Tenologia

Uso de contenciones en residencias alemanas

Siempre que salimos en un viaje geroasistencial  de los que organiza Inforesidencias.com (un grupo de directores, gerentes y profesionales de residencias españolas visitan residencias y otros servicios para mayores en otro país) tendemos a comparar lo que vemos con lo que tenemos en casa.  Esto, en ocasiones resulta gratificante ya que, puede ser que, visitando un país que consideramos tan avanzado como Suecia, Holanda o Suiza, nos expliquen algo  que ellos consideran novedoso y aquí ya lo tienen muchas residencias.  Lo que hace interesantes los viajes, en cambio, son todas las cosas que vemos, que aquí no tenemos y que nos pueden servir de inspiración.

Grupo de profesionales visitando la feria Altenpflege 2016 en Hannover

A veces, lo llamativo es cómo, la misma realidad puede ser afrontada de formas diferentes, y un ejemplo claro es el uso de contenciones.

En el último viaje a Alemania, en Marzo de 2016, visitamos, además de la feria más grande de productos y servicios de atención mayores de Europa (Altenpflege); una residencia, un centro de día, un servicio de ayuda a domicilio y unas viviendas para mayores.  En la feria pude hablar en algunos stands sobre uso de contenciones aunque después, en los centros vimos muy pocos.

De vuelta en casa, que querido buscar algo más sobre contenciones en residencias alemanas y he encontrado algunos artículos interesantes de los que he sacado la información que sigue:

Las restricciones físicas son contrarias a la autonomía y la libertad de los pacientes. Su justificación  como medio para controlar la agitación psicomotora y el riesgo de caída se cuestiona cada vez de forma más intensa y con más apoyo científico, debido a que el bien que pretenden alcanzar es menos beneficioso para la persona que los efectos negativos que produce el mero hecho de aplicar la contención física o farmacológica.

La legislación alemana establece claramente que los pacientes en hospitales y residencias geriátricas tienen el derecho al libre movimiento de su cuerpo.
Las restricciones físicas deben ser excepcionales y en cualquier caso el último recurso después de haber probado otras alternativas. El uso de restricciones físicas en los hospitales alemanes requiere o bien el paciente preste su
consentimiento escrito o autorización judicial si la persona no es capaz
consentir. Las restricciones físicas son toleradas excepcionalmente en el caso de una emergencia, si una persona en un momento concreto muestra un comportamiento violento o claramente peligroso

A pesar de que, durante las visitas a residencias que hemos hecho en los viajes organizados por Inforesidencias no hemos visto muchas contenciones, según algunos estudios (http://bmcgeriatr.biomedcentral.com/articles/10.1186/s12877-015-0086-0) éstas existen.

Aunque en Alemania, las normas legales prohíben el uso de contenciones físicas con la excepción de los casos claramente definidos, su uso sigue siendo una práctica común con una prevalencia de alrededor del 25% de los residentes con al menos una contención física durante un período de 12 meses.  Si se cuenta todo el tiempo que un residente pasa en una residencia geriátrica en Alemania, aproximadamente el 40% de los residentes son “restringidos” al menos una vez.

Uno de cada diez residentes lleva un cinturón de sujeción y/o una mesa fija para evitar levantarse de una silla.   Aún así, según los datos del estudio al que me estoy refiriendo y que es de Julio de 2015, cada vez existe mayor diferencia en lo que a uso de contenciones se refiere entre residencias debido a que cada vez más residencias, conscientes de los riesgos que supone el uso de contenciones, lo están limitando o evitando totalmente.

Recomiendo la lectura del artículo “Implementación de una intervención multicomponente para prevenir las restricciones físicas En residencias de ancianos” ya que tiene algunas afirmaciones interesantes como que el uso de contenciones  se fundamenta en la “filosofía” o “cultura” de la atención (actitudes y creencias del personal de enfermería es decir)  más que en la evidencia científica por lo que un cambio en esa “filosofía” y “cultura” podría repercutir en una reducción en el uso de las mismas o en su total eliminación.

En Inforesidencias hemos organizado ya tres viajes a diferentes ediciones de la Feria Altenpflege.  En

Cama Floor Bed, con el somier a la altura del suelo

comparación con viajes anteriores, en 2016 no hemos visto en ningún stand la promoción de material para contener (como cinturones o petos), en cambio sí que hemos encontrado varios en los que se exponían camas bajas que precisamente se ofrecen como un medio para evitar el uso de sujecciones. Según nos informaron, la altura a la que está un colchón en una cama normal, o sea la “altura de caída” rondaría los 50 cm.  A partir de esa cifra, las diferentes empresas compiten para bajar el colchon llegando algunas al punto de que el somier está tocando el suelo.

Para acabar, algo que nos llamó la atención en la feria fue la existencia de una Cama/Jaula (el nombre se lo he puesto yo) que, parecida a una cuna de viaje de la que se utiliza con niños pequeños, pero con un techo hace, según me explicó el comercial del stand, que una persona con demencia avanzada se sienta tranquila en un lugar recogido y pequeño (el me habló del efecto nido).  La persona en esa cama puede moverse sin restricciones, no puede hacerse daño y, según me dijeron, al ser las paredes de redecilla, al cabo de un rato, deja de verlas y se siente como si estuviese “protegido pero no encerrado”.

 Si a alguien le parece interesante este sistema que se anuncia como un sistema de contención menos agresivo que los cinturones o petos, puede ampliar la información en este enlace.

Si, después de leerlo hay alguien interesado en probarlo, el precio es de unos 10.000 Euros aunque en Alemania lo alquilan por 40 Euros al día.

Pongo una foto para que cada uno saque sus propias conclusiones.

Publicado por en 9:10

De acuerdo a un estudio publicado por el Pew Research Center, producto de 27 encuestas realizadas a 62 mil personas entre marzo y abril de este año, 35% de los adultos mayores de 65 años utiliza redes sociales en EE.UU., comparado con apenas 2% en 2005, más que triplicando los niveles de participación reportados en 2010 (11%).

Aunque todavía los adultos mayores están lejos del porcentaje de participación de los jóvenes entre 18 y 29 años (90%), su ritmo de crecimiento es ciertamente notable, tomando en cuenta las barreras tecnológicas que todavía prevalecen.

En reportes previos, Pew Research esboza 3 posibles razones para que los adultos de la tercera edad se animen a entrar al mundo de las redes sociales:

  • Para ubicar y conectarse con viejos amigos
  • Para conseguir apoyo especializado en enfermedades crónicas
  • Para cerrar la brecha generacional con sus familiares

En nuestra experiencia, ciertamente hemos observado que a nuestros adultos mayores les gusta Facebook, para tener noticias de familiares y amigos, aunque en muchos casos utilizan a un hijo o un nieto para participar indirectamente.

La otra red social que enamora a la tercera edad es Twitter, porque representa la inmediatez de la noticia. Allí conseguirán, en tiempo real, enterarse de lo que está pasando en su ámbito de interés. Normalmente son tuiteros silenciosos, limitándose a seguir a las fuentes de noticias que van descubriendo, pero hay sin duda viejitos que se han convertido en agudos tuiteros, drenando en esa red social sus angustias y preocupaciones.

La otra red social donde vemos a los adultos mayores incorporándose con buen ritmo es Whatsapp. Allí pueden contar con sus contactos de emergencia y leer lo que dicen sus grupos familiares y de amigos, mientras se van familiarizando progresivamente con la herramienta.

Con un poco de paciencia, podemos enseñarle a nuestros mayores a utilizar las redes sociales, comenzando por crearles un correo electrónico, en caso que no lo tengan, normalmente el punto de partida de todas las redes.

Como siempre, quedamos atentos a sus comentarios y sugerencias.

Tecnología y dispositivos móviles para la tercera edad, un reto aún por superar.

by on 13 February, 2014

 

Decir que vivimos dentro de una auténtica revolución tecnológica, no es una novedad. Internet ha cambiado nuestra concepción del mundo, el espacio y el tiempo son elementos secundarios en la comunicación, emergiendo la inmediatez en el intercambio de mensajes entre personas.

En los últimos años, podemos destacar la distribución y desarrollo de  dispositivos móviles, siendo cada vez más influyente su presencia en nuestras vidas. Hay una infinidad de aplicaciones y prestaciones desarrolladas para Tablets y Smartphones, y muchas más que están por venir; unido a que dichos dispositivos se vinculan con Internet, y así por tanto, con redes sociales, correo electrónico,… Es fácil ver la cantidad de facilidades que estos dispositivos llevan consigo pudiendo utilizarlos en cualquier lugar que queramos.

Aquellos que han nacido bajo la sociedad del conocimiento, asumen la realidad tecnológica de un modo natural, son los llamados nativos digitales. Su cultura y educación están directamente influidas por este escenario tecnológico; sin embargo, en el polo opuesto, nuestros mayores han vivido y se han educado sin la presencia de estas tecnologías. Uno de los objetivos del proyecto SEACW es acercar estos recursos a los mayores y que ellos puedan disfrutar de ventajas derivadas de estos.

El comentario más común de nuestros mayores, suele ser: “esto no es para mí, yo esto no lo comprendo y no lo necesito”. Bajo esta afirmación se oculta entre líneas, el desinterés, el miedo y la desconfianza derivada de la falta de conocimiento sobre estas tecnologías; ésta es la causa principal de que muy pocos accedan a las tecnologías. En este sentido, la industria ha realizado un gran esfuerzo por crear interfaces amigables e intuitivas a fin de que todos nos beneficiemos de su uso; la inmediatez y comodidad del Internet móvil está acaparando el mercado a nivel mundial; millones de usuarios en todo el mundo hacen un uso cada vez mayor de este servicio con mejores condiciones de usabilidad. Asimismo, el cuidado y el detalle que los desarrolladores prestan en el desarrollo de interfaces mejora día a día la experiencia del usuario. Sin embargo, ¿se puede afirmar que cualquier persona que acceda a una aplicación móvil tiene la misma experiencia como usuario? Claramente no y, especialmente, entre el colectivo de personas mayores de 65 años la experiencia tiende a ser más limitada y poco satisfactoria.

Quizá, con el fin de  acercar esta tecnología a nuestros mayores, lo primordial sea dotarles de una educación básica en el manejo de estas herramientas y servir de soporte para las dudas que surjan; pero también, tendremos que tener en cuenta que hay personas con algunas ciertas dificultades físicas y cognitivas, a las que tenemos que facilitar el acceso a las tecnologías teniendo en cuenta estas barreras.

Para poder acercarles a la tecnología, lo primero que debemos hacer es originar su interés. Puede haber múltiples reclamos para que las personas que pertenecen a la llamada “tercera edad” se sientan atraídas a probar herramientas tecnológicas.

Por ejemplo, con: video llamadas (donde podrán conversar cara a cara con sus familiares y amigos con la facilidad de no tener que salir de casa o desde cualquier otro sitio donde se encuentren); poder guardar y acceder a fotografías, (infinidad de imágenes de las personas que quieren o de lo que les interese, pudiéndolo almacenar incluso en la red); acceso a noticias e información actualizadas en cada momento, (así como información del tiempo, servicios de su ayuntamiento, hospital, etc.); todo el ocio al que quieran acceder, (como vídeos, música, juegos, pasatiempos…); acceso a aplicaciones relacionadas con su día a día (por ejemplo servicios de clínicas y hospitales, gestión de citas con su médico, contacto con médicos, servicios asistenciales, centros de día, etc…); recordatorios de citas o eventos (ellos mismos o terceras personas podrán definir un calendario donde aparezcan fechas importantes como cumpleaños, citas médicas e incluso alarmas para toma de medicamentos, etc…) El uso de las tecnologías digitales depara grandes beneficios para cualquier persona y, en el caso de los mayores, la satisfacción de necesidades muy concretas podría resultar aún más evidente que en otros colectivos.

Con la edad aparecen limitaciones que dificultan que una persona pueda acceder a las tecnologías. Aún queda mucho camino por recorrer para que la tecnología sea accesible a todo el mundo. Desde luego aunque la tendencia sea esta esta, (sobre todo con nuevas aplicaciones, manejo más sencillo e intuitivo, opciones de accesibilidad para deficiencias visuales y auditivas, etc…), todavía falta mucho camino por recorrer. En ocasiones, hay personas que por problemas visuales les es muy difícil operar con una aplicación sencilla, que sin embargo, con unos ajustes, como la posibilidad poder cambiar su interfaz con configuración de pantalla para alto contraste (fondo oscuro y letras blancas), podría hacer que estas personas pudieran acceder a las mismas.

Es cierto que Smartphones y Tablets, cuentan con un uso más sencillo e intuitivo,  pero desde luego todavía tienen limitaciones. De hecho, si para personas que no tienen ningún problema, ya son incomodas las pequeñas pantallas y teclados, imaginaos lo que tiene que ser para una persona con problemas visuales y de coordinación óculo manual o psicomotor, etc…

Por ello, vamos a dar unas pautas de cómo ayudar a la mayoría de personas mayores, que tienen ciertos problemas derivados de la edad a acceder a dispositivos móviles, (de hecho podemos encontrar algunas en nuestros dispositivo en los ajustes del dispositivo, pulsando sobre el apartado de accesibilidad):

 

           TEXTO EN LA PANTALLA

-      Aumentar el tamaño del texto.

-      Subir el brillo en la configuración.

-      Utilizar la opción de alto contraste en ciertos programas.

 

TAMAÑO DE ICONOS Y TECLADOS EN PANTALLA

-      Descargar aplicaciones como Launcher 7 que personaliza y aumenta el tamaño de los iconos para lanzar acciones y es muy simple.

-      Para evitar el diminuto tamaño de los teclados de Tablets y Smartphone   s, se puede buscar programas que reconozcan por voz las órdenes que queramos dar, o igualmente se pueden descargar aplicaciones que aumentan las teclas del teclado para introducir textos, (por ejemplo Big Buttons Keyboard).

 

OTRAS APLICACIONES ÚTILES

-      Algunos hospitales y servicios de urgencias ya están desarrollando e instalando aplicaciones para facilitar el contacto de personas mayores con dichas instituciones. Por ejemplo el Sacyl, de Castilla y León, ha desarrollado una aplicación oficial que permite la cita previa y otras prestaciones, así cómo información relacionada.

-      En esta línea hay aplicaciones pensadas para los más mayores y también para personas dependientes  como es Prime Alert. Permite con una única pulsación, enviar una alarma a través de mail o un SMS con coordenadas GPS.

-      Medisafe Virtual Pillbox es una aplicación gratuita que ayudará a nuestros mayores a tener configuradas una serie de alarmas y recordatorios, que les visarán por ejemplo de cuándo deben tomar un medicamento u otro.

 

CONCLUSIÓN

La tecnología es algo que nos afecta a todos, no podemos perder la oportunidad de hacer llegar a nuestros mayores muchas de sus ventajas.

A estas personas les cuesta acceder a la tecnología, en parte, por el miedo que tienen muchas personas a enfrentarse con elementos que les suponen una novedad, y también, porque sinceramente piensan que esa tecnología no les puede aportar nada que les interese. Debemos eliminar barreras educando a nuestros mayores a utilizar ordenadores y dispositivos móviles y aprovechando herramientas que facilitan el acceso por las posibles dificultades que presentan dichas personas.

Desde SEACW lanzamos un reto a aquellos desarrolladores de software, community managers y expertos en social media, para que hagáis un esfuerzo por la inclusión digital de todos, vuestros desarrollos y mensajes no llegan a uno de cada cuatro europeos, ¿vosotros qué pensáis hacer para llegar a todos?

residencia

Envejecimiento, residencias y habitaciones adaptadas

 

El aumento de la esperanza de vida, debido a las mejoras económicas y sanitarias, ha hecho que el envejecimiento sea un fenómeno creciente en nuestra sociedad. Pero, por primera vez, nos encontramos colectivamente con un número muy grande de personas mayores, algunas con buenos niveles de salud y con capacidad para mantener una vida autónoma y otras no. Un buen reflejo de esta diversidad entre los ancianos se da en las residencias, que se han tenido que ajustar a las necesidades de dependencia de algunas de estas personas.

 

Las habitaciones se convierten en puntos clave de mejora ya que, en muchas ocasiones, estas personas cuentan con movilidad reducida y éste se convierte en su espacio vital. Así, según la Ley de promoción de la autonomía personal y la atención a las personas en situación de dependencia, todas las residencias deben disponer como mínimo de una habitación adaptada para grandes dependientes (GD), aquellos que necesitan la presencia indispensable y continua de otra persona que les ayude a realizar las distintas actividades de su vida diaria.

De hecho, el número de habitaciones de este tipo se calcula en función de la cantidad de camas de que dispone el centro. Así, para cada 49 plazas, la residencia deberá tener una cama para grandes dependientes.

Destacamos algunas de las condiciones que deben cumplir:

  • Cada habitación debe contar con un armario, una cama con motor y carro elevador, y una butaca basculante que será de ayuda para levantar al paciente.

  • Debe existir un círculo de 120cm de diámetro libre de obstáculos para que el personal interno pueda trabajar de forma segura.
  • La cama debe disponer de mecanismos elevadores y de ruedas para facilitar el movimiento.

  • Entre la pared y las camas debe haber una distancia de 80 cms que faciliten el acceso para asistir y mover al residente.

  • El baño debe responder a unas medidas especiales para acceder con silla de ruedas y debe contar con un lavamanos, un wc y una ducha.

  • El pavimento debe ser blando, seguro y antideslizante para evitar resbalones y accidentes.

dia-personas

Las bicicletas eléctricas son un gran invento, especialmente para aquellos que tienen algún tipo de movilidad reducida, como es el caso de las personas de la tercera edad, pero dado que es muy saludable hacer ejercicio no importa los años que se tengan, dentro de las recomendaciones que los especialistas gerontológicos indican, está el uso de estos vehículos.

Un cúmulo de ventajas

Cuando se sale a practicar ejercicio y más en las personas mayores, que cuentan con bastante tiempo libre, gracias a que suelen estar jubilados, se deben tener los elementos más acordes, para realizarlo de manera correcta y saludable.

Según estudios realizados en el Reino Unido y EEUU, dónde se ha popularizado la costumbre de salir a andar en bici por parte de los adultos mayores, el hecho de tener como opción la no realización de esfuerzos muy agotadores o sea recurrir a la movilidad eléctrica en vez de pedalear cuando lo crean conveniente, es realmente una ventaja a tomar en cuenta.

Por otro lado se destaca la practicidad del vehículo a la hora de cargar las baterías y que este hecho es un aliciente más para los usuarios, pues los “obliga” a ser previsores y es una ayuda más para la fortificación de las células cerebrales y la memoria.

En cuanto al ejercicio en sí, practicar un ciclismo suave y de corte urbano, es muy positivo para la circulación, para el mantenimiento de la masa muscular, para evitar anquilosamientos a nivel articular y de la columna y cómo no, para la salud mental de los pacientes.

Realizar trayectos diarios en bicicleta eléctrica también es una buena medida para la sociabilización de las personas mayores, ya que el hecho de no tener que pedalear continuamente, les permite salir en grupo y estar todos a la misma altura de rendimiento según sus capacidades y dificultades, es decir que nadie tiene porque retrasarse o no ser parte activa del “pelotón”.

Para quienes tienen mayor disposición y unas condiciones físicas adecuadas, este ejercicio puede realizarse durante tiempos mayores e incluso en terrenos algo más escabrosos, como bosques o senderismo suave, fomentando en ellos el deseo de superación, que no tiene por qué decaer con la edad.

De igual modo, los geriatras dan instrucciones a sus pacientes para que cumplan con todas las normas de seguridad posibles, porque una caída puede resultar muy peligrosa a su edad, por lo que es imprescindible el uso del casco y son recomendable las protecciones al menos de codos y rodillas, así como una correcta postura a la hora de pasear en sus bicicletas eléctricas.

Muy pocas desventajas

El peso de los vehículos una de las pocas desventajas que ven los médicos a la hora de hacer las recomendaciones pertinentes, pero este factor está comenzando a no representar mayor influencia, ya que las bicicletas eléctricas son cada vez más ligeras gracias a los nuevos materiales con los que se construyen como la fibra de carbono o el aluminio, al igual que las baterías que están disminuyendo en tamaño y aumentando en capacidad de acumulación.

El precio era otra de las “contras” de las bicicletas eléctricas, pero en realidad la oferta que hay de estas bicis es hoy en día muy superior a la de hace algunos años y los costos están abaratándose, por lo que en la actualidad se pueden conseguir unidades muy acordes con el uso requerido y a unos precios más que razonables.

 

 

Sandra Monteverde

Editora de Betabusiness.net

Envejeciendo en una urbe conectada

La tecnología ha realizado una aproximación asistencial y médica al cada vez mayor grupo poblacional de la tercera edad. Pero existen otras facetas importantes en el bienestar cotidiano de las personas mayores en las áreas urbanas. El ciudadano sénior debe

Martes, 27 de octubre del 2015

  • Envejeciendo en una urbe conectada

    SERGIO LAINZ

Las previsiones de crecimiento de la fracción de población mayor de 60 años se están cumpliendo con creces, y ya se empieza a percibir de forma muy generalizada que habrá un conjunto de problemas económicos, sociales, de salud, etcétera, asociados a este envejecimiento.

¿Qué puede aportar la tecnología para solucionar, aunque sea de forma parcial, alguno de estos problemas, considerando el entorno urbano? Ya se han llevado a cabo un buen número de proyectos de I+D con financiación europea, de fundaciones, y de empresas como IBM o Intel, alrededor de estos temas. Desde la tecnología ha predominado una aproximación asistencial y médica, donde se ha puesto el foco en los aspectos de fragilidad de las personas mayores. Un ejemplo de resultados han sido múltiples sistemas de vigilancia basados ​​en cámaras de vídeo en los hogares, orientados a detectar las posibles caídas de las personas mayores, o de otras situaciones de emergencia, y que avisan automáticamente a los cuidadores. Otros sistemas se basan en los móviles inteligentes, o en las posibilidades que ofrece la llamada internet de las cosas. Una característica común de estos sistemas es que son bastante intrusivos, y que suponen o conceden muy poca capacidad de autonomía a la persona mayor. El modelo de sistema es un hogar con una gran cantidad de aparatos; en muchos casos, un hogar completamente especializado y específico para este objetivo.

Una limitación de estos sistemas es la escasa atención que, implícitamente, dan a aspectos humanos relacionados con la tecnología. Por ejemplo, la aceptación de una tecnología (sin ir muy lejos, pensamos en un nuevo modelo de televisión, o equipo de música) en un hogar está condicionada por factores de espacio, estéticos, etcétera. En otros casos, hay factores directamente sociales: sentirse vigilado, o controlado por la familia, pueden ser aspectos de no aceptación de propuestas tecnológicas.

En el ámbito de ciudad se ha hecho mucho en términos físicos de accesibilidad, eliminando barreras arquitectónicas. Pero hay que ir más allá de estos aspectos físicos o individuales, teniendo en cuenta los numerosos estudios sociales que muestran que existen otras facetas importantes en el bienestar cotidiano de las personas mayores en las áreas urbanas: la vida comunitaria, la relación y compromiso sociales, el sentimiento de pertenencia, entre otros. ¿Cómo hacer que las ciudades cada vez más inteligentes o conectadas sean amables para los cada vez más abundantes séniores?

Los actuales estereotipos tienden a presentar a la persona mayor como pasiva y reticente ante la tecnología. No es nuestra experiencia, donde hemos compartido con un centenar de séniores, de 60 a 80 años, el diseño y la creación de servicios de ayuda mutua, de rutas culturales lúdicas, etcétera. En comunidades urbanas, utilizando la tecnología más actual (web, buscadores, redes sociales, teléfonos inteligentes, geolocalización…). Estos ejemplos, descritos en el artículo presentado en el congreso Communities & Technology en junio del 2015 en Limerick, Irlanda (http://dx.doi.org/10.1145/2768545.2768552), nos han enseñado algunas lecciones relevantes para ciudades tecnológicas más habitables para las personas mayores.

Primero, la tecnología no debería ser el elemento central, como se ha considerado necesario en la práctica totalidad de las propuestas de smart cities: es más importante la comunidad de ayuda mutua que la tecnología que se utilice para llevarla a cabo, aunque la nueva tecnología puede ser un elemento motivador, una semilla; pero hay que preocuparse menos por la innovación tecnológica que por la integración de las novedades en la ecología de las tecnologías en uso, especialmente, las tecnologías de comunicación social ya en uso.

Actor de la transformación

En segundo lugar, el elemento central es el ciudadano sénior, que debe ser actor de las transformaciones para que esta ciudad más tecnológica sea también más humana. El ciudadano séniordebe jugar un rol central en reconfigurar y adaptar la tecnología introducida a sus necesidades e intereses reales, que muy pocas veces coinciden con las propuestas que hacen tecnólogos o sociólogos que piensan en las personas mayores como ciudadanos pasivos. La tecnología, como la gobernanza, debe ser democrática, para servir a los intereses de los ciudadanos. Es la apropiación de la tecnología el elemento clave, y la participación democrática es un elemento primordial en esta apropiación.

Un tercer aspecto relevante para hacer la tecnología más inclusiva es eliminar las fronteras que se crean, de forma inintencionada, por la distinción gente mayor asociada a fragilidad y necesidad de ayuda y asistencia. La actual crisis ha mostrado muchos abuelos apoyando a hijos y nietos en muchos aspectos, dentro de la estructura típica de familia de nuestra sociedad. Más allá del entorno familiar hay que pensar la contribución en la comunidad. Al mismo tiempo que se desarrolla la tecnología es importante el desarrollo, refuerzo o modificación de la comunidad que establecerá un nuevo uso de la tecnología, y cambiará también para este uso. Son los intereses y las motivaciones los que definen una comunidad en un entorno urbano y no la edad. Al final del camino, lo que aparece es una tecnología apropiada para el ciudadano con unos nuevos usos que son patrimonio de un nuevo tipo de comunidad o de una comunidad transformada. Para que el impacto de estos nuevos escenarios sea sostenible, hay que pasar del nivel de comunidad a la escala de ciudad, lo que hacemos trabajando con diferentes entidades y gobiernos locales.