Seguridad

Pérdida de apetito en los mayores

La pérdida de apetito en las personas mayores, a la que se conoce como hiporexia, no debe considerarse nunca como algo propio de la edad o un capricho, pues puede ser un síntoma propio de alguna enfermedad más o menos grave, aunque en muchas ocasiones no se pueda encontrar la causa o ésta se deba a que la persona está inmersa en una situación de tristeza, soledad, depresión o ansiedad.

Así, de la misma manera que puede ser consecuencia de una enfermedad, la pérdida de apetito puede causar un estado de desnutrición que abra la puerta a una enfermedad o agrave las ya existentes, por lo que siempre debe tomarse como un signo de alarma.

pérdida de apetito

  • Determinados tipos de cáncer: páncreas, colon, estómago u ovario.
  • Enfermedad hepática crónica.
  • Insuficiencia renal crónica.
  • EPOC.
  • Demencia.
  • Insuficiencia cardíaca.
  • Hepatitis.
  • Uso de ciertos medicamentos, como los tratamientos de quimioterapia, la codeína o la morfina.
pérdida de apetito en las personas mayores

Es obvio, por tanto que la pérdida de apetito debe motivar una rápida consulta con el médico para determinar el origen del problema. Si la enfermedad que produce la produce puede ser tratada, el apetito se recuperará con el tratamiento.

Pero en cualquier caso estas personas necesitan un estrecho seguimiento médico y la adopción de una serie de medidas encaminadas a asegurar que coman correctamente, más que en cantidad, en calidad nutricional con el fin de evitar la desnutrición:

  • Llevar un registro de lo que comen y beben durante las 24 horas del día.
  • Procurar que nunca estén solos cuando comen y vigilar que lo hacen.
  • Puede aumentarse el número de comidas al día para asegurar una alimentación adecuada y evitar que se sacie rápidamente.
  • Hacerle sus platos preferidos para estimular su apetito.
  • Elaborar alimentos que en pequeñas porciones aporten mucha energía y nutrientes, como pueden ser los purés en los que se incluya verduras, carne y pescado.
  • Evitar los alimentos con poco valor energético.
  • También se puede recurrir al uso de suplementos nutritivos y proteicos especialmente elaborados para este fin. Pero esto debe determinarlo un médico.

Uso de contenciones en residencias alemanas

Siempre que salimos en un viaje geroasistencial  de los que organiza Inforesidencias.com (un grupo de directores, gerentes y profesionales de residencias españolas visitan residencias y otros servicios para mayores en otro país) tendemos a comparar lo que vemos con lo que tenemos en casa.  Esto, en ocasiones resulta gratificante ya que, puede ser que, visitando un país que consideramos tan avanzado como Suecia, Holanda o Suiza, nos expliquen algo  que ellos consideran novedoso y aquí ya lo tienen muchas residencias.  Lo que hace interesantes los viajes, en cambio, son todas las cosas que vemos, que aquí no tenemos y que nos pueden servir de inspiración.

Grupo de profesionales visitando la feria Altenpflege 2016 en Hannover

A veces, lo llamativo es cómo, la misma realidad puede ser afrontada de formas diferentes, y un ejemplo claro es el uso de contenciones.

En el último viaje a Alemania, en Marzo de 2016, visitamos, además de la feria más grande de productos y servicios de atención mayores de Europa (Altenpflege); una residencia, un centro de día, un servicio de ayuda a domicilio y unas viviendas para mayores.  En la feria pude hablar en algunos stands sobre uso de contenciones aunque después, en los centros vimos muy pocos.

De vuelta en casa, que querido buscar algo más sobre contenciones en residencias alemanas y he encontrado algunos artículos interesantes de los que he sacado la información que sigue:

Las restricciones físicas son contrarias a la autonomía y la libertad de los pacientes. Su justificación  como medio para controlar la agitación psicomotora y el riesgo de caída se cuestiona cada vez de forma más intensa y con más apoyo científico, debido a que el bien que pretenden alcanzar es menos beneficioso para la persona que los efectos negativos que produce el mero hecho de aplicar la contención física o farmacológica.

La legislación alemana establece claramente que los pacientes en hospitales y residencias geriátricas tienen el derecho al libre movimiento de su cuerpo.
Las restricciones físicas deben ser excepcionales y en cualquier caso el último recurso después de haber probado otras alternativas. El uso de restricciones físicas en los hospitales alemanes requiere o bien el paciente preste su
consentimiento escrito o autorización judicial si la persona no es capaz
consentir. Las restricciones físicas son toleradas excepcionalmente en el caso de una emergencia, si una persona en un momento concreto muestra un comportamiento violento o claramente peligroso

A pesar de que, durante las visitas a residencias que hemos hecho en los viajes organizados por Inforesidencias no hemos visto muchas contenciones, según algunos estudios (http://bmcgeriatr.biomedcentral.com/articles/10.1186/s12877-015-0086-0) éstas existen.

Aunque en Alemania, las normas legales prohíben el uso de contenciones físicas con la excepción de los casos claramente definidos, su uso sigue siendo una práctica común con una prevalencia de alrededor del 25% de los residentes con al menos una contención física durante un período de 12 meses.  Si se cuenta todo el tiempo que un residente pasa en una residencia geriátrica en Alemania, aproximadamente el 40% de los residentes son “restringidos” al menos una vez.

Uno de cada diez residentes lleva un cinturón de sujeción y/o una mesa fija para evitar levantarse de una silla.   Aún así, según los datos del estudio al que me estoy refiriendo y que es de Julio de 2015, cada vez existe mayor diferencia en lo que a uso de contenciones se refiere entre residencias debido a que cada vez más residencias, conscientes de los riesgos que supone el uso de contenciones, lo están limitando o evitando totalmente.

Recomiendo la lectura del artículo “Implementación de una intervención multicomponente para prevenir las restricciones físicas En residencias de ancianos” ya que tiene algunas afirmaciones interesantes como que el uso de contenciones  se fundamenta en la “filosofía” o “cultura” de la atención (actitudes y creencias del personal de enfermería es decir)  más que en la evidencia científica por lo que un cambio en esa “filosofía” y “cultura” podría repercutir en una reducción en el uso de las mismas o en su total eliminación.

En Inforesidencias hemos organizado ya tres viajes a diferentes ediciones de la Feria Altenpflege.  En

Cama Floor Bed, con el somier a la altura del suelo

comparación con viajes anteriores, en 2016 no hemos visto en ningún stand la promoción de material para contener (como cinturones o petos), en cambio sí que hemos encontrado varios en los que se exponían camas bajas que precisamente se ofrecen como un medio para evitar el uso de sujecciones. Según nos informaron, la altura a la que está un colchón en una cama normal, o sea la “altura de caída” rondaría los 50 cm.  A partir de esa cifra, las diferentes empresas compiten para bajar el colchon llegando algunas al punto de que el somier está tocando el suelo.

Para acabar, algo que nos llamó la atención en la feria fue la existencia de una Cama/Jaula (el nombre se lo he puesto yo) que, parecida a una cuna de viaje de la que se utiliza con niños pequeños, pero con un techo hace, según me explicó el comercial del stand, que una persona con demencia avanzada se sienta tranquila en un lugar recogido y pequeño (el me habló del efecto nido).  La persona en esa cama puede moverse sin restricciones, no puede hacerse daño y, según me dijeron, al ser las paredes de redecilla, al cabo de un rato, deja de verlas y se siente como si estuviese “protegido pero no encerrado”.

 Si a alguien le parece interesante este sistema que se anuncia como un sistema de contención menos agresivo que los cinturones o petos, puede ampliar la información en este enlace.

Si, después de leerlo hay alguien interesado en probarlo, el precio es de unos 10.000 Euros aunque en Alemania lo alquilan por 40 Euros al día.

Pongo una foto para que cada uno saque sus propias conclusiones.

Publicado por en 9:10

dia-personasIdeas de negocio para personas de la tercera edad

Muchas personas de la tercera edad gozan de una calidad de vida notable. Después de la jubilación, muchas personas deciden dedicar este periodo de su vida a disfrutar de su tiempo de ocio plenamente. Aquellos negocios que están orientados a este público objetivo tienen posibilidades de éxito. ¿Qué iniciativas de emprendimiento pueden llevarse a cabo en este ámbito? Una academia de baile para personas de todas las edades pero ofertando cursos especiales para alumnos jubilados es una iniciativa positiva puesto que el baile es una de las aficiones preferidas de muchos mayores porque además de ser un entretenimiento positivo, también ofrece beneficios de salud física y mental.

 

Otras actividades de ocio que pueden ofertarse son: clases de gimnasia, un taller de risoterapia, una academia de idiomas, clases de teatro, técnicas de yoga… Cursos que desde el punto de vista pedagógico deben adaptarse a las necesidades y prioridades de las personas de la tercera edad.
Agencia de viajes para la tercera edad
Los mayores de 65 años son un colectivo que cuenta con una buena disposición para viajar al tener más tiempo libre durante todo el año. Muchos mayores prefieren delegar la organización de un viaje en una agencia especializada. Una agencia de viajes especializada en programar rutas de turismo para personas de la tercera edad puede ser una iniciativa a valorar.

Una empresa para hacer amigos
En la actualidad, existen distintas páginas de internet que ofrecen la posibilidad de hacer amigos y buscar pareja. Muchos mayores se sienten solos, tienen una reducida red de relaciones sociales. Por esta razón, una empresa de contactos especialmente orientada para personas mayores de 65 años puede ser un servicio muy valorado por muchas personas que quieren hacer nuevos contactos.
Un centro de día
Montar un centro de día es otra posible idea de negocio que ofrece un buen servicio para personas de la tercera edad y sus familias. Vitalia es la primera red de franquicias de Centros de Día en España. A través de la información de contacto de la página web aportada en el apartado “Empleo”, puedes enviar tu currículum.

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residencia

Envejecimiento, residencias y habitaciones adaptadas

 

El aumento de la esperanza de vida, debido a las mejoras económicas y sanitarias, ha hecho que el envejecimiento sea un fenómeno creciente en nuestra sociedad. Pero, por primera vez, nos encontramos colectivamente con un número muy grande de personas mayores, algunas con buenos niveles de salud y con capacidad para mantener una vida autónoma y otras no. Un buen reflejo de esta diversidad entre los ancianos se da en las residencias, que se han tenido que ajustar a las necesidades de dependencia de algunas de estas personas.

 

Las habitaciones se convierten en puntos clave de mejora ya que, en muchas ocasiones, estas personas cuentan con movilidad reducida y éste se convierte en su espacio vital. Así, según la Ley de promoción de la autonomía personal y la atención a las personas en situación de dependencia, todas las residencias deben disponer como mínimo de una habitación adaptada para grandes dependientes (GD), aquellos que necesitan la presencia indispensable y continua de otra persona que les ayude a realizar las distintas actividades de su vida diaria.

De hecho, el número de habitaciones de este tipo se calcula en función de la cantidad de camas de que dispone el centro. Así, para cada 49 plazas, la residencia deberá tener una cama para grandes dependientes.

Destacamos algunas de las condiciones que deben cumplir:

  • Cada habitación debe contar con un armario, una cama con motor y carro elevador, y una butaca basculante que será de ayuda para levantar al paciente.

  • Debe existir un círculo de 120cm de diámetro libre de obstáculos para que el personal interno pueda trabajar de forma segura.
  • La cama debe disponer de mecanismos elevadores y de ruedas para facilitar el movimiento.

  • Entre la pared y las camas debe haber una distancia de 80 cms que faciliten el acceso para asistir y mover al residente.

  • El baño debe responder a unas medidas especiales para acceder con silla de ruedas y debe contar con un lavamanos, un wc y una ducha.

  • El pavimento debe ser blando, seguro y antideslizante para evitar resbalones y accidentes.

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Es importante tener un plan en caso de que usted sufra una enfermedad, incapacidad o en el caso de su muerte.

  • Consulte con un abogado con respecto a una “patria potestad” (poder legal) en vida, un poder autorizando
    a alguien para que decida por usted en lo referente a su salud y sus finanzas, y otros medios para estipular sus deseos si se enferma o muere.
  • Consulte con la familia y los amigos cercanos para decidir quien aceptará la responsabilidad de la persona con AD. También sería aconsejable que busque información acerca de su departamento local de tutela pública, el departamento de conservación de la salud mental, los servicios de protección a los adultos u otros servicios de asistencia social. Estas organizaciones pueden tener programas que le presten asistencia a la persona con AD en su ausencia.
  • Mantenga una libreta de notas para la persona que se ha hecho responsable y que va a asumir el cuidado. Dicha libreta debe contener la siguiente información:
    • Números de emergencia
    • Actuales problemas de comportamiento y posibles soluciones
    • Formas de calmar a la persona que padece de AD
    • Asistencia que requiere para ir al baño, alimentarse o vestirse
    • Actividades o alimentación preferidas
  • Visite instituciones en su comunidad que ofrecen residencia y cuidados, o estadía a corto y largo plazo, y escoja algunas posibilidades. Si la persona con AD ya no es capaz de vivir en la casa, a la persona responsable de ella le quedará más fácil cumplir los deseos suyos sobre el cuidado a largo plazo.

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    Recomendaciones para el uso seguro de medicamentos en residencias

    Consciente de que la cantidad y variabilidad de medicamentos y presentaciones existentes en las residencias, unido a la complejidad de un proceso en el que intervienen múltiples profesionales, hace que la utilización de los medicamentos en estos centros se considere una práctica de riesgo, la Agencia de Calidad Sanitaria de Andalucía ha incluido en el manual de certificación de servicios residenciales, dos estándares de calidad relacionados con el uso seguro de la medicación.

    Así, desde la Agencia de Calidad Sanitaria de Andalucía se establecen una serie de recomendaciones relacionadas con los procesos de almacenamiento y conservación de los medicamentos, así como de su prescripción, preparación y administración.

    Almacenamiento y conservación

    1. Disponer de un lugar fresco, seco y protegido de la luz, con acceso restringido, para el almacenaje de los medicamentos. Los medicamentos estupefacientes deben guardarse bajo llave y los medicamentos termolábiles en la nevera.

    2. Colocar de forma separada aquellos medicamentos que presenten envases similares o nombres parecidos.

    Geriatricarea uso seguro medicamentos en residencias

    La polifarmacia se considera un factor determinante para la aparición de incidentes relacionados con el uso de los medicamentos en las residencias

    3. Mantener los medicamentos correctamente identificados en su envase original o con etiquetas legibles o indelebles que contengan al menos la siguiente información: nombre comercial, principio activo, dosificación, vía de administración, fecha de caducidad y lote.

     

    4. Realizar un registro diario de la temperatura máxima y mínima de la nevera para garantizar que los medicamentos se encuentren dentro del rango de temperaturas óptimo (entre +2º y +8ºC) y tener definido el procedimiento en el caso de que se encuentre fuera del rango.

     

    5. Controlar periódicamente las caducidades de los medicamentos y productos sanitarios disponiendo de un registro de la actividad realizada.

     

    6. Establecer el plazo de validez de los medicamentos multidosis una vez abiertos (ej.: pomadas, jarabes, etc.) y garantizar su uso individual en aquellos en los que sea necesario (ej.: colirios y bolígrafos de insulina), quedando identificado correctamente a qué residente pertenece.

     

    7. Almacenar de forma individualizada la medicación de los residentes (casilleros, pastilleros personalizados, etc.).

    Prescripción, preparación y administración

     

    1. Disponer de un listado actualizado de medicamentos disponibles en el centro para su consulta por los profesionales. Reducir el número de medicamentos y presentaciones diferentes para facilitar su manejo y conocimiento.

     

    2. Mantener un modelo único de hoja de tratamiento por cada residente donde conste los datos de identificación del residente, las alergias y la relación actualizada de su medicación. El listado de medicamentos debe incluir como mínimo: nombre del medicamento, principio activo, dosis, forma farmacéutica, frecuencia y vía de administración, firma del médico prescriptor y fecha. Revisar siempre antes de realizar cualquier modificación.

     

    3. Reflejar en la hoja de tratamiento si algún medicamento debe conservarse, prepararse o administrarse bajo alguna condición determinada (medicamento refrigerado, no tomar junto a x, tomar simultáneamente con x, antes de las comidas, interacciona con_, vigilar constantes…).

     

    4. Evitar el uso de abreviaturas, símbolos o expresiones de dosis no estandarizadas.

     

    5. Realizar siempre la conciliación de la medicación al ingreso del residente en el centro y tras un alta hospitalaria.

     

    6. Revisar la hoja de tratamiento de cada residente durante el proceso de preparación de la medicación por el personal autorizado. La preparación debe realizarse en un espacio tranquilo y en caso de duda, consultar con el médico prescriptor. En el caso de que la preparación de medicamentos se realice externamente (ej.: oficina de farmacia), verificar que se corresponde con la hoja de medicación actualizada.

     

    7. Comprobar que los datos del paciente, el nombre de medicamento, dosis, vía de administración y frecuencia son correctas antes de depositar los medicamentos en pastilleros, bandejas, vasitos,… y antes de su administración. Los dispositivos utilizados para facilitar la administración deben identificarse con al menos dos identificadores válidos del residente (nombre y apellidos, fecha de nacimiento, número de expediente…).

     

    8. Registrar la administración de la medicación administrada a cada residente: hora de administración, profesional que lo ha administrado, así como cualquier incidencia ocurrida durante la administración.

     

    9. Realizar un especial seguimiento en aquellos residentes que tomen por primera vez un medicamento para controlar la aparición de señales de alerta y sobre aquellos con medicación de riesgo.

     

    Todo ello desde la premisa que la polifarmacia se considera un factor determinante para la aparición de incidentes relacionados con el uso de los medicamentos en las residencias, y las personas mayores los grandes perjudicados. De hecho, la frecuencia de sufrir un daño innecesario, asociado a la asistencia sanitaria, relacionado con los medicamentos en las residencias de personas mayores es de 227 por cada 1000 personas/año.

     

    Tal y como se indica desde la Agencia de Calidad Sanitaria de Andalucía, según el estudio nacional sobre eventos adversos en residencias y centros asistenciales sociosanitarios (Estudio EARCAS), los problemas relacionados con la medicación se encuentran entre los incidentes que se producen con mayor frecuencia. Entre ellos destacan, la falta de cumplimiento o adherencia terapéutica, la prescripción o administración de medicamentos innecesarios o a pacientes equivocados, la omisión de dosis o la monitorización insuficiente de los tratamientos. Existen diversos factores que contribuyen a la aparición, la mayoría están relacionados con la propia naturaleza de los pacientes, la formación o cualificación del personal, el entorno de trabajo o la comunicación entre turnos, profesionales o niveles asistenciales.

     

    El análisis de los dos estándares incluidos en el manual de certificación de servicios residenciales, permiten señalar que el 50% de las residencias de personas mayores evaluadas por la Agencia de Calidad Sanitaria de Andalucía desde marzo de 2014, muestran espacios de mejora en relación al uso seguro de medicamentos. Destacan por su relevancia e interés, la ausencia de mecanismos de control para:

        Garantizar la conservación y estabilidad de los medicamentos (40%).

        Prevenir errores relacionados con etiquetado incompleto y/o ilegible de medicamentos (30%).

        Asegurar la trazabilidad del medicamento en el proceso prescripción-preparación-dispensación-administración (30%).

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    Evitar las caídas en la tercera edad

    25/03/2015 – 15:26
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    Las caídas son una de las principales causas de lesiones y de mortalidad entre las personas mayores. Sólo en Euskadi cerca de 150 ancianos mueren cada año por este motivo. ¿Por qué nos caemos? ¿Cómo podemos prevenirlo?

    Evitar las caídas en la tercera edadSegún cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS) las caídas son la segunda causa mundial de muertes por lesiones accidentales o no intencionales. Al año se producen en el mundo 420.000 caídas mortales. El Gobierno Vasco ha presentado recientemente el informe “Accidentalidad en personas mayores. Situación en la Comunidad Autónoma Vasca” elaborado en 2014 con datos de 2013 y 2012 que recoge que las caídas suponen el 92% de los accidentes sufridos por las personas mayores en nuestra comunidad. Más datos: Las caídas conllevan 13.500 atenciones en urgencias, 4.500 ingresos hospitalarios y cerca de 150 fallecimientos.

    La mitad de los vascos mayores de 64 años sufre una o más caídas al año en su hogar, una cifra que se incrementa con la edad. Según los datos recogidos por el informe, las caídas provocan más muertes que los accidentes de tráfico y la mayoría de las mismas suceden en el domicilio, estando relacionadas con actividades domésticas y de la vida cotidiana: el aseo personal, la limpieza de la casa, cocinar, desplazamientos, etc.

    El Gobierno Vasco ha editado una guía con consejos para prevenir las caídas en la tercera edad que sirve de apoyo a los talleres de prevención que desde 2012 se llevan a cabo en distintos municipios vascos, impartidos por profesionales de la dirección de Salud Pública y Adicciones, de atención primaria de Osakidetza y del ámbito municipal. El titulo de la guía es: “Te queda mucho por andar, ¡Que no te detenga una caída!”.

    ¿Por qué nos caemos?
    Los motivos de las caídas pueden estar relacionados con el paciente o tratarse de riesgos ambientales. Así, algunos los factores médicos que pueden originar una caída son la pérdida de la vista o la audición, procesos patológicos neurológicos como ictus, alzhéimer o párkinson, alteraciones cardiovasculares (infarto de miocardio, arritmias cardiacas, hipotensión ortostática…), alteraciones metabólicas (hipotiroidismo, hipoglucemia, anemia, deshidratación), alteraciones músculo esqueléticas (artritis, artrosis, deformidades de la columna vertebral, debilidad muscular, lesiones…), disfunción de vías urinarias y vejiga, así como alteraciones psicológicas de la propia persona: Depresión o ansiedad, negación de las condiciones físicas impuestas por la edad, rechazo del uso de bastones o silla de ruedas.

    Entre las causas ambientales nos encontramos una mala iluminación, superficies desniveladas o resbaladizas, felpudos sueltos, alfombras gruesas, objetos desordenados, muebles o animales pequeños en su camino, objetos que están fuera de su alcance, ya sea demasiado altos o demasiado alejados. Así mismo, suponen un factor de riesgo las escaleras sin pasamanos, los peldaños demasiado altos o desgastados, las bañeras de difícil acceso, duchas resbaladizas o sin asideros…

    ¿Cómo prevenir las caídas?

    • Vigila tu salud:
      • Realiza un examen físico anual, en especial una evaluación de problemas cardíacos y de presión arterial, así como exámenes periódicos de la vista y audición.
      • Mantén una dieta con un aporte adecuado de calcio y vitamina D.
      • No fumes y evita el alcohol.
      • Si te encuentras mal, llama a tu médico.
      • Realiza ejercicio para desarrollar agilidad, fuerza, equilibrio y coordinación.
      • Si el médico lo sugiere, usa bastón o andador. Asegúrate de saber cómo utilizarlo de manera segura y que sea del tamaño adecuado para ti. Ten en cuenta que el bastón o el andador puede deslizarse debajo de ti en superficies húmedas y lisas.
      • Si una de tus piernas es más fuerte que la otra, entra en la bañera o ducha con la pierna más débil primero y sal con la más fuerte primero.
    • Ropa y medicamentos:
      • Emplea zapatos con suelas antideslizantes y asegúrate de atar bien los cordones.
      • Sustituye el calzado de andar por casa que haya perdido la forma o esté holgado.
      • No camines en calcetines por casa.
      • Mantén una lista actualizada de todos tus medicamentos y dásela a todos los médicos con quienes consultas.
      • Infórmate sobre los efectos secundarios de tus medicamentos.
      • Almacena los medicamentos en un área bien iluminada y asegúrate de que están claramente roulados.
      • Toma los medicamentos en las horas estipuladas.
    • En el hogar:
      • Elimina todos los riesgos de tropezarte en el hogar.
      • Instala barandillas para asirte, pasamanos y otros dispositivos de seguridad en bañeras, escaleras…
      • Mantén los cables de suministro eléctrico, de electrodomésticos y de teléfono fuera de los pasillos por donde caminas pero no pongas cables debajo de una alfombra.
      • Asegura las alfombras sueltas con cinta de doble faz, tachuelas o un material antideslizante.
      • No te sientes en una silla o sofá demasiado bajo y de donde sea difícil levantarte.
      • Guarda los artículos en lugares de fácil acceso y colócalos de manera que no sea necesario levantar las manos por encima de la cabeza para alcanzarlos.
      • Ilumina bien tu hogar. Guarda linternas en lugares accesibles en caso de tener un corte de energía. Usa luces nocturnas o deja el baño y/o pasillo iluminado por la noche.
      • Coloca una alfombra antideslizante junto a la bañera para salir e ingresar de manera segura y usa una alfombra de goma o tiras texturizadas adhesivas antideslizantes en el suelo de la bañera.
      • Pon un dispensador de jabón líquido en la pared de la bañera o la ducha.
      • Usa un asiento de plástico robusto en la bañera si te resulta difícil mantener el equilibrio.
      • Cambia la bañera por un plato de ducha de más fácil acceso.
      • En la cama, usa sábanas hechas con materiales no deslizantes, como lana o algodón.
      • Logra una posición estable para sentarte en el inodoro usando un asiento elevado o un asiento especial para inodoros con apoyabrazos.

    Los delincuentes suelen considerar a las personas mayores como víctimas propicias para conseguir sus objetivos, tanto por medio de la agresión como del engaño.

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    De hecho, se ha observado que últimamente, las personas de edad avanzada están siendo “habitualmente víctimas” de una misma tipología de robos. Las sustracciones se  cometen en su mayoría cuando son sorprendidos en el portal o en el ascensor de su residencia, así como cuando permiten acceder a personas desconocidas a su vivienda.

    Con frecuencia estos robos suelen ocurrir después de acudir a una entidad bancaria. Los delincuentes simulan hacer alguna gestión en la sucursal y cuando observan que algún cliente saca dinero le siguen hasta su domicilio donde, ya sea de forma violenta o distrayéndole con cualquier disculpa, le sustraen el dinero.

    El portal y el ascensor, de hecho, suelen ser puntos muy utilizados por los ladrones para abordar a sus víctimas cuando éstas se encuentran solas, pero no son los únicos escenarios que buscan los delincuentes para la comisión de delitos:

    En la vivienda o domicilio:

    • Haciéndose pasar por supuestos empleados de un servicio de suministro (agua, electricidad, gas, etc.). Los delincuentes se hacen pasar por empleados de una empresa que viene realizar alguna revisión o con la disculpa de hacer encuestas. Una vez dentro piden un vaso de agua o ir al baño para quedarse solos y sustraer dinero u objetos de valor.
    • Por teléfono, solicitando dinero para que les pueda entregar un supuesto premio que han ganado.
    • Si llaman a la puerta de casa unos señores bien vestidos y educados diciendo que son de la Seguridad Social u otro Organismo Público, mostrándole un documento aparentemente oficial y ofreciéndose para arreglar algún papel de una pensión a la que supuestamente tienen derecho, desconfíe. Pueden estar ante un farsante que le embaucará para lograr su objetivo.

    En la calle o vía pública:

    • Suelen estar pendientes de los mayores cuando van a sacar dinero en efectivo de la sucursal bancaria, sobre todo en fechas próximas al ingreso de la pensión.
    • Al efectuar operaciones en cajeros automáticos.
    • Mediante engaños en los que se ofrece la oportunidad de ganar un dinero rápido. Por ejemplo, el conocido Tocomocho. En este timo el actor, que dice desconocer la ciudad, inventa un motivo por el cual no puede cobrar un décimo de lotería, un cupón de la ONCE, o cualquier otro boleto supuestamente premiado. Por supuesto, procurará que no haya una administración muy cercana. Mientras está realizando su interpretación, otro individuo, su compinche, aparecerá en escena. Se ofrecerá a comprobar en la relación del periódico, que casualmente lleva con él, que efectivamente ha sido premiado. El afortunado hace una propuesta interesante a su posible víctima. Renunciará a la totalidad del premio a cambio de una cantidad bastante inferior. Mucho cuidado con este tipo de negocios tan fáciles, porque será usted quien salga perdiendo.
    • Desconfíe de la bondad de un individuo que le ofrezca la venta de presuntos objetos valiosos que son falsos o inexistentes o de algún aparato electrónico a precio muy inferior a los que en el mercado se ofrecen.
    • A veces los delincuentes también involucran a toda la familia en la estafa, presentándose en la casa con pedidos de dinero para medicamentos, análisis, etcétera; si los parientes se desentienden del anciano y delegan en cualquiera su responsabilidad de cuidarlo es más fácil que el fraude se concrete. Así que las medidas de seguridad deben ser explicadas a cuidadores también.

    ¿Cómo puede protegerse? Adoptando las siguientes medidas de seguridad:

    • Además de contar con su cartera, adquiera una fajilla de seguridad para llevarla por dentro del pantalón o colgada del cuello, debajo de la camisa.
    • Lleve siempre una identificación metálica (medalla o pulsera), con su nombre, tipo de sangre, alergias o padecimientos y teléfonos para reporte de emergencia.
    • Considere, de acuerdo con su nivel de riesgo y circunstancias, la adquisición de artículos de seguridad personal tales como alarma sonora y una lámpara de llavero. Aprenda cómo y cuándo utilizarlos.
    • Lleve el bolso u otros objetos de valor hacia el lado de la pared. Si sufre un tirón, no se resista, evitará así ser arrastrado. Si puede, fíjese en alguna característica que pueda ayudar a identificar a su agresor.
    • Evite la utilización de cajeros automáticos situados en la vía pública. Siempre es mejor los que están dentro de la oficina pues además tiene la opción de cerrar el pestillo y así poder pedir ayuda.
    • Haga que su pensión sea ingresada directamente en su cuenta bancaria.
    • Es preciso que sean reservados en sus conversaciones cotidianas. Tanto por teléfono o bien en la calle con extraños, hay que evitar dar información sobre Ud. o su familia que pueda ser utilizada para cometer un delito.
    • Si no puede leer con claridad o distinguir bien un billete, es mejor no consultar con desconocidos “¿Me lee?” o “¿Me explica este documento?”, son una tentación para el engaño y el timo.
    • No salga a la calle con objetos de valor que llamen la atención.
    • Avise siempre a dónde va.
    • No salga de noche y menos aún solo.
    • No se ponga en posición de víctima, si tiene dudas por ejemplo en el banco, pregunte a los empleados con actitud firme, y sólo para que le den una aclaración.
    • Nunca revele datos personales, nadie tiene que saber cuál es su situación económica, si vive solo o acompañado.
    • Salvo a personas de suma confianza no tiene por qué contar que no tiene familia o que es dueño de algún bien.
    • No lleve desconocidos a su casa.
    • Intente evitar acceder a portal y ascensores junto a personas ajenas al edificio.
    • Si pierde o le roban las llaves y documentación, cambie la cerradura lo antes posible.
    • Los familiares de ancianos internados en centros hospitalarios deben estar alerta sobre estafadores profesionales que merodean por los hospitales, realizan visitas “caritativas o voluntarias” para averiguar acerca del núcleo familiar, bienes y posibilidades de arrancarles poderes para administrar sus posesiones, despojarlos de su dinero o sacarle información.
    Manténgase seguro en casa siguiendo estos consejos:
    • Asegúrese de que sus cerraduras, puertas y ventanas sean fuertes y que no puedan romperse fácilmente. Un buen sistema de alarma puede ser útil.
    • Marque sus propiedades de valor grabándoles un número de identificación tal como el de su D.N.I. Haga una lista de sus pertenencias de valor – usted inclusive puede tomar fotografías de los artículos más valiosos. Guarde la información en un lugar seguro.
    • No abra la puerta sin antes fijarse por la mirilla o por una ventana segura para ver quién está ahí. Si no conoce a la persona, pídale que le muestre prueba de que él o ella es quien dice ser antes de abrir. Recuerde, usted no tiene que abrir la puerta si se siente incómodo.
    • No mantenga grandes cantidades de dinero en la casa.
    • Conozca a sus vecinos y tenga a mano sus teléfonos.
    • Manténgase alerta al estar en la calle. Manténgase alejado de lugares poco seguros como los estacionamientos oscuros o los callejones. Si conduce, no abra la puerta o baje la ventanilla del coche a desconocidos. Aparque en lugares bien iluminados.
    • Procure no tener la misma rutina de horas y días para ir al banco o a otros recados que requieran llevar dinero en efectivo.
    • Coloque su monedero, dinero o tarjetas de crédito en un bolsillo interior. Lleve su cartera cerca del cuerpo, con la tira sobre los hombros y cruzando el pecho. No le haga resistencia a un ladrón – entréguele el dinero de inmediato.
    • No tema colgarle el teléfono a un vendedor telefónico. Recuerde que siempre puede decir no a cualquier oferta. Usted no está siendo descortés – ¡se está cuidando a sí mismo!
    • No facilite ninguna información personal por teléfono, como el número de su tarjeta de crédito o de su cuenta bancaria, o de seguro social, a menos que usted haya hecho la llamada. Tenga cuidado al devolver una llamada de ventas.
    • No se confíe al contratar personas que van de puerta en puerta buscando trabajos de reparación en las casas. Puede que le cobren de más. Procure verificar las referencias de éstas personas. Siempre ponga por escrito los detalles del trabajo que usted desea que realicen. Nunca pague el trabajo completo por adelantado.
    • Ponga un teléfono cerca del suelo, por si se cae y no se puede levantar. Asegúrese de tener a mano y fácilmente accesibles los números telefónicos en caso de una emergencia para que usted pueda recibir ayuda si sufre una caída.
    • Valore la contratación de un servicio de teleasistencia.