Psicologia

Sin tiempo para morir

Sin tiempo para morir

Cuando nos dicen que una persona mayor ha muerto sola, imaginamos años de amargura antes de llegar al final

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Tenemos una idea equivocada de la vejez y tal vez también de la vida. O la tenemos de la vida y por eso también de la vejez. Cuando nos dicen que una persona mayor ha muerto sola, imaginamos años de amargura antes de llegar al final, con las manos sobre el regazo, sin hacer nada más que ver pasar el tiempo, cuando quizá lo fueron del mayor disfrute de su vida, pues por fin ese hombre o esa mujer pudo dedicarse a lo que le daba la gana, en compañía de sabios, artistas y científicos a los que no le unía más trato que el del espíritu.

Conozco a bastantes personas de más de 80 años que gozan de cierta salud y que, en lugar de pasarse el día en el ambulatorio porque les ha salido una verruguilla en el párpado derecho, se vuelcan en menesteres que otros consideran inútiles, pero que a ellos les elevan por encima del tiempo y de cualquier mal que les aqueje. Pueden al fin dedicarse al estudio del arte oriental y cubren cuadernos con selvas de bambú y flores de albaricoque de una delicadeza poco común. O hacen retratos al óleo de sus nietos, que posan con paciencia, pues por suerte estos pintores tardíos dan sus pinceladas a la Modigliani o a la Soutine.

O releen a Kafka, a Dostoievski y a Musil, con lo que apenas duermen, pues, aunque disponen de todo el día, quieren aprovechar hasta la noche. O tocan a Bach y a Schumann en el piano de la residencia, para deleite de sus compañeros. O investigan con el mismo entusiasmo sobre las nuevas baterías de grafeno que sobre el románico en Huesca. También los hay que, mientras plantan unos cebollinos, aún se emocionan ante el paisaje. Cuando me dicen que una persona mayor ha muerto sola, imagino muchos momentos felices hasta llegar al último. Tal vez me equivoque. Ojalá no. Por ellos y porque también yo sueño con una vejez como ésa. Sin tiempo para morir.

Combatir la soledad en la Tercera Edad

Juan Moisés de la Serna
- Viernes, 22 Enero 2016 10:36
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El doctor en Psicología, Juan Moisés de la Serna, nos explica los beneficios que tiene para las personas mayores gozar de la compañía de los demás. Dedicarles unos minutos a la semana no nos supone un gran esfuerzo y así les ayudaremos a prevenir los achaques de la edad.

Seguro que conoce algún mayor que por un motivo u otro quiere estar solo, ya sea porque ya no le quedan seres queridos viviendo cerca, o porque son celosos de su intimidad.Pero el resto, la mayoría de las personas mayores, quieren y necesitan estar con sus semejantes, ya sean estos de su misma edad o no. Los seres humanos, por definición, somos seres sociales, nacemos, crecemos y nos desarrollamos en sociedad, y cuando llegamos a ancianos,… a veces la sociedad les da la espalda.

Sacar diez minutos a la semana no cuesta tanto y hace mucho bien al anciano.

Es cierto que una persona mayor no puede ser tan dinámica como los jóvenes, e incluso que puede sufrir algún tipo de achaque físico o en sus habilidades cognitivas, pero no es excusa para no poderles dedicar algún tiempo a la semana.

Desde hace muchos años, en algunas instituciones solidarias e incluso religiosas existen los visitadores de ancianos y enfermos; personas dedicadas a donar su tiempo y compartirlo con desconocidos que lo único que quieren es saberse escuchados y acompañados.

 


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Es cierto que siempre tenemos muchas actividades que realizar, pero sacar diez minutos a la semana no cuesta tanto y hace mucho bien al anciano.

La prevención de la soledad sirve para paliar muchos de los achaques que aparecen a edades avanzadas. Esto no es la cura de la vejez, ni la fuente de la juventud, pero sí es la forma en que se previene los efectos de la soledad, los cuales suelen ir acompañados de baja autoestima y sentimientos depresivos. Y todo ello se puede prevenir atendiendo a nuestros mayores, escuchándoles o simplemente compartiendo tiempo con ellos. entonces ¿Eres capaz de sacar diez minutos a la semana para atender a un mayor?

Se podría reducir el consumo de psicofármacos en ancianos con demencia, según un estudio

 

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NOTA DE PRENSA 2015
Un estudio del Instituto de Investigación en Atención Primaria Jordi Gol (IDIAP Jordi Gol) y del Instituto Catalán de laSalud demuestra, a partir de una revisión de la prescripción farmacéutica en residencias geriátricas, que se puedeconseguir reducir el consumo de psicofármacos (antidepresivos, benzodiacepinas, antipsicóticos) en enfermos condemencia.
UNA REVISIÓN DE LA PRESCRIPCIÓN DE PSICOFÁRMACOS ENANCIANOS CON DEMENCIACONSIGUE REDUCIR EN UN 40% EL NÚMERO DE ESTOS MEDICAMENTOS PRESCRITOS

Hay una alta prevalencia de uso de psicofármacos enpacientes mayores de 65 años. De hecho, un 40% delos mayores de 65 años consumen antidepresivos.

Se ha demostrado la relación entre alto consumo depsicofármacos y pérdida de la capacidad cognitiva,rigidez y somnolencia.
La demencia es una enfermedad degenerativa que provoca deterioro de la memoria, pero también de otrasfunciones cognitivas. Muy frecuentemente las demencias generan síntomas psicológicos y conductuales tales comoagitación, irritabilidad, trastornos del sueño, alucinaciones o agresividad, etc. De hecho, según losexpertos, el 90%de los pacientes con demencia desarrollarán algunosde estos síntomas en los cinco años posteriores asuenfermedad.
SegúnMireia Massot,farmacéutica de atención primaria del ICS e investigadora del IDIAP Jordi Gol,”el tratamientopara paliar estos síntomas sería el establecimiento, en un primer momento, de medidas nofarmacológicasy, en casode que no sean efectivas, habríaque añadir un tratamiento farmacológico para paliar los síntomas”, sin embargo, laprevalencia de psicofármacos en pacientes mayores de 65 años es muy elevada. En este sentido, varios estudiossitúan laprevalencia de consumo de benzodiacepinas en mayores de 65 años en el20%.
También indican que un40% de los mayores de 65 años toma antidepresivos,mientras que un 24,8% de este mismo grupo de edad tomaantipsicóticos.Resultados del estudio
El estudio ha querido analizar si se podría reducirla prescripción de psicofármacos para el tratamiento de lossíntomas psicológicos conductuales asociados a la demencia, dado que hay una evidencia creciente de dañospotenciales asociados al uso de estos fármacos en personas con demencia. Estos riesgos son: disminución de lacapacidad cognitiva, rigidez, somnolencia, o complicaciones como labroncoaspiración.
Se estudió una población asignada a cinco residencias geriátricas de la provincia de Barcelona. En total, participaronen el proyecto de investigación 182 ancianos, de los cuales un 72,53% eran mujeres y con una media deedad de86,85 años.
Se revisó la medicación pautada a este tipo de pacientes con demencia y, al mismo tiempo,se ofreció formación alprofesional de medicina de la residencia,para que revisara el tratamiento farmacológico enfunción de laspatologías de los pacientes, sus variables clínicasy su estado general.
Se hizo un seguimiento al cabo de un mes de la revisión y la formación y se observó unareducción de la prescripciónde psicofármacos de un 39,57%.
Se mantuvo la reducción a los seis meses de la intervención. En cifras, se pasó de un consumo total inicial de 508 psicofármacos a 332 ,  después de la intervención.
Per més informació. Ester Duran Premsa IDIAP 659 44 27 95 eduran@idiapjgol.orgsalutmedia.net

 

 

 

 

Navidad puede detonar depresión en adultos mayores

Navidad causa depresión en adultos mayores

La época de navidad es un momento para compartir en familia los logros que un año más nos deja; sin embargo, existen personas que no disfrutan de esos momentos.

 

La Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), define la depresión es una enfermedad que altera de manera intensa los sentimientos y los pensamientos  de quien la padece, además de la pérdida de interés en actividades que previamente resultaban placenteras.

 

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¿Cómo afecta la depresión a los adultos mayores?

 

De acuerdo con la American Psychological Asociation, la depresión en adultos mayores se hace presente cuando se tiene la sensación de una pérdida de control sobre su vida debido a problemas con la vista, pérdida de la audición y otros cambios físicos.

 

Las fiestas decembrinas suelen ocasionar depresión en adultos mayores, debido a  que suman las pérdidas de sus seres queridos, de su salud, carecen de redes sociales, de apoyo, viven situaciones de dependencia o abandono; además de padecer limitaciones funcionales.

 

La licenciada Cynthia Pereyda Herrera, Consejera en Tanatología en el Centro Bariátrico Metabólico Dalinde, explica que este tipo de trastorno ocurre en el invierno.

 

La disminución de luz  durante el día ocasiona una alteración de dos sustancias químicas en el cerebro que son la melatonina y la serotonina, encargadas de regular los ciclos de sueño y alerta, la energía, el apetito y el estado de ánimo.

 

¿Cómo detectar depresión en adultos mayores? Aquí te compartimos algunos síntomas:

 

1. Lentitud en el pensamiento.

 

2. Distracción u olvidos.

 

3. Disminución de las actividades de la vida diaria.

 

4. Desesperación, tristeza o apatía.

 

5. Insomnio por la noche y largos periodos de sueño durante el día.

 

6. Alto consumo de alimentos dulces.

 

7. Baja autoestima.

 

8. Pensamientos suicidas o asociados con la muerte.

 

Cifras del Instituto Nacional de Geriatría indican que 15% de los adultos mayores de más de 65 años sufren trastorno depresivo el cual en la mayoría de los casos no es diagnosticado o tratado debidamente.

 

¿Cómo ayudar?

 

Se estima que de 30% a 50% de todos los adultos mayores tendrán un episodio de depresión durante el transcurso de sus vidas.  Por ello te compartimos algunas  recomendaciones del Centro Bariátrico Metabólico Dalinde para que los ayudes a superar esa etapa:

 

1. Realiza actividades. Integra al adulto mayor en las actividades familiares

 

2. Compartir con la naturaleza. Es recomendable tomar baños de sol diarios por periodos de 15 minutos.

 

3. Sé parte del mundo. Si la persona está en cama, deja entrar la luz del sol por la ventana

 

4. Actívate. Incrementa la actividad física con breves caminatas al exterior.

 

5. Higiene del sueño. Toma siestas de veinte minutos como máximo.

 

Un diagnóstico y tratamiento temprano ayudan a contrarrestar y prevenir las consecuencias emocionales de la depresión en adultos mayores. ¡Cuídalos!

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miércoles, 16 de diciembre de 2015

7 estrategias con las que nos defendemos del mundo

En este mundo de cambios constantes y en el que conocer personas nuevas forma parte de nuestro día a día sentimos que es fundamental salvaguardar nuestra propia identidad. Pero en este intento por protegernos, construimos una coraza que nos termina asfixiando a nosotros mismos.

Intentamos ocultar nuestros verdaderos deseos y motivaciones por miedo a la censura social, el rechazo o el aislamiento para evitar etiquetas que nos estigmaticen…y lo hacemos con una serie de estrategias con las que nos defendemos del mundo.

En el psicoanálisis Sigmund Freudlos llamó mecanismos de defensa: Formas de transformar algunos deseos o sentimientos en algo que creemos socialmente aceptado.

Algunos de los mecanismos de defensa que utilizamos son adecuados mientras que otros lo único que hacen es reprimir más nuestro “verdadero yo”. Vamos a describir algunas de estas estrategias o mecanismos de defensa que pueden ayudarnos a dilucidar el porqué de nuestro comportamiento y actitudes en un sinfín de circunstancias, señalando también cuáles son más adecuadas y cuáles son perjudiciales

“La neurosis es la inhabilidad para tolerar la ambiguedad”

-Sigmund Freud-

La Represión

En la represión nuestro yo pone una barrera a los sentimientos que nos causan ansiedad e impide que entren a la conciencia,lo que puede derivar en que aparezca en nosotros unaneurosis.

Por ejemplo, reprimimos continuamente el deseo hacia otra persona sin hacer algo más realista que nos acerque a ella o sincerarnos con nosotros mismos…

La Proyección

La proyección es una atribución de características propias que no reconocemos o que nos molestan a otras personas u objetos. Por ejemplo, atribuir a los demásnegatividad y ansiedad cuando somos nosotros mismos los que estamos experimentando esas sensaciones. Puede derivar en psicosis, neurosis y en una actitud perversa hacia los demás.

La Formación reactiva

Los pensamientos censurables se reprimen y se expresan con sus opuestos. Puede explicar episodios maníacos y posturas radicales que adoptamos ante algo. Por ejemplo, alguien que desea practicar sexo y opta por el celibato o alguien que es homosexual y para reprimirse adopta una actitud de defensa muy radical de rechazo ante lahomosexualidad.

La Sublimación

Sustituimos un objeto o actividad por otro que posea un valor social o ético más elevado. Por ejemplo si sentimos atracción por la sangre,elegir una actividad de investigación médica en la que ésta esté presente. Si sentimos agresividad e ira, practicar algúndeporte de contacto como boxeo o artes marciales. Es un mecanismo válido y que no causa malestar.

La Identificación

Es la tendencia a aumentar nuestros sentimientos de valía personal por medio de la adopción o copia de las características de alguien que admiramos. Por ejemplo, adaptamos gestos y actitudes de alguien que vemos como exitoso en nuestro entorno. No es muy problemático para nuestra salud mental si esta copia no se produce por un período excesivo de tiempo.

El Desplazamiento

Sustituir nuestro verdadero deseo que provoca ansiedad y es intolerable hacia otro blanco que no produce ansiedad pero que es aceptable. Este mecanismo puede explicar el porqué de sentir sorpresivamente fobia por algo, por ejemplo si nos sentimos sucios y nos avergüenza decirlo expresamos nuestro asco y fobia a las cucarachas.

La Intelectualización

Cuando intentamos dar un discurso muy elaborado e intelectual acerca de nuestros sentimientos con el fin de controlarlos. Tratamos de neutralizar nuestros sentimientos de verdad y alejarnos de ellos. Por ejemplo,adoptamos un discurso muy lógico y organizado cuando en realidad estamos hablando de nuestros sentimientos más íntimos y primarios.

” Las emociones inexpresadas nunca mueren. Son enterradas vivas y salen más tarde de peores formas”

-Sigmund Freud-

Como reducir los mecanismos de defensa ante el mundo

Nuestro comportamiento es muy complejo porque no solo debemos estructurar todo lo que pensamos y sentimos en un todo coherente, sino que además dependiendo de la situación y de las personas con las que nos encontremos adoptaremos una actitud de mayor o menor censura hacia nosotros mismos.

La mejor manera entonces de lograr una coherencia y un bienestar en nuestra psique esestablecer una serie de prioridades para que no nos sintamos atrapadosconstantemente en un juego peligroso de represión, culpa y confusión. Para ello:

Tenemos que ser sinceros con nosotros mismos: Que tengamos una conversación con nosotros mismos en la que lleguemos a aceptar lo que realmente sentimos es la mejor forma de estar en paz. No es necesario que los demás lo sepan a cada momento, cada uno de nosotros tenemos una intimidad que no tiene por qué expresarse a los demás…pero que nosotros la aceptemos es un primer paso para liberarnos.

Fuera la represión: La represión es dañina, no podemos estar continuamente negándonos la capacidad de aflorar nuestros instintos y deseos más sinceros.Saber adecuar lo que sentimos a la realidad sin fingir: Es posiblemente lo más difícil, porque tan sano es identificar qué es lo que sientes como saber en qué situaciones puedes expresarlo y en cuáles no, es lo que en psicología se llamaautorregulación emocional. Lo que hay que evitar en la medida de lo posible es utilizar una máscara… porque llegará un momento en el que puedes ser preso de ella.Sentir culpa por algo que realmente quisimos hacer o queremos hacer es inútil:Una persona no puede manejar lo que desea y lo que no. Puede determinar si es más acertado o conveniente, pero el deseo y la atracción por algo aunque esté “prohibido” es inevitable. Sentirnos culpables por desear una cosa y no otra(siempre que ésta no implique lastimar a un tercero); es cómo desear poner un cerco a las nubes. Es mejor tolerar nuestras sensaciones y saber actuar en consecuencia, sin dañarnos a nosotros mismos ni a los demás.

No mendigues la atención de nadie y mucho menos amor

Un día te abrazarán tan fuerte que se unirán tus partes rotas

La vida es muy corta para vivir los planes de otra persona

No trates como prioridad a quien te trata como una opción

Si el amor aprieta y duele, no es tu talla

El mejor acto para el corazón es ayudar a otros a levantarse

  en 23:22

El anuncio nos muestra un abuelo pasando navidades y navidades en soledad pues sus hijos están tan ocupados en sus quehaceres profesionales, familiares, viajes… que no tienen tiempo de reunirse.

Antiguamente era frecuente ver como tres generaciones convivían en el hogar compartiendo el día a día. El que la mujer trabajara en las tareas del hogar facilitaba el cuidado de las personas dependientes, bien fueran bebés, niños o ancianos. Con la incorporación de la mujer al trabajo fuera del hogar empezaron a ser necesarios otros servicios que cubrieran estas necesidades así como son las escuelas infantiles, las residencias, o el personal contratado para estar en el hogar.

Nos parece fenomenal que la mujer pueda desarrollar su faceta profesional. En este sentido esta reflexión es un alegato a la conciliación, palabra que está a día de hoy en boca de todos pero en ningún lugar parece existir realmente.

Las jornadas laborales cada vez más largas junto con los salarios cada vez más precarios hacen muy difícil que esta conciliación sea posible. Pero ¿Es éste el único motivo por el cual nos resulta “imposible” cuidar de nuestros mayores?

Nos vamos a centrar en esta ocasión en la vejez aunque somos conscientes de que muchas de las cosas que vamos a tratar hoy serían aplicables a todo aquel sujeto dependiente (bebe, niño, discapacitado…)

Parece que a día de hoy se demandara ser eternamente joven. A los niños les introducimos cada vez más rápido en el mundo del adulto y los adultos no quieren crecer. La juventud está colocada en el lugar de la completud, convirtiéndonos en todopoderosos. Pareciera así que las personas dependientes nos molestan, no nos permiten llevar el ritmo acelerado que queremos y hay que “guardarlas”, “aparcarlas”, para poder seguir con nuestras vidas “sin límites”.

Es frecuente escuchar al personal de las residencias hablar de ancianos deprimidos, absortos en sí mismos, con la mirada al infinito y queriendo desaparecer. Estudios recientes comienzan a hablar del papel que juegan las emociones en que enfermedades como la demencia avancen más o menos despacio.

¿Con qué nos confrontan estos ancianos que necesitamos tanto esconder? Es como si al “guardarlos” estuviéramos negando algo, ¿el qué?  Desde nuestro punto de vista los ancianos nos confrontan con la muerte. Con que el “elixir de juventud” que nos prometen los anuncios de televisión es una “patraña” que sólo sirve para calmar momentáneamente la angustia que despierta el hecho de que todos, algún día, moriremos.

No es cuestión de ponernos pesimistas, pero si nos parece necesario poder reflexionar acerca de cómo poder integrar la vida y la muerte en un sujeto. En cómo poder aceptar nuestras limitaciones a través de ver las de los otros y cómo este hecho no debería “enviarnos al cajón del olvido” sino ser capaces de vivir con nuestra incompletud.

Os dejamos el enlace al video por si quereis verlo https://www.youtube.com/watch?v=7cJ1K7fyVPE

- See more at: http://www.serviciospsicologicosmadrid.com/blog/2015/12/03/donde-queda-la-vejez-en-nuestros-tiempos#sthash.d4NkcFgA.dpuf

dia-personasIdeas de negocio para personas de la tercera edad

Muchas personas de la tercera edad gozan de una calidad de vida notable. Después de la jubilación, muchas personas deciden dedicar este periodo de su vida a disfrutar de su tiempo de ocio plenamente. Aquellos negocios que están orientados a este público objetivo tienen posibilidades de éxito. ¿Qué iniciativas de emprendimiento pueden llevarse a cabo en este ámbito? Una academia de baile para personas de todas las edades pero ofertando cursos especiales para alumnos jubilados es una iniciativa positiva puesto que el baile es una de las aficiones preferidas de muchos mayores porque además de ser un entretenimiento positivo, también ofrece beneficios de salud física y mental.

 

Otras actividades de ocio que pueden ofertarse son: clases de gimnasia, un taller de risoterapia, una academia de idiomas, clases de teatro, técnicas de yoga… Cursos que desde el punto de vista pedagógico deben adaptarse a las necesidades y prioridades de las personas de la tercera edad.
Agencia de viajes para la tercera edad
Los mayores de 65 años son un colectivo que cuenta con una buena disposición para viajar al tener más tiempo libre durante todo el año. Muchos mayores prefieren delegar la organización de un viaje en una agencia especializada. Una agencia de viajes especializada en programar rutas de turismo para personas de la tercera edad puede ser una iniciativa a valorar.

Una empresa para hacer amigos
En la actualidad, existen distintas páginas de internet que ofrecen la posibilidad de hacer amigos y buscar pareja. Muchos mayores se sienten solos, tienen una reducida red de relaciones sociales. Por esta razón, una empresa de contactos especialmente orientada para personas mayores de 65 años puede ser un servicio muy valorado por muchas personas que quieren hacer nuevos contactos.
Un centro de día
Montar un centro de día es otra posible idea de negocio que ofrece un buen servicio para personas de la tercera edad y sus familias. Vitalia es la primera red de franquicias de Centros de Día en España. A través de la información de contacto de la página web aportada en el apartado “Empleo”, puedes enviar tu currículum.

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Relación entre el comer solo y la depresión

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A lo mejor de nuestro conocimiento, este es el primer estudio que examina el efecto de comer solo en la depresión al estado de la convivencia entre los adultos mayores. Encontramos una fuerte evidencia de que el efecto combinado de comer solo y que viven solas en la depresión es más prominente en los hombres. Esta relación se atenuó, pero poco seguía siendo, incluso después de controlar la conexión social. Por el contrario, las mujeres que comieron solos estaban deprimidos, incluso si vivían con otros. Sugerimos que esto puede reflejar bien la discordia familiar o diferentes estilos de vida entre los miembros de la familia. Más de la mitad de los sujetos que reportaron comer solos a pesar de vivir con los demás vivían con niños [9]. Algunos niños pueden no ser capaces de encontrar el tiempo para comer con la familia. Programas para prevenir la depresión pueden ser importantes para los adultos mayores que viven con los demás, así como para aquellos que viven solos.

Nuestros hallazgos sobre la asociación entre comer solo y el desarrollo de la depresión son consistentes con otros estudios sobre los niños y adolescentes [22 - 24]. La relación significativa entre comer solo y la depresión era independiente de la conexión social. Esto sugiere que comer juntos puede ser un tipo específico de actividad social que tiene beneficios adicionales mediadas por mecanismos diferentes a los de la participación social. Comer juntos pueden crear una sensación positiva específica de camaradería y ayuda mutua, por ejemplo [3]. Las actitudes hacia los alimentos y comidas varían mucho entre culturas. Por ejemplo, en los EE.UU., el comer es probable que se considere la salud orientado, mientras que en Francia se asocia más con la relajación y el placer; en Japón, las actitudes a comer mentira en algún lugar entre estos dos puntos de vista [25]. Un estudio informó que de los 17 Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE), los franceses pasan la más larga y los japoneses la tercera mayor cantidad de tiempo de comer (Francia: 135 min / día, Japón: 117 min / día ) [26]. Los japoneses gastan casi 1,6 veces más tiempo comiendo que las personas en los EE.UU. (US: 74 min / día), lo que sugiere que las comidas de valor pueblo japonés y la comida lo que se refiere altamente. Aunque hay poca información acerca de las actitudes generales de los japoneses hacia los alimentos y comidas, comer solo que generalmente se considera digno de compasión. Comer solo puede, por tanto, afectar a todo el estado de salud mental en los japoneses.

Vivir solo exacerba el efecto de comer solo en el riesgo de depresión entre los hombres, pero no en las mujeres. Esto puede no ser el único relacionado con el vínculo matrimonial; diferencias en los roles domésticos entre hombres y mujeres también pueden ser importantes, como el efecto de comer solo persistió después de controlar por el estado civil (Tablas 2 y 3). Debido a los roles de género tradicionales en Japón, preparación de las comidas puede ser una tarea estresante para los hombres que están en duelo o viven solos. Los cambios en las perspectivas tradicionales sobre los roles de género japoneses pueden significar que menos hombres en las cohortes más jóvenes se sienten estresados ​​acerca de la preparación de las comidas ellos mismos. En los datos JAGES, los porcentajes de informes “sí” a la pregunta “¿Se puede preparar comidas por sí mismo? era, para los hombres, 77% en 2006 y 80% en 2013; para las mujeres, que fue del 96% en 2006 y 97% en 2013. Este impacto potencial cohorte específica de vivir sola en la depresión merece más estudio. Según un estudio realizado en los EE.UU., la administración del hogar es una de las principales causas de la depresión entre los hombres que han perdido a sus cónyuges [27]. Otra posible razón de la diferencia de género pueden ser los efectos de los cambios en la situación laboral. En Japón, la mayoría de los trabajadores son hombres. Hombres jubilados pueden ser más propensos que las mujeres jubiladas para comer solo, porque han perdido las oportunidades de conocer a colegas y otros socios comerciales. Continuando el estudio de la relación entre la situación laboral y el estado de la alimentación está garantizado.

Cabe mencionar varias limitaciones de este estudio. En primer lugar, medimos comer solo mediante una pregunta de un solo elemento; por lo tanto, no tenemos información sobre la frecuencia de comer solo. Sin embargo, la prevalencia de comer solo por estado de la convivencia en nuestro estudio fue comparable con lo reportado por Kimura et al.[28], que utiliza una pregunta diferente. En segundo lugar, no nos cuenta los cambios en el estado de estar durante el período de seguimiento, la composición del hogar, la situación en la que las comidas se comen solos (por ejemplo, el desayuno o la cena), y la ubicación de comer; Sin embargo, no es fácil de confirmar la posible extensión y dirección del sesgo resultante. Por ejemplo, puede haber habido un fallo en la detección de una causalidad inversa; es decir, si una persona deprimida comenzó a vivir o comer con los demás, la asociación entre comer y / o que viven solas y el posterior desarrollo de la depresión puede ser subestimada. Por otra parte, los efectos de comer a solas durante el desayuno, el almuerzo y la cena pueden variar. Por ejemplo, la cena puede ser más importante para la socialización de la familia que el desayuno [29]. Información sobre la situación de la alimentación y la ubicación es especialmente importante desarrollar programas eficaces para la prevención de la depresión; por lo tanto, estos factores justifican una mayor investigación. En tercer lugar, como la información que faltaba en factores tales como los rasgos de personalidad, el apetito y la presencia de miembros de la familia que requieren cuidados de enfermería, factores de confusión no se han tenido muy en cuenta. Sin embargo, hemos sido capaces de controlar los posibles efectos de confusión de las relaciones sociales. Dado el número de posibles factores de confusión que no podíamos explicar, nuestros resultados deben interpretarse con cierta cautela. En cuarto lugar, nos ha faltado datos sobre el consumo de drogas antidepresivos, que pueden haber sesgado la asociación entre el estado de la alimentación y la depresión; por ejemplo, los sujetos que comen con otros pueden ser más propensos a ser reconocido como deprimida y recibir tratamiento. Sin embargo, este sesgo puede haber sido insignificante, porque muy pocos sujetos (<1%) informaron de tratamiento para la depresión (datos complementarios, apéndice S4, disponible en Edad y Envejecimiento en línea). En quinto lugar, la mayoría de las covariables incluidas como se evaluaron medidas de conectividad social mediante una escala muy simple, de un solo tema que no ha sido validado, aunque las asociaciones entre estas covariables y los resultados de salud se han comunicado [20]. Por último, la generalización de los resultados puede ser débil, porque el presente análisis utilizó datos de los sujetos que respondieron tanto a la línea de base y la encuesta de seguimiento. Los temas utilizados en el presente estudio eran más jóvenes, tenían mayor estatus socioeconómico y tenía mejores relaciones sociales que los de la muestra de referencia (datos complementarios, Apéndice S2, disponible en Edad y Envejecimiento en línea). Esto sugiere que la muestra carecía de sujetos que eran vulnerables a la depresión, lo que puede nos han llevado a subestimar el efecto de comer estado de depresión.

Nuestro estudio tiene importantes implicaciones para la salud pública. Proporcionar oportunidades para comer con los demás puede ser eficaz en el mantenimiento de la salud mental de los adultos mayores. Por ejemplo, los servicios de comidas compartidas en centros comunitarios, que permiten a la gente a comer con los residentes locales y no dependen de comidas a domicilio, pueden ser beneficiosos para los adultos mayores. Los estudios futuros deben abordar los mecanismos que subyacen al efecto del género en los hábitos alimenticios y la capacidad protectora de las comidas compartidas para los adultos mayores.

Puntos clave

  • Comer solo es un factor de riesgo para la depresión en los hombres y las mujeres de más edad.

  • El efecto de comer solo en la depresión se mantuvo incluso después de controlar la conexión social.

  • El efecto combinado de comer solo y viviendo sola en la depresión es más prominente en los hombres.

 

Aquí pueden leer el articulo entero en ingles:   http://ageing.oxfordjournals.org/content/44/6/1019.full

 

¿Sonríes a la vida? Beneficios de reír para la salud de los mayores

por | may 7, 2015

¿Sonríes a la vida? Beneficios de reír para la salud de los mayores

No hay mejor medicina que la risa para cualquier molestia o malestar: depresión, tristeza, angustia, desilusión además de ser un gran aliado cuando sufrimos otras enfermedades más graves. En los mayores, les ayuda a prevenir posibles enfermedades y les hace afrontar la vida con optimismo, entusiasmo y positividad, fundamental en esta etapa de la vida.

Los beneficios de reír para salud de los mayores son muchos y están científicamente comprobados. Te explicamos el por qué; Parece ser que la risa libera endorfinas que nos hacen sentir felices y reducen nuestros niveles de estrés. Además tiene un efecto analgésico.

Y no sólo libera endorfinas sino que reduce el cortisol, que es la hormona de estrés. Eso explica que al reírnos nos sintamos menos agobiados y más felices.

También es una gran ayuda para nuestros pulmones, porque se expanden y se reponen de oxígeno por lo que mejora la respiración y nos hace sentir con mucha más vitalidad.

Incluso nuestros músculos se relajan liberándonos de cualquier estrés. Además, una buena carcajada nos hace vibrar la cabeza que despeja nariz y oído y disminuye el insomnio.

Y no sólo eso, es que mejora las digestiones por las contracciones de los músculos abdominales, previene los infartos por los espasmos del diafragma que fortalecen los pulmones y el corazón. Y para la piel, la rejuvenece consiguiendo un efecto antiarrugas y tonificante. Sin olvidar que también aumenta la esperanza de vida porque beneficia al sistema inmunológico.

Con todos estos beneficios queda claro que ¡la risa es salud! y lo mejor de todo es que es tremendamente contagiosa. Al sonreír al alguien le estamos transmitiendo esa vitalidad y todos esos beneficios que hemos mencionado. ¿Necesitas más motivos para sonreír?

Así que, ¡elige estar de buen humor y sonríele a la vida!

Los cambios de estación tienen consecuencias en nuestros hábitos, cerebro e incluso rodillas. Pero no es tan fiero el león como lo pintan

Equinocio de Otoño 2015 

Hoy arranca el otoño, la estación del año más romántica, bucólica e incluso reproducible sobre lienzo. Y todo esto que sobre papel suena tan sugerente como el crujir de las hojas secas, al salir de casa trae consigo un parón brusco y desafinado de la música de violines. Porque el otoño nos fastidia. Alejarnos del mar y reducir bruscamente el tiempo dedicado al ocio ya podrían ser los factores que nos lleven a la melancolía. Pero la historia es más larga.

¿Puede un salto del termómetro afectar al cerebro de forma determinante? Estudios llevados a cabo en los años noventa en la Universidad de Southampton, Inglaterra, revelaron que la mayoría de los adultos, al menos el 90%, experimentan cambios sutiles en el estado de ánimo, energía y sueño cuando cambia la estación. Esos estudios sirvieron de base para ahondar en el término Seasonal Affective Disorder (SAD, en sus siglas en inglés), que traducido al español resulta en Trastorno Afectivo Estacional (TAE), una serie de síntomas que aparecen vinculados a las variaciones de luz y clima.

“Los cambios de las condiciones atmosféricas nos producen alteraciones físicas y mentales, como seres ecológicos que somos”, explica el doctor Antoni Bulbena, catedrático, director del Instituto de Neuropsiquiatría y Adicciones del Hospital del Mar de Barcelona y experto en la materia. “Algunas están ligadas a la luz, un importante regulador del organismo. También a los cambios meteorológicos como la lluvia o el viento, la estacionalidad y la contaminación. Los cuatro factores están bastante entremezclados”.

Quién me ha robado la serotonina

En la recién estrenada estación, el cambio más importante en cuanto al funcionamiento del cerebro se produce por el menor tiempo de luz solar (cada día perdemos 3 minutos de la misma), elemento clave en la producción de ciertas hormonas. La principal,la melatonina, una hormona segregada por la glándula pineal en el centro del cerebro, que se produce en mayor cantidad en la oscuridad (por lo tanto, habrá más cuantas menos horas de luz) y es la que influye en que tengamos más sueño (pero también peor ánimo, más hambre y más frío).

Varias investigaciones han constatado la relación entre una menor luz solar y los niveles bajos de serotonina en el cerebro, la hormona del humor, lo que nos hace estar más tristes

Al tiempo, hay otras investigacionesque han constatado una relación entre una menor luz solar y niveles bajos de serotonina en el cerebro, la hormona del humor, lo que nos hace estar más tristes. “Desde el punto de vista del cerebro, hay latitudes donde las estaciones no tienen demasiadas diferencias, porque están muy cerca del Trópico o del Ecuador. Para el resto, se ha hablado mucho de cambios en el humor y un peor estado anímico, porque parece que nos bajaría un poco el tono”, explica el doctor Carlos Tejero, vocal de la Sociedad Española de Neurología (SEN),quien utiliza el tono condicional porque estos estudios solo muestran indicios de una relación tristeza-otoño. Están ahí las sospechas, pero falta la evidencia.

Menos dudas despiertan los aspectos relacionados con las costumbres. “Más tiempo de trabajo, la vuelta al cole, menos tiempo para compartir con los seres queridos y algo parecido a la cuesta de enero, no solo económicamente, sino también en nuestro rendimiento, ensombrecen el otoño”, añade Tejero. Y genera un trastorno afectivo estacional que no afecta por igual a todo el mundo. De hecho, hay a quien ni le roza. En ocasiones, por razones psicológicas (una mayor adaptabilidad) Y en otras, según las últimas investigaciones en la Universidad de Virginia de Estados Unidos, por una mutación genética que hace que el ojo de determinadas personas sea menos sensitivo a la luz (y, por tanto, vulnerables al TAE). “Esos individuos tienen unos menores niveles de un receptor de fotopigmento llamado melanopsina, involucrado en la regulación del ritmo circadiano, y necesitan mayores niveles de luz brillante para mantenerse en su funcionamiento normal en los meses fríos”, aclara el estudio.

Y luego está el cambio de hora (el próximo 25 de octubre, a las tres de la mañana serán las dos), que nos somete a “un esfuerzo adaptativo notable”, como asegura el doctor Bulbena, quien añade: “Llegado el momento, debemos ir adaptándonos a la luz solar: el cuerpo a veces tarda una semana y hasta dos en recuperar su ritmo habitual. Es como un jet lag en versión cambio horario”.

“Esta ausencia de luz, más que tristeza, genera letargia, lentitud, como espesura. Si uno duerme de más le pasa esto, el cuerpo se ralentiza, se pone a hibernar, le cuesta más pensar, está más retraído socialmente, come más, normalmente, carbohidratos, y entra en una especie de estado de retiro que puede acabar en síntomas de desánimo”, detalla Bulbena. Para evitarlo, Guillermo Fouce, doctor en Psicología, profesor de la Universidad Complutense y de la Universidad Carlos III y presidente dePsicólogos sin Fronteras, aconseja hacer una transición lenta del verano al otoño (“si ahora hay que acostarse antes, no hacerlo de golpe, sino adelantando 5 minutos cada día”) y adaptar nuestra vida social a los horarios actuales (“no hace falta renunciar a la caña, sino tomársela una hora antes”). Porque, en el fondo, ¿no puede ser que nos afecte tanto el otoño por una innata tendencia al drama? “Hay una parte de eso”, contesta Fouce: “Y si ya existe una aflicción previa, el otoño la potenciará. Pero esto es como cuando lo ves todo gris en una jornada gris. No es el día: eres tú. ¡Claro que se puede estar alegre en otoño!”.

“Me duele la rodilla, mañana va a llover”

Las principales publicaciones científicas (desde The Lancet aNature) han publicado durante años estudios sobre reacciones concretas del cuerpo humano antes las manifestaciones del clima, yuno de ellos está firmado por el neurólogo español Javier López del Val, del hospital Clínico Universitario Lozano Blesa de Zaragoza, que durante un año registró las entradas de pacientes en su unidad y luego las comparó con los datos del clima de Zaragoza, para descubrir que había ciertos cambios atmosféricos que se relacionaban con una mayor incidencia de accidentes cerebrovasculares (ictus).

Los cambios de luz generan letargia, lentitud, espesura. Como cuando dormimos de más y el cuerpo se ralentiza

Antoni Bulbena, doctor

“Los neurólogos hemos intentado ver en todas las enfermedades que aparecen de sopetón la posibilidad de que la estación o condiciones meteorológicas pudieran influir en que el problema aparezca ahora y no unas semanas antes y no hemos encontrado una relación directa ni importante. Pero, efectivamente, se han visto ictus que aparecen fundamentalmente en épocas de climas extremos tanto por calorcomo por frío”, dice el doctor Tejero.

Una revisión de estudios publicada en The Journal of Rheumatologyconstata que aquello de predecir los cambios de tiempo no son cosas de viejos, y que realmente la humedad perjudica a laspersonas con artritis, mientras que otras investigaciones han refrendado la idea de que el frío intenso y la baja presión atmosférica (hola, otoño) aumentan el dolor en las articulaciones de los reumáticos. Pero nos quedamos con las palabras de Founce: “claro que se puede estar alegre en otoño”.