Salud

La soledad en la tercera edad

La soledad es uno de los grandes enemigos del bienestar de nuestros mayores. Por eso, aquí encontrarás vías de escape y entornos de apoyo para combatirla y recuperar las ganas de disfrutar la vida en compañía.
Escrito por Maite Nicuesa Guelbenzu, Doctora en Filosofía

La soledad en la tercera edad

La soledad en la tercera edad es uno de los grandes enemigos del bienestar de nuestros mayores, un tema preocupante sin duda, ya que su calidad de vida no solo implica un buen estado físico, sino también emocional. La amargura y la tristeza roban las ganas de vivir a muchas personas mayores que se sienten solas. En este sentido, conviene tener en cuenta que la sociedad y el modelo de familia han dado un giro importante en las últimas décadas. Por ello, conviene hacer autocrítica. Con la modernidad hemos conseguido retos muy positivos, pero en la actualidad también tenemos una profunda crisis de valores.

En este contexto, conviene recordar que cada persona, haciendo uso de su libertad, es capaz de ir más allá de las circunstancias sociales. Por ello, lo ideal es que los mayores tengan un protagonismo importante en el seno de la familia y no se sientan nunca solos.

Necesidades emocionales de las personas mayores

Las principales necesidades emocionales de las personas mayores son la necesidad de estima y reconocimiento. Necesitan sentir que forman parte de la sociedad y de su entorno cercano.

Para las personas mayores es muy gratificante rodearse de gente más joven porque se sienten más vivas y más alegres, y necesitan convivir con personas de edades diversas, que aportan formas de ver la vida y experiencias distintas a las suyas. Está claro que la alegría también se contagia, y en esto influyen detalles tan sencillos como la forma de vestir. Por suerte, en la actualidad las personas mayores pueden apostar por la moda y vestir de una forma juvenil y con colores animados, y es que el modo de vestir influye mucho en el estado de ánimo.

Sin embargo, es frecuente que algunas personas mayores puedan llegar a sentirse solas. El motivo es que no tienen familia, o sí la tienen, pero sus familiares actúan con indiferencia, lo que muchas veces es todavía peor. La soledad también puede surgir por los miedos y las inseguridades propias de la edad, o a causa de enfermedades crónicas que disminuyen su calidad de vida o les impiden desenvolverse por sí mismos.

En otros casos, existen personas que sufren mucho después de la jubilación ante el cambio que implica la falta de actividad profesional, y porque perciben su nueva situación como un aislamiento social por haber perdido también la relación que mantenían con sus compañeros de trabajo. Este cambio lo notan especialmente las personas que tenían un trabajo con el que eran realmente felices.

Curso informática tercera edad

Los cursos de informática ayudan a estimular la mente, y permiten hacer nuevos amigos y aprender a disfrutar de las ventajas que ofrece Internet.

Combatir la soledad en la tercera edad

Cuando los mayores ya no pueden valerse por sí mismos conviene tomar una decisión. Algunas personas apuestan por cuidar de sus padres en su casa, pero también existen casos de personas que llevan a sus padres a una residencia. Del mismo modo, destaca el excelente trabajo de los Centros de Día, que realizan una gran función, permitiendo que el anciano pueda dormir en casa, mientras durante el día se encuentra acompañado y atendido por profesionales.

Pero en caso de que el anciano pueda valerse por sí mismo, también conviene que la familia tenga gestos de interés por él: por ejemplo, los hijos y los nietos tienen que visitar a los mayores con regularidad. Conviene proponer planes semanales, como comer todos juntos el domingo y, al menos una vez al día, es recomendable que los hijos llamen por teléfono a sus padres para saber cómo están, qué han hecho a lo largo del día, y poder charlar un rato. También puedes sorprenderle en cualquier momento con un regalo para que se sienta especial, o comprarle revistas y periódicos para que pueda leer y estar informado de los temas de actualidad, hacer crucigramas, sopas de letras…

Hoy día se imparten numerosos cursos para personas mayores. Los de informática, por ejemplo, resultan de gran utilidad para estimular la mente, y también ofrecen la posibilidad de tener una ocupación, hacer nuevos amigos Y, además, aprender a disfrutar de todas las ventajas que ofrece Internet.

Existen proyectos interesantes que sirven de apoyo intelectual para muchas personas mayores. Por ejemplo, la Universidad para Mayores Francisco Ynduráin que tiene su sede en Aoiz (Navarra). Sin embargo, en cualquier ciudad se llevan a cabo actividades destinadas especialmente para las personas mayores. Otra posibilidad que puede aportar muchas satisfacciones es hacerse socio de un Club de Jubilados donde poder asistir cada día para jugar a las cartas, tomar algo, charlar con otros amigos y socializar. Además, en estos centros también organizan viajes y actividades culturales que son muy interesantes.

También hay instituciones centradas en el voluntariado que tienen como objetivo acompañar a las personas mayores que viven solas. En ese caso, aquella persona que lo necesite puede ponerse en contacto con la bolsa de voluntariado de su ciudad para demandar la ayuda de un voluntario. El hecho de recibir una visita semanal sirve de estímulo y de apoyo para aquellas personas que viven solas. Pero a su vez, las personas mayores que tienen calidad de vida, pueden colaborar como voluntarias en algo que les haga ilusión. Este tipo de iniciativas son muy positivas porque sirven para que la persona se sienta valorada y útil.

En la tercera edad es normal tener algún que otro achaque. Por ello, no hay que olvidar que los médicos también se convierten en un punto de apoyo importante para el paciente. De hecho, el médico de cabecera también realiza una gran labor de escucha activa.

 

Impacto de la pobreza energética en la salud

Por Javier Segura del Pozo
Médico salubrista

Ha llegado el frío y se acerca otro invierno, en que los hogares donde la crisis ha dado una mayor dentellada, van a tener que volver a pensárselo dos veces antes de encender la calefacción. La pobreza energética (neologismo para muchos y muchas)  forma parte de la vida de los invisibles de la crisis, aunque afortunadamente es cada vez menos invisible ¿Cuál es el impacto de la llamada pobreza energética sobre la salud? ¿Cuál es el coste en términos de gasto sanitario y farmacéutico? ¿Y sobre el rendimiento escolar y la igualdad de oportunidades de estudio y trabajo? ¿Cuáles son las intervenciones públicas más eficientes para proteger la salud? ¿Qué podemos hacer además de preocuparnos?

 

Introducción y Resumen

Residir en un hogar que no alcanza el nivel térmico recomendado por la OMS (18ºC en el dormitorio y 21º en el cuarto de estar) tiene importantes efectos directos e indirectos sobre la salud. Los efectos directos son un incremento del riesgo de morir y de enfermar, especialmente por enfermedades respiratorias (constipados, neumonía, asma), circulatorias (hipertensión, infarto miocardio, ictus, etc.), articulares (artritis y artrosis) y problema de salud mental (ansiedad y depresión).

Los efectos indirectos son las complicaciones de enfermedades preexistentes (como la diabetes, ulceras, osteoartritis, problemas de rodilla o cadera, Parkinson, demencia, etc.), el retraso en la recuperación de las personas que han sido intervenidos quirúrgicamente, el dilema entre calefacción o alimentación (“heat or eat”), el incremento de accidentes domésticos, el empeoramiento del rendimiento escolar (aumento del absentismo escolar), la sensación de inseguridad e infelicidad, y el aislamiento social. Es notable el gasto sanitario y farmacéutico asociado a la pobreza energética.

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Vivienda en el barrio de Tetuán, Madrid. / Foto: DAVID FERNÁNDEZ (https://www.diagonalperiodico.net/global/24348-espana-cuarto-pais-la-ue-pobreza-energetica.html)

Vivir en una casa fría mata

Es sabido que durante el invierno hay un exceso de mortalidad y también que el frio exterior mata, pero no es tan conocido el hecho de que también mata el vivir en casas frías, es decir el frio del interior de las viviendas. La pregunta es qué proporción de la sobremortalidad de invierno (diciembre a marzo), es debida a la mortalidad debida a la pobreza energética. Una pista de su importancia es que esta sobremortalidad invernal es más importantes en los países del sur de Europa (Portugal, España) y aquellos que han sufrido más la crisis (Irlanda), en comparación  con los países del norte, con climas mucho más fríos (países escandinavos)[1]. Es decir, que las condiciones de los hogares (baja eficiencia térmica y pobreza energética) pueden jugar un papel importante en este exceso de mortalidad invernal.

En el estudio anteriormente mencionado, se estimaba que la sobremortalidad invernal en España es de 21%, de las mas altas de Europa (solo superada por Portugal: 28%), lo que en 2012 supuso unas 24.000 muertes extras. Diferentes estudios estiman que entre 20% y 50% del exceso de muertes invernales son debidas a la pobreza térmica. En la revisión que hizo hace 4 años el equipo de Michael Marmot[2], se llega a la conclusión que al menos un 20% de este pico invernal puede ser atribuido a la pobreza energética. Lo que supondría en el caso de España unas 4.800 muertes anuales por pobreza energética, si tomamos esta estimación más conservadora. Lo que equivale casi a 3 veces la mortalidad por accidentes de trafico (1800 muertes anuales).

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Según algunas estimaciones, en España se produce cada invierno al menos 4.800 muertes por pobreza energética, tres veces más que la debida a los accidentes de tráfico

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Otro indicio de la importancia de la temperatura interior en el exceso de mortalidad invernal, es la diferencia en el exceso de mortalidad invernal en el 10% de hogares más fríos (aumento de 2,8% mortalidad por cada descenso de temperatura exterior de 1ºC debajo de los -5ºC), en relación al 10% de los hogares más cálidos (aumento del 0,9% de mortalidad), evidenciado en el estudio inglés de Wilkinson de 2001[3].

En cuanto a las causas de muerte, se estima que del 30-40% de sobremortalidad invernal es debida a las enfermedades respiratorias y circulatorias

En países como España hay que considerar también que la asociación entre pobreza energética y hogares con peor asilamiento térmico, supone no solo vulnerabilidad frente al frio, sino frente al calor extremo en verano. El otro pico de mortalidad se da en el verano y son los residentes de las casas de baja calidad térmica y sin sistemas de refrigeración (especialmente personas mayores que viven solas),  las victimas de esta sobremortalidad asociada a las olas de calor. Por ello en España, la inversión en rehabilitación de viviendas para mejorar el aislamiento térmico tendría un impacto doble: en disminuir la sobremortalidad invernal y la estival.

Vivir en una casa fría enferma

Por debajo de 16ºC de temperatura interior, se afectan las funciones respiratorias, y por debajo de 12º C, el sistema cardiovascular. El frio produce broncoconstricción, aumento de la producción de moco, disminuye la limpieza mucociliar y la resistencia a las infecciones respiratorias. Lo que supone más probabilidad de constipados, bronquitis y neumonías. Además, los ambientes fríos van asociados a la humedad, y esta al moho y al polvo de ácaros, lo que a su vez se asocia a crisis asmáticas y alergias. Los niños que viven en hogares fríos y húmedos tienen el doble de probabilidades de tener enfermedades respiratorias, asma, bronquitis y alergias[4]

El frio produce estrechamiento de los vasos sanguíneos, aumenta la viscosidad de la sangre y empeora la circulación sanguínea; por lo tanto, incrementa el riesgo de hipertensión arterial, infartos de miocardio e ictus. Un estudio[5] con personas mayores (65 a 74 años) estimaba que por cada descenso de 1ºC de temperatura interior de la vivienda, aumenta 1,3 mm Hg la tensión sistólica y 0,6mm Hg de diastólica.

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Por cada descenso de 1ºC de temperatura interior de la vivienda, aumenta 1,3 mm Hg la tensión sistólica y 0,6mm Hg de diastólica

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También es conocido el efecto de vivir en ambientes fríos sobre los procesos reumáticos y osteoarticulares en general. No menos importante es el efecto del frio sobre el bienestar y la salud mental. Vivir en una casa fría aumenta los síntomas de ansiedad y depresión, especialmente en adolescentes. Como ya mencionamos en otros artículos, las personas paradas de larga duración (especialmente, los hombres parados) son las que han empeorado mas su salud mental durante esta crisis. Es difícil distinguir el efecto sobre la salud mental por estar parado, del efecto de vivir en una casa fría. Ambos se potencian y desembocan en depresiones y riesgos de suicidio.

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Fuente foto: http://fuenlabradanoticias.com/madrid-quiere-luchar-contra-la-pobreza-energetica/

Las casas frías aumentan el gasto sanitario y farmacéutico

Los hogares que son intervenidos para aumentar la eficiencia energética disminuyen su gasto sanitario (menos hospitalizaciones, visitas a urgencias hospitalarias, menos consumo de medicamentos) frente a los hogares que no son intervenidos. Hay pocos estudios coste-beneficio sobre los programas de mejora de la eficiencia energética. El programa del norte de Irlanda “Warm Houses” que invirtió en un año (2008-2009) 109 millones de libras, estimó que recuperó un 42% en menor gasto sanitario. Otro en Inglaterra estimó [6]que por cada libra invertida en evitar la pobreza energética, el NHS recupera 40 peniques en ahorro en gasto sanitario[7].

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Algunos estudios estiman que entre un 40 y 50% de la inversión en mejora de la eficiencia térmica de las viviendas, se recupera por el ahorro asociado en gasto sanitario y farmacéutico.

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Los efectos indirectos sobre la salud de la pobreza energética

Son más importantes que los directos. Se podrían resumir en:

1º El frio complica las patologías preexistentes (diabetes, ulceras, osteoartritis, problemas de rodilla o cadera, Parkinson, demencia, etc.) y retrasa las recuperación post-cirugía.

El dilema “Heat-Eat” (calefacción o alimentación). La familias en pobreza energética reducen su alimentación para asegurar un mínimo de confort térmico. Un estudio [6] señalaba que mientras las familias de EE.UU de clases media y alta aumentan su gasto de la cesta de la compra en invierno, las de clase baja la disminuyen. Se estima que eso supone un 10% menos de ingesta calórica (de media unos 200 calorías diaria menos). Además, ahorrar energía también implica cocinar menos, comer alimentos que necesitan poca preparación y que suelen ser menos sanos (comida basura). Esta situación pone en peligro el crecimiento de los niños (un hogar frio aumenta las necesidades calóricas para mantener la temperatura corporal, por lo que si se añade además una menor ingesta calórica, el efecto sobre el crecimiento y la formación del sistema inmunológico es importante)

3º Aumenta el riesgo de accidentes domésticos en personas mayores, por perdida de la destreza y fuerza en las manos y por usar sistemas de calefacción abiertos (estufas de resistencia eléctrica, infernillos, braseros, etc.), de mas riesgo de accidentes e incendios, como bien saben los bomberos.

Rendimiento escolar: los hogares en pobreza energética tienen mas absentismo escolar por infeccione respiratorias. Además, es frecuente que en ellos solo se calienta una habitación donde se hace toda la vida, por lo que es la más ruidosa y donde es difícil estudiar. La pobreza energética es otra losa en la desigualdad de oportunidades de estudio y de futuro profesional para las familias que caen en la pobreza

5º Sensación de inseguridad e infelicidad. Los adolescentes son especialmente sensibles a la merma en la salud mental asociado a vivir en casas donde se está a disgusto

Aislamiento social: la pobreza energética produce vergüenza. Se evita invitar a gente a casa, no se sale a la calle para evitar la sensación de volver del frio exterior a una casa fría, se va uno o una pronto a la cama para calentarse bajo las mantas. Se hace menos vida social y se está mas aislado del vecindario.

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Fuente foto: http://granadaimedia.com/wp-content/uploads/2015/02/familia-teresa-medina.jpg

Quiénes son los mas vulnerables y qué intervenciones son más eficientes

La respuesta es simple: los que aguantan peor el frio y los que pasan más tiempo en casa. Es decir, mayores de 70 años, enfermos crónicos y discapacitados (mejor dicho, con diversidad funcional). Sin embargo, cada vez hay más preocupación por el efecto acumulativo de la pobreza energética en los niños y adolescentes y el impacto en su salud futura. No olvidemos tampoco las familias con parados de larga duración, más vulnerables a los problemas de salud mental. Los programas contra la pobreza energéticas deben dar prioridad a proteger a estos colectivos.

Las intervenciones mas eficientes frente a la pobreza energética son las que rehabilitan las viviendas para aumentar la eficiencia térmica, frente a las ayudas para el pago de los recibos o la compra de calefactores. Inciden positivamente y permanentemente sobre la salud de sus residentes, pero también sobre la del planeta al reducir la emisión de gases de efecto invernadero.

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Si quieres saber más, te recomiendo:

En español:

  1. Informe sostenibilidad en España 2012. Capítulo Especial. Energía sostenible para todos. Pág. 291-326: Efectos de la pobreza energética en la salud. Accesible en: http://www.upv.es/contenidos/CAMUNISO/info/U0637061.pdf
  1. Javier Padilla. “La pobreza energética, un problema de salud pública”. Blog Médico critico: http://medicocritico.blogspot.com.es/2014/11/la-pobreza-energetica-un-problema-de.html
  2. El programa “Salvados” de la Sexta, dirigido por Jordi Evole, emitirá probablemente el domingo 13 de diciembre de 2015 un reportaje titulado: “la Pobreza energética”, en el que colaboré (http://www.lasexta.com/programas/salvados/)

En inglés:

  1. Marmot Review Team for Friends of Earth. The Health Impacts of Cold Homes and Fuel Poverty. May 2011 http://www.foe.co.uk/sites/default/files/downloads/cold_homes_health.pdf
  1. SOPHIE Project conclusions. “Social and economic policies matter for health equity” Pag 41 a 46: Housing policies can reduce health inequalities. Accesible en: http://www.sophie-project.eu/pdf/conclusions.pdf
  1. Joe Butcher. Fuel poverty: how to improve health and wellbeing through action on affordable warmth. A guide to delivering action on fuel poverty for public health professionals, health and wellbeing boards, and local authorities in England. UK Health Forum 2014. Accesible en: http://www.fph.org.uk/uploads/UKHF-HP_fuel%20poverty_report.pdf
  2. Fuel poverty+health. A guide for primary care organisations, and public health and primary care professionals. By Dr Vivienne Press. Produced by the National Heart Forum, the Eaga Partnership Charitable Trust, the Faculty of Public Health Medicine, Help the Aged and the Met Office. 2003. Accesible en: http://www.fph.org.uk/uploads/toolkit_fuel_poverty.pdf

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REFERENCIAS DEL TEXTO (0s dejo los enlaces para descargaros los artículos accesibles:

[1] Healy JD (2003) Excess winter mortality in Europe: a cross country analysis identifying key risk factors. Journal of Epidemiology and Community Health, 57(10), pp.784–789.

[2] Marmot Review Team for Friends of Earht. The Health Impacts of Cold Homes and Fuel Poverty. May 2011

[3] Wilkinson P, Landon M, Armstrong
B, Stevenson S, Pattenden S, McKee M and Fletcher T (2001) Cold Comfort: The Social and Environmental Determinants of Excess Winter Deaths in England, 1986–96. Bristol: The Policy Press.

[4] Barnes M, Butt S, and Tomaszewski W (2008) The Dynamics of Bad Housing: The Impact of Bad Housing on the Living Standards of Children. London: National Centre for Social Research.

[5] Woodhouse PR, Khaw KT and Plummer
M (1993) Seasonal variation of blood pressure and its relationship to ambient temperature in an elderly population. Journal of Hypertension, 11(11), pp.1267–1274.

[6] Bhattacharya J, DeLeire T, Haider S and Currie J (2003) Heat or Eat? Cold Weather Shock and Nutrition in Poor American Families. American Journal of Public Health, 93(7), pp.1149 –1154.

[7] Liddell C and Morris C (2010) Fuel poverty and human health: a review of the recent evidence. Energy Policy, 38(6), pp.2987–2997.

 LOS SEXALECENTES
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SI miramos con cuidado podemos detectar la aparición de una franja social que antes no existía: la gente que hoy tiene alrededor de
sesenta años:Es una generación que ha echado fuera del idioma la palabra “sexagenario”, porque sencillamente no tiene entre sus planes actuales la posibilidad de envejecer. Se trata de una verdadera novedad demográfica parecida a la aparición en su momento, de la “adolescencia”, que también fue una franja social nueva que surgió a mediados del S. XX para dar identidad a una masa de niños desbordados, en cuerpos creciditos, que no sabían hasta entonces dónde meterse, ni cómo vestirse. Este nuevo grupo humano que hoy ronda los sesenta o setenta, ha llevado una vida razonablemente satisfactoria. Son hombres y mujeres independientes que trabajan desde hace mucho tiempo y han logrado cambiar el significado tétrico que tanta literatura latinoamericana le dio durante décadas al concepto del trabajo. Lejos de las tristes oficinas, muchos de ellos buscaron y encontraron hace mucho la actividad que más le gustaba y se ganan la vida con eso. Supuestamente debe ser por esto que se sienten plenos; algunos ni sueñan con jubilarse. Los que ya se han jubilado disfrutan con plenitud de cada uno de sus días sin temores al ocio o a la soledad, crecen desde adentro. Disfrutan el ocio, porque después de años de trabajo, crianza de hijos, carencias, desvelos y sucesos fortuitos bien vale mirar el mar con la mente vacía o ver volar una paloma desde el 5º piso del departamento. Dentro de ese universo de personas saludables, curiosas y activas, la mujer tiene un papel rutilante.
Ella trae décadas de experiencia de hacer su voluntad, cuando sus madres habían sido educadas a obedecer y ahora pueden ocupar lugares en la sociedad que sus madres ni habrían soñado en ocupar. Esta mujer sexalescente pudo sobrevivir a la borrachera de poder que le dio el feminismo de los 60′, en aquellos momentos de su juventud en los que los cambios eran tantos, pudo detenerse a reflexionar qué quería en realidad. Algunas se fueron a vivir solas, otras estudiaron carreras que siempre habían sido exclusivamente masculinas, algunas estudiaron una carrera universitaria junto con la de sus hijos, otras eligieron tener hijos a temprana edad, fueron periodistas, atletas o crearon su propio “YO, S.A.”. Este tipo de mujeres nacidas en los 50s. no son ni por equivocación las clásicas “suegras” que quieren que los hij/as les estén llamando todos los días, porque ellas tienen su propia vida y ya no viven a través de la vida de los hijos. Su camino no ha sido fácil y todavía lo van diseñando cotidianamente. Pero algunas cosas ya pueden darse por sabidas, por ejemplo que no son personas detenidas en el tiempo; la gente de “sesenta o setenta”", hombres y mujeres, maneja la compu como si lo hubiera hecho toda la vida. Se escriben, y se ven, con los hijos que están lejos y hasta se olvidan del viejo teléfono para contactar a sus amigos y les escriben un e-mail con sus ideas y vivencias. Por lo general están satisfechos de su estado civil y si no lo están, no se conforman y procuran cambiarlo. Raramente se deshacen en un llanto sentimental. A diferencia de los jóvenes; los sexalescentes conocen y ponderan todos los riesgos. Nadie se pone a llorar cuando pierde: sólo reflexiona, toma nota, a lo sumo… y a otra cosa. La gente mayor comparte la devoción por la juventud y sus formas superlativas, casi insolentes de belleza, pero no se sienten en retirada. Compiten de otra forma, cultivan su propio estilo… Ellos,
los varones no envidian la apariencia de jóvenes astros del deporte, o de los que lucen un traje Armani, ni ellas, las mujeres, sueñan con tener la figura tuneada de una vedette. En lugar de eso saben de la importancia de una mirada cómplice, de una frase inteligente o de una sonrisa iluminada por la experiencia. Hoy la gente de 60 o 70, como es su costumbre, está estrenando una edad que todavía NO TIENE NOMBRE, antes los de esa edad eran viejos y hoy ya no lo son, hoy están plenos física e intelectualmente, recuerdan la juventud, pero sin nostalgias, porque la juventud también está llena de caídas y nostalgias y ellos lo saben. La gente de 60 y 70 de hoy celebra el Sol cada mañana y sonríe para sí misma muy a menudo…hacen planes con su propia vida, no con la de los demás. Quizás por alguna razón secreta que sólo saben y sabrán los del siglo XXI.

Autor desconocido.

VIH en personas mayores de 50

por Debra Wood, RN

La posibilidad de infectarse con una enfermedad incurable nunca se le ocurrió a Jane Fowler. Después de su divorcio, Jane tuvo una relación sexual con un viejo amigo de la familia. Un análisis de sangre para una póliza de seguro alertó a la periodista de 55 años de edad que estaba infectada con VIH, el virus que causa SIDA.

¿Qué es el VIH/SIDA?

El virus del VIH debilita el sistema inmunitario del cuerpo, y deja a los pacientes vulnerables a infecciones, cáncer y otras enfermedades. La gente que está infectada con VIH no parece estar enferma ni padecer de algún síntoma grave por años y puede, de hecho, parecer perfectamente saludable. Pero las personas con VIH pueden transmitir el virus a otros a través de la actividad sexual o compartiendo agujas. Sin embargo, el contacto ocasional no incrementa el riesgo. El virus vive en los fluidos corporales, no en las cosas, así que actividades como compartir los cubiertos, abrazar, usar un baño público o dar la mano no incrementan el riesgo de contraer el virus.

Los adultos mayores son los menos informados acerca de los riesgos

En general, los adultos mayores están menos informados que los adolescentes y los adultos jóvenes acerca del virus, sus riesgos y las formas de prevenirlo. Jane está haciendo su parte para educar a adultos mayores al salir a la calle y compartir su historia. También fundó una organización llamada HIV Wisdom for Older Women.

Prevención

Se han ofrecido muchos programas de prevención exitosos a personas en comunidades para jubilados, en ferias de salud, al igual que en otros lugares en los que se reúnen adultos mayores. Los programas utilizan materiales adecuados para la edad y adaptan mensajes de alcance público para abordar las necesidades de una audiencia mayor. También reclutan adultos maduros para transmitir el mensaje.

“Hacemos la presentaciones divertidas”, dice John Gargotta, de Florida’s Senior HIV Intervention Project. “Los viejos voluntarios y el equipo de trabajo son lo que hace que nuestro programa funcione tan bien. Ellos crean diálogos y una atmósfera donde la gente se siente cómoda al hacer preguntas”.

Existen muchas formas de reducir el riesgo de contraer VIH; estas incluyen:

  • Tenga condones a mano y siempre utilice un condón de látex durante las relaciones sexuales con personas cuya condición médica ignora. Piénselo porque no solamente tiene sexo con la persona en la que usted confía y cree que conoce, sino con las personas con las que su pareja ha tenido sexo.
  • Aprenda cómo hablar de sexo y cómo negociar protección con potenciales parejas.
  • No comparta ningún tipo de aguja.
Sométase a controles

“Si alguien se ha puesto en riesgo, debe realizarse un control”, afirma Jane. “Me siento afortunada de haber ‘reprobado’ la prueba de sangre de la compañía de seguros cuando lo hice y de haberme dado cuenta que estaba infectada. De no haber sido así, probablemente estaría muerta hoy debido al SIDA”. El tratamiento temprano mejora las probabilidades de vivir con la enfermedad.

Hable con su médico

Los análisis de sangre de rutina no incluyen la prueba de VIH y es posible que algunos médicos no pidan la prueba de VIH cuando pacientes mayores realizan una consulta. No espere a que su médico hable sobre el tema. Si usted cree que puede estar en riesgo, realícese una prueba de VIH y analice los riesgos con el médico.

RESOURCES:

Center for AIDS Prevention Studies

http://www.caps.ucsf.edu/

National Association on HIV Over Fifty

http://www.hivoverfifty.org/

CANADIAN RESOURCES:

Canadian AIDS Society

http://www.cdnaids.ca/

Canadian HIV/AIDS Information Centre

http://www.cpha.ca/

References:

Centers for Disease Control and Prevention. Sexually Transmitted Diseases Treatment Guidelines, 2010. MMWR. 2010;59(No. RR-12):1-110.

El-Sadr W, Gettler J. Unrecognized human immunodeficiency virus infection in the elderly. Arch Intern Med. 1995; 155:184.

HIV, AIDS, and older people. National Institute on Aging website. Available at: http://www.nia.nih.gov/health/publication/hiv-ai…and-older-people. Updated April 24, 2012. Accessed April 14, 2012.

Levy, JA, Ory, MG, Crystal, S. HIV/AIDS interventions for midlife and older adults: current status and challenges. J Acquir Immune Defic Syndr. 2003; 33 Suppl 2:S59.

Mack, KA, Ory, MG. AIDS and older Americans at the end of the Twentieth Century. J Acquir Immune Defic Syndr. 2003; 33 Suppl 2:S68.

Schable B, Chu SY, Diaz T. Characteristics of women50 years of age or older with heterosexually acquired AIDS. Am J Public Health. 1996; 86:1616.

Skiest DJ, et al. Human immunodeficiency virus infection in patients older than 50 years: a survey of primary care physicians’ beliefs, practices, and knowledge. Archives of Family Medicine. 1997;6:289-294.

Último revisado May 2012 por Brian Randall, MD

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-Senior-couple-in-winterUN ORFIDAL? MEJOR, PASEE POR EL CAMPO

MADRID, 22 (SERVIMEDIA)

Reduce el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, aumenta la respuesta inmune y favorece nuestra recuperación tras una convalecencia. No hablamos de ningún fármaco milagroso ni de ninguna terapia alternativa. Nos referimos a la biofilia, la pasión innata por todo lo que tiene vida y el contacto directo con la naturaleza, cuya represión, además, se asocia con diversas patologías. Quién sabe, quizás en un futuro no muy lejano salgamos de la consulta del médico con paseos por el campo en la receta.
El término lo acuñó a mediados de los años 80 del siglo XX el biólogo y entomólogo estadounidense Edward Osborne Wilson, el primer formulador del concepto de biodiversidad. “Se trata de una explicación evolucionista del comportamiento humano que nos dice que el bienestar humano depende de la conexión con signos y elementos que, por alguna razón, han sido cruciales para la supervivencia humana”, asegura José Antonio Corraliza, catedrático de Psicología Ambiental de la Universidad Autónoma de Madrid.
Y, según Corraliza, existen dos explicaciones que demuestran que la biofilia “funciona”. “Los estudios de percepción de paisajes confirman que nos decantamos por aquellos que presentan indicios de vida y por los que contienen agua y/o vegetación y esto ocurre, básicamente, porque el agua y la vegetación han sido fundamentales para la perpetuación de nuestra especie. Por el contrario, los que son demasiado desérticos nos generan tensión”, apunta Corraliza.
Por otra parte, este experto hace referencia a la teoría de “la panorámica-refugio”, según la cual los humanos sentimos predilección por los paisajes “que permiten ver mucho sin ser vistos”. De nuevo, la variable supervivencia.
“En términos evolutivos, nuestro cerebro vive en la ciudad desde hace muy poco, y por eso conecta muy bien con los estímulos de la naturaleza. Agua, vegetación, visiones panorámicas y lugares de refugio son las cuatro funciones biofílicas que nos han ayudado a sobrevivir como especie y que explican lo que somos”, sentencia Corraliza.
Entonces, żqué ocurre cuando no mantenemos ningún contacto con paisajes ni entornos naturales? Según César López, profesor del departamento de Ecología de la Universidad Autónoma de Madrid, “en ese caso pueden aparecer problemas de desequilibrio mental, estrés y conflictos en la convivencia”.
Hoy en día se habla, incluso, del trastorno por déficit de naturaleza, un problema que sufren muchos de los que viven en permanente desconexión con entornos naturales. Como la mayoría de los habitantes de las ciudades.
PAISAJES DESDE LA VENTANA
Por lo general, basta con un simple contacto visual para aliviar los síntomas del llamado trastorno por déficit de naturaleza. Lo demostró en los años 80 el investigador sueco Roger S. Ulrich, tras comprobar que lo que veían los pacientes de un hospital a través de las ventanas de sus habitaciones influía en su postoperatorio.
Ulrich se centró en personas a las que se había extirpado la vesícula y observó que quienes se encontraban en el ala del hospital que daba a un bosque se recuperaban tres o cuatro días antes que aquellos cuya estancia se abría a un patio de hormigón.
En España, sin embargo, aún no se diagnostica el trastorno por déficit de naturaleza. “Aquí vamos siempre con retraso, pero en otros países, como en Estados Unidos, el médico de cabecera te puede recetar visitas a parques naturales”, prosigue el profesor César López.
BENEFICIOS PROBADOS
Europarc-España, organización en la que participan las instituciones implicadas en la planificación y gestión de los espacios protegidos en nuestro país, publicó en 2013 un informe sobre los efectos positivos directos sobre la salud de los espacios naturales, titulado ‘Salud y áreas protegidas en España’. La lista es larga: disminución de la frecuencia cardiaca y de la presión arterial, reducción del riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, aumento de nuestra respuesta inmune y de la producción de vitamina D…
Además, según Europarc, estos espacios promueven la mejora de la autoestima, “ya que muchas actividades suelen conllevar un plus de dificultad o suponen metas simbólicas”, y “ayudan a la recuperación de la fatiga mental, el estrés emocional, la depresión y la ansiedad”, entre otros trastornos.
(SERVIMEDIA) 22-NOV-15 LLM/caa

La sexualidad en entornos residenciales: una cuestión de derechos y calidad de vida

La sexualidad en entornos residenciales: una cuestión de derechos y calidad de vida Por Feliciano Villar

 

Un artículo de Feliciano Villar
Universidad de Barcelona

 

 

Al menos desde la adolescencia, la sexualidad es una dimensión muy importante de la vida, una fuente de placer, un espacio de comunicación e intimidad y un factor importante que influye en nuestro bienestar personal.

Sin embargo, entre los prejuicios que tradicionalmente se han atribuido a la vejez y a los mayores, contamos con algunos referidos a su sexualidad. De acuerdo con estos estereotipos, la vejez es una etapa asexual, en la que la persona pierde la capacidad e incluso el interés en el sexo. Incluso cuando algunas personas mayores muestran abiertamente este tipo de intereses la tendencia es a pensar que es algo no apropiado o moralmente reprobable (¿por qué existen si no los ‘viejos verdes’, pero no los ‘jóvenes verdes’?).

Geriatricarea sexualidad en entornos residenciales

Aunque la práctica sexual disminuye con la edad, una mayoría de mayores continúa disfrutando de su sexualidad hasta edades muy avanzadas

Los resultados de los estudios realizados en este ámbito desmienten estos prejuicios. Aunque la práctica sexual disminuye con la edad, una mayoría de mayores continúa disfrutando de su sexualidad hasta edades muy avanzadas. Además, se ha de tener en cuenta que el sexo no se remite únicamente al coito, sino que existen otras prácticas (masturbación, besos, caricias, etc.) que pueden tener un papel importante en la vejez, como también lo tienen en otros momentos de la vida. La presencia cada vez de manera más abierta de la sexualidad en la vejez probablemente se incrementará en las próximas generaciones, en las que la educación y los valores en relación al sexo ya fueron mucho menos restrictivos.

Pese a ello, hay situaciones en las que la práctica de la sexualidad, o incluso el reconocimiento de los derechos sexuales de los mayores, se encuentran particularmente en entredicho. Una de ellas es la institucionalización, es decir, los mayores que viven en entornos residenciales. En estos casos, los impedimentos que los mayores encuentran para expresarse sexualmente, si así lo desean, son muy numerosos.

Barreras a la sexualidad de los mayores institucionalizados

Algunas barreras con las que se encuentran los mayores que viven en residencia para expresar intereses y comportamientos sexuales tienen que ver con el propio diseño y organización de las residencias de personas mayores. Todavía hoy, las instalaciones con las que contamos tienen mucho de hospital, donde la norma son los pasillos largos y amplios para acceder rápidamente a las habitaciones, o las habitaciones compartidas, sin una adecuada privacidad y sin mecanismos para regular el acceso (pestillos, cartelitos de ‘no molesten’) que dependan del usuario.

Los mayores que viven en estas instituciones pasan la mayor parte del tiempo en zonas comunes, supervisados por profesionales y siguiendo muchas veces unos horarios y actividades estandarizados. En este tipo de contexto, continuar con la práctica sexual que uno desea, y que quizá únicamente supone continuar lo que ya se hacía antes del ingreso, es francamente difícil.

Pero además de estas cuestiones de diseño y organización, las actitudes ante la sexualidad en la residencia también tienden a restringirla. Por una parte, las actitudes de los profesionales, quienes pueden ver en la expresión sexual de los mayores un problema que complica su trabajo y les provoca incomodidad (y por ello es mejor que no aparezca), o un motivo de burla o de cotilleo con los compañeros, sin respetar la intimidad de la persona mayor.

Actitudes también de la familia, para quienes en ocasiones no resulta fácil aceptar que su padre o madre, por ejemplo, puede seguir teniendo una vida sexual activa y que tiene derecho a ello. A veces, además, los profesionales trasladan a la familia situaciones que quizá pertenecen exclusivamente a la intimidad del residente, y las familias se atribuyen decisiones para las que se debería contar con la persona afectada.

Por último, también es necesario reconocer que las actitudes de los propios residentes tampoco siempre son siempre favorables cuando descubren o intuyen que un compañero o compañera expresa interés o comportamientos sexuales. El temor al qué dirán, o la presencia de prejuicios muy arraigados entre las actuales generaciones de mayores no ayuda a normalizar ese tipo de intereses y comportamientos.

Estas dificultades para seguir mostrando de modo natural una dimensión humana fundamental en ocasiones llegan claramente a una violación de los derechos de la persona. Estos casos son particularmente frecuentes para ciertos colectivos de personas mayores institucionalizadas. Estamos hablando, por ejemplo, de los mayores homosexuales, gays y lesbianas, que en muchas ocasiones no tienen sólo que renunciar a su sexualidad, sino incluso han de ‘volver al armario’ cuando ingresan en una residencia, y ocultar su identidad sexual por temor a ser rechazados o estigmatizados.

También supone un desafío la sexualidad de las personas con demencia. Algunas de ellas pueden mostrar comportamientos desinhibidos en relación al sexo, y determinar hasta qué punto la persona consiente o si hay riesgo de abuso, es complejo. Implica, además, ciertos problemas éticos cuya solución no debería ser, por defecto, restringir o impedir la expresión sexual y los derechos sexuales de estas personas simplemente en previsión de que pudiera haber algún problema.

¿Qué podemos hacer?

Como podemos observar, hay mucho que hacer todavía en relación a este tipo de situaciones. Quizá en primer lugar debemos reconocer que la sexualidad no sólo está presente en muchas de las personas que viven en entornos residenciales, sino que es un derecho que no se pierde al entrar en una residencia.

Geriatricarea sexualidad en entornos residenciales: una cuestión de derechos y calidad de vida. Por Feliciano Villar

La sexualidad no sólo está presente en muchas de las personas que viven en entornos residenciales, sino que es un derecho que no se pierde al entrar en una residencia

Pero además de esto, a nuestro juicio existen al menos dos tipos de medidas deberían tomarse para tratar esta cuestión. En primer lugar, formar mejor a los profesionales en cuestiones relacionadas con la sexualidad en la vejez, y con la sexualidad en entornos residenciales en particular, es fundamental. Hemos de tener en cuenta que son los profesionales (dirección, equipo técnico, auxiliares, etc.) quienes están en contacto directo con los mayores y deben asesorarles y apoyarles en relación con su sexualidad. Son ellos quienes, en último término, van a garantizar los derechos sexuales de los residentes.

En segundo lugar, esta labor de los profesionales debe tener lugar en un entorno institucional adecuado. Así, hemos de avanzar hacia la presencia de políticas y regulaciones, por parte de la dirección de las residencias y de las instancias que las supervisan, que explícitamente recojan medidas para formar, informar, garantizar y promover los derechos sexuales de los residentes, así como la aceptación de la diversidad sexual dentro de las residencia, dentro de un contexto de respeto mutuo y convivencia.

Reconocer la importancia de la sexualidad para las personas mayores que viven en residencia no es más que un elemento a incorporar en la atención centrada en la persona, con lo que supone de mejora en la calidad del cuidado y en promoción de una dimensión de la calidad de vida, la sexualidad, de la que frecuentemente nos olvidamos en la vejez.

Para saber más

Por desgracia, los estudios sobre la sexualidad de los mayores institucionalizados son muy escasos. Además del interés y relevancia del tema, esta fue una de las motivaciones de nuestro grupo de investigación en la Universidad de Barcelona para iniciar una línea de investigación en este sentido.

En español, el lector interesado puede profundizar en el tema a partir de las siguientes referencias:

· Villar, F., Triadó, C., Celdrán, C. y Fabà, J. (2012). Sexualidad y personas mayores institucionalizadas: La perspectiva del residente y la perspectiva del profesional. Informe para el IMSERSO, proyecto de investigación 25/11.
· Villar, F., Celdrán, M., Fabà, J. y Serrat, R. (2014). Regulación de la expresión sexual de los mayores ingresados en residencias. La visión de los profesionales. Revista Española de Geriatría y Gerontología, 49(6), 272-278.
· Villar, F., Celdrán, M., Fabà, J. y Serrat, R. (2014). Staff attitudes towards sexual relationships among institutionalized people with dementia: Does an extreme cautionary stance predominate? International Psychogeriatrics, 26, 406-412.
· Villar, F., Celdrán, M., Fabà, J. y Serrat, R. (2014). Barriers to sexual expression in residential aged care facilities: Comparison of staff and residents’ views. Journal of AdvancedNursing, 70(11), 2518-2527.

En nuestro país, el tema de la sexualidad en la vejez también ha sido tratado por Félix López, profesor de la Universidad de Salamanca:
· López, F. y Olazábal, J.C. (2005). Sexualidad en la vejez. Madrid: Pirámide.

Este artículo de Feliciano Villar ha sido publicado en http://acpgerontologia.blogspot.com

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  diabeticos

 

Datos y cifras

En el mundo hay más de 347 millones de personas con diabetes*.

1 Se calcula que en 2012 fallecieron 1,5 millones de personas como consecuencias del exceso de azúcar en la sangre en ayunas. 2 Más del 80% de las muertes por diabetes se registran en países de ingresos bajos y medios.

3 Según proyecciones de la OMS, la diabetes será la séptima causa de mortalidad en 2030.

4 La dieta saludable, la actividad física regular, el mantenimiento de un peso corporal normal y la evitación del consumo de tabaco pueden prevenir la diabetes de tipo 2 o retrasar su aparición.

 

¿Qué es la diabetes?

La diabetes es una enfermedad crónica que aparece cuando el páncreas no produce insulina suficiente o cuando el organismo no utiliza eficazmente la insulina que produce. La insulina es una hormona que regula el azúcar en la sangre. El efecto de la diabetes no controlada es la hiperglucemia (aumento del azúcar en la sangre), que con el tiempo daña gravemente muchos órganos y sistemas, especialmente los nervios y los vasos sanguíneos. En el mundo hay más de 347 millones de personas con diabetes. Se calcula que en 2012 fallecieron 1,5 millones de personas como consecuencias del exceso de azúcar en la sangre en ayunas. Más del 80% de las muertes por diabetes se registran en países de ingresos bajos y medios.

 

Diabetes de tipo

1 La diabetes de tipo 1 (también llamada insulinodependiente, juvenil o de inicio en la infancia). Se caracteriza por una producción deficiente de insulina y requiere la administración diaria de esta hormona.

Se desconoce aún la causa de la diabetes de tipo 1, y no se puede prevenir con el conocimiento actual. Sus síntomas consisten, entre otros, en excreción excesiva de orina (poliuria), sed (polidipsia), hambre constante (polifagia), pérdida de peso, trastornos visuales y cansancio. Estos síntomas pueden aparecer de forma súbita. Diabetes de tipo

 

2 La diabetes de tipo 2 (también llamada no insulinodependiente o de inicio en la edad adulta). Se debe a una utilización ineficaz de la insulina. Este tipo representa el 90% de los casos mundiales y se debe en gran medida a un peso corporal excesivo y a la inactividad física. Los síntomas pueden ser similares a los de la diabetes de tipo 1, pero a menudo menos intensos. En consecuencia, la enfermedad puede diagnosticarse sólo cuando ya tiene varios años de evolución y han aparecido complicaciones. Hasta hace poco, este tipo de diabetes sólo se observaba en adultos, pero en la actualidad también se está manifestando en niños.

 

Diabetes gestacional

La diabetes gestacional se caracteriza por hiperglucemia (aumento del azúcar en la sangre) que aparece durante el embarazo y alcanza valores que, pese a ser superiores a los normales, son inferiores a los establecidos para diagnosticar una diabetes. Las mujeres con diabetes gestacional corren mayor riesgo de sufrir complicaciones durante el embarazo y el parto, y de padecer diabetes de tipo 2 en el futuro.

 

Suele diagnosticarse mediante las pruebas prenatales, más que porque el paciente refiera síntomas.

 

Deterioro de la tolerancia a la glucosa y alteración de la glicemia en ayunas El deterioro de la tolerancia a la glucosa y la alteración de la glicemia en ayunas son estados de transición entre la normalidad y la diabetes, y quienes los sufren corren mayor riesgo de progresar hacia la diabetes de tipo 2, aunque esto no es inevitable.

 

¿Cuales son las consecuencias frecuentes de la diabetes?

Con el tiempo, la diabetes puede dañar el corazón, los vasos sanguíneos, ojos, riñones y nervios.

La diabetes aumenta el riesgo de cardiopatía y accidente vascular cerebral (AVC). Un 50% de los pacientes diabéticos mueren de enfermedad cardiovascular (principalmente cardiopatía y AVC).

 

La neuropatía de los pies combinada con la reducción del flujo sanguíneo incrementan el riesgo de úlceras de los pies y, en última instancia, amputación.

La retinopatía diabética es una causa importante de ceguera, y es la consecuencia del daño de los pequeños vasos sanguíneos de la retina que se va acumulando a lo largo del tiempo.

La diabetes se encuentra entre las principales causas de insuficiencia renal.

 

En los pacientes con diabetes el riesgo de muerte es al menos dos veces mayor que en las personas sin diabetes.

 

 Cómo reducir la carga de la diabetes

Prevención

Se ha demostrado que medidas simples relacionadas con el estilo de vida son eficaces para prevenir la diabetes de tipo 2 o retrasar su aparición. Para ayudar a prevenir la diabetes de tipo 2 y sus complicaciones se debe:

  • Alcanzar y mantener un peso corporal saludable.
  • Mantenerse activo físicamente: al menos 30 minutos de actividad regular de intensidad moderada la mayoría de los días de la semana; para controlar el peso puede ser necesaria una actividad más intensa.
  • Consumir una dieta saludable que contenga entre tres y cinco raciones diarias de frutas y hortalizas y una cantidad reducida de azúcar y grasas saturadas.
  • Evitar el consumo de tabaco, puesto que aumenta el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.

 

Diagnóstico y tratamiento

El diagnóstico se puede establecer tempranamente con análisis de sangre relativamente baratos.

El tratamiento de la diabetes consiste en la reducción de la glucemia y de otros factores de riesgo conocidos que dañan los vasos sanguíneos. Para evitar las complicaciones también es importante dejar de fumar.

 

Entre las intervenciones que son factibles y económicas en los países en desarrollo se encuentran:

  • El control moderado de la glucemia. Los pacientes con diabetes de tipo 1 necesitan insulina, y los pacientes con diabetes de tipo 2 pueden tratarse con medicamentos orales, aunque también pueden necesitar insulina;
  • El control de la tensión arterial;
  • Los cuidados podológicos.

Otras intervenciones económicas son:

  • Las pruebas de detección de retinopatía (causa de ceguera).
  • El control de los lípidos de la sangre (regulación de la concentración de colesterol).
  • La detección de los signos tempranos de nefropatía relacionada con la diabetes.

Estas medidas deben acompañarse de una dieta saludable, actividad física regular, mantenimiento de un peso corporal normal y evitación del consumo de tabaco.

Actividades de la OMS para prevenir y controlar la diabetes

El objetivo de la OMS consiste en estimular y apoyar la adopción de medidas eficaces de vigilancia, prevención y control de la diabetes y sus complicaciones, especialmente en países de ingresos bajos y medios. Con este fin, la Organización:

  • Formula directrices científicas sobre la prevención de la diabetes.
  • Elabora normas y criterios sobre la atención a la diabetes.
  • Fomenta la toma de conciencia sobre la epidemia mundial de diabetes, en particular con la celebración del Día Mundial de la Diabetes (14 de noviembre).
  • Realiza tareas de vigilancia de la diabetes y sus factores de riesgo.

La labor de la OMS en materia de diabetes se complementa con la Estrategia Mundial OMS sobre Régimen Alimentario, Actividad Física y Salud , cuyo centro de atención son las medidas poblacionales para fomentar la dieta saludable y la actividad física regular, reduciendo así el creciente problema del sobrepeso y la obesidad a escala mundial.

Fuente: http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs312/es/

 

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Las bicicletas eléctricas son un gran invento, especialmente para aquellos que tienen algún tipo de movilidad reducida, como es el caso de las personas de la tercera edad, pero dado que es muy saludable hacer ejercicio no importa los años que se tengan, dentro de las recomendaciones que los especialistas gerontológicos indican, está el uso de estos vehículos.

Un cúmulo de ventajas

Cuando se sale a practicar ejercicio y más en las personas mayores, que cuentan con bastante tiempo libre, gracias a que suelen estar jubilados, se deben tener los elementos más acordes, para realizarlo de manera correcta y saludable.

Según estudios realizados en el Reino Unido y EEUU, dónde se ha popularizado la costumbre de salir a andar en bici por parte de los adultos mayores, el hecho de tener como opción la no realización de esfuerzos muy agotadores o sea recurrir a la movilidad eléctrica en vez de pedalear cuando lo crean conveniente, es realmente una ventaja a tomar en cuenta.

Por otro lado se destaca la practicidad del vehículo a la hora de cargar las baterías y que este hecho es un aliciente más para los usuarios, pues los “obliga” a ser previsores y es una ayuda más para la fortificación de las células cerebrales y la memoria.

En cuanto al ejercicio en sí, practicar un ciclismo suave y de corte urbano, es muy positivo para la circulación, para el mantenimiento de la masa muscular, para evitar anquilosamientos a nivel articular y de la columna y cómo no, para la salud mental de los pacientes.

Realizar trayectos diarios en bicicleta eléctrica también es una buena medida para la sociabilización de las personas mayores, ya que el hecho de no tener que pedalear continuamente, les permite salir en grupo y estar todos a la misma altura de rendimiento según sus capacidades y dificultades, es decir que nadie tiene porque retrasarse o no ser parte activa del “pelotón”.

Para quienes tienen mayor disposición y unas condiciones físicas adecuadas, este ejercicio puede realizarse durante tiempos mayores e incluso en terrenos algo más escabrosos, como bosques o senderismo suave, fomentando en ellos el deseo de superación, que no tiene por qué decaer con la edad.

De igual modo, los geriatras dan instrucciones a sus pacientes para que cumplan con todas las normas de seguridad posibles, porque una caída puede resultar muy peligrosa a su edad, por lo que es imprescindible el uso del casco y son recomendable las protecciones al menos de codos y rodillas, así como una correcta postura a la hora de pasear en sus bicicletas eléctricas.

Muy pocas desventajas

El peso de los vehículos una de las pocas desventajas que ven los médicos a la hora de hacer las recomendaciones pertinentes, pero este factor está comenzando a no representar mayor influencia, ya que las bicicletas eléctricas son cada vez más ligeras gracias a los nuevos materiales con los que se construyen como la fibra de carbono o el aluminio, al igual que las baterías que están disminuyendo en tamaño y aumentando en capacidad de acumulación.

El precio era otra de las “contras” de las bicicletas eléctricas, pero en realidad la oferta que hay de estas bicis es hoy en día muy superior a la de hace algunos años y los costos están abaratándose, por lo que en la actualidad se pueden conseguir unidades muy acordes con el uso requerido y a unos precios más que razonables.

 

 

Sandra Monteverde

Editora de Betabusiness.net

Relación entre el comer solo y la depresión

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A lo mejor de nuestro conocimiento, este es el primer estudio que examina el efecto de comer solo en la depresión al estado de la convivencia entre los adultos mayores. Encontramos una fuerte evidencia de que el efecto combinado de comer solo y que viven solas en la depresión es más prominente en los hombres. Esta relación se atenuó, pero poco seguía siendo, incluso después de controlar la conexión social. Por el contrario, las mujeres que comieron solos estaban deprimidos, incluso si vivían con otros. Sugerimos que esto puede reflejar bien la discordia familiar o diferentes estilos de vida entre los miembros de la familia. Más de la mitad de los sujetos que reportaron comer solos a pesar de vivir con los demás vivían con niños [9]. Algunos niños pueden no ser capaces de encontrar el tiempo para comer con la familia. Programas para prevenir la depresión pueden ser importantes para los adultos mayores que viven con los demás, así como para aquellos que viven solos.

Nuestros hallazgos sobre la asociación entre comer solo y el desarrollo de la depresión son consistentes con otros estudios sobre los niños y adolescentes [22 - 24]. La relación significativa entre comer solo y la depresión era independiente de la conexión social. Esto sugiere que comer juntos puede ser un tipo específico de actividad social que tiene beneficios adicionales mediadas por mecanismos diferentes a los de la participación social. Comer juntos pueden crear una sensación positiva específica de camaradería y ayuda mutua, por ejemplo [3]. Las actitudes hacia los alimentos y comidas varían mucho entre culturas. Por ejemplo, en los EE.UU., el comer es probable que se considere la salud orientado, mientras que en Francia se asocia más con la relajación y el placer; en Japón, las actitudes a comer mentira en algún lugar entre estos dos puntos de vista [25]. Un estudio informó que de los 17 Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE), los franceses pasan la más larga y los japoneses la tercera mayor cantidad de tiempo de comer (Francia: 135 min / día, Japón: 117 min / día ) [26]. Los japoneses gastan casi 1,6 veces más tiempo comiendo que las personas en los EE.UU. (US: 74 min / día), lo que sugiere que las comidas de valor pueblo japonés y la comida lo que se refiere altamente. Aunque hay poca información acerca de las actitudes generales de los japoneses hacia los alimentos y comidas, comer solo que generalmente se considera digno de compasión. Comer solo puede, por tanto, afectar a todo el estado de salud mental en los japoneses.

Vivir solo exacerba el efecto de comer solo en el riesgo de depresión entre los hombres, pero no en las mujeres. Esto puede no ser el único relacionado con el vínculo matrimonial; diferencias en los roles domésticos entre hombres y mujeres también pueden ser importantes, como el efecto de comer solo persistió después de controlar por el estado civil (Tablas 2 y 3). Debido a los roles de género tradicionales en Japón, preparación de las comidas puede ser una tarea estresante para los hombres que están en duelo o viven solos. Los cambios en las perspectivas tradicionales sobre los roles de género japoneses pueden significar que menos hombres en las cohortes más jóvenes se sienten estresados ​​acerca de la preparación de las comidas ellos mismos. En los datos JAGES, los porcentajes de informes “sí” a la pregunta “¿Se puede preparar comidas por sí mismo? era, para los hombres, 77% en 2006 y 80% en 2013; para las mujeres, que fue del 96% en 2006 y 97% en 2013. Este impacto potencial cohorte específica de vivir sola en la depresión merece más estudio. Según un estudio realizado en los EE.UU., la administración del hogar es una de las principales causas de la depresión entre los hombres que han perdido a sus cónyuges [27]. Otra posible razón de la diferencia de género pueden ser los efectos de los cambios en la situación laboral. En Japón, la mayoría de los trabajadores son hombres. Hombres jubilados pueden ser más propensos que las mujeres jubiladas para comer solo, porque han perdido las oportunidades de conocer a colegas y otros socios comerciales. Continuando el estudio de la relación entre la situación laboral y el estado de la alimentación está garantizado.

Cabe mencionar varias limitaciones de este estudio. En primer lugar, medimos comer solo mediante una pregunta de un solo elemento; por lo tanto, no tenemos información sobre la frecuencia de comer solo. Sin embargo, la prevalencia de comer solo por estado de la convivencia en nuestro estudio fue comparable con lo reportado por Kimura et al.[28], que utiliza una pregunta diferente. En segundo lugar, no nos cuenta los cambios en el estado de estar durante el período de seguimiento, la composición del hogar, la situación en la que las comidas se comen solos (por ejemplo, el desayuno o la cena), y la ubicación de comer; Sin embargo, no es fácil de confirmar la posible extensión y dirección del sesgo resultante. Por ejemplo, puede haber habido un fallo en la detección de una causalidad inversa; es decir, si una persona deprimida comenzó a vivir o comer con los demás, la asociación entre comer y / o que viven solas y el posterior desarrollo de la depresión puede ser subestimada. Por otra parte, los efectos de comer a solas durante el desayuno, el almuerzo y la cena pueden variar. Por ejemplo, la cena puede ser más importante para la socialización de la familia que el desayuno [29]. Información sobre la situación de la alimentación y la ubicación es especialmente importante desarrollar programas eficaces para la prevención de la depresión; por lo tanto, estos factores justifican una mayor investigación. En tercer lugar, como la información que faltaba en factores tales como los rasgos de personalidad, el apetito y la presencia de miembros de la familia que requieren cuidados de enfermería, factores de confusión no se han tenido muy en cuenta. Sin embargo, hemos sido capaces de controlar los posibles efectos de confusión de las relaciones sociales. Dado el número de posibles factores de confusión que no podíamos explicar, nuestros resultados deben interpretarse con cierta cautela. En cuarto lugar, nos ha faltado datos sobre el consumo de drogas antidepresivos, que pueden haber sesgado la asociación entre el estado de la alimentación y la depresión; por ejemplo, los sujetos que comen con otros pueden ser más propensos a ser reconocido como deprimida y recibir tratamiento. Sin embargo, este sesgo puede haber sido insignificante, porque muy pocos sujetos (<1%) informaron de tratamiento para la depresión (datos complementarios, apéndice S4, disponible en Edad y Envejecimiento en línea). En quinto lugar, la mayoría de las covariables incluidas como se evaluaron medidas de conectividad social mediante una escala muy simple, de un solo tema que no ha sido validado, aunque las asociaciones entre estas covariables y los resultados de salud se han comunicado [20]. Por último, la generalización de los resultados puede ser débil, porque el presente análisis utilizó datos de los sujetos que respondieron tanto a la línea de base y la encuesta de seguimiento. Los temas utilizados en el presente estudio eran más jóvenes, tenían mayor estatus socioeconómico y tenía mejores relaciones sociales que los de la muestra de referencia (datos complementarios, Apéndice S2, disponible en Edad y Envejecimiento en línea). Esto sugiere que la muestra carecía de sujetos que eran vulnerables a la depresión, lo que puede nos han llevado a subestimar el efecto de comer estado de depresión.

Nuestro estudio tiene importantes implicaciones para la salud pública. Proporcionar oportunidades para comer con los demás puede ser eficaz en el mantenimiento de la salud mental de los adultos mayores. Por ejemplo, los servicios de comidas compartidas en centros comunitarios, que permiten a la gente a comer con los residentes locales y no dependen de comidas a domicilio, pueden ser beneficiosos para los adultos mayores. Los estudios futuros deben abordar los mecanismos que subyacen al efecto del género en los hábitos alimenticios y la capacidad protectora de las comidas compartidas para los adultos mayores.

Puntos clave

  • Comer solo es un factor de riesgo para la depresión en los hombres y las mujeres de más edad.

  • El efecto de comer solo en la depresión se mantuvo incluso después de controlar la conexión social.

  • El efecto combinado de comer solo y viviendo sola en la depresión es más prominente en los hombres.

 

Aquí pueden leer el articulo entero en ingles:   http://ageing.oxfordjournals.org/content/44/6/1019.full

 

¿Sonríes a la vida? Beneficios de reír para la salud de los mayores

por | may 7, 2015

¿Sonríes a la vida? Beneficios de reír para la salud de los mayores

No hay mejor medicina que la risa para cualquier molestia o malestar: depresión, tristeza, angustia, desilusión además de ser un gran aliado cuando sufrimos otras enfermedades más graves. En los mayores, les ayuda a prevenir posibles enfermedades y les hace afrontar la vida con optimismo, entusiasmo y positividad, fundamental en esta etapa de la vida.

Los beneficios de reír para salud de los mayores son muchos y están científicamente comprobados. Te explicamos el por qué; Parece ser que la risa libera endorfinas que nos hacen sentir felices y reducen nuestros niveles de estrés. Además tiene un efecto analgésico.

Y no sólo libera endorfinas sino que reduce el cortisol, que es la hormona de estrés. Eso explica que al reírnos nos sintamos menos agobiados y más felices.

También es una gran ayuda para nuestros pulmones, porque se expanden y se reponen de oxígeno por lo que mejora la respiración y nos hace sentir con mucha más vitalidad.

Incluso nuestros músculos se relajan liberándonos de cualquier estrés. Además, una buena carcajada nos hace vibrar la cabeza que despeja nariz y oído y disminuye el insomnio.

Y no sólo eso, es que mejora las digestiones por las contracciones de los músculos abdominales, previene los infartos por los espasmos del diafragma que fortalecen los pulmones y el corazón. Y para la piel, la rejuvenece consiguiendo un efecto antiarrugas y tonificante. Sin olvidar que también aumenta la esperanza de vida porque beneficia al sistema inmunológico.

Con todos estos beneficios queda claro que ¡la risa es salud! y lo mejor de todo es que es tremendamente contagiosa. Al sonreír al alguien le estamos transmitiendo esa vitalidad y todos esos beneficios que hemos mencionado. ¿Necesitas más motivos para sonreír?

Así que, ¡elige estar de buen humor y sonríele a la vida!