, de autorización y funcionamiento de los centros de carácter social para la atención a las personas mayores en Castilla y León.

 

Son   Buenas prácticas profesionales, en materia de servicios sociales,   la   autodeterminación, la intervención basada en apoyos, el proyecto de vida y la calidad de vida, conceptos que deben prevalecer sobre aquellos ligados a los cuidados asistenciales, la limpieza, la seguridad, la salud, los cuales, siendo necesarios, pasan de ser un objetivo indiscutible a ser elementos sometidos a la autodeterminación, las relaciones personales, los afectos, la inclusión social y las expectativas y deseos de las personas.

 

La calidad de vida en los servicios sociales, se concreta en las dimensiones de la autodeterminación, el bienestar físico, el bienestar emocional, los derechos de las personas, la inclusión social, el desarrollo personal y las relaciones interpersonales  ,   que facilitan que la nueva configuración de los centros se aleje del carácter hospitalario que tenían en el modelo de atención anterior

 

1º  la planificación vital centrada en la persona, el proyecto de vida. A las personas usuarias de los servicios se les asignará un profesional de referencia que garantice la ejecución de ese «proyecto de vida»; ese profesional se convertirá en el interlocutor cualificado y cercano de la persona que recibe los apoyos y garantizará que las expectativas, deseos y preferencias de las personas mayores usuarias de los centros, sean conocidas por los profesionales.

 

Los profesionales informan y proponen a la persona usuaria las intervenciones que la evidencia científica y su conocimiento profesional estiman como más convenientes para su atención, pero es la propia persona quien toma la decisión sobre su futuro hacia un envejecimiento deseable.

 

2º  se han tenido que contemplar ratios  de  personal  inferiores para situaciones, que son las habituales, en las que los usuarios de los centros sean personas con grado I reconocido o incluso sin ningún grado de dependencia   con  la exigencia de cualificación profesional

 

3º  nuevo concepto de relación entre las personas mayores y sus familias y los centros. El nuevo modelo cambia un sistema de atención basado en presupuestos y valores de actuación profesional que se dirigía fundamentalmente al mantenimiento de la salud, por un modelo de atención integral y centrado en la persona, que siendo estrictamente profesional, gira en torno a las expectativas y deseos de las personas atendidas a las que se prestan apoyos alineados con las preferencias que éstas manifiesten.

 

5º en los centros residenciales se orienta a asimilar la vida cotidiana a la del entorno familiar, muy diferente a la actividad hospitalaria. Las personas usuarias de estos centros no son enfermos, al menos no lo son más que el resto de personas con la misma edad que residan en viviendas convencionales

 

6º  centro multiservicio, destinado a personas usuarias en horario parcial diurno y a personas usuarias en estancias nocturnas. Estas unidades sirven de respiro a familias y cuidadores, favoreciendo la permanencia de la persona usuaria en su entorno habitual ,  sus usuarios siguen conservando su domicilio habitual, pero disfrutan en horarios personalizados de la totalidad de los servicios que el centro multiservicios tenga inscritos.

 

7º   Hay una única categoría los tipos de plazas residenciales, la de aptas para atender a personas en situación de dependencia, que responde a la mayoría de personas usuarias de los centros residenciales, superando así la diversa clasificación existente de plazas aptas para válidos, para asistidos, plazas mixtas o para asistidos que adolezcan o no de graves dificultades para el desplazamiento.

 

8º  en centros de personas mayores se refiere, la implantación de servicios de farmacia o la creación de las unidades de convalecencia sociosanitaria

 

9º  gestión de la calidad y la normalización de los servicios para la promoción de la autonomía personal y de la atención a la dependencia, referidas tanto al modelo de atención como a la oferta y desarrollo de servicios, en condiciones de igualdad y accesibilidad, respondiendo a un compromiso con los ciudadanos para hacer efectivo un sistema de servicios que ofrezca garantías y seguridad.

 

10º   exigencia de autorización en los casos de apertura y puesta en funcionamiento de un centro, traslado, modificación sustancial de las instalaciones, tipología o naturaleza de los servicios que se prestan o del número de plazas, reduciendo así a lo estrictamente necesario los actos que se someten a autorización administrativa.  La autorización prevista en este decreto no suplirá, en ningún caso, las autorizaciones o licencias que se requieran conforme a la normativa vigente.

 

11º durante el funcionamiento de un centro, como son el cambio de titularidad, el traslado, el cese de un servicio o actividad o el cierre temporal o definitivo, resulta exigible la comunicación previa al órgano competente

 

12º Las dificultades para adaptar dichos centros residenciales al modelo arquitectónico que el presente decreto configura, aconsejan no imponer lo imposible, y hacer convivir un modelo que se estima como deseable, con la realidad de una oferta que puede ser adecuada.  la figura del profesional de referencia, la historia de vida y los proyectos de vida, como organizadores de la planificación centrada en la persona, serán de obligado cumplimiento para todos los centros.

 

13º  se da la posibilidad a los centros a  realizar ampliaciones en superficie y en oferta de plazas, sin que se constituyan en unidades de convivencia, siempre que no superen las 15 plazas.

 

14º  establece el plazo  de    un  año  para que los centros residenciales que cuenten con habitaciones con tres o cuatro plazas autorizadas reduzcan su oferta a un máximo que dos.

 

15º convalidar las plazas reservadas para enfermería en los centros residenciales como plazas para residentes.

 

16º se fija el plazo y los requisitos para que los centros residenciales que no cuenten con todas las plazas aptas para personas dependientes puedan alcanzar esta autorización. Se trata de unos requisitos que por un lado, garantizan la calidad en el servicio y por otro, disminuyen las exigencias, en aras a que las personas puedan permanecer en sus habitaciones cuando sean personas dependientes.

 

17º  régimen de autorización de los centros que están en fase de proyecto o que hayan iniciado las obras de construcción, de acuerdo con los requisitos de la normativa anterior a la entrada en vigor de este decreto

 

18º el plazo en el que serán exigibles, para todos los centros, los requisitos en materia de plantillas de personal  será  de   12  meses desde  la  entrada  en  vigor  osea  18  meses desde la publicación de esta  ley   el  4/2/2016

 

19º la cualificación profesional del personal de atención directa en tanto se haya completado la formación y la acreditación de la cualificación de los profesionales de atención directa que lo precisen

 

20º incorporar a la gestión de los centros, el proyecto de vida y el plan de calidad con los que deben contar y a las previsiones de habilitación

 

Las  personas  mayores de  65  años   serán  los  usuarios   y  tambien  la  Persona con necesidades afines a las de las personas dependientes. Se considerarán como tales a las personas que no cumpliendo el requisito de edad, presenten necesidad de apoyos similares a los de las personas dependientes.

 

Actividades básicas de la vida diaria. Son las tareas más elementales de la persona que le permiten desenvolverse con un mínimo de autonomía e independencia, entendiéndose por tales el cuidado personal, las actividades domésticas básicas, la movilidad esencial, reconocer personas y objetos, orientarse, entender, dar y ejecutar órdenes o tareas sencillas.

 

Plan de apoyos: Es el instrumento de intervención de carácter técnico que deberá figurar por escrito y en el que quedarán reflejados los apoyos que se van a proporcionar a la persona usuaria de los centros para conseguir el desenvolvimiento de la persona en su cotidianeidad e inclusión social. Durante su diseño y ejecución se deben visibilizar ante la propia persona, su familia y el equipo profesional, las habilidades, destrezas y capacidades que la persona conserva, y, apoyándose en ellas, ofrecer los cuidados, estímulos y apoyos que en cada caso se requieran.

 

Unidad de convivencia. Define la estructura espacial con dimensión y ambiente de hogar, en los términos establecidos en la presente norma, en la que convive un grupo de personas mayores a quienes, con el objetivo de promover su autonomía, independencia e integración social, se proporcionan los apoyos necesarios para que sigan desarrollando su proyecto y forma de vida, de acuerdo a sus deseos y valores.

 

Centro multiservicios. Es la agrupación bajo la misma titularidad y en el mismo edificio o centro de los regulados en el presente decreto, de un conjunto de servicios dirigidos a las personas que siguen viviendo en su domicilio pero que necesitan apoyos para mantener su autonomía y su integración social.

 

h) Estancia parcial en horario diurno. Es el periodo de tiempo que una persona que no es usuaria de servicio completo en un centro residencial o en un centro con unidad de estancia diurna, permanece recibiendo cualquiera de los servicios para los que están autorizados los centros multiservicios por la normativa de servicios sociales.

 

i) Estancia parcial en horario nocturno. Es el periodo de tiempo que una persona permanece en un centro multiservicios para personas mayores, recibiendo cualquiera de los servicios que necesite en ese horario para los que esté autorizado el centro por la normativa de servicios sociales.

 

 

Pasillos  igual o superior a 1,50 metros. A estos efectos se entenderá que los pasamanos no reducen el ancho mínimo

Puertas  será de 0,78 metros en todas aquellas dependencias con acceso para personas usuarias. En el caso de puertas correderas, la anchura se medirá entre el marco y la hoja.

En los aseos destinados a personas usuarias abrirán hacia el exterior o serán correderas y en cualquier caso su cierre interior tendrá un mecanismo de apertura desde el exterior en caso de emergencia.

 

En los aseos que sean de uso público general bastará que cumplan esta condición las puertas de las cabinas de los inodoros.  Se dispondrán pasamanos en uno de los laterales de los pasillos y zonas de tránsito  su parte más alta estará comprendida entre 0,80 y 1,00 metros.

 

Ascensor  Si existiese, al menos uno de los ascensores que se instalen en los centros residenciales deberán tener unas dimensiones interiores mínimas en la cabina de 2,10 metros de fondo y 1,10 metros de ancho, el resto tendrán que ser accesibles. Para los centros de día tendrá que ser accesible.

 

Se dotará de instalación de alumbrado de emergencia a las siguientes dependencias: vestíbulos, salas de espera, pasillos, zonas comunes generales así como las de las unidades de convivencia, aseos, vestuarios de personal, almacenes, cocina y despachos, con independencia de la superficie del centro.

 

La capacidad máxima de cada unidad de convivencia será de 16 plazas, resultado de asignar una ocupación de hasta el 50% de las plazas con uso doble y el resto con uso individual.

Cada unidad de convivencia dispondrá de las siguientes dependencias:

a)  habitaciones.

b) Zonas comunes: cocina, comedor y sala de estar.

Las habitaciones, las zonas comunes y las zonas de circulación serán contiguas en cada unidad de convivencia.

a) La superficie mínima de las habitaciones será de 19 metros cuadrados útiles.

b) Las habitaciones serán personalizables por la persona usuaria que vaya a ocuparlas como residencia permanente, que pueden ser la totalidad de los componentes muebles, cortinas y pequeños electrodomésticos. La cama será dotación del centro, salvo acuerdo en diferente sentido entre la persona usuaria y el centro.

 

Las camas tendrán un ancho mínimo de 0,90 metros de anchura, deberán ser articuladas, entendiendo por tales las que se puedan abatir en dos o más planos.

Contarán con toma de TV, teléfono y acceso a banda ancha.

Contará con un baño con ducha accesible, que cumplirá los requisitos de la normativa de accesibilidad para estos espacios, y tendrá acceso al mismo desde la propia habitación

 

Las zonas comunes de la unidad de convivencia son la cocina, el comedor y la sala de estar, y podrán agruparse en un único espacio polivalente. La dotación de este espacio tendrá una dimensión de 5,60 metros cuadrados por plaza con una dotación no inferior a 30 metros cuadrados.

 

a) Promoción de la autonomía personal y participación, favoreciendo que la persona mayor conserve y ejercite sus capacidades, desarrolle la elección entre distintas opciones y participe en las decisiones que le afecten y sobre la vida del centro.

b) Normalización, proporcionando a las personas mayores, dentro y fuera del centro, un estilo de vida cotidiana lo más cercano posible, en configuración, desarrollo y experiencias, al que cualquier persona pueda disfrutar en su entorno familiar y social natural, procurando su atención a través de los servicios generales y ordinarios. Se utilizarán todos los servicios que sean posibles del entorno como parte de las actividades del centro, y se programarán actividades en el centro que tengan como destino las personas que vivan en el entorno del mismo, dentro de un enfoque comunitario.

c) Atención integral, garantizando la adecuada cobertura de las necesidades de la persona mayor, a través de la coordinación con otros dispositivos y recursos, así como de la coordinación interna y de las actuaciones basadas en la interdisciplinariedad y el trabajo en equipo.

d) Personalización de la atención, favoreciendo la flexibilidad en la búsqueda de una mayor adecuación de dicha atención a las necesidades, demandas y expectativas de la persona mayor.

e) Atención profesional dirigida al mantenimiento de la salud, buscando la mejor y más efectiva coordinación con los recursos del sistema sanitario, así como a las situaciones de dependencia mediante el reforzamiento de la promoción de la autonomía y la rehabilitación de la funcionalidad perdida, todo ello planificado y puesto en práctica sobre actividades que tengan sentido para cada persona usuaria.

 

f) Promoción de las relaciones con la familia y con otras personas de referencia.

g) Organización de la convivencia con especial atención a la garantía de la salvaguarda y preservación de los derechos de los usuarios y la dignidad de la persona, afianzando la libertad, confidencialidad, privacidad o intimidad de las personas usuarias.

 

h) Formación continuada del personal adaptada a las necesidades de los distintos programas y servicios.

i) Planificación, programación, coordinación y evaluación de la actividad, y sometimiento de la misma a las actuaciones de inspección, vigilancia, supervisión y control, garantizando los niveles requeridos de efectividad y calidad en la prestación de atención y servicios.

 

Se velará por que se garanticen los derechos de las personas usuarias de los centros de carácter social, en especial los dirigidos a:

a) Promover su autonomía sea cual fuera el alcance de sus limitaciones, en consonancia con sus preferencias y en línea con sus intereses.

b) Recibir de los profesionales que prestan servicio en el centro un trato personalizado, afectuoso, digno y respetuoso con su intimidad, identidad y creencias.

 

c) Mantener relaciones tan cercanas como sea posible con su familia, con los amigos y personas significativas en su vida y con el entorno social.

d) Recibir información, en particular sobre su situación personal y familiar, sus derechos y deberes, y su vida en el centro, y a un asesoramiento técnico sobre estas cuestiones.

e) Participar, activa y responsablemente, de acuerdo con su capacidad, en las decisiones que le afecten y en la organización, programación y desarrollo de la vida en el centro.

 

f) Expresar su opinión con libertad, a comunicarse con la dirección o responsable del centro, su profesional de referencia y resto de profesionales del centro, y a presentar peticiones, sugerencias y quejas.

g) Preservar la confidencialidad de sus datos personales y familiares.

 

 

Artículo 29. Deberes de las personas usuarias.

Las personas usuarias de los centros de carácter social para personas mayores, en el marco de la legislación en materia de servicios sociales y atención y protección a las personas mayores en Castilla y León, tendrán los siguientes deberes:

a) Respetar a las demás personas usuarias y al personal que preste sus servicios en el centro, comportándose correctamente con ellos.

b) Cumplir las normas que rijan el funcionamiento y la ordenación de la vida del centro y las indicaciones que reciban de los profesionales en el ejercicio legítimo de sus funciones, especialmente en lo referente al régimen de salidas del centro, para lo que se precisará la comunicación de las mismas.

c) Utilizar adecuadamente las dependencias y objetos del centro, cuidar las propias pertenencias y respetar las de las demás personas usuarias.

d) Cumplir los acuerdos y compromisos convenidos con el centro.

 

 

Garantizar a las personas usuarias el ejercicio del derecho a presentar peticiones, sugerencias y quejas, y promover la participación activa en la organización, programación y desarrollo de la vida del centro.

 

3. Las exigencias de dotación de profesionales en centros residenciales y unidades de estancias diurnas, tanto en lo que se refiere a la dotación mínima global en el centro, como a la de los profesionales de atención directa se expresará en una ratio que se calculará poniendo en el numerador el número de trabajadores y en el denominador la ocupación media que ha tenido el centro, considerando un periodo anual desde la fecha que se tome de referencia. La precisión de dicha ratio será hasta la milésima. A estos efectos, para el cómputo del número de trabajadores se tendrá en cuenta el equivalente al número de jornadas completas de los trabajadores que presten servicio en el centro de forma habitual, con independencia de su forma de contratación. Dicho cálculo deberá realizarse computando a cada trabajador en la equivalencia que corresponda según la proporción entre su jornada de trabajo y el 100% de la jornada anual según el Convenio Colectivo aplicable.

 

Cuando un centro residencial o un centro de día con unidad de estancias diurnas, cuente en su totalidad con usuarios de Grado II o de Grado III de acuerdo con la clasificación de la Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situación de Dependencia y su normativa de desarrollo, la ratio global del centro residencial será de 0,460 en los centros residenciales y de 0,235 en las unidades de estancias diurnas. En el resto de las situaciones, la ratio será de 0,410 y en las unidades de estancias diurnas de 0,230.

 

2. En los centros residenciales se considerará como ratio mínima conjunta de personal de atención directa y de personal técnico, aquella que no sea inferior a 0,248 teniendo en cuenta los contratos vigentes de los trabajadores en situación de alta laboral y la ocupación del centro en el día concreto

 

Para  cada   10  usuarios de  grado  2  y  3   habrá   4,6   empleados   entre  personal  de  atención  directa  y  técnico  (  director  ats  medico trab  social  fisio etc) .  En  centro de  dia   baja  cada   10   usuarios   2,35  empleados .

 

Ratio  minima   de las  residencias  con grado  0  1  2  3    es    por  cada  10  usuarios    2,48  empleados    o   5  empleados  cada  20  residentes.

 

El  director  puede    ser   a media   jornada  hasta  las  60  plazas  residenciales

 

Artículo 38. Personal de atención directa.

1. El personal de atención directa tiene como función principal la prestación de los apoyos a las personas usuarias de acuerdo con lo previsto en su proyecto de vida, así como canalizar las demandas de aquellas que no puedan satisfacer.

 

2. El personal que desempeñe estas funciones deberá poseer los conocimientos y capacidades que le permitan ejercer sus funciones con garantías de calidad y profesionalidad. Para ello, deberá contar con la titulación del sistema de formación profesional en materia de atención a personas en situación de dependencia, o con el respectivo certificado de profesionalidad o la cualificación profesional de atención sociosanitaria a personas dependientes, ya sea en instituciones sociales o en el domicilio.

 

3. La organización de los turnos dentro del centro residencial garantizará la atención de estos profesionales las 24 horas del día todos los días de la semana. Durante el período de actividad diurna, ninguna unidad de convivencia o espacio común del centro donde haya personas usuarias con necesidad de apoyos podrá prescindir de la atención de estos profesionales.

 

Durante las noches, los centros residenciales con ocupación hasta 60 personas usuarias contarán con al menos un profesional de atención directa. En este caso deberá estar localizable otro profesional del centro. Cada 60 personas usuarias o fracción se dotará de otro profesional de atención directa.

 

Cuando   los  usuarios  sean  de   todos  de  grados   2  y  3   la  ratio de  atención directa  será de  10  usuarios  2,75   trabajadores .

Si  hay    todos los  grados  solo se  exigen  por  cada  10  residentes    2,2  trabajadores

 

La función del personal de servicios generales es atender los servicios de limpieza, lavandería, cocina, seguridad, administrativos y análogos

2. Al profesional de referencia le corresponderán las siguientes funciones:

a) Establecer con la persona mayor una relación de apoyo, constituyendo para él una figura de referencia en el centro, para la atención, canalización y resolución de sus problemas y demandas.

b) Facilitar la coordinación diaria de todas las actuaciones relativas a la persona mayor, la ejecución y el desarrollo de las actividades en las que participe, adecuándolas a los objetivos previstos en su proyecto de vida y orientándola en beneficio de su desarrollo personal y social.

 

c) Apoyar el desarrollo del proyecto de vida y las actuaciones concretas que integren el mismo de cada persona mayor a él asignada, llevar a cabo el seguimiento continuado de la persona mayor y proponer cuando proceda, las adaptaciones pertinentes en dicho proyecto de vida.

d) Servir de enlace y referencia de la familia, en su caso.

e) Asegurar el puntual y completo registro de las incidencias, datos y observaciones sobre la persona usuaria y su evolución, recopilar información sobre ella, incorporándola a los informes que hayan de ser elaborados sobre la evaluación y seguimiento del proyecto de vida, compartiendo con el resto del personal la información disponible sobre aquella, y lo determinado sobre ella en las sucesivas reuniones del equipo de atención directa.

 

f) Cuidar de que se incorporen al expediente de la persona usuaria todos los documentos y datos que deban ser recogidos en él, garantizando su ordenación y permanente puesta al día.

g) Responsabilizarse del funcionamiento y dinamización del grupo de convivencia en el que, como unidad funcional básica, se integran las personas usuarias a él asignadas.

 

3. En la designación del profesional de referencia, se atenderá en la medida de lo posible su adecuación a las necesidades o condiciones específicas que pueda presentar la persona usuaria, y deberá ser un profesional de atención directa en los centros residenciales. Ningún profesional de referencia podrá serlo de más de seis personas usuarias en los centros residenciales y de doce en los centros de día con unidad de estancias diurnas.

En estos últimos centros el personal técnico también podrá realizar funciones   varias .

 

Para  los  centros   Ya  en  funcionamiento  c) La superficie mínima del dormitorio será de 8 metros cuadrados en las habitaciones individuales y 12 metros cuadrados en las dobles.

d) Existirá un aseo con ducha accesible por cada dos habitaciones.

e) El espacio común de la unidad de convivencia podrá agruparse en un único espacio polivalente. La dotación de este espacio tendrá una dimensión de 4,00 metros cuadrados por plaza con una dotación no inferior a 30 metros cuadrados.

 

Una vez haya concluido el plazo previsto en la disposición transitoria tercera del presente decreto, aquellos centros que cuenten con plazas que no hayan sido calificadas como aptas para personas en situación de dependencia, para justificar las prestaciones económicas vinculadas derivadas de la Ley 39/2006, de 14 de diciembre, deberán certificar que las personas afectadas ocupan plazas aptas para personas dependientes.

 

Los centros residenciales que se encuentren autorizados, definitiva o condicionadamente, antes de la entrada en vigor del presente decreto y cuenten con habitaciones con tres o más plazas, dispondrán de dieciocho meses a partir de la entrada en vigor de este decreto para modificar la capacidad de aquellas a un máximo de dos plazas.

 

Que disponga de, al menos, un aseo con ducha que dé servicio, como máximo, a cuatro plazas o fracción. El aseo incluido dentro de una habitación se considerará de uso exclusivo para esas plazas. La zona de ducha de estos aseos deberá estar enrasada con el suelo adyacente y permitir, en posición de sentado, el aseo con apoyos de una tercera persona. Asimismo, contará con un sistema de alarma al centro de control

 

Sexta. Cualificación profesional del personal de atención directa.

Hasta que se convoquen y resuelvan los procesos de evaluación y acreditación de competencias necesarios para la obtención de los certificados de la familia profesional servicios socioculturales y a la comunidad, incluidos en el Repertorio Nacional de certificados de profesionalidad, que permitan el acceso a dichos procesos al personal que preste servicios en el ámbito de esta Comunidad, a través del servicio público o privado que dé lugar a prestación vinculada, y no reúna los requisitos de formación exigidos por Acuerdo del Consejo Territorial del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia, se le exigirá la formación prevista en la normativa autonómica vigente a la entrada en vigor del presente decreto.

 

1. En el plazo de un año desde la entrada en vigor de la presente norma, por la consejería competente en materia de servicios sociales se aprobará la orden que establezca el contenido y la estructura del plan de gestión de la calidad de los centros.

Los centros que determina el presente decreto deberán contar con el correspondiente plan de calidad del centro en el plazo de un año desde la fecha de publicación de la citada orden.

 

2. En el plazo de un año desde la entrada en vigor de la presente norma, por la consejería competente en materia de servicios sociales se aprobará la orden que determine el contenido y la estructura del proyecto de vida de los usuarios.

En los centros que determina el presente decreto, las personas usuarias deberán contar con el correspondiente proyecto de vida en el plazo de un año desde la fecha de publicación de la citada orden

 

El presente decreto entrará en vigor a los seis meses de su publicación en el bocyl

 

http://bocyl.jcyl.es/boletin.do?fechaBoletin=05/02/2016BOCYL-D-05022016-2.pdf

 

Se podría reducir el consumo de psicofármacos en ancianos con demencia, según un estudio

 

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NOTA DE PRENSA 2015
Un estudio del Instituto de Investigación en Atención Primaria Jordi Gol (IDIAP Jordi Gol) y del Instituto Catalán de laSalud demuestra, a partir de una revisión de la prescripción farmacéutica en residencias geriátricas, que se puedeconseguir reducir el consumo de psicofármacos (antidepresivos, benzodiacepinas, antipsicóticos) en enfermos condemencia.
UNA REVISIÓN DE LA PRESCRIPCIÓN DE PSICOFÁRMACOS ENANCIANOS CON DEMENCIACONSIGUE REDUCIR EN UN 40% EL NÚMERO DE ESTOS MEDICAMENTOS PRESCRITOS

Hay una alta prevalencia de uso de psicofármacos enpacientes mayores de 65 años. De hecho, un 40% delos mayores de 65 años consumen antidepresivos.

Se ha demostrado la relación entre alto consumo depsicofármacos y pérdida de la capacidad cognitiva,rigidez y somnolencia.
La demencia es una enfermedad degenerativa que provoca deterioro de la memoria, pero también de otrasfunciones cognitivas. Muy frecuentemente las demencias generan síntomas psicológicos y conductuales tales comoagitación, irritabilidad, trastornos del sueño, alucinaciones o agresividad, etc. De hecho, según losexpertos, el 90%de los pacientes con demencia desarrollarán algunosde estos síntomas en los cinco años posteriores asuenfermedad.
SegúnMireia Massot,farmacéutica de atención primaria del ICS e investigadora del IDIAP Jordi Gol,”el tratamientopara paliar estos síntomas sería el establecimiento, en un primer momento, de medidas nofarmacológicasy, en casode que no sean efectivas, habríaque añadir un tratamiento farmacológico para paliar los síntomas”, sin embargo, laprevalencia de psicofármacos en pacientes mayores de 65 años es muy elevada. En este sentido, varios estudiossitúan laprevalencia de consumo de benzodiacepinas en mayores de 65 años en el20%.
También indican que un40% de los mayores de 65 años toma antidepresivos,mientras que un 24,8% de este mismo grupo de edad tomaantipsicóticos.Resultados del estudio
El estudio ha querido analizar si se podría reducirla prescripción de psicofármacos para el tratamiento de lossíntomas psicológicos conductuales asociados a la demencia, dado que hay una evidencia creciente de dañospotenciales asociados al uso de estos fármacos en personas con demencia. Estos riesgos son: disminución de lacapacidad cognitiva, rigidez, somnolencia, o complicaciones como labroncoaspiración.
Se estudió una población asignada a cinco residencias geriátricas de la provincia de Barcelona. En total, participaronen el proyecto de investigación 182 ancianos, de los cuales un 72,53% eran mujeres y con una media deedad de86,85 años.
Se revisó la medicación pautada a este tipo de pacientes con demencia y, al mismo tiempo,se ofreció formación alprofesional de medicina de la residencia,para que revisara el tratamiento farmacológico enfunción de laspatologías de los pacientes, sus variables clínicasy su estado general.
Se hizo un seguimiento al cabo de un mes de la revisión y la formación y se observó unareducción de la prescripciónde psicofármacos de un 39,57%.
Se mantuvo la reducción a los seis meses de la intervención. En cifras, se pasó de un consumo total inicial de 508 psicofármacos a 332 ,  después de la intervención.
Per més informació. Ester Duran Premsa IDIAP 659 44 27 95 eduran@idiapjgol.orgsalutmedia.net

 

 

 

 

Impacto de la pobreza energética en la salud

Por Javier Segura del Pozo
Médico salubrista

Ha llegado el frío y se acerca otro invierno, en que los hogares donde la crisis ha dado una mayor dentellada, van a tener que volver a pensárselo dos veces antes de encender la calefacción. La pobreza energética (neologismo para muchos y muchas)  forma parte de la vida de los invisibles de la crisis, aunque afortunadamente es cada vez menos invisible ¿Cuál es el impacto de la llamada pobreza energética sobre la salud? ¿Cuál es el coste en términos de gasto sanitario y farmacéutico? ¿Y sobre el rendimiento escolar y la igualdad de oportunidades de estudio y trabajo? ¿Cuáles son las intervenciones públicas más eficientes para proteger la salud? ¿Qué podemos hacer además de preocuparnos?

 

Introducción y Resumen

Residir en un hogar que no alcanza el nivel térmico recomendado por la OMS (18ºC en el dormitorio y 21º en el cuarto de estar) tiene importantes efectos directos e indirectos sobre la salud. Los efectos directos son un incremento del riesgo de morir y de enfermar, especialmente por enfermedades respiratorias (constipados, neumonía, asma), circulatorias (hipertensión, infarto miocardio, ictus, etc.), articulares (artritis y artrosis) y problema de salud mental (ansiedad y depresión).

Los efectos indirectos son las complicaciones de enfermedades preexistentes (como la diabetes, ulceras, osteoartritis, problemas de rodilla o cadera, Parkinson, demencia, etc.), el retraso en la recuperación de las personas que han sido intervenidos quirúrgicamente, el dilema entre calefacción o alimentación (“heat or eat”), el incremento de accidentes domésticos, el empeoramiento del rendimiento escolar (aumento del absentismo escolar), la sensación de inseguridad e infelicidad, y el aislamiento social. Es notable el gasto sanitario y farmacéutico asociado a la pobreza energética.

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Vivienda en el barrio de Tetuán, Madrid. / Foto: DAVID FERNÁNDEZ (https://www.diagonalperiodico.net/global/24348-espana-cuarto-pais-la-ue-pobreza-energetica.html)

Vivir en una casa fría mata

Es sabido que durante el invierno hay un exceso de mortalidad y también que el frio exterior mata, pero no es tan conocido el hecho de que también mata el vivir en casas frías, es decir el frio del interior de las viviendas. La pregunta es qué proporción de la sobremortalidad de invierno (diciembre a marzo), es debida a la mortalidad debida a la pobreza energética. Una pista de su importancia es que esta sobremortalidad invernal es más importantes en los países del sur de Europa (Portugal, España) y aquellos que han sufrido más la crisis (Irlanda), en comparación  con los países del norte, con climas mucho más fríos (países escandinavos)[1]. Es decir, que las condiciones de los hogares (baja eficiencia térmica y pobreza energética) pueden jugar un papel importante en este exceso de mortalidad invernal.

En el estudio anteriormente mencionado, se estimaba que la sobremortalidad invernal en España es de 21%, de las mas altas de Europa (solo superada por Portugal: 28%), lo que en 2012 supuso unas 24.000 muertes extras. Diferentes estudios estiman que entre 20% y 50% del exceso de muertes invernales son debidas a la pobreza térmica. En la revisión que hizo hace 4 años el equipo de Michael Marmot[2], se llega a la conclusión que al menos un 20% de este pico invernal puede ser atribuido a la pobreza energética. Lo que supondría en el caso de España unas 4.800 muertes anuales por pobreza energética, si tomamos esta estimación más conservadora. Lo que equivale casi a 3 veces la mortalidad por accidentes de trafico (1800 muertes anuales).

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Según algunas estimaciones, en España se produce cada invierno al menos 4.800 muertes por pobreza energética, tres veces más que la debida a los accidentes de tráfico

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Otro indicio de la importancia de la temperatura interior en el exceso de mortalidad invernal, es la diferencia en el exceso de mortalidad invernal en el 10% de hogares más fríos (aumento de 2,8% mortalidad por cada descenso de temperatura exterior de 1ºC debajo de los -5ºC), en relación al 10% de los hogares más cálidos (aumento del 0,9% de mortalidad), evidenciado en el estudio inglés de Wilkinson de 2001[3].

En cuanto a las causas de muerte, se estima que del 30-40% de sobremortalidad invernal es debida a las enfermedades respiratorias y circulatorias

En países como España hay que considerar también que la asociación entre pobreza energética y hogares con peor asilamiento térmico, supone no solo vulnerabilidad frente al frio, sino frente al calor extremo en verano. El otro pico de mortalidad se da en el verano y son los residentes de las casas de baja calidad térmica y sin sistemas de refrigeración (especialmente personas mayores que viven solas),  las victimas de esta sobremortalidad asociada a las olas de calor. Por ello en España, la inversión en rehabilitación de viviendas para mejorar el aislamiento térmico tendría un impacto doble: en disminuir la sobremortalidad invernal y la estival.

Vivir en una casa fría enferma

Por debajo de 16ºC de temperatura interior, se afectan las funciones respiratorias, y por debajo de 12º C, el sistema cardiovascular. El frio produce broncoconstricción, aumento de la producción de moco, disminuye la limpieza mucociliar y la resistencia a las infecciones respiratorias. Lo que supone más probabilidad de constipados, bronquitis y neumonías. Además, los ambientes fríos van asociados a la humedad, y esta al moho y al polvo de ácaros, lo que a su vez se asocia a crisis asmáticas y alergias. Los niños que viven en hogares fríos y húmedos tienen el doble de probabilidades de tener enfermedades respiratorias, asma, bronquitis y alergias[4]

El frio produce estrechamiento de los vasos sanguíneos, aumenta la viscosidad de la sangre y empeora la circulación sanguínea; por lo tanto, incrementa el riesgo de hipertensión arterial, infartos de miocardio e ictus. Un estudio[5] con personas mayores (65 a 74 años) estimaba que por cada descenso de 1ºC de temperatura interior de la vivienda, aumenta 1,3 mm Hg la tensión sistólica y 0,6mm Hg de diastólica.

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Por cada descenso de 1ºC de temperatura interior de la vivienda, aumenta 1,3 mm Hg la tensión sistólica y 0,6mm Hg de diastólica

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También es conocido el efecto de vivir en ambientes fríos sobre los procesos reumáticos y osteoarticulares en general. No menos importante es el efecto del frio sobre el bienestar y la salud mental. Vivir en una casa fría aumenta los síntomas de ansiedad y depresión, especialmente en adolescentes. Como ya mencionamos en otros artículos, las personas paradas de larga duración (especialmente, los hombres parados) son las que han empeorado mas su salud mental durante esta crisis. Es difícil distinguir el efecto sobre la salud mental por estar parado, del efecto de vivir en una casa fría. Ambos se potencian y desembocan en depresiones y riesgos de suicidio.

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Fuente foto: http://fuenlabradanoticias.com/madrid-quiere-luchar-contra-la-pobreza-energetica/

Las casas frías aumentan el gasto sanitario y farmacéutico

Los hogares que son intervenidos para aumentar la eficiencia energética disminuyen su gasto sanitario (menos hospitalizaciones, visitas a urgencias hospitalarias, menos consumo de medicamentos) frente a los hogares que no son intervenidos. Hay pocos estudios coste-beneficio sobre los programas de mejora de la eficiencia energética. El programa del norte de Irlanda “Warm Houses” que invirtió en un año (2008-2009) 109 millones de libras, estimó que recuperó un 42% en menor gasto sanitario. Otro en Inglaterra estimó [6]que por cada libra invertida en evitar la pobreza energética, el NHS recupera 40 peniques en ahorro en gasto sanitario[7].

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Algunos estudios estiman que entre un 40 y 50% de la inversión en mejora de la eficiencia térmica de las viviendas, se recupera por el ahorro asociado en gasto sanitario y farmacéutico.

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Los efectos indirectos sobre la salud de la pobreza energética

Son más importantes que los directos. Se podrían resumir en:

1º El frio complica las patologías preexistentes (diabetes, ulceras, osteoartritis, problemas de rodilla o cadera, Parkinson, demencia, etc.) y retrasa las recuperación post-cirugía.

El dilema “Heat-Eat” (calefacción o alimentación). La familias en pobreza energética reducen su alimentación para asegurar un mínimo de confort térmico. Un estudio [6] señalaba que mientras las familias de EE.UU de clases media y alta aumentan su gasto de la cesta de la compra en invierno, las de clase baja la disminuyen. Se estima que eso supone un 10% menos de ingesta calórica (de media unos 200 calorías diaria menos). Además, ahorrar energía también implica cocinar menos, comer alimentos que necesitan poca preparación y que suelen ser menos sanos (comida basura). Esta situación pone en peligro el crecimiento de los niños (un hogar frio aumenta las necesidades calóricas para mantener la temperatura corporal, por lo que si se añade además una menor ingesta calórica, el efecto sobre el crecimiento y la formación del sistema inmunológico es importante)

3º Aumenta el riesgo de accidentes domésticos en personas mayores, por perdida de la destreza y fuerza en las manos y por usar sistemas de calefacción abiertos (estufas de resistencia eléctrica, infernillos, braseros, etc.), de mas riesgo de accidentes e incendios, como bien saben los bomberos.

Rendimiento escolar: los hogares en pobreza energética tienen mas absentismo escolar por infeccione respiratorias. Además, es frecuente que en ellos solo se calienta una habitación donde se hace toda la vida, por lo que es la más ruidosa y donde es difícil estudiar. La pobreza energética es otra losa en la desigualdad de oportunidades de estudio y de futuro profesional para las familias que caen en la pobreza

5º Sensación de inseguridad e infelicidad. Los adolescentes son especialmente sensibles a la merma en la salud mental asociado a vivir en casas donde se está a disgusto

Aislamiento social: la pobreza energética produce vergüenza. Se evita invitar a gente a casa, no se sale a la calle para evitar la sensación de volver del frio exterior a una casa fría, se va uno o una pronto a la cama para calentarse bajo las mantas. Se hace menos vida social y se está mas aislado del vecindario.

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Fuente foto: http://granadaimedia.com/wp-content/uploads/2015/02/familia-teresa-medina.jpg

Quiénes son los mas vulnerables y qué intervenciones son más eficientes

La respuesta es simple: los que aguantan peor el frio y los que pasan más tiempo en casa. Es decir, mayores de 70 años, enfermos crónicos y discapacitados (mejor dicho, con diversidad funcional). Sin embargo, cada vez hay más preocupación por el efecto acumulativo de la pobreza energética en los niños y adolescentes y el impacto en su salud futura. No olvidemos tampoco las familias con parados de larga duración, más vulnerables a los problemas de salud mental. Los programas contra la pobreza energéticas deben dar prioridad a proteger a estos colectivos.

Las intervenciones mas eficientes frente a la pobreza energética son las que rehabilitan las viviendas para aumentar la eficiencia térmica, frente a las ayudas para el pago de los recibos o la compra de calefactores. Inciden positivamente y permanentemente sobre la salud de sus residentes, pero también sobre la del planeta al reducir la emisión de gases de efecto invernadero.

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Si quieres saber más, te recomiendo:

En español:

  1. Informe sostenibilidad en España 2012. Capítulo Especial. Energía sostenible para todos. Pág. 291-326: Efectos de la pobreza energética en la salud. Accesible en: http://www.upv.es/contenidos/CAMUNISO/info/U0637061.pdf
  1. Javier Padilla. “La pobreza energética, un problema de salud pública”. Blog Médico critico: http://medicocritico.blogspot.com.es/2014/11/la-pobreza-energetica-un-problema-de.html
  2. El programa “Salvados” de la Sexta, dirigido por Jordi Evole, emitirá probablemente el domingo 13 de diciembre de 2015 un reportaje titulado: “la Pobreza energética”, en el que colaboré (http://www.lasexta.com/programas/salvados/)

En inglés:

  1. Marmot Review Team for Friends of Earth. The Health Impacts of Cold Homes and Fuel Poverty. May 2011 http://www.foe.co.uk/sites/default/files/downloads/cold_homes_health.pdf
  1. SOPHIE Project conclusions. “Social and economic policies matter for health equity” Pag 41 a 46: Housing policies can reduce health inequalities. Accesible en: http://www.sophie-project.eu/pdf/conclusions.pdf
  1. Joe Butcher. Fuel poverty: how to improve health and wellbeing through action on affordable warmth. A guide to delivering action on fuel poverty for public health professionals, health and wellbeing boards, and local authorities in England. UK Health Forum 2014. Accesible en: http://www.fph.org.uk/uploads/UKHF-HP_fuel%20poverty_report.pdf
  2. Fuel poverty+health. A guide for primary care organisations, and public health and primary care professionals. By Dr Vivienne Press. Produced by the National Heart Forum, the Eaga Partnership Charitable Trust, the Faculty of Public Health Medicine, Help the Aged and the Met Office. 2003. Accesible en: http://www.fph.org.uk/uploads/toolkit_fuel_poverty.pdf

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REFERENCIAS DEL TEXTO (0s dejo los enlaces para descargaros los artículos accesibles:

[1] Healy JD (2003) Excess winter mortality in Europe: a cross country analysis identifying key risk factors. Journal of Epidemiology and Community Health, 57(10), pp.784–789.

[2] Marmot Review Team for Friends of Earht. The Health Impacts of Cold Homes and Fuel Poverty. May 2011

[3] Wilkinson P, Landon M, Armstrong
B, Stevenson S, Pattenden S, McKee M and Fletcher T (2001) Cold Comfort: The Social and Environmental Determinants of Excess Winter Deaths in England, 1986–96. Bristol: The Policy Press.

[4] Barnes M, Butt S, and Tomaszewski W (2008) The Dynamics of Bad Housing: The Impact of Bad Housing on the Living Standards of Children. London: National Centre for Social Research.

[5] Woodhouse PR, Khaw KT and Plummer
M (1993) Seasonal variation of blood pressure and its relationship to ambient temperature in an elderly population. Journal of Hypertension, 11(11), pp.1267–1274.

[6] Bhattacharya J, DeLeire T, Haider S and Currie J (2003) Heat or Eat? Cold Weather Shock and Nutrition in Poor American Families. American Journal of Public Health, 93(7), pp.1149 –1154.

[7] Liddell C and Morris C (2010) Fuel poverty and human health: a review of the recent evidence. Energy Policy, 38(6), pp.2987–2997.

La sexualidad en entornos residenciales: una cuestión de derechos y calidad de vida

La sexualidad en entornos residenciales: una cuestión de derechos y calidad de vida Por Feliciano Villar

 

Un artículo de Feliciano Villar
Universidad de Barcelona

 

 

Al menos desde la adolescencia, la sexualidad es una dimensión muy importante de la vida, una fuente de placer, un espacio de comunicación e intimidad y un factor importante que influye en nuestro bienestar personal.

Sin embargo, entre los prejuicios que tradicionalmente se han atribuido a la vejez y a los mayores, contamos con algunos referidos a su sexualidad. De acuerdo con estos estereotipos, la vejez es una etapa asexual, en la que la persona pierde la capacidad e incluso el interés en el sexo. Incluso cuando algunas personas mayores muestran abiertamente este tipo de intereses la tendencia es a pensar que es algo no apropiado o moralmente reprobable (¿por qué existen si no los ‘viejos verdes’, pero no los ‘jóvenes verdes’?).

Geriatricarea sexualidad en entornos residenciales

Aunque la práctica sexual disminuye con la edad, una mayoría de mayores continúa disfrutando de su sexualidad hasta edades muy avanzadas

Los resultados de los estudios realizados en este ámbito desmienten estos prejuicios. Aunque la práctica sexual disminuye con la edad, una mayoría de mayores continúa disfrutando de su sexualidad hasta edades muy avanzadas. Además, se ha de tener en cuenta que el sexo no se remite únicamente al coito, sino que existen otras prácticas (masturbación, besos, caricias, etc.) que pueden tener un papel importante en la vejez, como también lo tienen en otros momentos de la vida. La presencia cada vez de manera más abierta de la sexualidad en la vejez probablemente se incrementará en las próximas generaciones, en las que la educación y los valores en relación al sexo ya fueron mucho menos restrictivos.

Pese a ello, hay situaciones en las que la práctica de la sexualidad, o incluso el reconocimiento de los derechos sexuales de los mayores, se encuentran particularmente en entredicho. Una de ellas es la institucionalización, es decir, los mayores que viven en entornos residenciales. En estos casos, los impedimentos que los mayores encuentran para expresarse sexualmente, si así lo desean, son muy numerosos.

Barreras a la sexualidad de los mayores institucionalizados

Algunas barreras con las que se encuentran los mayores que viven en residencia para expresar intereses y comportamientos sexuales tienen que ver con el propio diseño y organización de las residencias de personas mayores. Todavía hoy, las instalaciones con las que contamos tienen mucho de hospital, donde la norma son los pasillos largos y amplios para acceder rápidamente a las habitaciones, o las habitaciones compartidas, sin una adecuada privacidad y sin mecanismos para regular el acceso (pestillos, cartelitos de ‘no molesten’) que dependan del usuario.

Los mayores que viven en estas instituciones pasan la mayor parte del tiempo en zonas comunes, supervisados por profesionales y siguiendo muchas veces unos horarios y actividades estandarizados. En este tipo de contexto, continuar con la práctica sexual que uno desea, y que quizá únicamente supone continuar lo que ya se hacía antes del ingreso, es francamente difícil.

Pero además de estas cuestiones de diseño y organización, las actitudes ante la sexualidad en la residencia también tienden a restringirla. Por una parte, las actitudes de los profesionales, quienes pueden ver en la expresión sexual de los mayores un problema que complica su trabajo y les provoca incomodidad (y por ello es mejor que no aparezca), o un motivo de burla o de cotilleo con los compañeros, sin respetar la intimidad de la persona mayor.

Actitudes también de la familia, para quienes en ocasiones no resulta fácil aceptar que su padre o madre, por ejemplo, puede seguir teniendo una vida sexual activa y que tiene derecho a ello. A veces, además, los profesionales trasladan a la familia situaciones que quizá pertenecen exclusivamente a la intimidad del residente, y las familias se atribuyen decisiones para las que se debería contar con la persona afectada.

Por último, también es necesario reconocer que las actitudes de los propios residentes tampoco siempre son siempre favorables cuando descubren o intuyen que un compañero o compañera expresa interés o comportamientos sexuales. El temor al qué dirán, o la presencia de prejuicios muy arraigados entre las actuales generaciones de mayores no ayuda a normalizar ese tipo de intereses y comportamientos.

Estas dificultades para seguir mostrando de modo natural una dimensión humana fundamental en ocasiones llegan claramente a una violación de los derechos de la persona. Estos casos son particularmente frecuentes para ciertos colectivos de personas mayores institucionalizadas. Estamos hablando, por ejemplo, de los mayores homosexuales, gays y lesbianas, que en muchas ocasiones no tienen sólo que renunciar a su sexualidad, sino incluso han de ‘volver al armario’ cuando ingresan en una residencia, y ocultar su identidad sexual por temor a ser rechazados o estigmatizados.

También supone un desafío la sexualidad de las personas con demencia. Algunas de ellas pueden mostrar comportamientos desinhibidos en relación al sexo, y determinar hasta qué punto la persona consiente o si hay riesgo de abuso, es complejo. Implica, además, ciertos problemas éticos cuya solución no debería ser, por defecto, restringir o impedir la expresión sexual y los derechos sexuales de estas personas simplemente en previsión de que pudiera haber algún problema.

¿Qué podemos hacer?

Como podemos observar, hay mucho que hacer todavía en relación a este tipo de situaciones. Quizá en primer lugar debemos reconocer que la sexualidad no sólo está presente en muchas de las personas que viven en entornos residenciales, sino que es un derecho que no se pierde al entrar en una residencia.

Geriatricarea sexualidad en entornos residenciales: una cuestión de derechos y calidad de vida. Por Feliciano Villar

La sexualidad no sólo está presente en muchas de las personas que viven en entornos residenciales, sino que es un derecho que no se pierde al entrar en una residencia

Pero además de esto, a nuestro juicio existen al menos dos tipos de medidas deberían tomarse para tratar esta cuestión. En primer lugar, formar mejor a los profesionales en cuestiones relacionadas con la sexualidad en la vejez, y con la sexualidad en entornos residenciales en particular, es fundamental. Hemos de tener en cuenta que son los profesionales (dirección, equipo técnico, auxiliares, etc.) quienes están en contacto directo con los mayores y deben asesorarles y apoyarles en relación con su sexualidad. Son ellos quienes, en último término, van a garantizar los derechos sexuales de los residentes.

En segundo lugar, esta labor de los profesionales debe tener lugar en un entorno institucional adecuado. Así, hemos de avanzar hacia la presencia de políticas y regulaciones, por parte de la dirección de las residencias y de las instancias que las supervisan, que explícitamente recojan medidas para formar, informar, garantizar y promover los derechos sexuales de los residentes, así como la aceptación de la diversidad sexual dentro de las residencia, dentro de un contexto de respeto mutuo y convivencia.

Reconocer la importancia de la sexualidad para las personas mayores que viven en residencia no es más que un elemento a incorporar en la atención centrada en la persona, con lo que supone de mejora en la calidad del cuidado y en promoción de una dimensión de la calidad de vida, la sexualidad, de la que frecuentemente nos olvidamos en la vejez.

Para saber más

Por desgracia, los estudios sobre la sexualidad de los mayores institucionalizados son muy escasos. Además del interés y relevancia del tema, esta fue una de las motivaciones de nuestro grupo de investigación en la Universidad de Barcelona para iniciar una línea de investigación en este sentido.

En español, el lector interesado puede profundizar en el tema a partir de las siguientes referencias:

· Villar, F., Triadó, C., Celdrán, C. y Fabà, J. (2012). Sexualidad y personas mayores institucionalizadas: La perspectiva del residente y la perspectiva del profesional. Informe para el IMSERSO, proyecto de investigación 25/11.
· Villar, F., Celdrán, M., Fabà, J. y Serrat, R. (2014). Regulación de la expresión sexual de los mayores ingresados en residencias. La visión de los profesionales. Revista Española de Geriatría y Gerontología, 49(6), 272-278.
· Villar, F., Celdrán, M., Fabà, J. y Serrat, R. (2014). Staff attitudes towards sexual relationships among institutionalized people with dementia: Does an extreme cautionary stance predominate? International Psychogeriatrics, 26, 406-412.
· Villar, F., Celdrán, M., Fabà, J. y Serrat, R. (2014). Barriers to sexual expression in residential aged care facilities: Comparison of staff and residents’ views. Journal of AdvancedNursing, 70(11), 2518-2527.

En nuestro país, el tema de la sexualidad en la vejez también ha sido tratado por Félix López, profesor de la Universidad de Salamanca:
· López, F. y Olazábal, J.C. (2005). Sexualidad en la vejez. Madrid: Pirámide.

Este artículo de Feliciano Villar ha sido publicado en http://acpgerontologia.blogspot.com

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residencia

Envejecimiento, residencias y habitaciones adaptadas

 

El aumento de la esperanza de vida, debido a las mejoras económicas y sanitarias, ha hecho que el envejecimiento sea un fenómeno creciente en nuestra sociedad. Pero, por primera vez, nos encontramos colectivamente con un número muy grande de personas mayores, algunas con buenos niveles de salud y con capacidad para mantener una vida autónoma y otras no. Un buen reflejo de esta diversidad entre los ancianos se da en las residencias, que se han tenido que ajustar a las necesidades de dependencia de algunas de estas personas.

 

Las habitaciones se convierten en puntos clave de mejora ya que, en muchas ocasiones, estas personas cuentan con movilidad reducida y éste se convierte en su espacio vital. Así, según la Ley de promoción de la autonomía personal y la atención a las personas en situación de dependencia, todas las residencias deben disponer como mínimo de una habitación adaptada para grandes dependientes (GD), aquellos que necesitan la presencia indispensable y continua de otra persona que les ayude a realizar las distintas actividades de su vida diaria.

De hecho, el número de habitaciones de este tipo se calcula en función de la cantidad de camas de que dispone el centro. Así, para cada 49 plazas, la residencia deberá tener una cama para grandes dependientes.

Destacamos algunas de las condiciones que deben cumplir:

  • Cada habitación debe contar con un armario, una cama con motor y carro elevador, y una butaca basculante que será de ayuda para levantar al paciente.

  • Debe existir un círculo de 120cm de diámetro libre de obstáculos para que el personal interno pueda trabajar de forma segura.
  • La cama debe disponer de mecanismos elevadores y de ruedas para facilitar el movimiento.

  • Entre la pared y las camas debe haber una distancia de 80 cms que faciliten el acceso para asistir y mover al residente.

  • El baño debe responder a unas medidas especiales para acceder con silla de ruedas y debe contar con un lavamanos, un wc y una ducha.

  • El pavimento debe ser blando, seguro y antideslizante para evitar resbalones y accidentes.

ley

Les adjuntamos la Resolución publicada en el BOE sobre el Acuerdo del Consejo Territorial de Servicios Sociales y del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia, que modifica parcialmente el acuerdo de 27 de noviembre de 2008, sobre acreditación de centros y servicios del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia (descargar) https://www.boe.es/boe/dias/2015/11/16/pdfs/BOE-A-2015-12394.pdf

 

 Los puntos más reseñables de dicha resolución son:

 - El que hace referencia a los mayores de 55 años: No obstante, las personas que tengan una edad igual o superior a 55 años a 31 de diciembre de 2015, que estén desempeñando sus funciones en las categorías profesionales de Cuidador/Gerocultor y de Auxiliares de Ayuda a Domicilio y acrediten una experiencia de al menos tres años, con un mínimo de 2.000 horas trabajadas en esas categorías profesionales en los últimos 10 años, quedarán habilitadas de forma excepcional en la categoría que corresponda, en el ámbito de su comunidad autónoma. Esta habilitación solo tendrá efecto para el trabajador en el ámbito de esa comunidad autónoma donde presta sus servicios.

 - Plazo de acreditación: Los requisitos relativos a las cualificaciones profesionales anteriormente reseñados serán exigibles a 31 de diciembre de 2017, y en todo caso, cuando finalicen los procesos de acreditación de la experiencia laboral que se hayan iniciado en esa fecha

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Es importante tener un plan en caso de que usted sufra una enfermedad, incapacidad o en el caso de su muerte.

  • Consulte con un abogado con respecto a una “patria potestad” (poder legal) en vida, un poder autorizando
    a alguien para que decida por usted en lo referente a su salud y sus finanzas, y otros medios para estipular sus deseos si se enferma o muere.
  • Consulte con la familia y los amigos cercanos para decidir quien aceptará la responsabilidad de la persona con AD. También sería aconsejable que busque información acerca de su departamento local de tutela pública, el departamento de conservación de la salud mental, los servicios de protección a los adultos u otros servicios de asistencia social. Estas organizaciones pueden tener programas que le presten asistencia a la persona con AD en su ausencia.
  • Mantenga una libreta de notas para la persona que se ha hecho responsable y que va a asumir el cuidado. Dicha libreta debe contener la siguiente información:
    • Números de emergencia
    • Actuales problemas de comportamiento y posibles soluciones
    • Formas de calmar a la persona que padece de AD
    • Asistencia que requiere para ir al baño, alimentarse o vestirse
    • Actividades o alimentación preferidas
  • Visite instituciones en su comunidad que ofrecen residencia y cuidados, o estadía a corto y largo plazo, y escoja algunas posibilidades. Si la persona con AD ya no es capaz de vivir en la casa, a la persona responsable de ella le quedará más fácil cumplir los deseos suyos sobre el cuidado a largo plazo.